InfoCatólica / Eleuterio Fernández Guzmán / Archivos para: Abril 2026

27.04.26

Amigo de Lolo – Lucero, testigo nunca mudo de Lolo

Lucy y Lolo

“Lucero” más bien pudiera parecer nombre para una caballo o una yegua. Pero no, no se trata de eso sino del nombre que Lolo le puso a su máquina de escribir (al menos, a una de ellas y, en concreto, la que vemos en la imagen de arriba) que, en cierto modo, también saltaba por el folio para dejar por escrito los pensamientos de Manuel. Y es que aquí todo tiene mucho que ver. Y escribir esto es posible gracias, también ahora, al P. Rafael Higueras Álamo, a la sazón sacerdote-amigo de Lolo y ahora Postulador de la Causa de Canonización (ya lo fue de la de Beatificación) de nuestro Manuel Lozano Garrido, Beato, que le dijo, a quien esto escribe, algo que tiene, según tenemos claro, más importancia de la que parece. 

Como es propio de un escritor de talento innato (aunque desarrollado con esfuerzo y tesón) como era el Beato Lolo, cuando le pone tal nombre a una máquina de escribir (la idea, en sí misma, es más que genial y muestra la relación tan estrecha que tenía con tal instrumento que era, en definitiva, quien dejaba escrito lo que salía de su corazón) no lo hace a tontas y a locas sino que tiene razones más que suficientes como para ponerle el que le pone y no otro.

Lucero”, sin duda, fue testigo de Lolo. Y fue testigo no mudo, como decimos en el título, porque habló de la manera propia de las máquinas de escribir: a fuerza de teclas y llevadas por las manos que en cada momento hiciesen uso de ella (en la imagen, Lucy, pero suponemos que otras personas hacendosas hicieron otro tanto) Y su habla se trasladó a los libros y artículos en prensa que Manuel Lozano Garrido sacó directamente de su corazón donde el Espíritu Santo, allí en su Templo, le soplaba con gemidos inefables que Lolo oía y escuchaba.

Nosotros, de todas formas, creemos que Lucero

Se refiere a Lucy, que tantas veces debió ponerse a sus riendas,

Se refiere a la luz que emanaba de ella,

Se refiere a lo que brilla en el corazón de Lolo,

Se refiere a lo que tiene esplendor y lustre,

Se refiere a lo queda, ya para siempre, dicho y deja su rastro de iluminación.

Fue a través de aquella máquina de escribir mediante la cual Lolo, cuando ya no podía hacer uso de sus manos o, simplemente, cuando la ceguera se había apoderado de su vida, supo dar a entender que sí, que querer es poder por muchos obstáculos que se tengan que salvar para que lo sea y que si, además, se coloca la máquina debajo de su mesa-altar para que en ella arraigue la luz de Cristo… en fin, como que resulta del todo normal y lógico que de ella surgiesen palabras que podían, muy bien, sobrenadar los sufrimientos que padecía el padre de todas aquellas buenas expresiones y frases. Y en ellas, al menos en muchas de ellas, “Lucero”, aquella máquina de escribir pequeña, tuvo que jugar el papel que sólo pueden jugar aquellos que se saben en manos de un corazón grande.

Eleuterio Fernández Guzmán

(Artículo publicado el 14 de marzo de 2021 en la web Infolinares. com)

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Entender el sufrimiento es un bien más que importante.

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor" (161)

¡Gracias, Señor, por haberme hecho de fuego el corazón, y no de piedra!

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Para leer Fe y Obras.


Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

26.04.26

La Palabra para el Domingo – Domingo, 26 de abril de 2026

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Jn 10, 1-10

 “1 ‘En verdad, en verdad os digo: el que no entra por la puerta en el redil de las ovejas, sino que escala por otro lado, ése es un ladrón y un salteador; 2 pero el que entra por la puerta es pastor de las ovejas. 3 A éste le abre el portero, y las ovejas escuchan su voz; y a sus ovejas las llama una por una y las saca fuera. 4 Cuando ha sacado todas las suyas, va delante de ellas, y las ovejas le siguen, porque conocen su voz. 5 Pero no seguirán a un extraño, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños.’

6 Jesús les dijo esta parábola, pero ellos no comprendieron lo que les hablaba. 7 Entonces Jesús les dijo de nuevo: ‘En verdad, en verdad os digo: yo soy la puerta de las ovejas.  8 Todos los que han venido delante de mí son ladrones y salteadores; pero las ovejas no les escucharon. 9 Yo soy la puerta; si uno entra por mí, estará a salvo; entrará y saldrá y encontrará pasto. 10 El ladrón no viene más que a robar, matar y destruir. Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia’”.


COMENTARIO

El Buen Pastor dado por Dios al mundo

Muchas veces dice el Hijo de Dios lo que hoy trae el Evangelio de San Juan. Al parecer, necesita repetir lo que debería ser entendido pronto y a la primera pero, ya sabemos, hay quien no tiene interés por entender… y no entiende nada de nada. 

A tal respecto, es bien cierto que Jesús fue enviado por Dios para mucho. En realidad, tenía que restablecer la relación que los miembros del pueblo elegido por el Creador habían roto a base de comportarse, más o menos, como les daba la gana al respecto de su Ley y de hacer todo lo posible para que la misma les beneficiase, egoístamente hablando. 

Por eso Jesús no cesa de enseñar aquello que es fundamental que se comprenda. Saber lo que Dios quiere es lo mismo que aceptar su voluntad si no miramos para otro lado. Y eso es lo que, entre otras muchas cosas, había venido a hacer al mundo.

Al Cielo sólo se puede entrar de una forma. No podemos equivocarnos a tal respecto. Y no es, por tanto, lícito tratarlo de hacer engañando a Dios (¿?). Eso no es posible porque el Creador nos conoce más que bien y sabe, por ejemplo, lo que pensamos antes que lo pensemos. Por eso no es posible hacer como si no supiera nada de nosotros porque eso nos convenga. 

Buen pastor, la imagen de Jesús más bella y querida | El CatolicismoSe refiere Jesús, en este texto del evangelio de San Juan, seguramente, a los pastores de la grey de Dios. Y se refiere a eso porque habla acerca de quién cuida las ovejas del Creador. 

Hay muchos, es posible eso porque lo dice Cristo, que creen que pueden hacer de su capa un sayo al respecto de la voluntad de Dios y de lo que quiere de sus pastores. No procuran mantener a las ovejas unidas sino tratar de actuar en beneficio personal. Y tal manera no es la propia de quien se dice, porque no es, pastor de almas. 

La forma de llevar a la grey de Dios la especifica muy bien Jesucristo y cabe, por tanto, llevarse a engaño ni inventarse nada a tal respecto. Le basta con aceptar, de verdad, al Creador y, entonces, el Todopoderoso, facilitará que sus ovejas lo conozcan y, luego, le sigan. No hay otra forma de ser buen pastor de unas ovejas tan especiales como somos los hijos de Dios. 

Pero, como dice muy bien este texto, muchos no comprendieron/no comprenden lo que eso quiere decir y miran para otro lado… porque creen que les conviene. Y tiene que explicarse de una forma clara. 

Jesús mismo es la puerta por la que se entra al Cielo. Por eso, los que han venido antes que Él lo han hecho queriendo engañar a las ovejas de Dios. Ellos no son la puerta sino que han procurado que las ovejas caminaran por caminos no santos y que no llevaban a la Casa del Padre. 

Tales personas, que se han presentado, a lo largo de los siglos hasta que llegó Jesús al mundo, como encargados de la grey de Dios, no eran escuchadas por los fieles. Bueno, muchos sí las escucharon y acabaron perdiéndose en el mundo y en su mundanidad. Pero aquellos que nos escucharon y sí han escuchado a Jesús entrarán en el Cielo por la puerta que es Él mismo. Y otra forma no hay salvo, claro está, voluntad expresa de Dios Padre.

PRECES 

Pidamos a Dios por todos aquellos que no tienen a Cristo por la puerta del Cielo.

Roguemos al Señor.

Pidamos a Dios por todos aquellos que no confían en la bondad de Quien entregó a su Hijo para que fuéramos salvos.

Roguemos al Señor.

ORACIÓN

Padre Dios; ayúdanos a tener siempre a entrar por la puerta que es Cristo.

 
Gracias, Señor, por poder transmitir esto.

  
El texto bíblico ha sido tomado de la Biblia de Jerusalén.
  

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación


Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.
 
Panecillo de hoy:

Tener como Buen Pastor a Cristo es algo más que una gracia. 


Para leer Fe y Obras.

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

 

25.04.26

Reseña: Huellas de Dios

Autor: Eleuterio Fernández Guzmán

Editorial: Createspace, Amazon

Páginas: 93

Precio aprox. Tapa blanda

ISBN Amazon tapa: 9798255742851

Año edición: 2026

Lo puedes adquirir en Amazon

Otros libros del autor.  Y más libros, aquí

Las personas que no creen en Dios e, incluso, las que creen pero tienen del Creador una visión alejada y muy distante de sus vidas, no tienen la impresión de que Quién los mira, ama y perdona, puede manifestarse de alguna forma en sus vidas.

Así, cuando el Amor de Dios lo entendemos como el actuar efectivo de quien no vemos puede llegar a parecernos que, en definitiva, poco importa lo que pueda hacer o decir Aquel que no vemos, tocamos o, simplemente, podemos sentir.

Actuar de tal manera de permanecer ciego ante lo que nos pasa y no posibilitar que Dios pueda ser, en efecto, alguien que, en diversos momentos de nuestra vida, pueda hacer acto de presencia de muchas maneras posibles.

En diversas ocasiones, por tanto, se producen inspiraciones del Espíritu Santo en nuestro corazón que muestran la presencia de Dios de forma firme y efectiva. Las mismas son, precisamente, “Huellas de Dios” en nuestras vidas porque, en realidad, nosotros somos su semejanza y, como tal, deberíamos encontrar a nuestro Creador, sencillamente, en todas partes.

No es algo dado a personas muy cualificadas en lo espiritual sino posibilidad abierta a cada uno de nosotros. Por eso no podemos hacer como si Dios estuviera en su reino mirando a su descendencia sin hacer nada porque cada día, a nuestro alrededor y, más cerca aún, en nosotros mismos, se manifiesta y hace efectiva su paternidad.

Las huellas de Dios son, por eso mismo, formas y maneras de hacer cumplir, en nosotros, la voluntad de Creador que, así, nos conforma para que seamos semejanza suya y, en efecto, lo seamos porque, como ya dejó escrito San Juan, en su primera Epístola (3, 1) es bien cierto que, a pesar de los intentos de evadirse de la filiación divina, no podemos preterirla y, como mucho, miramos para otro lado porque no es de nuestro egoísta gusto cumplir lo que Dios quiere que cumplamos.

Sin embargo, el Creador no ceja en su voluntad de llamarnos y sus huellas brillan en nuestro corazón siendo, en él, la siembra que más fruto produce.

Les dejo aquí el Índice:

Presentación

Huellas de Dios

1 ¿Dónde vemos a Dios?

2 El ruido que no nos deja escuchar a Dios

3 Cuando sólo queda la fachada

4 Cortar con nuestro pasado de increencia

5 El árbol de la fe

6 En perfecto estado de revista

7 Luz de Dios en la oscuridad

8 No desconectar de Dios

9 Orar es tener, siempre, presente a Dios

10 Pobreza y esperanza

11 Respeto humano

12 Sacerdotes

13 Saltarse las normas de Dios

14 Sed de Dios

15 Tener siempre presente a Dios

como Padre Nuestro

16 Un corazón tan frío…

17 Una esperanza bien definida

18 Una gran lotería siendo Providencia de Dios

A modo de Epílogo

Salmo 115

Acerca del autor

Y, por último, les dejo el último apartado, “A modo de Epílogo”:

Salmos del siglo XXI: La sombra de tu luz me repara

Salmo 115

Cuando miramos al Cielo, Padre eterno,

y nuestra fe nos dice que nos esperas,

que nos amas como hijos tuyos que somos,

que nos deseas a tu lado,

nosotros sabemos que te podemos percibir,

con los ojos del alma, que te percibimos

con claridad que no confunde,

de esa forma que tenemos los hijos

de ver al padre, Tú Padre nuestro,

con amor y, a la vez, con seguridad toda.

Cuando miramos al Cielo, Único como eres,

sabemos que no hay nada que nos confunda

porque eres distinto a todo y a todos,

nada igual sino distinto y verdadero Padre.

Cuando miramos al Cielo, Bondad en Ser,

te sabemos diferente,

te reconocemos así, como eres,

y gozamos viéndote en tu Creación,

inspirando la vida y el ser de tus hijos,

haciendo que nosotros nos sepamos protegidos,

libres del Mal si queremos.

Cuando miramos al Cielo, Padre de los padres,

¡te alabamos y te adoramos como mereces!,

y somos así felices, teniendo un Padre Único,

como Tú, partidario del Bien, el Amor y la Luz.

De “Salmos del siglo XXI",

de Eleuterio Fernández Guzmán

Y siguiendo el valioso principio que dice que debemos dar gratis lo que hemos recibido gratis, desde ahora mismo quedo a disposición de quien así lo desee y le enviaré, a vuelta de correo, copia del libro en formato pdf de forma totalmente gratuita. Sólo hay que hacer la petición al correo electrónico [email protected]

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Dios, que nos ama más que a nada, siempre está entre nosotros.

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor” (339)

Cuanto más pura es una ofrenda tanto más resplandece su testimonio

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20.04.26

Amigo de Lolo – Frases que bien valen la pena – Así se puede amar al prójimo

HAGIOPEDIA: Beato MANUEL LOZANO GARRIDO “Lolo”. (1920-1971).

PRESENTACIÓN

Ya son algunos años los que, el que esto escribe, lleva haciendo lo propio sobre el Beato de Linares (Jaén, España) en esta casa de InfoCatólica. Siempre ha valido la pena hacer algo así y aportar, aunque sea, un granito de arena a la comprensión de un creyente tan fuerte y profundo como es Lolo.

El linarense universal, que tanta atracción espiritual tiene para quien lo conoce, no deja de producir interés en aquel que se acerca a su persona a través de su obra. Y es que, no pudiendo hacerlo ahora personalmente o, digamos, en la intimidad de la conversación entre amigos, que lo somos todos aquellos que ansiamos serlo, es seguro que acercarse a Lolo de forma cercana nos viene la mar de bien.

Lolo nos acerca a lo bueno que tiene saber que, cuando se es hijo de Dios la mejor forma de serlo es, sencillamente, siéndolo. Y él es una muestra perfecta de cómo hacer algo que, algunas veces, a muchos nos resulta difícil y a algunos… imposible. Acerquémonos, desde ahora, a la obra misma de Lolo y a su intimidad podríamos decir, con lo que vamos a ganar, seguramente, mucho y más que muchoY, para más abundancia de lo bueno y mejor, al final de todo esto les ponemos uno de los aforismos espirituales que publicó Lolo en su libro Bien venido, amor“. Vamos, miel sobre hojuelas, como se dice en la Biblia pues esto, al fin y al cabo, es cosa del alma de cada cual.

Frases que bien valen la pena – Así se puede amar al prójimo

Antes que nada, busca a la gente con fatigas y entrecejos y harás por darles una grata compañía. Luego, cuando ellos te digan adiós, apriétales la mano y te fijas a ver si de tu visita les queda una llama en la frente y una rosa encarnada por encima del corazón.” (Beato Lolo, de su libro Las golondrinas nunca saben la hora)

Es cierto que nosotros, los discípulos de Cristo, tenemos dos Mandamientos que son la cima de nuestra fe: amar a Dios sobre todas las cosas y a nuestro prójimo como a nosotros mismos.

Ciertamente, amar a Dios es algo que no sólo está bien sino que es más que recomendable pues somos sus hijos y no sería de recibo que se nos pudiera decir eso de desagradecidos con Quien nos ha dado la vida y, además, la mantiene aquí mismo, donde ahora estamos.

Estas son, por decirlo así, las generales de la ley pero ya sabemos que, como suele decirse, “hecha la ley, hecha la trampa”…

¿Porqué decimos esto?

La respuesta está mucho más cerca de lo que podamos pensar: decimos esto porque no siempre amamos al prójimo como a nosotros mismos y es que, a veces, ni siquiera sabemos cómo hacerlo. Y para eso está nuestro hermano Lolo que, al parecer, conocía más que bien cómo hacer eso de amar al prójimo como a nosotros mismos…

Lolo no espera una actitud pasiva, no. Nos dice que busquemos a quien se encuentre, digamos, pasándolo mal o no tenga una situación en exceso buena. Y entonces nos sugiere eso que es tan barato pero, a la vez, tal difícil de llevar siempre a cabo: acompañar…

Pero hay más. Y es que hacer compañía, con no ser siempre fácil ni sencillo por cómo somos, hay también que despedirse de tal compañía. Y eso hay que hacerlo también bien pues no lo mismo darse cuenta de hasta qué punto nuestra ayuda ha servido o, al contrario, no ha servido para nada…

Sobre esto nos dice el Beato de Linares (Jaén, España) que hay que apretar la mano. Tal gesto no es nada desdeñable ni se tiene que tener como cosa de poca importancia. Al menos, antiguamente con dar la mano se aprecian muchas formas de ser de las personas: que si se aprieta fuerte que si se aprieta menos fuerte. En fin… que es una buena forma de hacer algo así como un test de qué es lo que pasa por el corazón de quienes se dan la mano. Y, aunque sea verdad que hoy es posible que tal gesto se haya perdido un poco… las cosas son como son o deberían ser como deben ser.

Pues bien, así nos daremos cuenta si nuestro auxilio ha dejado “llama en la frente” que es como decir que si hemos sembrado algo bueno en el corazón de la persona con la que hemos estado, con ese prójimo que necesitaba una mano o dos. Pero, es más, si es posible que le haya quedado “una rosa encarnada por encima del corazón” que es como decir que sí, que la cosa ha ido más que bien y ha quedado una cierta huella en su corazón y que es hasta posible que eso dure mucho tiempo…

Vemos, por tanto, como nos dice Manuel Lozano Garrido, que no es tan difícil darse cuenta de qué podemos hacer en según qué circunstancias. Otra cosa, claro, es que queramos cumplir con tal Mandamiento divino…

Eleuterio Fernández Guzmán


Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Entender el sufrimiento es un bien más que importante.

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor" (160)

Corazón: cálido nido de pájaros con sed de alma.”

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19.04.26

La Palabra para el Domingo – Domingo, 19 de abril de 2026

Resultado de imagen de SAnta BibliaLc 24, 13-35


“13 Aquel mismo día iban dos de ellos a un pueblo llamado Emaús, que distaba sesenta estadios de Jerusalén, 14 y conversaban entre sí sobre todo lo que había pasado. 15 Y sucedió que, mientras ellos conversaban y discutían, el mismo Jesús se acercó y siguió con ellos; 16 pero sus ojos estaban retenidos para que no le conocieran. 17 Él les dijo: ‘¿De qué discutís entre vosotros mientras vais andando?’ Ellos se pararon con aire entristecido. 18 Uno de ellos llamado Cleofás le respondió: ‘¿Eres tú el único residente en Jerusalén que no sabe las cosas que estos días han pasado en ella?’ 19 Él les dijo: ‘¿Qué cosas?’ Ellos le dijeron: ‘Lo de Jesús el Nazoreo, que fue un profeta poderoso en obras y palabras delante de Dios y de todo el pueblo; 20 cómo nuestros sumos sacerdotes y magistrados le condenaron a muerte y le crucificaron. 21 Nosotros esperábamos que fuese él el que iba a librar a Israel; pero, con todas estas cosas, llevamos ya tres días desde que esto pasó. 22 El caso es que algunas mujeres de las nuestras nos han sobresaltado, porque fueron de madrugada al sepulcro, 23   y, al no hallar su cuerpo, vinieron diciendo que hasta habían visto una aparición de ángeles, que decían que él vivía. 24 Fueron también algunos de los nuestros al sepulcro y lo hallaron tal como las mujeres habían dicho, pero a él no le vieron.’ 25 Él les dijo: ‘¡Oh insensatos y tardos de corazón para creer todo lo que dijeron los profetas! ¿No era necesario que el Cristo padeciera eso y entrara así en su gloria?’ 27 Y, empezando por Moisés y continuando por todos los profetas, les explicó lo que había sobre él en todas las Escrituras. 28 Al acercarse al pueblo a donde iban, él hizo ademán de seguir adelante. 29 Pero ellos le forzaron diciéndole: ‘Quédate con nosotros, porque atardece y el día ya ha declinado.’ Y entró a quedarse con ellos. 30 Y sucedió que, cuando se puso a la mesa con ellos, tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo iba dando.31       Entonces se les abrieron los ojos y le reconocieron, pero él desapareció de su lado. 32 Se dijeron uno a otro: ‘¿No estaba ardiendo nuestro corazón dentro de nosotros cuando nos hablaba en el camino y nos explicaba las Escrituras?’ 33 Y, levantándose al momento, se volvieron a Jerusalén y encontraron reunidos a los Once y a los que estaban con ellos, 34 que decían: ‘¡Es verdad! ¡El Señor ha resucitado y se ha aparecido a Simón!’ 35 Ellos, por su parte, contaron lo que había pasado en el camino y cómo le habían conocido en la fracción del pan.”

COMENTARIO

Los de Emaús como ejemplo


Muy sintomático es este ejemplo que los discípulos de Emaús nos ofrecen a todos los cristianos. Del todo a la nada casi de inmediato y sin solución de continuidad. Es prueba, además, de lo que puede suponer para un discípulo de Jesucristo tener una fe débil y tibia. 

Como viene a ser normal, y lógico, la naturaleza del hombre le lleva, nos lleva, a huir del peligro y a no afrontarlo. Cleofás y su compañero huyen, tratan de evitar, quizá, una persecución que acabara con sus vidas como acababa de ocurrir con la de su Señor. Pero, lo que no sabían era que, en ese camino de regreso al pasado, que viene a ser este ir a Emaús, huyendo de la bondad y refugiándose en el anonimato, volverían a encontrarse con su misma vida. Y así fue.

 El caso es que estos dos seguidores de Cristo iban discutiendo por el camino. Seguramente irían debatiendo sobre qué había pasado y, sobre todo, qué iba a pasar a partir de ese momento, si lo que aconteció en Jerusalén tenía sentido para ellos y cuál debería ser la interpretación que debían darle. Imagino que sería una discusión apasionada, por el tema de que trataba, y contenida, en gestos, por miedo a ser descubiertos. Llevaban, dice el texto, un aire entristecido, o, lo que es lo mismo, podemos constatar que estaban afectados por la muerte de Jesús y que eso los llevaba a esa situación de perplejidad en la que se encontraban. 

En esto que la voz de alguien, a quien no reconocieron, les saca de su acaloramiento hablador. Era importante, pienso yo, el que no supieron, en un principio quien era para, luego, reconocerlo en el gesto de partir el pan, símbolo primordial en la predicación de Jesús.

La conversación que tiene lugar entre un desconocido, para ellos, Jesús, y los de Emaús, es clara expresión de la relación que muchas veces, puede tenerse con Dios y, entre nosotros, con su Hijo. Cleofás y su acompañante, a pesar de sus dudas, plantean a Jesús una pregunta que, más bien, se la podían haber planteado a ellos mismos. Parece que ellos no habían llegado a comprender muy bien al Mesías y a su mensaje. A pesar de todo lo sucedido, y sobre lo que inquieren a Jesús, se les ha olvidado, lo esencial, muy pronto: tres días después de la muerte física de Jesús ya corren a esconderse y eso que pensaban que era que les traía la salvación, pero no un tipo de salvación como la que ellos querían, sino una salvación espiritual. Ellos deseaban, como otros tantos judíos, un levantamiento de la población bajo los mandos del Enviado, que sería, así, un caudillo militar que arrasara el invasor. Lo que pretendían era la llegada de un Reino nuevo, pero sustentado en el viejo, en el antiguo de Israel. 

Reflexión Domingo 26 de abril - Pastoral UCV

Sin embargo, aún les quedaba algo de esperanza; no había, por así decirlo, muerto el recuerdo de Jesús. Unas mujeres de las suyas, de sus seguidoras se entiende, decían haber visto el sepulcro vacío a unos ángeles que les habían hablado. Y para confirmarlo, como si pensaran que las mujeres, llevadas por su mayor sensibilidad, habían tenido visiones, unos hombres, algunos de los nuestros, dice el texto, se habían acercado para comprobar que era cierto lo que decían aquellas seguidoras de Cristo. Aquí también podemos apreciar bastante desconfianza propia, por otra parte, de la concepción que, aquella época, se tenía de la mujer. Y Jesús también rompe con esto, con esto también. 

Y es que cuando Jesús ha de intervenir, forzado por la situación pues veía que sus discípulos se perdían en los aledaños de la fe, es cuando, haciendo uso de sus conocimientos de las Sagradas Escrituras, les de pruebas inequívocas de que lo que le había sucedido, sin aún decir que era Él, ya estaba escrito. Desde Moisés, pasando por todos los profetas (bien seguro que también Isaías), les relata pasajes en los que se habla del Mesías, el Enviado que tenía que venir, sufrir, entregarse y morir para que el perdón de los pecados se hiciera efectivo, real, cierto. 

Ante esto, estos discípulos de Emaús comienzan a reencontrarse con la figura presente de Jesús, y con ese quédate con nosotros, síntoma de que su presencia les era agradable y que su conversión volvía a tomar forma, empieza a abrírseles los ojos. 

Como les había dicho en la última cena, el pan, su cuerpo, entregado por todos, fue el instrumento del cual se sirvió para que aquellos discípulos, duros de corazón, le reconociesen y, abriendo los ojos del alma se diesen cuenta, en ese mismo momento, que cuando les hablaba de los profetas algo les decía que aquello de lo que aquel desconocido les estaba hablando le remitía a Él mismo. Y que aún no habían descubierto, dentro de ellos, que ese arder del corazón tenía una razón exacta. 

Y entonces, se ven en la imperiosa necesidad de contar de comunicar lo sucedido, retornar a la fe que tenían y volver a Jerusalén. Han perdido el miedo, y quieren hacérselo saber a los suyos. 

Por su parte, los otros discípulos, los apóstoles más los que los acompañaban, les confirma que estaban en lo cierto: Jesús había resucitado, como dijo, que la aparición a las mujeres era cierta porque, para confirmar su retorno, también se había aparecido a Simón, que su esperanza no estaba rota sino que permanecía incólume, totalmente vigorosa, preparada para ser anunciada. 

Los de Emaús, por su parte, les hacen partícipes del descubrimiento que hacen, de la apertura de sus ojos, que estaban retenidos, de que, al partir el pan, signo inequívoco de quien lo hacía, habían reconocido las manos, el rostro, la mirada del Maestro. Así, alegres por eso vieron cómo, en ese mismo instante, una vez se les rebeló la Verdad, Jesús desaparecía. Y es que había cumplido su misión. Y eso es lo que les transmitían, para hacerles ver que, desde ese momento, Jesús sería, para todo el mundo, en una universalidad comprensible, la Palabra de Dios viviente en nuestros corazones y que, en la Eucaristía, su presencia es, siempre, real.

  
PRECES 
 
Por todos aquellos que pierden la esperanza.

Roguemos al Señor.


Por todos aquellos que no confían en Dios y su poder.

Roguemos al Señor.

 

ORACIÓN
 
Padre Dios; ayúdanos a no olvidar nunca que tu Hijo resucitó para quedarse entre nosotros.

 
Gracias, Señor, por poder transmitir esto.

  

El texto bíblico ha sido tomado de la Biblia de Jerusalén.
  

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación


Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

 
Panecillo de hoy:

¡Tantas veces somos como los de Emaús!


Para leer Fe y Obras.

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.