InfoCatólica / Eleuterio Fernández Guzmán / Archivos para: Mayo 2025

26.05.25

Amigo de Lolo – Frases que bien valen la pena – Un Amor tierno y Eterno

HAGIOPEDIA: Beato MANUEL LOZANO GARRIDO “Lolo”. (1920-1971).

PRESENTACIÓN


Ya son algunos años los que, el que esto escribe, lleva haciendo lo propio sobre el Beato de Linares (Jaén, España) en esta casa de InfoCatólica. Siempre ha valido la pena hacer algo así y aportar, aunque sea, un granito de arena a la comprensión de un creyente tan fuerte y profundo como es Lolo.

El linarense universal, que tanta atracción espiritual tiene para quien lo conoce, no deja de producir interés en aquel que se acerca a su persona a través de su obra. Y es que, no pudiendo hacerlo ahora personalmente o, digamos, en la intimidad de la conversación entre amigos, que lo somos todos aquellos que ansiamos serlo, es seguro que acercarse a Lolo de forma cercana nos viene la mar de bien.

Lolo nos acerca a lo bueno que tiene saber que, cuando se es hijo de Dios la mejor forma de serlo es, sencillamente, siéndolo. Y él es una muestra perfecta de cómo hacer algo que, algunas veces, a muchos nos resulta difícil y a algunos… imposible. Acerquémonos, desde ahora, a la obra misma de Lolo y a su intimidad podríamos decir, con lo que vamos a ganar, seguramente, mucho y más que muchoY, para más abundancia de lo bueno y mejor, al final de todo esto les ponemos uno de los aforismos espirituales que publicó Lolo en su libro Bien venido, amor“. Vamos, miel sobre hojuelas, como se dice en la Biblia pues esto, al fin y al cabo, es cosa del alma de cada cual.

Frases que bien valen la pena –Un Amor tierno y Eterno

Mi ternura es como la liana de la selva que, aunque haya quien la quisiese destruir a golpes de cuchillo, siempre la tendréis enredada dulcemente en vuestro tronco, verdeándoos la vida en frescura y esperanza.” (Beato Lolo, de su libro Reportajes desde la cumbre)

Como bien sabemos por nuestra propia experiencia, Dios es Bueno y Misericordioso y, por tanto, Tierno en su más amplia expresión. Es decir, tiene un corazón de carne y la piedra para nada lo toca ni por asomo. Y eso se ha demostrado a lo largo de los siglos desde el mismo momento en el que puso a Adán y Eva en el Paraíso.

Utiliza el Beato de Linares (Jaén, España) una imagen muy fuerte como es la de la liana de la selva. Y creemos que todos podemos imaginarnos uno de esos elementos selváticos y hacer una especie de relación entre Dios y las lianas de la selva que explicaría muy bien lo que luego nos dice Dios (pues el libro Reportajes desde la cumbre nos trae palabras de Dios escritas por Lolo)

Así, por ejemplo,  Así como las lianas trepan buscando la luz, el corazón de Dios eleva y atrae todo hacia lo alto, hacia la luz que da vida. Nos sostiene cuando no podemos valernos por nosotros mismos.

Así, por ejemplo, las lianas necesitan de los árboles, como nosotros necesitamos de relación, apoyo y guía. El corazón de Dios es comunitario, abierto, siempre entrelazado con el otro.

Así, por ejemplo, en su aparente debilidad hay una fortaleza asombrosa. Así es el corazón de Dios: misericordioso, paciente, tierno… pero a la vez firme en su amor.

Así, por ejemplo, las lianas crean senderos y puentes entre ramas. El corazón de Dios nos tiende lazos, une lo que está roto, crea caminos donde parece que no los hay.

Así, por ejemplo, las lianas crecen hacia la claridad. El corazón de Dios es fuente de luz, y todo en él tiende al bien, a la verdad, a la vida.

Y, en fin… son morada de muchos seres vivos. Así, el corazón de Dios acoge, protega y da abrigo. No excluye a nadie, y en su hondura cabemos todos. 

b, que esta imagen de las lianas da mucho en materia de nuestra fe católica y nos sirve para comprender mejor lo que Lolo nos dice.

Y sin embargo hay quien quiere destruir todo lo dicho arriba y que nos relaciona tan estrechamente con nuestro Creador aunque, de todas formas, resulta del todo imposible romper los muchos lazos que nos unen al Todopoderoso porque nos creó y lo hizo a su imagen y semejanza.

El caso es que, se diga lo que se quiere decir contra tanta ternura y tanta misericordia de parte de Dios hacia sus criaturas humanas, lo bien cierto es que eso, su ternura, está ahí, enredada en nosotros mismos, verdeando nuestro corazón y llenando nuestra vida de eso que nos dice Manuel Lozano Garrido: de frescura y esperanza que son dos formas muy nobles y ciertas de decirnos a cada uno de los hijos de Dios que está ahí, aquí mismo, Aquel que nos creó y mantiene. Y eso siempre, pero siempre, siempre y para siempre.

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Entender el sufrimiento es un bien más que importante.

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor" (117)

En el ‘podium’ de la Creación, el hombre se gana la medalla de oro con su corazón; el pájaro la de plata con su sacrificio; y la rosa, la de bronce con su abnegado servicio”.

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Para leer Fe y Obras.


Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

25.05.25

La Palabra del Domingo – Domingo, 25 de mayo de 2025

Resultado de imagen de SAnta BibliaJn 14, 23-29

23 Jesús le respondió: «Si alguno me ama, guardará mi Palabra, y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada en él. 24 El que no me ama no guarda mis palabras. Y la palabra que escucháis no es mía, sino del Padre que me ha enviado. 25 Os he dicho estas cosas estando entre vosotros. 26 Pero el Paráclito, el Espíritu Santo, que el Padre enviará en mi nombre, os lo enseñará todo y os recordará todo lo que yo os he dicho. 27 Os dejo la paz, mi paz os doy; no os la doy como la da el mundo. No se turbe vuestro corazón ni se acobarde. 28 Habéis oído que os he dicho: “Me voy y volveré a vosotros.” Si me amarais, os alegraríais de que me fuera al Padre, porque el Padre es más grande que yo. 29 Y os lo digo ahora, antes de que suceda, para que cuando suceda creáis.

COMENTARIO

Las promesas de Dios siempre se cumplen

En este momento del relato evangélico referido a la predicación de Jesús en el mundo que le tocó vivir, no hace falta esconder nada para que aún no se sepa quién es aquel Maestro que les está hablando.

Jesús lo dice todo con una claridad más que evidente. No dice que no es quien es sino que, al contrario, quien le ama, ama a quien lo envío que no es otro que Dios mismo. Eso lo debían haber aprendido durante el tiempo que estuvieron pisando la tierra de los caminos por los que transmitieron la Palabra de Dios. Sin embargo, parece que aún no son capaces de entender lo que es tan evidente.

Quien, al contrario, no guarda en su corazón las palabras que dice Jesús no es que sea mala persona o algo por el estilo sino que, simplemente, no lo ama y, por lo tanto, no ama a Dios. Así de sencillo y así de real.

Jesús, sin embargo, les tiene preparada una sorpresa a los que le escuchan: cuando Él se vaya vendrá el Paráclito, el Defensor, el Espíritu Santo, para hablarles de todo lo que deben, aún, conocer. Además, y para empezar, les recordará todo lo que había dicho el Hijo de Dios y que, a lo mejor, habían olvidado.

También les da Jesús la paz. Pero, como muy bien dice el Maestro, la paz que Él da no es la del mundo, siempre tan interesada y tan preocupada por su egoísmo, sino una paz verdadera porque es la paz del corazón.

EL QUE ME AMA, MI PADRE LO AMARÁ Y NOS MANIFESTAREMOS A ÉL

Algo, sin embargo, debió turbar mucho a los que le escuchaban. Si Jesús dice que se deberían alegrar por el hecho de que se iría con una muerte terrible, eso no podía apoyar el hecho de que se alegraran aquellos que le querían. Como no habían comprendido del todo la enseñanza de Jesucristo, era de esperar que no entendiesen aquello.

A esto Jesús añade algo que es muy importante: Dios es el Todopoderoso y todo lo puede. Y hará que resucite Su Hijo. Entonces, dice Jesús, creerán aquellos que entonces se mostraban incrédulos ante lo que estaba pasando y sucediendo en sus vidas.

Jesús, como Dios hecho hombre, ha de cumplir, cumplió, todo lo que les acababa de decir. Aún no era el momento, seguramente, de que comprendiesen lo que les venía encima pero, en poco tiempo entenderían que todo lo que les había dicho Jesús se había cumplido exactamente, palabra por palabra, circunstancia a circunstancia. Y es que Dios siempre cumple lo que promete.

PRECES

Por todos los que no quieren guardar la Palabra de Dios.

Roguemos al Señor.

Por todos aquellos que no ponen su confianza en el Espíritu Santo.

Roguemos al Señor.

ORACIÓN

Padre Dios; ayúdanos a tener en nuestro corazón a tu Santo Espíritu y a seguir sus mociones e indicaciones.

Gracias, Señor, por poder transmitir esto.

El texto bíblico ha sido tomado de la Biblia de Jerusalén.

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano GarridoLolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

 

Panecillo de hoy:

No debería turbarse nunca nuestro corazón sabiendo Quien lo sostiene.

Para leer Fe y Obras.

 

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

 

19.05.25

Amigo de Lolo – Frases que bien valen la pena – Conocer, necesariamente, a Dios

HAGIOPEDIA: Beato MANUEL LOZANO GARRIDO “Lolo”. (1920-1971).

PRESENTACIÓN

Ya son algunos años los que, el que esto escribe, lleva haciendo lo propio sobre el Beato de Linares (Jaén, España) en esta casa de InfoCatólica. Siempre ha valido la pena hacer algo así y aportar, aunque sea, un granito de arena a la comprensión de un creyente tan fuerte y profundo como es Lolo.

El linarense universal, que tanta atracción espiritual tiene para quien lo conoce, no deja de producir interés en aquel que se acerca a su persona a través de su obra. Y es que, no pudiendo hacerlo ahora personalmente o, digamos, en la intimidad de la conversación entre amigos, que lo somos todos aquellos que ansiamos serlo, es seguro que acercarse a Lolo de forma cercana nos viene la mar de bien.

Lolo nos acerca a lo bueno que tiene saber que, cuando se es hijo de Dios la mejor forma de serlo es, sencillamente, siéndolo. Y él es una muestra perfecta de cómo hacer algo que, algunas veces, a muchos nos resulta difícil y a algunos… imposible. Acerquémonos, desde ahora, a la obra misma de Lolo y a su intimidad podríamos decir, con lo que vamos a ganar, seguramente, mucho y más que muchoY, para más abundancia de lo bueno y mejor, al final de todo esto les ponemos uno de los aforismos espirituales que publicó Lolo en su libro Bien venido, amor“. Vamos, miel sobre hojuelas, como se dice en la Biblia pues esto, al fin y al cabo, es cosa del alma de cada cual.

Frases que bien valen la pena –Conocer, necesariamente, a Dios

De un modo o de otro, uno tiene su pequeña palabra de Dios todos los días, pero, a veces, pienso en que la mayoría de estos pobres hombres van por la calle sin una luz ni una enseñanza, y me da escalofrío el destino de salvación que a esas criaturas se diría que se les pierde por entre el mar de la ignorancia.” (Beato Lolo, de su libro Dios habla todos los días)

En este texto de su libro Dios habla todos los días el Beato Lolo dice algo que es muy importante y que nunca deberíamos olvidar: Dios tiene para sus hijos un acercamiento que es desde siempre y es para siempre. Y por eso dice Manuel Lozano Garrido que “de un modo o de otro” porque es verdad que de una manera o de otra nuestro Padre del Cielo siempre tiene lo mejor para nosotros.

Podemos decir que sí, que siempre es así pero, como podemos imaginar, las cosas no tienen siempre un todo tan idílico sino que se pueden perder por vericuetos no demasiado extraños si atenemos a las palabras del linarense universal.

Aquí hay algo terrible que podemos leer. Y es que nuestro amigo se refiere, nada más y nada menos, que se trata de una mayoría las personas de las que luego dice lo que dice que no es, precisamente, nada bueno.

¿Y a qué se refiere el Beato de Linares (Jaén, España)?

Podemos empezar diciendo que, según nuestra fe católica, para poder salvarnos necesitamos, necesariamente, una cosa o, mejor, dos: una de ellas es querer salvarnos pero otra es, ni más ni menos, que conocer la causa de nuestra salvación que no es otra que Dios mismo.

En realidad, una causa depende de la otra o pende de la otra: conocer a Dios lleva aparejada la salvación pero, para eso, se ha de conocer a Dios porque, de otra manera… como que no.

Y aquí es donde Lolo habla, con terrible verdad, de aquellas personas que no pueden decir, precisamente, que conocen a Dios y todo lo que eso supone.

A veces se puede pensar que se puede conocer a Dios de una forma, digamos, “natural”. Es decir, que sin poner nada de nuestra parte es posible poder decir que sí, que conocer a Dios. Y eso, así dicho, pudiera parecer algo de lo más normal pero, en el fondo, eso adolece de una verdad más importante: es necesario esforzarse para conocer a Dios.

El esfuerzo que se ha de hacer rompe de forma radical con el poso de ignorancia (es decir, con no saber nada de nada) en el que muchas veces podemos caer si nos dejamos dominar por la molicie y la falta de gana. Es decir, requiere por nuestra parte una voluntad explícita de ansiar conocer a Quien nos ha creado y mantiene.

De todas formas… ¿resulta tan necesario conocer a Dios?

A este respecto, bien sabemos que hay una relación directa entre eso y nuestra salvación eterna porque no es posible salvarse si no tenemos bien claro Quién es el origen de la salvación y Quien hace eso posible.

Resulta del todo evidente que quien no tiene “una luz” o ninguna “enseñanza” a tal respecto tendrá muy difícil alcanzar la salvación eterna. Y aquí es donde alguien puede preguntar si es que Dios no puede salvar incluso a los más ignorantes.

La respuesta a eso es sí, es decir, Dios puede salvar a quien crea conveniente independientemente de la relación que exista entre el Todopoderoso y el conocimiento que tenga de Él quien vaya a beneficiarse de una tan gran gracia. Pero lo ordinario es lo otro, es decir, que nos salvemos según seamos nosotros y, claro, según sea el conocimiento que tengamos de Dios.

El caso es que conociendo a Dios sabemos cómo deberíamos comportarnos a lo largo de nuestra vida y, entonces, como hacemos méritos para alcanzar la salvación eterna. Y por eso resulta crucial saber cuál es el listón que Dios nos pone para poder llegar al buen puerto que es el Cielo.

Conocer, por tanto, a Dios no es que sea algo que podamos recomendar sino que resulta, de todo punto, necesario pues, de otra forma, no vamos a tener los parámetros dentro de los cuales debemos movernos si es que queremos algún día habitar alguna de las estancias que Cristo nos está preparando en el definitivo Reino de Dios llamado Cielo.

Y, sobre esto, es seguro que Manuel Lozano Garrido, Lolo para sus amigos, tuvo a mucho bien conocer a Dios. Y por eso está su alma donde está.

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Entender el sufrimiento es un bien más que importante.

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor" (116)

Con qué ternura no habrá sido pensado el hombre, para que Dios los sitúe entre las filigranas del almendro en flor, la calandria o el crepúsculo, y se los ofrezca.

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Para leer Fe y Obras.


Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

18.05.25

La Palabra del Domingo - Domingo, 18 de mayo de 2025

Resultado de imagen de SAnta Biblia

Jn 13, 31-33a. 34-35

31 Cuando salió, dice Jesús: ‘Ahora ha sido glorificado el Hijo del hombre y Dios ha sido glorificado en él. 32 Si Dios ha sido glorificado en él, Dios también le glorificará en sí mismo y le glorificará pronto.’ 33 ‘Hijos míos, ya poco tiempo voy a estar con vosotros. 34 Os doy un mandamiento nuevo: que os améis los unos a los otros. Que, como yo os he amado, así os améis también vosotros los unos a los otros. 35 En esto conocerán todos que sois discípulos míos: si os tenéis amor los unos a los otros.’”

COMENTARIO

Un mandamiento muy difícil de cumplir

En la Última Cena Jesús dijo muchas cosas de importancia e hizo otras tantas de no poca relevancia. Así, por ejemplo, fue el momento en el que se celebró la primera Eucaristía y, también, cuando estableció el sacerdocio.

El momento que traemos aquí hoy corresponde al momento en el que Judas sale del Cenáculo para cumplir con la traición hacia el Maestro. Y habla, Cristo, de lo que ha de ser su glorificación… en la Cruz.

Todo lo dicho, sin embargo, tiene un punto álgido. Y es cuando el Hijo de Dios establece lo que él mismo llama mandamiento nuevo. Y es que, en verdad, no es sólo nuevo sino que sirve de cauce a muchos de los ya conocidos.

Jesús da un mandamiento nuevo. Si el resto de mandamientos habían sido establecidos por su Padre y entregados a Moisés en su camino por el desierto hacia la tierra prometida, era ahora el Hijo quien establecía un nuevo.

En realidad, lo mismo que el resto de Mandamientos (10) podía ser seguido y cumplido… o no seguido y no cumplido.  Esto caía del lado de cada hijo de Dios. 

El mandato es: amarse unos a otros. Y esto parece fácil de entender porque cualquiera sabe lo que eso significa.

El Hijo del hombre ha sido glorificado» | La Banda Diario

Sin embargo, Jesús añade algo que es crucial en este caso y, como suele suceder, en todo lo que hace y dice: hay que amarse de una forma muy especial que consiste, en esencia y básicamente, en hacerlo como Él lo había hecho con ellos.

Antes que nada, decimos que el Amor de Dios no tiene condición a cambió. Es decir, el Creador ama a su descendencia aunque la misma tenga por costumbre y vicio olvidarlo y darle la espalda, esconderlo lo más lejos posible de su vida y, por si eso no fuera ya suficiente, zaherirlo en cuanto algo le sale mal.

En cambio Cristo, diciendo eso que dice se pone de ejemplo.

Sabemos, ellos también lo sabían, cómo los había amado. Lo que aún no sabían es cómo los iba a acabar de amar al entregar su vida en una cruz.

Nosotros, sin embargo, tenemos ventaja al respecto de aquellos apóstoles que cenaban con Él aquel día de la Pascua judía. Y es que nosotros sí sabemos, a ciencia y corazón ciertos, cómo fue su muerte y cómo se comportó ante ella: perdonando, intercediendo por sus verdugos y, en suma, amando.

Aquella forma de amar era muy especial. Y es que lo era hasta el extremo de dar su vida a cambio del perdón de Dios hacia sus hermanos los hombres. Y aquella forma de amar, entregada, sin mirar a sí mismo sino el interés de su prójimo…. era la forma de amar que quería se viese entre sus discípulos.

El caso es que Jesús quiere que se vea. Es decir, no quiere que el amor entre los suyos sea algo íntimo, de casa para dentro. No. Lo que quiere es que, viendo los demás no creyentes cómo se aman sus discípulos sabrán, por tal amor, que eran sus discípulos. Y así servir de ejemplo y que se pudiera decir de ellos, como se dijo, “mirad cómo se aman”.

Tal amor, el Amor, en definitiva de Dios, era el que quería Jesucristo para todos los que, de una manera o de otra, se decían ser seguidores suyos.

El caso es que tal amor no siempre es fácil de poner en práctica. Y es que son muchos los egoísmos en los que nos movemos, muchas las incomprensiones que atesoramos en nuestro corazón y, en fin, muchas las ocasiones en las que no somos capaces de amar cuando deberíamos amar o perdonar cuando deberíamos perdonar. Y tal es la gran prueba que debemos superar para que, en efecto, puedan decir de nosotros el “mirad como se aman”.

PRECES

Pidamos a Dios por todos aquellos que no creen en el Amor de Dios por sus criaturas.

Roguemos al Señor.

Pidamos a Dios por todos aquellos que no son capaces de amar como Cristo amó.

Roguemos al Señor.

ORACIÓN

Padre Dios; ayúdanos a amar como tu Hijo nos amó a nosotros.

Gracias, Señor, por poder transmitir esto.

El texto bíblico ha sido tomado de la Biblia de Jerusalén.

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano GarridoLolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

 

Panecillo de hoy:

Que nos amenos como Él nos amó. No podemos negar qué alto está el listón…

Para leer Fe y Obras.

 

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

12.05.25

Amigo de Lolo – Frases que bien valen la pena – Está Cristo en la adversidad

HAGIOPEDIA: Beato MANUEL LOZANO GARRIDO “Lolo”. (1920-1971).

PRESENTACIÓN

Ya son algunos años los que, el que esto escribe, lleva haciendo lo propio sobre el Beato de Linares (Jaén, España) en esta casa de InfoCatólica. Siempre ha valido la pena hacer algo así y aportar, aunque sea, un granito de arena a la comprensión de un creyente tan fuerte y profundo como es Lolo.

El linarense universal, que tanta atracción espiritual tiene para quien lo conoce, no deja de producir interés en aquel que se acerca a su persona a través de su obra. Y es que, no pudiendo hacerlo ahora personalmente o, digamos, en la intimidad de la conversación entre amigos, que lo somos todos aquellos que ansiamos serlo, es seguro que acercarse a Lolo de forma cercana nos viene la mar de bien.

Lolo nos acerca a lo bueno que tiene saber que, cuando se es hijo de Dios la mejor forma de serlo es, sencillamente, siéndolo. Y él es una muestra perfecta de cómo hacer algo que, algunas veces, a muchos nos resulta difícil y a algunos… imposible. Acerquémonos, desde ahora, a la obra misma de Lolo y a su intimidad podríamos decir, con lo que vamos a ganar, seguramente, mucho y más que muchoY, para más abundancia de lo bueno y mejor, al final de todo esto les ponemos uno de los aforismos espirituales que publicó Lolo en su libro Bien venido, amor“. Vamos, miel sobre hojuelas, como se dice en la Biblia pues esto, al fin y al cabo, es cosa del alma de cada cual.

Frases que bien valen la pena –Está Cristo en la adversidad

“En tus crisis, el recuerdo del júbilo de Dios; en tu vida habitual, el optimismo ensartado en la aguja con que bordas; en la calle, los paseos, las distracciones, Cristo, a tu vera, rutilando, cantando, animando siempre.” (Beato Lolo, de su libro Cartas con la señal de la Cruz)

En este libro de Manuel Lozano Garrido, Cartas con la señal de la Cruz, el Beato de Linares (Jaén, España) se cartea con personas enfermas que buscan en su relación postal un consejo o un consuelo. Imaginamos que esta carta supone el contacto con una chica por eso que dice “en la aguja con que bordas”.

En realidad, poco importa que sea un hombre o una mujer quien quiere hablar, de tal forma, con el linarense universal. Lo que sí importa son las palabras que Lolo le dirige y que, francamente lo decimos, también nos sirven a nosotros mismos, a tantos decenios de distancia.

En este texto de su libro Cartas con la señal de la Cruz podemos apreciar a un Hijo de Dios que, habitualmente, está disponible para sus hermanos, para aquellos que Dios le dio y de los que sólo se perdió el hijo de la perdición.

A este respecto, y a nivel general, nosotros podemos pasar por la vida, digamos, de dos formas o mejor, nos pueden acaecer dos tipos de cosas o pasar por según qué circunstancias, a saber: bien llevamos una vida ordinaria sin nada que nos pasa en contra o, como suele ser lo habitual, nos acontece aquello que no nos viene bien y que, por decirlo pronto, nos pone alguna piedra en el camino.

Está claro que mientras nuestro devenir siga la senda de lo ordinario o, como dice Lolo, de lo habitual es seguro que para nosotros todo será (o casi todo) miel sobre hojuelas. Sin embargo, si lo que nos pasa es que algo nos hace caer en una crisis también se seguro que no pensaremos lo mismo de nuestro diario vivir.

Pues bien, Dios está, como bien nos dice el Beato de Linares (Jaén, España) en toda situación que nos acontece. Es decir, tanto en lo bueno como, ¡Ay!, en lo malo, la compañía de nuestro hermano Cristo (que es Dios hecho hombre) está asegurada.

El Amor de Dios en nuestro recuerdo y nuestro corazón cuando mal lo pasamos,

El no perder nunca la esperanza en todo aquello que hacemos,

El saberse siempre acompañado por Cristo.

La presencia de Cristo en espíritu o, mejor, en Espíritu, es tan real como la vida misma por la que caminamos hacia el definitivo Reino de Dios. Y la misma se manifiesta, como nos dice el linarense universal, de varias formas, a saber; rutilando, cantando y animando siempre…

En efecto, Cristo brilla porque su Amor despide Luz que nos ampara,

En efecto, Cristo entona para nosotros las letras que el Espíritu Santo la inspira siendo Él mismo Espíritu Santo y,

En efecto, Cristo nos anima tanto en la adversidad como cuando no la hay pero, de todas formas, necesitamos ese empujón que nos permita seguir caminando.

Es verdad que esto se lo dice Manuel Lozano Garrido a una persona que, es seguro, le confiesa lo mal que lo está pasando pero también lo es que él mismo pasaba por tal tipo de adversidades y sabía muy bien de lo que hablaba. Testigo, pues, del Amor de Cristo lo fue y lo es.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

 

Entender el sufrimiento es un bien más que importante.

 

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor" (115)

 

“Lema para una estrella: ‘soy la lámpara votiva de la criatura que descansa’.”

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Para leer Fe y Obras.


Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.