InfoCatólica / Eleuterio Fernández Guzmán / Categoría: Defender la fe

8.12.21

¡Que no tiene pecado!

Esteban Bullrich в Twitter: "Feliz Día de la Inmaculada Concepción de la  Virgen María! Hoy armemos el arbolito!! https://t.co/wbXCwnS2Df" / Twitter

“¿Cuándo se ha oído jamás que un arquitecto se edifique una casa y la deje ocupar por su enemigo?”

San Cirilo

 

Para los que son duros de mollera,

para los que protestan y demás,

para los que ignoran lo que quiere

Dios eterno en su Verdad,

para todos los que ni creen,

ni asienten ni quieren aceptar,

para todos aquellos que conocen,

en el mundo su realidad

y equivocan su mirada,

vamos, que no se enteran de na.

Hubo quien no entendía,

siglos estos atrás,

algunos religiosos que lo eran

de verdad,

algunos que predicaban,

predicaban y predicarán,

que no entendían, suponemos,

o no querían comulgar

con ciertas ruedas, suponían,

de molino y demás.

  

Y un humilde franciscano,

seguramente iluminado

por el Espíritu que es Santo,

es de Dios y Verdad,

quiso explicarlo fácil,

para todos por igual.

  

El hombre que no entendía

ni como algunos querían

por derroteros andar

que no eran los del Padre

sino de los de despistar,

tuvo que haberlas con ellos

y ponérseles a explicar.

  

Aquel religioso humilde,

que creía de verdad

la posible actuación del Padre,

que era más que de esperar,

tuvo que defender con palabras,

santas y fuertes y más

que no había nada extraño,

que todo estaba en pensar

en lo que Dios podía anhelar.

  

Hubo quien no entendía

dónde quería llegar,

dónde estaba su camino,

qué quería demostrar.

  

Y ni perezoso ni corto,

raudo, libre, sagaz,

dijo el franciscano

ya por necesidad

todo bien resumido, corto

y sin alargar:

podía Dios hacer eso,

quiso su Palabra alcanzar

e hizo lo que era cierto,

pureza y hasta verdad,

¿Acaso iba a nacer Dios

de mujer empecatada?,

y ya lo dice San Cirilo

sobre el arquitecto y su obra,

que no es posible entender

y es hasta locura extrema

creer que el Creador de todo

pudiera soportar tal afrenta.

 

Y es Inmaculada María,

su Madre y la nuestra.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

    

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

 

Panecillo de hoy:

Quiso Dios que así fuera… y fue. 

Para leer Fe y Obras. 

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna. 

6.12.21

Tiempo de Adviento – Ahora también conviene limpiar el corazón

Adviento 2021 - ACI Prensa

Para un creyente católico hay un tiempo, de los llamados “fuertes”, que es por excelencia el que está destinado a la limpieza del corazón y del alma. Y es que en Cuaresma, tiempo anterior a la Pascua y a la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo, nos disponemos especialmente para ser, en eso, más puntuales que nunca pues estamos seguros de que recibir a Cristo, en un tal sentido queremos decir, como lo hacemos en la Semana Santa, siempre es mejor limpios de toda impureza. Y, bien sabiendo que no siempre vamos a ser capaces de ser absolutamente pulcros, en fin… la intención es ésa. 

Pues bien, también ahora, en este tiempo que también es “fuerte” como es el Adviento debemos limpiar el corazón. Y es que no es cosa extraña que así deba ser cuando ahora, precisamente ahora, es cuando esperamos que nazca Quien será el centro de nuestra limpieza espiritual luego, cuando se entregue y muera por nosotros. Y, en realidad, también conviene que ahora limpiemos el corazón

Es cierto y verdad que los “tiempos” espirituales son bien distintos pues en uno, en Cuaresma, da la impresión de que todo termina (cuando, en realidad, lo que pasa es que empieza) y en otro, así dicho, lo que pasa es que todo va a empezar con el nacimiento del Hijo de Dios. Sin embargo, hay algo que no debe cambiar: debemos recibir a Cristo limpios de corazón lo mismo que ha de estar el mismo limpio cuando sabemos que va a morir por cada uno de sus hermanos los hombres. Y sí, la verdad es que no es lo mismo una cosa como la otra pero lo que sí es lo mismo, o debería ser, es nuestra disposición espiritual.

El gran mensaje del segundo domingo de Adviento: "Preparad el camino del  Señor" - Chateando con Dios - COPE

Entonces… estamos convencidos de tener que limpiar el corazón. Y aún tenemos tiempo pues el acontecimiento de la primera epifanía del Hijo de Dios no será hasta dentro de más de dos semanas. Por tanto, no pretextemos que si esto o si lo otro… sino que apliquémonos a lo que nos corresponde hacer. 

Es cierto que cada cual sabe lo que ha de limpiar. Sin embargo, algunas limpiezas han de ser, por ejemplo: 

- De aquellas ansias de haber antes que las de ser,

 - de aquella voluntad llevada por la ira y no por la comprensión, 

- de no cumplir con los Mandamientos de Dios como debemos,

 - de no acercarnos a Dios con la oración,

 - de no ser capaces, casi siempre por cobardía, de transmitir la Buena Noticia,  

- de mirar al mundo no con ojos divinos sino excesivamente humanos, 

- de ser, demasiadas veces, políticamente correctos, 

- de aplicarnos, otras tantas veces, el respeto humano a lo que hacemos,

 - de mirar para otro lado cuando debemos escuchar los gemidos inefables del Espíritu Santo, 

- de no solicitar más veces el auxilio de nuestro Ángel Custodio, 

- de no querer limpiar, cuando corresponde, el alma, 

- de tener la memoria floja cuando se trata de lo que debemos ser en cuanto hijos de Dios, 

- de no querer llevar siempre nuestra cruz,

 - de no saber siempre dar las gracias ante los dones de Dios, 

- de, de, de…

En fin… como vemos, no es nada difícil que cada cual haga lo que deba de hacer en cuanto a qué es lo que ha de limpiar y cómo ha de ser tal limpieza. Y aquí, es cierto, entra en juego la lucha interior que debemos llevar, sí, contra nosotros mismo y nuestras tendencias, a veces, demasiados humanos y poco divinas… 

Catequesis de Galicia

En efecto, este tiempo en el estamos, que es tiempo de mucha y más esperanza dado lo que sabemos va a pasar, no podemos hacer otra cosa que no sea darnos cuenta, primero, de nuestros errores y, luego, tratar de mitigarlos si ya hemos caído en ellos. Y si esto no es cierto, que tire la primera piedra quien esté libre de pecado…

 

Eleuterio Fernández Guzmán

    

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

 

Panecillo de hoy:

Cristo, que está aquí, vuelve a venir…

Para leer Fe y Obras. 

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna. 

2.11.21

Todos nuestros fieles difuntos

El purgatorio: un estado de purificación antes de entrar al cielo -  DIÓCESIS DE CÚCUTA

San Agustín escribió esta oración por las almas del Purgatorio:

 

“Dulcísimo Jesús mío, que para redimir al mundo quisiste nacer, ser circuncidado, desechado de los judíos, entregado con el beso de Judas, atado con cordeles, llevado al suplicio, como inocente cordero; presentado ante Anás, Caifás, Pilato y Herodes; escupido y acusado con falsos testigos; abofeteado, cargado de oprobios, desgarrado con azotes, coronado de espinas, golpeado con la caña, cubierto el rostro con una púrpura por burla; desnudado afrentosamente, clavado en la cruz y levantado en ella, puesto entre ladrones, como uno de ellos, dándote a beber hiel y vinagres y herido el costado con la lanza. Libra, Señor, por tantos y tan acerbísimos dolores como has padecido por nosotros, a las almas del Purgatorio de las penas en que están; llévalas a descansar a tu santísima Gloria, y sálvanos, por los méritos de tu sagrada Pasión y por tu muerte de cruz, de las penas del infierno para que seamos dignos de entrar en la posesión de aquel Reino, adonde llevaste al buen ladrón, que fue crucificado contigo, que vives y reinas con el Padre y el Espíritu Santo por los siglos de los siglos. Amén.”

Y esta otra, San Nicolás de Tolentino

¡Oh glorioso Taumaturgo y Protector de las almas del purgatorio, San Nicolás de Tolentino! Con todo el afecto de mi alma te ruego que interpongas tu poderosa intercesión en favor de esas almas benditas, consiguiendo de la divina clemencia la condonación de todos sus delitos y sus penas, para que saliendo de aquella tenebrosa cárcel de dolores, vayan a gozar en el cielo de la visión beatífica de Dios. Y a mí, tu devoto siervo, alcánzame, ¡oh gran santo!, la más viva compasión y la más ardiente caridad hacia aquellas almas queridas. Amén.”

Estas dos oraciones, como muchas otras que la Iglesia católica tiene como propias para recordar las almas que, al salir del cuerpo no están perfectamente limpias, nos traen hoy mismo el recuerdo, en efecto, de las que no tendrán la visión beatífica por tener que pasar por el Purgatorio. También, claro, que no han ido directamente al infierno.

Las recordamos, por eso, hoy mismo, 2 de noviembre. Son las Benditas Almas del Purgatorio, por las que debemos, obligación grave para cada uno de nosotros, orar y pedir por la mejora de su situación en tal estado espiritual.

Así, mientras que la Iglesia triunfante es aquella constituida por los que se salvaron y están en el Cielo (fecha de ayer mismo, 1 de noviembre), y la Iglesia militante es la constituida por los creyentes que estamos en la tierra en peregrinación hacia el definitivo Reino de Dios, la sufriente es la que se encuentra, precisamente, en el Purgatorio. Tal es la que traemos, hoy, a nuestras vidas aunque, recordamos, nunca debe salir de ellas.

A este respecto, el Catecismo de la Iglesia católica dice, al respecto del Purgatorio, lo siguiente:

1030 Los que mueren en la gracia y en la amistad de Dios, pero imperfectamente purificados, aunque están seguros de su eterna salvación, sufren después de su muerte una purificación, a fin de obtener la santidad necesaria para entrar en la alegría del cielo.

1031 La Iglesia llama purgatorio a esta purificación final de los elegidos que es completamente distinta del castigo de los condenados. La Iglesia ha formulado la doctrina de la fe relativa al purgatorio sobre todo en los Concilios de Florencia (cf. DS 1304) y de Trento (cf. DS 1820; 1580). La tradición de la Iglesia, haciendo referencia a ciertos textos de la Escritura (por ejemplo 1 Co 3, 15; 1 P 1, 7) habla de un fuego purificador:

‘Respecto a ciertas faltas ligeras, es necesario creer que, antes del juicio, existe un fuego purificador, según lo que afirma Aquel que es la Verdad, al decir que si alguno ha pronunciado una blasfemia contra el Espíritu Santo, esto no le será perdonado ni en este siglo, ni en el futuro (Mt 12, 31). En esta frase podemos entender que algunas faltas pueden ser perdonadas en este siglo, pero otras en el siglo futuro (San Gregorio Magno, Dialogi 4, 41, 3).

1032 Esta enseñanza se apoya también en la práctica de la oración por los difuntos, de la que ya habla la Escritura: “Por eso mandó [Judas Macabeo] hacer este sacrificio expiatorio en favor de los muertos, para que quedaran liberados del pecado” (2 M 12, 46). Desde los primeros tiempos, la Iglesia ha honrado la memoria de los difuntos y ha ofrecido sufragios en su favor, en particular el sacrificio eucarístico (cf. DS 856), para que, una vez purificados, puedan llegar a la visión beatífica de Dios. La Iglesia también recomienda las limosnas, las indulgencias y las obras de penitencia en favor de los difuntos:

‘Llevémosles socorros y hagamos su conmemoración. Si los hijos de Job fueron purificados por el sacrificio de su padre (cf. Jb 1, 5), ¿por qué habríamos de dudar de que nuestras ofrendas por los muertos les lleven un cierto consuelo? […] No dudemos, pues, en socorrer a los que han partido y en ofrecer nuestras plegarias por ellos’ (San Juan Crisóstomo, In epistulam I ad Corinthios homilia 41, 5).

En realidad, Dios quiere que nadie perezca, sino que todos lleguen a la conversión” (2 P 3,9) y en el Purgatorio se completa la conversión que no hubiera sido perfecta en la vida mortal.

A este respecto, la Beata Ana Catalina Emmerick, en una de sus muchas visiones y relevaciones nos muestra, también, cómo es el Purgatorio. Seguramente es muy importante lo que dice porque puede mover a conversión y a afirmación de su fe a quien lee lo que escribe. Sin embargo, es más importante todavía lo que dijo la Beata alemana acerca de la necesidad de acordarse de las benditas almas del Purgatorio.

En un momento determinado dice lo siguiente (Visiones y Relevaciones completas, Ciudadela Libros, SL., 2012):

“Triste cosa es que las almas benditas sean ahora tan pocas veces socorridas. Es tan grande su desdicha que no pueden hacer nada por su propio bien. Pero cuando alguno ruega por ellas o padece o da una limosna en sufragio de ellas, en ese mismo momento cede esta obra en bien de ellas y se ponen tan contentas y se reputan tan dichosas como aquel a quien dan de beber agua fresca cuando está ya a punto de desfallecer de sed. ¡Ah! ¡Cuánto tienen que padecer las pobres almas a causa de su flojedad y tibieza, de su piedad relajada, de su falta de celo en promover la gloria de Dios y la salud del prójimo! ¿Y qué otro medio hay de socorrerlas, si no es la cantidad satisfactoria que ofrece por ellas aquellos mismos actos de virtud con relación a los cuales se descuidaron durante su vida mortal?

Los santos del Cielo nada pueden hacer en expiación y satisfacción de las culpas que están purgando las almas benditas; todo lo tienen que esperar ellas de la Iglesia militante”.

Y así continua aún con muchas otras palabras que nos informan, para que sepamos a qué nivel de consolación nos encontramos hacia las benditas almas del Purgatorio y para que remediemos tan gran e inmerecido olvido hacia las mismas.

Y es que, podemos decir sin temor a equivocarnos, que existe un olvido grave de las almas del Purgatorio. No es que uno mismo se acuerde poco de ellas (que no lo hace aún no siendo, seguramente, suficiente su presencia en la vida de este pecador) sino que, como aversión a tener en cuenta temas como el del infierno, en las homilías poco se trata este tema porque, a lo mejor, queda un poco alejado del pensar general del fiel católico. Y, sin embargo, siempre están presentes en nuestras vidas las almas que esperan la visión beatífica porque forman parte del pueblo escogido por Dios.

Recordemos, no obstante, hoy mismo, 2 de noviembre, a todas las almas que esperan, en el Purgatorio, su definitiva vida eterna.

Y acabemos como empezamos:

“Padre misericordioso, en unión con la Iglesia Triunfante en el cielo, te suplico tengas piedad de las almas del Purgatorio. Recuerda tu eterno amor por ellas y muéstrales los infinitos méritos de tu amado Hijo. Dígnate librarles de penas y dolores para que pronto gocen de paz y felicidad. Dios, Padre celestial, te doy gracias por el don de perseverancia que has concedido a las almas de los fieles difuntos.

Amable Salvador, Jesucristo. Eres el Rey de reyes en el país de la dicha. Te pido que por tu misericordia oigas mi oración y liberes las almas del Purgatorio, en particular, N… LLévalas de la prisión de las tinieblas a la luz y libertad de los hijos de Dios en el Reino de tu gloria. Amable Salvador, te doy gracias por haber redimido las pobres almas con tu preciosísima Sangre, salvándolas de la muerte eterna.

Dios Espíritu Santo, enciende en mí el fuego de tu divino amor. Aviva mi fe y confianza, acepta benignamente las oraciones que te ofrezco por las almas que sufren en el Purgatorio. Quiero aplicar los méritos de esta devoción en favor de toda la Iglesia Sufriente y en especial por mis difuntos padres, hermanos, hermanas, bienhechores, parientes y amigos. Atiende mi plegaria para que podamos reunirnos en el Reino de tu gloria.

Dios Espíritu Santo, te doy gracias por todos los beneficios con que has santificado, fortalecido y aliviado a estas benditas almas y en especial por consolarlas en los actuales sufrimientos con la certeza de la felicidad eterna. Que pronto se unan contigo y oigan aquellas benditas palabras que las llaman al hogar del Cielo: “¡Vengan, los Bendecidos por mi Padre! Tomen posesión del Reino que ha sido preparado para ustedes desde el principio del mundo” (Mt 25, 34).”

Amén, amén y amén. Ellas lo merecen.

¡Alabado sea el Creador que, por su Misericordia, ha establecido el Purgatorio para que no nos perdamos para siempre!

Eleuterio Fernández Guzmán

     

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

 Panecillo de hoy:

Siempre debemos tener en cuenta a las Benditas Almas del Purgatorio.

Para leer Fe y Obras.

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna. 

8.09.21

Tuvo que nacer María

Natividad de Bamberg

 (Natividad de Bamberg, Alemania)

Aunque a muchos de los que no crean en la realidad física de Jesucristo tampoco guste esto, lo bien cierto es que María, joven judía que dio a luz a un niño fruto del amor al sí y concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, también vino al mundo. Y lo hizo sin pecado alguno por gracia otorgada por Dios, su Padre e Hijo.

María, aquella niña (pues lo era cuando dijo sí al Ángel Gabriel) nació porque Dios quería tener una Madre que fuera mujer de oración y de humildad demostrada a lo largo de su, hasta entonces corta, vida. Es de imaginar al Hijo de Dios presentándole al Padre a la mujer que había elegido para ser Madre suya pues ya lo había hecho el Creador desde toda la eternidad. Convencer a Dios de que frente a Eva, aquella primera madre que traicionó su bondad y se vendió por una ilusión, había otra criatura suya que podría acogerlo en su seno y ser portadora de paz y de gozo universal, no debe ser fácil pero con el amor que le tiene el Padre al Hijo es de creer que aceptó enviar a su Ángel a que, al menos, le preguntara si quería ser agraciada con la gracia y el don especial de Dios.

Pero antes, tampoco mucho antes en años hablando, un pequeño ángel tenía que venir al mundo. Y lo hizo sin aquello que lastra a todo ser humano y que, causado por nuestros primeros padres, nos pesa en el alma hasta que somos bautizados. Del primer pecado, por eso original, estaba liberada María por gracia de Dios y así lo ha entendido todo creyente desde que se convirtió en Madre de todos los hijos de Dios.

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3.04.21

Sábado Santo

Sábado Santo: Esperamos con María

Hay silencio en el mundo

porque ha muerto el Hijo

y nadie sabe que a los infiernos

ha descendido el Bendito.

 

¿Qué a los infiernos ha descendido

el santo de los santos

a liberar a los allí sumidos?

 

El mundo no sabe e ignora

que en unas pocas horas

saldrá del sepulcro ahuyentando

a la vencida muerte,

que sus manos y su costado

mostrará al incrédulo,

que habrá cumplido lo apuntado

tiempo atrás cuando enseñaba

lo importante de la Palabra.

 

Hay silencio en el mundo

porque dejaron en su tumba

a quien tanto habían amado

y sin comprender de sus palabras

lo que habían escuchado. 

 

Silencio que mata el amor,

la esperanza agazapada

por miedo a los que quieren

que su nombre no sea ni citado,

silencio, calla el mundo,

los discípulos atribulados.

 

Más María, la Madre del sepulcrado,

acompaña su tristeza con la oración

al Padre amado,

quisiera que todo aquello

no fuera más que un sueño

pero sabe que su hijo

que ya lo había anunciado

no iba a renunciar a lo que había

proclamado.

 

Hay silencio en el mundo

porque no sabe lo que viene,

duerme la vieja Pascua

y con ella los más fieles.

 

Los Apóstoles tienen miedo

de sus hasta ahora hermanos,

miedo de terminar

como Cristo había terminado.

 

Sábado de silencio,

en los corazones un tiempo

de meditar porque lo Luz

se apagó en muriendo.

 

Hay silencio en el mundo,

orar, quizá esperando

no sabían muy bien qué

pero orando y meditando.

 

Vigilia, pues, esperando;

Vigilia, entonces, orando,

esperamos que llegue mañana

para que Cristo, el resucitado,

vuelva a llenar los corazones

de todos los sus hermanos

que saben que la esperanza

ni muere ni iba a abandonarnos.

 

Hay silencio en el mundo,

silencio, mas silencio esperanzado

y es que mañana es Resurrección

y hoy Sábado Santo. 

Eleuterio Fernández Guzmán

   

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos. 

Panecillo de hoy: 

Silencio… que Cristo está llegando…

Para leer Fe y Obras.

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.