InfoCatólica / Eleuterio Fernández Guzmán / Archivos para: 2021

6.05.21

Ventana a la Tierra Media - El todo de Tolkien: Presentación

Resultado de imagen de JRR TOLKIEN

Está más que claro que hay muchas personas infinitamente mejor preparadas que el que esto escribe para hacerlo sobre J.R.R.Tolkien y, en concreto, sobre su obra escrita. Y, es más, cada día o muchas veces, para ser exactos, somos agraciados con trabajos que muestran perfectamente lo que queremos decir.

Sin embargo, si hay algo que produce el autor de las obras inmortales que ya conocemos (no vamos a desgastar sus títulos tan pronto…) es la seguridad de que podemos decir lo que creamos de ellas y, seguramente, a lo mejor hasta aprovecha a alguien (primero, a nosotros) eso que digamos. Y es lo que vamos a hacer en las semanas que la cosa dé de sí.

Como siempre hemos creído en eso que dice que “excusa no pedida, acusación manifiesta” (“Excusatio non petita, acusatio manifesta”, en lengua de la Roma antigua) nos excusamos acerca de la profundidad de lo que vayamos a decir pues, aún sin saberlo (eso llega cuando llega) y como ya se habrán dado cuenta muchas personas que leen estos artículos sobre el profesor de Oxford (otra coletilla que nos viene la mar de bien…), no vamos más allá de rascar la superficie de lo que tratamos aunque a veces hacemos algún que otro agujero (tipo enano) y sacamos más provecho pero, en fin, esto es lo que hay y suponemos que también ha de venir bien que el pueblo llano diga lo que le parece pues es desde la sencillez de donde, muchas veces, se llega más lejos…

Pues bien, en la imagen puesta aquí al lado (que, como es de imaginar, son de la propiedad de quien esto escribe y así lo hacemos todo más personal…) podemos apreciar de qué va a ir la cosa. Y aunque nunca hemos estado de acuerdo con eso que dice que una imagen vale más que mil palabras (¡dónde estaría Tolkien sin explicar lo que pueda mostrar una imagen!) pues siempre ha de ser mejor ahondar en la imagen que quedarse mirando la misma, nos valga la que hemos puesto arriba, eso, para poder centrarnos en este especial, personal y universal asunto.

Por tanto, aquí vamos a tratar sobre esto que sigue:

El todo de Tolkien: 1. El Silmarillion 

El todo de Tolkien: 2. El Hobbit 

El todo de Tolkien: 3. El Señor de los Anillos 

El todo de Tolkien: 4. Relatos Cortos

 

Podemos imaginar que el trabajo va a ser arduo pues, como hemos dicho antes y arriba hemos puesto, hay muchos especialistas sobre Tolkien que lo harían (y hacen) mucho mejor pero estamos en el derecho de hacer lo que vamos a hacer y que sea lo que Eru quiera… 

En realidad, lo mismo que creemos que Dios lo es personal, también creemos que J.R.R. Tolkien es un escritor personal en el sentido de que cada lector hace una lectura de su obra que le produce una u otra emoción y que, incluso, si leemos muchas veces (que suele ser el caso y lo habitual) la misma obra es hasta posible que nuestra afectación (si se puede decir así) sea distinta según nos encontremos en tal momento. 

Los lectores de Tolkien estamos en la seguridad de haber encontrado un tesoro mayor que el que pudieran haber encontrado en alguna cueva los caminantes de la Tierra Media y, si me apuran, hasta mayor que el que custodiaba el dragón en Erebor. Y es que, por decirlo pronto, nuestro tesoro no se contabiliza en monedas de oro o en artilugios de tal o cual valor sino en lo que más importa de todo que es el valor de la emoción y la ternura. Y así, se diga lo que se diga, a cada cual le da por verse concernido así o de otra manera. Y nosotros, como vamos a ver pronto, también somos de ésos, si ustedes nos entienden, como diría el simpar jardinero Sam Sagaz.

Vientos suaves nos llegan del Sur,

del este han venido los Elfos,

los Enanos de sus cuevas,

los Hombres en sus cabalgaduras

anhelan la gloria,

los Hobbits ansían vida tranquila,

una pipa, una buena cena,

una larga historia contada al fuego,

la existencia; en suma, la Tierra Media.

 

Y sí, hasta aquí llegó, como suele decirse, la riada del Brandivino que, como río, no está mal y además pasa por La Comarca. Y eso son palabras mayores…

 

Eleuterio Fernández Guzmán- Erkenbrand de Edhellond

4.05.21

Un amigo de Lolo - “Lolo, libro a libro” - Lolo fue periodista: así – 8

Presentación

Beato Manuel Lozano Garrido, beato Lolo sonriendo

Yo soy amigo de Lolo. Manuel Lozano Garrido, Beato de la Iglesia católica y periodista que vivió su fe desde un punto de vista gozoso como sólo pueden hacerlo los grandes. Y la vivió en el dolor que le infligían sus muchas dolencias físicas. Sentado en una silla de ruedas desde muy joven y ciego los últimos nueve años de su vida, simboliza, por la forma de enfrentarse a su enfermedad, lo que un cristiano, hijo de Dios que se sabe heredero de un gran Reino, puede llegar a demostrar con un ánimo como el que tuvo Lolo.

Sean, las palabras que puedan quedar aquí escritas, un pequeño y sentido homenaje a cristiano tan cabal y tan franco.

Lolo fue periodista: así – 8

  

“ Que no me tiente nunca la prensa de colores ’negra’, ‘amarilla’, ‘rosa’. Un periodismo al sol, muy claro y limpio, como tu luz dorada, sea mi guía”. (Mesa redonda con Dios, p. 76)

 

 

Es posible que se pueda decir, como se dice, que de todo hay en la viña del Señor y que lo mismo ha de pasar en el mundo del periodismo. Lo decimos por lo que dice el Beato Lolo acerca de los diversos tipos de periodismo, a saber, negro, si se trata de lo peor que pueda haber, amarillo, si es tendenciosa y rosa si se ocupa de la vida del prójimo. 

Eso es cierto porque es lo que había en el tiempo en el que Lolo vivió en el mundo y es lo que hay (seguramente agravado) hoy mismo. Por eso, aquí no haya nada extraño. 

Ciertamente, hay quien se ocupa de eso pero, a la hora de escoger una cosa o la otra, hay quien, como Lolo pide a Dios algo muy importante que es el meollo de todo esto: que se puede escoger (aunque, es cierto, a veces, el periodista pueda verse abocada a hacer lo que no querría…) Pero, lo bien cierto, es que Manuel Lozano Garrido puede escoger y lo dice

Bueno, en realidad, Lolo se pone ante la tesitura de su profesión y, en el fondo, pide lo que él que quiere que sea la cosa porque muy bien lo que hay (y aquí mismo lo dice) y no quisiera caer en la tentación, eso, de la prensa que llama de “colores” pues cada uno de ellos determina una forma de hacer las cosas. 

¿Y qué pide nuestro amigo periodista? 

Lo que podemos apreciar aquí es que Lolo tiene muy claro que la referencia de su periodismo no es su egoísmo y, ni siquiera, lo que él quiere pues todo lo vincula a Dios, del que demanda, pide, implora (podríamos decir) que su luz, dorada a más señas, sea quien guíe su devenir como periodista. Y, como bien sabemos, quien es “guía”, conduce al guiado, suponemos, por el buen camino que es el que quiere seguir Manuel de la mano de su Padre del Cielo. 

Leer más... »

3.05.21

Sobre Tradición y Conservadurismo - La dignidad de la persona

Resultado de imagen de Tradición y conservadurismo

 Nos hacemos conservadores a medida que envejecemos, eso es cierto. Pero no nos volvemos conservadores porque hayamos descubierto tantas cosas nuevas que  eran espurias. Nos volvemos conservadores porque hemos descubierto tantas cosas viejas que eran genuinas.

G.K. Chesterton

Solemos decir que una persona es digna cuando en ella concurren una serie de cualidades especiales que la hacen comportarse de una manera a la que se le puede atribuir una cualidad así. Sin embargo, siendo eso cierto y verdad, no es menos cierto ni menos verdad que un ser humano es digno por haber sido creado por el Todopoderoso, Aquel que todo lo creó y mantiene. Es decir, que la dignidad misma, su expresión suprema, tiene su centro origen y destino, en Dios mismo.

Decir eso tiene muchas consecuencias, digamos, a nivel práctico porque no se trata de algo que se dice por sostener una grandilocuencia o declaración, así, magna, sino porque es la total y cierta verdad. Y no podemos negar que hoy día, en pleno siglo XXI (pero desde hace bastante tiempo) hay a quien la dignidad de la persona le importa algo así como nada de nada o menos, incluso.

Hay, a este respecto, casos muy claros donde la dignidad de la persona es atacada de tal forma que no es que no se tenga en cuenta sino que se acaba con ella desde su misma raíz e, incluso, siendo la persona un ser hecho y derecho.

Así, por ejemplo:

-Las manipulaciones genéticas,

-La prostitución.

Como pueden ver, sólo ponemos dos ejemplos de lo que consideramos una clara vejación de lo que supone la dignidad de la persona y una capitidisminución de la misma hasta su real desaparición.

Partamos, para esto, de lo básico y elemental.

El ser humano, creado a imagen y semejanza de Dios, tiene el pleno derecho a venir al mundo como el Creador quiso que viniera al mundo. Es decir, si lo hubiera querido de otra forma de otra forma lo hubiera hecho. Pero no, lo hizo como lo hizo y cualquiera acto que interfiera en la naturaleza misma del ser humano no es que esté destinado al fracaso (porque vemos que no) pero si está destinado a que se le pueda reprochar comportamiento antinatural. Y es que tenemos por natural aquello que es original, no manipulado.

Pues bien, como cristianos resulta difícil admitir lo que se lleva produciendo demasiados años. Y es posible que se nos pueda tachar de radicales e, incluso, de ir contra la ciencia (o de retrógrados), pero no por eso podemos dejar de decir la verdad que no es que sea “nuestra” verdad sino que es la simple y llana verdad.

A este respecto, no podemos negar que las tecnologías biomédicas han avanzado, por así decirlo, mucho. Y eso ha llevado, lógicamente, al uso de las mismas para cuestiones algo más que delicadas donde la dignidad de la persona está en juego y, como suele pasar, acaba perdiendo la partida.

El caso es que, en este aspecto, debemos creer en la existencia de un “criterio ético fundamental” que tiene todo que ver con la dignidad de la persona. Y es que el mismo viene referido a que el fruto de la generación humana, desde el mismo momento en que es un ser humano nuevo, desde la formación del cigoto, ha de ser respetado de forma no condicionada o, lo que es lo mismo, sin condición alguna. Es decir, que consideramos que el ser humano lo es desde ese mismo momento, desde la concepción misma y, por eso, todos los derechos que se le reconocen a la persona le han de ser reconocidos y, por tanto, su vida y existencia son inviolables sabiendo, además, que se encuentra en una total y absoluta indefensión. Y eso es un derecho fundamental.

Leer más... »

1.05.21

La Palabra para el Domingo - 2 de mayo de 2021

Resultado de imagen de SAnta Biblia

Como es obvio, hoy no es domingo 2 sino sábado, 1 de mayo de 2021. Esto lo decimos porque hemos publicado hoy el comentario del Evangelio que siempre hemos traído aquí en día, precisamente, domingo. Sin embargo, un amable lector, sacerdote, me hizo la sugerencia de poner el comentario del Evangelio del primer día de la semana, el sábado porque, como es verdad y lamento no haberme dado cuenta, el texto del Evangelio de la Santa Misa del sábado por la tarde es el del domingo siguiente.  

 

  

 

Jn 15, 1-8

 

“1 ‘Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el viñador. Todo sarmiento que en mí no da fruto, lo corta, y todo el que da fruto, lo limpia, para que dé más fruto. 3 Vosotros estáis ya limpios  gracias a la Palabra que os he anunciado.4 Permaneced en mí, como yo en vosotros. Lo mismo que el sarmiento no puede dar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid; así tampoco vosotros si no permanecéis en mí. 5 Yo soy la vid;  vosotros los sarmientos.  El que permanece en mí y yo en él, ése da mucho fruto; porque separados de mí no podéis hacer nada. 6 Si alguno no permanece en mí, es arrojado fuera, como el sarmiento,  y se seca; luego los recogen, los echan al fuego  y arden. 7 Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros,  pedid lo que queráis  y lo conseguiréis. 8 La gloria de mi Padre está  en que deis mucho fruto, y seáis mis discípulos.’”

      

COMENTARIO

 

Vid y sarmientos; Cristo y discípulos

 

Quizá lo que propone Jesús, en esta parte del Evangelio de Juan, sea una de las imágenes más clarificadoras de las que mostró a lo largo de su corta, pero profunda, predicación: la vid y el viñador, los sarmientos y el fuego que los quema, el seguimiento a la vid y el fruto que podemos obtener y dar de ese seguir al Enviado. 

Como en tantas otras ocasiones, el Mesías ofrece un ejemplo cercano, una forma, simple a primera vista, y en el fondo, honda, de hacerse comprender. Todo lo relacionado con la tierra, con sus frutos, su cultura y el resultado de ese proceso, identifica, perfectamente, lo que Cristo pretendía que entendieran, entonces, los que le seguían y, ahora, los que detrás de aquella estela y luminaria, optamos, y optan, por mirar sus huellas por el mundo dejadas y reconocemos, en ellas, el único camino bueno que seguir, ávidos de una vida eterna que, con Él, ya podemos disfrutar en este momento, en este ahora que es nuestra vida. 

¿Qué es una viña sino un arraigar en la tierra para, desde ella, tomar el alimento que da forma y fondo al fruto que nos endulza la vida? Pues bien, si nos ponemos a dilucidar si esto tiene relación con nuestra vida y a tratar de entrever el resultado de esa imagen, vemos hasta dónde somos fruto, desde dónde tomamos el alimento. 

Y Dios, según nos dice Cristo, limpia de pecado a quien sigue a su Hijo, a quien guarda su Palabra.  Su Palabra. Sólo así podemos dar, ser fruto, para el Padre. Al hacer lo que en su predicación, dice Jesús, somos sarmientos sanos y no hay necesidad de ser cortados. Pero si, por mor de esas circunstancias en las que nuestro existir como hombre, caemos en el pecado, cosa propia de nuestra naturaleza, podemos “ser podados”, eliminados esos pecados, así, y tras el correspondiente resarcimiento y ejercicio de penitencia, poder continuar siendo renuevos, imágenes del Hijo, sus discípulos. 

Cabe, pues, permanecer en Jesús. Y permanecer en Él supone seguir su doctrina, como tantas veces he dejado escrito en estos comentarios o meditaciones. A veces, hay que reconocerlo, esto resulta difícil, casi imposible. Pienso que cuanto mayor ser la dificultad, tanto mayor ha de ser el esfuerzo, pues el objetivo, esa permanencia en Cristo, es aquello que hemos de ansiar, seguir, de que la vida eterna es un destino al cual estamos destinados. 

De otra forma, “separados de mi”, de Él, dice el texto, en palabras de Jesús, no podemos hacer nada; nada bueno, se entiende, nada que pueda agradar a Dios, pues en su Enviado, Él mismo, tiene puesta su esperanza, en su sacrificio, ese fruto. 

Podemos escoger entre ser rama seca que se corta y se quema (¡imagen terrible, si lo pensamos!) o ser, por otra parte, ese fruto que, tras enriquecerse con la savia de la Palabra, glorifica a Dios, conformando, por así decirlo, el cuerpo de Cristo; siendo, por eso, verdaderos hijos suyos.

  

PRECES

 

Pidamos a Dios por todos aquellos que no aman la vid del Señor. 

Roguemos al Señor.

 

Pidamos a Dios por todos aquellos que no quieren ser sarmientos de la vid del Señor. 

Roguemos al Señor.

 

ORACIÓN

 

Padre Dios; ayúdanos a saber ser sarmientos de Cristo.

 

Gracias, Señor, por poder transmitir esto.

  

El texto bíblico ha sido tomado de la Biblia de Jerusalén.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

   

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos. 

Panecillo de hoy: 

Palabra de Dios; la Palabra 

Para leer Fe y Obras.

 

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.  

28.04.21

Una ventana a la Tierra Media – Una mirada atrás

Resultado de imagen de JRR TOLKIEN

En un momento determinado de todo el devenir de los personajes que habitan la Tierra Media, algunos de ellos (con más gozo que otros, podemos decir) son tan bienaventurados que embarcan en los Puertos Grises camino sobre el agua hacia las Tierras Imperecederas

Sabemos que Bilbo escribe su última canción entendiendo que muchas cosas han quedado atrás y que lo que ha de venir, pues ya vendrá. Y lo mismo podemos pensar qué pensaría alguno de los que, en aquel barco de los Elfos, ve que mucho se va alejando y todo se pierde, si bien no en el corazón…

 

Henos aquí, nosotros los que pisamos los caminos de nuestra Tierra, que llamamos Media sin serlo pues es todo lo que hemos tenido; henos aquí mirando a lo que vendrá pero ¡Ay!, sabiendo lo que nunca más volveremos a gozar ni a tener por presente porque todo habrá pasado y será como una sombra de la que sólo el corazón tendrá constancia.

 

Henos aquí pues, por mucho que queramos rememorar, ahora mismo, ahora, en este exacto tiempo de la nostalgia, la suave brisa que en estos Puertos acaricia el rostro, nos hace recordar las muchas veces que pudimos sentirla allá en los caminos de la montaña o caminando en compañía del río, fluyendo hacia el mar que ahora estamos a punto de surcar.

 

 Qué les pasó a los personajes de El Señor de los Anillos tras la película?  - elFinalde

Henos aquí a sabiendas de que muchos se preguntarán por nosotros y que, en canciones o cuentos se dirá que nos fuimos para nunca más volver porque no se ha sabido de nuestras cabalgaduras ni hemos dejado huella alguna de nuestra marcha aunque algunos han sido testigos pero callarán guardando en su corazón un presente como éste, como un tesoro que no se puede perder u olvidar. Y nosotros, que tantas veces hemos gozado en nuestras celebraciones, en batallas ganadas y en victorias no soñadas sino vivas y reales, añoraremos a los nuestros con esa pena que ensalza un vivir y lo levanta hasta que se pierde en el cielo el buen recuerdo de lo que fue.

 

Henos aquí, bañados por el sol de la mañana, apenas amanece y la luz ya brilla en el agua y se refleja en las olas que el viento forma y mece, así, como reclamando el viaje que estamos a punto de comenzar.

 

Henos aquí, nosotros, los que dimos todo por el bien común, por el devenir de unas razas que querían la paz y tenían, al contrario, la guerra y la sangre a flor de piel; nosotros, los que quisimos que imperara la justicia y lo malo se fuese para siempre y dejase vivir sencillamente a los sencillos y libremente a los libres.

 

Henos aquí, mirando a lo que pasó con orgullo de raza, con un ansia de haber vivido lo que debimos vivir en su justo momento, ni antes de empezar todo ni después de que todo hubiera acabado. No. En ese tiempo en el que se reclamaba el brazo fuerte y el corazón persevante, justo cuando nuestros padres y antepasados reclamaban ser resarcidos de tanto odio y tanta sinrazón… y nosotros nos pusimos al servicio de un recuerdo así, que tanto reclama y tanto quiere de quien puede si es que quiere…

 

Henos aquí, viendo venir un tiempo feliz, un amanecer al sueño de todo ser que pisa la Tierra Media, un mañana que pronto será ahora y entonces, después de tantos después y de tantos mañanas que no llegaban, habremos dado el paso firme hacia donde el gozo es de verdad y donde no hay dolor ni sufrimiento, allí donde se siembra y siempre fructifica la bondad, allí donde quien sabe lo que vale la pena, pena por los que se quedaron atrás y llora por ellos, en la esperanza de verlos alguna vez.

 

Henos aquí, y con alegría contenida, con unas lágrimas a punto de surcar nuestros rostros agradecidos, miramos con ojos nostálgicos a lo que fue y sabemos, a ciencia y corazón ciertos, sabemos, que cuando anochezca otra vez será siempre ya día para nosotros, siempre ya futuro hecho ya, presente, vida ya.

  

Eleuterio Fernández Guzmán- Erkenbrand de Edhellond