8.05.21

La Palabra para el domingo – 9 de mayo de 2021

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Como es obvio, hoy no es domingo 9 sino sábado, 8 de mayo de 2021. Esto lo decimos porque hemos publicado hoy el comentario del Evangelio que siempre hemos traído aquí en día, precisamente, domingo. Sin embargo, un amable lector, sacerdote, me hizo la sugerencia de poner el comentario del Evangelio del primer día de la semana, el sábado porque, como es verdad y lamento no haberme dado cuenta, el texto del Evangelio de la Santa Misa del sábado por la tarde es el del domingo siguiente.

 

 

Jn 15, 9-17

“9 ‘Como el Padre me amó, yo también os he amado a vosotros; permaneced en mi amor. 10    Si guardáis mis mandamientos  permaneceréis en mi amor, como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor. 11 Os he dicho esto, para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea colmado. 12 este es el mandamiento mío: que os améis los unos a los otros   como yo os he amado. 13  Nadie tiene mayor amor que el que da su vida por sus amigos.14 Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando. 15 No os llamo ya siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su amo; a vosotros os he llamado amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer. 16  No me habéis elegido vosotros a mí, sino que yo os he elegido a vosotros, y os he destinado para que vayáis y deis fruto, y que vuestro fruto permanezca; de modo que todo lo que pidáis al Padre en mi nombre  os lo conceda. 17Lo que os mando es   que os améis los unos a los otros.’”

 

COMENTARIO

Amar como Cristo nos amó 

Quizá Jesús fue enviado del Padre sólo para una cosa, sólo para que comprendiésemos el principal mandato de Dios, el mandato del amor. Y digo mandato aunque esto pueda parecer excesivo. Esta palabra pudiera ser en exceso dura para quien no respeta a quien le dirige una orden pero que, si bien pensamos, y, sobre todo, en este caso, lo mandado y ordenado va, siempre en bien de sus receptores.

Esto, por otra parte, traza un camino a seguir, una senda por la que debemos pasar si, verdaderamente, queremos y ansiamos, el conocimiento de esa voluntad intrínseca de Dios que Jesús trata de que esté al alcance de nuestro corazón. Tal es así que el Mesías nos ama como su Padre lo amó, darle ese mismo amor, sin escatimar nada, como quiere que hagamos nosotros.

Pero, por eso, hemos de cumplir los mandamientos (¡otra vez aparece el mandato se puede pensar!), aquello que recibió Moisés y que Jesús perfecciona con su vida y con su predicación como, por ejemplo, sucede con las Bienaventuranzas. Es decir, ha de haber una correspondencia entre lo que decimos que hacemos, seguir a Jesús, y lo que, en realidad hacemos. Porque Jesús quiere que estemos, como él, en el seno del Padre, para que permanezcamos en su amor.

Y para eso, nada mejor que el ejemplo: predicar y dar trigo, podríamos decir. Jesús dice, en este texto que “nadie tiene mayor amor que el que da su vida por sus amigos” ya que conocedor de su futuro, sabía que, para empezar, ellos eran sus amigos, no sus siervos, y, por eso, iba a dar su vida para que todos fueran, fuéramos, salvados.

Pero, para eso, para que su amistad tuviera un sentido recepticio, fuera recibida por nosotros y, en consecuencia, fuera correspondida, hay que hacer, y nunca será bastante repetido esto, lo que él mandó.

Cabe decir, con relación a la permanencia en Cristo que, aunque podamos pensar que nosotros, dotados de la libertad dada por Dios, somos los que, libremente, por tanto, escogemos a Dios para que forme parte de nuestra vida esto, esta apreciación, no es adecuada. Sabedores, y creyentes en eso, de que hemos sido creados por Dios, es fácil colegir de ello que es Él el que nos escoge a nosotros y no nosotros los que somos tan “bondadosos” que optamos por formar parte del grupo de los que se consideran hijos de Dios. Cometería un gran error quien pensara, seriamente, otra cosa. Así, y sólo así, daremos fruto; y así, sólo así, ese fruto será considerado por el Padre como digno reflejo del amor de Cristo, de Jesús, de su Hijo.

Así, de esa forma, de ese modo, aquello que demandamos a Dios nos será concedido, aunque sea difícil conseguir esa correspondencia a la que antes he hecho referencia.

El amor con amor se paga, como dice el dicho. Y Jesús nos dio amor, graciosamente, nada mejor que corresponderle, de cara a él y a los demás, con ese amor que vino a sembrar al mundo. 

 

PRECES 

Pidamos a Dios por todos aquellos que no quieren guardar los mandamientos de Dios.

Roguemos al Señor.

Pidamos a Dios por todos aquellos que no quieren responder a la elección de Dios.

Roguemos al Señor.

 

ORACIÓN

Padre Dios; ayúdanos a tener siempre presente que eres Tú quien nos eliges a nosotros. Y, entonces, a responderte con un sí.

 

Gracias, Señor, por poder transmitir esto.

  

El texto bíblico ha sido tomado de la Biblia de Jerusalén.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

   

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos. 

Panecillo de hoy: 

Palabra de Dios; la Palabra 

Para leer Fe y Obras.

 

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.  

6.05.21

Ventana a la Tierra Media - El todo de Tolkien: Presentación

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Está más que claro que hay muchas personas infinitamente mejor preparadas que el que esto escribe para hacerlo sobre J.R.R.Tolkien y, en concreto, sobre su obra escrita. Y, es más, cada día o muchas veces, para ser exactos, somos agraciados con trabajos que muestran perfectamente lo que queremos decir.

Sin embargo, si hay algo que produce el autor de las obras inmortales que ya conocemos (no vamos a desgastar sus títulos tan pronto…) es la seguridad de que podemos decir lo que creamos de ellas y, seguramente, a lo mejor hasta aprovecha a alguien (primero, a nosotros) eso que digamos. Y es lo que vamos a hacer en las semanas que la cosa dé de sí.

Como siempre hemos creído en eso que dice que “excusa no pedida, acusación manifiesta” (“Excusatio non petita, acusatio manifesta”, en lengua de la Roma antigua) nos excusamos acerca de la profundidad de lo que vayamos a decir pues, aún sin saberlo (eso llega cuando llega) y como ya se habrán dado cuenta muchas personas que leen estos artículos sobre el profesor de Oxford (otra coletilla que nos viene la mar de bien…), no vamos más allá de rascar la superficie de lo que tratamos aunque a veces hacemos algún que otro agujero (tipo enano) y sacamos más provecho pero, en fin, esto es lo que hay y suponemos que también ha de venir bien que el pueblo llano diga lo que le parece pues es desde la sencillez de donde, muchas veces, se llega más lejos…

Pues bien, en la imagen puesta aquí al lado (que, como es de imaginar, son de la propiedad de quien esto escribe y así lo hacemos todo más personal…) podemos apreciar de qué va a ir la cosa. Y aunque nunca hemos estado de acuerdo con eso que dice que una imagen vale más que mil palabras (¡dónde estaría Tolkien sin explicar lo que pueda mostrar una imagen!) pues siempre ha de ser mejor ahondar en la imagen que quedarse mirando la misma, nos valga la que hemos puesto arriba, eso, para poder centrarnos en este especial, personal y universal asunto.

Por tanto, aquí vamos a tratar sobre esto que sigue:

El todo de Tolkien: 1. El Silmarillion 

El todo de Tolkien: 2. El Hobbit 

El todo de Tolkien: 3. El Señor de los Anillos 

El todo de Tolkien: 4. Relatos Cortos

 

Podemos imaginar que el trabajo va a ser arduo pues, como hemos dicho antes y arriba hemos puesto, hay muchos especialistas sobre Tolkien que lo harían (y hacen) mucho mejor pero estamos en el derecho de hacer lo que vamos a hacer y que sea lo que Eru quiera… 

En realidad, lo mismo que creemos que Dios lo es personal, también creemos que J.R.R. Tolkien es un escritor personal en el sentido de que cada lector hace una lectura de su obra que le produce una u otra emoción y que, incluso, si leemos muchas veces (que suele ser el caso y lo habitual) la misma obra es hasta posible que nuestra afectación (si se puede decir así) sea distinta según nos encontremos en tal momento. 

Los lectores de Tolkien estamos en la seguridad de haber encontrado un tesoro mayor que el que pudieran haber encontrado en alguna cueva los caminantes de la Tierra Media y, si me apuran, hasta mayor que el que custodiaba el dragón en Erebor. Y es que, por decirlo pronto, nuestro tesoro no se contabiliza en monedas de oro o en artilugios de tal o cual valor sino en lo que más importa de todo que es el valor de la emoción y la ternura. Y así, se diga lo que se diga, a cada cual le da por verse concernido así o de otra manera. Y nosotros, como vamos a ver pronto, también somos de ésos, si ustedes nos entienden, como diría el simpar jardinero Sam Sagaz.

Vientos suaves nos llegan del Sur,

del este han venido los Elfos,

los Enanos de sus cuevas,

los Hombres en sus cabalgaduras

anhelan la gloria,

los Hobbits ansían vida tranquila,

una pipa, una buena cena,

una larga historia contada al fuego,

la existencia; en suma, la Tierra Media.

 

Y sí, hasta aquí llegó, como suele decirse, la riada del Brandivino que, como río, no está mal y además pasa por La Comarca. Y eso son palabras mayores…

 

Eleuterio Fernández Guzmán- Erkenbrand de Edhellond

4.05.21

Un amigo de Lolo - “Lolo, libro a libro” - Lolo fue periodista: así – 8

Presentación

Beato Manuel Lozano Garrido, beato Lolo sonriendo

Yo soy amigo de Lolo. Manuel Lozano Garrido, Beato de la Iglesia católica y periodista que vivió su fe desde un punto de vista gozoso como sólo pueden hacerlo los grandes. Y la vivió en el dolor que le infligían sus muchas dolencias físicas. Sentado en una silla de ruedas desde muy joven y ciego los últimos nueve años de su vida, simboliza, por la forma de enfrentarse a su enfermedad, lo que un cristiano, hijo de Dios que se sabe heredero de un gran Reino, puede llegar a demostrar con un ánimo como el que tuvo Lolo.

Sean, las palabras que puedan quedar aquí escritas, un pequeño y sentido homenaje a cristiano tan cabal y tan franco.

Lolo fue periodista: así – 8

  

“ Que no me tiente nunca la prensa de colores ’negra’, ‘amarilla’, ‘rosa’. Un periodismo al sol, muy claro y limpio, como tu luz dorada, sea mi guía”. (Mesa redonda con Dios, p. 76)

 

 

Es posible que se pueda decir, como se dice, que de todo hay en la viña del Señor y que lo mismo ha de pasar en el mundo del periodismo. Lo decimos por lo que dice el Beato Lolo acerca de los diversos tipos de periodismo, a saber, negro, si se trata de lo peor que pueda haber, amarillo, si es tendenciosa y rosa si se ocupa de la vida del prójimo. 

Eso es cierto porque es lo que había en el tiempo en el que Lolo vivió en el mundo y es lo que hay (seguramente agravado) hoy mismo. Por eso, aquí no haya nada extraño. 

Ciertamente, hay quien se ocupa de eso pero, a la hora de escoger una cosa o la otra, hay quien, como Lolo pide a Dios algo muy importante que es el meollo de todo esto: que se puede escoger (aunque, es cierto, a veces, el periodista pueda verse abocada a hacer lo que no querría…) Pero, lo bien cierto, es que Manuel Lozano Garrido puede escoger y lo dice

Bueno, en realidad, Lolo se pone ante la tesitura de su profesión y, en el fondo, pide lo que él que quiere que sea la cosa porque muy bien lo que hay (y aquí mismo lo dice) y no quisiera caer en la tentación, eso, de la prensa que llama de “colores” pues cada uno de ellos determina una forma de hacer las cosas. 

¿Y qué pide nuestro amigo periodista? 

Lo que podemos apreciar aquí es que Lolo tiene muy claro que la referencia de su periodismo no es su egoísmo y, ni siquiera, lo que él quiere pues todo lo vincula a Dios, del que demanda, pide, implora (podríamos decir) que su luz, dorada a más señas, sea quien guíe su devenir como periodista. Y, como bien sabemos, quien es “guía”, conduce al guiado, suponemos, por el buen camino que es el que quiere seguir Manuel de la mano de su Padre del Cielo. 

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3.05.21

Sobre Tradición y Conservadurismo - La dignidad de la persona

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 Nos hacemos conservadores a medida que envejecemos, eso es cierto. Pero no nos volvemos conservadores porque hayamos descubierto tantas cosas nuevas que  eran espurias. Nos volvemos conservadores porque hemos descubierto tantas cosas viejas que eran genuinas.

G.K. Chesterton

Solemos decir que una persona es digna cuando en ella concurren una serie de cualidades especiales que la hacen comportarse de una manera a la que se le puede atribuir una cualidad así. Sin embargo, siendo eso cierto y verdad, no es menos cierto ni menos verdad que un ser humano es digno por haber sido creado por el Todopoderoso, Aquel que todo lo creó y mantiene. Es decir, que la dignidad misma, su expresión suprema, tiene su centro origen y destino, en Dios mismo.

Decir eso tiene muchas consecuencias, digamos, a nivel práctico porque no se trata de algo que se dice por sostener una grandilocuencia o declaración, así, magna, sino porque es la total y cierta verdad. Y no podemos negar que hoy día, en pleno siglo XXI (pero desde hace bastante tiempo) hay a quien la dignidad de la persona le importa algo así como nada de nada o menos, incluso.

Hay, a este respecto, casos muy claros donde la dignidad de la persona es atacada de tal forma que no es que no se tenga en cuenta sino que se acaba con ella desde su misma raíz e, incluso, siendo la persona un ser hecho y derecho.

Así, por ejemplo:

-Las manipulaciones genéticas,

-La prostitución.

Como pueden ver, sólo ponemos dos ejemplos de lo que consideramos una clara vejación de lo que supone la dignidad de la persona y una capitidisminución de la misma hasta su real desaparición.

Partamos, para esto, de lo básico y elemental.

El ser humano, creado a imagen y semejanza de Dios, tiene el pleno derecho a venir al mundo como el Creador quiso que viniera al mundo. Es decir, si lo hubiera querido de otra forma de otra forma lo hubiera hecho. Pero no, lo hizo como lo hizo y cualquiera acto que interfiera en la naturaleza misma del ser humano no es que esté destinado al fracaso (porque vemos que no) pero si está destinado a que se le pueda reprochar comportamiento antinatural. Y es que tenemos por natural aquello que es original, no manipulado.

Pues bien, como cristianos resulta difícil admitir lo que se lleva produciendo demasiados años. Y es posible que se nos pueda tachar de radicales e, incluso, de ir contra la ciencia (o de retrógrados), pero no por eso podemos dejar de decir la verdad que no es que sea “nuestra” verdad sino que es la simple y llana verdad.

A este respecto, no podemos negar que las tecnologías biomédicas han avanzado, por así decirlo, mucho. Y eso ha llevado, lógicamente, al uso de las mismas para cuestiones algo más que delicadas donde la dignidad de la persona está en juego y, como suele pasar, acaba perdiendo la partida.

El caso es que, en este aspecto, debemos creer en la existencia de un “criterio ético fundamental” que tiene todo que ver con la dignidad de la persona. Y es que el mismo viene referido a que el fruto de la generación humana, desde el mismo momento en que es un ser humano nuevo, desde la formación del cigoto, ha de ser respetado de forma no condicionada o, lo que es lo mismo, sin condición alguna. Es decir, que consideramos que el ser humano lo es desde ese mismo momento, desde la concepción misma y, por eso, todos los derechos que se le reconocen a la persona le han de ser reconocidos y, por tanto, su vida y existencia son inviolables sabiendo, además, que se encuentra en una total y absoluta indefensión. Y eso es un derecho fundamental.

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1.05.21

La Palabra para el Domingo - 2 de mayo de 2021

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Como es obvio, hoy no es domingo 2 sino sábado, 1 de mayo de 2021. Esto lo decimos porque hemos publicado hoy el comentario del Evangelio que siempre hemos traído aquí en día, precisamente, domingo. Sin embargo, un amable lector, sacerdote, me hizo la sugerencia de poner el comentario del Evangelio del primer día de la semana, el sábado porque, como es verdad y lamento no haberme dado cuenta, el texto del Evangelio de la Santa Misa del sábado por la tarde es el del domingo siguiente.  

 

  

 

Jn 15, 1-8

 

“1 ‘Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el viñador. Todo sarmiento que en mí no da fruto, lo corta, y todo el que da fruto, lo limpia, para que dé más fruto. 3 Vosotros estáis ya limpios  gracias a la Palabra que os he anunciado.4 Permaneced en mí, como yo en vosotros. Lo mismo que el sarmiento no puede dar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid; así tampoco vosotros si no permanecéis en mí. 5 Yo soy la vid;  vosotros los sarmientos.  El que permanece en mí y yo en él, ése da mucho fruto; porque separados de mí no podéis hacer nada. 6 Si alguno no permanece en mí, es arrojado fuera, como el sarmiento,  y se seca; luego los recogen, los echan al fuego  y arden. 7 Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros,  pedid lo que queráis  y lo conseguiréis. 8 La gloria de mi Padre está  en que deis mucho fruto, y seáis mis discípulos.’”

      

COMENTARIO

 

Vid y sarmientos; Cristo y discípulos

 

Quizá lo que propone Jesús, en esta parte del Evangelio de Juan, sea una de las imágenes más clarificadoras de las que mostró a lo largo de su corta, pero profunda, predicación: la vid y el viñador, los sarmientos y el fuego que los quema, el seguimiento a la vid y el fruto que podemos obtener y dar de ese seguir al Enviado. 

Como en tantas otras ocasiones, el Mesías ofrece un ejemplo cercano, una forma, simple a primera vista, y en el fondo, honda, de hacerse comprender. Todo lo relacionado con la tierra, con sus frutos, su cultura y el resultado de ese proceso, identifica, perfectamente, lo que Cristo pretendía que entendieran, entonces, los que le seguían y, ahora, los que detrás de aquella estela y luminaria, optamos, y optan, por mirar sus huellas por el mundo dejadas y reconocemos, en ellas, el único camino bueno que seguir, ávidos de una vida eterna que, con Él, ya podemos disfrutar en este momento, en este ahora que es nuestra vida. 

¿Qué es una viña sino un arraigar en la tierra para, desde ella, tomar el alimento que da forma y fondo al fruto que nos endulza la vida? Pues bien, si nos ponemos a dilucidar si esto tiene relación con nuestra vida y a tratar de entrever el resultado de esa imagen, vemos hasta dónde somos fruto, desde dónde tomamos el alimento. 

Y Dios, según nos dice Cristo, limpia de pecado a quien sigue a su Hijo, a quien guarda su Palabra.  Su Palabra. Sólo así podemos dar, ser fruto, para el Padre. Al hacer lo que en su predicación, dice Jesús, somos sarmientos sanos y no hay necesidad de ser cortados. Pero si, por mor de esas circunstancias en las que nuestro existir como hombre, caemos en el pecado, cosa propia de nuestra naturaleza, podemos “ser podados”, eliminados esos pecados, así, y tras el correspondiente resarcimiento y ejercicio de penitencia, poder continuar siendo renuevos, imágenes del Hijo, sus discípulos. 

Cabe, pues, permanecer en Jesús. Y permanecer en Él supone seguir su doctrina, como tantas veces he dejado escrito en estos comentarios o meditaciones. A veces, hay que reconocerlo, esto resulta difícil, casi imposible. Pienso que cuanto mayor ser la dificultad, tanto mayor ha de ser el esfuerzo, pues el objetivo, esa permanencia en Cristo, es aquello que hemos de ansiar, seguir, de que la vida eterna es un destino al cual estamos destinados. 

De otra forma, “separados de mi”, de Él, dice el texto, en palabras de Jesús, no podemos hacer nada; nada bueno, se entiende, nada que pueda agradar a Dios, pues en su Enviado, Él mismo, tiene puesta su esperanza, en su sacrificio, ese fruto. 

Podemos escoger entre ser rama seca que se corta y se quema (¡imagen terrible, si lo pensamos!) o ser, por otra parte, ese fruto que, tras enriquecerse con la savia de la Palabra, glorifica a Dios, conformando, por así decirlo, el cuerpo de Cristo; siendo, por eso, verdaderos hijos suyos.

  

PRECES

 

Pidamos a Dios por todos aquellos que no aman la vid del Señor. 

Roguemos al Señor.

 

Pidamos a Dios por todos aquellos que no quieren ser sarmientos de la vid del Señor. 

Roguemos al Señor.

 

ORACIÓN

 

Padre Dios; ayúdanos a saber ser sarmientos de Cristo.

 

Gracias, Señor, por poder transmitir esto.

  

El texto bíblico ha sido tomado de la Biblia de Jerusalén.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

   

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos. 

Panecillo de hoy: 

Palabra de Dios; la Palabra 

Para leer Fe y Obras.

 

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.  

28.04.21

Una ventana a la Tierra Media – Una mirada atrás

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En un momento determinado de todo el devenir de los personajes que habitan la Tierra Media, algunos de ellos (con más gozo que otros, podemos decir) son tan bienaventurados que embarcan en los Puertos Grises camino sobre el agua hacia las Tierras Imperecederas

Sabemos que Bilbo escribe su última canción entendiendo que muchas cosas han quedado atrás y que lo que ha de venir, pues ya vendrá. Y lo mismo podemos pensar qué pensaría alguno de los que, en aquel barco de los Elfos, ve que mucho se va alejando y todo se pierde, si bien no en el corazón…

 

Henos aquí, nosotros los que pisamos los caminos de nuestra Tierra, que llamamos Media sin serlo pues es todo lo que hemos tenido; henos aquí mirando a lo que vendrá pero ¡Ay!, sabiendo lo que nunca más volveremos a gozar ni a tener por presente porque todo habrá pasado y será como una sombra de la que sólo el corazón tendrá constancia.

 

Henos aquí pues, por mucho que queramos rememorar, ahora mismo, ahora, en este exacto tiempo de la nostalgia, la suave brisa que en estos Puertos acaricia el rostro, nos hace recordar las muchas veces que pudimos sentirla allá en los caminos de la montaña o caminando en compañía del río, fluyendo hacia el mar que ahora estamos a punto de surcar.

 

 Qué les pasó a los personajes de El Señor de los Anillos tras la película?  - elFinalde

Henos aquí a sabiendas de que muchos se preguntarán por nosotros y que, en canciones o cuentos se dirá que nos fuimos para nunca más volver porque no se ha sabido de nuestras cabalgaduras ni hemos dejado huella alguna de nuestra marcha aunque algunos han sido testigos pero callarán guardando en su corazón un presente como éste, como un tesoro que no se puede perder u olvidar. Y nosotros, que tantas veces hemos gozado en nuestras celebraciones, en batallas ganadas y en victorias no soñadas sino vivas y reales, añoraremos a los nuestros con esa pena que ensalza un vivir y lo levanta hasta que se pierde en el cielo el buen recuerdo de lo que fue.

 

Henos aquí, bañados por el sol de la mañana, apenas amanece y la luz ya brilla en el agua y se refleja en las olas que el viento forma y mece, así, como reclamando el viaje que estamos a punto de comenzar.

 

Henos aquí, nosotros, los que dimos todo por el bien común, por el devenir de unas razas que querían la paz y tenían, al contrario, la guerra y la sangre a flor de piel; nosotros, los que quisimos que imperara la justicia y lo malo se fuese para siempre y dejase vivir sencillamente a los sencillos y libremente a los libres.

 

Henos aquí, mirando a lo que pasó con orgullo de raza, con un ansia de haber vivido lo que debimos vivir en su justo momento, ni antes de empezar todo ni después de que todo hubiera acabado. No. En ese tiempo en el que se reclamaba el brazo fuerte y el corazón persevante, justo cuando nuestros padres y antepasados reclamaban ser resarcidos de tanto odio y tanta sinrazón… y nosotros nos pusimos al servicio de un recuerdo así, que tanto reclama y tanto quiere de quien puede si es que quiere…

 

Henos aquí, viendo venir un tiempo feliz, un amanecer al sueño de todo ser que pisa la Tierra Media, un mañana que pronto será ahora y entonces, después de tantos después y de tantos mañanas que no llegaban, habremos dado el paso firme hacia donde el gozo es de verdad y donde no hay dolor ni sufrimiento, allí donde se siembra y siempre fructifica la bondad, allí donde quien sabe lo que vale la pena, pena por los que se quedaron atrás y llora por ellos, en la esperanza de verlos alguna vez.

 

Henos aquí, y con alegría contenida, con unas lágrimas a punto de surcar nuestros rostros agradecidos, miramos con ojos nostálgicos a lo que fue y sabemos, a ciencia y corazón ciertos, sabemos, que cuando anochezca otra vez será siempre ya día para nosotros, siempre ya futuro hecho ya, presente, vida ya.

  

Eleuterio Fernández Guzmán- Erkenbrand de Edhellond

26.04.21

Un amigo de Lolo - “Lolo, libro a libro” - Lolo fue periodista: así – 7

Presentación

Beato Manuel Lozano Garrido, beato Lolo sonriendo

Yo soy amigo de Lolo. Manuel Lozano Garrido, Beato de la Iglesia católica y periodista que vivió su fe desde un punto de vista gozoso como sólo pueden hacerlo los grandes. Y la vivió en el dolor que le infligían sus muchas dolencias físicas. Sentado en una silla de ruedas desde muy joven y ciego los últimos nueve años de su vida, simboliza, por la forma de enfrentarse a su enfermedad, lo que un cristiano, hijo de Dios que se sabe heredero de un gran Reino, puede llegar a demostrar con un ánimo como el que tuvo Lolo.

Sean, las palabras que puedan quedar aquí escritas, un pequeño y sentido homenaje a cristiano tan cabal y tan franco.

  

Lolo  fue periodista:  así – 7

  

“Que escriba de rodillas cuando un hogar naufraga”. (Mesa redonda con Dios, p. 76)

  

Ciertamente, lo que escribe el Beato Manuel Lozano Garrido en este capítulo de su libro “Mesa redonda con Dios” y de título “El periodista” no son cosas que, digamos, las diga sin hilazón o unión alguna sino que, al contrario, todas ellas cumplen los requisitos esenciales para que puedan ser consideradas espiritualmente fuertes, a saber, todas salen del corazón de quien escribe y todas van dirigidas al Señor, a Dios mismo en busca, eso, de luz y/o de auxilio. 

Con esto queremos decir que sí, que habla de cosas que son distintas porque distinta es la labor de quien se comunica con los demás y muchas son las situaciones que puede encontrarse ante sí pero, en el fondo todo está, algo así, como referido al mismo destinatario y por eso todo tiene relación. 

Eso pasa exactamente ahora. 

Esto lo decimos porque muy al principio de estas “peticiones” que hace Lolo a su/nuestro Señor dice esto: 

“ Que el agua de mi ciencia tenga el espejo al fondo de tu sabiduría”.

 

Pues bien, Manuel Lozano Garrido, a sabiendas de que en muchas ocasiones ha de enfrentarse a realidades que no son demasiado buenas o, directamente, malas del todo, sabe que, al abocarse al Señor lo que de su Señor pueda obtener ha de ser reflejado hacia fuera de su corazón y, así, el don de escribir que recibió nuestro amigo dará fruto abundante. 

En realidad, el acto de escribir es la manifestación más directa que hay de expresión de la propia voluntad . Por eso quiere Lolo que cuando eso haga (o, lo que es lo mismo, siempre pero en este caso más aún) su actitud sea una que lo sea orante y, dentro de las amplias posibilidades de orar escoge una que tiene mucho que ver con la adoración, el amor y el respeto que se tiene por a Quien se dirige y, en las dos últimas realidades (amor y respeto) por lo que se hace de cara al prójimo. 

Lolo, por eso mismo, quiere escribir de rodillas . Y, ya podemos pensar que habla de manera simbólica pero más que real manera de hablar. Y es que el Beato de Linares (Jaén, España) bien sabía que no podía ponerse “de rodillas” físicas pero también sabía que sí podía hacer eso  pero de otra fo rma que es estarlo desde el alma y el corazón . 

Ponerse de rodillas para escribir en determinadas ocasiones y sobre determinados casos (él habla de cuando un “hogar naufraga”) ha de tener relación directa con lo que hemos dicho arriba y que no es otra cosa que hacer las cosas de una forma tal que pueda reflejarse en lo que se hace la sabiduría de Dios . Y sólo así se puede escribir cuando la cosa necesita de tal manera de poner las palabras negro sobre blanco. Y eso es lo que le pide Lolo al Señor porque sabe más que bien que su Creador no va a dejar de responder a alguien que, cuando hace de su don una luz para el prójimo sólo pretende que tal prójimo sepa que hay quien por él pide y ora en tal sentido.

 

     

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano GarridoLolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Saber sufrir, espiritualmente hablando, es un verdadero tesoro.

Para leer Fe y Obras.

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

24.04.21

La Palabra para el Domingo - 25 de abril de 2021

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Como es obvio, hoy no es domingo 25 sino sábado, 24 de abril de 2021. Esto lo decimos porque hemos publicado hoy el comentario del Evangelio que siempre hemos traído aquí en día, precisamente, domingo. Sin embargo, un amable lector, sacerdote, me hizo la sugerencia de poner el comentario del Evangelio del primer día de la semana, el sábado porque, como es verdad y lamento no haberme dado cuenta, el texto del Evangelio de la Santa Misa del sábado por la tarde es el del domingo siguiente.  

 

 

                                                      

Jn 10, 11-18

 

1 Yo soy el buen pastor. El buen pastor da su vida por las ovejas. 12 Pero el asalariado, que no es pastor, a quien no pertenecen las ovejas, ve venir al lobo,  abandona las ovejas y huye, y el lobo hace presa en ellas y las dispersa, 13 porque es asalariado y no le importan nada las ovejas. 14    Yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas y las mías me conocen a mí, 15 como me conoce el Padre  y yo conozco a mi Padre y doy mi vida por las ovejas. 16 También tengo otras ovejas,  que no son de este redil; también a ésas las tengo que conducir  y escucharán mi voz; y habrá un solo rebaño,  un solo pastor.17 Por eso me ama el Padre,  porque doy mi vida, para recobrarla de nuevo. 18 Nadie me la quita; yo la doy voluntariamente. Tengo poder para darla  y poder para recobrarla de nuevo;  esa es la orden que he recibido de mi Padre.’”

 

 

COMENTARIO

 

El Buen Pastor

 

La imagen de Jesús como Buen Pastor es una de las más queridas por nosotros, sus discípulos. Representa mucho porque simboliza tanto como el cuidado de las ovejas, el mirar por su bien y, en fin, el quererlas por encima de todo sin querer que una sola de ellas se pierda porque tal es una parte muy importante de la misión encomendada por Dios  a su Hijo. 

Y es que siendo el hebreo, esencialmente, pueblo de pastores Jesús utiliza esta imagen para dar a conocer su persona ya que, de esa forma, iba a ser entendido por aquellos que le escuchaban. Paralelamente traza una relación entre él y el Padre identificándose de tal forma, que no cabe duda alguna de que el amor que Dios tiene por su persona es justificado: siendo Él mismo, está en su Hijo en su totalidad. Jesús insiste en que Él es el buen pastor, contraponiendo, para demostrar esto, su figura a la de aquel que, siendo pastor, por apacentar ovejas (creyentes), huye ante el embate del maligno, dejando de lado a aquellos que debían ser sus custodiados, hecho que aprovecha, el maligno, para dispersarlos, dividiendo al pueblo de Dios entre aquellos que le siguen y aquellos que han huido. Y esto porque “el asalariado”, aquel que trabaja en cumplimiento, por una parte, de la Ley en sentido estricto y, por otra, para otra persona, no tiene en cuenta lo que debería ser su verdadera labor. Atento, exclusivamente, al apacentamiento pasivo, no inquiere sobre la verdadera Verdad, ni da el sentido adecuado a lo que la Ley dice sino que, vendido a la costumbre y a la tradición, en este caso equivocada como demuestra Jesús, no va más allá. 

El Mesías, sin embargo, no huye ante las asechanzas del mal, de su mal, ni se abandona a la molicie y a la desidia: da su vida por sus ovejas. Esto está claro lo que quiere decir: por lo que tuvo que pasar en su Pasión. Por esto, sobre todo por esto (no por el mero hecho de sufrir, sino por comprender el valor de su dolor y de sus padecimientos) es por lo que el Padre le ama. Por eso Dios lo resucitará y Jesús así lo dice: para recobrarla de nuevo, la vida, se entiende. No pierde su vida porque la da para que los demás tengamos perdonados los pecados, por eso Dios no le quita la vida (lo cual sería impropio de un Padre amoroso y misericordioso) sino que la da por su voluntad, porque sabe el significado que tiene esa sangre que va a derramar, que bautizará al mundo en una nueva creación, para remediar las faltas de toda la humanidad y nacer, así, limpia, pura, digna.

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17.04.21

La Palabra para el Domingo - 18 de abril de 2021

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Como es obvio, hoy no es domingo 18 sino sábado, 17 de abril de 2021. Esto lo decimos porque hemos publicado hoy el comentario del Evangelio que siempre hemos traído aquí en día, precisamente, domingo. Sin embargo, un amable lector, sacerdote, me hizo la sugerencia de poner el comentario del Evangelio del primer día de la semana, el sábado porque, como es verdad y lamento no haberme dado cuenta, el texto del Evangelio de la Santa Misa del sábado por la tarde es el del domingo siguiente.  

 

 

Lc 24, 35-48

 

35 Ellos, por su parte, contaron lo que había pasado en el camino y cómo le habían conocido en la fracción del pan. 36  Estaban hablando de estas cosas, cuando él se presentó en medio de ellos y les dijo: ‘La paz con vosotros.’ 37 Sobresaltados y asustados, creían ver un espíritu. 38 Pero él les dijo: ‘¿Por qué os turbáis, y por qué se suscitan dudas en vuestro corazón? 39 Mirad mis manos y mis pies; soy yo mismo. Palpadme y ved que un espíritu no tiene carne y huesos como veis que yo tengo.’ 40 Y, diciendo esto, los mostró las manos y los pies. 41 Como ellos no acabasen de creerlo a causa de la alegría y estuviesen asombrados, les dijo: ‘¿Tenéis aquí algo de  comer?’  42 Ellos le ofrecieron parte de un pez asado. 43 Lo tomó y comió delante de ellos. 44  Después les dijo: ‘Estas son aquellas palabras mías que os hablé cuando todavía estaba con vosotros: ‘Es necesario que se cumpla todo lo que está escrito en la Ley de Moisés, en los Profetas y en los Salmos acerca de mí.‘ 45 Y, entonces, abrió sus inteligencias para que comprendieran las Escrituras, 46    y les dijo: ‘Así está escrito que el Cristo padeciera y resucitara de entre los muertos al tercer día 47 y se predicara en su nombre la conversión para perdón de los pecados a todas las naciones, empezando desde Jerusalén. 48 Vosotros sois testigos de estas cosas”.

      

 

COMENTARIO 

Abrir los ojos

 

No podemos negar que los discípulos de Jesús que se volvían a Emaús quedaron verdaderamente sorprendidos cuando se dieron cuenta de quién era la persona con la que habían estado hablando. 

A ellos se les abrieron los ojos y, con ellos, el corazón pues no es poca la relación entre unos y otro. Tenían cerrados los primeros para reconocer a Jesús y el segundo para darse cuenta de que todo lo que había sucedido en los últimos días era mucho más importante de lo que ellos habían llegado a comprender. 

Y en cuanto se les abrieron los ojos y el corazón sólo podían hacer una cosa: ir corriendo a Jerusalén. 

Podemos imaginarnos a los de Emaús exhaustos a paso más bien ligero en busca de los discípulos que, por miedo, estaban escondidos de los judíos. Y, en su corazón, todo lo que habían vivido con Aquel que les hablaba de las Escrituras y partía el pan. 

Aún, al parecer según lo escrito por san Lucas, no se había aparecido Jesús a sus Apóstoles. Ha de ser así porque, cuando se aparece ante ellos todos se sorprenden y creen estar viendo un fantasma, un espíritu. Y es que cuando luego se les volvió a aparecer sólo salió de su corazón el gozo y no la zozobra. 

Pues bien, Jesús se aparece. Aparece en medio de ellos porque, tras su Resurrección  su cuerpo ha adquirido las características propias de un tal cuerpo y una tal alma y puede atravesar las pareces sin, siquiera, inmutarse. Y tal fue así porque no se dice que se abriera una puerta sino, simplemente, que “se presentó en medio de ellos”. 

Les da la paz. No es la paz del mundo sino la verdadera Paz de Dios, la que convence y llama al apostolado, la que hace que haya verdadera conversión. 

Pero Jesús, al parecer, ha de hacer algo para que se acaben de convencer de que se trata del Maestro. ¡Incrédulos… y no sólo Tomás! 

Cuando come el pescado Jesús demuestra que tiene cuerpo y que no se trata de una alucinación que están sufriendo por el dolor que andan pasando. Entonces, seguramente, comprenden muchas cosas. 

A ellos también se les abren los ojos y el corazón. Y es que una acción tan sencilla como es la de ingerir algo de comida les ha desvelado todo. Todo lo que, habiéndolo oído, no entendían y todo lo que, habiéndolo visto con los ojos, no acababan de convencer a su duro corazón. 

Jesús sabe que ahora, ahora mismo, ya están preparados para lo siguiente. 

¿Qué es lo que ahora les corresponde hacer a ellos? 

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15.04.21

J.R.R. Tolkien - Ventana a la Tierra Media - La Tierra cuando fue Media

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¿Y si todo esto ocurrió y ahora estamos viviendo en la Cuarta Edad, la de los hombres? 

Bien sabemos que a lo largo de toda la historia de la Tierra Media se producen fenómenos físicos que modifican la forma de la superficie, digamos, pisable y, claro, por lo mismo, la que es navegable. Pues lo mismo pudo haber pasado para que la corteza terrestre, de la Tierra, sea como es ahora desde ¿hace cuánto tiempo? 

Es decir, las cosas, ahora, son como son pero queremos pensar que fueron como fueron… al estilo de J.R.R. Tolkien. 

Por eso, 

Cuando la Tierra era Media, hubo músicas que formaron lo que existiría, 

Cuando la Tierra era Media había seres que ni podemos imaginar ni debemos imaginar porque los describe nuestro profesor preferido, 

Cuando la Tierra era Media prevalecía el Bien sobre Mal aunque el Mal muchas veces sometiese al Bien a su bota sangrienta, 

Cuando la Tierra era Media hubo quien supo escoger el buen camino y hasta dio su vida en el mismo, 

Cuando la Tierra era Media crecieron pueblos que fueron libres mientras que había quien se sometía al Mal por promesas nunca cumplidas, 

Cuando la Tierra era Media hubo razas que lucharon juntas a pesar de sus propios pesares y pasados, 

Cuando la Tierra era Media hubo quien supo hacer valer una serie de valores que luego desaparecieron, 

Cuando la Tierra era Media siempre se supo Quién había creado todo y a Quien se debía todo, 

Cuando la Tierra era Media, la tiniebla quiso prevalecer pero no pudo, 

Cuando la Tierra era Media, la palabra dada aún se cumplía, 

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