InfoCatólica / Eleuterio Fernández Guzmán / Archivos para: Junio 2025

30.06.25

Amigo de Lolo – Frases que bien valen la pena – Provee Dios para nuestro bien

HAGIOPEDIA: Beato MANUEL LOZANO GARRIDO “Lolo”. (1920-1971).

PRESENTACIÓN

Ya son algunos años los que, el que esto escribe, lleva haciendo lo propio sobre el Beato de Linares (Jaén, España) en esta casa de InfoCatólica. Siempre ha valido la pena hacer algo así y aportar, aunque sea, un granito de arena a la comprensión de un creyente tan fuerte y profundo como es Lolo.

El linarense universal, que tanta atracción espiritual tiene para quien lo conoce, no deja de producir interés en aquel que se acerca a su persona a través de su obra. Y es que, no pudiendo hacerlo ahora personalmente o, digamos, en la intimidad de la conversación entre amigos, que lo somos todos aquellos que ansiamos serlo, es seguro que acercarse a Lolo de forma cercana nos viene la mar de bien.

Lolo nos acerca a lo bueno que tiene saber que, cuando se es hijo de Dios la mejor forma de serlo es, sencillamente, siéndolo. Y él es una muestra perfecta de cómo hacer algo que, algunas veces, a muchos nos resulta difícil y a algunos… imposible. Acerquémonos, desde ahora, a la obra misma de Lolo y a su intimidad podríamos decir, con lo que vamos a ganar, seguramente, mucho y más que muchoY, para más abundancia de lo bueno y mejor, al final de todo esto les ponemos uno de los aforismos espirituales que publicó Lolo en su libro Bien venido, amor“. Vamos, miel sobre hojuelas, como se dice en la Biblia pues esto, al fin y al cabo, es cosa del alma de cada cual.

Frases que bien valen la pena –Provee Dios para nuestro bien

Entra ya en mi experiencia que, en la lucha, entre la enfermedad y nuestro cuerpo, de un lado, y el mal, de otro, participa un nuevo y poderoso elemento, que se llama Providencia, y es de Dios.” (Beato Lolo, de su libro Las estrellas se ven de noche)

Como podemos ver, aquí el Beato Lolo habla de sí mismo porque, es cierto, tiene mucha experiencia acerca de lo que dice y nadie mejor que él puede atestiguar lo referido al sufrimiento y a la enfermedad. Nos fiamos, pues, al cien por cien de sus palabras y, como siempre sucede, debemos extraer de ellas no pocos aprendizajes espirituales que nos ha de venir la mar de bien.

Lo que Lolo nos dice es que, ciertamente, el ya había pasado mucho tiempo con su enfermedad a cuestas pues este libro del que extraemos el texto de hoy, a saber, Las estrellas se ven de noche, fue publicado de forma póstuma en el año 1973 o, lo que es lo mismo, casi dos años después de su muerte. Es decir, que cuando habla de “mi experiencia” bien sabía lo que decía.

Lo que al Beato de Linares (Jaén, España) le decía su enfermedad era que nunca lo iba a dejar… como así fue. Por tanto, que reconocía más bien la lucha que estaba llevando contra ella aunque bien sabía que nunca iba a sanar pues eso ya se lo habían dicho hacía muchos años cuando lo declararon incurable allá por los años 40 del siglo XX al acudir donde debió acudir a “curarse”.

Había, por tanto, una lucha entre su cuerpo y la enfermedad que pretendía dominarlo. Y, como sabemos, salió ganadora de tal lucha aquella que lo llevó al Cielo, eso sí, de forma muy temprana. Pero, como suele decirse, las cosas son como son y fueron como fueron y ante eso… bueno, que nada podemos hacer ni él mismo nada pudo salvo saber muy bien sobrenaturalizar su sufrimiento.

De todas formas, como buen creyente católico que era, sabía a la perfección que podía aferrarse a Alguien, así con mayúscula porque grande a Quien se refería. Sí, Dios mismo es Aquel a quien se refiere nuestro amigo Manuel Lozano Garrido.

Llama “nuevo” y “poderoso elemento” a la Providencia de Dios. Y es que Manuel sabía que por muy mal que lo estuviera pasando siempre debía dejarse caer en las manos de Dios y en lo que su Creador tuviera por bien pensado para su sufrimiento persona.

Sabía muy Lolo que cuando decimos eso de que “Dios provee” no lo hacemos pensando que no es cierto sino todo lo contrario porque es voluntad del Creador tener muy en cuenta qué es lo que necesita su criatura. Y ya podemos imaginar que cuando se trata de dolor y se trata del sufrimiento de alguna de tales criaturas, el Padre Eterno tiene las cosas muy claras.

Dios tuvo que proveer para Manuel Lozano Garrido un corazón fuerte y un alma también fuerte pero, más que nada, limpia. Y eso hizo que nuestro amigo pudiera afrontar su enfermedad con un ánimo que no es demasiado común entre mortales. Y es que ya sabemos lo quejosos que somos cuando sufrimos el más mínimo dolor o cualquier clase de sufrimiento…

Dios tuvo que proveer para el linarense universal una forma de ser que, según dice los que le conocieron, la alegría era una seña de identidad en su forma de comportarse que era algo más que alegría: era fe y era creencia en que Dios nunca lo iba a abandonar como, en efecto, así fue.

Dios tuvo que proveer para aquel “inválido” (como se llama él en el capítulo III de su primer libro, a saber, El sillón de ruedas) algo así como una coraza tan fuerte que nada malo podía pasar a través de ella y lo mantenía libre de toda tentación y toda asechanza del Maligno aunque, es cierto, eso sólo lo podría decir él mismo aunque a nosotros nos parece que eso fue así.

Dios, por tanto, tuvo que proveer para Lolo mucho bueno y eso le hizo ser como fue y, a nosotros, nos hace creer que la santísima Providencia de Dios es como es… perfecta y que en ella no hay equivocación alguna. Ahí está el Beato de Linares para conformarlo de pies a cabeza.

Eleuterio Fernández Guzmán


Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Entender el sufrimiento es un bien más que importante.

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor" (120)

Inmenso foco el sol, proyectado sobre el escenario de la vida, donde el hombre interpreta el papel de personaje en la representación del amor.

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Para leer Fe y Obras.
Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

29.06.25

La Palabra del Domingo – Domingo, 29 de junio de 2025

Mt 16, 13-19

13 Llegado Jesús a la región de Cesarea de Filipo, hizo esta pregunta a sus discípulos: ’¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del hombre?’ 14 Ellos dijeron: ‘Unos, que Juan el Bautista; otros, que Elías, otros, que Jeremías o uno de los profetas.’ 15 Díceles él: ‘Y vosotros ¿quién decís que soy yo?’ 16 Simón Pedro contestó: ‘Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo.’ 17 Replicando Jesús le dijo: ‘Bienaventurado eres Simón, hijo de Jonás, porque no te ha revelado esto la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en los cielos. 18 Y yo a mi vez te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella. 19 A ti te daré las llaves del Reino de los Cielos; y lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos’”.

COMENTARIO

¿Quién es Cristo para nosotros?

¡Qué pregunta tan fácil y tan difícil de contestar!

No es, esto, una paradoja ni una afirmación carente de sentido.

El caso es que en tiempos de Jesús cuando lo pregunta el Maestro hay dudas. Es decir, para unos es difícil de contestar porque no saben qué decir. Por eso a unos les parece que Jesús es Elías, otros que el Bautista… en fin, que lo que no abundaba era la claridad sobre la persona del Maestro.

Sin embargo, no todos pensaban así. Al menos uno de ellos, Pedro, parece que sí sabía, que se había dado cuenta de algo más.

Es bien cierto que es posible preguntarse cuáles pueden ser las razones que llevaban a Cristo a preguntar acerca de Él mismo, que quién creía la gente que era.

Lo bien cierto es que Jesús sí sabía quien era y qué había ido a hacer a la Tierra. Sin embargo, no tenía muy claro si los demás también lo sabían y, en verdad, estaba sembrando en campo árido y sin sustancia espiritual. Y, entre los que respondían acerca de que era otra persona ya muerta no podía encontrar a muchos que comprendiesen que era el Mesías. Ellos esperaban otro tipo de persona y otro tipo de Enviado de Dios.

Pero, al menos, no se equivoca en Simón.

Aquel hombre, que luego traicionaría a su Señor aún a sabiendas de que le había profetizado que lo haría, tenía una idea bien formada de la persona de Jesús. No dijo que era un gran Maestro, un hombre sabio y ya está. No. Dijo que era, nada más y nada menos, que el “Hijo de Dios vivo”.

Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?"

Jesús sabía que aquello que decía a quien pasaría a llamar Pedro, “Piedra” pues iba a construir su Iglesia sobre aquella roca que se mantenía firme ante las opiniones ajenas y sabía que Jesús era quien sabía que era.

Aquel momento de la historia de la aun no nacida Iglesia que luego se llamaría católica, fue importante. Jesús, gracias a aquella respuesta (soplada en el corazón de Simón por el Espíritu Santo y, por tanto, por el mismo Dios, como bien dice el Emmanuel) sabe que Pedro ha de ser el Primus inter pares, el primero entre iguales, entre aquellos que había escogido por Apóstoles. Y, lógicamente, le otorga una serie de derechos sobre los demás: todos son iguales ante Dios pero el encargo de ser el primer Papa lo concede a Pedro y no a otro; atará y quedará atado; desatará y quedará desatado… en el cielo, en la Casa de Dios.

Vemos, pues, que para Pedro era Jesús quien todos habían estado esperando desde que Abrahán siguió la voz de Dios y se adentró en el desierto. Tantos siglos habían pasado desde entonces que, incluso, se había llegado a tergiversar cómo sería el Mesías. Se esperaba uno que fuera un guerrero y que echara al invasor romano de la tierra sagrada que estaba mancillando con su fe pagana. Pero Jesús no era tal tipo de Mesías sino un muy distinto. Es más, cuyo reino no era de este mundo.

Supo, pues, Pedro, quien era Jesús y, por tanto, así le siguió hasta dar su vida por una fe que, a veces, le había hecho dudar o, mejor, que él había escondido por miedo.

Es, pues, este Pedro y no el de las posteriores negaciones, en que vale la pena tener en cuenta. El mismo que luego escribiría que debíamos estar preparados para dar razón de nuestra esperanza. Y él ya lo estaba.

PRECES

Por todos aquellos que no conocen a Cristo.

Roguemos al Señor.

Por todos aquellos que, conociendo a Cristo, no lo tienen en cuenta en su vida.

Roguemos al Señor.

ORACIÓN

Padre Dios; ayúdanos a saber que Cristo, Hijo tuyo, es, en efecto, el Mesías esperado.

Gracias, Señor, por poder transmitir esto.

El texto bíblico ha sido tomado de la Biblia de Jerusalén.

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano GarridoLolo, “panecillos de meditación(En “Las golondrinas nunca saben la hora) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

 

Panecillo de hoy:

Saber quién es Cristo para nosotros es, verdaderamente, algo crucial para nuestras almas.

Para leer Fe y Obras.

 

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

23.06.25

Amigo de Lolo – Frases que bien valen la pena – El olor a azufre

HAGIOPEDIA: Beato MANUEL LOZANO GARRIDO “Lolo”. (1920-1971).

PRESENTACIÓN

Ya son algunos años los que, el que esto escribe, lleva haciendo lo propio sobre el Beato de Linares (Jaén, España) en esta casa de InfoCatólica. Siempre ha valido la pena hacer algo así y aportar, aunque sea, un granito de arena a la comprensión de un creyente tan fuerte y profundo como es Lolo.

El linarense universal, que tanta atracción espiritual tiene para quien lo conoce, no deja de producir interés en aquel que se acerca a su persona a través de su obra. Y es que, no pudiendo hacerlo ahora personalmente o, digamos, en la intimidad de la conversación entre amigos, que lo somos todos aquellos que ansiamos serlo, es seguro que acercarse a Lolo de forma cercana nos viene la mar de bien.

Lolo nos acerca a lo bueno que tiene saber que, cuando se es hijo de Dios la mejor forma de serlo es, sencillamente, siéndolo. Y él es una muestra perfecta de cómo hacer algo que, algunas veces, a muchos nos resulta difícil y a algunos… imposible. Acerquémonos, desde ahora, a la obra misma de Lolo y a su intimidad podríamos decir, con lo que vamos a ganar, seguramente, mucho y más que muchoY, para más abundancia de lo bueno y mejor, al final de todo esto les ponemos uno de los aforismos espirituales que publicó Lolo en su libro Bien venido, amor“. Vamos, miel sobre hojuelas, como se dice en la Biblia pues esto, al fin y al cabo, es cosa del alma de cada cual.

Frases que bien valen la pena - El olor a azufre

Cuando un hombre quiere ser más positivo que su cruz, huele a azufre de ángel caído. Por eso el espantapájaros no tiene manos, ni pies, ni rostro, porque se han evadido en el anonimato de una figura sin alma.” (Beato Lolo, de su libro “Las estrellas se ven de noche”)

Ciertamente, en estas palabras de Lolo hay no poca preocupación por el alma de sus hermanos que son todos aquellos que, habiendo conocido al Hijo de Dios, confiesan que es el Hijo del Todopoderoso enviado al mundo para que el mundo se salve.

Lo que podemos deducir de lo que nos dice el Beato de Linares (Jaén, España) es que el creyente puede hacer dos cosas o, por decirlo de otra forma, que tiene alternativa a la hora de considerar su cruz o… cruces, pues de todo hay en la viña del Señor.

Por un lado, es bueno y mejor aceptar y saber que nosotros cargamos con una o varias cruces, que la o las hemos cargado antes y que, casi seguro, la o las vamos a cargar con el paso del tiempo. Y es que la realidad es tozuda y no hay forma de no cargar con alguna cruz pues, de todas formas, no ha de ser el discípulo menos que el Maestro a tal respecto…

Tal forma de ver las cosas es, digamos, la correcta. Y es que Jesucristo cargó con su cruz, la Cruz por antonomasia aunque nosotros creemos que también cargó con otras como, por ejemplo, la incomprensión ante su ser y Palabra de muchos que lo conocieron. Y tal debió ser una cruz bastante pesada por según cómo sabemos que le fue en sus años de predicación…

Vemos, por tanto, que una forma de actuar ante nuestra cruz es… aceptarla y llevarla lo mejor posible.

Pero, por el contrario, hay otra forma de comportarse ante la cruz o cruces que son nuestro pan de cada día. Y es a la que aquí se refiere Lolo. Y no es la forma buena y mejor de la que hemos hablado antes sino otra que es mucho peor.

El caso es que despreciar la cruz es algo así como querer ser más que el Mesías. Y eso es, como dice Lolo, algo así como ser un ángel caído…

El olor a azufre nos debe poner sobre la mesa el Mal, el Infierno y, en fin, todo aquello que supone rechazar lo que somos porque, el caso, es que somos hijos de Dios y, si bien, el Padre no quiere que sus hijos padezcan en su vida y en el mundo… bien sabe el Creador cómo son las cosas y qué caminos tomamos que, a veces, no nos llevan a buen lado…

Nosotros queremos ser más positivos que nuestra cruz cuando no queremos tenerla en cuenta y, al contrario de lo que supone tal “positividad” no hacemos por descargarnos de ella sino que aumentamos su peso no haciendo que prolifere en nosotros lo que sea contraria a la misma. Y no quiere decir eso que no hagamos por llevar la cruz sino que, a lo mejor, está de nuestro lado mejorar su peso… pero no queremos porque nos sentimos más fuertes que la misma y tan fuertes nos sentimos que creemos que, en realidad, no existe. Y así, se diga lo que se diga, no es fácil caminar por el bueno camino hacia el definitivo Reino de Dios llamado Cielo.

Nuestro amigo Lolo, como bien sabemos por lo que nos ha dicho a lo largo de todos sus escritos, no quiere nada que no sea bueno y mejor para quien lo conoce. Al contrario es la verdad: Manuel Lozano Garrido nos quiere cabe sí en el Paraíso y por eso nos advierte acerca de lo que puede suponer para nuestra alma hacer como si nada con nuestra cruz. Y es que él bien que la llevó a lo largo de su vida y lo hizo gallarda y valientemente. Vamos, de forma insuperable.

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Entender el sufrimiento es un bien más que importante.

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor" (119)

Si el firmamento al alcance lo sentimos tan infinito, ¿por qué no la bondad, la misericordia y la esperanza en nosotros de un Dios que lo ha creado para que nos sirva en nuestro fin?

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Para leer Fe y Obras.


Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

22.06.25

La Palabra del Domingo – Domingo, 22 de junio de 2025

Lc 9, 11b-17

Les hablaba acerca del Reino de Dios, y curaba a los que tenían necesidad de ser curdos. 12 Pero el día había comenzado a declinar, y acercándose los Doce, le dijeron: ‘Despide a la gente para que vayan a los pueblos y aldeas del contorno y busquen alojamiento y comida, porque aquí estamos en un lugar deshabitado.’13 El les dijo: ‘Dadles vosotros de comer.’ Pero ellos respondieron: ‘No tenemos más que cinco panes y dos peces; a no ser que vayamos nosotros a comprar alimentos para toda esta gente.’ 14 Pues había como 5.000 hombres. El dijo a sus discípulos: ‘Haced que se acomoden por grupos de unos cincuenta.’ 15 Lo hicieron así, e hicieron acomodarse a todos. 16 Tomó entonces los cinco panes y los dos peces, y levantando los ojos al cielo, pronunció sobre ellos la bendición y los partió, y los iba dando a los discípulos para que los fueran sirviendo a la gente. 17 Comieron todos hasta saciarse. Se recogieron los trozos que les habían sobrado: doce canastos.”

COMENTARIO

Confianza plena en Dios

Algunos sostienen que aquella multiplicación de los panes es algo simbólico y que, en realidad, Jesús no hizo tal cosa sino que se supone que quería decir algo así como que es importante compartir, etc.

Sin embargo, los creyentes estamos más que seguros de que si de aquello dejó constancia el evangelio era porque sucedió y porque era muy importante entender lo que eso quería decir.

Jesús sabe que toda aquella muchedumbre difícilmente podría ser alimentada por vías humanas. En realidad, haría falta una cantidad de dinero muy elevada de la que no disponía el Hijo de Dios ni sus apóstoles.

Pero el Mesías quiere poner a prueba a los que más de cerca le siguen. Y les pone una prueba no fácil: que den ellos de comer a los que le están escuchando. Pero ellos, reconociéndose humanamente muy limitados saben que lo único que pueden hacer es, simplemente, comprar la comida. Pero también sabían que no tenían tan gran cantidad de dinero.

Jesús, sin embargo, confía plenamente en Dios y en el poder de la oración de petición.

Aquel hombre que había venido al mundo a que se cumpliese la voluntad de Dios se dirige a Quien todo lo creó y mantiene para pedir por aquellas personas que habían puesto su confianza en Él y que ahora se veían en una situación de difícil solución a no ser que interviniese el mismo Todopoderoso.

Cinco panes y dos peces - Alfa y Omega

Y la oración surte el efecto deseado. Todos comen e, incluso, sobra mucha comida (recogen doce canastos) que no puede echarse a perder o desperdiciarse. Nada de lo divino puede quedar perdido sino recogido para alimentar, espiritualmente, a quien lo necesite.

Jesús les había enseñado mucho con aquello. Por ejemplo, que no hay que perder nunca la esperanza; que Dios siempre escucha cuando se pide para dar solución a las necesidades de otros; que es muy importante orar al Padre por medio de su Hijo Jesucristo.

Los apóstoles actuaron como hombres y sólo se les ocurrió que Jesús mandara a sus seguidores que se fueran a buscarse el alimento. Pero Jesús tenía un alimento que sacia el hambre de eternidad. Y se lo dio y quedaron todos saciados. Comieron del echo milagroso y todos quedaron gozosos con aquello que habían visto y gustado.

PRECES

Por todos aquellos que no confían en Dios.

Roguemos al Señor.

Por todos aquellos que no se dirigen a Dios en petición o agradecimiento.

Roguemos al Señor.

ORACIÓN

Padre Dios; ayúdanos a tener siempre confianza en el poder de la oración.

Gracias, Señor, por poder transmitir esto.

El texto bíblico ha sido tomado de la Biblia de Jerusalén.


Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano GarridoLolo, “panecillos de meditación(En “Las golondrinas nunca saben la hora) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

 

Panecillo de hoy:

Unos panes y unos peces que son el germen del Amor de Dios.

Para leer Fe y Obras.

 

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

16.06.25

Amigo de Lolo – Frases que bien valen la pena – Es Dios quien lo hace

HAGIOPEDIA: Beato MANUEL LOZANO GARRIDO “Lolo”. (1920-1971).

PRESENTACIÓN


Ya son algunos años los que, el que esto escribe, lleva haciendo lo propio sobre el Beato de Linares (Jaén, España) en esta casa de InfoCatólica. Siempre ha valido la pena hacer algo así y aportar, aunque sea, un granito de arena a la comprensión de un creyente tan fuerte y profundo como es Lolo.

El linarense universal, que tanta atracción espiritual tiene para quien lo conoce, no deja de producir interés en aquel que se acerca a su persona a través de su obra. Y es que, no pudiendo hacerlo ahora personalmente o, digamos, en la intimidad de la conversación entre amigos, que lo somos todos aquellos que ansiamos serlo, es seguro que acercarse a Lolo de forma cercana nos viene la mar de bien.

Lolo nos acerca a lo bueno que tiene saber que, cuando se es hijo de Dios la mejor forma de serlo es, sencillamente, siéndolo. Y él es una muestra perfecta de cómo hacer algo que, algunas veces, a muchos nos resulta difícil y a algunos… imposible. Acerquémonos, desde ahora, a la obra misma de Lolo y a su intimidad podríamos decir, con lo que vamos a ganar, seguramente, mucho y más que muchoY, para más abundancia de lo bueno y mejor, al final de todo esto les ponemos uno de los aforismos espirituales que publicó Lolo en su libro Bien venido, amor“. Vamos, miel sobre hojuelas, como se dice en la Biblia pues esto, al fin y al cabo, es cosa del alma de cada cual.

Frases que bien valen la pena –Es Dios quien lo hace

Humanamente seríamos espectáculo de debilidad, pero el testimonio que ofrecemos es de lo alto y por las pistas que deja el sufrimiento en nuestra alma, se puede rastrear al Autor del gran milagro.” (Beato Lolo, de su libro Cartas con la señal de la Cruz)

Bien sabemos que la autosuficiencia en materia de fe no es la mejor recomendación que se le puede dar a alguien que dice ser creyente cristiano, aquí católico. Y no es que no sea importante que nosotros hagamos lo que nos corresponde hacer en tales asuntos sino que creer que somos nosotros los que, en absoluta soledad espiritual, alcanzamos según qué niveles… vamos… como que no.

Aquí empieza Manuel Lozano Garrido con la verdad más grande que podemos echarnos al corazón: es que humanamente somos bien poca cosa por mucho que nosotros nos creamos que somos. Sí, y tal es una verdad tan grande como la catedral más grande y desconocerla sólo nos puede llevar por el mal camino espiritual… hacia ninguna parte válida para nosotros y para nuestra alma.

Somos poca cosa, sí. Pero eso no obsta para nada de lo que puede venir siendo conscientes de eso. Y es que tenemos a nuestro lado, incluso dentro de nuestro corazón siendo su templo, a Aquel que nunca falla y nunca, por tanto, ni nos va a dar de lado ni nada por el estilo.

A tal respecto, y dada su situación física, bien sabía el Beato Lolo, lo que decía al hablar de sufrimiento y de Quien, en resumidas cuentas, se hace cargo de todo lo que a tal respecto se refiere.

Lolo, pues, daba un testimonio que valía mucho la pena e, incluso, muchos años después de su subida al Cielo (muy recientemente hemos recordado su beatificación, tanto como el pasado 12 de este mes de junio) su sufrimiento bien entendido como sobrenaturalización del dolor, es una prueba más que evidente de lo que aquí nos dice este hermano nuestro.

Sí, Lolo sufría. Y, sin embargo, sabía a Quien atribuir lo bueno que, al fin y al cabo, suponía no el sufrimiento en sí (que recaía en su persona) sino lo que eso era en realidad y que no era otra cosa que un testimonio claro y evidente del poder sobrenatural que existe dentro del propio sufrimiento si se sabe entender así el mismo.

Nos dice por eso Lolo que el sufrimiento deja “pistas” y eso sólo puede querer decir que deja huellas que podemos seguir para “aprovecharnos” espiritualmente de ellas. Y es una gracia muy grande ser capaz de ir por el mundo (sin moverse de su sillón de ruedas o de su cama) poniendo sobre la mesa las verdades más intrínsecas que puede tener el sufrimiento. Y eso es lo que hace lo cuando nos dice que podemos darnos cuenta de que el Autor del gran milagro que supone todo esto es, nada más y nada menos, que Dios mismo.

Dios ahí, con las personas que sufren y saben que eso valdrá la pena por muy dura que parezca la cosa. Y en eso Lolo, también en eso, fue un verdadero maestro.

Eleuterio Fernández Guzmán



Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Entender el sufrimiento es un bien más que importante.

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor" (118)

Lema para el sol: ‘Mi fuego es de Dios; mi llama para el hombre’”.

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Para leer Fe y Obras.


Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.