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16.07.22

La Palabra para el domingo – 17 de julio de 2022

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Como es obvio, hoy no es domingo 17 sino sábado, 16 de julio de 2022. Esto lo decimos porque hemos publicado hoy el comentario del Evangelio que siempre hemos traído aquí en día, precisamente, domingo. Sin embargo, un amable lector, sacerdote, me hizo la sugerencia de poner el comentario del Evangelio del primer día de la semana, el sábado porque, como es verdad y lamento no haberme dado cuenta, el texto del Evangelio de la Santa Misa del sábado por la tarde es el del domingo siguiente.


También lamento no haberme dado cuenta de que publicando este comentario a determinada hora de España aún es viernes en la América hispana. Por eso, y por cumplir con el horario y que las cosas sean razonables, es publicado este comentario ahora, a esta hora en España cuando ya es sábado en América. Y a lo mejor es posible que haya quien piense que decir esto no hace falta pero con franqueza digo que creo es necesario y más que necesario.

 

 Lc 10, 38-42

 “38 Yendo ellos de camino, entró en un pueblo; y una mujer, llamada Marta, le recibió en su casa. 39 Tenía ella una hermana llamada María, que, sentada a los pies del Señor, escuchaba su Palabra, 40 mientras Marta estaba atareada en muchos quehaceres. Acercándose, pues, dijo: ‘Señor, ¿no te importa que mi hermana me deje sola en el trabajo? Dile, pues, que me ayude.’ 41 Le respondió el Señor: ‘Marta, Marta, te preocupas y te agitas por muchas cosas; 42 y hay necesidad de pocas, o mejor, de una sola. María ha elegido la parte buena, que no le será quitada.”

  

COMENTARIO

Los amigos de Jesús

En cuanto hombre que era, el Hijo de Dios también tenía amigos. No nos referimos a los apóstoles que, por supuesto, eran amigos suyos sino a los que habían compartido su infancia y su amistad llegaba hasta ahora mismo, cuando había empezado su predicación entre el pueblo elegido por Dios. 

No podemos negar que aquellos amigos eran muy especiales. Y es que Marta, María y Lázaro se cuentan entre los que son importantes en la vida del Maestro. Y así como ahora lo vemos visitarlos, es más que seguro que muchas otras veces, no recogidas en los Evangelios, hizo lo mismo pues gustaba y gozaba con su compañía. 

Cada uno de ellos era como era. Es decir, tanto Marta, María como Lázaro tenían su forma de ser particular y en este texto del Evangelio de San Lucas, muestran, precisamente, eso.

 

Diversas actitudes ante la fe 

 

Ciertamente Marta estaba preocupada por atender lo mejor posible a la visita. Es decir, nos la podemos imaginar atareada de un lado para otro aunque, en realidad, no hace falta ni eso porque este texto bíblico ya nos lo dice: andaba atareada. 

Aquello, lógicamente, no era mala cosa porque quien recibe a alguien en su casa espera atenderlo lo mejor posible y que no pueda pensar que no lo tiene en cuenta como amigo. 

Marta y María - La Croix en español

Marta, pues, dirige todo aquel movimiento que, esto sí podemos imaginárnoslo porque no se nos dice, que sería grande porque no es posible ni pensable que Jesús acudiera solo a visitar a sus amigos. Por lo menos, como poco, irían con él sus Apóstoles que eran doce y no podemos dar por imposible que no fueran otros más. 

Pensemos, por ejemplo que fuese Jesús con sus apóstoles. Entonces eran 13 personas que, de golpe y porrazo en una casa pueden causar un estrago grande en cuanto a circunstancias. Y eso era lo que estaba atendiendo Marta de la mejor manera posible que sería, seguramente, bastante buena. Y es que es casi seguro que tuvieran servidumbre y no vivieran ellos solos.

 

Lo que verdaderamente importa

 

Que Marta le plantease a Jesús aquella situación (ella trabajando sin parar, María allí sentada sin hacer más que escuchar al Maestro) no es nada extraño. Sentía, es posible, hasta un poco de rabia por no poder sentarse a escuchar lo que decía su amigo a quien tan bien conocía desde hacía tantos años. 

Pero Cristo, como es de esperar, sale por otro lado que Marta no espera. 

Jesús había venido al mundo a enseñar lo importante y a desdeñar lo que era superfluo. Y eso era lo que procuraba que llegara a los corazones de aquellos que le escuchaban. Y eso era lo que hacía ahora con su amiga Marta que tan preocupada estaba con el hecho de que su hermana María no le echara una mano en la tarea de atender a la visita. 

Aunque Cristo no quisiera que aquello pudiera parecer una reprimenda lo era en toda regla. Marta debía comprender que sólo había una cosa importante: escucharlo a Él y, sobre todo, llevar a la práctica lo que enseñaba. Y no podía negar la hermana de María que esta estaba en mejor posición que la protestona y algo llorica Marta. 

 

PRECES

Por todos aquellos que creen que las cosas del mundo son más importantes que las de Dios.

Roguemos al Señor.

Por todos aquellos que no quieren escuchar al Maestro.

Roguemos al Señor.

 

ORACIÓN

Padre Dios; ayúdanos a querer escuchar la Palabra en boca de Cristo.

 

Gracias, Señor, por poder transmitir esto.

  

El texto bíblico ha sido tomado de la Biblia de Jerusalén.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

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Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Ser amigo de Jesús. ¿Podrá haber algo mejor?

11.07.22

Un amigo de Lolo - “Lolo, libro a libro” – Saber que Dios está

Presentación

Beato Manuel Lozano Garrido, beato Lolo sonriendo

Yo soy amigo de Lolo. Manuel Lozano Garrido, Beato de la Iglesia católica y periodista que vivió su fe desde un punto de vista gozoso como sólo pueden hacerlo los grandes. Y la vivió en el dolor que le infligían sus muchas dolencias físicas. Sentado en una silla de ruedas desde muy joven y ciego los últimos nueve años de su vida, simboliza, por la forma de enfrentarse a su enfermedad, lo que un cristiano, hijo de Dios que se sabe heredero de un gran Reino, puede llegar a demostrar con un ánimo como el que tuvo Lolo.

Sean, las palabras que puedan quedar aquí escritas, un pequeño y sentido homenaje a cristiano tan cabal y franco.

Continuamos con el traer aquí textos del Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo. Lo hacemos ahora con “Las golondrinas nunca saben la hora“ libro con el que damos comienzo un año nuevo, el 2022. Y, para más información, digamos que se trata de un diario que abarca entre el 2 junio de 1961 y el 20 de agosto de 1965 o, lo que es lo mismo, contempla la vida de Manuel Lozano Garrido durante cuatro años.

Saber que Dios está

 

“Así un día, y otro, y otro, igual que un cielo inglés de invierno. Era, ¿cómo diría yo?, como un clima de personas malditas. Pero no; aunque no se veía ni con los ojos ni con el corazón, había algo que garantizaba que aquella era una prueba de fe y que había que beber franca y confiadamente su amargura.” (Las golondrinas nunca saben la hora, p. 68)

 

Inmediatamente antes de este texto que aquí traemos, el autor del mismo (Lolo) escribe acerca de aquella época en la que lo estaba pasando verdaderamente mal: sus circunstancias físicas y lo que eso suponía para su hermana Lucy que trabajaba en oficina. Así, las prisas e ir siempre corriendo. Y así, como dice Lolo, vivían con una sensación de “estrechez y angustia”… 

Quien conozca a Manuel Lozano Garrido sabrá muy bien que su existencia, digamos, ordinaria, del común de todos los días y del pasar del tiempo, casi nunca fue de color de rosa sino, al contrario de un color más bien tirando al gris. Por eso no nos extraña que muchas veces, en sus libros, describa su situación en determinado momento y nosotros nos acabemos llevando las manos a la cabeza tratando de comprender como con tan poco pudo hacer tanto… Y siempre concluimos que fue porque Dios quiso, pudo hacerlo y lo hizo. 

Pues bien, Lolo es siempre franco (es decir, no escribe sólo lo que le conviene a él y oculta lo que quiere sino que, al contrario, siempre procede conforme las cosas son) y no duda lo más mínimo en reflejar en esta parte de este su diario lo que entonces le pasa, lo que en aquel momento le sucede. 

Da la impresión de que no ve nada. Y no nos referimos a la vista (que también) sino a lo que es su propia existencia: todo pudiera parecerle oscuro o algo así como insoluble. Pero bien sabe Lolo que las cosas son como tantas veces aparentan sino que pueden ser tenidas por distintas si somos capaces de ver cómo debe ver un hijo de Dios. 

A pesar de que las cosas eran “así un día, y otro y otro, igual” nuestro amigo de Linares (Jaén, España) tiene muy clara una cosa que nunca le abandonó a lo largo de su vida: Dios siempre está ahí. 

Dicho así pudiera parecer como una simple y llana expresión de voluntad personal. Pero es mucho más porque es, exactamente, la verdad: Dios siempre está ahí. Y Lolo lo sabe muy bien. 

Podemos decir, esperemos que sin equivocarnos, que lo mismo que Cristo quiso beber el cáliz de amargura que se le presentaba en los primeros momentos de una Pasión, su Pasión, esperada, algo así le pasa a Manuel Lozano Garrido: aquella era una amargura, sí, pero que debía aceptar porque era Voluntad de Dios, por muy duro que pueda parecer eso. 

Esto lo decimos porque Lolo utiliza dos palabras que certifican que sí, que acepta aquella amargura y que lo hace con alegría. Y nos referimos a que había que beberla “franca y confiadamente”. 

Estas palabras, aplicadas a su circunstancia, no son unas que puedan considerarse algo así como muy bien puestas porque son, en realidad, expresión de fe profunda y arraigada en el corazón. Así, Lolo acepta lo que le pasa con franqueza o, lo que es lo mismo, haciéndolo personalmente hasta las últimas consecuencias sin querer quitarse, por así decirlo, nada de aquella amargura; también que lo hace confiando en Dios, su Padre del Cielo, que con su santísima Providencia, nada malo quiere para sus hijos aunque, claro, a veces nosotros podamos creer que bueno, aquello, no era del todo… Pero ¿Y aquello de los caminos inescrutables de Dios…? 

Lolo, sin embargo y por eso mismo, confía en Dios y todo lo acepta sin mentir sino que, al contrario, su aceptación expresa más que bien su amor por Dios e, incluso, por su propia circunstancias. 

En realidad, siempre es más que bueno saber que Dios siempre está ahí. Y que está. 

      

Eleuterio Fernández Guzmán

Llama Manuel Lozano GarridoLolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Saber sufrir, espiritualmente hablando, es un verdadero tesoro.

Para leer Fe y Obras.

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

9.07.22

La Palabra para el domingo – 10 de julio de 2022

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Como es obvio, hoy no es domingo 10 sino sábado, 9 de julio de 2022. Esto lo decimos porque hemos publicado hoy el comentario del Evangelio que siempre hemos traído aquí en día, precisamente, domingo. Sin embargo, un amable lector, sacerdote, me hizo la sugerencia de poner el comentario del Evangelio del primer día de la semana, el sábado porque, como es verdad y lamento no haberme dado cuenta, el texto del Evangelio de la Santa Misa del sábado por la tarde es el del domingo siguiente.


También lamento no haberme dado cuenta de que publicando este comentario a determinada hora de España aún es viernes en la América hispana. Por eso, y por cumplir con el horario y que las cosas sean razonables, es publicado este comentario ahora, a esta hora en España cuando ya es sábado en América. Y a lo mejor es posible que haya quien piense que decir esto no hace falta pero con franqueza digo que creo es necesario y más que necesario.

Lc 10, 25-37

 “25 Se levantó un legista, y dijo para ponerle a prueba: ‘Maestro, ¿que he de hacer para tener en herencia vida eterna?’ 26 Él le dijo: ‘¿Qué está escrito en la Ley? ¿Cómo lees?’ 27 Respondió: = ‘Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas = y con toda  tu mente; = y a tu prójimo como a ti mismo.’ = 28 Díjole entonces: ‘Bien has respondido. Haz eso y vivirás.’  29 Pero él, queriendo justificarse, dijo a Jesús: ‘Y ¿quién es mi prójimo?’ 30 Jesús respondió: ‘Bajaba un hombre de Jerusalén a Jericó, y cayó en manos de salteadores, que, después de despojarle y golpearle, se fueron dejándole medio muerto. 31 Casualmente, bajaba por aquel camino un sacerdote y, al verle, dio un rodeo. 32   De igual modo, un levita que pasaba por aquel sitio le vio y dio un rodeo. 33 Pero un samaritano que iba de camino llegó junto a él, y al verle tuvo compasión; 34   y, acercándose, vendó sus heridas, echando en ellas aceite y vino; y montándole sobre su propia cabalgadura, le  llevó a una posada y cuidó de él. 35 Al día siguiente, sacando dos denarios, se los dio al posadero y dijo: “Cuida de él y, si gastas algo más, te lo pagaré cuando vuelva."  36 ¿Quién de estos tres te parece que fue prójimo del que cayó en manos de los salteadores?’ 37 El dijo: ‘El que practicó la misericordia con él.’ Díjole Jesús: ‘Vete y haz tú lo mismo.’”

  

COMENTARIO 

El prójimo; tu prójimo

 

Cuando, en tiempos de Cristo y ahora mismo, se habla o se utiliza la palabra “amor” suenan todas las campañillas del mundo y, en el acto, imaginamos el mejor de los mundos con sus más diversos colores cálidos y dulces. 

En el Romanticismo, el amor se llevaba hasta las últimas consecuencias y bien podemos decir, por decirlo pronto y para que se entienda, que tenían, del amor, un sentido algo exagerado. 

Pero Cristo pone las cosas en su sitio. Y es que amar, el amor, supone mucho más que verlo todo de color de rosa. 

Como suele ser normal en la persona del Hijo de Dios, las cosas las explica con ejemplos. Y es que era la única forma de que pudiesen entender, aquellos a los que se dirigía, algo de todo lo que quería decirles. 

Aquel hombre, el legista, quería tener la vida eterna, quería heredarla que era como decir que la quería para sí, como herencia de Dios. 

Para eso, para conseguir eso, Jesús le pregunta sobre la Ley de Dios, sobre si la cumple. Al menos parece que sabe en qué consiste, en esencia, la misma: amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a uno mismo. Son, pues, diez Mandamientos que se resumen en dos y que son, digamos, bastante sencillos de entender. 

Pero, al parecer, no estaba claro quién era el prójimo y sí, se supone, Quién era Dios, para amarlo. 

Parábola del buen samaritano - Wikipedia, la enciclopedia libre

Y Jesús, como decimos, recurre a la parábola del buen samaritano. 

En tal parábola se dan todas las circunstancias para llamar la atención del oyente judío: 

-hombre judío que es asaltado.

-personas judías que no lo quieren socorrer por tener escrúpulos religiosos o de otro jaez. 

-samaritano que socorre al asaltado sin importarle ni nación ni religión.

Todo, aquí, apunta a lección. Es decir, a que Cristo les iba a dar una lección que, en vistas del anhelo del legista (la vida eterna) no debían olvidar. 

En esencia, la lección consistía en aprender un principio fundamental de la Ley de Dios de su Amor: el prójimo es aquel que está próximo a ti pero, sobre todo, es aquel que te necesita. 

Así de sencillo. Y es que prójimo puede ser cualquier persona que, en efecto, lo sea pero para Jesucristo es aquella persona que requiere de nuestro auxilio y que, entonces, se hace más próxima a nosotros: quiere que nos acerquemos a echarle una mano o las dos. 

Jesús no iba a dejar así la cosa. Es decir, no se iba a limitar a contar aquella parábola que era instructiva, sí, pero debía ser fructífera. 

Aquel hombre, el legista y todos los que, a buen seguro, estaban allí (nos dice el texto que se levantó y, es de suponer, que se levantó  porque estaba escuchando a Cristo junto a otras personas) se sabía la lección muy bien. En teoría sabía qué debía hacer. 

Jesús, sin embargo, que es probable que conociera su corazón, le espeta aquello de “ve y haz tú lo mismo” que era como decirle que sí, que aquello que les había dicho estaba muy bien pero que no se trataba de una bonita teoría sino que debía ponerlo en práctica. Diaria y constante práctica. 

Aquel hombre, samaritano, tuvo compasión; otros, supuestos piadosos, sintieron asco y aversión. ¡Buena lección para los soberbios!

  

PRECES

Por todos aquellos que no son capaces de compadecerse del prójimo.

Roguemos al Señor.

Por todos aquellos que no quieren llevar  a sus vidas la Ley de  Dios.

Roguemos al Señor.

 

ORACIÓN

Padre Dios; ayúdanos a ser compasivos.

Gracias, Señor, por poder transmitir esto.

 

El texto bíblico ha sido tomado de la Biblia de Jerusalén.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

……………………

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:


El prójimo es, sencillamente, otro tú. 

4.07.22

Un amigo de Lolo - “Lolo, libro a libro” – Saber de dónde viene todo bien

Presentación

Beato Manuel Lozano Garrido, beato Lolo sonriendo

Yo soy amigo de Lolo. Manuel Lozano Garrido, Beato de la Iglesia católica y periodista que vivió su fe desde un punto de vista gozoso como sólo pueden hacerlo los grandes. Y la vivió en el dolor que le infligían sus muchas dolencias físicas. Sentado en una silla de ruedas desde muy joven y ciego los últimos nueve años de su vida, simboliza, por la forma de enfrentarse a su enfermedad, lo que un cristiano, hijo de Dios que se sabe heredero de un gran Reino, puede llegar a demostrar con un ánimo como el que tuvo Lolo.

Sean, las palabras que puedan quedar aquí escritas, un pequeño y sentido homenaje a cristiano tan cabal y franco.

Continuamos con el traer aquí textos del Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo. Lo hacemos ahora con “Las golondrinas nunca saben la hora“ libro con el que damos comienzo un año nuevo, el 2022. Y, para más información, digamos que se trata de un diario que abarca entre el 2 junio de 1961 y el 20 de agosto de 1965 o, lo que es lo mismo, contempla la vida de Manuel Lozano Garrido durante cuatro años.

Saber de dónde viene todo bien

 

Al filo de la madrugada, rezo encarando con valentía el laberinto del futuro. ¿De dónde me vino esa fuerza de las pupilas que afrontan sin temor la esfinge del porvenir? Ni la gravedad, ni las tribulaciones, ni la misma muerte tocan las raíces de este vivero con 365 árboles de esperanza. Y es que, Buen Dios, Tú eres así de vitalmente comunicativo, de mágicamente transformante.”(Las golondrinas nunca saben la hora, p. 61)

 

Esto lo escribe Lolo un 31 de diciembre. Termina, pues, otro año y nuestro amigo se pregunta. Y es que, de verdad, tenía que preguntarse por su mismo ser, por el cómo, por de parte de Quién… 

Muchas veces nos hemos preguntado por cómo Manuel Lozano Garrido fue capaz de afrontar todas las dolencias físicas que le cayeron encima, una tras otra hasta su propia muerte por efecto de cada una de ellas sobre su cuerpo. Y, ciertamente, él también se hace esa pregunta aunque al final de este texto de su libro Las golondrinas… responde aún sin decir que tal es la respuesta. Lolo sí sabe de dónde le viene esa fuerza que hace que haya sido posible pasar un año más según está… 

Hay que ver cómo Lolo encara las cosas. A pesar del qué de su vida lo hace todo bajo la mano de la esperanza. Es decir, que aún sabiendo que no sabe nada de su futuro, ni inmediato ni lejano, no duda lo más mínimo de a qué acogerse. Y lo hace a la esperanza, de la mano de la cual nunca se ha soltado desde… seguramente siempre en su existir. 

Digamos que Lolo lo tiene muy claro: saber no sabrá qué ha de ser de su vida pero lo que sí sabe es que cada día que pasa, lo pasado y lo que tenga que venir, lo hará apoyándose en una raíz fuerte como es la esperanza. Y eso le hace que afronte todo “sin temor” aunque bien sepamos que sus circunstancias eran más que difíciles. Pues bien, a pesar de todo el Beato de Linares (Jaén, España) sabe muy bien que no está sólo sino que, como poco, puede apoyarse en esa virtud teologal que tanto bien le ha hecho siempre. 

Decimos arriba que Lolo se pregunta pues no es nada extraño que quien pasa lo que él pasa se pregunte por el cómo y, sobre todo, por Quién hace que eso sea posible. 

Ya podemos imaginar la respuesta dado quién quien hace la pregunta. Y sí, es Dios, el Buen Dios como dice al estilo puramente francés de llamar al Padre Todopoderoso, quien es su apoyo fundamental. 

A tal respecto, encuentra Lolo en Dios todo su apoyo. Por eso dice que es “vitalmente comunicativo” y que transforma todo lo que toca hacia lo bueno y mejor. 

El caso es que un año se abre ante el corazón de Lolo y está más que seguro que, lo mismo que le ha pasado en todos los de su vida hasta ahora vividos, nunca le faltará no sólo el aliento de Dios sino, sobre todo, su vida comunicada y, en fin, un ser posible lo que, como es obvio, a nosotros nos parece imposible.

     

Eleuterio Fernández Guzmán

Llama Manuel Lozano GarridoLolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Saber sufrir, espiritualmente hablando, es un verdadero tesoro.

Para leer Fe y Obras.

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

2.07.22

La Palabra para el Domingo - 3 de julio de 2022

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Como es obvio, hoy no es domingo 3 sino sábado 2 de julio de 2022. Esto lo decimos porque hemos publicado hoy el comentario del Evangelio que siempre hemos traído aquí en día, precisamente, domingo. Sin embargo, un amable lector, sacerdote, me hizo la sugerencia de poner el comentario del Evangelio del primer día de la semana, el sábado porque, como es verdad y lamento no haberme dado cuenta, el texto del Evangelio de la Santa Misa del sábado por la tarde es el del domingo siguiente.


También lamento no haberme dado cuenta de que publicando este comentario a determinada hora de España aún es viernes en la América hispana. Por eso, y por cumplir con el horario y que las cosas sean razonables, es publicado este comentario ahora, a esta hora en España cuando ya es sábado en América. Y a lo mejor es posible que haya quien piense que decir esto no hace falta pero con franqueza digo que creo es necesario y más que necesario.

 

Lc 10, 1-12.17-20

1 Después de esto, designó el Señor a otros 72, y los envió de dos en dos delante de sí, a todas las ciudades y sitios a donde él había de ir. 2 Y les dijo: ‘La mies es mucha, y los obreros pocos. Rogad, pues, al Dueño de la mies que envíe obreros a su mies. 3 Id; mirad que os envío como corderos en medio de lobos. 4 No llevéis bolsa, ni alforja, ni sandalias. Y no saludéis a nadie en el camino. 5 En la casa en que entréis, decid primero: ‘Paz a esta casa.’ 6 Y si hubiere allí un hijo de paz, vuestra paz reposará sobre él; si no, se volverá a vosotros. 7 Permaneced en la misma casa, comiendo y bebiendo lo que tengan, porque el obrero merece su salario. No vayáis de casa en casa. 8 En la ciudad en que entréis y os reciban, comed lo que os pongan; 9 curad los enfermos que haya en ella, y decidles: ‘El Reino de Dios está cerca de vosotros.’ 10 En la ciudad en que entréis y no os reciban, salid a sus plazas y decid: 11 ‘Hasta el polvo de vuestra ciudad que se nos ha pegado a los pies, os lo sacudimos. Pero sabed, con todo, que el Reino de Dios está cerca.’ 12 Os digo que en aquel Día habrá menos rigor para Sodoma que para aquella ciudad.

17 Regresaron los 72 alegres, diciendo: ‘Señor, hasta los demonios se nos someten en tu nombre.’ 18 Él les dijo: ‘Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo.19 Mirad, os he dado el poder de pisar sobre serpientes y escorpiones, y sobre todo poder del enemigo, y nada os podrá hacer daño; 20 pero no os alegréis de que los espíritus se os sometan; alegraos de que vuestros nombres estén escritos en los cielos.’”


COMENTARIO

La verdadera alegría



Creer en Dios y tener por bueno y mejor que el Creador es Padre de la humanidad era una verdad que Jesús quería proponer
. Es decir, no tenía intención de ir por el mundo obligando a creer. Ahora bien, avisaba muchas veces de lo que suponía no creer. Y esto, lo que quería decir era que el hombre era libre para aceptar o no lo que proponía el Maestro.


Exactamente igual tenía Cristo por verdad que eso hicieran aquellos a los que había enviado.
 En este texto se nos dice que fueron 72 los que quiso que fueran por el mundo a transmitir la Buena Noticia y que el Reino de Dios estaba cerca.

Lo que dice Jesús es bien claro
: son pocos los que evangelizan y hay que pedir a Dios para que envíe a muchos que cumplan con tal labor.

Pero también les dice algo que valía para entonces y vale para ahora mismo
: los envía a padecer porque sólo puede entenderse tal cosa cuando trata a sus enviados como ovejas y a otros, como lobos. Sin embargo, ellos debían mantener la esperanza siempre intacta y la confianza en Dios porque en muchos lugares los recibirían con alegría.

En otros, sin embargo, la cosa no se daría bien ni nada por el estilo.
 Es decir, en muchos lugares no querrían saber nada de ellos. Bien fuera por ignorancia de la Verdad o, simplemente, por ir a pueblos enemigos del pueblo judío… el caso es que en más de un lugar al que debieron ir aquellos 72 enviados nos lo debieron recibir de buen gusto. Y es casi seguro que los echaran con cajas destempladas.

¿Qué, entonces?

Jesús lo dice con toda claridad
: ellos han de ir a anunciar la Buena Noticia que consiste, en esencia, en decir que el Reino de Dios estaba tan cerca como ellos quisieran que estuviese. Ahora bien, en aquellos lugares en los que fueran bien recibidos (casas o pueblos) debían informarles y formarles acerca de eso. Pero en aquellos lugares (casas o pueblos) en los que fueran maltratados (de palabra o de obra) no debían hacer más que marcharse. Ahora bien, dejándoles claro que el juicio que caería sobre ellos sería grave porque habían acudido allí a anunciarles su salvación y ellos la habían rechazado o, lo que es lo mismo, habían pecado contra el Espíritu Santo, la gracia de Dios a la que negaban la entrada en sus corazones. 


Y aquellos hombres regresaron.

El Evangelio Comentado: El envío de los 72 discípulos (Lc 10, 1-12.17-20)



Seguramente vieron muchas cosas mal hechas pero, seguramente, vieron otras muy bien hechas y preparadas por Dios
. Ellos, pues, estaban contentos por lo hecho porque, como seres humanos que era, se alegraban mucho de que su trabajo fuera fructífero.

Y eso estaba bien pero… ya sabemos cómo es Cristo.

En efecto, el Hijo de Dios iba a bajarlos de su nube mundana e iba a subirlos a otra mucho más importante: la de la vida eterna.

En realidad, lo que debían tener por bueno y benéfico para sus almas no es el trabajo que habían hecho (que estaba muy bien porque era lo mandado) sino que Dios los tuviese en su corazón y que, como dice Cristo, sus “nombres estén escritos en los cielos”.

Tal escritura es tan importante que, sin ella, nada de lo hecho en el mundo vale nada ni vale la pena hacerlo.

Y aquellos, que habían visto, seguramente, el fruto de su trabajo, debieron quedar alegremente sorprendidos. ¡Además de llevar a cabo bien su misión, ellos estaban en el corazón de Dios! Y es que la verdadera alegría está en que estemos en el corazón del Todopoderoso.

Lo demás es, por cierto, humo y polvo.


PRECES

Por todos aquellos que no quieren escuchar la Palabra de Dios.

Roguemos al Señor.

Por todos aquellos que no quieren recibir al Espíritu Santo en su corazón.

Roguemos al Señor.


ORACIÓN

Padre Dios; ayúdanos saber comprender lo que verdaderamente nos conviene.


Gracias, Señor, por poder transmitir esto.

El texto bíblico ha sido tomado de la Biblia de Jerusalén.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

……………………

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:


La alegría del hombre es saberse hijo de Dios.