InfoCatólica / Eleuterio Fernández Guzmán / Categoría: Defender la fe

3.04.21

Sábado Santo

Sábado Santo: Esperamos con María

Hay silencio en el mundo

porque ha muerto el Hijo

y nadie sabe que a los infiernos

ha descendido el Bendito.

 

¿Qué a los infiernos ha descendido

el santo de los santos

a liberar a los allí sumidos?

 

El mundo no sabe e ignora

que en unas pocas horas

saldrá del sepulcro ahuyentando

a la vencida muerte,

que sus manos y su costado

mostrará al incrédulo,

que habrá cumplido lo apuntado

tiempo atrás cuando enseñaba

lo importante de la Palabra.

 

Hay silencio en el mundo

porque dejaron en su tumba

a quien tanto habían amado

y sin comprender de sus palabras

lo que habían escuchado. 

 

Silencio que mata el amor,

la esperanza agazapada

por miedo a los que quieren

que su nombre no sea ni citado,

silencio, calla el mundo,

los discípulos atribulados.

 

Más María, la Madre del sepulcrado,

acompaña su tristeza con la oración

al Padre amado,

quisiera que todo aquello

no fuera más que un sueño

pero sabe que su hijo

que ya lo había anunciado

no iba a renunciar a lo que había

proclamado.

 

Hay silencio en el mundo

porque no sabe lo que viene,

duerme la vieja Pascua

y con ella los más fieles.

 

Los Apóstoles tienen miedo

de sus hasta ahora hermanos,

miedo de terminar

como Cristo había terminado.

 

Sábado de silencio,

en los corazones un tiempo

de meditar porque lo Luz

se apagó en muriendo.

 

Hay silencio en el mundo,

orar, quizá esperando

no sabían muy bien qué

pero orando y meditando.

 

Vigilia, pues, esperando;

Vigilia, entonces, orando,

esperamos que llegue mañana

para que Cristo, el resucitado,

vuelva a llenar los corazones

de todos los sus hermanos

que saben que la esperanza

ni muere ni iba a abandonarnos.

 

Hay silencio en el mundo,

silencio, mas silencio esperanzado

y es que mañana es Resurrección

y hoy Sábado Santo. 

Eleuterio Fernández Guzmán

   

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos. 

Panecillo de hoy: 

Silencio… que Cristo está llegando…

Para leer Fe y Obras.

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.  

2.04.21

En este primer viernes de Nisán

Semana Santa 2019: ¿Qué se celebra en Viernes Santo?

Ciertamente, la noche anterior, la del jueves, no había ido demasiado bien. Y es que al Maestro lo habían prendido en el Huerto que llamamos de los Olivos porque uno de los nuestros, Judas, lo traicionó. Y es verdad que eso a todos nos pareció más que mal pero, de todas formas, aquel hombre, quien acabó entregándolo a los guardias del Templo, había dado muestras de no estar siempre de acuerdo con el hijo de María y de José. 

-¿Sabes, Maestro, que nosotros esperábamos un Mesías guerrero que terminara con la dominación romana y nos volviera a hacer grandes y fuertes?, fue lo que le dijo en una de aquellas ocasiones en las que el Maestro nos hablaba y nosotros preguntábamos. 

Nos quedamos todos mirando a Jesús porque estuvo un momento callado y parecía que no iba a contestarle pero no fue así. 

-Mira, Judas, es verdad que nuestro pueblo tenía puesta la esperanza en la llegada del Mesías que Dios iba a enviar cuando creyera que era el momento oportuno. Y hay muchos que querían que a la sangre se respondiera con sangre, a los saqueos con violencia y a los impuestos con robos… Sin embargo, amigo, y como os he dicho muchas veces, a eso sólo se puede responder con amor porque es lo que quiere mi Padre. 

-Pero Maestro – repuso Judas – lo único que has ganado con tu forma de hacer las cosas es enemigos entre los poderosos de los nuestros, de nuestro pueblo. Y, además, nos pones en peligro a nosotros mismos, los discípulos que más cerca de ti estamos. 

Volvió a guardar silencio el Maestro. 

-Es verdad, Judas, que os pongo en peligro porque como a mí me están persiguiendo, a vosotros también os van a perseguir porque sois mis discípulos más cercanos, los que habéis escuchado de mi boca lo que mi Padre quiere que diga y ellos saben que seguiréis el camino que he marcado y que, hasta ahora, habéis andado conmigo. 

La verdad es que aquellas palabras nos preocuparon a todos porque no era fácil aceptar que lo mismo que lo estaban persiguiendo a él, y anoche, después de la cena vimos lo que pasó cerca de Jerusalén con aquel beso de Judas, iba a pasar con nosotros. Y nos espantamos bastante pero nadie dijo nada. Y, luego, pasó lo que pasó con aquel que tantas veces se había quedado con la bolsa del dinero que decía era para los pobres… ¡y él lo era! 

Bueno, el caso es que estamos aquí escondidos porque sabemos que corremos un serio peligro. Y es que después del juicio falso al que han sometido al Maestro, a la manipulación en las pruebas (¡cuánto dinero habrá gastado el Sanedrín en sobornos!) y a la condena a muerte… en fin, como que nos han quedado pocas ganas de que se nos viera en la calle. Y sólo Juan, el más joven de entre nosotros y algunas mujeres entre las que se encontraba María, la madre del Maestro, han tenido arrestos para seguir toda la comitiva de muerte hasta el Gólgota y allí lo han visto morir después de ¡haber pedido a Dios que perdonara a los que lo mataban porque no sabían lo que hacían! ¿Cómo que no sabían lo que hacían? Pues bien que clavaron los clavos y quisieron darle vinagre en vez de agua… 

Nosotros, hoy que es viernes, debemos permanecer escondidos porque mañana es día grande de la Pascua. De todas formas, algunas mujeres han ido al sepulcro que ha dejado el de Arimatea para poner allí al Maestro con el fin de asearlo y dejarlo todo como debe ser dejado aunque es seguro que tendrán que volver el domingo pues es ya tiempo de volver a casa y no habrán podido terminar su especial y doloroso trabajo. 

Sea, de todas formas, lo que Adonai quiera que sea pues todo está en sus manos y nosotros así lo aceptamos.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

   

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos. 

Panecillo de hoy: 

¡Qué cosas tiene Dios!: un día triste y alegre, a la vez, este viernes…

Para leer Fe y Obras.

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.  

31.03.21

Semana Santa: lo que ha de venir

Semana Santa 2019: ¿Qué se celebra en Viernes Santo?

Si contamos desde el Domingo de Ramos, el pasado 28 de marzo y el que lo es de Resurrección, este año el 4 de abril, resulta que hoy miércoles, 31 de marzo, no sólo es el último día del presente mes sino que, además, supone exactamente la mitad del recorrido de la Semana Santa. Es decir, cosas han pasado desde Ramos pero han de pasar muchas más hasta que el Hijo de Dios vuelva a la vida y, de paso, abra la puerta del Cielo a los que en Él creen. 

Como, como diría aquel, lo pasado, pasado está, seguramente es más conveniente, como titulamos esto, centrarnos en lo que ha de venir pues, además, supone en centro espiritual de estos ocho días en los que el ser humano pasó de estar condenado a estar salvado y eso, se diga lo que se diga, no es poca cosa sino mucha y más que mucha… 

El Triduo Pascual y el Domingo de Gloria, pues es lo que pasa el próximo 4 de abril, Nisán que tanto recuerda aquel primero de la historia de la salvación cuando el Hijo de Dios fue clavado en dos maderos que, ¡cosas de Dios!, fueron los que no salvaron; Triduo, pues, y Gloria, luego, es lo que viene de inmediato, ya, mañana mismo. 

A estos días, por lógica y por fe, llamamos “santos”. Es decir, Jueves “Santo”, Viernes “Santo” y Sábado “Santo” (del silencio y la espera de lo que ha de venir…) Y lo hacemos así no porque los días, en sí mismos, lo sean sino porque Quién aquí importa, Cristo, los santifica y dignifica de tal manera que ellos mismos pasan de ser unos días más, unos ordinarios días a ocupar un lugar muy importante en la historia de la salvación pues todo esto es propio, precisamente, de la salvación y no a otra cosa se refiere . 

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29.03.21

Una Semana que es Santa

Semana Santa 2019: ¿Qué se celebra en Viernes Santo?

Cuando ha pasado ya el tiempo en el que hemos traído a nuestra actualidad el recuerdo de la Pasión de Nuestro Señor tras haber entrado entre multitudes agradecidas en la Ciudad Santa de Jerusalén, deberíamos preguntarnos si tal tiempo, llamado fuerte en materia espiritual, tendrá buenos frutos para aquellos que nos consideramos discípulos de Quien murió, precisamente, por nosotros.

Sabiéndolo, murió,

murió y fue salvación nuestra.

 

Si entendemos que en el Domingo de Ramos, en el nuestro, en el de ahora mismo, hemos acudido jubilosos a adorar a Cristo que entra en nuestra vida para dejar una huella perenne y hemos gozado con su Palabra y con su llegada a nosotros… entonces el fruto de esta Semana Santa habrá sido provechoso y podremos decir, con verdad, que Cristo vive y lo hace para siempre y para volver cuando Dios quiera que vuelva.

 

En gloria entra, en alabanzas

se entrega.

 

Si creemos que con la Última Cena Cristo hizo algo más que comer la Pascua con sus más allegados Si estamos en la seguridad de que se mostró servicial para que todos lo seamos, que  instauró la Santa Misa para que, como Eucaristía o acción de gracias, lo recordáramos todo en memoria suya;  que, por eso mismo, se quedó para siempre con nosotros hasta que vuelva cuando sea el momento oportuno… entonces el fruto de esta Semana Santa será grande y, con el mismo, podremos caminar hacia el definitivo Reino de Dios con la seguridad de hacer su voluntad.

 

Entre sus amigos, con nosotros

y con ellos, conforma su recuerdo,

un servicio al universo.

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8.02.21

Temas de nuestra fe católica - Conocer la eternidad


Si los hombres supiesen lo que es la eternidad harían todo por cambiar de vida” (Santa Jacinta Marto… apariciones de Fátima)

  

Esta frase, expresión de fe sin duda alguna y, por ende, instrumento despertador de más de un alma cándida, fue dicha por una joven, muy joven, que presenció las apariciones de Fátima y que ha devenido en Santa Jacinta Marto. 

En realidad, no es que nos diga algo que, a lo mejor, no sepamos pero, de todas formas, está más que bien que alguien a quien se le ha permitido ver ciertas cosas ponga sobre la mesa la verdad de las mismas y, si es posible, no miremos para otro lado so capa de pensar que, total, se trata de una niña… 

Veamos las palabras de Santa Jacinta Marto. 

Para empezar, hace uso del terrible “si” condicional. Y eso quiere decir, sin duda alguna, que ella misma tiene más que claro (¡con los pocos años que tenía; murió a los 10) que, en fin, que no todo creyente hace lo que debe hacer… 

Nos dice Jacinta algo de la eternidad. Y es que, para ella (que debió ver algo de la misma con permiso de Dios e intervención de Su Madre, María) es algo más que importante. Por eso dice lo que dice. 

Sabemos y creemos (de lo contrario no somos católicos) que después de la muerte nuestra alma es “destinada”, tras el Juicio Particular a la que es sometida, bien al Infierno, bien al Purgatorio-Purificatorio o, en el mejor de los casos al Cielo

Tenemos, por tanto, tres destinos alguno de los cuales va a ser el nuestro. Y, como dijo San Agustín, Dios, que nos ha creado sin nosotros (no le hemos pedido personalmente que nos cree) sólo nos salvará si nosotros (aquí si intervenimos personalmente) queremos. Así de simple. 

Juega aquí, por tanto, la voluntad, la nuestra. Y a eso creemos que es a lo que se refiere haciendo uso del “si” condicional. Y es que, a lo mejor, no queremos saber de la eternidad porque tenemos un concepto equivocado de su “acceso”. Y es que sabemos que dijo Cristo aquello de la aguja y del camello y de que debíamos escoger el camino estrecho y, bueno, pues que no nos gustan ciertas estrecheces para nuestra alma y preferimos el camino ancho que, como suele suceder, no termina en el Cielo sino, al contrario, en el abismo al que llamaremos Infierno, para entendernos. 

Creemos que Santa Jacinta Marto no quiere decir algo así como que el hombre, al no conocer la eternidad, no puede, el pobre, optar por ella. En realidad, nos está diciendo que si queremos conocer la eternidad… ¡es que podemos! 

En efectoSi bien no está abierta una ventana física para ver qué es eso de la eternidad sí está abierta una que tiene que ver con nuestro corazón y con lo que creemos. Y tras ella está Cristo, que fue Enviado por Dios para que fundara su Reino en el mundo y sembrara la semilla del definitivo llamado Cielo. Y a eso nos debemos abocar, dirigir y mirar. 

El caso es que, por lo que decimos arriba, a veces diera la impresión de que no queremos conocer la eternidad no vaya a ser que, sabiendo cómo es y, por decirlo así, las condiciones que debemos cumplir (¡porque hay condiciones!) no queramos cambiar nuestra vida. Por eso dice Santa Jacinta Marta que cambiar la vida, de vida, sería lo mejor que nos pasaría si es que, en verdad, queremos y ansiamos la eternidad (mejor digamos la vida eterna pues la eternidad la tenemos propia de Dios mismo aunque, creo, entendemos a la joven Santa portuguesa) 

Digamos, por tanto, que está en nuestras manos y en nuestro corazón que el “si” condicional que plantea la santa portuguesa se transforme en un “sí”, así, afirmativo, por nuestra parte. Y eso sería, de verdad, nuestra salvación eterna y, en fin, la eternidad misma. 

Así de claro. Lo dice una santa.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

 

  

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

 

Panecillo de hoy:

Deberíamos tener muy en cuenta lo que significa la vida eterna. 

Para leer Fe y Obras.

 

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.