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28.09.26

Amigo de Lolo – Frases que bien valen la pena – La exacta Voluntad de Dios

HAGIOPEDIA: Beato MANUEL LOZANO GARRIDO “Lolo”. (1920-1971).

PRESENTACIÓN

Ya son algunos años los que, el que esto escribe, lleva haciendo lo propio sobre el Beato de Linares (Jaén, España) en esta casa de InfoCatólica. Siempre ha valido la pena hacer algo así y aportar, aunque sea, un granito de arena a la comprensión de un creyente tan fuerte y profundo como es Lolo.

El linarense universal, que tanta atracción espiritual tiene para quien lo conoce, no deja de producir interés en aquel que se acerca a su persona a través de su obra. Y es que, no pudiendo hacerlo ahora personalmente o, digamos, en la intimidad de la conversación entre amigos, que lo somos todos aquellos que ansiamos serlo, es seguro que acercarse a Lolo de forma cercana nos viene la mar de bien.

Lolo nos acerca a lo bueno que tiene saber que, cuando se es hijo de Dios la mejor forma de serlo es, sencillamente, siéndolo. Y él es una muestra perfecta de cómo hacer algo que, algunas veces, a muchos nos resulta difícil y a algunos… imposible. Acerquémonos, desde ahora, a la obra misma de Lolo y a su intimidad podríamos decir, con lo que vamos a ganar, seguramente, mucho y más que mucho. Y, para más abundancia de lo bueno y mejor, al final de todo esto les ponemos uno de los aforismos espirituales que publicó Lolo en su libro “Bien venido, amor“. Vamos, miel sobre hojuelas, como se dice en la Biblia pues esto, al fin y al cabo, es cosa del alma de cada cual.

Frases que bien valen la pena – La exacta Voluntad de Dios

“Dios está en el punto de confluencia de todos los amores. La escala de preferencias que nos define, cobra en su vida volumen y densidad que no imaginamos.” (Beato Lolo, de su libro El sillón de ruedas)

Ya podemos imaginar que el Beato de Linares (Jaén, España) en aquel su primer libro publicado, a saber, El sillón de ruedas, debía estar lleno de declaraciones muy profundas hechas por alguien que, desde su sufrimiento entendido y aceptado se manifestaba con una contundencia como la que muestran, por ejemplo, las palabras que hoy traemos aquí.

El amor de Dios hacia sus hijos, como bien sabemos aquellos que lo aceptamos y lo tenemos en nuestra vida como algo valioso, es puro e ilimitado. Y es que el Padre, que nos creó a imagen y semejanza suya, no escatima, por así decirlo, ningún esfuerzo, en beneficio de su descendencia.

Como nos dice aquí Lolo, en Dios confluye todo el amor que nosotros somos capaces de manifestar y también de hacer efectivo. Y es que no se trata de nada teórico que digamos porque está bien decir que debemos amar a Dios sobre todas las cosas y a nuestro prójimo como a nosotros mismo sino que cumplir con estos dos mandamientos (recordemos que son los que definen a la Ley y a los profetas) supone, exactamente, manifestar que se es hijo de Dios.

Nosotros, gracias a la libertad que el Creador nos entrega (incluso puede llegar a no aceptarlo) supone que podemos escoger entre unas cosas y otras o entre una forma de ser y otra. Pues bien, al tener a Dios como el eje de nuestra vida y llevar eso a las consecuencias (sino últimas por según cómo somos) que seamos capaces de llevar, habremos alcanzado de pleno lo que Dios, en su maravillosa Voluntad, tiene por bueno y mejor.

Es cierto y verdad que muchas veces no somos capaces de alcanzar un cumplimiento tal que se pueda decir de nosotros que somos ejemplo exacto de lo que Dios quiere para sus hijos. Sin embargo, demasiadas veces nos conformamos con medianías y no alcanzamos, siquiera, ese mínimo que el Todopoderoso tendría como bueno y mejor y nos conformamos con algo así como una pinceladita de amor por Él y por nuestro prójimo. Sin embargo, podemos procurar, al menos eso, hacer todo lo posible (como hizo Manuel Lozano Garrido) para que no esté del todo descontento Quien nos ha creado y mantiene en el mundo.

Hacemos, pues, y al hacer (o no hacer, según se trate de la circunstancia o situación) somos algo así como una parte de Dios que se comunica con sus hijos a través, también, de eso que nosotros llevamos a cabo en uso de nuestra libertad que, bien tomada y entendida, nos lleva a ser mejores y tener a Dios como nuestro verdadero Padre y a nuestro prójimo como nuestro verdadero prójimo, por así decirlo.

Es verdad que, como aquí dice el Beato Lolo, nosotros no podemos imaginar siquiera lo que ha de suponer en el corazón de Dios que sus hijos cumplan con su Voluntad lo más acertadamente que eso sea posible según son nuestros corazones y, muchas veces, superando muchos obstáculos de conciencia y de respeto humano. Y sí, es seguro que hay gran fiesta en el Cielo cuando los hijos de Dios se comportan como verdaderos hijos de Dios y muestran que son una descendencia que merece un Amor tan grande como el Creador tiene por nosotros. Y en eso, es seguro, Manuel Lozano Garrido, Lolo para los amigos, lo alcanzó plenamente.

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Entender el sufrimiento es un bien más que importante.

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor" (182)

“¿Reconocemos que Dios hace girar los astros y no le vamos a conceder que puede hacer feliz nuestro corazón?

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Para leer Fe y Obras.


Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

26.09.26

La Palabra del Domingo  - Domingo, 27 de septiembre de 2026

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Mt 21, 28-32

“28 ‘Pero ¿qué os parece? Un hombre tenía dos hijos. Llegándose al primero, le dijo: ’Hijo, vete hoy a trabajar en la viña.’ 29 Y él respondió: ‘No quiero’, pero después se arrepintió y fue.30 Llegándose al segundo, le dijo lo mismo. Y él respondió: ‘Voy, Señor’, y no fue. 31 ¿Cuál de los dos hizo la voluntad del padre?’ – ‘El primero’ - le dicen. Díceles Jesús: ‘En verdad os digo que los publicanos y las rameras llegan antes que vosotros al Reino de Dios.32 Porque vino Juan a vosotros por camino de justicia, y no creísteis en él, mientras que los publicanos y las rameras creyeron en él. Y vosotros, ni viéndolo, os arrepentisteis después, para creer en él.’”

COMENTARIO

Cumplir la voluntad de Dios que conoce nuestro corazón

Cuando Jesús hace sabedores a los que le escuchan de algo que quiere que aprendan lo hace de forma que sea, en efecto, fácil de aprender. No dice cosas enrevesadas y que puedan ser difíciles de entender sino que enseña como el Maestro que lo hacía bien y no como otros de su tiempo (a tenor de lo dicho por aquellos que le escuchaban)

Aquello de los dos hijos tenía su miga. Los dos le habían mentido a su padre pero sólo uno de ellos hace lo que su padre le había dicho que hiciera. No es que Jesús quisiera decir que estaba bien mentir si el fin era bueno pero, había que reconocer que aquel caso era muy especial.

En realidad, sólo el primero actúa bien. No es que estuviera bien que mintiera pero, al menos, se arrepiente de lo que hace. Seguramente sabía que debía hacer lo que su padre le había dicho que hiciera y que no podía hacerle aquel feo. Aunque no podemos dejar de reconocer que su progenitor debió preocuparse cuando vio que aquel que era su hijo le manifestaba que no quería ir a trabajar a la viña familiar.

Parábola, el padre manda a sus dos hijos a la viñaAl contrario, el segundo queda muy bien con su padre. Se alejaría éste muy contento porque, al menos uno de sus dos hijos le había hecho caso.

El corazón de aquel padre se veía contrariado en un caso y gozoso en el otro, en el segundo. Sin embargo, cuando debió conocer lo que al final había pasado no dejaría de pensar que, muchas veces, las apariencias engañan. Y a él le habían engañado mucho.

Aquellos dos habían mentido y se manifestaban, de tal forma, como pecadores. Por eso, como ejemplo de lo que había llegado a ser muchos del pueblo que Dios había elegido se encontrarían con la sorpresa de que aquellos que sí se sabían pecadores llegarían antes al Cielo, destino anhelado y definitivo del alma humana.

Esto podría parecer extraño. De hecho, seguro que les resultó muy raro a los que le escuchaban. ¿Sería posible que publicanos y prostitutas tuvieran mejor resultado vital que ellos?

El caso es que Jesús bien que les aclara las cosas: unos y otras habían creído en Juan el Bautista mientras que el resto no sólo lo habían despreciado sino que, por su actitud hacia el primo de Jesús, le habían procurado la cárcel y, luego, la muerte por decapitación.

Lo que Jesús les quería decir era que la voluntad de Dios debía ser cumplida. Lo debía ser, primero, porque era la del Creador y, en segundo lugar, porque el Todopoderoso, lo conoce todo y el corazón de cada cual lo tiene en su mano. Por eso juzga a cada cual de la forma que merece.

PRECES

Pidamos a Dios por todos aquellos que no aceptan la voluntad de Dios.

Roguemos al Señor.

Pidamos a Dios por todos aquellos que se creen a salvo del conocimiento de Dios sobre sus corazones.

Roguemos al Señor.

ORACIÓN

Padre Dios; ayúdanos a tenerte siempre presente en nuestra vida.

Gracias, Señor, por poder transmitir esto.

El texto bíblico ha sido tomado de la Biblia de Jerusalén.

Eleuterio Fernández Guzmán

 

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

 

Panecillo de hoy:

La voluntad de Dios no es algo que no debamos tener en cuenta.

Para leer Fe y Obras.

 

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

21.09.26

Amigo de Lolo – Frases que bien valen la pena – Saber ofrecer el sufrimiento a Dios

HAGIOPEDIA: Beato MANUEL LOZANO GARRIDO “Lolo”. (1920-1971).

PRESENTACIÓN

Ya son algunos años los que, el que esto escribe, lleva haciendo lo propio sobre el Beato de Linares (Jaén, España) en esta casa de InfoCatólica. Siempre ha valido la pena hacer algo así y aportar, aunque sea, un granito de arena a la comprensión de un creyente tan fuerte y profundo como es Lolo.

El linarense universal, que tanta atracción espiritual tiene para quien lo conoce, no deja de producir interés en aquel que se acerca a su persona a través de su obra. Y es que, no pudiendo hacerlo ahora personalmente o, digamos, en la intimidad de la conversación entre amigos, que lo somos todos aquellos que ansiamos serlo, es seguro que acercarse a Lolo de forma cercana nos viene la mar de bien.

Lolo nos acerca a lo bueno que tiene saber que, cuando se es hijo de Dios la mejor forma de serlo es,se sencillamente, siéndolo. Y él es una muestra perfecta de cómo hacer algo que, algunas veces, a muchos nos resulta difícil y a algunos… imposible. Acerquémonos, desde ahora, a la obra misma de Lolo y a su intimidad podríamos decir, con lo que vamos a ganar, seguramente, mucho y más que mucho. Y, para más abundancia de lo bueno y mejor, al final de todo esto les ponemos uno de los aforismos espirituales que publicó Lolo en su libro “Bien venido, amor“. Vamos, miel sobre hojuelas, como se dice en la Biblia pues esto, al fin y al cabo, es cosa del alma de cada cual.

Frases que bien valen la pena – Saber ofrecer el sufrimiento a Dios

“Todas las calles de la amargura tienen, cuanto menos, tres cruces, y a nosotros, por nuestras culpas, nos toca hacer de buen ladrón; hay muchas gentes que van por la carretera con el leño verde de Cristo sobre los hombros y, si no con los labios, sí piden paso de preferencia con la majestad de su dolor.” (Beato Lolo, de su libro Mesa redonda con Dios)

Sufrimiento y esperanza. Estas dos palabras creemos que resumen bien este texto del Beato de Linares (Jaén, España) porque muestran, por un lado, que sufrir es una realidad insoslayable pero que nunca debemos desanimarnos de tal forma que perdamos la esperanza que es una virtud que es tan necesaria que siempre tiene que estar ahí y aquí.

Tiene muy claro Manuel Lozano Garrido que lo del sufrimiento no es una cosa sencilla como es fácil entender según fue su vida, digamos, física desde que le detectaron la enfermedad que, progresivamente, fue empeorando en su cuerpo hasta que lo llevó a la muerte un 3 de noviembre de 1971. Sufrir, por tanto, era para él otro pan suyo de cada día.

Esto lo decimos porque habla de las “tres cruces” que tienen las calles de la amargura que bien puede entenderse que son las que nos llevan por el camino del sufrimiento por el que él transitó durante algunos decenios. Sufrir, por tanto, no es nada del otro mundo sino, al contrario, de este mismo, de este valle, ¡Sí que lo es!, de lágrimas.

El caso es que dice “cuanto menos” porque sabe a la perfección que pueden ser más las cruces que podemos llegar a cargar cuando sufrimos: la física, la espiritual que eso conlleva, el sufrimiento por los demás, etc. Es decir, que cruces que llevar puede haber más que unas cuántas…

Al menos, por decirlo, nos sitúa Lolo en el lugar del “buen ladrón” que, como sabemos, fue aquel que, estando en una cruz junto al Hijo de Dios supo darse cuenta de que Cristo era inocente y él culpable y por eso le pidió algo de clemencia para su persona: estar con Él en su Reino. Y eso conllevó, por lo mostrado, la justa recompensa de parte de Jesucristo y que sería llevarlo consigo a su Reino del Cielo.

Somos, por tanto, ese buen ladrón que reconoce sus culpas. ¡Qué reconoce! Y por tanto, debemos reconocer las culpas que tenemos…

Hay, de todas formas, esperanza, como no puede ser otra cosa para los hijos de Dios que saben que lo son y reconocen en Cristo al Mesías enviado por el Todopoderoso al mundo para que el mundo se salve. Y no es que la esperanza sea lo último que se pierde sino que no debemos perderla nunca porque sería, tal forma de actuar, un grave pecado contra la santísima Providencia de Dios.

La esperanza radica, como no puede ser de otra forma, en la persona de Cristo, en Dios hecho hombre que, como bien sabemos, cargo con su cruz, la Cruz, hasta un monte donde confirmó que vencería a la muerte y abriría las puertas del Cielo.

Ofrecer nuestro sufrimiento por santas intenciones es algo que nos viene la mar de bien espiritualmente hablando. Es decir, ese “leño verde” de Cristo del que nos habla el linarense universal no puede ser otra cosa que esa esperanza que, pase lo que pase, nos conmueve por lo que nos ofrece sea cual se la situación por la que estemos pasando. Y ese leño verde que, sí, es parte de la Cruz pero también es parte del Amor que Dios tiene por sus hijos, acaba venciendo lo que de malo, muy malo puede ser, tiene el sufrimiento porque hace que nos sobrepongamos a este.

El dolor, como aquí se expresa, basta en sí mismo para pedir a Dios la esperanza necesaria para seguir adelante. Es decir, como aporta aquí el Beato Lolo, ni siquiera debe hacer falta pedir el auxilio de Dios, digamos, con los labios sino que el mismo hecho de sufrir sabiendo que el Creador todo lo ve ha de ser suficiente para eso, para pedir a Dios lo bueno y mejor.

Ya vemos, por tanto, que Lolo es tan generoso con sus hermanos que, incluso, nos ofrece la posibilidad de no tener que pedir nada a Dios sino que bástenos con aceptar el sufrimiento en aras de algo mejor, de lo que puede ser brillo para el alma, sostén para nuestra vida eterna. Ofrecer para vivir para siempre, siempre, siempre.

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Entender el sufrimiento es un bien más que importante.

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor” (181)

“La felicidad es tan hermosa que necesita de todas las virtudes: hay que creer en ella, esperarla, forjarla con meticulosidad, redondeara con justicia, sumarte todas las energías y gozarla con moderación. Demasiadas no, cuando apenas si se basta con una, que es quererla.”

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Para leer Fe y Obras.


Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

19.09.26

La Palabra del domingo - Domingo, 20 de septiembre de 2026

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Mt 20, 1-16


1 “En efecto, el Reino de los Cielos es semejante a un propietario que salió a primera hora de la mañana a contratar obreros para su viña. 2 Habiéndose ajustado con los obreros en un denario al día, los envió a su viña. 3 Salió luego hacia la hora tercia y al ver a otros que estaban en la plaza parados, 4 les dijo: ‘Id también vosotros a mi viña, y os daré lo que sea justo.” 5 Y ellos fueron. Volvió a salir a la hora sexta y a la nona e hizo lo mismo.6 Todavía salió a eso de la hora undécima y, al encontrar a otros que estaban allí, les dice: ‘¿Por qué estáis aquí todo el día parados?’ 7 Dícenle: ‘Es que nadie nos ha contratado.’ Díceles: ‘Id también vosotros a la viña.’ 8 Al atardecer, dice el dueño de la viña a su administrador: ‘Llama a los obreros y págales el jornal, empezando por los últimos hasta los primeros.’ 9 Vinieron, pues, los de la hora undécima y cobraron un denario cada uno. 10 Al venir los primeros pensaron que cobrarían más, pero ellos también cobraron un denario cada uno.11 Y al cobrarlo, murmuraban contra el propietario, 12 diciendo: ‘Estos últimos no han trabajado más que una hora, y les pagas como a nosotros, que hemos aguantado el peso del día y el calor.”’ 13 Pero él contestó a uno de ellos: ‘Amigo, no te hago ninguna injusticia. ¿No te ajustaste conmigo en un denario? 14 Pues toma lo tuyo y vete. Por mi parte, quiero dar a este último lo mismo que a ti. 15 ¿Es que no puedo hacer con lo mío lo que quiero? ¿O va a ser tu ojo malo porque yo soy bueno?’. 16 Así, los últimos serán primeros y los primeros, últimos.”



COMENTARIO

Ser últimos a fuer de servidores

Dice Jesucristo que el Reino de los Cielos, es decir, Dios mismo, es como aquel propietario que contrató y luego pagó según su libérrima voluntad, manifestando, además, un gran gesto de bondad con aquellos que estaban en peor situación.

La parábola que nos presenta san Mateo es una que lo es relacionada con el amor más que con el dinero. Jesús no está interesado en ningún tipo de lucha sindical ni nada por el estilo de los que más trabajan en detrimento de los que menos trabajan pero, al final de la jornada cobran lo mismo que los otros. No se trata de eso sino de algo que es más importante.

Por una parte, a veces solemos pensar que el Reino de los Cielos lo podemos exigir como si fuera una obligación de parte de Dios entregárnoslo. En realidad, deberíamos pensar si es que tenemos méritos acumulados como para hacer tal cosa o si, al contrario, aún debemos esforzarnos más. Además, no podemos prescindir de Jesús en nuestra tarea, esforzada, de ser hijos de Dios y demostrarlo porque Él mismo dijo que sin su Persona nada podíamos hacer.

En realidad, somos poca cosa ante Dios y, en todo caso, sólo nos ha de servir nuestro esfuerzo, entrega y servicio al prójimo.

Parábola de los trabajadores de la viña, Mateo 20, 1-16 | eBooks Católicos Pero, además, en la parábola bien puede dirigirse a nosotros una llamada de Dios. Nos llama para trabajar en su viña y lo hace en nuestra niñez, primera hora de la mañana; en nuestra adolescencia, mediodía o, en fin, en nuestra madurez, última hora del día. Nos llama, por lo tanto, porque nos quiere a su lado. No deberíamos, por eso mismo, reclamar lo que sólo Él sabe que merecemos.

También nos recuerda la parábola que aquellos que son llamados los primeros no tienen razones para proceder contra los demás de forma poco misericordiosa. Sólo Dios sabe lo que nos corresponde a cada uno y no cada uno de nosotros sabemos lo que les corresponde a los demás. No debemos, además, juzgar para no ser juzgados.

Al fin y al cabo los planes de Dios son, para nosotros, desconocidos y nos basta con hacer lo que, según su voluntad, nos corresponde. Ser, además, últimos para ser los primeros.

Es un mensaje que debemos tener en cuenta porque nos pone, sobre la mesa, la realidad de ser servidores de los demás e hijos del amor y de la misericordia. Otra forma de actuar no nos llevará al definitivo Reino de Dios por el buen camino sino, todo lo contrario, por el torcido. Y eso no lo quiere Jesús para nosotros.

Por eso, en la Última Cena, Jesucristo se hizo el último de entre los presentes y les lavó los pies. Servir y no ser servido. Y por eso nunca debemos olvidar que Dios nos puede llamar en cualquier momento, como a los trabajadores de la viña.

PRECES

Por todos aquellos que no comprenden el valor del servicio.

Roguemos al Señor

Por todos aquellos que prefieren los puestos de honor.


Roguemos al Señor

ORACIÓN

Padre Dios; ayúdanos a ser humildes y servidores de los demás.

Gracias, Señor, por poder ser instrumento tuyo.

El texto bíblico ha sido tomado de la Biblia de Jerusalén.

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.
 
Panecillo de hoy:

Ser últimos, ahora para ser los primeros luego, en la vida que dura para siempre, la eterna.


Para leer Fe y Obras.


Para leer 
Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.



15.09.26

Reseña:  Inspirados apuntes y esperados pensamientos

Autor: Eleuterio Fernández Guzmán

Editorial: Createspace, Amazon

Páginas: 90

Precio aprox. Tapa blanda: 4,32 €

ISBN Amazon: 979-8174285668

Año edición: 2026

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Si hay algo de lo que podemos estar seguros es de que todo el mundo pasa por circunstancias muchas y muchos acontecimientos le suceden a lo largo de los años de vida que Dios ha tenido a bien concederle.

En realidad, no es más que la constatación de que estamos en el mundo el que nos pasen cosas algunas de las cuales pueden dar lugar a algún tipo de reflexión que nos haca captar mejor las circunstancias y si estas hacen mella en nuestro corazón.

Captar ciertos momentos no es tarea fácil pero no es poco cierto que la inspiración aparece cuando menos lo esperamos y es en ella en la que nos centramos para dar rienda suelta a lo que en tal o cual momento nos afecta de tal forma que hace hacer en nosotros un apunte, algo así como una muesca en el caminar de nuestra vida. Y es que la musa de la que se habla es voluble y caprichosa.

Apuntes inesperados son todos aquellos que, sin esperarlo, acuden a nosotros para que los atrapemos al vuelo y disfrutemos de un momento en el que, sin saber por qué, nos ha nacido algo así como un quehacer que no sabíamos siquiera que iba a nacer.

En realidad, son cosas que pueden pasar un día cualquiera y sin tener que haber sido preparadas. Momentos son que pueden originar una reflexión o algo así como un pensamiento que se alarga más o menos según sean las circunstancias y el pasar y ser de las mismas. Por eso, no se trata esto más que de unos inesperados apuntes.

Tenemos que decir, por otra parte, que hemos añadido al contenido de estos inesperados apuntes unos pensamientos que son más que esperados porque se refieren a temas muy propios de nuestro ser como cristianos y, aquí, como católicos. 

Les dejó aquí el Índice:

Presentación 

Apuntes inesperados

Incorporarse al mundo,

levantarse… en fin

A punto de pelea 

Lo natural 

Saber soportar a los insoportables 

Tener perspectivas o conformarse 

El libro… los libros 

A veces somos como una 

receta alterada

Al que madruga… 

Las cosas sencillas; la sencillez 

de las cosas

Esperar, siempre esperar 

Las prisas, la prisa 

Cuando las palabras las carga el Diablo 

¿Importa tener fe?

La misteriosa levedad del 

ser humano

Darse cuenta de quiénes somos 

El paisaje en la distancia 

de nuestra vida

Esperados pensamientos:

Cuando molesta la Luz de Dios 

Desde que el hombre es hombre 

Relativismo 

Sobre la fe y la razón 

Un necesario Epílogo 

Acerca del autor 

Y les ponemos el apunte de título

La misteriosa levedad del ser humano

Ciertamente hay noticias que por sí mismas son inesperadas, como esta que traemos aquí y que nos da como para comentar acerca de lo que, en el fondo, somos los seres humanos creador por Dios.

El caso es que muchas veces decimos eso de que “no somos nada”. Y suele ser tras el fallecimiento de alguna persona, conocida o no. Entonces caemos en la cuenta de lo poco que somos aunque creamos lo contrario y nos gloriemos de nuestra propia vida como dándonos una importancia que no tenemos y, a lo mejor, hasta ni merecemos.

Es bien cierto que poco somos si nos arrimamos a Dios Padre. En su poder total nosotros aparecemos como una simple mota de polvo ante la inmensidad de una estrella que, como el Sol, además es considerada una que lo es enana.

Hay, sin embargo, noticias, como decimos arriba, en cuanto a lo inesperadas que son, que nos muestran hasta qué punto eso es verdad. Y las hay que son muy tristes a la par que indicadoras de lo que somos. Esta dice lo que sigue:

“Muere arrollada por un tren en Dénia cuando oía música con unos auriculares”.

Tenía 29 años y caminaba hacia su lugar de trabajo. Un día más, como otros iba a ser. Tendría momentos duros y momentos de gozo en los que amaría la vida de una forma especial. Sentidos segundos de amor con los que fomentar, en su corazón, la seguridad de que valía la pena existir, que Dios le había hecho un gran favor creándola. Y es que era mujer.

A lo mejor, incluso, no tenía creencia alguna. Sin embargo, a pesar de no tener un sostén tan importante como es la fe, seguramente amaría la vida, la suya, la de los suyos, la de sus conocidos y, en general, la de todo ser humano que no tenga en su mente malas ideas para con su prójimo. Y es que debía ser una persona común… como somos la gran mayoría de las personas.

Sin embargo, seguro que no esperaba que las cosas se torcieran en un momento determinado. Cuando aquel tren la atropelló debía estar en el mejor de los mundos. Lo decimos porque no se enteró de nada: de los avisos del maquinista ni de, seguramente, los gestos que le haría más de uno que veía lo que estaba a punto de suceder.

Ella caminaba y no apreció la levedad de su vida, de su existencia, de lo poco que somos y de la nada que podemos llegar a ser en un segundo cualquiera. Y es que nuestro ser, aquel que tanto amamos (aunque no siempre protegemos de tentaciones) es liviano como una pluma y ligero para dejar de ser. Y eso es lo que Dios quiere. Para eso nos ha creado así. Y debemos ser conscientes de lo que eso supone, de que en cualquier momento podemos ser llamados (sin avisar siquiera) a presentarnos ante su Tribunal.

De todas formas, pido por la persona que aquí nos ha servido de ejemplo. Y pido a Dios que la tenga en su seno y que le perdone lo que tenga que perdonarle porque, a lo mejor, no ha acudido suficientemente preparada a su presencia, a su Juicio particular. Y estoy seguro de que Dios, en su Justicia y Misericordia, sabrá hacerlo porque, si nos hizo tan leves, más fuerte es su Amor por nosotros.

Y siguiendo el valioso principio que dice que debemos dar gratis lo que hemos recibido gratis, desde ahora mismo quedo a disposición de quien así lo desee y le enviaré, a vuelta de correo, copia del libro en formato pdf de forma totalmente gratuita. Sólo hay que hacer la petición al correo electrónico [email protected].

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Ese gran regalo de Dios que es el alma nuestra también se alimenta espiritualmente de este tipo de cosas humanas. 

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor” (339)

“Cuanto más pura es una ofrenda tanto más resplandece su testimonio“

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Para leer Fe y Obras.

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna