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31.05.26

La Palabra para el Domingo - Domingo, 31 de mayo de 2026

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Jn 3, 16-18

16 Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo único, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna. 17 Porque Dios no ha enviado a su Hijo al mundo para juzgar al mundo,  sino para que el mundo se salve por él. 18 El que cree en él, no es juzgado; pero el que no cree, ya está juzgado, porque no ha creído en el Nombre del Hijo único de Dios.
    

COMENTARIO

Un claro aviso acerca de Cristo


Cuando Dios actúa no lo hace porque no tenga otra cosa que hacer sino porque, en verdad, lo que quiere lo hace porque quiere lo que hace. Y eso ha hecho, hizo, con Cristo, Hijo Suyo y hermano nuestro y por eso todo lo que luego sucedió estaba puesto para bien de la humanidad entera pero, sobre todo, para la que creyese en el Enviado de Dios Padre Todopoderoso. 

La bondad de Dios, por otra parte, para su semejanza, no tiene límite. Además, a diferencia de esta, cumple simple lo que promete y eso, precisamente eso, hizo, con Cristo, Hijo Suyo y hermano nuestro. Lo prometido, pues, para el Creador, era deuda. 

Cuando Dios creó al hombre le dio libertad. Y eso quiere decir que podía hacer, al respecto del Creador, lo que quisiese: amarlo u olvidarlo. Y, muchas veces optó el hombre por lo segundo frente a lo primero. Y se perdió. 

No hay ninguna descripción de la foto disponible.Pero Dios, que no abandona nunca ni se siente desesperanzado, quiso poner remedio a la perdición en la que había caído quien había creado y mantenía con tanto amor. Y envió al mundo a su Hijo único, Cristo, el Enviado, el Ungido, el Mesías. 

Que Jesús vino al mundo es dato cierto y verificado a lo largo de los siglos por todos aquellos que han querido decir la verdad y lo que, entonces, pasó.

Que Jesús vino al mundo y las razones por las que vino también son más que conocidas. 

Dios quería salvar a la humanidad y por eso lo envió. La humanidad lo necesitaba y por eso lo envió. 

Jesús no vino más que a cumplir con la misión encomendada por Dios, por su Padre y el nuestro. Y por eso murió como murió. 

Por eso a través de Cristo quien en Él cree se salva y quien no cree, se condena. 

Se salva quien lo acepta como Mesías y como Dios hecho hombre; quien cree que resucitó de entre los muertos y, en fin, quien en Él confía.

Dios no pide más que aceptar la Verdad. Por eso quien cree en Cristo está salvado porque se salva a sí mismo aceptando a Quien lo puede salvar y porque muestra que quiere tener a Jesús en Él y que Él esté en cada él. 

Sin embargo, es posible (terriblemente posible) que haya quien no acepte al Hijo del hombre, al Hijo de Dios. Y para tales personas el Creador también tiene un destino. 

Bien que lo dice este texto del evangelio de San Juan, aquel que estuvo tan cerca del Señor. No puede haber duda alguna al respecto y tenerla es no creer, no confiar en Dios. 

Ya está juzgado quien no cree en Jesús. Y con esto se quiere decir que la sentencia de la justicia divina ya está fijada, de antemano, para quien, conociéndolo, no quiera aceptar en su corazón a Quien todo lo dio por sus hermanos. Es, diríamos, como un pecado grave contra el Espíritu Santo que es el único que no se puede perdonar. 

Dios es fiel y es misericordioso… pero también es justo y aunque tengamos por verdad que la misericordia puede con la justicia no es menos cierto que la justicia divina existe y es la que es.
 
PRECES 

Por todos que no quieren aceptar a Cristo como Hijo enviado por el Padre. 

Roguemos al Señor. 

Por todos aquellos que no tienen esperanza en ser salvados. 

Roguemos al Señor.

ORACIÓN

 
Padre; ayúdanos a aceptar a tu Hijo, Cristo, como hermano nuestro y llevarlo a nuestro corazón. 

Gracias, Señor, por poder transmitir esto.

 
El texto bíblico ha sido tomado de la Biblia de Jerusalén.

  
Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación


Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.
 
Panecillo de hoy:

Dios envía a su Hijo Único. ¿Hace falta algo más?


Para leer Fe y Obras.

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

27.05.26

Reseña: Simple, y sencillamente, María

Autor: Eleuterio Fernández Guzmán

Editorial: Createspace, Amazon

Páginas: 135

Precio aprox. Tapa blanda: 8,32  

ISBN Amazon: 979-8198291508

Año edición: 2026

Lo puedes adquirir en Amazon

Otros libros del autor.  Y más libros, aquí

Reproducimos el capítulo de título “Dulzura” como una de las virtudes de la Virgen María.

Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra; Dios te salve

¡Oh, clemente, Oh, piadosa, Oh dulce Virgen María!”

Salve Regina

Esta parte de La Salve nos dice mucho acerca de esta virtud porque, con certeza lo decimos, la Virgen María es dulzura nuestra porque su corazón es dulce más que el de nadie salvo el de su Hijo y Dios mismo.

La dulzura de María no es, precisamente, una virtud que la debilite como si dijéramos que es algo así como una “ñoñería” poco útil sino que, al contrario, la convierte a ella en amor puro y paciente que consuela y, ya de paso, nos sirve de estímulo, faro y guía.

Santos como, por ejemplo, San Bernardo de Clavaral (1090-1153), en sus Homilías sobre la Virgen Madre hace hincapié en esta virtud cuando dice que en María “Nada es severo, nada terrible; todo es dulzura”. Y es dulzura, toda ella lo es, porque tiene como misión importante traer misericordia a través de si Hijo porque se ha hecho toda para todos.

Podemos decir que la Madre de Dios manifiesta siempre piedad hacia quienes buscan enmendar su vida y eso lo hace con la mayor dulzura del mundo con la que nos acoge a todos sus hijos.

Pero, además, la dulzura de María viene a ser la bondad que se aplica a todas las relaciones humanas caracterizándose pro ser amable al trato, en las palabras y el comportamiento de cada día. Y ahí es donde la dulzura de la esposa de José se manifiesta en todo su esplendor.

También podemos decir que la dulzura de María se manifiesta cuando nos acompaña en aquellos momentos en los que nuestra vida muestra su cara más amarga. Y con su dulzura calma nuestro corazón y lo eleva por encima de los tropiezos o los embates de nuestra vida.

El caso es que a lo largo de la vida de aquella joven que dijo sí a Dios en el momento más oportuno de la historia de la salvación mostró su dulzura. Así, por ejemplo, desde la misma anunciación, pasando por la visitación a su prima Isabel o el viaje a Belén y el mismo nacimiento de su Hijo.

Bien Podemos decir, por tanto, que dulce fue su porte dulce fue su mirada y dulce fue su comportamiento en esos momentos tan importantes de la vida de la Madre de Dios. Dulzura que mostró sin tener en cuenta ningún tipo de reparo o respeto humano.

Podemos decir que la Virgen María manifiesta dulzura hasta en su nombre. Por eso celebramos el 12 de septiembre su Dulce Nombre (fiesta que fue extendida a toda la Iglesia por el Papa Inocencio XI en 1683 aunque tal celebración ya existía en España desde 1513) porque hasta eso, que es lo más básico que tiene una persona, determina cómo sería aquella niña nacida del amor de Joaquín y Ana. Y eso porque, lo mismo que se considera el nombre de Jesús, en de María nos trae consuelo y es, además, un bálsamo en los momentos de agonía y, en general, en las dificultades.

María, pues, tiene una dulzura que bien podemos llamar angelical que es propia de su Inmaculado Corazón porque es difícil que nos podamos imaginar a la Virgen María haciendo algo así como gritar o perder la paz del alma y del corazón o, en fin, de hacer mal a alguien.

A esto respondemos que No. No cabe en nuestro pensar que una cosa así pudiera pasar cuando sus santos pies pisaron el santo suelo de Israel. Y es que, incluso en los momentos más difíciles de su vida (como, por ejemplo, el de la Pasión de su Hijo) nada pudo perturbar su dulzura y expresar, con ella, todo el amor que tenía por Aquel que la había elegido por Madre.

María, con su dulzura, se muestra, se nos muestra, como una presencia que, discretamente, nos alienta y nos consuela, que nos sostiene cuando nos flaquea el alma o el corazón se nos viene abajo por cualquier circunstancia por la que estemos pasando.

Sin embargo, tal dulzura no nos empuja ni nos vence algo así como imponiéndose sino que viene a ser como un susurro.

Por otra parte, es cierto y verdad que la dulzura de la Virgen María nos ayuda más que mucho a cambiar nuestro corazón.

Vemos, por tanto, que la Inmaculada, con el proceder a lo largo de su vida y con su estancia en el Cielo junto a Dios y a su Hijo, nos ayuda a transformar el quehacer diario por uno que sea agradable al Creador.

La dulzura de María tiene, por tanto, un valor más que elevado porque nos sirve de claro ejemplo de proceder y en ella podemos encontrar lo que, a veces, nos falta para ser buenos hijos de Dios. Y es en ella en quien encontramos la exacta medida de la dulzura que la viste desde el corazón hasta el alma, blanca de toda blancura.

Oremos de una forma más que relacionada con la dulzura de María diciendo

¡Oh, Clementísima Reina y Auxiliadora de los cristianos! Con las más ardientes súplicas vengo a pedirte la gracia que necesito… y me concedas además la santa dulzura, que es el ropaje de la humildad y la virtud predilecta del Sacratísimo Corazón de Jesús. Débil y orgulloso como soy, jamás llegaría a revestir mi alma de este encantador ropaje sin tu misericordia. Ayúdame a ser cortés en el trato, dulce en el sentir y en el hablar, bueno con todos y especialmente con quien se me manifieste frío y maligno, a fin de procurarte una complacencia a Ti y a tu dulcísimo Jesús.

Amén.”

Y es que la Virgen María, de dulce alma, siempre está dispuesta a acogernos en su dulce corazón, fuente de eterna dulzura.

Les dejó aquí el Índice:

Presentación

I María, Madre de Dios

1. Dios así lo quería

2. María dijo sí

3. María y Cristo

II María, Madre nuestra

4. María nos acoge en su corazón

5. María nos quiere junto a sí

6. María nos llama hijos

III Virtudes de María

7. Obediencia

8. Humildad

9. Dulzura

10. Oración

11. Fe

12. Pureza divina

13. Paciencia heroica

14. Sabiduría celestial

IV. María, Intercesora y Mediadora

Letanías de la Virgen María

(De Manuel Lozano Garrido, Lolo)

Un necesario Epilogo

Acerca del autor

Y siguiendo el valioso principio que dice que debemos dar gratis lo que hemos recibido gratis, desde ahora mismo quedo a disposición de quien así lo desee y le enviaré, a vuelta de correo, copia del libro en formato pdf de forma totalmente gratuita. Sólo hay que hacer la petición al correo electrónico [email protected].

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Dios nos dio una Madre como María. Y todas las gracias a dar son pocas. 

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor” (339)

Cuanto más pura es una ofrenda tanto más resplandece su testimonio

……………………………

Para leer Fe y Obras.


Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

25.05.26

Amigo de Lolo – Una santidad, digamos, ordinaria

Manuel Lozano Garrido, Lolo: La buena persona que contó la mejor noticia -  Diócesis de Jaén

Es muy común tener por lógico pensar que los santos son personas que, a lo largo de su vida, han llevado a cabo algo así como hazañas muy importantes y que sus vidas están llenas de grandes circunstancias. Lo que pasa, en realidad, es que no somos capaces, muchas veces, de hacer lo que nos alcance la santidad.

Si hay un ejemplo que demuestra que lo puesto arriba, la tal realidad, no es así es el del Beato Manuel Lozano Garrido.

Quien lea la biografía de Lolo, o lea los libros que publicó o los artículos de prensa que dio a la luz pública, no verá ni en los primeros ni en los segundos nada que pueda denominarse extraordinario salvo, en todo caso, la aplicación directa que hace del don de la escritura que Dios le otorgó con largueza. Pero de otra cosa… en fin, nada de nada.

A lo mejor puede pensarse que decir esto es hacer de menos a un santo o a alguien que ha alcanzado los altares. Sin embargo, ni vamos a hacer eso ni aquí se podría permitir eso pues ya sabemos quién es aquel linarense que hizo de lo ordinario algo verdaderamente extraordinario.

Sí, aquí ha aparecido la palabra “extraordinario” que, según sostenemos, no es necesario que aparezca para que a alguien lo acaben citando en los libros de historia de nuestra fe como santo, siervo de Dios o Beato. Sin embargo, nosotros nos referimos a otra extraordinariedad, si puede decirse así.

En realidad, Lolo parte de su vida ordinaria, común, para hacer lo más difícil que se puede llegar a hacer y que no es otra cosa que comprender las causas y razones de su existencia y, desde tal comprensión, ser capaz de soportar carros y carretas al respecto de su salud, tan quebrada desde tan temprano…

Para Lolo, y según los perfiles que aquí mismo hemos traído, orar es algo más que ponerse ante Dios porque es darse por entero a su Creador; ayudar en lo más sencillo a su prójimo es un deber que no quiere quebrantar por muy quebrantado que esté él mismo; tener su vida como entrega graciosa (gratuita, queremos decir) no es más que la expresión de tener un corazón gigante y de gigante, pues grande era, y de carne (nunca de piedra) y más grande lo hacía en la fama de santidad que se estaba ganando a fuerza de ser, así, sencillo y humilde, dador de sí y manifestando la forma más adecuada de ser hijo de Dios.

Manuel Lozano Garrido, así dicho, sólo Manuel, era un hombre que en su comportamiento, su hacer, su propia y exacta existencia, nada se puede decir que fuera extraordinario cuando, al revés, todo lo era pues lo era su total ser, digamos, a ras de suelo pero siempre con el corazón en alto, mirando a Quien lo iba a llamar sabiendo que había cumplido con su misión y deber. Y el Cielo, sí, pudo esperar unos decenios pero cuando se le abrieron las puertas entró en él la forma más común de ser santo: siéndolo.

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Entender el sufrimiento es un bien más que importante.

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor" (165)

El amor no se ve; la ternura, no se toca; la sonrisa, no es una flor que se palpa en un búcaro; pero menuda impresión nos hace el amor, la ternura, la sonrisa, la generosidad y el sacrificio.”

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Para leer Fe y Obras.


Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

24.05.26

La Palabra para el Domingo. Domingo, 24 de mayo de 2026

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Jn 20, 19-23

“19 Al atardecer de aquel día, el primero de la semana, estando cerradas, por miedo a los judíos, las puertas del lugar donde se encontraban los discípulos, se presentó Jesús en medio de ellos y les dijo: ‘La paz con vosotros.’ 20 Dicho esto, les mostró las manos y el costado. Los discípulos se alegraron de ver al Señor. 21 Jesús les dijo otra vez: ‘La paz con vosotros. Como el Padre me envió,  también yo os envío.’ 22 Dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo: ‘Recibid el Espíritu Santo. 23 A quienes perdonéis los pecados, les quedan perdonados;  a quienes se los retengáis, les quedan retenidos.’”
   

COMENTARIO


Los poderes de Dios y de Cristo

Para que todo lo que hizo tuviera sentido tuvo que aparecerse, Jesús, a sus discípulos que, con miedo, estaban escondidos. 

No es de extrañar que tuvieran miedo pues sabían cómo se las podían gastar los miembros de su mismo pueblo. Estaban acostumbrados a matar a los profetas (muchas veces lo habían hecho a lo largo de su historia) y no se pararían ante nada para acabar con los seguidores de Aquel a quien habían colgado en una cruz y le habían hecho morir de muerte infamante.
 
Pero Jesús sabía que debía dirigirles la palabra, la Palabra.

Y se aparece ante ellos. El texto no dice que abrió la puerta y allí entró sino que se presentó y sí dice que las puertas estaban cerradas. 

El caso es que Jesús había alcanzado el estado de espiritualización del cuerpo resucitado y podía atravesar paredes. Por eso allí se aparece sin problema alguno de puertas cerradas ni nada por el estilo. 

Sólo así comprendieron todos los, para ellos, extraños mensajes que habían recibido de Él y que, en su tiempo, no entendieron. 

Y se presentó ante ellos con la paz por delante, como deseándoles lo mejor, la tranquilidad del alma, la mejor forma de manifestarse, la expresión pura y simple de su ser. 

Qué diferencia hay entre la Vigilia Pascual y el Domingo de Resurrección? |  ACI PrensaSin embargo, es posible que no fuera suficiente pues para aquellos que lo habían visto morir todo lo que estaba sucediendo les venía, en exceso, grande. Necesitaban algo más contundente que les hiciera caer de aquel caballo de incredulidad en el que aún andaban subidos. 

Por eso les enseña las heridas de su Pasión. Heridas que a más de uno, otro día, hicieran exclamar aquello de “Señor mío y Dios mío”. 

Pero aún debía dar un paso más que resultó impagable para la vida de la humanidad que debía continuar su camino sin la presencia física del Maestro. Y es que era fundamental que, sobre ellos, exhalara el Espíritu Santo; que, como prometió, fuera conveniente, para ellos que Él se fuera, se marchara al Padre, porque enviaría otro Paráclito, otro Defensor, ese Espíritu que les iba a guiar, dirigir, marcar el camino hacia Dios. 

Y también llevó a cabo el primer envío después de darles a aquel. Una misión: predicar el Evangelio, esa buena noticia que debían de llevar a todos,  con el poder de perdonar pecados, y de retener los que creyeran que debían ser retenidos. Todo un poder legítimo, significativo, creador de un nuevo mundo basado en su ejemplo, en su amor, en la Verdad que Él trajo, otros brazos para Dios.
 

PRECES

Por todos aquellos que no confían en el Espíritu Santo.

 

Roguemos al Señor.



Por todos aquellos que no aceptan la paz del Señor.



Roguemos al Señor.



 
ORACIÓN

Padre Dios; ayúdanos a llevarte a todo el que no te conozca.



Gracias, Señor, por poder transmitir esto.



 
El texto bíblico ha sido tomado de la Biblia de Jerusalén.

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación


Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.


 
Panecillo de hoy:

Prefiramos la Paz de Dios a la paz del mundo.


Para leer Fe y Obras.

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

23.05.26

Reseña: Estancias poéticas – Escabel, Puerta, Cielo

Estancias poéticas: Escabe, Puerta, Cielo

Autor: Eleuterio Fernández Guzmán

Editorial: Createspace, Amazon

Páginas: 75

Precio aprox. Tapa blanda: 7,07  

ISBN Amazon tapa979-8198178700

Año edición: 2026

Lo puedes adquirir en Amazon.

Otros libros del autor.  Y más libros, aquí

En su libro Cantos íberos, publicado en 1955, Gabriel Celaya títula uno de sus poemasLa poesía es un arma cargada de futuro” que es una frase que ha pasado a la historia como una que lo es más que ocurrente y ha tenido, por decirlo así, un notable éxito. En realidad si quería decir que la poesía puede ser algo así como un instrumento del que pueden valerse aquellos que no pueden expresarse de otra forma es posible que tuviera razón.

De todas formas la poesía puede ser expresión de lo que nos pasa día a día, instante y a instante y puede ayudarnos a manifestar, quizá y seguramente muy íntimamente, el devenir de nuestro corazón y la salud espiritual de nuestra alma.

La poesía nos edifica porque nos ayuda a caminar por este mundo que nos ha tocado vivir y nos proporciona la oportunidad de describir ese espacio particular en el que nos movemos.

Cada uno de los instantes que aquí se van a reflejar son expresión, al menos para quien esto escribe, de un momento determinado, de un vuelo del alma que se decantó por tal o cual expresión. Y las musas, en eso, siempre están dispuestas a echar una mano cuando, y en determinadas ocasiones, la inspiración no está al alcance.

Es verdad que cada cual puede expresarse de la mejor forma que le dé a entender su corazón y sepa hacerlo con la palabra. Sin embargo, no podemos negar que puede ser buena cosa hacer de la poesía un instrumento útil para que los corazones sepan darse cuenta de lo que les rodea aunque, a veces, no seamos capaces de bien expresarlo.

Poéticamente, así, es lo que aquí se va a pretender hacer desde el escabelporque se ha tratado de establecer algo así como un camino. Se empieza pudiendo ver para poder entrar y, al final llegar: escabel, puerta, Cielo. Así de sencillo.

Les dejo aquí el Índice:

Poemas :

Escabel

1 Quizá un intento, quién sabe

2 Alzarse y, al fin, ser

3 Otear con el corazón

4 Vemos si queremos

5 Desde nuestra pequeñez

6 Aprendiendo a mirar

7 Permanece

Puerta

8 Aquí y allí

9 Puerta ancha, puerta estrecha

10 La puerta que nos llama

11 Humildad que abre

12 Qué llevar, qué ansiar

13 Antes de entrar, examinar

14 Qué dejar atrás

15 A través de Cristo

Cielo

16 Sin tiempo

17 Casa, puerto, destino

18 Asombrados ante lo eterno

19 Visión y Bienaventuranza

20 Una desbocada Luz para el elma

21 El fin, por fin

Poemas libres

Acerca del autor

Ahora, del capítulo “Escabel” les dejamos con el poema número cuatro:

Vemos si queremos

 

Ante la ola de presencia de las cosas,

listados los asuntos que encomiendan

y renovado el aliento roto y perdido,

ante la esperanza que deshace la mañana

y limpia de espinas el camino,

ante la fantasmal ausencia

de la memoria,

ante la palabra “nunca”

que dibuja la muerte

y entierra el ahora,

ante la letra mínima

que es voz porque es necesaria,

ante el diamante en bruto

de lo que viene,

ante el ser solo siendo algo,

ante la virtud no descubierta

y en flor de presencia,

ante la espada roma

que ha dejado su huella sencilla,

ante todo lo que por venir

aún no llega,

ante lo que podría ser posible

pero no deja nacer el ahora,

ante eso y ante lo que no es nada

sino posibilidad aún no muerta,

ante todo lo dicho es ante lo que vemos

si queremos, si estamos en la rampa de salida

o en la cercana meta, presentes,

con el corazón a punto de un ya

perpetuo… si queremos,

si queremos dejar nadar el aroma

de luz o dibujar el mundo

anhelado,

si queremos… si queremos,

siempre si queremos

pues siendo de Dios

aún es cosa nuestra,

una posibilidad, un qué,

un hacer o un dejar,

un esperar, un tener,

si queremos… siempre

si queremos. 

Por cierto, el apartado “Poemas libres” requiere explicación. Y es que me gustaría favorecer en los posibles lectores su vertiente de poetas. Por eso he dejado más de una decena de páginas en blanco para que, quien quiera, pueda escribir sus propios poemas. En fin… es una idea.

Y siguiendo el valioso principio que dice que debemos dar gratis lo que hemos recibido gratis, desde ahora mismo quedo a disposición de quien así lo desee y le enviaré, a vuelta de correo, copia del libro en formato pdf de forma totalmente gratuita. Sólo hay que hacer la petición al correo electrónico [email protected].

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Dios, que nos ama más que a nada, siempre está entre nosotros.

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor” (339)

Cuanto más pura es una ofrenda tanto más resplandece su testimonio

……………………………

Para leer Fe y Obras.


Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.