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29.07.24

Un amigo de Lolo – Frases que bien valen la pena – La doble raíz de las lágrimas

HAGIOPEDIA: Beato MANUEL LOZANO GARRIDO “Lolo”. (1920-1971).

Presentación

Ya son algunos años los que, el que esto escribe, lleva haciendo lo propio sobre el Beato de Linares (Jaén, España) en esta casa de InfoCatólica. Siempre ha valido la pena hacer algo así y aportar, aunque sea, un granito de arena a la comprensión de un creyente tan fuerte y profundo como es Lolo.


El linarense universal, que tanta atracción espiritual tiene para quien lo conoce, no deja de producir interés en aquel que se acerca a su persona a través de su obra. Y es que, no pudiendo hacerlo ahora personalmente o, digamos, en la intimidad de la conversación entre amigos, que lo somos todos aquellos que ansiamos serlo, es seguro que acercarse a Lolo de forma cercana nos viene la mar de bien.


Lolo nos acerca a lo bueno que tiene saber que, cuando se es hijo de Dios la mejor forma de serlo es, sencillamente, siéndolo. Y él es una muestra perfecta de cómo hacer algo que, algunas veces, a muchos nos resulta difícil y a algunos… imposible. Acerquémonos, desde ahora, a la obra misma de Lolo y a su intimidad podríamos decir, con lo que vamos a ganar, seguramente, mucho y más que muchoY, para más abundancia de lo bueno y mejor, al final de todo esto les ponemos uno de los aforismos espirituales que publicó Lolo en su libro Bien venido, amor“. Vamos, miel sobre hojuelas, como se dice en la Biblia pues esto, al fin y al cabo, es cosa del alma de cada cual.

 

 

Frases que bien valen la pena – La doble raíz de las lágrimas

 

“Trae de nuevo aquí, hermano, tus lágrimas y tampoco escondas el dolor. Si eres hombre y te arden los ojos, no los ocultes avergonzado, porque las lágrimas, cuando son leales y abiertas, cicatrizan y curan, como dicen los médicos o purifican y salvan, como viene a garantizar la Cruz.” (Beato Lolo, de su libro Reportajes desde la cumbre)

 

Lo diremos otra vez. Este texto, propio del libro de Lolo “Reportajes desde la cumbre” es un, a modo, de palabras dichas por Dios a su descendencia. Y es que así se pueden entender a Quién hay que llevar las lágrimas. 

Habla el Beato de Linares (Provincia de Jaén, España) de lágrimas. Y eso nos hace pensar en muchas cosas que las pueden producir pero que, resumiendo, la cosa se divide entre las causadas por problemas físicos y las causadas por causas espirituales. 

Nos dice Manuel Lozano Garrido algo que es muy importante. No debemos esconder el dolor porque eso, precisamente eso, puede ser también fuente de otras lágrimas. No. 

El caso es que Lolo escribe con un lenguaje que hoy no sería admitido por la completa necedad que circula por el mundo. Y es que dice nuestro amigo, o se refiere, a “si eres hombre”. Y aquí no podemos entender que se refiera a la categoría de ser humano sino a la del sexo masculino del que se predica (o predicaba) que “no lloraba”. Pero, como decimos, a nosotros nos importa un bledo las consideraciones que se hagan hoy día sobre eso porque lo que, de verdad, es de vital importancia, es lo que luego sigue. Y, de todas formas, bien podemos entender que también se puede aplicar esto la mujer… 

Pues bien, como las lágrimas existen, han existido y existirán mientras existan, hayan existido y existirán las causas que las originen, lo que aquí nos dice nuestro Padre eterno es que las mismas tienen una doble raíz y que, por tanto, también tienen una doble solución. Y vemos, por tanto, que no son inútiles como podría pensarse en un principio. 

Para empezar, debemos tener en cuenta que las lágrimas pueden ser, sencillamente, falsas o fingidas. En tal caso, como nos dice el linarense universal, ni cicatrizan ni curan. Y, al contrario, al ser leales y abiertas producen un efecto sanador. Y eso puede comprobarlo cualquiera en muchos momentos de su vida. 

Por otro lado, sabemos que hay un componente espiritual a no desdeñar cuando las lágrimas llegan a nuestra vida. Y podemos decir que no es poca cosa lo que eso supone. 

Para esto pone Lolo el ejemplo inmejorable e incomparable de la Cruz. Y es que la misma (teniendo en cuenta Quién estuvo en ella hasta su muerte) no es la simple conjunción de dos maderos sino que, por causa de Cristo, va mucho más allá su significado y su sentido. 

La Cruz o, mejor, a partir de ella, se produce la purificación de la humanidad (la sangre de Cristo es su causa) y ello conlleva la salvación de todo aquel que crea que el Emmanuel es el Emmanuel enviado por Dios, precisamente y no por casualidad, para que muchos se salven. 

Pues bien, las citadas lágrimas, cuando son “leales y abiertas” no sólo vienen muy bien para cicatrizar y curar el origen de las mismas sino que, a más a más, purifican nuestra alma y la salvan. 

En realidad, bien podemos muchas veces dar las gracias a Dios por tener que verter, desde nuestros pecadores ojos, las tan benditas lágrimas. 

 

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy: 

Entender el sufrimiento es un bien más que importante.

 

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor" (76)

 

“La ternura de la mirada de Dios cuando más se nota es haciendo por buscarla con las rodillas sobre los guijarros y en hora de orfandad.”

 

……………………………

 

Para leer Fe y Obras.


Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

 

28.07.24

La Palabra del Domingo - Domingo, 28 de julio de 2024

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Jn 6, 1-15

1 Después de esto, se fue Jesús a la otra ribera del mar de Galilea, el de Tiberíades, 2 y mucha gente le seguía porque veían las señales que realizaba en los enfermos. 3 Subió Jesús al monte y se sentó allí en compañía de sus discípulos. 4 Estaba próxima la Pascua, la fiesta de los judíos. 5 Al levantar Jesús los ojos y ver que venía hacia él mucha gente, dice a Felipe: ‘¿Dónde vamos a comprar panes para que coman éstos?’ 6 Se lo decía para probarle, porque él sabía lo que iba a hacer. 7 Felipe le contestó: ‘Doscientos denarios de pan no bastan para que cada uno tome un poco.’ 8 Le dice uno de sus discípulos, Andrés, el hermano de Simón Pedro: 9 ‘Aquí hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y dos peces; pero ¿qué es eso para tantos?’

10 Dijo Jesús: ‘Haced que se recueste la gente.’ Había en el lugar mucha hierba. Se recostaron, pues, los hombres en número o de unos 5.000. 11 Tomó entonces Jesús los panes y, después de dar gracias, los repartió entre los que estaban recostados y lo mismo los peces, todo lo que quisieron. 12 Cuando se saciaron, dice a sus discípulos: ‘Recoged los trozos sobrantes para que nada se pierda.’ 13 Los recogieron, pues, y llenaron doce canastos con los trozos de los cinco panes de cebada que sobraron a los que habían comido. 14 Al ver la gente la señal que había realizado, decía: ‘Este es verdaderamente el profeta que iba a venir al mundo.’ 15 Dándose cuenta Jesús de que intentaban venir a tomarle por la fuerza para hacerle rey, huyó de nuevo al monte él solo.”

 

COMENTARIO

Panes y peces

No debemos olvidar que los discípulos más allegados a Jesús, aquellos que eran considerados sus apóstoles, estaban muy cerca de Él. Cualquiera podría pensar que, por eso mismo, lo conocían perfectamente y que nada de lo que hacía se les despintaba nada de nada.

Pues no. La cosa no iba por ahí. Aquellos que tan cerca estaban del Hijo de Dios no daba la impresión de conocerlo demasiado. Sí, habían presenciado sus milagros, habían escuchado su santa Palabra, de Dios y, también, habían acabado cansados de andar por los caminos y se habrían dicho si es que aquel hombre nunca iba a dejar de predicar.

El caso es que se les presenta una situación que, como diría Jesús, sólo con oración puede salirse de ella con buen pie.

Nos dice san Juan que mucha gente iba tras Jesús. Literalmente. Aquí no se trata de nada metafórico como diciendo algo así como “Jesús tiene muchos seguidores” sino que, físicamente, iban tras Él. Tengamos en cuenta lo que serían cinco mil hombres (más las mujeres y niños que, seguramente, serían más) Y llega un momento que tienen que comer.

Ahora mismo, en el siglo XXI en el que estamos sería un problema muy serio dar alimento, siquiera una vez, a tantas personas. Entonces, en aquellos primeros decenios del primer siglo de nuestra era la cosa es, sencillamente, imposible. Vamos, que humanamente nada podían hacer. Y eso bien que lo sabían los apóstoles. Por eso Felipe argumenta que hace falta mucho dinero para poder dar, siquiera, un trozo de pan. Y es que podemos imaginar las hogazas de tal alimento que habrían hecho falta para que comiesen, como dice el texto, “hasta que quisieron” o, lo que es lo mismo, hasta hartarse.

Multiplicación de los panes y los peces - Wikipedia, la enciclopedia libre

Digamos, por eso, que los apóstoles (aquel, en concreto) pensaban como hombres pero no se habían dado cuenta, al parecer, de Quién tenían a su lado, Quién era su Maestro. Y eso que no era la primera situación por la que pasaban que pudiera parecer irresoluble.

Pero Jesús tenía un as escondido en el corazón. Es decir, tenía a Quien acudir en aquella situación y la pregunta que había hecho a Felipe era, ¡pobre apóstol!, para probarlo. Y perdió la prueba, por supuesto.

Al menos tenían hierba para sentarse o, mejor, para recostarse (forma propia de comer en aquellas tierras palestinas) Comida, eso sí, no tenían casi nada. Tan sólo se le presentan cinco panes y dos peces. Y eso parecía poco… para el hombre pero no para Dios.

Jesús pide a su Padre que obre el milagro. Es decir no dice algo así como “¡hala, porque lo digo yo,  pan y peces para todos!”. Y es que sabe que aquel será un momento muy bueno para que el poder y la gloria de Dios se manifiesten. Y bien que se manifestó.

A este respecto, resulta extraño que, hoy día, haya teólogos que sostengan que aquello no fue un hecho extraordinario sino que, simplemente, se trató de una llamada de Jesús a la “solidaridad” entre personas y, de repente, todos se pusieron a repartir lo que tenían. Eso se dice para sostener que aquel hecho, y otros, no eran verdaderos prodigios extraordinarios debidos al poder de Dios sino, en todo caso, algo puramente metafórico y creativo de los escritores bíblicos.

Esto, por supuesto, cae por su propio peso porque resulta del todo absurdo que tantas personas llevaran tanta comida encima que, además de comer hasta que quisieron más de 10.000 personas (por lo menos) sobraran 12 canastos de comida. ¡Vamos, cualquiera diría que con ellos iban carros y carros de comida!

En fin… las cosas hablan por sí solas de lo que aquello fue en realidad: manifestación de la voluntad divina de socorrer a quien sigue a Cristo porque cree su Maestro.

En realidad, estos panes y estos peces son ejemplo de lo que el creyente en Dios Todopoderoso cree que puede hacer su Padre. Basta la confianza en la intervención divina y la verdadera fe para que se obre lo que se llama milagro pero que, sencillamente, no es más (ni menos) que expresión de lo que el Padre quiere para sus hijos.

 

PRECES

Por todos aquellos que no aceptan la intercesión de Cristo.

Roguemos al Señor.

Por todos aquellos que no confían en el poder de Dios.

Roguemos al Señor.

 

ORACIÓN

Padre Dios; ayúdanos a aceptar tu bondad.

 

Gracias, Señor, por poder transmitir esto.

El texto bíblico ha sido tomado de la Biblia de Jerusalén.

  

Eleuterio Fernández Guzmán

 

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano GarridoLolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

 

Panecillo de hoy:

Saciarse de Cristo es una buena medida espiritual.

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Para leer Fe y Obras.

 

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna. 

22.07.24

Un amigo de Lolo – Frases que bien valen la pena – Rastros y huellas de Dios

HAGIOPEDIA: Beato MANUEL LOZANO GARRIDO “Lolo”. (1920-1971).

Presentación 

Ya son algunos años los que, el que esto escribe, lleva haciendo lo propio sobre el Beato de Linares (Jaén, España) en esta casa de InfoCatólica. Siempre ha valido la pena hacer algo así y aportar, aunque sea, un granito de arena a la comprensión de un creyente tan fuerte y profundo como es Lolo.

El linarense universal, que tanta atracción espiritual tiene para quien lo conoce, no deja de producir interés en aquel que se acerca a su persona a través de su obra. Y es que, no pudiendo hacerlo ahora personalmente o, digamos, en la intimidad de la conversación entre amigos, que lo somos todos aquellos que ansiamos serlo, es seguro que acercarse a Lolo de forma cercana nos viene la mar de bien.

Lolo nos acerca a lo bueno que tiene saber que, cuando se es hijo de Dios la mejor forma de serlo es, sencillamente, siéndolo. Y él es una muestra perfecta de cómo hacer algo que, algunas veces, a muchos nos resulta difícil y a algunos… imposible. Acerquémonos, desde ahora, a la obra misma de Lolo y a su intimidad podríamos decir, con lo que vamos a ganar, seguramente, mucho y más que muchoY, para más abundancia de lo bueno y mejor, al final de todo esto les ponemos uno de los aforismos espirituales que publicó Lolo en su libro Bien venido, amor“. Vamos, miel sobre hojuelas, como se dice en la Biblia pues esto, al fin y al cabo, es cosa del alma de cada cual. 

 

Frases que bien valen la pena – Rastros y huellas de Dios

 

“A Dios, como a los planetas, los virus y los átomos, no se le ve, pero hay que irle acusando por los rastros que deja y el modo como actúa.” (Beato Lolo, de su libro Las estrellas de ven de noche)

 

Hay quien cree que sólo puede tener por bueno y existente aquello que ve. Así, el expediente de la existencia de Dios lo resuelve con total rapidez y velocidad: no existe… y ya estaría dicho todo. 

Sin embargo, bien sabemos que las cosas no son tan sencillas ni tan necias porque, en materia de fe y, sobre todo, de la existencia de Dios, hay que ir un poco más allá de lo que vemos o, incluso, sentimos. Vamos, un poco más allá de nuestras narices… 

Por ejemplo, Las personas que no creen en Dios e, incluso, las que creen pero tienen del Creador una visión alejada y muy distante de sus vidas, no tienen la impresión de que Quién los mira, ama y perdona y puede manifestarse de alguna forma en sus vidas.

Así, cuando el Amor de Dios lo entendemos como el actuar efectivo de quien no vemos puede llegar a parecernos que, en definitiva, poco importa lo que pueda hacer o decir Aquel que no vemos, tocamos o, simplemente, podemos sentir.

Actuar de tal manera de permanecer ciego ante lo que nos pasa y no posibilitar que Dios pueda ser, en efecto, alguien que en diversos momentos de nuestra vida, pueda hacer acto de presencia de muchas maneras posibles es lo que no creía el Beato de Linares (Jaén, España)

En diversas ocasiones, por tanto, se producen inspiraciones del Espíritu Santo en nuestro corazón que muestran la presencia de Dios de forma firme y efectiva. Las mismas son, precisamente, “Huellas de Dios” en nuestras vidas porque, en realidad, nosotros somos su semejanza y, como tal, deberíamos encontrar a nuestro Creador, sencillamente, en todas partes.

No es algo dado a personas muy cualificadas en lo espiritual sino posibilidad abierta a cada uno de nosotros. Por eso no podemos hacer como si Dios estuviera en su reino mirando a su descendencia sin hacer nada porque cada día, a nuestro alrededor y, más cerca aún, en nosotros mismos, se manifiesta y hace efectiva su paternidad.

Las huellas de Dios son, por eso mismo, formas y maneras de hacer cumplir, en nosotros, la voluntad de Creador que, así, nos conforma para que seamos semejanza suya y, en efecto, lo seamos porque, como ya dejó escrito San Juan, en su primera Epístola (3, 1) es bien cierto que, a pesar de los intentos de evadirse de la filiación divina, no podemos preterirla y, como mucho, miramos para otro lado porque no es de nuestro egoísta gusto cumplir lo que Dios quiere que cumplamos. 

El caso es que debemos entender exactamente qué quiere decir Lolo con eso de que “no se le ve”. Y es que, evidentemente, a los planetas, virus y átomos no se les ve, digamos, a simple vista sino que hay que hacer uso de instrumentos con los cuales sí se les ve y en tiempos de Manuel Lozano Garrido eso ya era posible. 

¿Entonces? 

Nosotros creemos que, haciendo un símil con tales realidades físicas, Lolo nos quiere decir que a Dios tampoco se le ve a simple vista. Sin embargo, hay otras formas de “verlo” que van más allá de las que pueden proporcionar la técnica más actualizada. 

Sin embargo, el Creador no ceja en su voluntad de llamarnos y sus huellas brillan en nuestro corazón siendo, en él, la siembra que más fruto produce.

De todas formas, ya sabemos eso que se dice de que “ver es creer”. Pero eso lo puede decir quien, en realidad, no es creyente porque quien lo es como Lolo lo era sabe muy bien y más que bien que la fe es creer sin ver. O, si no, que se lo digan a Tomás…

Y si con lo dicho no es suficiente lo dicho en cuento a lo hecho por el Todopoderoso en nuestras vidas… ahí tenemos su modo de actuar. Y es cierto y verdad que, de tenerlo en cuenta y no estar ciego para ver las cosas como son… entonces, en tal caso, bien que podemos darnos cuenta de que Dios está y permanece a nuestro lado. Y eso Lolo lo tenía más que claro. 

 

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

 

Entender el sufrimiento es un bien más que importante.

 

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor" (75)

 

“No hay ni un cabello nuestro que no tenga encima el temblor de una caricia de Padre”

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Para leer Fe y Obras.

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna. 

21.07.24

La Palabra del Domingo – 21 de julio de 2024

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Mc 6,30-34

“30 Los apóstoles se reunieron con Jesús y le contaron todo lo que habían hecho y lo que habían enseñado. 31 Él, entonces, les dice: ‘Venid también vosotros aparte, a un lugar solitario, para descansar un poco.’ Pues los que iban y venían eran muchos, y no les quedaba tiempo ni para comer. 32 Y se fueron en la barca, aparte, a un lugar solitario. 33 Pero les vieron marcharse y muchos cayeron en cuenta; y fueron allá corriendo, a pie, de todas las ciudades y llegaron antes que ellos. 34 Y al desembarcar, vio mucha gente, sintió compasión de ellos, pues estaban como ovejas que no tienen pastor, y se puso a enseñarles muchas cosas.”

 

COMENTARIO 

Estar como oveja sin pastor 

Podemos imaginar que, en un mundo donde el pastoreo era una actividad muy importante, que el Hijo de Dios haga uso de determinadas palabras, era cuestión principal y que sostenía su predicación.

Lo que pasa en este texto bíblico es síntoma de necesitar mucho más que alguien a quien escuchar. Muchos buscaban porque, en realidad, no habían encontrado a quien pudiera iluminar sus caminos.

También es más que cierto que el pueblo judío se sentía oveja de un Pastor grande que era Dios. Y a él debían seguirlo. Y eso es lo que quieren hacer bastantes con aquel hombre que enseñaba con autoridad y que muchos conocían, ya, en su casa de Nazaret.

Muchos de ellos, por tanto, no encontraban el camino para llegar al definitivo Reino de Dios. Y seguían a Jesucristo porque veían, en aquel hombre sabio, a un verdadero Mesías, al Mesías. Y eso, como bien sabemos, no le venía nada bien a Quien todo lo iba a dar por sus hermanos y, sobre todo, por los más pobres y necesitados.

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También es fácil imaginar que aquel mundo, aquellas tierras de oriente, no eran, en territorio, demasiado extensas. Todos se conocían y no es nada extraño que supiera dónde podía estar Cristo e, incluso, dónde se podía dirigir cuando quería estar a solas con sus Apóstoles para ensañarles. Pero había muchos otros que querían aprender y no podían dejar la oportunidad de escuchar al hijo de María y del carpintero José.

¡Qué dedicación no tendría Cristo que, como se nos dice aquí, no tenía tiempo ni para comer! Y es más que seguro que no hacían remilgos cuando alguien le pedía alguna merced o veía que se necesitaban sus manos y su corazón.

Al parecer no había forma. Y es que fueran donde fueran siempre había gente esperando al Hijo de Dios. Seguramente serían de los más sencillos de entre los del pueblo elegido, aunque no podemos descartar que también estuvieran allí gentes notables y de importancia no pequeña.

Dice el Hijo de Dios que creían que aquellos que allí estaban parecían como ovejas sin pastor. Y eso era más que importante.

Jesucristo conocía y reconocía la situación por la que muchos de aquellos que querían escucharlo no era buena. Muchos eran de los sencillos, de los que lloraban, de los que querían justicia o, en fin, de aquellos a los que se dirigía con un amor más que importante aquel Maestro bueno.

Ellos eran como ovejas, pero no tenían quien las dirigiese. Y querían que fuese Jesucristo quien las condujese a su redil y, también, quien les enseñara a orar y a buscar mejor camino para llegar a Dios. 

Ante aquella situación… ¿qué hacer?

Más de uno de aquellos Apóstoles debió pensar que tampoco iban a descansar en aquella ocasión. ¡Y ellos eran hombres como otros que también necesitaban el reposo! Pero aquel Maestro parecía que nunca se cansaba y no dejaba de enseñar. En realidad, era para lo que había venido al mundo. Y lo cumplía de forma más que eficaz. 

 

PRECES 

 

Pidamos a Dios por todos aquellos que no quieren seguir a Cristo.

Roguemos al Señor.

Pidamos a Dios por todos aquellos que están perdidos en el mundo.

Roguemos al Señor.

ORACIÓN

Padre Dios; ayúdanos a querer siempre a tu Hijo.

Gracias, Señor, por poder transmitir esto.

 

El texto bíblico ha sido tomado de la Biblia de Jerusalén.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

 

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano GarridoLolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

 

Panecillo de hoy:

Querer buscar a Cristo es, en cierto sentido, haberlo encontrado.

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Para leer Fe y Obras.

 

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

 

15.07.24

Un amigo de Lolo – Frases que bien valen la pena – No nos damos cuenta de que la felicidad está en Dios

HAGIOPEDIA: Beato MANUEL LOZANO GARRIDO “Lolo”. (1920-1971).

Presentación 

Ya son algunos años los que, el que esto escribe, lleva haciendo lo propio sobre el Beato de Linares (Jaén, España) en esta casa de InfoCatólica. Siempre ha valido la pena hacer algo así y aportar, aunque sea, un granito de arena a la comprensión de un creyente tan fuerte y profundo como es Lolo.


El linarense universal, que tanta atracción espiritual tiene para quien lo conoce, no deja de producir interés en aquel que se acerca a su persona a través de su obra. Y es que, no pudiendo hacerlo ahora personalmente o, digamos, en la intimidad de la conversación entre amigos, que lo somos todos aquellos que ansiamos serlo, es seguro que acercarse a Lolo de forma cercana nos viene la mar de bien.


Lolo nos acerca a lo bueno que tiene saber que, cuando se es hijo de Dios la mejor forma de serlo es, sencillamente, siéndolo. Y él es una muestra perfecta de cómo hacer algo que, algunas veces, a muchos nos resulta difícil y a algunos… imposible. Acerquémonos, desde ahora, a la obra misma de Lolo y a su intimidad podríamos decir, con lo que vamos a ganar, seguramente, mucho y más que muchoY, para más abundancia de lo bueno y mejor, al final de todo esto les ponemos uno de los aforismos espirituales que publicó Lolo en su libro Bien venido, amor“. Vamos, miel sobre hojuelas, como se dice en la Biblia pues esto, al fin y al cabo, es cosa del alma de cada cual.

 

 

Frases que bien valen la pena – No nos damos cuenta de que la felicidad está en Dios

 

“Si tu ardor se llama deseo de felicidad, no te recortes a ras de tierra. En mi plenitud está el manantial, ¡si hasta saciaros ya aquí es mi justicia!” (Beato Lolo, de su libro Reportajes desde la cumbre)

Es verdad que todo hijo de Dios (más aún si es consciente de que lo es) tiene un anhelo y ansia de felicidad. Es decir, no ha de ser posible encontrar a quien no quiera ser feliz a no ser que haya un gran desorden en su vida… 

Hoy también traemos a esta casa un texto del libro de Manuel Lozano Garrido de título “Reportajes desde la cumbre”  y como otras veces hemos dicho, es algo así como que Lolo pone en su libro palabras dichas por Dios Padre que nos escribe desde su cumbre, el Cielo mismo. 

Aquí tratan, sus palabras, precisamente de la felicidad. Y Dios tiene más que claro (es así como debería pensar nuestro amigo Manuel) que la felicidad, sí, seguramente es cosa nuestra pero que debemos hacer algo más o, por decirlo pronto, mirar hacia otro lado e ir más allá de nosotros mismos… 

Aquí, de todas formas, hay tres palabras que tienen mucho que ver con el tema que quiere introducir Lolo y son, a saber, ardor, recortar y saciar. 

Por “ardor” podemos entender el ansia y el anhelo de la felicidad. Y sobre esto bien nos dice Lolo que la palabra siguiente, a saber, “recortar” (“recortes”, dice Dios, en primer persona por ser un Dios personal) tiene mucho que ver con lo que, en realidad, ansiamos o anhelamos o, mejor, con la formad de ansiar o anhelar. Y aquí entre en liza Quien nos ha creado y mantiene. 

Dios mismo nos dice que si lo que queremos es ser felices no debemos atenernos a lo que de horizontal hay en nuestra vida. Es decir, que no debemos ir a “ras de tierra” que es lo mismo que decirnos que no debemos tener en cuenta solamente lo que a nosotros corresponde y, en todo caso, lo que pueda corresponder al prójimo. 

En realidad, como decimos “horizontal” queremos decir, como es lógico entender, que es lo que nosotros vemos o hacemos en nuestra propia vida y, es decir, sin mirar hacia arriba o, mejor, sin tener una visión vertical de nuestras cosas pero, sobre todo, de las del alma. 

Que Dios nos diga que no debemos quedarnos en nosotros mismos, en tal “a ras de tierra” quiere decir que lo tenemos ahí, siempre, y que podemos (debemos, en todo caso) dirigirnos a Quien a tenido a bien crearnos y amarnos. 

Recordamos ahora aquel salmo que habla de la cierva que busca el agua para su subsistencia (Salmo 42, 2) Pues Dios es el manantial al que debemos acogernos, al que debemos acudir, para saciar la sed que seguramente tenemos y para, por tanto, alcanzar la ansiada y anhelada felicidad. 

Lolo tenía muy claro a qué atenerse en tales cuestiones espirituales pues, al fin y al cabo, ser feliz va más allá de tener tales o cuales bienes y es en Dios en Quien debemos hacer residir la felicidad en la seguridad de que, entonces, no será tan pasajera como es la que se cimenta en nuestro mismo ser y nuestras mismas apetencias. 

Tal es la necesidad que debemos tener de abocarnos a Dios para alcanzar la felicidad que, incluso aquí mismo nos dice el Creador (o Lolo pone en su boca) que en el Cielo saciar a las almas que allí están es la justicia de Quien todo ha hecho y mantiene. 

 

Eleuterio Fernández Guzmán



Panecillos de meditación



Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.


Panecillo de hoy:

 

Entender el sufrimiento es un bien más que importante.

 

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor" (74)

 

“Nuestro Dios es un padre con fiebre de amor. Que es la más hermosa calentura.”

 

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Para leer Fe y Obras.


Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.