InfoCatólica / Eleuterio Fernández Guzmán / Archivos para: Octubre 2025

27.10.25

Amigo de Lolo – Frases que bien valen la pena – Lo que nos corresponde en la redención

HAGIOPEDIA: Beato MANUEL LOZANO GARRIDO “Lolo”. (1920-1971).

PRESENTACIÓN

Ya son algunos años los que, el que esto escribe, lleva haciendo lo propio sobre el Beato de Linares (Jaén, España) en esta casa de InfoCatólica. Siempre ha valido la pena hacer algo así y aportar, aunque sea, un granito de arena a la comprensión de un creyente tan fuerte y profundo como es Lolo.

El linarense universal, que tanta atracción espiritual tiene para quien lo conoce, no deja de producir interés en aquel que se acerca a su persona a través de su obra. Y es que, no pudiendo hacerlo ahora personalmente o, digamos, en la intimidad de la conversación entre amigos, que lo somos todos aquellos que ansiamos serlo, es seguro que acercarse a Lolo de forma cercana nos viene la mar de bien.

Lolo nos acerca a lo bueno que tiene saber que, cuando se es hijo de Dios la mejor forma de serlo es, sencillamente, siéndolo. Y él es una muestra perfecta de cómo hacer algo que, algunas veces, a muchos nos resulta difícil y a algunos… imposible. Acerquémonos, desde ahora, a la obra misma de Lolo y a su intimidad podríamos decir, con lo que vamos a ganar, seguramente, mucho y más que muchoY, para más abundancia de lo bueno y mejor, al final de todo esto les ponemos uno de los aforismos espirituales que publicó Lolo en su libro Bien venido, amor“. Vamos, miel sobre hojuelas, como se dice en la Biblia pues esto, al fin y al cabo, es cosa del alma de cada cual.

Frases que bien valen la pena - Lo que nos corresponde en la Redención.

La Redención la amasó Él junto a un pan escaso y moreno, una fatiga de músculos que sierran y el recorte económico de un hogar honrado.” (Beato Lolo, de su libro “Cartas con la señal de la Cruz”)

Hay quien, creyendo que expresan una confianza absoluta en Dios, Padre Todopoderoso y Creador nuestro y de todo lo existente, deja todo lo que le corresponde a sus vidas en manos del Padre.

Eso, dicho así, podría parecer lógico porque ¿a quién mejor referirse?

Es posible, incluso, que su propia salvación, la de quien eso cree, también se deje en manos de Dios.

Siendo importante saber que sólo teniendo en cuenta al Todopoderoso nos vamos a salvar, es cierto y verdad que eso, por decirlo así, no es suficiente (entiéndase esto pues Dios puede hacer que alguien se salve y ya está) porque, en el común de los casos, en la forma ordinaria de vivir en el mundo, también nosotros debemos hacer algo para nuestra salvación. Y el Beato de Linares (Jaén, España) lo dice aquí, en el texto arriba traído, con toda claridad.

Nos habla Lolo, refiriéndose a Dios ciertamente, que la Redención (así con mayúscula) la preparó el Creador no sólo consigo mismo, con su sola voluntad, sino que esperaba que el ser humano, la criatura creada a su imagen y semejanza, también hiciera algo para alcanzarla.

Todo lo que aquí dice Lolo supone, y es, propio de la actividad del ser humano. Es decir, que cuando habla del “pan escaso y moreno”, se está refiriendo a la necesidad también de intervención en la Redención de las personas menos favorecidas por el devenir social; también habla del esfuerzo, del trabajo diario de esos “músculos que sierran” y, en fin, de algo que ni era nada extraño en tiempos de Manuel Lozano Garrido ni lo es ahora mismo. Y nos referimos a las escaseces que suelen haber en un hogar que Lolo llama “honrado” queriéndonos decir que en tales hogares es posible que se den tales escaseces pero que no se moverá el mismo por caminos no santos…

Podemos ver que de estas palabras de nuestro amigo Manuel entendemos que en eso de la Redención (que es un término grande e importante para el hombre) la mano de Dios será la más importante pero la nuestra, la de cada uno de nosotros, tampoco es moco de pavo, como se diría popularmente. Es más, sin la misma, sin nuestra propia voluntad de tender hacia nuestra propia salvación, es casi seguro que la Redención no nos llegue ni nos toque recibirla.

Y es que en eso, también en eso, la libertad que Dios nos da, tiene su efecto. Y Lolo bien que lo sabía.

Eleuterio Fernández Guzmán


Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Entender el sufrimiento es un bien más que importante.

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor" (134)

Más difícil e impresionante que ordenar los luceros es armonizar las facultades del alma”

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Para leer Fe y Obras.


Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

26.10.25

La Palabra del Domingo - Domingo, 26 de octubre de 2025

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Lc 18, 9-14

9 Dijo también a algunos que se tenían por justos y despreciaban a los demás, esta parábola: 10 ‘Dos hombres subieron al templo a orar; uno fariseo, otro publicano. 11 El fariseo, de pie, oraba en su interior de esta manera: ‘¡Oh Dios! Te doy gracias porque no soy como los demás hombres, rapaces, injustos, adúlteros, ni tampoco como este publicano. 12 Ayuno dos veces por semana, doy el diezmo de todas mis ganancias.’

13 En cambio el publicano, manteniéndose a distancia, no se atrevía ni a alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: ‘¡Oh Dios! ¡Ten compasión de mí, que soy pecador!’ 14 Os digo que éste bajó a su casa justificado y aquél no. Porque todo el que se ensalce, será humillado; y el que se humille, será ensalzado.’”

COMENTARIO

Publicanos o fariseos como ellos

El mensaje que Cristo nos deja en esta conversación con aquellos que le escuchan es verdaderamente terrible. Queremos decir que desnuda, pone a la luz del día, las carencias espirituales de muchas personas. Pero, sobre todo, pone los puntos sobres muchas vocales que falsean o pretenden falsear la realidad espiritual de muchos hijos de Dios.

Al Templo acudían muchas personas. Es de suponer, imaginamos que debía ser así, para tener una conversación con Dios en la que se exponían sus cuitas y, al parecer, sus demostraciones de falta de modestia y de humidad.

Entre aquellas personas Jesús escoge a dos. Eran ejemplo de lo que debía ser un hijo de Dios y lo que nunca se debía querer ser.

Aquellos que estaban seguros de su fe, aquellos que creían tener la sartén por el mango e iban por el mundo alardeando de lo que eran, hacían como aquel fariseo. Estaban tan seguros de sus bienes espirituales que se atrevían a juzgar a su prójimo. Y eso es lo que hacía aquel fariseo al respecto del publicano que veía al final del templo.

Veamos algo sintomático de la seguridad espiritual que se puede llegar a tener: al fariseo lo imaginamos muy cercal del altar del templo; al publicado, muy al final, casi como si quisiera esconderse.

▷ “Dos hombres subieron al templo a orar” | Adelante la Fe - Información y  Noticias católicas

En primer lugar, el fariseo decía cumplir con toda la ley. Seguramente era cierto pero había olvidado algo que Jesús le recrimina en esta parábola: no era nada humilde sino, al contrario, demasiado soberbio. Y este hombre no pide a Dios que sea compasivo con él porque cree estar en la verdad con su forma de hacer las cosas sin darse cuenta de que peca mucho y más que mucho siendo así de soberbio…

El otro hombre, el publicano, que era considerado pecador tan sólo por lo que hacía al recaudar impuestos, sabía cómo era, se conocía muy bien: él se sabía pecador y pedía perdón a Dios por eso.

¿Qué diferencia esencial hay entre una y otra persona?

En realidad, la diferencia que existe entre una y otra persona es la actitud que manifiestan una y otra persona: el fariseo no se siente pecador y no pide perdón a Dios; el publicano sí se siente pecador y, al contrario que el primero, sí pide perdón.

Aquí radica el mensaje primordial de esta parábola que, además, Cristo, dice y deja bien dicho. Y tiene que ver con la actitud que mantenemos y que es tenida muy en cuenta por Dios Padre.

Con esto queremos decir que la humildad no es una virtud que queda muy bien cuando se aplica a los demás. No. Ser humilde es casi, sin casi, un mandato de Dios dado a toda su descendencia. Y es que no quiere que seamos como el fariseo que, de forma soberbia, se pone muy por encima del resto de personas sin darse cuenta de la viga que tiene alojada no en un ojo sino en los dos.

La humildad, pues, ha de ser el punto sobre el que, en su día y en su tiempo, se nos ensalzará o se nos humillará. Y vale la pena, por tanto, darnos cuenta de qué actitud, a tal respecto, tomamos y vamos a tomar a lo largo de nuestra vida: ser como aquel fariseo o ser como aquel publicano.

PRECES 

Pidamos a Dios por todos aquellos que no se dan cuenta de que son pecadores.

Roguemos al Señor.

Pidamos a Dios por todos aquellos que prefieren ser soberbios.

Roguemos al Señor.

 

ORACIÓN

Padre Dios; ayúdanos a ser humildes.

Gracias, Señor, por poder transmitir esto.

El texto bíblico ha sido tomado de la Biblia de Jerusalén.

Eleuterio Fernández Guzmán

 

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano GarridoLolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

 

Panecillo de hoy:

Deberíamos preguntarnos si preferimos ser como el fariseo o como el publicano…

Para leer Fe y Obras.

 

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

 

20.10.25

Amigo de Lolo – Frases que bien valen la pena – Hilo directo con Dios es la oración

HAGIOPEDIA: Beato MANUEL LOZANO GARRIDO “Lolo”. (1920-1971).PRESENTACIÓN

Ya son algunos años los que, el que esto escribe, lleva haciendo lo propio sobre el Beato de Linares (Jaén, España) en esta casa de InfoCatólica. Siempre ha valido la pena hacer algo así y aportar, aunque sea, un granito de arena a la comprensión de un creyente tan fuerte y profundo como es Lolo.

El linarense universal, que tanta atracción espiritual tiene para quien lo conoce, no deja de producir interés en aquel que se acerca a su persona a través de su obra. Y es que, no pudiendo hacerlo ahora personalmente o, digamos, en la intimidad de la conversación entre amigos, que lo somos todos aquellos que ansiamos serlo, es seguro que acercarse a Lolo de forma cercana nos viene la mar de bien.

Lolo nos acerca a lo bueno que tiene saber que, cuando se es hijo de Dios la mejor forma de serlo es, sencillamente, siéndolo. Y él es una muestra perfecta de cómo hacer algo que, algunas veces, a muchos nos resulta difícil y a algunos… imposible. Acerquémonos, desde ahora, a la obra misma de Lolo y a su intimidad podríamos decir, con lo que vamos a ganar, seguramente, mucho y más que muchoY, para más abundancia de lo bueno y mejor, al final de todo esto les ponemos uno de los aforismos espirituales que publicó Lolo en su libro Bien venido, amor“. Vamos, miel sobre hojuelas, como se dice en la Biblia pues esto, al fin y al cabo, es cosa del alma de cada cual.

Frases que bien valen la pena –Hilo directo con Dios es la oración

La oración no es el espejo del cuarto de baño, donde uno se fija para ver sus vanidades, sino una ventana abierta por donde se ve el rostro iluminado de Dios.” (Beato Lolo, de su libro Bien venido, amor, n.º 906)

Como podemos imaginar, Manuel Lozano Garrido tenía una relación muy fluida con Dios a través de la oración. En primer lugar, porque tenía muy claro lo mismo que dice en el texto que hemos traído hoy y, luego, porque no podía entender su vida sin ese hilo que lo unía a su Padre Eterno y Creador.

Por ejemplo, en su libro “Bienvenido, amor” y, en concreto, en el número 585 del mismo dice esto: La oración es un generoso camino de devolución de la visita de Dios. Y eso ha de querer decir que podemos mantener una relación con el Todopoderoso a través de este instrumento espiritual que es, eso, la oración.

Pero si hay un ejemplo maravilloso con el que el Beato Lolo manifiesta todo su amor por el prójimo y que es una manifestación palmaria de lo que para él era la oración es la Oración de los enfermos donde, como podemos imaginar, él mismo se veía no sólo reflejado sino, exactamente, incluido de pleno derecho:

¡Señor, nosotros, los enfermos, nos acercamos a Ti!

Somos los “inútiles” de la humanidad. En todas partes estorbamos…

No podemos echar nuestra parte a la economía maltrecha del hogar difícil.

Gastamos y consumimos dolorosamente los pobres ahorros, en medicinas, en inyecciones, en apresuradas visitas de médicos…

Todos sonríen; nosotros lloramos, en silencio. Todos trabajan; nosotros descansamos, forzosamente. Quietud más fatigosa que la misma labor. No podemos levantar la silla, que ha caído; ni acudir al teléfono que suena; ni abrir la puerta, cuando toca el timbre…

No nos es permitido soñar; ni amar a una mujer o a un hombre; ni pensar en un hogar; ni acariciar, con los dedos de la ilusión, las rubias cabezas de nuestros hijos…

Y, sin embargo, sabemos… que tenemos reservada para nosotros una empresa muy grande: ayudar a los hombres a salvarse, unidos a Ti…

Haz, Señor: que conozcamos nuestra vocación y su sentido íntimo…

Recoge, Señor, como un manojo de lirios en tus manos clavadas, nuestra inutilidad, para que les des una eficacia redentora universal

La salvación del mundo la has puesto en nuestras manos. Que no os defraudemos.

Debemos reconocer, antes de seguir, que esto no ha sido más que una excusa para traer aquí estas certeras palabras que tanto dicen acerca de quien las escribe y tanto llegan al corazón de quien las lee. Pero, bueno, es una debilidad que tenemos…

Pues bien, después de esto, podemos continuar diciendo que el Beato de Linares (Jaén, España) conocía muy bien toda la virtualidad que tiene la oración porque la misma tiene una potencia espiritual grande y porque, además, tiene la capacidad, como aquí mismo nos dice nuestro amigo, de permitirnos mantener una relación con Dios. Ni más ni menos.

En efecto, cuando vamos (por así decirlo) a la oración, no debemos hacerlo con la intención que aquí, a veces, nos retrata. Es decir, no debemos en ella vernos a nosotros mismos como si nosotros fuéramos los que más importamos en el hecho de orar.

Con esto de arriba queremos decir que, como bien apunta Lolo, cuando oramos lo que debemos tener más que claro es que Dios está ahí y que nos escucha. Por eso lo de la ventana abierta porque por ella no sólo nos atenemos a nosotros mismos sino que tenemos en cuenta a la “otra” parte que es, ni más ni menos, que el Creador mismo que está ahí, a la escucha.

El caso es que el linarense universal no dice, simplemente, que podemos hablar con Dios sino que en la oración “se ve el rostro iluminado de Dios”. Y eso no es más que la constatación de que es verdad que cuando oramos somos escuchados sino que, en una manera más que cierta, podemos ver a Dios en el sentido que eso tiene. Y esto supone dar un paso más en nuestro camino espiritual hacia el definitivo Reino de Dios llamado Cielo. Y eso, Lolo, lo supo hacer, oración mediante, más que bien.

Oremos, pues, sabiendo lo que eso supone como lo sabía Lolo. No rompamos el hilo que, aunque sea fino, puede ser hilo…

Eleuterio Fernández Guzmán



Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Entender el sufrimiento es un bien más que importante.

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor" (133)

Cada hombre es un sistema planetario de vocación, aspiraciones e ideales, girando en torno al astro del corazón que las calienta y vivifica.“

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Para leer Fe y Obras.


Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

 

19.10.25

La Palabra del Domingo – Domingo, 19 de octubre de 2025

Resultado de imagen de SAnta BibliaLc 18, 1-8

1 Les decía una parábola para inculcarles que era preciso orar siempre sin desfallecer. 2 ‘Había un juez en una ciudad, que ni temía a Dios ni respetaba a los hombres. 3 Había en aquella ciudad una viuda que, acudiendo a él, le dijo: ¡Hazme justicia contra mi adversario!’ 4 Durante mucho tiempo no quiso, pero después se dijo a sí mismo: ‘Aunque no temo a Dios ni respeto a los hombres, 5 como esta viuda me causa molestias, le voy a hacer justicia para que no venga continuamente a importunarme.’ 6 Dijo, pues, el Señor: ‘Oíd lo que dice el juez injusto; 7 y Dios, ¿no hará justicia a sus elegidos, que están clamando a él día y noche, y les hace esperar? 8 Os digo que les hará justicia pronto. Pero, cuando el Hijo del hombre venga, ¿encontrará la fe sobre la tierra?’”.

COMENTARIO

La justicia de Dios: la Justicia

En cuanto a la oración, aquel instrumento espiritual que nos pone en contacto con Dios, es bien cierto que, en demasiadas ocasiones, no es para nosotros algo fundamental sino que recurrimos al Creador como si se tratase de un “bombero espiritual” que apague nuestras muchas necesidades y fuegos.

Con esto queremos decir que orar, querer estar con Dios en determinadas ocasiones, no es eso. No es, precisamente, un querer usar o utilizar al Todopoderoso a nuestro antojo porque, además, Dios es justo y su Justicia puede ser, por justa, terrible para nosotros.

El caso es que Jesucristo quiere que entendamos, con la parábola de aquella mujer insistente, que lo mismo debemos hacer nosotros en lo tocante a la oración.

Aquella mujer quería que se le hiciese justicia. Pero quería eso porque estaba segura de tener razón en su querella contra el adversario del que nada sabemos salvo que era, eso, adversario de la mujer perseverante.

En realidad, sólo quien entiende que está en la verdad más absoluta puede tratar de que se le haga justicia, digamos, a horas intempestivas o, simplemente, a todas horas. Y aquella mujer creía estar en tal verdad. Por eso insistía tanto y buscaba que aquel juez hiciera su trabajo… con ella.

Debemos decir que aquel juez tenía mucho que aprender de Dios y de la aplicación de justicia humana. Y es que nos dice el texto de este Evangelio de San Lucas que no temía a Dios y eso, para un juez (que ha de aplicar la justicia humana) no era nada bueno. De todas formas, no se trata aquí de dar importancia a eso sino a la insistencia de la mujer que nos marca el camino a seguir.

Reflexión del Evangelio del Domingo 29º del Tiempo Ordinario 2025. -  Catedral Virgen de los Treinta y Tres

Si ella creía tener razón en lo que sostenía… lo mismo nosotros, si creemos que Dios debe escucharnos y darnos, digamos, la razón espiritual, debemos hacer: orar con perseverancia.

Sin embargo, en esto hay algo que no podemos pasar por alto porque la Justicia de Dios y Todopoderoso es justa y eso supone, para nosotros, un nivel de exigencia muy alto.

Esto lo decimos por lo último que dice Cristo en este texto evangélico y que es muestra de lo que se nos pide: “¿Encontrará la fe sobre la tierra”? Y se refiere a su vuelta al mundo, en su Parusía, cuando juzgará a vivos y a muertos y cuando, en tan exacto momento, seamos juzgados por Quien todo lo creó y mantiene.

Nosotros debemos perseverar en la oración cuando de eso se trate pero la premisa mayor de nuestra fe es mantenerla y acrecentarla en cuanto seamos capaces. Dios, cuando venga a juzgarnos, hará lo propio al respecto de nuestro amor del que seremos juzgados al final de nuestra vida…

La Justicia de Dios es una Justicia con mayúsculas porque es la más justa pero la más necesaria que existe. Y nosotros, y Jesucristo nos lo dice muchas veces como ahora, debemos perseverar en nuestra fidelidad: siempre, siempre, siempre fieles al Creador.

PRECES 

Pidamos a Dios por todos aquellos que no creen en la Justicia de Dios.

Roguemos al Señor.

Pidamos a Dios por todos aquellos que no quieren prepararse para ser juzgados por Dios.

Roguemos al Señor.

ORACIÓN

Padre Dios; ayúdanos a mantener nuestra fe y acrecentarla.

Gracias, Señor, por poder transmitir esto.

El texto bíblico ha sido tomado de la Biblia de Jerusalén.

Eleuterio Fernández Guzmán

 

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano GarridoLolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

 

Panecillo de hoy:

A veces nos cansamos de orar y eso no puede quererlo el Buen Dios.

Para leer Fe y Obras.

 

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

13.10.25

Amigo de Lolo – Lolo y su reconocimiento en vida

PREMIO BRAVO | Beato Manuel Lozano Garrido, beato LoloQuien se acerca a las palabras que Lolo dejó escritas, tanto en sus libros como en los cientos de artículos que publicó en la prensa de su tiempo, es posible y seguro que no verá en las mismas ningún tipo de alago hacia sí mismo. Y con esto queremos decir que quien no conozca nada más que lo que escribió no sepa que, en vida, nuestro amigo tuvo un reconocimiento muy amplio y que era muy tenido en cuenta por aquellos que, al fin y al cabo, otorgan premios y distinciones.

Es cierto que Lolo, según dicen aquellos que le conocieron, no buscaba tales cosas sino que dedicaba su vida a llevar a cabo aquello que era su vocación. Sin embargo, sí hubo quien se dio cuenta de que, en el fondo, aquel sufriente ser humano merecía que se le reconociera lo que estaba haciendo.

En realidad, desde que publicó su primer libro de título “El sillón de ruedas” allá por el año 1961, lo bien cierto es que todo el que se llevaba a sus ojos y al corazón lo que el de Lolo inspiraba se daba cuenta de que allí, por decirlo así, había madera y que algo tan especial como lo que se estaba leyendo debía ser reconocido. Y así fue.

A partir de entonces, como decimos, los premios y distinciones que ahora ponemos (gracias a la Fundación Lolo debemos reconocer y decir) son ejemplo de cómo era considerado en su tiempo quien, entonces, era conocido como Manuel Lozano Garrido sin lo que, con el pasar de los años, vendría con su inscripción en libro de los santos con el título de Beato:

1962: Ganador de los JUEGOS FLORALES de Cazorla (Jaén)

1963: Ganador del premio FEIJOÓ de la asociación Española para El “Progreso de las Ciencias”

1964 y 1968: Becas de Literatura de la Fundación JUAN MARCH

1967: Seleccionado para el premio NADAL (Libro; “Las Estrellas se ven de noche”)

1967: Finalista del premio GABRIEL MIRÓ (Cuento; “Las Hormigas”)

1967: Ganador del premio Ciudad de Villajoyosa (Cuento; “La Trampa”)

1968: Accésit Monte Carmelo (Libro; “Reportaje sobre las cumbres)

1969: Premio Literario Olivo de Oro (Poetas de Jaén)

1969: Premio Ciudad de Salamanca (Cuento seleccionado; “La Medalla”)

1969: Tercer premio Ateneo de Valladolid (Libro; “El Árbol Desnudo”)

1969: Nombramiento Hijo Predilecto de Linares (su ciudad natal)

1970: Asignación de “su nombre a una calle de Linares
1970: Nombrado 
Consejero de Honor en el “Instituto de Estudios Jienenses”

1970: Premio de Literatura Ciudad de Quesada (Jaén)

1971: Primer premio “BRAVO” Nacional de Periodismo (Conferencia Episcopal)

Podemos ver que apenas hay un año desde que empezó a reconocérsele lo que suponía la letra de Lolo que no tuviera un premio y, entonces, un reconocimiento. Y, es más, tuvo el honor de ser el primer premio “BRAVO” relacionado con el periodismo que otorgaba, y otorga hoy día, la Conferencia Episcopal Española, en concreto la Comisión Episcopal para las Comunicaciones Sociales (CECS) Y no podemos decir que fuera poco importante que tal premio empezara su andadura así sino todo lo contrario: una forma inmejorable de hacer las cosas.

En fin, no podemos negar que a Lolo se le tuvo muy en cuenta por parte de aquellas personas que eso debían hacer. Y, lo que es mejor aún… se le tuvo en cuenta, y se le tiene, por aquellos que, de una manera o de otra y en un tiempo o en otro, hemos descubierto que hay quien es capaz de ir mucho más allá de sus propias circunstancias: exactamente hasta el mismo Cielo.

Eleuterio Fernández Guzmán



Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Entender el sufrimiento es un bien más que importante.

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor" (132)

La Redención es el más abnegado acto de caridad de la justicia del Padre

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Para leer Fe y Obras.


Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.