Madonnelle
Mayo es el mes de María. Pero, en realidad, a ella están dedicados todos los días y todos los lugares. En la hermosa ciudad de Roma es imposible transitar por sus vías, al menos por las más cargadas de historia, sin encontrarse con alguna de las llamadas “Madonnelle”. Se trata de hornacinas con la imagen de María colocadas en los ángulos de las calles o adosadas a los muros de los antiguos edificios. Expresan una profunda religiosidad popular “di strada”, en plena calle. Parece que su uso tiene precedentes en la antigua Roma pagana, donde se encomendaba a los “Lares Compitales” – los dioses de los lugares- la protección de los cruces de caminos.
En un tiempo había en Roma miles de “Madonnelle”. En la actualidad se conservan unas quinientas. Pintadas al fresco o al olio, esculpidas sobre mármol o terracota, realizadas en mosaico…, suelen estar rodeadas de exvotos dejados por los fieles; muchos de estos exvotos son pequeños corazones plateados. Hasta comienzos del siglo XX eran los habitantes de los barrios los que se ocupaban de ellas, procurando dejar siempre encendidas candelas y lámparas, que tenían la virtualidad añadida de iluminar las calles por la noche para hacerlas más seguras.

La provincia de Roma cuenta entre sus atractivos con los “Castelli Romani”, una zona animada por antiguas ciudades, castillos medievales y restos arqueológicos: Castel Gandolfo, asomado al lago Albano, destaca por las “villas pontificias”, entre las que sobresale el palacio papal, que por voluntad de León XIV dejará de ser un museo para convertirse de nuevo en residencia pontificia; Ariccia, con el Palazzo Chigi; Frascati, famosa por sus vinos, etc.
En el evangelio según san Marcos se dice que Jesús eligió a los Doce, a los apóstoles, “para que estuvieran con él y para enviarlos a predicar, y que tuvieran autoridad para expulsar los demonios”. Tienen que estar con él para conocerlo, para captar su singularidad y poder así llevar su mensaje al mundo. Pero el mundo al que se dirigen está dominado por los poderes del mal, a quienes deben combatir exorcizándolo, liberándolo de las posesiones diabólicas.
Erik Varden, Illuminati da una gloria nascosta, San Paolo, Cinisello Balsamo 2026, 176 p., ISBN: 978-88-922-5111-3.






