InfoCatólica / Eleuterio Fernández Guzmán / Categoría: Ventana a la Tierra Media – La Comarca de Tolkien

27.03.20

J.R.R. Tolkien - Ventana a la Tierra Media – Sobre la película de título “Tolkien”- Aparte del cura...

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Tengo que reconocer que cuando se dijo que se iba a rodar una película sobre J.R.R. Tolkien la cosa, pensaba el que esto escribe, era como para chuparse los dedos, si ustedes me entienden…

Luego, cuando se estaba rodando, que si esto que si lo otro, que si los actores, que si las situaciones que se iba a reflejar en la cinta… en fin, que la cosa prometía porque un tema tal suculento como el de la vida y existencia del profesor de Oxford debía hacer las delicias, primero, de quien llevara a cabo el proyecto y, luego, de quien se lo llevara al corazón al ver la película.

Por fin, llegó el estreno. Y triste fue la cosa.

Lo de la tristeza no lo digo, todavía, sobre la película en sí sino por la distribución de esta por las salas de cine. Y es que el esto escribe no pudo verla sin hacer, casi, un acto de fe, acudiendo a un lugar remoto porque en la salas de cine, unas cuantas, de unas que lo son más que importantes en España, no habían dispuesto la proyección de esta película que les debería parecer de segundo orden. Y esto, teniendo en cuenta las cosas que se ponen en las salas de cine… en fin.

Tengo que decir que no, que cuando se estrenó la película, creo que en moderno llaman biopic o algo así, sobre nuestro amado profesor… vamos, que no la pude ver.

Las cosas, de todas formas, de la técnica, que están muy avanzadas, han hecho posible que unos meses después (apenas tres, tampoco es tan grave la cosa) haya podido ver, por fin, la tal película de título “Tolkien”. Incluso pasarán otros tres hasta que esto salga publicado…

Reseña: Tolkien, la película (spoilers) - Rosée

En primer lugar, tengo que decir que, para ser un “biopic” se ha quedado un poco corta. Y es fácil pensar que la vida de Tolkien padre fue, a lo mejor, un poco extensa (en cuanto a acontecimientos, quiero decir) como para hacer otra cosa que la que hicieron. Entonces, prefirieron quedarse con sus primeros años justo hasta cuando escribió eso de “En un agujero…”. Y ahí acaba la cosa.

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20.03.20

J.R.R. Tolkien - Ventana a la Tierra Media – Leer a Tolkien, en su día y siempre

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El próximo 25 de marzo es un día muy especial. Lo es, sobre todo, para los lectores de J.R.R. Tolkien porque se celebra, celebramos, por decirlo así, el Día de Leer a Tolkien. Independientemente de las circunstancias por las que estamos pasando o, a lo mejor, por las mismas, este día de 2020 es, seguramente, más especial: con más tiempo para leer la obra del maestro Tolkien y, en fin, con más posibilidades de hacer lo que tanto amamos hacer…

Es lógico y normal que leer a Tolkien sea, para cada persona, un mundo personal. Por eso, el que esto escribe hace la pequeña aportación acerca de lo que supone, eso, leer al maestro de Oxford. Tiene título esto y es

El mundo y la palabra de Tolkien

Es verdad. La lectura de aquello que dejó escrito J.R.R. Tolkien y de lo que, tras su muerte, ha ido publicando su hijo Cristopher, es algo muy especial. Y en un día como el que pronto vamos a celebrar, aún lo es más porque se nos recuerda que sí, que lo es.

Nosotros estamos seguros de que el profesor de Oxford escribía, a lo mejor, por necesidad, digamos, profesional pero, en el fondo, porque amaba sobremanera la palabra y porque su profesión tenía todo que ver con ese mundo maravilloso que, en sí mismo, encierra muchos mundos y, en el caso éste, tan especial, al menos el de la Tierra Media.

Sabemos que la influencia de la producción literaria nórdica (del norte de Europa, queremos decir) es más que grande y, a veces, lo decimos con gran ignorancia por nuestra parte, no acabamos de entender la fascinación que tuvo por tales temas aunque respetamos y más que respetamos que así fuera porque escribió influenciado por ciertas sagas venidas de aquellas frías naciones del norte de nuestra vieja Europa.

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13.03.20

J.R.R. Tolkien - Ventana a la Tierra Media – Los “Apéndices” son, en realidad, una gran pena

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Hace muy poco tiempo escribimos sobre lo que podía suponer el final de El Señor de los Anillos. Sí, cuando Sam Sagaz dice eso de “Bueno, ya estoy aquí”. Y, como lo que creemos (al menos algo) sobre tal momento ha sido dicho hace muy pocos días, no vamos a abundar sobre eso. Causa, de todas formas, gran tristeza pero, como se dice hoy en día, lo de hoy no es triste sino… lo siguiente. 

Sabemos que Tolkien tuvo no pocos problemas para poner los Apéndices donde debía hacerlo. Sin embargo, sea como fuere que fue la cosa… en fin, que el resultado de estos, en sí mismos considerados, es más bien terrible. 

Es bien cierto que en los Apéndices se nos dicen cosas que no están contenidas en el libro al que hacen referencia. Es decir, amplían el contenido de este porque o no le dio tiempo a ponerlo todo en su sitio o, simplemente, no quiso ponerlo todo en su sitio. Y por eso están, para que sepamos algo más de lo mucho que quisiéramos saber. 

Pero, en sí mismos considerados, los Apéndices sientan una base y algunas que otras consecuencias. 

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Así, como base suponen un “hasta aquí se ha llegado”. Pero no lo hace como lo hiciera Sam refiriéndose a sí mismo sino que se refieren a todo, en general: a un mundo, a una Tierra Media que, así, llega a su fin en cuanto algo que se ha contado a lo largo de muchas (pero, en el fondo, pocas…) páginas. 

Y, por otro lado, en cuanto a las consecuencias de las que hablamos arriba, estos Apéndices, nos dicen, por ejemplo, que 

-El ánimo del autor… pues sí, también tiene un final, ha de seguir adelante con su vida, digamos, de escritor. 

-No volveremos a saber nada más, por ejemplo, de 

       Lo que fue de los reyes de Núménor, algo más …, 

       Lo que fue de los reinos en el exilio,

       Lo que fue de los herederos de Isildur, 

       Lo que fue de Gondor, 

Lo que fue de Arwen tras la muerte de Aragorn, 

Lo que fue de los linajes de los Reyes de la Marca, 

Etc., etc., y etc. 

Todo esto es, verdadera, gigantesca y francamente triste. Y la desazón puede alcanzar cimas más elevadas que las más elevadas montañas de la Tierra Media. Y tal es así porque nosotros, aquellos que queremos saber más y vemos, sin embargo, que nada más vamos a saber pues ha sido establecido por Ilúvatar, nos preguntamos si es que el autor de este maremagnum y tormenta del corazón quería eso o, a lo mejor, sólo pretendía que nos adentrásemos en los Apéndices y allí nos quedáramos. Sería, algo así, como esperar que fuera de todo orden lógico o real, se ensanchara la narración y lo que ahora nos parece imposible se hiciera posible y todo lo que ahora es inalcanzable lo tuviésemos al alcance de un “gracias por haber querido llenar nuestros corazones con más aventuras inesperadas o, en fin, con más caminos que recorrer y metas imposibles de alcanzar.”

Al fin y al cabo, todo esto no es más, ni menos, que el simple porvenir de una ilusión.

 

Eleuterio Fernández Guzmán Erkenbrand de Edhellond

 

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano GarridoLolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Hay mundos que, sin duda alguna, nos llevan más lejos del que vivimos, nos movemos y existimos.

…………………………….
Para leer Fe y Obras.

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

6.03.20

J.R.R. Tolkien - Ventana a la Tierra Media – La Comarca de Tolkien – “Bueno. Estoy de vuelta”

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Resulta curioso que unas obras como son El Quijote y El Señor de los Anillos tengan un final tan parecido pero, en el fondo, tan distinto. 

Lo primero lo decimos porque la obra del genial Cervantes termina con un “Vale” y la otra, la de nuestro maestro Tolkien, con un “Bueno, ya estoy aquí”. Y podemos decir que sí, que en esto son más que parecidas porque lo hacen de una forma un tanto sorprendente. 

Sin embargo, son, como decimos arriba, muy distintas en el fondo porque suponen todo lo contrario. Y queremos decir con esto que mientras que El Quijote parece decir, la obra en sí, con el “Vale” que hasta aquí se ha llegado, que no se puede continuar o, en fin, que ya es suficiente, con el “Bueno, ya estoy aquí” no es la misma sensación la que tenemos sino que da la impresión de que sí, que Sam ha vuelto y que, en efecto, está ya en su pueblo de La Comarca pero eso no quiere decir que todo se haya terminado sino que queda mucho más por vivir, hacer y ver. 

El caso es que el “Ya estoy aquí”  supone mucho. 

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28.02.20

J.R.R. Tolkien – Una ventana a la Tierra Media – Carta a Tolkien

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Es más que conocido que nuestro autor, J.R.R. Tolkien o, simplemente, conocido como Tolkien, escribió muchas cartas a lo largo de su vida. Su lectura es verdaderamente crucial para quien quiere conocer más de cerca muchos de los acontecimientos de su vida, el devenir exacto y circunstancial de lo que estaba escribiendo y, en fin, muchos de sus pensamientos más íntimos.

El que esto escribe ha creído que también se le puede enviar una carta a nuestro querido profesor de Oxford. Y sabemos que la recibirá porque allí donde esté (nosotros creemos que en Cielo, si Dios ha querido que así sea) todo puede verse.

Y eso es, pues, lo que hacemos ahora mismo.

Muy estimado profesor Tolkien,

El que esto escribe ha recibido sus Cartas o, al menos, ha podido leerlas que, en un sentido más que cierto, puede considerarse la misma cosa. Y espera que reciba estas cuatro letras con gozo porque sabe, a ciencia y corazón ciertos, que hay muchas personas que pueden pensar, a lo mejor, lo mismo.

No puedo negar que cuando uno se acerca a su obra lo hace con cierta precaución. Y no se trata de que sea algo imposible de llevarse al corazón sino que supone acercarse a lo que es considerado como lo mejor en el tipo de literatura de que se trata que se haya escrito. Y bien sabemos que imitadores de su obra hay más que muchos e, incluso, los hay que se han visto beneficiados con pingües beneficios por la adaptación de otros libros que, en cierta forma, vienen a decir cosas muy similares a las que usted dejó dichas y siendo, así y por tanto, el primero en decirlas también ha de ser el primero en ser felicitado.

Muy querido profesor Tolkien. Debo darle las gracias por haber hecho posible que la imaginación de millones de seres humanos haya dado un salto más que grande hacia un mundo o, mejor, una Tierra, la Media, en la que toda virtud tiene su asiento y donde, ¡Ay!, toda maldad se arremolina alrededor del Bien para causar daño porque eso ha sido, es y será, el papel que desempeña todo lo malo que hay en el mundo y, también, en su/nuestra Tierra Media.

Muy querido profesor Tolkien. También debo agradecer que su obra haya sido escrita de tal forma que puede unir, en ella misma, a personas de muy distinta índole. Y quiero decir con esto que no hay acepción de religión, pensamiento o idea que, en sí mismas, puedan alejar de apreciar en mucho lo bueno que tienen las páginas escritas por usted. Y eso, es cierto, es algo más que bueno y mejor y es algo que le apuntamos en su haber porque supone la conformación de un grupo muy heterogéneo de personas unidas por un vínculo común de ríos, paisajes, personajes, acciones, batallas, perdones y demás realidades que usted supo construir.

Muy querido profesor Tolkien. No pueden menos que agradecerle, también, que haya ensanchado el corazón para que quepa en él todo lo que es posible cuando se quiere que lo sea. Y eso es una verdad que no deberíamos olvidar nunca. Y es que ¿No es posible la existencia de una Tierra, llamada por usted Media, donde pueda triunfar el Bien sobre el Mal y donde lo virtuoso prevalezca sobre lo corrupto y corrompido?

A esto, me gustaría responder que sí aunque enseguida sería rebatido por la realidad en la que vivimos ahora y, seguramente, en la que usted mismo vivió en aquellos años en los que concibió, escribió y dio a luz su nunca demasiado bien ponderada obra literaria.

Muy estimado profesor Tolkien. Aunque es más que posible que pudiera decir más cosas sobre usted, también es seguro que podría ser calificado de pedante o de pesado y eso, que son adjetivos muy alejados, alejadísimos, de su obra, no puede caber aquí.

Es por eso por lo que se despide quien tanto tiene que agradecer a quien tanto le ha dado y le deseo una vida eterna donde, algún día, podamos encontrarnos,

 

Eleuterio Fernández Guzmán Erkenbrand de Edhellond

 

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano GarridoLolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Hay mundos que, sin duda alguna, nos llevan más lejos del que vivimos, nos movemos y existimos.

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Para leer Fe y Obras.

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.