InfoCatólica / Eleuterio Fernández Guzmán / Archivos para: Octubre 2026

26.10.26

Amigo de Lolo – Frases que bien valen la pena – Un ejercicio de amor por el prójimo

HAGIOPEDIA: Beato MANUEL LOZANO GARRIDO “Lolo”. (1920-1971).

PRESENTACIÓN

Ya son algunos años los que, el que esto escribe, lleva haciendo lo propio sobre el Beato de Linares (Jaén, España) en esta casa de InfoCatólica. Siempre ha valido la pena hacer algo así y aportar, aunque sea, un granito de arena a la comprensión de un creyente tan fuerte y profundo como es Lolo.


El linarense universal, que tanta atracción espiritual tiene para quien lo conoce, no deja de producir interés en aquel que se acerca a su persona a través de su obra. Y es que, no pudiendo hacerlo ahora personalmente o, digamos, en la intimidad de la conversación entre amigos, que lo somos todos aquellos que ansiamos serlo, es seguro que acercarse a Lolo de forma cercana nos viene la mar de bien.


Lolo nos acerca a lo bueno que tiene saber que, cuando se es hijo de Dios la mejor forma de serlo es, sencillamente, siéndolo. Y él es una muestra perfecta de cómo hacer algo que, algunas veces, a muchos nos resulta difícil y a algunos… imposible. Acerquémonos, desde ahora, a la obra misma de Lolo y a su intimidad podríamos decir, con lo que vamos a ganar, seguramente, mucho y más que mucho. Y, para más abundancia de lo bueno y mejor, al final de todo esto les ponemos uno de los aforismos espirituales que publicó Lolo en su libro “Bien venido, amor“. Vamos, miel sobre hojuelas, como se dice en la Biblia pues esto, al fin y al cabo, es cosa del alma de cada cual.

Frases que bien valen la pena – Un ejercicio de amor por el prójimo

“Correr y saltar el listón de la bondad, siempre en pos de una plusmarca para el día que vivimos que supere al anterior.” (Beato Lolo, de su libro Las estrellas se ven de noche)

Cuando un hijo de Dios que sabe que lo es y, por tanto, también es consciente que es discípulo de su Hijo, se reconoce de tal jaez, no puede hacer otra cosa que tener en cuenta aquello que, a lo largo de sus años de predicación, comunicó como importante al mundo de entonces y, luego, a todo el orbe.

Como bien sabemos, en una ocasión, unos que querían coger a Cristo en un renuncio le preguntaron que cuál era el Mandamiento más importante de la Ley de Dios, contestó que era amar a Dios sobre todas las cosas. Pero luego añadió que había otro que sostenía la Ley y los profetas. Era amar al prójimo como a uno mismo se ama.

Tenemos, por tanto, por algo dicho por la santísima Palabra que cuando amamos al prójimo como nos amamos a nosotros mismos entonces estamos cumpliendo con lo que Dios quiere para nosotros que por y para eso somos hijos suyos hechos a Su imagen y semejanza.

En realidad, aunque pudiera parecer algo sencillo, es cierto y verdad que tenemos una muy buena papeleta con esto…

El Beato de Linares (Jaén, España) nos alecciona, por decirlo pronto (porque es una lección para que la aprendamos) con algo que, siendo fundamental para nuestro desarrollo espiritual, no siempre acabamos de comprender, simplemente, porque muchas veces no nos conviene por lo egoístas que somos…

Lo que nos dice Manuel Lozano Garrido es que no basta con eso, con ser bueno con el prójimo. Eso está bien y, por decirlo pronto, es lo mínimo que debemos hacer. Pero hay algo más, como siempre pasa con las cosas del alma y del espíritu.

Decimos que no basta porque dice que hay que “correr y saltar el listón de la bondad“.

Hacer eso, en realidad, supone mucho más que el simple “cumplir” con el amor al prójimo pues, de otra forma, nos encontraríamos ante el típico “cumpli-miento” que supone que, realidad, no hacemos lo que debemos.

Correr y saltar el listón de la bondad ha de suponer, por ejemplo, que no nos basta con acompañar un rato a quien nos necesite sino que debemos estar ahí siempre que se nos necesite…

Correr y saltar el listón de la bondad ha de suponer, por ejemplo, que debemos echar una mano cuando el prójimo tenga necesidad de ella en toda ocasión y no sólo cuando nos pueda convenir por razones de tiempo y las que podamos aducir…

Correr y saltar el listón de la bondad ha de suponer, por ejemplo, un amar con misericordia al prójimo. Pero con misericordia de verdad y no puramente fingida…

Correr y saltar el listón de la bondad ha de suponer, por ejemplo, tener verdadera compasión por el prójimo y no una mera pose…

Correr y saltar el listón de la bondad ha de suponer, por ejemplo, tener siempre la paciencia más allá de la simplemente necesaria…

Correr y saltar el listón de la bondad ha de suponer, por ejemplo, comprender la situación del otro en eso que hoy día se llama “empatía” para saber cómo nosotros nos podíamos sentir de estar en su situación…

Correr y saltar el listón de la bondad ha de suponer, por ejemplo, desear de verdad y no falsamente, que el otro le vaya bien en la vida sin tener envidia de su situación… ni siquiera envidia sana…

Correr y saltar el listón de la bondad ha de suponer, por ejemplo, evitar siempre esos sentimientos de rencor que, por las circunstancias que sean, nacen en nuestro corazón al respecto del prójimo. Pero hacerlo con franqueza…

Correr y saltar el listón de la bondad ha de suponer, por ejemplo, tratar al prójimo con verdadera ternura y delicadeza teniendo en cuenta los momentos por los que pueda estar pasando…

Correr y saltar el listón de la bondad ha de suponer, por ejemplo, decir siempre la verdad y no tratar de humillar nunca al otro…

Correr y saltar el listón de la bondad ha de suponer, por ejemplo, evitar la murmuración que es un pecado que puede hacer mucho daño..

Correr y saltar el listón de la bondad ha de suponer, por ejemplo, hacer eso que se nos dice y que es, dar de comer al hambriento, de beber al sediento, visitando al enfermo…

Correr y saltar el listón de la bondad, ha de suponer, siempre, mucho y mucho más de lo que de ordinario entendemos.

Ahora bien, tengamos en cuenta las palabras de Lolo. Es decir, dice nuestro amigo eso de “Correr” el listón de la bondad. Y eso sólo puede querer decir que no basta con esperar a que nos llegue el prójimo para echar una mano y cumplir lo que arriba hemos dicho sino que ha de partir, muchas veces, de nosotros mismos, esa forma de hacer las cosas. Vamos, que debemos salir al encuentro del prójimo…

Y todo esto, además, para que el día de hoy, haciendo eso, supere en bondad al anterior. Ahí lo deja Lolo…

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Entender el sufrimiento es un bien más que importante.

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor" (186)

“Limpio como una mañana de mayo; seguro, como la órbita de un planeta; abierto, como la hora rotunda de la flor; limpio, seguro y abierto como sólo tú, en tu perfección, puedes serlo, hombre.”

……………………………

Para leer Fe y Obras.


Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

25.10.26

La Palabra para el Domingo  - Domingo, 25 de octubre de 2026

Resultado de imagen de SAnta Biblia

Mt 22, 34-40

“34 Mas los fariseos, al enterarse de que había tapado la boca a los saduceos, se reunieron en grupo, 35 y uno de ellos le preguntó con ánimo de ponerle a prueba: 36 ‘Maestro, ¿cuál es el mandamiento mayor de la Ley?’37 Él le dijo: ‘Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente. 38 Este es el mayor y el primer mandamiento. 39 El segundo es semejante a éste: ’Amarás a tu prójimo como a ti mismo.’ 40 De estos dos mandamientos penden toda la Ley y los Profetas’.”

COMENTARIO

No conocer a Cristo es, verdaderamente, una mala cosa

Los que no querían a Jesús porque, como a otros profetas de otros tiempos, lo querían bien alejado de sus realidades mundanas y espirituales, que el Maestro demostrara una y otra vez que no tenían razón en la apreciación de la Ley de Dios no era de su particular y egoísta gusto.

Sin embargo, Jesús había venido al mundo a cumplir de forma total con la voluntad y la Palabra de Dios y no iba a dejar de hacerlo por los intereses de unos u otros porque bien sabía el Hijo de Dios que el mundo, entonces también, era cambiante y el pensamiento del individuo que tenía fe parecía adaptarse en exceso a los cambios del siglo.

Fariseos, saduceos… todos ellos querían ver a Jesús alejado de sus vidas. Siempre que podían le planteaban preguntas para ver si caía en alguna de sus trampas. El caso es que, al parecer, se negaban a creer (aún viendo lo que hacía y decía) que aquel a quien perseguían era, nada más y nada menos, que el Mesías. Y así les iba pues solían ir a por lana y salir trasquilados.

Ahora le preguntan a Jesús por algo, para ellos, elemental y que, por supuesto, no podía ignorar Quien todo lo había hecho.

Por qué el Señor Jesús dijo que los fariseos eran hipócritas?Es síntoma de gran despiste querer que el Mesías les diga qué es lo más importante de la Ley de Dios; síntoma, además, de gran ceguera.

Toda la norma divina, todas aquellas normas que ellos, aquellos que le perseguían, habían elaborado a través de los tiempos basándose en la Ley de Dios, pendían, como de un hilo, de dos principios fundamentales. A ellos, al parecer, no les debían parecer importantes.

Eran cosas sencillas porque, por elementales, nadie podía ignorar. Eran, además, propias de quienes aceptan la voluntad de Dios… si la aceptan, claro está.

Amar a Dios sobre todas las cosas era, por decirlo así, lo básico. Pero, para decir que se ama a Dios por encima de todo y con todo el corazón no basta con decirlo sino que se ha de notar en la vida de quien así habla o dice. Y eso era en lo que fallaban muchos de los que perseguían a Jesús: decían con la boca pero no hacían con sus obras porque no actuaban con misericordia sino con odio, por ejemplo.

Y, además, lo otro: amar al prójimo como a uno mismo…

¡Qué difícil es amar a los enemigos o quien algo te debe!

Aquellos que le preguntaban entendían, seguramente, lo que decía Jesús. Lo entendían porque estaba escrito en sus corazones por Dios mismos. Ellos, sin embargo, lo escondían como si se tratase de algo malo. Y lo escondían porque no les convenía, por ejemplo, perdonar a quien odiaban o porque, sencillamente, no tenían ánimo para, muchas veces, ser misericordiosos…

Ley y Palabra de Dios; Mesías y cumplimiento de una y seguimiento de la otra: demasiado difícil para quien había hecho a Dios estrado de sus pies… y no al revés.

PRECES

Pidamos a Dios por todos aquellos que no aceptan la primacía de la Ley de Dios en sus vidas.

Roguemos al Señor.

Pidamos a Dios por todos aquellos que no aman al prójimo como a sí mismos.

Roguemos al Señor.

ORACIÓN

Padre Dios; ayúdanos a cumplir tu santa y benevolente Ley.

Gracias, Señor, por poder transmitir esto.

El texto bíblico ha sido tomado de la Biblia de Jerusalén.

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

 

Panecillo de hoy:

Palabra de Dios; la Palabra

Para leer Fe y Obras.

 

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

19.10.26

Amigo de Lolo – Lolo periodista de vocación obligada

Manuel Lozano Garrido, Lolo: La buena persona que contó la mejor noticia -  Diócesis de Jaén

Estamos más que seguros que Manuel, aquel joven emprendedor católico de allá por los años 30 y tantos del siglo pasado, quería, para su vida, algo así como una vida, digamos, ordinaria. Seguir su vocación de educador y hacer todo lo posible para que, quien lo conociera, supiera que tal era su vocación.

Sin embargo, ya sabemos que una cosa es lo que nosotros anhelamos y otra, muy distinta, lo que acaba siendo.

Hace unos pocos artículos dijimos que hablaríamos pronto de la voluntad periodística de Lolo. Y ya ha llegado el momento de cumplir con tal expresa promesa. 

Hemos titulado que la vocación de Lolo, la de periodista, fue, en cierto modo, obligada. Y es que fue la enfermedad que empezó a padecer a principios de la década de los 40 del siglo XX la que le llevó por ese camino. Y lo recorrió, sin duda alguna, de la mejor manera posible. Y es que hay obligaciones que acaban convirtiéndose en verdaderas vocaciones. Y tal es el caso de Lolo. Y lo bueno de esto es que se lo tomó tan en serio que ha llegado a ser el primer periodista seglar que ha subido a los altares aunque él no creía que fuera Beato (se lo dijeron una vez en la Guerra Civil y consideró que tal caso no se daría…).

Aunque ya lo hemos utilizado en otra ocasión, vale la pena traer ahora aquí lo que Lolo escribe en su libro “Cartas con la señal de la Cruz” y es donde plasma, a la perfección, su vocación periodística. Y es que después de decir no lo que no pudo ser por su enfermedad, dice lo que sí pudo ser y que es:

“El periodista que quise ser no ingresó en la Escuela; el pequeño apóstol que soñaba llegar a ser dejó de ir a los barrios; pero mi ideal y mi vocación los tengo ahora delante, con una plenitud que nunca pudiera soñar”.

Así, pasó a ser periodista y apóstol porque lo primero lleva implícito lo segundo si se saben hacer las cosas apoyándose en lo espiritual.

Cientos de artículos publicados en la prensa de la época atestiguan que a Lolo le interesaba todo y que no dejaba nada sin tocar.

Y, por cierto, hay una anécdota que lo dice todo acerca de la vocación periodística de Lolo y del sentido que quería que tuviese. Y es que, cuando autorizaron a que se celebrara misa en su casa, dada su enfermedad…, quiso que su máquina de escribir fuera puesta debajo de la mesa que iba a hacer las veces de altar. A esto, su hermana Lucy se extrañó mucho y Lolo le dijo:

“Qué sí, ea; aprisa; te la traes y la metes debajo de la mesa, para que así el tronco de la Cruz se clave en el teclado y eche allí mismo sus raíces”.

Así, “aprisa”, así llegaron sus artículos al Cielo, tocados por el gozo de saber sufrir. Por eso su “Decálogo del Periodista” es, hablando claro, oro puro para quien quiera desempeñar esta labor de forma convincentemente creíble y sana. Y dice esto:

“1, Da gracias al ángel que clavó en tu frente el lucero de la verdad y lo bruñe a todas horas. 

2. Cada día alumbrarás tu mensaje con dolor, porque la verdad es un ascua que se arranca del cielo y quema las entrañas para iluminar, pero tú cuida de llevarla dulcemente hasta el corazón de tus hermanos. 

3. Cuando escribas lo has de hacer: de rodillas para amar; sentado para juzgar; erguido y poderoso, para combatir y sembrar. 

4.Abre pasmosamente tus ojos a lo que veas y deja que se te llene de savia y frescura el cuenco de las manos, para que los otros puedan tocar ese milagro de la vida palpitante cuando te lean. 

5. El buen peregrino de la palabra pagará con moneda de franqueza, la puerta que se le abre en la hospedería del corazón. 

6. Trabaja el pan de la limpia información con la sal del estilo y la levadura de lo eterno y sírvela troceada por el interés, pero no le usurpes al hombre el gozo de saborear, juzgar y asimilar. 

7. Árbol de Dios, pídele que te haga roble, duro e impenetrable al hacha de la adulación y el soborno, pero con tu frente en las ramas a la hora de la cosecha. 

8. Si a tu silencio se llama fracaso porque la luz falta a la cita, acepta y calla. Pobre del ídolo que tiene los pies del barro de la mentira. Pero ojo a su vez, con la vanagloria del mártir cuando las palabras no suenan por cobardía. 

9. Siégate la mano que va a mancillar, porque las salpicaduras en los cerebros, son como sus heridas, que nunca se curan. 

10. Recuerda que no has nacido para prensa de colores. Ni confitería, ni platos fuertes: sirve mejor el buen bocado de la vida limpia y esperanzadora, como es. ”

Quede ahí para quien quiera tenerlo en cuenta. Es palabra de santo.

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Entender el sufrimiento es un bien más que importante.

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor" (185)

“Un ‘no’ cada noche al hombre que quisimos ser y no fuimos, y un ’sí’ rotundo al que seguidamente nos ofrece la esperanza.”

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Para leer Fe y Obras.


Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

18.10.26

La Palabra  para el Domingo - Domingo, 18 de octubre de 2026

Resultado de imagen de SAnta BibliaMt 22, 15-21

“15 Entonces los fariseos se fueron y celebraron consejo sobre la forma de sorprenderle en alguna palabra. 16  Y le envían sus discípulos, junto con los herodianos, a decirle: ‘Maestro, sabemos que eres veraz y que enseñas el camino de Dios con franqueza y que no te importa por nadie, porque no miras la condición de las personas.17 Dinos, pues, qué te parece, ¿es lícito pagar tributo al César o no?’18 Mas Jesús, conociendo su malicia, dijo: ‘Hipócritas, ¿por qué me tentáis? 19 Mostradme la moneda del tributo.’ Ellos le presentaron un denario. 20 Y les dice: ‘¿De quién es esta imagen y la inscripción?’ 21 Dícenle: ‘Del César.’ Entonces les dice: ‘Pues lo del César devolvédselo al César, y lo de Dios a Dios.’”




COMENTARIO 

Hay que dar a Dios lo que es de Dios
 
Seguramente la expresión de Jesús, lo que nos dice, en este texto del evangelio de San Mateo, es una de las más conocidas de las muchas que dijo a lo largo de su vida pública. Y de ella, además, se ha interpretado lo que tiene que ver con la vida, en general del creyente católico.

Sin embargo, siendo esto importante (y algo se dirá después) el caso es que el contexto en el que Jesús dice lo que dice tiene mucho que ver con la trampa y con el engaño aunque, de verdad, también tiene que ver con la ignorancia absoluta acerca de Quién era Jesús cuando habla al respecto del César y de Dios.

En cuanto a la trampa y al engaño, aquellos que querían perseguir a Jesús porque no entendían lo que decían y, también, porque creían que no les convenía para nada, buscan cogerlo en un renuncio. Por eso le preguntan acerca de los impuestos que los judíos han de pagar al invasor romano.

Dad al César lo del César, y a Dios lo de DiosAdulan a Jesús. Aquellos que le preguntan al Maestro sobre qué deben hacer empiezan hablando sobre la veracidad de las palabras del Hijo de Dios. Y eso es verdad. Sin embargo, lo hacen porque quieren hacer ver a Jesús que estiman, en mucho, sus palabras y sus opiniones cuando, en realidad, tienen el peor pensamiento sobre Él. Y es que, en verdad, eran fariseos en todos los sentidos del término.

Dicen, también, una gran verdad: a Jesús no le importa lo que puedan decir los demás acerca de lo que dice. Y tal es así porque lo que dice es Palabra de Dios y eso, aunque ellos, al parecer, no lo saben, es la verdad más verdadera. Por eso a Jesús no le importa decir lo que tiene que decir acerca de la moneda que pide que le muestren.

El caso es que con aquella moneda Jesús sienta una doctrina que, desde entonces, ha valido para siempre.

Así, por ejemplo, nos dice que una cosa es el mundo y otra, muy distinta, Dios. Y a cada uno hay que dar lo que le corresponde.

Y es que al mundo hay que darle aquello que, en conciencia, le corresponde: desempeñamos una labor, un trabajo… pues hacer honradamente lo que debemos hacer; en la vida política… lo que nos corresponde de acuerdo con la doctrina católica; etc.

Pero a Dios no debemos olvidarlo. En primer lugar, porque es nuestro Creador; en segundo lugar porque decimos que es lo más importante por encima de todas las cosas y que lo amamos con todo el corazón, con toda el alma y con todas nuestras fuerzas.

Por tanto, a Dios debemos darle lo que, legítimamente le corresponde: amor y oración: entrega a su voluntad y petición o agradecimiento.

Lo que Jesús les dijo a los hipócritas que le preguntaban era que no podían olvidar a Dios y sólo ocuparse del mundo. Hacer eso era comportarse como malos hijos del Todopoderoso y eso Jesús no podía soportarlo ni quería callarlo.

Dar a Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César… porque a cada cual le corresponde lo que le corresponde recibir. Y no podemos dejar de lado al Creador para atender, en exclusiva, al mundo porque supondría seguir un camino torcido hacia su definitivo Reino.

Y eso, lo que dijo Jesús, seguramente no gustó a quienes le habían preguntado. Ellos esperaban una respuesta más tibia… a su mismo nivel.


PRECES

 Por todos aquellos que no quieren separar al mundo de Dios.

Roguemos al Señor.

Por todos aquellos que pretenden engañar a Dios en su corazón.

Roguemos al Señor.

ORACIÓN

Padre Dios; ayúdanos a tenerte siempre presente y a no ceder a las asechanzas del Maligno en el mundo.

Gracias, Señor, por poder transmitir esto.

 
El texto bíblico ha sido tomado de la Biblia de Jerusalén.

 
Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.
 
Panecillo de hoy:

Dar a Dios lo que es de Dios… es cierto que no siempre lo hacemos.


Para leer Fe y Obras.


Para leer 
Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.



14.10.26

Reseña:  Apócrifo de Jesús y María

Autor: Eleuterio Fernández Guzmán

Editorial: Createspace, Amazon

Páginas: 153

Precio aprox. Tapa blanda color:  9, 26 €

ISBN Amazon: 979-8162246244

Año edición: 2026

Lo puedes adquirir en Amazon

Otros libros del autor.Y más libros, aquí

Podemos imaginar, pues es lícito y no creemos suponga nada contra nuestra fe católica, que entre el Hijo de Dios y María, su Madre, tuvo que haber conversaciones más o menos extensas. Y es que lo que recogen las Sagradas Escrituras son, por decirlo así, los momentos que tuvieron a mano, aquellos que las escribieron pero resulta poco creíble que no hablaran en otras ocasiones siendo Ella quien era y Él quien era.

Es cierto y verdad que aquello que denominamos apócrifo es, primero, porque lo es y, luego, porque comprendemos el significado de tal palabra. También conocemos la existencia de los denominados “Evangelios Apócrifos” que no fueron reconocidos por el canon oficial de la Biblia porque, a lo mejor, su autoría era dudosa o por no haber sido inspirados. Y ahí radica el sentido de todo esto.

Con esto queremos decir que si bien eso es cierto y verdad también lo es la incontrovertible realidad según la cual entre Madre e Hijo, a lo largo (sobre todo) de los años en los que estuvo como se dice en el Evangelio “sometido” a sus padres después del episodio de su estancia en el Templo de Jerusalén, hubo mucho más de lo que se nos dice pues, lógicamente, toda la vivencia diaria no puede estar recogida en ningún Evangelio. Y eso es lo mismo que decir que entre José y María también debió haber muchos momentos de conversación fuera de lo que recoge la Biblia que es, sencillamente, nada de nada… Y eso ha quedado reflejado en el libro del que esto escribe de título “Apócrifo de José y María“ pues momentos íntimos de conversación tuvo que haberlos y los hubo pues otra cosa es impensable e imposible. 

De todas formas, nosotros gozamos haciendo como dice San Josemaría cuando en Amigos de Dios (punto 253) dice:

“Yo te aconsejo que, en tu oración, intervengas en los pasajes del Evangelio, como un personaje más. Primero te imaginas la escena o el misterio, que te servirá para recogerte y meditar”.

Valga este aporte de un santo tan arraigado en el Evangelio para extender nuestra imaginación y tratar de ver lo que pudo haber entre Madre e Hijo pues, es seguro, que fue mucho incluso en momentos en los que, físicamente, aún no había venido al mundo el Salvador.

Les dejó aquí el Índice:

Presentación 

Episodios apócrifos:

Encarnación 

La visitación a su prima Isabel

El nacimiento 

Presentación en el templo 

La adoración de los Reyes Magos

La huida a Egipto

Madre, cuéntame lo del Ángel

¿Recuerdas lo de Belén?

Encontrado en el Templo

Sobre el Padre

Jesús trabaja en el taller de José

Cuando muere José

Voy al Jordán, Madre

Siempre serás mío

Las bodas de Caná

¿Qué será de ti, hijo? ¿Por qué no te quieren algunos?

Aquí estoy

Terrible amor

Este es tu hijo, Madre

Todo se cumplió, Madre

Sólo María

La primera en ver (Resurrección)

Un necesario epílogo 

Acerca del autor 

Y les ponemos el episodio titulado “Aquí estoy” que es, digamos, la excepción de la regla que establece que todo el libro, a excepción de algunos de ellos, está escrito en formato poético.

Aquí estoy

Camino del Calvario

tiempo ya pasado

con Juan el amado

María encuentra al Hijo

con la cruz cargado.

María corrió cuanto pudo acompañada del discípulo Juan, a quien el Maestro amaba, el más joven de sus Apóstoles.

No sabía adónde le llevaban los gritos, ni hacia dónde avanzaba aquella multitud enloquecida. Solo sabía que su Hijo estaba allí y no podía hacer otra cosa que ir a su encuentro porque lo quería con toda su alma y toda su alma se la había entregado desde el mismo momento aquel en el que el Ángel le dijo que era la llena de gracia… ella, una jovencita de un pueblo no demasiado grande del pueblo elegido por Dios… ella que tanto amaba al Padre Eterno desde que eso supo hacer.

Y quiso estar ella también allí, en aquel camino de tortura, sufrimiento y entendido gozo.

Hasta que le vio. Corrieron por varios callejones hasta que lo encontró cuando cayó al suelo por el peso de la cruz y el daño que le habían hecho en la flagelación.

Por un instante, todo pareció detenerse, el tiempo dejó de ser tiempo y el instante pareció ser eterno.

Jesús llevaba sobre sus hombros los maderos, y en aquel rostro desfigurado María reconoció al niño que tantas veces había tomado en sus brazos y que, incluso, más de una vez, había caído por sus travesuras de pequeño y había tenido que levantar, corriendo rauda hacia Él y llenándolo de besos, de besos de la Madre de Dios…

—Hijo mío. Y acarició su rostro llenándose de su sangre, la sangre divina del Hijo de Dios. Y la besó con dulzura de Madre.

Jesús levantó los ojos y la sangre corrió por su santo rostro…

—Madre.

No hubo más palabras durante unos instantes porque sus miradas dijeron todo lo que entonces se podía decir.

María se acercó cuanto pudo porque los soldados no daban ninguna facilidad ni siquiera para la Madre a la que todos los presentes reconocían.

—Aquí estoy porque no podía dejarte solo.

Jesús la miró largamente.

—Ya lo sé, Madre.

—No podía dejarte solo en estos terribles momentos.

—Ni yo quería que estuvieras lejos porque siempre he gozado con tu compañía porque eres mi Madre, Madre muy amada, la que siempre ha cumplido Su Voluntad.

María quiso acercar su mano al rostro de su Hijo por segunda vez, pero la violencia de los soldados se lo impidió porque ellos estaban allí para cumplir una misión y la iban a cumplir costase lo que costase. Y ella lloró, amargamente lloró…

—¿Por qué, Hijo mío?

Jesús respiró con dificultad pues ya había sido demasiado el esfuerzo que le estaban obligando a hacer.

—Porque ha llegado mi hora como tantas veces te he hablado de ella. Y no voy a ser yo quien se oponga ahora que todo se va a cumplir.

—Pero eres mi Hijo y la espada de la que habló Simeón está empezando a atravesarme el corazón.

—Y por eso estoy aquí, porque todo está escrito, Madre.

María le miró sin comprender del todo.

Jesús prosiguió y le repitió:

—Aquí estoy, Madre, porque debo cumplir cuanto está escrito en los profetas antiguos. Ellos sabían…

Ella bajó los ojos hacia la cruz.

—¿También esto?

—También esto. Sobre todo esto porque la cruz va a ser mi instrumento para la glorificación Dios.

—¿Y el dolor?

—También el dolor. Sobre todo este sufrimiento que llevo arrastrando ya tantas horas ha de servirme para que el Padre perdone los pecados del mundo. Mi sangre será la sangre de la salvación.

—¿Y la muerte?

Jesús sostuvo la mirada de su Madre.

—También la muerte. Entonces entregaré mi espíritu al Padre y todo se habrá cumplido.

Hubo un silencio y casi parecía que sólo ellos dos estaban allí, en aquel callejón casi sin salida para la vida del Hijo.

Y entonces María comprendió que no había venido a apartar a su Hijo de aquel camino porque ella no se iba a oponer a la voluntad de Dios a quien tanto había amado y amaba. Y ahora más que nunca iba a ser su esclava.

Había venido a acompañarlo, a no dejarlo sólo en aquellos terribles momentos.

—Entonces, Hijo mío, aquí estoy, para estar contigo cuanto pueda antes de…

Jesús sonrió apenas.

—Lo sé, Madre. Te esperaba y, a pesar de todo y de estos que me llevan al Gólgota, mucho me alegro de que estés aquí aunque sea unos momentos.

Y durante aquel breve instante, en medio del clamor de la multitud, estuvieron juntos.

Ella, porque no podía hacer otra cosa.

Él, porque no podía hacer otra cosa.

Jesús volvió a tomar fuerzas bajo el peso de la cruz que debía llevar como lo estaba haciendo: gozosamente y con esperanza para toda la humanidad.

—Ves, Madre… hago nuevas todas las cosas como deben ser hechas, por Su Voluntad.

Ella, porque no podía hacer otra cosa,

Él, porque otra cosa no podía hacer.

Y siguiendo el valioso principio que dice que debemos dar gratis lo que hemos recibido gratis, desde ahora mismo quedo a disposición de quien así lo desee y le enviaré, a vuelta de correo, copia del libro en formato pdf de forma totalmente gratuita. Sólo hay que hacer la petición al correo electrónico [email protected].

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Ese gran regalo de Dios que es el alma nuestra también se alimenta espiritualmente de este tipo de cosas humanas. 

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor” (339)

“Cuanto más pura es una ofrenda tanto más resplandece su testimonio“

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Para leer Fe y Obras.

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna