InfoCatólica / Eleuterio Fernández Guzmán / Categoría: General

15.02.21

Serie Tradición y Conservadurismo – Presentación

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 Nos hacemos conservadores a medida que envejecemos, eso es cierto. Pero no nos volvemos conservadores porque hayamos descubierto tantas cosas nuevas que  eran espurias. Nos volvemos conservadores porque hemos descubierto tantas cosas viejas que eran genuinas.

G.K. Chesterton

 

Algunas veces, el que esto escribe ha hecho uso de artículos publicados en este Blog de InfoCatólica para dar forma a un libro. Es una forma más que habitual de proceder por muchas de las personas que escriben lo que piensan en las más diversas formas en la red de redes.

Ahora, sin embargo, a partir de hoy, voy a hacer lo contrario: primero voy a publicar un libro y, luego (o de forma simultánea), voy a ir publicando, semana a semana y si Dios quiere, el contenido de tal libro. El título del mismo es “Sobre tradición y conservadurismo” y ya pueden imaginar ustedes de qué va la cosa. Y si no lo imaginan, lo sabrán pronto.

Pues bien, digamos, para entendernos, que la “traditio” es una especie, por decirlo así, de institución de Derecho romano que viene a estar referida a la “entrega”, a lo mejor, de una cosa. Tiene un sentido, por tanto, de continuidad porque cuando algo se entrega no es para que desaparezca sino para que continúe su ser y su sustancia siga siéndolo.

Esto lo decimos porque cuando hablamos de “tradición” nos estamos refiriendo a algo que no es nuevo, que no se ha inventado hoy o ayer sino que tiene su solera, sus años, en el mundo y que, por tanto, se ha aceptado como algo bueno y mejor.

Todo esto, claro está, tiene mucho que ver con lo que supone eso del conservadurismo pues, para que algo siga siendo lo que es, sin duda alguna, se ha de conservar pues, de otra forma, difícilmente podrá seguir siendo.

Aquellas personas que creen que el progreso supone romper con todo lo anterior, lo único que hacen, en todo caso, es tergiversar la realidad de las cosas y pretenden, sobre todo, imponer unos criterios que sin duda han de ser modernos y modernistas. Y no nosotros aborrecemos, lo debemos decir con franqueza, el modernismo con todas sus sustancias y realidades.

Lo moderno no es, sino, lo que ocurre ahora mismo y casi ahora mismo. No tiene en cuenta ni el pasado ni lo que supone, por ejemplo, la costumbre que tanto bien hace a la humanidad cuando no hay norma que aplicar. Sin embargo, para el moderno, todo lo que no esté de rabiosa actualidad deja de tener sentido y pasa, automáticamente, al cajón donde se mete lo carca, lo pasado y, en fin, todo aquello que no se quiere ver, como se dice, ni en pintura…

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28.12.20

Santos e inocentes y bromas menos

Santos Inocentes Martires

Seguramente habrá a quien todo esto parezca un tema menor y a quien echar unas risas, a costa de lo que sea, le vendrá hasta bien en la vida tan achuchada que lleva la humanidad en este año que pronto termina. Sin embargo, al que esto escribe, le repatea y molesta que se hagan gracias a costa de un tema así.

¿Quién no se ha reído cuando le han gastado una broma o ha visto cómo se la han gastado a otro? Es más, incluso hay un programa de televisión que hacen mofa y escarnio de la cosa aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, el Manzanares por Madrid, el Sena por París o póngase el río que se quiera poner allí por dónde pase.

Que sí, que sí, que hacer un chascarrillo no siempre es mala cosa. Sin embargo, hay en el año más de trescientos sesenta días para hacer eso y tiene que ser el 28 de diciembre cuando esté establecido que el asesinato sea recordado como cosa graciosa porque, es que, además, no le cambian el nombre al susodicho día y las bromas se gastan a “inocentes”…

El caso es que esto sólo podíamos pensar que se hace por ignorancia (ya saben, tener un desconocimiento total de lo que se recuerda tal día) Pero es que, en verdad, nos resulta muy difícil que a esta altura del siglo en el que estamos (el XXI) haya quien ignore lo que pasó un día como aquel en el que un sátrapa y un malnacido decidió terminar, por su poder, miedo y egoísmo, con la vida de los niños que tuvieran algo así como dos años o menos.

Los santos inocentes | Reliquiosamente

Se suele decir que es el “Día de los inocentes” pero, al parecer, no se quiere comprender que los tales “inocentes” no eran tontos, bobos o personas a las que se podía tomar el pelo sino “inocentes” en el más puro de la expresión: los que no tienen, tenían, culpa de nada y, a pesar de eso, acabaron muriendo a manos de los esbirros del poder establecido en aquella tierra sagrada.

Nosotros preferimos recordar a los niños que murieron por “causa” del Hijo de Dios porque, sólo por eso, ya tenían ganado el Cielo de forma inmediata (y eso que aún no se había abierto para toda alma limpia) pues es lo que diría, algunos años después, cuando proclamó las Bienaventuranzas. ¿Y puede haber alguien que pueda morir más directamente por causa del Mesías cuando se pasa al otro mundo “en lugar” de Quien buscaba Herodes? Y es que creemos que aquellos niños fueron, en sentido estricto, Otros Cristos, el mismo Cristo, como suele decirse de lo que debemos ser cada uno de sus discípulos.

No lo podemos negar. Lo mismo que no nos gusta, para nada, celebraciones paganas como las que celebran el 1 de noviembre (y ya saben ustedes a qué nos referimos que es lo que aquí ni siquiera se va a nombrar) haciendo lo propio con el, digamos, cumpleaños de Satanás, tampoco nos gusta lo más mínimo que haya risas y no oraciones, algarabías y no llantos por aquellos niños, santos, que vieron a Dios antes de tiempo, por así decirlo.

Por tanto, nos gustaría mostrar, y mostramos, nuestro desagrado más absoluto con aquellas bromas, chanzas, risotadas o lo que se le pueda asemejar cuando se hace a costa de aquellos Santos Inocentes que dieron su sangre como verdaderos mártires, pues lo fueron.

Santos Inocentes, rogad por nosotros y perdonad tales afrentas.

Eleuterio Fernández Guzmán 

  

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

 

Panecillo de hoy:

 

Debería dar vergüenza hacer según qué cosas.

 

Para leer Fe y Obras.

 

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna. 

2.09.20

Beato Manuel Lozano Garrido - Lolo, libro a libro - "Mesa redonda con Dios" - Hacia Dios vamos (1)

DePresentación

Beato Manuel Lozano Garrido, beato Lolo sonriendo

Yo soy amigo de Lolo. Manuel Lozano Garrido, Beato de la Iglesia católica y periodista que vivió su fe desde un punto de vista gozoso como sólo pueden hacerlo los grandes. Y la vivió en el dolor que le infligían sus muchas dolencias físicas. Sentado en una silla de ruedas desde muy joven y ciego los últimos nueve años de su vida, simboliza, por la forma de enfrentarse a su enfermedad, lo que un cristiano, hijo de Dios que se sabe heredero de un gran Reino, puede llegar a demostrar con un ánimo como el que tuvo Lolo.

Sean, las palabras que puedan quedar aquí escritas, un pequeño y sentido homenaje a cristiano tan cabal y tan franco.

Continuamos con el traer aquí textos del Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo. Lo hacemos ahora con “Mesa redonda con Dios”.

Hacia Dios vamos (1)

 

“Estamos aquí los hombres, unos junto a otros, como en la raya de salida de una carrera. De un momento a otro se hará la señal y ¡hala! a dar zancadas hacia la meta. ¿Sabes, Señor, que yo también creo que la vida es una hermosa galopada para buscarte y que Tú siempre esperas a la llegada con el laurel de la felicidad entre las manos, sonriente y henchido, para coronar las frentes de los triunfan?” (El sillón de ruedas, p. 35)

  

Es bueno eso de saber que los seres humanos, creados por Dios a su imagen y semejanza, tenemos una meta, que es donde debemos querer ir.

Esto lo decimos porque el Beato Manuel Lozano Garrido nos dice que sí, que estamos, algo así, como preparados para una carrera y que, como en todas las de su tipo y estilo , hay un lugar donde llegar, hay una meta. Y es que, de otra forma, no se entendía algo así como correr, sea como sea el tipo de forma de correr o cómo se haga la misma.

Tenemos, por tanto, una meta.

Es bien cierto que hay quien cree que la vida es como algo así circular, como que no tiene lugar donde ir y que siempre volvemos al sitio desde donde hemos partidos como si fuéramos Quijotes que, en su Rocinante, acaba volviendo, él sí, a su pueblo de donde partió a correr grandes aventuras y desfacer entuertos.

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16.01.20

Descanse en la paz de las Tierras Imperecederas Christopher Tolkien

Hay noticias que son más tristes que otras.  Y la que hoy traemos aquí es muy, pero que muy triste. 

Esto lo decimos porque hoy, 16 de enero de 2020, apenas 13 días despues de haber recordado y celebrado el nacimiento de J.R.R. Tolkien, ha pasado a la otra vida Christopher Tolkien.

Tenía el buen hombre 95 años de edad muchos de los cuales los pasó junto al genio que era su padre, autor de El Hobbit y El Señor de los Anillos. 

La labor que este estudioso de la obra de su padre ha sido, es y será siempre, verdaderamente impagable.

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30.10.19

Un amigo de Lolo - “Lolo, libro a libro” - La Cruz en nosotros

Presentación

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Yo soy amigo de Lolo. Manuel Lozano Garrido, Beato de la Iglesia católica y periodista vivió su fe desde un punto de vista gozoso como sólo pueden hacerlo los grandes. Y la vivió en el dolor que le infligían sus muchas dolencias físicas. Sentado en una silla de ruedas desde muy joven y ciego los últimos nueve años de su vida, simboliza, por la forma de enfrentarse a su enfermedad, lo que un cristiano, hijo de Dios que se sabe heredero de un gran Reino, puede llegar a demostrar con un ánimo como el que tuvo Lolo.

Sean, las palabras que puedan quedar aquí escritas, un pequeño y sentido homenaje a cristiano tan cabal y tan franco.

 

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Continuamos con el traer aquí textos del Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo. Lo hacemos ahora con “El sillón de ruedas”.

La Cruz en nosotros

 

“Se me ocurre, y escribo, que la Cruz bien puede ser la huella dactilar del alma.“ (El sillón de ruedas, p. 109)

 

Pudiera parecer, según las mismas palabras del Beato Manuel Lozano Garrido, que lo que ahora escribe y aquí traemos que se trata de una ocurrencia o algo así como lo que le pueda parecer en un momento determinado. Vamos, como una cosa que no tiene importancia.

Sin embargo, no es el caso.

El Beato de Linares (Jaén, España) nos tiene que decir algo que es muy importante y que tiene que ver, como tantas veces, con nuestra salvación eterna.

El caso es que lo escribe, Lolo lo escribe, para que aquellos que pudiera leer lo escrito, lo tengan en cuenta. Y es que era sabedor que realidades espirituales como las que ahora ponía sobre el papel, podían hacer mucho bien a quien llegara a tener conocimiento de ellas. Y por eso, cuando se le ocurre esto, lo escribe.

Digamos que lo que nos dice Lolo tiene mucho que ver con lo que decimos que creemos. Y decimos (valga la redundancia) “decimos” porque una cosa es lo que sostenemos acerca de nuestra fe católica y otra, ¡Ay, por desgracia!, lo que muchas veces mostramos.

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