Y ya lo siento. O no. Pero es lo que hay.
Como reza el dicho popular, de inmemorial sabiduría -las clava todas-: “El mejor escribano echa un borrón”. Que no sé cómo se dirá en el idioma de Monseñor. Bueno: ni siquiera sé si se dirá; claro que es lo de menos.
Voy a intentar explicarme, explicarle y explicarles. Aunque no le va a llegar seguramente. Pero a unos cuantos lectores sí; y estos también me importan, y mucho más, sean del signo que sean. Y no me refiero al zodíaco.
De entrada, y parece que es el argumentario superior al que se agarra para salir al paso de la tan desgraciada como reiterada y trágica rotura de la Iglesia, Inconsútil en sí misma -es Una; y sólo puede ser y haber Una, pues únicamente hay Un Único Fundador y Señor; Un sólo Espíritu Santo, Santificador y Esposo; Una sóla Virgen María, su Modelo más próximo y presente; Una Única Misión: la Evangelización y la Salvacion de las almas; etc.-, en este asunto de los lefebrianos, cimáticos, NO hay ni puede haber el más mínimo “dilema”.
Por tanto, el que pretende encontrarlo y manifestarlo -llámense lefebrianos, tontos útiles/inútiles, luteranos, buenistas, anglicanos…, o Schneider-, se equivocan todos. Si consciente o inconscientemente, sólo Dios penetra las conciencias.
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