23.01.26

La editorial Luz de Trento da la posibilidad de adquirir sus libros en la mayoría de países de Hispanoamérica

Por su interés reproducimos una nota de prensa que nos llega de la asociación Luz de Trento:
 
Nos llena de profunda alegría poder anunciarles en el inicio de este nuevo año, la posibilidad de adquirir los libros de Luz de Trento en la mayoría de países del continente americano. Después de un largo periodo de trabajo, es ya una realidad.
 
Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, Guatemala, México, Estados Unidos y Venezuela.
 
Puede pinchar aquí y hacer sus pedidos.
 
 
Esperamos y deseamos hagan muchos pedidos de nuestros libros y den a conocer este enlace entre sus familiares y amigos, en las parroquias, movimientos, diócesis, seminarios y colegios.
 ¡Muchas gracias, feliz año y que Dios les bendiga!

22.01.26

Raúl González Zorrilla: “Occidente está sufriendo un proceso de autodestrucción cultural, espiritual y moral sin precedentes”

Raúl González Zorrilla, director de La Tribuna del País Vasco, es periodista, editor y analista cultural. Durante más de cuatro décadas ha colaborado con algunos de los medios más prestigiosos del ámbito hispano, aportando siempre una mirada incisiva, rigurosa y comprometida con los valores de la civilización occidental. Como editor, dirige diversos proyectos periodísticos, revistas culturales y medios digitales que en todo momento han apostado por el pensamiento crítico, el ensayo profundo y el análisis contracorriente.

A lo largo de una carrera profesional de casi cuarenta años, González Zorrilla ha abordado cuestiones como el auge de los totalitarismos blandos, la crisis cultural de Europa, la transformación totalitaria de las democracias liberales y la amenaza global de la radicalización islamoizquierdista. Con un estilo firme y elegante, ha sabido combinar la reflexión filosófica con el pulso de la actualidad.

En su nuevo libro, Tatuarse el alma. Apuntes sobre cómo el globalsocialismo ha destruido a Occidente (Ediciones La Tribuna), el autor traza un mapa minucioso, crítico y apasionado de los procesos sociales, políticos, culturales y espirituales que, a su juicio, están conduciendo a Europa y al mundo occidental hacia una lenta y peligrosa autodestrucción. El libro, compuesto por casi medio centenar de ensayos, combina el análisis riguroso con la prosa combativa. Y lo hace sin concesiones.

González Zorrilla es también de autor de los ensayos Terrorismo y Posmodernidad, El shock de Occidente o No deben tener miedo de mí. En el terreno de la ficción ha firmado las obras Qué haces después del caos y El poder del caos.

¿Qué es exactamente Tatuarse el alma y qué lo motivó a escribir este libro?

Tatuarse el alma es un ensayo combativo. Un conjunto de reflexiones críticas y documentadas sobre cómo el globalsocialismo está desmantelando los fundamentos de la civilización occidental. Lo escribí por una necesidad urgente de diagnóstico. Estamos siendo testigos de una transformación profunda —en muchos casos irreversible— que afecta a nuestra cultura, nuestra libertad, nuestra educación, nuestras instituciones, incluso a nuestro lenguaje. No podía permanecer en silencio ante lo que considero una demolición planificada de lo mejor que ha dado Occidente.

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21.01.26

La maestra Paloma León habla de In Deum Vivum: psicología católica al servicio del Dios

Paloma Leon tiene Maestría en Psicología Clínica y en Trastornos de la Personalidad y Psicosis. Es Licenciatura en Psicología y en Criminología e Investigación. Además, ha realizado formación especializada en diversas áreas complementarias, entre ellas: (Sagrada Teología, Psicología Católica, Psicología y Medicina de Santa Hildegarda, Exorcística…) y otras especialidades afines (nueve en total), orientadas al estudio integral de la persona humana.

Es directora y fundadora del Instituto In Deum Vivum de Psicología Católica, institución dedicada al acompañamiento terapéutico integral desde una antropología cristiana.

En esta entrevista nos habla de esta institución, así como de su historia personal y su proceso de conversión.

Háblenos de usted y de cómo nació su vocación por la psicología…

Considero que Dios fue preparando mi alma y mi misión desde muy temprana edad. Desde niña sentí una especial inclinación hacia las personas en situación de calle, hacia quienes padecen adicciones o se encuentran inmersos en la violencia. Siempre me preguntaba cómo era posible que hubieran llegado a esas circunstancias; esa inquietud constante iba acompañada de una profunda compasión. Crecí en un México que atravesaba una transición hacia una mayor violencia. Era real: la ira se percibía en el ambiente y las tragedias se escuchaban con frecuencia. Siempre fui católica y amo serlo; para mí es un gran honor. Sin embargo, viví también la experiencia de un catolicismo familiar débil, con una formación mínima y sin una valoración profunda de los sacramentos. Aun así, iba a misa, me confesaba y procuraba comulgaba de la mejor forma y, al llegar a la adolescencia, asumí con seriedad mi identidad como católica.

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20.01.26

Claudio estuvo a punto de morir. Cristo le sanó alma y cuerpo. Ahora su vida es un canto de gratitud a Dios

Claudio Davies. Licenciado en Ciencias Políticas, en la actualidad trabaja en el sector turístico. Nos cuenta en esta entrevista como tras alejarse de Dios, el Señor le mandó un serio aviso con su salud, aunque luego derramó sobre él mucha misericordia. Estuvo a punto de morir y ahí tuvo una visión de Cristo que le sanó y le cambió la vida por completo.

¿Por qué se alejó de la práctica religiosa?

Desde muy pequeño he seguido el cristianismo. Mis padres me llevaron a una escuela privada con monjas alemanas, en la que además de las clases normales se celebraba la Santa Misa. Fueron años felices y me gustaba mucho ir allí. Al crecer, con los años seguía rezando y creyendo en Jesucristo como el hijo de Dios. Intentaba ir a Misa cuando podía. En Roma es fácil, dada la gran cantidad de iglesias que hay y una presencia fuerte de la fe en la sociedad.

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19.01.26

Rut Balbás, misionera del Hogar Nazaret: “No quería el éxito del mundo sino dar frutos agradables a Dios”

Rut Balbás Muñoz. Lo tenía todo, pero lo que quería era darle todo a Dios y vio que la mejor manera era dándose ella misma al Señor. Se presentó ante el obispo de su diócesis, en Santander, que le envió al obispo de la Prelatura de Moyobamba para servir en el Hogar Nazaret. Una vez allí le impresionó profundamente la naturalidad con la que Dios se hacía presente en la vida cotidiana. No era algo forzado ni solemne: estaba en lo pequeño, en lo diario, en los gestos más simples. Toda la casa parecía habitada por su Amor. Y donde está Él, está Ella. Nuestra Santísima Madre se le hizo presente de una manera tan clara y tan suave que quedarse a su lado fue para ella casi algo natural.

En esta entrevista nos cuenta su testimonio y reflexiona sobre la entrega a Dios y al prójimo.

¿Cómo se puede explicar que cuando usted tenía una vida muy acomodada, siendo dueña de una farmacia, tuviese una inquietud por entregarse a Dios en las misiones?

No sabría explicarlo si no es reconociendo que fue Dios quien plantó en mi interior esa semilla. Mi vida, en aquel momento, era plenamente satisfactoria. No buscaba una experiencia nueva por sentirme vacía ni por anhelar un cambio radical. Me encontraba realizada en la labor que desempeñaba como farmacéutica en una botica rural, al servicio de personas extraordinarias, en su mayoría de edad avanzada, que requerían un trato especialmente cercano y humano. Además, vivía relativamente cerca de mi familia, de mis amigos y de mis seres queridos, cuya compañía procuraba siempre que me era posible, participando en encuentros, viajes y planes compartidos.

Sin embargo, comencé a percibir con claridad que el Señor me llamaba a algo más. Desde mi infancia, las misiones habían ejercido sobre mí una atracción particular, así como el testimonio valiente de los misioneros que entregan su vida para llevar a Cristo hasta los confines del mundo. Siempre he considerado que no existe causa más noble por la que arriesgarse a tales sacrificios y peligros. Había concluido ya mi etapa formativa y me entregaba plenamente a mi trabajo, pero en lo más hondo de mi corazón surgía la necesidad de dar más fruto: no los frutos del mundo, ni un mayor éxito profesional o personal, sino aquellos que fueran verdaderamente agradables a Dios. Como suele recordar el padre Ignacio María Doñoro, no se trata solo de dar, sino de darse.

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