13.04.26

Amigo de Lolo – La alegría sobrenatural de Lolo

Manuel Lozano Garrido, Lolo: La buena persona que contó la mejor noticia -  Diócesis de Jaén

Es cierto y verdad que a nosotros nos puede resultar muy sencillo hablar sobre lo que hemos dado en titular estas letras, a saber, “La alegría sobre natural de Lolo”. Es decir, para cualquiera que conozca a Lolo sabe que le ha sido reconocida una vivencia que va más allá de lo material, de lo natural y, por tanto, todos los parabienes en su favor nos parecen pocos.

Ciertamente, la distancia temporal hace posible tales cosas y es lo mismo que si nosotros hablamos y requetehablamos de las circunstancias por las que pasó Jesucristo en su primera venida al mundo por todo lo que, desde entonces, se ha investigado y dicho…

Con esto queremos decir que, en efecto, Manuel Lozano Garrido, con el tiempo Beato de la Iglesia Católica, Lolo, pues, llevó una existencia donde todo aquello que tenía que ver con lo sobrenatural para él era, efectivamente, de lo más natural del mundo.

Quizá esto pueda sorprender porque Lolo, en su vida ordinaria, lo pasaba más que mal si hablamos de sus circunstancias físicas las cuales, no lo podemos negar, es casi seguro que nos las querríamos para ninguno de nosotros…

Para Lolo, sin embargo, las cosas debían ser muy distintas a lo que otras personas (de entonces, de ahora y de los tiempos que vendrán) creían y pensaban. Y es que nuestro amigo tenía una conexión muy especial con lo que llamamos “sobrenatural” y que, por tanto, tratase de realidades que están por encima, muy por encima, de nosotros y que definen, por supuesto, cómo somos en tan especial aspecto de nuestra vida.

Cuando se dice, y es constatado por todos los que le conocieron (y bastantes personas aún pueden contarlo, por así decirlo) Lolo se mostraba como una persona alegre. ¡Alegre!, así dicho entre exclamaciones, porque merece así ser escrito de quien tanto padecía.

La Alegría de Lolo sólo podía tener origen sobrenatural pues las cosas de la naturaleza, en su caso, no ayudaban mucho a estar alegre, así, con una alegría que casi era “insultante” y, sobre todo, que no poca envidia (sana) nos causa.

Decimos esto porque Manuel se apoyaba en Quien sólo puede apoyarse quien cree tan firmemente a su realidad y existencia que ha hecho de la misma un modo de vida, así, sobrenatural. Y nos referimos a Dios a Quien amaba por encima de todas las cosas (siendo fiel, así, al primer Mandamiento de Su Ley) y a quien tenía, seguros estamos de eso, como principal valedor suyo y, por tanto, como primera mano a la que cogerse en caso de debilidad…

Pero Lolo sabía muy bien que tenía en quien apoyarse además de en su Creador y mantenedor en el mundo, en su siglo XX. Y es que tanto la Virgen María como su hermano Jesucristo eran quicios sobre los que construir una existencia y un modo de ser, así, tan sencillo pero tan gozoso con todo lo que le pasaba.

Para Lolo nada de lo que le pasaba acababa por tener un sentido natural o, incluso, mundano. Y es que su propia existencia (así, de “inválida”, como él mismo se define) sólo podía entenderse si tanto Dios como su Madre, María, como su hermano, Jesucristo e, incluso, la Iglesia que fundó el Mesías, eran verdaderos “instrumentos” (entiéndase esto, por favor) en los que basarse para ser capaz de caminar sin caminar, de hacer sin casi poder hacer y, ya por último, de ver sin poder ver…

Decimos eso de la que alegría de Lolo era sobrenatural por ser sobrenatural el origen de la misma (su creencia en tal posibilidad), por ser sobrenatural el sentido de la misma (sólo así era capaz de..) y, en fin, por ser sobrenatural el resultado de la misma: un ser más que capaz por muchas incapacidades que tuviera.

En realidad, lo que Lolo nos muestra con su vida es que la fe, su fe, alcanzó todas las circunstancias de su existencia y por eso mismo pudo sobrevivir físicamente a las asechanzas de la enfermedad, el dolor y el sufrimiento y, además, como le pasó tantas veces a muchos personajes de las Sagradas Escrituras Nuevas, fue salvado mucho tiempo por la confianza que tenía en Quien lo había traído al mundo y no estaba dispuesto a abandonarlo hasta que lo llamara a Su Casa. Y fue un 3 de noviembre del año que corría de 1971 pero fue, también, muchos años (al menos, algunos) después de que a sus huesos se le pegara algo con mala sombra mientras él, nuestro Lolo, miraba para otro lado cuando los “alfileritos” que sentía le pinchaban en cada rincón de su cuerpo. Y estamos seguros de que para dónde mirada estaba arriba, bien arriba, justo donde ahora está, cabe Dios y que su alegría venía de ahí. ¿De qué otra parte podía venir?

Eleuterio Fernández Guzmán


Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Entender el sufrimiento es un bien más que importante.

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor” (159)

De tamaño, los corazones pueden ser lo mismo; grandes son únicamente por el amor.”

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Para leer Fe y Obras.


Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

12.04.26

La Palabra para el Domingo - 12 de abril de 2026

Resultado de imagen de SAnta Biblia

Jn 20, 19-31

  
“19 Al atardecer de aquel día, el primero de la semana, estando cerradas, por miedo a los judíos, las puertas del lugar  donde se encontraban los discípulos, se presentó Jesús en medio de ellos y les dijo: ‘La paz con vosotros.’ 20  Dicho esto, les mostró las manos y el costado. Los discípulos se alegraron de ver al Señor. 21 Jesús les dijo otra vez: ‘La paz con vosotros. Como el Padre me envió, también yo os envío.’ 22  Dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo: ‘Recibid el Espíritu Santo. 23 A quienes perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos.’ 24 Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Los otros discípulos le decían: ‘Hemos visto al Señor.’ 25 Pero él les contestó: ‘Si no veo en sus manos la señal de los clavos y no meto mi dedo en el agujero de los clavos y no meto mi mano en su costado, no creeré.’ 26 Ocho días después, estaban otra vez sus discípulos dentro y Tomás con ellos. Se presentó Jesús en medio estando las puertas cerradas, y dijo: ‘La paz con vosotros.’ 27 Luego dice a Tomás: ‘Acerca aquí tu dedo y mira mis manos; trae tu mano y métela en mi costado, y no seas incrédulo sino creyente.’ 28 Tomás le contestó: ‘Señor mío y Dios mío.’ 29 Dícele Jesús: ‘Porque me has visto has creído. Dichosos los que no han visto y han creído’. 30 Jesús realizó en presencia de los discípulos otras muchas señales que no están escritas en este libro. 31 Estas han sido escritas para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo tengáis vida en su nombre”.


COMENTARIO

Todo se confirmó

 
Para que todo lo que hizo tuviera sentido tuvo que aparecerse, Jesús, a sus discípulos que, con miedo, estaban escondidos. Miedo que era, no podemos negarlo, plenamente justificado conociendo, como conocían, el pensar de sus hermanos en la fe judía. Sólo así comprendieron todos los, para ellos, extraños mensajes que habían recibido de Él y que, en su tiempo, no entendieron. 

Y se presentó ante ellos con la paz por delante, como deseándoles lo mejor, la tranquilidad del alma, la mejor forma de manifestarse, la expresión pura y simple de su ser. 

Para que acabaran de creer, les enseñó las marcas de su Pasión. Así, todo se cumplía, la comprensión de sus seguidores fue total. 

Pero no bastó con esto. Era fundamental que, sobre ellos, exhalara el Espíritu Santo; que, como prometió, fuera conveniente, para ellos que Él se fuera, se marchara al Padre, porque enviaría otro paráclito, otro defensor, ese Espíritu que les iba a guiar, dirigir, marcar el camino hacia Dios. 

Catholic.net - Cristo resucitado está vivo entre nosotros

Y también llevó a cabo el primer envío después de darles a aquel. Una misión: predicar el Evangelio, esa buena noticia que debían de llevar a todos,  con el poder de perdonar pecados, y de retener los que creyeran que debían ser retenidos. Todo un poder legítimo, significativo, creador de un nuevo mundo basado en su ejemplo, en su amor, en la Verdad que Él trajo, otros brazos para Dios. 

Y como era esencial llevar a cabo una definición, el establecimiento de un concepto claro y diáfano de Fe, lo hace en cuanto Tomás, llamémosle el incrédulo, duda de su presencia ocho días antes, ante sus apóstoles, allí, entre ellos, ante sus hermanos de fe. 


Y como este apóstol debía tocar para creer, ver para creer, mirar para creer, le conmina a lo que todos sabemos: trae tus dedos, mira mis manos, etc., ante lo cual no pudo salir otra cosa de su boca que la tan conocida expresión de Señor mío y Dios mío pues comprendió, en aquel justo momento, que el Maestro era no sólo Maestro sino Señor y Dios. 


Ante esta expresión de sumisión a Cristo, éste, define, de una manera radical (de raíz), básica, imperecedera, lo que es la Fe: creer sin haber visto; sin haber visto, dijo. Ahí reside el elemento fundamental de nuestra expresión como cristianos y como hijos de Dios: asentimos ante unos hechos, unas realidades que no somos capaces de comprender. Sin embargo, creemos, tenemos Fe. Y otra cosa que no sea eso, el cuestionar estos hechos y estas realidades con el pretexto de no ser demostrables es, ciertamente, la mejor manera de permanecer alejados del Mesías y, por tanto, de Dios, al que no vemos, pero oramos, seguros, como estamos, de que nos escucha pues, para esto resucitó Cristo.

PRECES

Por todos aquellos que no confían en Dios y en su poder.

Roguemos al Señor.


Por todos aquellos que no tienen esperanza en Cristo.

Roguemos al Señor.

 
ORACIÓN

Padre Dios; ayúdanos a tener siempre en nuestro corazón la salvación que nos has procurado.


Gracias, Señor, por poder transmitir esto.


 
El texto bíblico ha sido tomado de la Biblia de Jerusalén.
 

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación


Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.


 
Panecillo de hoy:

¡Señor mío y Dios mío¡ ¿Hay mejor expresión de fe?


Para leer Fe y Obras.

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

11.04.26

Reseña: Poesía diversa – De 20 en 20

Autor: Eleuterio Fernández Guzmán

Editorial: Createspace, Amazon

Páginas: 115

Precio aprox. Tapa blanda4,47€ -Tapa dura: 10,50, €

ISBN Amazon9798254957799

Año edición: 2026

Lo puedes adquirir en Amazon

Otros libros del autor. Y más libros, aquí.

Podemos decir que cuando se presenta la ocasión de juntar, por decirlo así, algunas obras que tienen en común, por ejemplo, el género, no está del todo mal hacerlo para unir, así, lo mismo bajo el mismo techo. Y eso es lo que ha pasado con estos tres libritos de poesía que llevan por título, uno, “Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo. 20 poemas desde el corazón”, otro “20 poemas imprevistos y una canción esperanzada” y, por último, el titulado “De la pantalla al corazón. 20 emociones imprevistas”.

Es cierto que dos de ellos, los dos últimos, han surgido, efectivamente, de situaciones imprevistas que han dado lugar a tales poemas, mientras que el primero, el dedicado al Beato Manuel Lozano Garrido ha sido, por decirlo pronto, totalmente buscado y encontrado.

También es cierto que todo esto tiene todo que ver con la situación del alma del que esto escribe en uno o unos momentos determinados. Sin embargo, todo responde a la voluntad imperiosa de dejar por escrito lo que a uno le pasa por el corazón según las más diversas circunstancias y situaciones.

Recopilar es, en suma, dejar junto lo que estaba separado y eso, se diga lo que se diga, puede tener alguna utilidad práctica aunque sea, sólo, tener en un solo volumen lo que está disperso.

Y, ya, para terminar y no alargar más la cosa, me gustaría hacer una advertencia. Y es que, en el improbable caso de que alguien (distinto de Dios) lea este libro se dará cuenta de que hay una serie de poemas (aquí encuadrados en la Primera parte del libro titulado “De la pantalla al corazón. 20 emociones imprevistas”) que son los mismos que se publicaron en el libro 20 poemas imprevistos y una canción esperanzada. Y esta advertencia es que para que nadie crea que se ha hecho, simplemente, por copiar sino porque por seguir un sistema lógico y al tratarse de poemas que surgieron después de ver alguna que otra película he considerado más que oportuno reunirlos en ese nuevo poemario relacionado con el mundo del cine. Y ahora están aquí, en esta recopilación, haciéndose compañía unos a otros.

Y siguiendo el valioso principio que dice que debemos dar gratis lo que hemos recibido gratis, desde ahora mismo quedo a disposición de quien así lo desee y le enviaré, a vuelta de correo, copia del libro en formato pdf de forma totalmente gratuita. Sólo hay que hacer la petición al correo electrónico [email protected]

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

La poesía es un arma cargada de sorpresas y descubrimientos; otro don de Dios. 

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor” (339)

Cuanto más pura es una ofrenda tanto más resplandece su testimonio


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Para leer Fe y Obras.


Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

6.04.26

Amigo de Lolo – Frases que bien valen la pena – Saber reconocer qué es Dios

HAGIOPEDIA: Beato MANUEL LOZANO GARRIDO “Lolo”. (1920-1971).

PRESENTACIÓN

Ya son algunos años los que, el que esto escribe, lleva haciendo lo propio sobre el Beato de Linares (Jaén, España) en esta casa de InfoCatólica. Siempre ha valido la pena hacer algo así y aportar, aunque sea, un granito de arena a la comprensión de un creyente tan fuerte y profundo como es Lolo.

El linarense universal, que tanta atracción espiritual tiene para quien lo conoce, no deja de producir interés en aquel que se acerca a su persona a través de su obra. Y es que, no pudiendo hacerlo ahora personalmente o, digamos, en la intimidad de la conversación entre amigos, que lo somos todos aquellos que ansiamos serlo, es seguro que acercarse a Lolo de forma cercana nos viene la mar de bien.

Lolo nos acerca a lo bueno que tiene saber que, cuando se es hijo de Dios la mejor forma de serlo es, sencillamente, siéndolo. Y él es una muestra perfecta de cómo hacer algo que, algunas veces, a muchos nos resulta difícil y a algunos… imposible. Acerquémonos, desde ahora, a la obra misma de Lolo y a su intimidad podríamos decir, con lo que vamos a ganar, seguramente, mucho y más que muchoY, para más abundancia de lo bueno y mejor, al final de todo esto les ponemos uno de los aforismos espirituales que publicó Lolo en su libro Bien venido, amor“. Vamos, miel sobre hojuelas, como se dice en la Biblia pues esto, al fin y al cabo, es cosa del alma de cada cual.

Frases que bien valen la pena – Saber reconocer qué es Dios

Como para tirarse por los suelos es ver la ternura que Tú derrochas en el porvenir de los hombres-niños que ahora somos.” (Beato Lolo, de su libro Mesa redonda con Dios)

Es posible que no seamos capaces de comprender en su totalidad el amor que Dios, nuestro Creador tiene para su creación y, por tanto, para nosotros mismos aunque es cierto que creamos que es mucho por las pruebas que a lo largo de la historia ha dado de eso.

El Beato Lolo, que mucho sabía del amor del Padre, nos lo dice de forma muy sencilla y, además, emocionante por las palabras que utilizar para que nos demos una idea, precisamente, de la bondad del Todopoderoso hacia nosotros.

La emoción es tan grande que es, como nos dice Manuel, “para tirarse por los suelos”. Y es que tal expresión denota, en primer lugar, un abrir grande los ojos para apreciar en su totalidad el amor del Creador y, luego, porque nos pone en la tesitura de gozar mucho y más de eso.

Para tirarse por los suelos”. Cuando escuchamos tales palabras salidas de la boca de alguien enseguida pensamos que se trata de algo grande porque hacer eso, es decir, tirarse por los suelos, no es algo que se haga sin que la ocasión lo exija.

Ciertamente, es que la ocasión, esta en concreto, sí lo exige.

¿Y de ocasión estamos hablando?

En realidad, se trata de nuestra propia vida y existencia y ahí es donde Dios incide con toda su fuerza que es, como sabemos, toda del todo: nos ama sin límite alguno y por eso mismo es tal realidad algo que nos hace tirarnos por los suelos de contentura y de alegría.

El caso es que el trato que Dios tiene con nosotros, y a eso se refiere el linarense universal, es de tal calibre que lo que hace lo prodiga con ternura y no de forma adusta o excesivamente rígida. Al contrario es la verdad: Dios nos ama de la forma más tierna que su corazón puede que es, como podemos imaginar, toda del todo: una ternura tierna, tierna, tierna, de corazón más que tierno y no de piedra.

Dice Lolo que Dios “derrocha” con nosotros su ternura y eso ha de querer decir que nos ama con una locura que nadie, seguramente, somos capaces de entender. Sin embargo, sí es cierto que algo de eso nos llega al corazón y calma todas nuestra ansias muy por encima de todas nuestras expectativas.

De todas formas… ¿En qué situación nos encontramos?

Como bien sabemos, nosotros somos poca cosa si nos comparamos con Dios. Por eso estamos en estado de ser “hombres-niños” porque siempre estaremos en situación tal que seamos, eso, niños que amamos a nuestro Padre del Cielo.

Nosotros, por decirlo pronto, debemos mirar siempre hacia adelante. Y es que en el camino de nuestra vida el porvenir, del que aquí habla Lolo, es lo que en realidad interesa a nuestro corazón y del que siempre hablamos, al menos para nosotros mismos. Y en tal porvenir Dios derrocha su ternura porque nos quiere cabe sí y, si es posible, que nosotros aceptemos eso de estar a su lado siempre, siempre, siempre y más.

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Entender el sufrimiento es un bien más que importante.

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor" (158)

La fragua de tu vida es tu propio corazón.”

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Para leer Fe y Obras.


Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

 

5.04.26

La Palabra para el Domingo – Domingo, 5 de abril de 2026

Resultado de imagen de SAnta Biblia

Jn 20, 1-9


“1 El primer día de la semana va María Magdalena de madrugada al sepulcro cuando todavía estaba oscuro, y ve la piedra quitada del sepulcro. 2 Echa a correr y llega donde Simón Pedro y donde el otro discípulo a quien Jesús quería y les dice: ‘Se han llevado del sepulcro al Señor, y no sabemos dónde le han puesto.’ 3 Salieron Pedro y el otro discípulo, y se encaminaron al sepulcro. 4 Corrían los dos juntos, pero el otro discípulo corrió por delante más rápido que Pedro, y llegó primero al sepulcro. 5 Se inclinó y vio las vendas en el suelo; pero no entró. 6 Llega también Simón Pedro siguiéndole, entra en el sepulcro y ve las vendas en el suelo, 7 y el sudario que cubrió su cabeza, no junto a las vendas, sino plegado en un lugar aparte. 8 Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado el primero al sepulcro; vio y creyó, 9 pues hasta entonces no habían comprendido que según la Escritura Jesús debía resucitar de entre los muertos”.


COMENTARIO

 Y ¡Resucitó!

 
Aunque no podamos decir que sepamos lo que pensaron aquellos dos discípulos asustadizos (Pedro y Juan) no es poco cierto que podemos hacernos una idea de lo que pasó por sus corazones cuando aquella mujer, María Magdalena, entró corriendo donde estaban escondidos por miedo a los judíos, y les dijo que no estaba el cuerpo del Maestro. 

Aquella mujer, por cierto, amaba mucho a Jesús.Va al sepulcro cuando aún es de noche. Quiere visitar al Maestro y, seguramente, acabar de arreglar su cuerpo porque, por las prisas del viernes es posible que no terminaran las labores propias en tal caso. Y allí que acude, presurosa aprovechando las primeras horas del día. 

Pero lo que encuentran no les gusta. En realidad, es posible que no acudiera ella sola al sepulcro porque el texto de San Juan pone en boca de María Magdalena “no sabemos dónde lo han puesto”. Serían, pues, las santas mujeres que acompañaron a Jesús en el tránsito de su Pasión las que fueran allí para hacer lo que tuvieran que hacer.

Los discípulos más arrojados, Juan y Pedro, el amado de Jesús y el primus inter pares (primero entre iguales) salen corriendo. Es decir, el más joven de ellos y quien sería el encargado por Jesús de dar forma a su Iglesia, no pueden resistir la situación: si, además de haberlo matado de aquella forma ahora robaban su cuerpo.

En realidad, aún no acababan de entender que todo lo que Jesús les había dicho muchas veces: moriría y, luego, resucitaría… al tercer día. Y aquel domingo era, precisamente, el tercer día.

Pedro, que llega después de Juan, ve lo que ha pasado. Es, sin duda, el de más edad y llega más tarde que Juan pero tiene preeminencia entre los apóstoles y no duda lo más mínimo en entrar. Mientras, Juan se queda en la puerta esperando y, cuando entra dentro se da cuenta de que las telas que habían cubierto al Señor no están tiradas por tierra (propio de un robar el cuerpo) sino que estaban puestas tal como las habían dejado en el cuerpo como si hubiera “salido” del mismo de una forma misteriosa y maravillosa. Y eso le hace creer pues no es de extrañar que Jesús le hubiese dicho, en alguna ocasión (en confidencia de quien sabía tener mucha fe y confianza) que tal sería su Resurrección. Por eso creyó cuando vio pues se había confirmado todo lo dicho por el Maestro.


Y no es poco cierto que en los apóstoles discurriera, por sus corazones, una doble seguridad: Jesús había resucitado (como verían muy pronto y comprobarían por ellos mismos) sino que, además, eso confirmaba que todo lo que el Maestro había dicho se había cumplido y todo, pues, era verdad de la verdadera. No debe extrañarnos, por tanto, que todo el miedo que, hasta entonces, había dominado sus vidas (por miedo a sufrir muerte semejante a la de Jesús) se trocar en osadía, en alegría, en gozo y, en fin, en arrojo propio de quien ya no tiene más miedo sino que se da cuenta de que la vida eterna está a su alcance. Y, ante eso, no hay obstáculo alguno que se les pueda enfrentar.


PRECES

Por todos aquellos que no creen en la Resurrección de Cristo.

Roguemos al Señor.

 
Por todos aquellos que no tienen esperanza en la vida eterna.

Roguemos al Señor.

 
ORACIÓN

Padre Dios; ayúdanos a confiar en todo lo dicho y hecho por Jesucristo.


Gracias, Señor, por poder transmitir esto.


 
El texto bíblico ha sido tomado de la Biblia de Jerusalén.

  
Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación


Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

 
Panecillo de hoy:

Y resucitó como había dicho.


Para leer Fe y Obras.

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

4.04.26

Ampliación de reseña: Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo – 20 poemas desde el corazón. POEMARIO COMPLETO

Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo: 20 poemas desde el corazón                 Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo: 20 poemas desde el corazón

Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo – 20 poemas desde el corazón

Autor: Eleuterio Fernández Guzmán

Editorial: Createspace, Amazon

Páginas: 34

Precio aprox. Papel: 4,37€ - Descargable: 0,90 €

ISBN Amazon: 9798254446408

Año edición: 2026

Lo puedes adquirir en Amazon

Otros libros del autor. Y más libros, aquí.

Hay creyentes católicos que inspiran confianza y de los que se puede decir que sus enseñanzas valen la pena. Y podemos decir que el caso de Manuel Lozano Garrido, Lolo, a la sazón Beato de la Iglesia católica desde el 12 de junio de 2010 es uno de ellos.

Quien conoce a Lolo es, sin duda, más feliz que antes de conocerlo. Y esto, que podría parecer una exageración, deja de serlo cuando podemos decir que llevar al linarense universal al corazón supone, de inmediato, un ensanchamiento de este y, por eso, un mayor acercamiento de Dios.

Lolo nos viene la mar de bien para darnos cuenta de que lo que puede parecer imposible muchas veces no lo es. Y no lo es porque cuando alguien como Manuel demuestra que, ante el dolor, es posible no sólo seguir adelante sino sobrevolar el mismo mundo sin poder poner un pie en el suelo nada parece inalcanzable. Y es cierto que Lolos, a lo mejor, no ha habido muchos en el mundo pero a nosotros nos basta y nos sirve haber conocido a quien, desde un sillón de ruedas ha dado los pasos más grandes para conocer el universo todo y, además, ha sido capaz de transmitirnos que basta tener una fe tan grande como él la tenía para mirar hacia adelante y saltar todos los obstáculos.

Nuestro amigo, porque así podemos llamarlo y es seguro que él nos tiene por tales, nos ofrece, con su vida y ejemplo, la posibilidad de levantar la cabeza cuando la podríamos tener agachada, de mirar al frente con gallardía ante lo que pudiéramos considerar imposible de sobrellevar pero, sobre todo, nos mira desde el Cielo con la dulzura propia de un corazón de carne y con la compresión de quien nos conoce y reconoce.

Lolo, por decirlo pronto, ilumina nuestra vida y nos procura lo mejor que podamos ser pues en su persona, en lo que fue y sigue siendo encontramos una raíz, un faro, un fin.

Les pongo aquí el Índice (también traducido el castellano en lo que es necesario):

Presentación

Poemas :

Una espiritualidad bien arraigada

Un incansable trabajador

Unos mandamientos más que ciertos

Un amor, María

Fiel a la Iglesia

Un prójimo muy prójimo

Un dolor con escafandra

Ansia de vivir

Un dolor sobrenaturalizado

Alegría en grado sumo

Lo más cerca de Dios

Un sillón-hermano

Hermana Lucy

Amigos para siempre

Es que es Beato

Dar la bienvenida al Amor

Lolo no tenía celemín

Libros para la eternidad

Sin sillón en el Cielo

Te rogamos ruegues

Un más que necesario Epílogo

Soneto a Lolo

Acerca del autor

Por otra parte, les dejo con uno de los poemas de los que componen esto que les estoy presentando que es, precisamente, el apartado de título Un más que necesario Epílogo.

Soneto a Lolo

Beato Lolo, luz clara, callada,

supiste ver en la cruz la alegría,

claridad en la noche fue tu día,

y con fe luminosa, entregada.

Oración de tu alma enamorada,

llama de luz que a Dios se dirigía,

verso cierto que consuelo tenía,

al Padre, para Él, paloma alada.

De tu lecho y tu sillón te elevabas

y dejando una dulce, gran estela,

y amor y alma en tu sutil compañía.

Amigo querido, no te cansabas

de adorar, cual vigía, centinela

y en el dolor hallaste melodía.

Por cierto, en el apartado Sobre el autor se encuentran los libros escritos y publicados (casi todos en autoedición…) del que esto escribe. 

Y siguiendo el valioso principio que dice que debemos dar gratis lo que hemos recibido gratis, desde ahora mismo quedo a disposición de quien así lo desee y le enviaré, a vuelta de correo, copia del libro en formato pdf de forma totalmente gratuita. Sólo hay que hacer la petición al correo electrónico [email protected]

¡Ea!, que les pongo el poemario completo. 

Una espiritualidad bien arraigada

 

Sobre el amor y la vida,

sobre el bien conocido

que llega al alma.

Sobre el silencio

Y no el olvido,

sobre la esperanza

atesorada

en horas de sufrimiento

y duelo.

Sobre los bienes

alcanzados

y donados por Dios,

sobre la misma senda

que al Cielo lleva.

Allí, sobre tales estancias

construiste un mundo

de maravilloso porvenir,

un mundo de fidelidad,

un saber ser hijo

del Padre,

un querer y poder,

un verse dándose cuenta

de todo,

acariciando cada gesto

con un espacio eterno,

para siempre,

con Dios mismo.

 

Un incansable trabajador

 

No había distancias,

ni había limites

que guardar.

No había imposibles

sino logros,

luces y no sombras,

palabras y sílabas.

No había dudas

ni había lejanías

sino espacios tuyos,

personales, íntimos.

No había noes

sino síes,

acento sobre el sí,

así, siempre así,

siempre sí.

No había sino

esfuerzo, intención,

gracia de Dios,

inspiración del Espíritu;

y ahora y mañana.

No había tiempo que perder,

no había sino ganas

de lo mejor.

No había, Manuel,

más que tú, tú mismo

con tu amigo Cristo,

así, bien hermanos. 

Unos mandamientos más que ciertos

 

Desgranaste la esencia

de la palabra,

cómo saber el qué,

el cómo perfecto,

el quién necesario,

por qué aunque moleste.

Y por ser, tu Decálogo,

para aquellos que urgen

palabras

es para siempre,

eterno en sus sílabas,

certero en tales sentencias,

imaginativamente exacto.

Son mandamientos

dados para el bien hacer,

diez, como aquellos dados

por Dios

pero para hombres

de imprenta y tinta,

para aquellos que deben transmitir

los ejes del mundo

para que se ciernan

las cosas bien dichas,

sin dudas y aunque

duelan,

así, por el bien

del corazón.

 

Un amor, María

 

Ya Cristo lo dijo:

“ahí tienes a tu Madre”,

y en serio lo tomaste.

María, Madre tuya

y cercana,

en quien confiar

penas, Madre

a quien dirigirse,

en peñas de tus sueños,

en ríos que te llevaron

por el mundo

sin los pies poner

en el suelo.

Madre tuya, siempre,

Madre de cariño,

Madre, Madre y Madre.

En tu casa

la aceptaste, como Juan,

en tu corazón

le hiciste un lugar,

un cercano gozo

que duraba y no

cansaba,

un porvenir que tenía

su nombre, los acentos eternos

de sus letras,

un ser que tenías por centro,

así, para siempre.

Fiel a la Iglesia

 

Como una madre buena,

como un lugar sagrado,

como una estancia digna

de ser amada,

así aceptaste la señal

dada, aquel bautismo

en Linares,

así quisiste ser hijo,

para serlo bueno,

para ser fiel a sus palabras,

para recogerse en sus

templos,

para tener por bueno

un ser y un hacer.

Iglesia, así,

donde guarecerse

en la llovizna del mundo,

donde acoger al otro,

donde querer ser

para poder ser,

donde ir, con el tiempo,

con sus pasos ciertos,

con al exacto merecer

de ser hijos,

de hermanos ser.

Como una madre buena,

la Iglesia, tú mismo, Manuel,

refugio y barca, y mismo mar.

Un prójimo muy prójimo

 

De ti dicen que sí,

que sí y que sí,

que ni había horas

perdidas,

que ni tiempo egoísta,

que todo era por bien

de tu prójimo;

que sí, que estabas ahí,

cercano y oportuno,

que tu palabra era

esperada,

que tu corazón

se abría,

que no había oscuridad

sino luz, 

que para Manuel

todo era poco,

que nada se guardaba,

que sí, que sí,

siempre que sí.

  

Un dolor con escafandra

 

Su vida pasó Manuel

y caminó por el mundo

sin bajarse del sillón

o de la cama que lo retuvo.

Su vida pasó Manuel

sobre alfileres sentado,

duros minutos sufrientes,

horas de espanto en el cuerpo.

Su vida pasó Manuel

sobre ascuas por dentro,

con el corazón grande

y el alma dando sustento,

luchando por no querer

ser sufridor para el otro,

que nadie sintiera opresión

al pensar en su amigo,

que no se escucharan

de sus lágrimas

ni un poco el sonido.

Su vida pasó Manuel

ansiando una escafandra,

que fuera suyo su dolor

y no en el prójimo una huella.

Es un amor

muy propio del buen cristiano,

que nadie sus cuitas sufra,

que se queden para él

y que su corazón bien nutra.

Ansia de vivir

 

Corazón limpio,

alma blanca,

versos que riman

vida y elegida,

sustancia de eternidad,

querencia por Dios,

por alcanzar el Cielo

mediando el valle,

de sus mismas lágrimas

apabullante.

Tierno suceso diario,

camino exacto

hacia el fin, faro

entrevisto,

querer y poder,

ser y anhelar.

Corazón de carne

y de piedra alejado,

sublime acto de amor

conocido y practicado,

amor, en suma

y en suma afán.

vivir, querer ser

y serlo.

  

Un dolor sobrenaturalizado

 

Mirando al Cielo

y caminando,

sabiéndose hijo

de un Padre Eterno,

sabiendo.

Haciendo de su vida

un ejemplo bien tenido,

elevando el dolor

hacia destinos bien ciertos,

y no dejando que ese poso

herrumbre fuera en su alma

y siquiera diera sustancia

a lo que no fuera calma.

Elevando así su mirada

hacia arriba, bien elevada,

dejaba que su dolor

de tal forma se transformara,

ejemplo de lo mejor,

que lo posible alcanzara,

que fuera gozo el sufrir,

que lo sobrenaturalizaba.

Y así Manuel alcanzar la gloria

supo,

teniendo muy dentro a Dios,

sabiendo ser hijo suyo.

  

Alegría en grado sumo

 

Mirar al Cielo

y dar gracias,

saberse escogido

para sufrir y ofrecer,

reconocerse hijo

del Padre,

ser libre para aceptarlo.

 

Tener un corazón

de fuerza,

un alma limpia

entregada a existir,

ser fuente de gozo,

silencio al dolor,

al sufrimiento un mutis.

 

Mirar al otro

con sonrisa grande,

saber dar la mano

sin poder sus dedos

acariciar lo dado.

 

Manuel, Lolo,

árbol de luz

sin celemín donde esconderla,

júbilo, regocijo, contento,

tú, todo.

 

Lo más cerca de Dios

 

Desde tu sillón, Manuel,

allí donde el tiempo se quedó

para siempre contigo,

donde el mundo se acercó

para quedarse a tu lado,

cabe tu corazón grande.

 

En una distancia

que no existe,

rotas las lejanías

y ciertos los hilos

que te unían al Padre.

 

Cerca, cerca del corazón

de Quien todo lo ha creado

y mantiene,

cerca de su Amor,

cerca.

 

Cerca de Aquel que te nombró

hijo, que te hizo hijo,

que te sostuvo como hijo.

Cerca. Cerca para siempre,

y cerca entonces y ahora,

ahora en su Visión,

Cerca.

 

Un sillón-hermano

 

Dos ruedas y un espacio,

sillón-hermano.

Siempre a tu lado,

Manuel,

sosteniéndote todo,

sillón-hermano.

 

Conociendo tus ahoras,

tus entonces y tus horas,

siendo tierno en su dureza,

acariciándote sin descanso,

sillón-hermano.

 

Libre ya de ataduras

cuando subiste tú al Cielo

y te dejó allí en Linares,

ya sin su amor,

ya sin su dueño.

 

Sillón-hermano,

ni sólo mueble

ni mueble solo,

siempre contigo,

siempre a tu lado,

sillón-hermano.

 

 

Hermana Lucy

 

Manos y corazón,

palabra y sostén,

lucha y gozo,

amor en suma.

 

Hermana Lucy,

luz gemela de la luz,

escogida bien la libertad,

madre también,

todo fuiste para él.

 

Para Manuel,

por Lolo,

que no estuviera solo,

que tus manos

fueran las suyas,

que tus ojos

sus ojos.

 

Lucy, hermana,

¿escondiste cuántas lágrimas?,

entre mañanas y noches,

entre cojines y sábanas.

 

Lucy, hermana,

seguro que ahora lo cuidas

entre las nubes más altas.

 

Amigos para siempre

  

A la Fundación Amigos de Lolo

  

Estuvieron cerca,

de su compañía gozaron,

amigos de entonces

y que ahora recordamos.

 

Supieron quererlo,

amigos de Lolo,

de Lozano, Manuel,

de Garrido entero.

 

Aquellos amigos

que dieron sus manos

y supieron tener

ocasión de nombrarlo,

llevan su espíritu arriba,

su ejemplo para citarlo.

 

Amigos de entonces,

hermanos cercanos,

qué bien que sostuvisteis

la espada bien en alto,

que justo es, sin duda,

las gracias, pues, ya daros.

 

Es que es Beato

 

Dijo una tarde Manuel

que Beato nunca sería,

siendo como que es

anécdota bien conocida.

 

Y los caminos de Dios,

que sabemos tan extraños,

supieron dar con su nombre

en los altares más altos.

 

Era un doce de junio,

y llovía sin descanso,

era en Linares su pueblo,

y muchos allí esperando,

año de Nuestro Señor

del 2010 recordado.

 

Beato, sí, Manuel. Beato,

a pulso que fue ganado

ese lugar tan cercano,

que muchos los corazones

son los que te nombran gozando.

 

Te pedimos, y es por eso,

que ruegues por los de aquí abajo.

 

Dar la bienvenida al Amor

 

En su corazón quiso,

Manuel es que lo aceptó,

con grande gozo y alegría

a Dios mismo recibió.

 

Era Su Templo completo,

era todo su corazón,

era lo primero de su vida,

era todo su Amor.

 

Lolo desde Linares,

allí mismo encontró

la llama viva en su casa,

allí mismo la aceptó,

allí hizo eterna su palabra

aquella que dijo “yo”,

aquella que con su verbo

dio bienvenida al Amor.

 

Hizo nido en su alma,

allí quedó y fructificó,

un tanto por ciento elevado

la semilla que Dios sembró

y es que era tierra fértil

donde Adonaí llegó,

vio, miró y se quedó.

 

Lolo no tenía celemín

 

Por la boca y con las manos,

desde su sillón,

desde su ventana

y su cama.

 

Manuel no escondía nada,

ni se permitía intentarlo,

dudar con una palabra,

tratar de disimularlo.

 

Lolo lo proclamó,

su fe más que bien habló,

teniendo por buen presente

que se supiera su voz,

que hablara de su alma,

de su lucha,

de su amor.

 

Con la boca y por las manos

en nada Lolo se escondió,

dejando su clara huella,

el paso que siempre dio

y es que nunca, que se sepa,

un celemín compró.

  

Libros para la eternidad

 

Para pervivir. Escribió Manuel

para que quedase un mensaje

limpio, para cada amigo,

para quien quisiera conocer

cómo inspira el Espíritu.

 

Cada palabra dicha,

cada idea sugerida,

cada posible bien

se confirma en ellos,

libros dignos de un santo,

de quien conoce el decir,

de quien se deja llevar

por la mano invisible

de su alma.

 

Gracia, sin duda,

espíritu, cierto,

líneas que el corazón llenan,

instancias altas

traídas al mundo,

ejemplo perenne de lo que Dios

hace,

de quien es escogido para

iluminar. Y así es.

 

Sin sillón en el Cielo

 

Quedó seguro descontento,

en el mundo se quedó,

con sus ruedas sin sustento

pues el alma se elevó.

 

Manuel que voló y voló

y su alma vislumbró

las verdes praderas del Cielo

estaba ya su sillón.

 

¿Cómo has quedado, amigo?,

tanto como te quiero yo,

en mis días en el mundo

ni una queja se te oyó

de tener que sostenerme

con mis dolores y mi yo.

 

Y dicen los que saben

de añoranzas y de amor

que las ruedas de su cuerpo

esas que son dos,

quisieran tener a Lolo,

una vez, un qué sé yo,

y es que humildes son mis ruedas

y llevarte fue un honor.

 

Te rogamos ruegues

 

Nos dirigimos a ti

y esperamos tu auxilio,

Manuel Lozano Garrido,

que en el Cielo tienes sitio.

 

Nos dirigimos a ti

y queremos dedicarte

las palabras que nos salen

de bien dentro del alma.

 

Queremos que nos escuches,

que pongas las intenciones,

que queremos sean santas,

a los pies del mismo Cristo,

con quien te ves de cara.

 

Nosotros aquí quedamos,

pidiendo que seas amigo,

que nuestras cuitas entiendas,

que las oraciones las veas,

que las escuches, que las tengas.

 

Manuel Lozano Garrido,

ya que estás en el Cielo

¿Quieres acercar al Padre

todos nuestros desvelos?

Sabemos que será sí

la respuesta a nuestro anhelo.

Un más que necesario Epílogo

 

Soneto a Lolo

 

Beato Lolo, luz clara, callada,

supiste ver en la cruz la alegría,

claridad en la noche fue tu día,

y con fe luminosa, entregada.

 

Oración de tu alma enamorada,

llama de luz que a Dios se dirigía,

verso cierto que consuelo tenía,

al Padre, para Él, paloma alada.

 

De tu lecho y tu sillón te elevabas

y dejando una dulce, gran estela,

y amor y alma en tu sutil compañía.

 

Amigo querido, no te cansabas

de adorar, cual vigía, centinela

y en el dolor hallaste melodía.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

La poesía es un arma cargada de sorpresas y descubrimientos; otro don de Dios. 

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor” (339)

Cuanto más pura es una ofrenda tanto más resplandece su testimonio

……………………………

Para leer Fe y Obras.


Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

30.03.26

Amigo de Lolo – De Linares al Cielo

Monseñor Angelo Amato incensa la urna con los restos del beato Lolo

Corría el año de Nuestro Señor de 2010. Y fue en Linares, Jaén (España). Y llovía; llovía más que bien que, para ser casi verano es decir mucho en aquella tierra de Andalucía. Pero llovía y eso quedó como imagen de un día más que especial.

Digamos que Manuel Lozano Garrido, pues así era considerado, digamos, con su nombre ordinario, antes de lo que entonces pasó, se había ganado a pulso espiritual lo que iba a pasar de un momento a otro.

Manuel había estado luchando muchos años contra una enfermedad que, sin esperarla (a veces sí se esperan las enfermedades por según cómo actuamos en la vida) lo mantuvo sentado en un sillón de ruedas y, cuando eso correspondía, tumbado o, mejor, incorporado, en su cama.

Podemos decir, sin temor a equivocarnos, que Manuel Lozano Garrido fue, a lo largo de su vida, un verdadero gigante espiritual pero no podemos decir menos de su situación física. Y es que, como es sabido, su salud (que era verdaderamente de hierro…) fue empeorando desde un simple dolor de huesos hasta quedarse ciego. Avanzó poco a poco disminuyendo sus capacidades físicas.

Eso, sin embargo, no hizo que se viniera abajo sino que conforme su enfermedad lo iba diezmando se adaptaba a la situación haciendo lo posible. Así, cuando no pudo escribir con una mano, lo hizo con la otra; cuando casi no podía con ninguna, se ataba un lápiz a una mano; luego, cuando eso no fue posible, hizo uso de un magnetófono al que le dictaba (el que esto escribe tiene una grabación que hizo sobre un cuento suyo titulado “La espera” que es algo así como estar cerca de un santo en la distancia…) Y así estuvo hasta que se quedó ciego (y lo estuvo los últimos años de su vida en la tierra)

¿Acaso la ceguera pudo con él? No, ciertamente que no.

Cuando se quedó ciego es evidente que tuvo ayuda de muchas personas empezando por su hermana Lucy que ya llevaba muchos años siendo sus manos y muchos más de sus sentidos. Pero no cejó y, es más, casi todos sus libros están publicados en aquellos años que no veía… En fin, que eso dice más que mucho de Manuel Lozano Garrido, vecino de Linares (Jaén, España) y protagonista de aquella jornada del 12 de junio de 2010.

Aquel día, como decimos, llovía en Linares. Pero eso tampoco hizo que la ceremonia fuera menos lucida pues se trataba de dar oficialidad a lo que todos ya sabían desde hacía muchos años: la fama de santidad que a Lolo lo señalaba como lo que era se iba a confirmar aquel mismo día, 12 de junio, casi llegado el verano en España.

Sí, la ceremonia fue como toda ceremonia en la que se le da un empujón espiritual a un hijo de Dios y se le aúpa a los altares. Y es que en eso la Iglesia Católica tiene la buena costumbre de tener una para cada ocasión y eso se cumple a rajatabla pues las formas nunca dejan de ser las formas y en este tipo de cosas son más necesarias que nunca.

Y Manuel Lozano Garrido devino Beato, el Beato Lolo. Sí, y desde entonces los que nos consideramos amigos de Lolo, y los que iban a serlo a partir de tal momento, gozamos sabiendo que Dios, cuando escoge a sus preferidos, sabe muy bien lo que hace y que con Lolo no se equivocó para nada. Y por eso subió de Linares al Cielo donde mora su alma y donde nos espera para abrazarlo ya para siempre, siempre, siempre, como diría Santa Teresa de Jesús.

Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, ruega por nosotros.

Amén.

Eleuterio Fernández Guzmán



Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Entender el sufrimiento es un bien más que importante.

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor”(157)

Soles grandes, cálidos y luminosos, no acusamos más que uno, pero dentro de cada hombre irradia un astro de maravillosas y eternas energías.”

……………………………

Para leer Fe y Obras.


Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

29.03.26

La Palabra del Domingo - Domingo, 29 de marzo de 2026

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Mt 27, 11-54
 

“11 Jesús compareció ante el procurador, y el procurador le preguntó: ‘¿Eres tú el Rey de los judíos?’ Respondió Jesús: ‘Sí, tú lo dices.’ 12 Y, mientras los sumos sacerdotes y los ancianos le acusaban, no respondió nada. 13 Entonces le dice Pilato: ‘¿No oyes de cuántas cosas te acusan?’ 14 Pero él a nada respondió, de suerte que el procurador estaba muy sorprendido. 15 Cada Fiesta, el procurador solía conceder al pueblo la libertad de un preso, el que quisieran. 16 Tenían a la sazón un preso famoso, llamado Barrabás. 17 Y cuando ellos estaban reunidos, les dijo Pilato: ‘¿A quién queréis que os suelte, a Barrabás o a Jesús, el llamado Cristo?’, 18 pues sabía que le habían entregado por envidia. 19 Mientras él estaba sentado en el tribunal, le mandó a decir su mujer: ‘No te metas con ese justo, porque hoy he sufrido mucho en sueños por su causa.’ 20 Pero los sumos sacerdotes y los ancianos lograron persuadir a la gente que pidiese la libertad de Barrabás y la muerte de Jesús. 21 Y cuando el procurador les dijo: ‘¿A cuál de los dos queréis que os suelte?’, respondieron: ‘¡A Barrabás!’ 22 Díceles Pilato: ‘Y ¿qué voy a hacer con Jesús, el llamado Cristo?’ Y todos a una: ‘¡Sea crucificado!’ - 23  ‘Pero ¿qué mal ha hecho?’, preguntó Pilato. Mas ellos seguían gritando con más fuerza: ‘¡Sea crucificado!’ 24 Entonces Pilato, viendo que nada adelantaba, sino que más bien se promovía tumulto, tomó agua y se lavó las manos  delante de la gente diciendo: ‘Inocente soy de la sangre de este justo. Vosotros veréis.’ 25Y todo el pueblo respondió: ‘¡Su sangre sobre nosotros y sobre nuestros hijos!’ 26 Entonces, les soltó a Barrabás; y a Jesús, después de azotarle, se lo entregó para que fuera crucificado. 27 Entonces los soldados del procurador llevaron consigo a Jesús al pretorio y reunieron alrededor de él a toda la  cohorte.28 Le desnudaron y le echaron encima un manto de púrpura; 29 y, trenzando una corona de espinas, se la pusieron sobre su cabeza, y en su mano derecha una caña; y doblando la rodilla delante de él, le hacían burla diciendo: ‘¡Salve, Rey de los judíos!’; 30 y después de escupirle, cogieron la caña y le golpeaban en la cabeza.31 Cuando se hubieron burlado de él, le quitaron el manto, le pusieron sus ropas y le llevaron a crucificarle. 32 Al salir, encontraron a un hombre de Cirene llamado Simón, y le obligaron a llevar su cruz. 33 Llegados a un lugar llamado Gólgota, esto es, ‘Calvario’, 34 le dieron a beber vino mezclado con hiel; pero él, después de probarlo, no quiso beberlo. 35 Una vez que le crucificaron, se repartieron sus vestidos, echando a suertes. 36 Y se quedaron sentados allí para custodiarle. 37   Sobre su cabeza pusieron, por escrito, la causa de su condena: ‘Este es Jesús, el Rey de los judíos.’ 38Y al mismo tiempo que a él crucifican a dos salteadores, uno a la derecha y otro a la izquierda. 39 Los que pasaban por allí le insultaban, meneando la cabeza y diciendo: 40 ‘Tú que destruyes el Santuario y en tres días lo levantas, ¡sálvate a ti mismo, si eres Hijo de Dios, y baja de la cruz!’ 41   Igualmente los sumos sacerdotes junto con los escribas y los ancianos se burlaban de él diciendo: 42 ‘A otros salvó y a sí mismo no puede salvarse. Rey de Israel es: que baje ahora de la cruz, y creeremos en él. 43 Ha puesto su confianza en Dios; que le salve ahora, si es que de verdad le quiere; ya que dijo: “Soy Hijo de Dios."‘ 44 De la misma manera le injuriaban también los salteadores crucificados con él. 45 Desde la hora sexta hubo oscuridad sobre toda la tierra hasta la hora nona. 46 Y alrededor de la hora nona clamó Jesús con fuerte voz: = ‘¡Elí, Elí! ¿lemá sabactaní?’, = esto es: = ‘¡Dios mío, Dios mío! ¿por qué me has abandonado?’ = 47 Al oírlo algunos de los que estaban allí decían: ‘A Elías llama éste.’ 48 Y enseguida uno de ellos fue corriendo a tomar una esponja, la empapó en vinagre y, sujetándola a una caña, le ofrecía de beber. 49 Pero los otros dijeron: ‘Deja, vamos a ver si viene Elías a salvarle.’ 50Pero Jesús, dando de nuevo un fuerte grito, exhaló el espíritu. 51En esto, el velo del Santuario se rasgó en dos, de arriba abajo; tembló la tierra y las rocas se hendieron. 52 Se abrieron los sepulcros, y muchos cuerpos de santos difuntos resucitaron. 53 Y, saliendo de los sepulcros después de la resurrección de él, entraron en la Ciudad Santa y se aparecieron a muchos. 54 Por su parte, el centurión y los que con él estaban guardando a Jesús, al ver el terremoto y lo que pasaba, se llenaron de miedo y dijeron: ‘Verdaderamente éste era Hijo de Dios.’”



COMENTARIO

Pasión; Su Pasión

 
Todo estaba escrito. 

Desde hacía muchos siglos, los profetas y otras personas que se encargaron, mediando la inspiración del Espíritu Santo y, así, de Dios mismo, de escribir acerca de las tribulaciones del pueblo escogido por el Creador, habían dejado dicho, de muchas formas, lo que tenía que pasar. 

Y, en efecto, estaba pasando. 

Sobre este momento de la vida del Hijo de  Dios se ha dicho y escrito mucho porque muy importantes fueron aquellos acontecimientos para la vida de la humanidad. 


Cristo es apresado de forma indigna. Indignamente fue entregado por un apóstol indigno que entregó su alma al Diablo por unas monedas y  por no ver en Jesús al Mesías liberador-guerrero que estaban esperando muchos que, con ánimo vengativo esperaban la liberación política y social del pueblo judío.

Pero Jesús no había venido a este mundo a traer un Reino de muerte sino de paz y no de venganza sino de amor y misericordia. Y por eso estaba pasando lo que estaba pasando. 

Aquellos que lo entregan a las autoridades romanas saben que no pueden matar, por las buenas, a nadie. Y el procurador, aquel personaje dubitativo y cobarde que no quiere enfrentarse al poder de los sacerdotes judíos, es la persona ideal para conseguir el fin buscado que no es otro que acabar con la vida física de Aquel que enseñaba como ellos no sabían enseñar: con autoridad.

Barrabás o Jesús ¿A quien escoges?Todo aquel proceso judicial, como sabemos, estaba plagado de irregularidades. No importaba, eso, a quien buscaba la desaparición de Jesús y, menos aún, para los que las normas romanas no les importaban absolutamente nada. El caso era acusar a Jesús de tal forma que no pudiera sentenciarse otra cosa que no fuera su muerte… y muerte de cruz, además, infamante para el reo. 

Pero todo, como decimos, estaba escrito y se tenía que cumplir.

Jesús sabe que nada de lo que diga podrá hacer cambiar de idea a los que le persiguen. Había predicado, muchas veces, en las calles de Jerusalén, en el Templo de la Ciudad Santa. Sabían, pues, lo que pensaba porque escucharon, los que debían escuchar sabiendo lo que decía, y lo que escucharon no les gustó nada. Iba contra mucho de lo establecido porque lo establecido por el hombre no era lo establecido por Dios Creador, su Padre. 

Lo que pasó luego, tras aquel impresentable proceso, tiene mucho que ver con Dios, con Jesucristo y con la salvación de la humanidad caída. 

Aquel hombre romano, aquel soldado que se dio cuenta de que el hombre que colgaba en la cruz era el Hijo de Dios hizo un gran favor al ser humano: supo apreciar la verdad en medio de aquel caos de sangre  muerte. Aquel soldado, por eso mismo, quedó justificado y nosotros, si somos capaces de darnos cuenta de eso y lo que eso significa para nosotros, también lo seremos. 
 

PRECES
 

Pidamos a Dios por todos aquellos que no ven en la muerte de Jesús la redención de la humanidad. 

Roguemos al Señor.

 
Pidamos a Dios por todos aquellos que no creen que la sangre de Cristo pueda salvar al mundo. 

Roguemos al Señor.

ORACIÓN

 
Padre Dios; ayúdanos a agradecer la muerte de tu Hijo porque por su sangre redimiste al mundo.

 
Gracias, Señor, por poder transmitir esto.

 
El texto bíblico ha sido tomado de la Biblia de Jerusalén.

 
Eleuterio Fernández Guzmán 

Panecillos de meditación


Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.
 
Panecillo de hoy:

Su Pasión y, con ella, nuestra salvación eterna.


Para leer Fe y Obras.

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

28.03.26

Reseña: De la pantalla al corazón- 20 emociones imprevistas

Autor: Eleuterio Fernández Guzmán

Editorial: Createspace, Amazon

Páginas: 56

Precio aprox. Papel: 4,37 € - Descargable: 0,89 €

ISBN Amazon979-8253766095

Año edición: 2026

Lo puedes adquirir en Amazon.

Otros libros del autor. Y más libros, aquí.

Presentación

Desde que, allá por los años finales del siglo XIX, alguien tuvo la brillante idea de inventar el cinematógrafo (al parecer, el 28 de diciembre de 1895 los hermanos Luis y Auguste Lumière fueron los que realizaron la primera proyección, digamos, comercial) y lo plasmó proyectando, en el Salón Indio del Gran café, La salida de los obreros de la Fábrica Lumière – todo quedaba en casa-, ya podemos imaginar que mucho ha evolucionado este.

El caso es que, como también es más que sabido, el cine se manifiesta, desde el primer día, de muchas formas. Es decir, hay que lo es sólo pura diversión o, algo así, como para pasar el rato y lo hay muy sesudo que procura la filosofía más profunda sin que, por ello, deje de ser cine.

Pues bien, el que esto escribe, ha sido siempre un gran aficionado a este noble arte y, como pueden ustedes imaginar, se cuentan por cientos las películas que he llevado a la vista y, así, al mismísimo corazón donde muchas de ellas han dejado cierto poso y huella.

Es verdad que la huella que han dejado en el corazón muchas veces ha durado mucho y otras ha sido efímera pero, en todo caso, no es poco cierto que muchas películas y, ahora mismo, muchas series (tan de moda) han producido emociones que han ido más allá de la simple, visión, de la película. Es decir, que me han procurado, lo digo así, sensación de bondad o maldad, que han hecho surgir palabras que han formado versos y los versos estrofas y las estrofas, al fin, poemas.

El título de este corto poemario, a saber De la pantalla al corazón es, eso, precisamente: al corazón han llegado las imágenes y, por un proceso interior e interiorizante, ha acabado surgiendo esas emociones poemarias.

Es cierto que este libro es muy personal como, al fin y al cabo, lo es toda poesía que nace del alma de quien escribe. Sin embargo, a lo mejor puede llegar al corazón de quien se deja llevar por la musa que, partiendo de una pantalla (de las muchas que, por cierto, hay hoy día ya bien entrado en siglo XXI) ha hecho nido en el corazón. De todas formas, ahí quedan estos veinte poemas que, es seguro, tendrán continuación porque el cine continúa y sigue, gracias a Dios.

Y, ya, para terminar, me gustaría hacer una advertencia. Y es que, en el improbable caso de que alguien (distinto de Dios) lea este libro se dará cuenta de que hay una serie de poemas (aquí encuadrados en la Primera parte) que son los mismos que se publicaron en el libro 20 poemas imprevistos y una canción esperanzada. Y esta advertencia es que para que nadie crea que se ha hecho por, simplemente, copiar sino porque por seguir un sistema lógico y al tratarse de poemas que surgieron después de ver alguna que otra película he considerado más que oportuno reunirlos en este nuevo poemario de, también, 20 poemas que será, si Dios quiere, el segundo de un tercero (siendo así, una poética trilogía) también con tal número de poemas. Pero eso, claro, Dios dirá…

También es posible que alguien quiera aplicar aquí el dicho que sostiene eso de excusatio no petita, accusatio manifesta. En fin…

Les pongo aquí el Índice:

Presentación

Emociones:

Primera etapa

Siempre vuelve

La culpa

Decir adiós y no querer

El amor más sencillo y profundo

Siempre hay una luz en la tiniebla

Trilogía de las almas

Hay almas

Almas blancas

Almas perdidas

Segunda etapa

Fuerza y nostalgia

Amargo destino

Cuando vence el amor

Gracias de Dios

Corazones de carne

Sobre Amor y prejuicios

Al menos queda la esperanza

Rayo de luz o la fuerza del amor

Perseverancia y don

Todos con ninguno

Perseverancia

Sobrevivir

A modo de Epílogo

Acerca del autor

Por otra parte, les dejo con uno de los poemas de los que componen esto que les estoy presentando que es, precisamente, el A modo de Epílogo, cuyo título es

De la pantalla al corazón

 

Desde el fondo de una pantalla,

allá donde muchos sueños

se hacen realidad.

Desde el fondo, allí tan cerca

y, a la vez, tan lejos

como la imaginación pueda,

allá de donde surgen

palabras y donde las imágenes

son la vida para siempre.

Desde el fondo de una pantalla

al corazón llegan los hilos

que unen sutiles

los mundos anhelados,

que son luz,

que son creación,

que emoción son.

Desde el fondo de la pantalla

al corazón llegan, y hacen poso

y dejan huella

y para siempre quedan,

y vertebran una vida

de emociones hecha.

Por cierto, en el apartado Sobre el autor se encuentran los libros escritos y publicados (casi todos en autoedición…) del que esto escribe.

 

Y, como se ha dicho en la Presentación, es idea del que esto escribe hacer lo propio con un tercer libro en formato de 20 poemas. Pues bien, el título que avanzo es “Manuel Lozano Garrido, Lolo. 20 poemas desde el corazón“. Y escrita ya está la Presentación. Ahí queda dicho. 

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

La poesía es un arma cargada de sorpresas y descubrimientos; otro don de Dios. 

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor” (nº 219)

El ideal es como un alegre verano, repleto de golondrinas.”

……………………………

Para leer Fe y Obras.


Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

23.03.26

Amigo de Lolo – Frases que bien valen la pena – Dios siempre escucha

HAGIOPEDIA: Beato MANUEL LOZANO GARRIDO “Lolo”. (1920-1971).PRESENTACIÓN

Ya son algunos años los que, el que esto escribe, lleva haciendo lo propio sobre el Beato de Linares (Jaén, España) en esta casa de InfoCatólica. Siempre ha valido la pena hacer algo así y aportar, aunque sea, un granito de arena a la comprensión de un creyente tan fuerte y profundo como es Lolo.

El linarense universal, que tanta atracción espiritual tiene para quien lo conoce, no deja de producir interés en aquel que se acerca a su persona a través de su obra. Y es que, no pudiendo hacerlo ahora personalmente o, digamos, en la intimidad de la conversación entre amigos, que lo somos todos aquellos que ansiamos serlo, es seguro que acercarse a Lolo de forma cercana nos viene la mar de bien.

Lolo nos acerca a lo bueno que tiene saber que, cuando se es hijo de Dios la mejor forma de serlo es, sencillamente, siéndolo. Y él es una muestra perfecta de cómo hacer algo que, algunas veces, a muchos nos resulta difícil y a algunos… imposible. Acerquémonos, desde ahora, a la obra misma de Lolo y a su intimidad podríamos decir, con lo que vamos a ganar, seguramente, mucho y más que muchoY, para más abundancia de lo bueno y mejor, al final de todo esto les ponemos uno de los aforismos espirituales que publicó Lolo en su libro Bien venido, amor“. Vamos, miel sobre hojuelas, como se dice en la Biblia pues esto, al fin y al cabo, es cosa del alma de cada cual.

Frases que bien valen la pena – Dios siempre escucha

Nunca será Dios el primero en pestañear cuando dos ojos le interroguen con hambre de verdad.” (Beato Lolo, de su libro Bien venido, amor, n.º 17)

Es muy normal que los hijos de Dios, dado como somos a la curiosidad y a querer conocer lo que desconocemos, tratemos de que sea el Todopoderoso quien, en su misma esencia, nos acerque la verdad de las cosas.

Es cierto y verdad que muchas veces lo que queremos conocer es más que posible que, primero, esté lejos de nuestra necesidad y, luego, en realidad no nos interese por mucho que nosotros creamos que sí.

De todas formas, se trate de algo que nos convenga o de algo que esté más allá de esa conveniencia, el caso es que si hay alguien que siempre está dispuesto a escuchar es Aquel que nos ha creado y mantiene en el mundo. En efecto, según nos dice Manuel Lozano Garrido, Dios ni siquiera pestañea cuando le inquirimos.

Pero, en realidad, ¿qué quiere decir eso para nosotros?

Se quiera o no se quiera el pestañeo supone, aunque sea por un breve espacio de tiempo, una mirada que no ve. Es decir, que durante unas décimas de segundo perdemos la realidad visual… Y, sin embargo, a Dios no le pasa eso según nos dice el Beato Lolo.

Que Dios nos nos pierda de vista ni siquiera el escaso tiempo que pasa en un pestañeo ha de querer decir mucho para nosotros.

Quiere decir, por ejemplo, que siempre estamos en el corazón de Quien nos creó,

quiere decir, por ejemplo, que cualquier petición nuestra será siempre escuchada y vista por Dios,

quiere decir, por ejemplo, que el Todopoderoso, con serlo, no deja de ser cercano para sus criaturas a las que creó a su imagen y semejanza,

quiere decir, por ejemplo, que Dios siempre está ahí.

Por otra parte, es también verdad que solemos ser nosotros los que, al pestañear perdemos de vista al Creador. Y ya podemos darnos con un canto en los dientes si sólo lo perdemos de vista un instante tan escaso porque la mayoría de las veces es mucho tiempo más el que miramos para otro lado en vez de mirar a Dios.

Manuel Lozano Garrido, con la típica agudeza espiritual que lo caracteriza, vuelve a dar en el clavo y a advertirnos de algo que es muy importante: al menos deberíamos hacer lo que Dios hace con nosotros y que no es otra cosa que no pestañear cuando le preguntamos ansiosos por conocer la verdad. Y es que el Beato de Linares (Jaén, España) sabe que es cierto que queremos conocer y que por eso tenemos “hambre de verdad”. Y tal hambre no se puede saciar si cuando vamos a ser mirados por Dios nosotros hacemos como si la cosa no fuera con nuestro corazón y con nuestra alma.

Por tanto, a nosotros nos conviene y nos conviene más y mucho adoptar una actitud que sea proclive a mantener toda nuestra atención cuando, por voluntad propia además, queremos mantener una relación fluida con nuestro Padre del Cielo. Y Lolo supo hacer eso muy bien y estamos seguros que ni pestañeaba cuando lo hacía. Y es que nada es mejor que seguir el ejemplo de los santos.

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Entender el sufrimiento es un bien más que importante.

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor" (156)

El corazón es como uno de esos rojos globitos de los niños, que si se llena de hidrógeno -amor- sube y sube, hasta perderse alegremente en el cielo.”

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Para leer Fe y Obras.


Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.