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20.07.26

Amigo de Lolo – Saber superarse

HAGIOPEDIA: Beato MANUEL LOZANO GARRIDO “Lolo”. (1920-1971).

Sería un error pensar, como muchas veces se hace hoy día, con criterios actuales para juzgar tiempos pasados. Y en el caso de Manuel Lozano Garrido podríamos caer en el mismo y decir, por ejemplo, que su circunstancia, sí, fue difícil pero que tampoco fue para tanto…

En realidad, debemos ver las cosas por cómo eran, en este caso particular, en el tiempo real en el que vivió Lolo y, entonces, seguramente, no haremos juicios que, sin duda, no han de estar sometidos al análisis de la realidad concreta, cuando pasó.

Pues bien, objetivamente, que el Beato de Linares pudiera sobrellevar todos sus males físicos sólo podemos atribuirlo a la expresa Voluntad de Dios. Y sí, claro que intervino la medicina de la época pero no podemos negar que un tanto milagroso fue su caso…

Bien es sabido el papel que desempeñaban allá por los años cincuenta y sesenta del siglo pasado las personas llamadas inválidas que eran las que, por una causa o por otra bien estaban postradas en la cama bien pasaban la mayoría de su vida en un sillón de ruedas, caso muy particular como fue el de Lolo. Y sí, el papel era, digámoslo pronto, nada de nada y eran tenidos, por decirlo así, como alguien a quien hay que soportar pero al que no se le da importancia alguna. Y casi se equiparaban las palabras “inválido” e “inútil” cuando, en realidad, y aquí tenemos un claro caso de que eso no podía ser, no tenía que ser así…

Bien podemos decir que Lolo se superó a sí mismo más de una y más de muchas más veces. Es decir, muy a pesar de cómo andaba su físico, fue capaz siempre de sobreponerse a sus especiales circunstancias y dar de sí mucho más de lo que podría esperarse, de forma objetiva, de alguien que, primero, no puede escribir con una mano, luego no puede con ninguna, a la vez se va quedando paralítico y por último, es la ceguera la que visita su vida para quedarse. En fin… que cada cual, ahora mismo, se ponga un momento (sólo un momento y no unos cuantos años…) en tales circunstancias y verá que fácil, lo que se dice fácil no debió ser…

El arte de la superación fue una asignatura que puso la vida a Lolo y, podemos decir, aprobó con una nota más que alta pues, de otra forma, sin perseverancia y sin tesón en lo que hacía, hubiera sido difícil (más bien, imposible de toda imposibilidad) trajinar todo lo que trajinó alguien que, sin moverse de su casa y, aún de un sillón de ruedas o una cama, fue capaz de mostrar al mundo eso que se dice (pero que, tantas veces no se cree de verdad) de que “quien quiere, puede”. Y poder, bien que pudo nuestro amigo Lolo pues, sin duda alguna, tenía un ansia de superación personal que ríase cualquier de ustedes de los cursos que hoy día predican acerca de la autoayuda.

Lo que pasa es que Lolo, para eso, no estuvo solo sino que contó con Dios, con la Virgen María, con su hermano Jesucristo además de las ayudas ya puramente humanas como, por ejemplo, su hermana Lucy y muchos más que, seguramente, le echaron una mano o las dos y a las que supo agradecer todo siendo como era. Y era más que suficiente.

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Entender el sufrimiento es un bien más que importante.

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor" (172)

Grande será el Universo, pero no hay nada tan infinito como la sed de amar de un hombre.”

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Para leer Fe y Obras.


Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

19.07.26

La Palabra para el domingo – Domingo, 19 de julio de 2026

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Mt 13, 24-43

Otra parábola les propuso, diciendo: ‘El Reino de los Cielos es semejante a un hombre que sembró buena semilla en su campo. Pero, mientras su gente dormía, vino su enemigo, sembró encima cizaña entre el trigo, y se fue. Cuando brotó la hierba y produjo fruto, apareció entonces también la cizaña. Los siervos del amo se acercaron a decirle: ‘Señor, ¿no sembraste semilla buena en tu campo? ¿Cómo es que tiene cizaña?’ Él les contestó: ‘Algún enemigo ha hecho esto.’ Dícenle los siervos: ‘¿Quieres, pues, que vayamos a recogerla?’ Díceles: ‘No, no sea que, al recoger la cizaña, arranquéis a la vez el trigo. Dejad que ambos crezcan juntos hasta la siega. Y al tiempo de la siega, diré a los segadores: Recoged primero la cizaña y atadla en gavillas para quemarla, y el trigo recogedlo en mi granero.’ ‘Otra parábola les propuso: ‘El Reino de los Cielos es semejante a un grano de mostaza que tomó un hombre y lo sembró en su campo. Es ciertamente más pequeña que cualquier semilla, pero cuando crece es mayor que las hortalizas, y se hace árbol, hasta el punto de que las aves del cielo vienen y anidan en sus ramas.’

Les dijo otra parábola: ‘El Reino de los Cielos es semejante a la levadura que tomó una mujer y la metió en tres medidas de harina, hasta que fermentó todo.’ Todo esto dijo Jesús en parábolas a la gente, y nada les hablaba sin parábolas, para que se cumpliese el oráculo del profeta: ‘Abriré en parábolas mi boca, publicaré lo que estaba oculto desde la creación del mundo. ‘Entonces despidió a la multitud y se fue a casa. Y se le acercaron sus discípulos diciendo: ‘Explícanos la parábola de la cizaña del campo.’ El respondió: ‘El que siembra la buena semilla es el Hijo del hombre; el campo es el mundo; la buena semilla son los hijos del Reino; la cizaña son los hijos del Maligno; el enemigo que la sembró es el Diablo; la siega es el fin del mundo, y los segadores son los ángeles. De la misma manera, pues, que se recoge la cizaña y se la quema en el fuego, así será al fin del mundo. El Hijo del hombre enviará a sus ángeles, que recogerán de su Reino todos los escándalos y a los obradores de iniquidad, y los arrojarán en el horno de fuego; allí será el llanto y el rechinar de dientes. Entonces los justos brillarán como el sol en el Reino de su Padre. El que tenga oídos, que oiga.”

 

COMENTARIO

Cómo es el Reino de Dios

Jesús habla en parábolas porque es la mejor forma de que le entiendan aquellos que le escuchan. Además, sirve para hacerles ver qué era, exactamente, lo que quiere que entiendan.

Es cierto que Dios planta, siempre, buena semilla en el corazón de sus hijos. Sin embargo, en muchas ocasiones hay personas que se encargan de emponzoñar el mismo con ideas que se alejan de la voluntad de Dios. Plantan, así, la cizaña que, en caso de fructificar, puede dañar, mucho, la cosecha del Creador.

Resulta importante, por tanto, desdeñar aquello que pueda ser cizaña y quedarnos con lo bueno que Dios entiende benéfico para nosotros. Lo demás, como bien se dice en el texto de San Mateo, será quemado cuando Dios quiera.

Es, por eso mismo, este texto en parábolas uno que lo es escatológico. Jesús les dice qué pasará cuando vengan sus ángeles a separar lo bueno de lo malo. Sirve, por eso mismo, para prevenir y saber a qué carta quedarnos en asuntos espirituales y no caer, así, en lo que no debemos caer. Los justos brillarán y los injustos irán, ya sabemos, al infierno.

El Reino de los cielos se parece al grano de mostaza que es la más pequeña  de las semillas" - Bolivia MisioneraPero el Reino de Dios, Dios mismo, es como una semilla muy pequeña y como una pequeña cantidad de levadura. Ambas realidades, en principio, pueden valer poca cosa pero, con el uso adecuado y con el tiempo, llegan, en un caso, a ser un arbusto de grandes dimensiones o, en el caso de la levadura, a dar consistencia a la masa, pongamos, de pan.

Jesús viene a decirnos que Dios, en el corazón del hombre, puede ser poca cosa si el hijo del Creador no lo tiene en cuenta. Sin embargo, si hay aceptación, por parte del creyente, de la voluntad de Dios y sigue sus mandatos, su presencia irá creciendo hasta hacer que su semejanza lo tenga como el más importante de su vida y Quien le guía. Así es el Amor de Dios que, poco a poco, va transformando a su descendencia si es que la misma se deja transformar.

A todo esto, los discípulos de Cristo querían saber, querían conocer, exactamente, lo que les había dicho el Maestro. No actuaron de forma pasiva sino que, al contrario, tuvieron interés en conocer y, así, en formarse en la doctrina de Jesucristo.

PRECES

Por todos aquellos que no quieren escuchar a Cristo.

Roguemos al Señor.

Por todos aquellos que no tienen esperanza en el más allá de este mundo y en la vida eterna.

Roguemos al Señor.

ORACIÓN

Padre Dios; ayúdanos a tener nuestro corazón siempre dispuesto a que crezca tu Amor y, así, conducir nuestra vida. 

Gracias, Señor, por poder transmitir esto.

El texto bíblico ha sido tomado de la Biblia de Jerusalén.

 

Eleuterio Fernández Guzmán



Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano GarridoLolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

 

Panecillo de hoy:

Nos resultará más que conveniente no ser nunca cizaña.

Para leer Fe y Obras.

 

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.



18.07.26

Reseña: Acentos sobre el alma

Autor: Eleuterio Fernández Guzmán

Editorial: Createspace, Amazon

Páginas: 80

Precio aprox.: 4, 32

ISBN Amazon: 979-8180983565

Año edición: 2026

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Otros libros del autor.  Y más libros, aquí

Siempre nos expresamos, al referirnos al alma, como de una realidad espiritual que para nosotros es muy importante. Y es que Dios, en su inmensa sabiduría, nos la infunde para que forme con nuestro cuerpo una unidad temporalmente indisoluble.

Es cierto y verdad que el alma se separa del cuerpo en el mismo momento de la muerte y que luego tiene su destino donde el Juicio particular de la persona en la que moraba haya determinado el tribunal de Dios y su justa justicia.

Sin embargo, o precisamente por eso, el alma tiene aún más importancia porque esperará el tiempo que sea necesario para que, en el Último día pueda reunirse con el cuerpo al que dejó en el mundo cuando se terminó la vida militante.

El alma, por tanto, es vital para nuestra vida y por eso mismo todos los acentos que puedan recaer sobre la misma apuntan exactamente hacia lo que es para nosotros más importante: el Amor de Dios y el que el Padre entregó a nuestros corazones cuando somos creados según su santísima Voluntad.

El poemario que, Dios mediante, continúa tras esta presentación nos gustaría que estuviese dedicado especialmente al alma. Y lo hacemos así porque, en primer lugar, queremos prestar atención a la parte espiritual de nuestra propia vida y, luego, porque creemos muy necesario requerir a nuestro corazón la sustancia mejor que pueda servirnos para ser capaces de vislumbrar, siquiera, la importancia que tiene el alma. Así de sencillo.

Les dejó aquí el Índice:

Presentación

Poemas:

Umbral del alma

Preprólogo

El alma es regalo de Dios a sus hijos



A modo de Prólogo

Como un río que pasa

Reprólogo

A fuerza de luces

Generales de la ley poética

1 Nunca se sabe

2 Al margen

3 Repentinamente

Vivir sobre el recuerdo

4 Alientos que fueron

5 La vida pasa como los ríos

6 Allí quedó

Acentos sobre el alma

7 El alma recuerda

8 El alma espera

9 El alma agradece

10 ¿Acaso el alma duda?

11 El alma busca

12 El alma cae y se levanta

13 El alma ama

14 El alma anhela el Cielo

15 El alma contempla

16 El alma perdona

17 El alma canta

18 El alma sufre

19 El alma reza

20 El alma, semilla de eternidad

Un necesario Epílogo

Motu proprio

Acerca del autor

Y como muestra les dejamos el poema de título “Un necesario Epílogo”

Un necesario Epílogo

Es la luz primera que ilumina

nuestra vida,

regalo dado por Dios

a su criatura querida,

regalo que llama al ser

desde lo lejos del tiempo

y nos trae del Padre que Es

lo mejor de su sueño.

Es aquella instancia nueva

que renueva nuestra vida,

inspiración del Creador

            inmortal y sin medida.

Es lugar de buen reposo,

espacio para lo bueno,

limpia y siempre reluciente

es lo que más conviene.

Los acentos que ponemos

sobre el alma si queremos

son la fuerza de esa luz,

es el poder que tenemos.

Alma nuestra, alma santa,

Dios quiere que te muestres

alba de amanecer, amanecer de alba.

Y siguiendo el valioso principio que dice que debemos dar gratis lo que hemos recibido gratis, desde ahora mismo quedo a disposición de quien así lo desee y le enviaré, a vuelta de correo, copia del libro en formato pdf de forma totalmente gratuita. Sólo hay que hacer la petición al correo electrónico [email protected].

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Ese gran regalo de Dios que es el alma nuestra.

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor” (339)

Cuanto más pura es una ofrenda tanto más resplandece su testimonio

……………………………

Para leer Fe y Obras.


Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

6.07.26

Amigo de Lolo – Frases que bien valen la pena – Salvados gracias a Cristo

HAGIOPEDIA: Beato MANUEL LOZANO GARRIDO “Lolo”. (1920-1971).

PRESENTACIÓN

Ya son algunos años los que, el que esto escribe, lleva haciendo lo propio sobre el Beato de Linares (Jaén, España) en esta casa de InfoCatólica. Siempre ha valido la pena hacer algo así y aportar, aunque sea, un granito de arena a la comprensión de un creyente tan fuerte y profundo como es Lolo.

El linarense universal, que tanta atracción espiritual tiene para quien lo conoce, no deja de producir interés en aquel que se acerca a su persona a través de su obra. Y es que, no pudiendo hacerlo ahora personalmente o, digamos, en la intimidad de la conversación entre amigos, que lo somos todos aquellos que ansiamos serlo, es seguro que acercarse a Lolo de forma cercana nos viene la mar de bien.

Lolo nos acerca a lo bueno que tiene saber que, cuando se es hijo de Dios la mejor forma de serlo es, sencillamente, siéndolo. Y él es una muestra perfecta de cómo hacer algo que, algunas veces, a muchos nos resulta difícil y a algunos… imposible. Acerquémonos, desde ahora, a la obra misma de Lolo y a su intimidad podríamos decir, con lo que vamos a ganar, seguramente, mucho y más que muchoY, para más abundancia de lo bueno y mejor, al final de todo esto les ponemos uno de los aforismos espirituales que publicó Lolo en su libro Bien venido, amor“. Vamos, miel sobre hojuelas, como se dice en la Biblia pues esto, al fin y al cabo, es cosa del alma de cada cual.

Frases que bien valen la pena – Salvados gracias a Cristo

“Cada uno de nosotros tiene una herida, incluso una cita en su cuerpo, pero el escalofrío de la muerte no cuenta en la señal positiva que Cristo hizo con dos travesaños.” (Beato Lolo, de su libro Las estrellas se ven de noche)

No podemos negar que en este texto de su libro Las estrellas se ven de noche el Beato de Linares (Jaén, España) nos está retratando a todos empezando, precisamente, por él mismo.

Nadie puede negar que tiene una herida. Es decir, que más o menos la misma será, eso, más o menos grande pero no es de creer que haya nadie que no soporte cierto sufrimiento, cierto dolor físico o espiritual. Y es que la naturaleza humana es como es y hay ciertas circunstancias que no podemos obviar aunque tratemos de disimular a tal respecto.

Lo que más produce asombro es cómo Lolo habla de la muerte. Es decir, que para él es una “cita” o, lo que es lo mismo, algo de lo que no podemos huir aunque no sepamos, claro está, el momento exacto que seremos llamados por Dios. Y es que es el Creador quien nos llama para, luego, administrarnos su justa justicia, valga casi la redundancia.

Tenemos, pues, una cita con la muerte. Y a ella nos conviene llegar con el alma lo más limpia posible pues de lo contrario ya sabemos (de tener unos mínimos conocimientos cristianos y, así, católicos) lo que nos puede esperar: como mínimo un tiempo más o menos largo en el Purgatorio-Purificatorio (en expresión del P. Iraburu) y, como máximo, un interminable tiempo allí abajo donde todo es fuego, dolor y alejamiento de Dios (sobre todo eso) cuando, además, tal alejamiento no tiene fin…

Está bien… tenemos una cita con la muerte. Eso lo tiene claro todo hijo de Dios. Sin embargo, como suele ser habitual en lo que escribe Manuel Lozano Garrido, siempre hay algo así como una contraprestación a eso que, en sí mismo es malo (la muerte, objetivamente, no es buena pero la tenemos “gracias” al pecado de Adán y Eva…) y que nos da más que mucha esperanza. Es más, que nos ayuda a caminar hacia el definitivo Reino de Dios con más aplomo espiritual del que podríamos presumir de no estar esto que dice Lolo.

¿Y qué dice Lolo?

Pues, como suele suceder, nos echa una mano, una buena mano, aportando esta idea que es tan real como la existencia misma de Dios, de su Hijo y del Espíritu Santo.

Lolo nos dice que tenemos una señal que es positiva o, lo que es lo mismo, que nos viene la mar de bien para oponer a la muerte aún sabiendo que es, digamos, obligatoria para nosotros por lo dicho arriba del pecado original. Y no es otra cosa que la Cruz o, mejor, lo que supuso la misma no sólo para Cristo sino, por extensión, para cada uno de nosotros.

Aquellos dos travesaños dejaron de ser dos maderas allí puestas por los romanos para ejecutar a quienes ellos creían que eran merecedores de tan infamante castillo. Y aunque nosotros sabemos (como también sabía el buen ladrón) que el Hijo de Dios no tenía culpa alguna, lo bien cierto es que entre aquellos dos travesaños entregó su espíritu Aquel que, antes, perdonó a los que le estaban matando y pidió para ellos el perdón de su Padre del Cielo.

Decimos que dejaron de ser maderas, aún siéndolo, porque quedaron bendecidas por la sangre de Aquel que fue colgado en ellas y, así, ejecutado según el modo de aquellos tiempos bastante bárbaros.

La señal que hizo Cristo con aquellos travesaños fue la que nos consiguió la salvación eterna. Es decir, su santísima sangre (¡Alabada sea por siempre!) nos acercó al Cielo porque tal era la Voluntad de Dios: no que muriese así su Hijo sino que “así” muriese que no es exactamente lo mismo. Y por eso quedó vencida la muerte no sólo para Cristo sino, por extensión, para todos nosotros pues no queriendo decir eso que no vayamos a morir, lo bien cierto es que lo que viene “luego” es lo que apunta a que sí, que Jesucristo dio aquella señal que a todos nos ha beneficiado.

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Entender el sufrimiento es un bien más que importante.

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor" (171)

No hay desgracia semejante a la del que no quiere amar.

……………………………

Para leer Fe y Obras.


Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

5.07.26

La Palabra  para el Domingo - Domingo, 5 de julio de 2026

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Mt 11, 25-30

 “25 En aquel tiempo, tomando Jesús la palabra, dijo: ‘Yo te bendigo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque  has ocultado estas cosas a sabios e inteligentes, y se las has revelado a pequeños. 26 Sí, Padre, pues tal ha sido tu beneplácito. 27 Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce bien al Hijo sino el Padre, ni al Padre le conoce bien nadie  sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar. 28 ‘Venid a mí todos los que estáis fatigados y sobrecargados, y yo os daré descanso.  29 Tomad sobre vosotros mi yugo, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; = y hallaréis descanso para vuestras almas. = 30 Porque mi yugo es suave y mi carga ligera’”.

 
COMENTARIO

Humildad y mansedumbre según Cristo

En el evangelio de San Lucas recoge parte del evangelio de San Mateo. Y dice esto que sigue (Lc 10, 21-22): 

“En aquel momento, se llenó de gozo Jesús en el Espíritu Santo, y dijo: ‘Yo te bendigo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a sabios e inteligentes, y se las has revelado a pequeños. Sí, Padre, pues tal ha sido tu beneplácito. ’Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce quién es el Hijo sino el Padre; y quién es el Padre sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.’”

Así, mientras que San Lucas recoge estas palabras de Cristo cuando han regresado los 72 discípulos que envió a predicar (Lc 10, 1) el evangelio
de San Mateo que corresponde para el día de hoy no establece tal relación, digamos, temporal, sino que trátase de un texto a modo de “en otra ocasión dijo”. 

Bueno.
El caso es que las palabras de Jesús tienen importancia en un doble sentido: la revelación de Dios al hombre y, por otro lado, el comportamiento que pide el Hijo del Creador a todo discípulo suyo. Y todo, además, tiene una relación directa. 

Tenemos por bueno y verdad que Jesús había venido al mundo a tener muy en cuenta, de parte de Dios, a los que peor andaban por el mundo. Nos referimos a los pobres, a los desfavorecidos, a los enfermos o, en fin, a todo aquel que sintiese una gran carga sobre su vida y existencia diarias. 

También tenemos por bueno y verdad que Jesús había “desenmascarado” a los que se consideraban sabios y entendidos en la Ley de Dios pero que, ciertamente, habían tergiversado el sentido preciso de la norma divina. A ellos el Creador no podía referirles nada al respecto de su voluntad en tal expresión de la misma pues creían saberlo todo. 

Sin embargo,
había muchas personas, no por casualidad las menos consideradas socialmente (los enfermos, pobres, etc. citados arriba) que tenían el corazón abierto y preparado para aceptar a Cristo como el Enviado de Dios y a aceptar, con franqueza, aquello que les quería decir de parte de su Padre, el Padre. 

A tales personas se dirigía, muy especialmente,  Jesús. No es que a los “sabios” no se dirigiese sino que era más que seguro (como, de hecho, pasaba) que pusieran en entredicho todo lo que decía y hacía. Tenía, pues, unos destinatarios bien definidos de su predicación y de la entrega de la Palabra de Dios. 

Pues bien, 
aquellas personas agobiadas por sus propias circunstancias personales (socialmente marginadas o poco tenidas en cuenta) debían seguir el ejemplo de Cristo. Es más, debían tomar el propio yugo del Hijo de Dios y cargar con él. 

El caso es que eso pudiera parecer mucha cosa para tales personas. Sin embargo, sabe Jesús, como bien recoge este evangelio, que su carga es ligera. Lo es porque Él la lleva y acompaña y auxilia, a todo aquel que se avenga a cargar con ella. 

Y todo eso había que hacerlo con la concurrencia de dos virtudes no siempre habituales: la mansedumbre y la humildad. La primera de ellas para testimonias que se está a la voluntad de Dios aunque la vida sea dura o, precisamente, por eso mismo; la segunda reconociendo que no se es nada ante Dios y que somos como el “humus”, como la tierra de la que el Creador tomó (algo ya existente) para crear al ser llamado hombre y a la especie llamada humana. 

Ser humilde y manso. Eso es lo que propone Jesús a quien quiera seguirlo. Pero no lo hace dejando a su suerte a quien eso acepte y haga sino que le promete acompañamiento y consuelo, unión de manos y de almas.

  
PRECES

Por todos aquellos que no quieren aceptar el yugo de Cristo.

Roguemos al Señor.

 
Por todos aquellos que no se quieren dejar acompañar por el Hijo de Dios.

Roguemos al Señor.
 

ORACIÓN

Padre Dios; ayúdanos a aceptar el yugo de Cristo y a llevarlo, siempre, con nosotros.

 
Gracias, Señor, por poder transmitir esto.

  
El texto bíblico ha sido tomado de la Biblia de Jerusalén.

 
Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.
 

Panecillo de hoy:

Ser humildes y mansos es lo que nos pide Cristo. Eso…


Para leer Fe y Obras.


Para leer 
Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.