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30.06.24

La Palabra del domingo – Domingo, 30 de junio de 2024

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Mc 5, 21-30. 33-43

“21 Jesús pasó de nuevo en la barca a la otra orilla y se aglomeró junto a él mucha gente; él estaba a la orilla del mar. 22   Llega uno de los jefes de la sinagoga, llamado Jairo, y al verle, cae a sus pies, 23      y le suplica con insistencia diciendo: ‘Mi hija está a punto de morir; ven, impón tus manos sobre ella, para que se salve y viva. 24 Y se fue con él. Le seguía un gran gentío que le oprimía. 25 Entonces, una mujer que padecía flujo de sangre desde hacía doce años, 26 y que había sufrido mucho con muchos médicos y había gastado todos sus bienes sin provecho alguno, antes bien, yendo a peor, 27   habiendo oído lo que se decía de Jesús, se acercó por detrás entre la gente y tocó su manto.

28 Pues decía: ‘Si logro tocar aunque sólo sea sus vestidos, me salvaré.’ 29 Inmediatamente se le secó la fuente de sangre y sintió en su cuerpo que quedaba sana del mal. 30 Al instante, Jesús, dándose cuenta de la fuerza que había salido de él, se volvió entre la gente y decía: ‘¿Quién me ha tocado los vestidos?’ 31 Sus discípulos le contestaron: ‘Estás viendo que la gente te oprime y preguntas: “¿Quién me ha tocado?"‘ 32 Pero él miraba a su alrededor para descubrir a la que lo había hecho.33 Entonces, la mujer, viendo lo que le había sucedido, se acercó atemorizada y temblorosa, se postró ante él y le contó toda la verdad. 34 Él le dijo: ‘Hija, tu fe te ha salvado; vete en paz y queda curada de tu enfermedad.’35 Mientras estaba hablando llegan de la casa del jefe de la sinagoga unos diciendo: ‘Tu hija ha muerto; ¿a qué molestar ya al Maestro?’ 36 Jesús que oyó lo que habían dicho, dice al jefe de la sinagoga: ‘No temas; solamente ten fe.’ 37 Y no permitió que nadie le acompañara, a no ser Pedro, Santiago y Juan, el hermano de Santiago.38 Llegan a la casa del jefe de la sinagoga y observa el alboroto, unos que lloraban y otros que daban grandes alaridos.39 Entra y les dice: ‘¿Por qué alborotáis y lloráis? La niña no ha muerto; está dormida.’ 40 Y se burlaban de él. Pero él después de echar fuera a todos, toma consigo al padre de la niña, a la madre y a los suyos, y entra donde estaba la niña. 41   Y tomando la mano de la niña, le dice: ‘= Talitá kum =‘, que quiere decir: ‘Muchacha, a ti te digo, levántate.’ 42 La muchacha se levantó al instante y se puso a andar, pues tenía doce años. Quedaron fuera de sí, llenos de estupor. 43 Y es insistió mucho en que nadie lo supiera; y les dijo que le dieran a ella de comer.”

  

COMENTARIO

Evangelio de la confianza; el Evangelio de la fe

 

La labor evangelizadora de Jesús suponía que, en determinadas ocasiones, se tuviese que servir de actos llamados extraordinarios para enseñar. También así enseñaba qué es la voluntad de Dios y, sobre todo, para qué había venido Él al mundo.

Aquí vemos, o contemplamos como si estuviéramos como espectadores, dos casos distintos, muy distintos: Jairo, jefe, entre otros, de la sinagoga, poderoso entonces, necesita, porque ha confiado en Él, la intervención del Maestro y acude a demandarlo; la hemorroísa, pobre, apartada de la sociedad, también necesita, aunque para ella misma, la mano salvadora y obradora de maravillas de Jesús. Ambos, como sujetos pasivos, que para recibir, creen que la única, y última, posibilidad de salvación, la tienen en aquella persona que camina llevando, en su camino, a tanta gente que confía en su amor, en su entrega, en su don.

El Periódico de México | Noticias de México | Columnas-VoxDei | «Hija, tu  fe te ha salvado; vete en paz y queda curada de tu enfermedad»

Entre el planteamiento del caso de Jairo y su resultado, entre la desesperación y la alegría, por la enfermedad y muerte y su curación, la hemorroísa, sufridora de flujos de sangre que la imposibilitan para vivir con igualdad entre sus semejantes (debido a la concepción que, entre los judíos, se tenía de la sangre y el manar de la misma) es un caso de especial importancia. No sólo la incorpora a la sociedad sino que, además, lo hace como lo hace con aquel paralítico llevado a su presencia por aquellos amigos grandes en esperanza: primero tiene fe y, por lo tanto, Jesús le perdona sus “pecados” (según la concepción judía) y, luego, su enfermedad se cura. ¡Qué prueba para la fe tan significativa!

También podemos darnos cuenta de que ambas personas, Jairo y la hemorroisa, a pesar de que Jesús sabía lo que querían y quiénes eran, espera a que ambas personas se identifiquen mediante la manifestación de fe que les impele a demandar su intervención. Es aquí, también, donde el Enviado nos da a entender lo que ya recoge la oración del Padre nuestro e indica; es decir, que hemos de ser nosotros los que demostremos, ante una necesidad, la intervención de quien sabemos que será seguro salvador, sanador, liberador de pecados y enfermedades. Sin embargo, creo yo que esto no debe de hacernos pensar que Dios es un instrumento, alguien del que podemos hacer uso y luego, tras conseguir lo que queremos, lo olvidamos y seguimos con nuestra vida. Esto no puede ser así pues una cosa es la misericordia de Dios, que es inacabable, y otra el abuso que podemos hacer de ella, y nuestro pensamiento, corazón y conciencia han de hacernos ver que esto es una grave tergiversación de la posibilidad que Dios nos da de actuar en nuestra vida diaria.

Los casos de Jairo, tan conmovedor (por pedir por una hija, por una niña) y de la hemorroísa, tan de práctico entender (por incorporar a la persona afectada por los flujos de sangre a la sociedad que la tenía olvidada, como si se tratase de una persona apestada) son dos ejemplos, a cada cual más maravilloso, para darnos a entender la inmensa bondad de nuestro hermano, y Dios, Jesús.

Que seamos, nosotros, como Jairo, que pide para otra persona, o como la hemorroísa, que pide para sí misma por algo que es algo más que una enfermedad, es caso de cada cual. Sin embargo, sí que debemos tener en cuenta el elemento común a ambos casos que no nos debe faltar: la fe.

 

PRECES

 

Pidamos a Dios por todos aquellos que no tienen fe como para encomendarse a Dios.

Roguemos al Señor.

Pidamos a Dios por todos aquellos que no confían en el poder del Creador.

Roguemos al Señor.

ORACIÓN

Padre Dios; ayúdanos a confiar en el poder inmenso de tu sabiduría y su misericordia.

 

Gracias, Señor, por poder transmitir esto. 

 

El texto bíblico ha sido tomado de la Biblia de Jerusalén.

  

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano GarridoLolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

 Panecillo de hoy:

Confiar en Dios, tener fe en la bondad de Cristo, supone manifestar escasez de necedad.

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Para leer Fe y Obras.

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

 

 

 

24.06.24

Un amigo de Lolo – Frases que bien valen la pena - Así es como Dios nos ayuda

HAGIOPEDIA: Beato MANUEL LOZANO GARRIDO “Lolo”. (1920-1971).

Ya son algunos años los que, el que esto escribe, lleva haciendo lo propio sobre el Beato de Linares (Jaén, España) en esta casa de InfoCatólica. Siempre ha valido la pena hacer algo así y aportar, aunque sea, un granito de arena a la comprensión de un creyente tan fuerte y profundo como es Lolo.

 

El linarense universal, que tanta atracción espiritual tiene para quien lo conoce, no deja de producir interés en aquel que se acerca a su persona a través de su obra. Y es que, no pudiendo hacerlo ahora personalmente o, digamos, en la intimidad de la conversación entre amigos, que lo somos todos aquellos que ansiamos serlo, es seguro que acercarse a Lolo de forma cercana nos viene la mar de bien.

 

Lolo nos acerca a lo bueno que tiene saber que, cuando se es hijo de Dios la mejor forma de serlo es, sencillamente, siéndolo. Y él es una muestra perfecta de cómo hacer algo que, algunas veces, a muchos nos resulta difícil y a algunos… imposible. Acerquémonos, desde ahora, a la obra misma de Lolo y a su intimidad podríamos decir, con lo que vamos a ganar, seguramente, mucho y más que muchoY, para más abundancia de lo bueno y mejor, al final de todo esto les ponemos uno de los aforismos espirituales que publicó Lolo en su libro Bien venido, amor“. Vamos, miel sobre hojuelas, como se dice en la Biblia pues esto, al fin y al cabo, es cosa del alma de cada cual.

  

Frases que bien valen la pena - Así es como Dios nos ayuda


“Me gusta que se compare a los hombres con los árboles, siempre que se parta de una hermosa semilla. Abajo, la tierra, jugosa, esponjosa y fértil; el sol por encima, rebrillando en la bóveda azul, muy azul, y en medio nosotros, rama que se desgaja. Dios de su mismo corazón, hace un hoyo en el mundo, y nos ahínca profundamente.” (Beato Lolo, de su libro Las Golondrinas nunca saben la hora) 


Manuel Lozano Garrido, entre los libros que dio a la luz del mundo, había (y hay) uno que lleva por título “El árbol desnudo”. Se suele tomar como un, a modo, de biografía donde sale muy bien dibujada su misma persona, aunque no con su nombre sino con otro (Andrés) 

El caso es que no nos extraña nada que diga Lolo que le gusta que se comparen a los hombres con los árboles porque él mismo, como decimos arriba, hace uso de un árbol para ponerse, por decirlo así, ahí mismo… 

Bueno. 

El caso es que al Beato de Linares (Jaén, España) tiene a bien hacer uso de la imagen del árbol para poner sobre la mesa una gran verdad: Dios siempre nos echa una mano, aunque a veces tengamos por bueno que lo contrario es lo que pasa.

Debemos tener en cuenta que eso del árbol tiene todo que ver con que la semilla sea buena. Y a la fuerza ha de serlo porque la pone Dios con su santísima Voluntad y Providencia. Ahora bien, eso no es suficiente porque nosotros también debemos poner de nuestra parte. 

Dios, pues, pone la semilla. Pero nuestro corazón ha de ser tierra fértil donde pueda fructificar la misma. Y eso, en el caso de Lolo, bien sabemos que lo fue porque dio un tanto por cierto muy alto de fruto (como se dice en la Sagrada Escritura) y, seguramente, sobrepasó el 100% de bendito fruto el que salió de su corazón. 

Tierra buena, pues, ha de ser nuestro corazón. Y es que de no serlo resultará muy difícil que la semilla que Dios ha plantado pueda dar algo bueno y que se nos pueda conocer los frutos que demos… 

Todas las cualidades de la nuestra tierra, de nuestro corazón, han de cumplirse. Es decir, debe ser un corazón jugoso, ha de ser esponjoso y fértil. Y entonces, al leer esto, es cuando nos damos cuenta rápidamente de que ahí están las razones propias de que nosotros no demos tanto fruto como deberíamos dar. Pero tales son las evidentes condiciones para fructificar. 

Acerca de esto, que está más que bien, es seguro podemos decir que no siempre damos fruto (arriba ya hemos apuntado algo) Pero eso no debería hacernos desesperar (que es, además, un grave pecado) sino que, como nos dice Manuel Lozano Garrido, ahí tenemos a Dios, siempre omnipresente en nuestra existencia. 

En efecto, cuando creemos que nos estamos desgajando del árbol al que siempre deberíamos estar bien amarrados, aparece Dios para volvernos a plantar. Y es que por eso dice el Beato Lolo que Dios “nos ahínca profundamente” porque, siendo nosotros tan pecadores como somos tiene la santísima paciencia de volvernos a perdonar y querer que empecemos de nuevo, danto frutos… 

Bien sabemos que Lolo los dio abundantemente.


Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Entender el sufrimiento es un bien más que importante.


Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor”(71)

“¿Cómo es Dios? – ‘Dime primero que Padre. Y ya después lo que quieras’”-

 

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Para leer Fe y Obras.

 

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

 

23.06.24

La Palabra del Domingo - 23 de junio de 2024

Resultado de imagen de SAnta BibliaMc 4, 35-41 

“35 Este día, al atardecer, les dice: ‘Pasemos a la otra orilla.’ 36 Despiden a la gente y le llevan en la barca, como estaba; e iban otras barcas con él. 37 En esto, se levantó una fuerte borrasca y las olas irrumpían en la barca, de suerte que ya se anegaba la barca.  38 Él estaba en popa, durmiendo sobre un cabezal. Le despiertan y le dicen: ‘Maestro, ¿no te importa que perezcamos?’ 39 El, habiéndose despertado, increpó al viento y dijo al mar: ‘¡Calla, enmudece!’ El viento se calmó y sobrevino una gran bonanza. 40 Y les dijo: ‘¿Por qué estáis con tanto miedo? ¿Cómo no tenéis fe?’”. 41 Ellos se llenaron de gran temor y se decían unos a otros: ‘Pues ¿Quién es éste que hasta el viento y el mar le obedecen?  

COMENTARIO

Tener verdadera fe y confianza en Dios

Muy conocido es el hecho de que el Evangelio de Marcos es dado a la narración de milagros y otros hechos extraordinarios que, también y por otra parte, son de difícil aceptación para las almas dadas al apego al mundo. En este caso, también vemos como Jesús, a pesar de la falta de fe que parece atenazar a sus discípulos se ve en la obligación de actuar, presto, dominando la naturaleza que se muestra, así, sumisa a sus órdenes, como si no fuera Él quien creó, en la persona de Dios, a esa misma naturaleza…

Sin embargo, lo más importante no es el hecho mismo del dominio de las aguas pues también se ha dicho  que el lago donde se produce este hecho es dado a repentinos cambios de viento que pasan, de repente, de forma natural. Esto se dice, seguramente, para quitar importancia a este hecho milagroso. Y digo que esto no es lo más importante ya que, como casi siempre hace Jesús, sus hechos trascienden, es decir, lo que significan va más allá de lo que aparentan, de lo que la realidad misma muestra a los ojos de los que miran.

Aquí, pues, no es lo importante el movimiento de las aguas sino el movimiento del corazón que duda, que tiene miedo ante la adversidad, que se deja dominar por lo mundano que le rodea, por lo que sólo ven sus ojos.

Este texto que nos ofrece Marcos encierra una verdad evidente: ante lo incierto, ante las desviaciones que pueden producirse en nuestra vida por las acechanzas del Maligno, en todas sus formas, ¿Cómo reaccionamos?

Dice Dios: El viento se aplacó y sobrevino una gran calma

Muchas veces la fe se sustenta por el sutil hilo de nuestro mismo existir, es decir, está directamente relacionada con nuestro acaecer, y eso, querámoslo o no, es bastante triste.

Estos discípulos que acompañan en la barca a Jesús que, tranquilo, duerme, seguro de su poder, siendo Él mismo Dios, mientras que aquellos se atribulan por la tormenta que hace temblar el suelo que los acoge, el agua embravecida, que los impele al horror, los lleva al mismo pánico, al miedo como dice el texto, y a preguntarse si es que a Jesús no le importaba esa situación difícil por la que pasaban, que tan plácidamente dormía…

Puede más lo real que lo espiritual. En caso de que su fe hubiera ido pareja a su mundanidad, nada habrían temido, en la seguridad de que su Maestro, el Maestro, surgiría de ese descanso para, súbitamente, controlar aquella mala realidad. Sin embargo, han de dudar, de aquí la pregunta de Jesús; ¿Por qué estáis con tanto miedo?

Antes de dar solución a esto, volvamos al texto en el que se descubre no poca alusión a nuestra vida.

En nuestra vida, tan ocupada a veces, nos vemos acechados, de formas muy diversas, por el Maligno, y una fuerte borrasca atenaza nuestro corazón, pudiendo hacer, esto, que poco a poco, ese lugar de donde nace lo bueno y lo malo, ese corazón tan humano, llega a llenarse con el agua sucia del pecado (sea, o sean, el que, los que, sea o sean). Ante esto podemos acudir a la invocación a Dios, hacer uso de ese recurso que es la oración para pedir ayuda, auxilio, en esa necesidad que nos puede avocar al desastre espiritual. Hemos de estar seguros de que el Padre siempre acudirá para darnos su mano amorosa, para salvarnos en esa difícil situación. Ante esto no podemos responder con un apego tal a la tierra que nos haga huir de la fe, de ese creer sin haber visto, que tanto bien nos hace tanto a los espíritus creyentes como puede hacer a los que no creen (por desconocimiento o por voluntad propia). Eso supone tener un conocimiento equivocado del potencial que Dios nos da en nuestra particular creación, es desperdiciar unas posibilidades que se van, irremisiblemente, a perder.

Si, por tanto, acudimos a la fe, invocamos, pedimos, demandamos, seguro que seremos escuchados, que seremos respondidos y alcanzaremos el corazón de Dios del que sólo sale lo bueno, lo misericordioso, el perdón.

Así podrían haber actuado aquellos incipientes pescadores de hombres, pero no lo hicieron y se vieron abocados a acudir, in extremis, a la bondad de Jesús que, como no podía ser de otra forma, acude, presto, en su auxilio, pero planteándoles la terrible pregunta: ¿Cómo no tenéis fe? En esta inquisición, dirigida directamente a su corazón, trata de hacerles comprender lo que debían hacer: confiar, creer, amar, como él amaba, pues confiaba en Dios, creía en su misión y amaba siempre.

Ahora, preguntémonos nosotros que haríamos en ese caso porque, es de suponer, nosotros ya sabemos Quién era Aquel…

PRECES

Por todos aquellos que no confían en Dios.

Roguemos al Señor.

Por todos aquellos que no confían en el poder total de Dios.

Roguemos al Señor.

ORACIÓN

Padre Dios; ayúdanos a confiar en el Padre, a llamarlo y a buscarlo.

Gracias, Señor, por poder transmitir esto.
  

El texto bíblico ha sido tomado de la Biblia de Jerusalén.

 
Eleuterio Fernández Guzmán

 

Panecillos de meditación

 

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.
 
Panecillo de hoy:

 

Sabemos Quién era Aquel que dominó a las fuerzas de la naturaleza: era Quien las creó. 

 

Para leer Fe y Obras.


Para leer 
Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

17.06.24

Un amigo de Lolo – Frases que bien valen la pena – Frutos de Dios en sus hijos

HAGIOPEDIA: Beato MANUEL LOZANO GARRIDO “Lolo”. (1920-1971).

Presentación

Ya son algunos años los que, el que esto escribe, lleva haciendo lo propio sobre el Beato de Linares (Jaén, España) en esta casa de InfoCatólica. Siempre ha valido la pena hacer algo así y aportar, aunque sea, un granito de arena a la comprensión de un creyente tan fuerte y profundo como es Lolo.

El linarense universal, que tanta atracción espiritual tiene para quien lo conoce, no deja de producir interés en aquel que se acerca a su persona a través de su obra. Y es que, no pudiendo hacerlo ahora personalmente o, digamos, en la intimidad de la conversación entre amigos, que lo somos todos aquellos que ansiamos serlo, es seguro que acercarse a Lolo de forma cercana nos viene la mar de bien.

Lolo nos acerca a lo bueno que tiene saber que, cuando se es hijo de Dios la mejor forma de serlo es, sencillamente, siéndolo. Y él es una muestra perfecta de cómo hacer algo que, algunas veces, a muchos nos resulta difícil y a algunos… imposible. Acerquémonos, desde ahora, a la obra misma de Lolo y a su intimidad podríamos decir, con lo que vamos a ganar, seguramente, mucho y más que muchoY, para más abundancia de lo bueno y mejor, al final de todo esto les ponemos uno de los aforismos espirituales que publicó Lolo en su libro Bien venido, amor“. Vamos, miel sobre hojuelas, como se dice en la Biblia pues esto, al fin y al cabo, es cosa del alma de cada cual.

Frases que bien valen la pena – Frutos de Dios en sus hijos

La Creación da sus frutos en el campo o los árboles y, mi Providencia, da los suyos espirituales en el corazón de los generosos.” (Beato Lolo, de su libro Reportajes desde la cumbre)

Como ya hemos dicho en otras ocasiones (y todas son buenas por tratarse de textos de Lolo)Reportajes desde la cumbre es un título de un libro de Manuel Lozano Garrido que está puesto a las mil maravillas. Y es que podemos entender que las palabras aquí traídas son dichas por Dios mismo pues es lo que nuestro amigo de Linares (Jaén, España) ha querido que sea y así lo escribió en su día.

A este respecto, cuando hablamos de la Creación tenemos muy claro, primero, Quién la llevó a cabo pues hay pruebas más que suficientes que demuestran que en la misma “Alguien” tuvo que intervenir. Y nosotros sabemos muy bien Quién fue. Pero también sabemos que la sigue manteniendo pues no la abandonó después de aquellos intensos días donde la Voluntad y Misericordia de Dios dio paso a lo que ahora hay y a lo que ahora somos.

Pues bien, sobre esto decimos que es cierto lo que nos dice Lolo y es que la Creación no está hecha para nada sino que, hoy mismo, obtenemos tantos frutos de esta que no tendríamos espacio para agradecer eso que fue lo que hizo Dios porque quiso y pudo.

En efecto, tanto vemos de la Creación entre nosotros y mucho más allá de donde nos encontramos que todos sus frutos nos parecen maravillosos y de ellos nos servimos porque Dios quiso que nos sirviéramos de lo que había creado cuando en Gn 1, 28 se dice esto:

Sed fecundos y multiplicaos y henchid la tierra y sometedla; mandad en los peces del mar y en las aves de los cielos y en todo animal que serpea sobre la tierra”

Pero, como podemos imaginar, no era sólo eso a lo que Lolo quería referirse en cuanto Dios nos da. No. Eso, que siendo bueno lo admitimos como gracia y regalo, no es lo mejor porque tiene algo para nosotros que es tan fundamental en nuestra vida que no podemos obviar ni tener por no puesto por el Creador.

Con lo de arriba queremos decir que la santísima Providencia de Dios está ahí y que, por decirlo pronto, siempre está a favor nuestro.

De todas formas, debemos tener en cuenta algo que Lolo quiere que comprendamos para que no nos llevemos a engaño. Y es que sí, que la Providencia de Dios supone una gran expectativa que nos favorece mucho y que nunca debemos olvidar. Pero, ¡Hay!, Dios no la hace fructificar en cualquier corazón.

¿Es que el Todopoderoso tiene preferencia por algunos de sus hijos?

Vamos a ver, no se trata de que Dios prefiera a alguno de sus hijos por encima de otros y los favorezca. No. De lo que se trata es que, como muy bien dice aquí Lolo, es que nuestro corazón ha de ser “generoso”. Y eso quiere decir que debemos poner de nuestra parte una tal generosi0dad de manera que la Providencia del Creador puede hacer nido en nuestro corazón y de allí puedan fructificar.

Nosotros decimos, a este respecto que eso se dice muchas veces y que resume en “A Dios rogando y con el mazo dando” pero, claro, debemos reconocer que Lolo ha subido varios escalones en lo que nos ha querido decir y le ha quedado mejor… vamos, mucho mejor.

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Entender el sufrimiento es un bien más que importante.

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor" (70)

¡Impresionante misericordia de Dios, que se ofrece en Cristo para saldar todo el castigo que merecen nuestras culpas!”

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Para leer Fe y Obras.

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

15.06.24

La Palabra del domingo – Domingo, 16 de junio de 2024

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Mc 4, 26-34

 “26 También decía: ‘El Reino de Dios es como un hombre que echa el grano en la tierra; 27 duerma o se levante, de noche o de día, el grano brota y crece, sin que él sepa cómo. 28 La tierra da el fruto por sí misma; primero hierba, luego espiga, después trigo abundante en la espiga. 29 Y cuando el fruto lo admite, en seguida se le mete la hoz, porque ha llegado la siega.’ 30 Decía también: ‘¿Con qué compararemos el Reino de Dios o con qué parábola lo expondremos? 31 Es como un grano de mostaza que, cuando se siembra en la tierra, es más pequeña que cualquier semilla que se siembra en la tierra; 32 pero una vez sembrada, crece y se hace mayor que todas las hortalizas y echa ramas tan grandes que las aves del cielo anidan a su sombra.’ 33  Y les anunciaba la Palabra con muchas parábolas como éstas, según podían entenderle; 34 no les hablaba sin parábolas; pero a sus propios discípulos se lo explicaba todo en privado.”

      

COMENTARIO

La semilla de la fe

La instrucción de Jesús es sencilla. Utiliza ejemplos de la vida ordinaria. Sabe que sus interlocutores no son sabios sino gente sencilla. No tienen conocimientos de la Palabra de Dios excesivos sino los comunes que pudiera tener cualquiera. Necesitan que se les diga todo de forma que pueda ser entendido. 

El Hijo de Dios conoce el corazón de los hombres. Por eso cuando habla lo hace de forma inteligente y se adapta a la capacidad de cada cual. Por eso habla como habla. No lo hace porque crean que aquellos que le escuchan no sean capaces de entenderle. Él, Maestro entre los sabios, enseña con autoridad que se basa en conocer y reconocer cómo debe hablar. Pero a sus discípulos, a los que van con Él, a sus Apóstoles, todo aquello que explica en parábolas, les explica de forma más profunda. Ellos deben comprender más y mejor. 

Debe explicar, ahora, qué es la fe. No lo que significa creer sino cómo es en cada uno de los hijos de Dios. Y esto es lo elemental porque sólo a partir de comprender cómo es se puede creer y puede, la misma, crecer en el corazón del creyente. 

¿Y cómo es la fe? 

PARÁBOLA LA SEMILLA DE MOSTAZA Y SU CRECIMIENTO – Evangelio de la gracia

Cualquiera diría que es algo grande (que lo es) pero, verdaderamente inalcanzable para el común de los mortales. Jesús muestra que no es así sino que es algo mucho más sencillo de ver y comprender. 

La fe, en general, la siembra Dios en el corazón de sus hijos. Y es, en tal sentido, un sembrador que salió a sembrar. La semilla de la fe va creciendo en el campo sembrado, en el corazón de los hijos, y, con el tiempo, cuando ha fructificado, da fruto. En unos casos es mucho y, en otros, poco. Sin embargo, el Sembrador-Dios nunca se cansa de sembrar ni quiera cansarse nunca. 

Pero también la fe es algo muy pequeño. Cuando se siembra en la mies del Señor es poca cosa porque queda en nada si no es aceptada por quien la recibe. Sin embargo, si quien la recibe la recibe bien y la riega con la savia buena y gozosa de la Palabra de Dios, consigue que la misma crezca. 

¿Hasta dónde puede crecer la fe? 

Jesús lo explica utilizando el símil de la semilla de mostaza. Es poca cosa pero, de fructificar bien, puede llegar a transformarse en un arbusto grande donde hasta las aves pueden anidar. De algo pequeño deviene algo mucho más grande, en proporción muchísimo, a lo que era. 

Lo mismo pasa con la fe: es poco si lo comparamos con otras realidades que tiene el ser humano. Sin embargo, la misma supone mucho para quien la recibe. Si la cuida, la alimenta y la hace crecer, por fuerza dará muy buenos frutos de misericordia, amor y entrega a Dios y al prójimo. 

Y es que la fe, que quien la recibe puede parecer poca cosa (no se puede tocar, pesar ni medir con medidas materiales) supone la salvación de quien la recibe y la hace crecer. Así se sencillo es lo que aquí dice Jesús y así de profundo. 

 

PRECES

 

Pidamos a Dios por todos aquellos que no quieren recibir la semilla de la fe.

 

Roguemos al Señor.

 

Pidamos a Dios por todos aquellos que huyen de la siembra de Dios.

 

Roguemos al Señor.

 

ORACIÓN

 

Padre Dios; ayúdanos a recibir con gozo la semilla profunda de la fe.

 

Gracias, Señor, por poder transmitir esto.

  

El texto bíblico ha sido tomado de la Biblia de Jerusalén.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

 

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano GarridoLolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

 

Panecillo de hoy:

La fe debe crecer en nuestro corazón pero hay que querer que crezca.

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Para leer Fe y Obras.

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.