9.08.21

Riquezas que aparecen y desaparecen.

El otro día, el apreciado Alonso Gracián me mandó el libro de visiones de la beata Ana Catalina Emmerich sobre La Pasión del Señor.

La cuarta meditación trata sobre el cáliz que utilizó nuestro Señor en la última cena. 

Observé que el cáliz existe desde tiempo inmemorial y, aunque pasó por muchas manos, el Señor siempre contó con custodios de la tradición para hacerlo llegar a manos de Jesús esa noche memorable.

“Porque Dios así lo quiso", dice la beata, “se encontró este cáliz Santo".

Aquella visión me pareció muy aleccionadora en relación a cómo aparece y desaparece la forma extraordinaria de la santa misa en nuestro país.

“Porque Dios así lo quiso", desapareció sin dejar rastro después del concilio Vaticano II, apareció de nuevo para estar presente entre nosotros durante ocho años y, desaparece de nuevo, sin aparente buena razón.

El caso es que el Señor es el único que sabe cuándo aparecer el cáliz y esconderlo para cuando ha cumplido con su deber; lo mismo sucede entre nosotros con la santa misa de antes.

Y, como falta mucho para la Parusía, es probable que volveremos a ver la forma extraordinaria entre nosotros.

Estaremos a la espera!

Sea a Dios toda la gloria!
Deo omnis gloria!

24.07.21

La vida sigue sin el vetus ordo

Esto que leerán es mi experiencia personal por lo que, de ninguna forma, debe ser tomado como incitación al debate y mucho menos espero ser irrespetada o descalificada por ser como al Señor le ha costado tanto hacerme
Recibánlo como regalo de Dios y eviten que tenga que borrar sus comentarios.
Gracias

13.07.21

La liturgia de lo cotidiano

No se puede decir que haya quedado igual que antes de la pancreatitis y cirugía de vesícula del mes de marzo; para empezar estoy menos gorda, también locuaz y un poco más chistosa pero, también he notado que tengo sentimientos que antes no tenía y algunos no son de mi agrado.

Un sentimiento que tengo y que jamás tuve es la envidia; la envidia es tristeza por el bien ajeno.

Me hace sentir muy incómoda pensar que me pongo triste porque alguien es feliz, afortunado o dichoso en este mundo, sobre todo porque no sé por qué tengo ese sentimiento o para qué me sirve darme cuenta que lo tengo.

El caso es que hoy desayunaba un té con unas tostadas con mermelada de guayaba y queso fresco mientras reflexionaba sobre este asunto; así que, tomé a una de las personas que me provocan envidia y empecé a alegrarme por cada detalle que conozco de ella y felicitarla por su dicha a la vez que daba gracias a Dios.

Conforme lo hacía me iba dando cuenta que, Jesús bueno que siempre está conmigo, me escuchó cuando, al sentarme a desayunar, le pedí salud para mis heridas.

Leer más... »

18.06.21

Pandemia, camino de fe y de servicio

Después de la experiencia de algunos días en Facebook conversando sobre las vacunas consulté con un persona de formación impecable y me explicó que algunos católicos están como en una «etapa de reacción» ante el hecho de vacunarse.

Algo parecido a lo que es una de las etapas del duelo cómo es la negación o la ira que se dan como reacción a la pérdida de un bien preciado.

Y, cómo hemos perdido la seguridad de estar saludables y también nos han limitado muchísimo en variados y múltiples aspectos, de ahí la reacción.

Pues bien, la experiencia en Facebook consistió en que, como ya tengo ambas dosis de la vacuna, me puse a conversar sobre el tema y fue cuando empecé a recopilar muchos comentarios de católicos que se niegan a vacunarse.

Leer más... »

4.06.21

¡Te quiero mucho, Jesús!

No sé porqué razón o, si lo que sucede no es más que producto de mi imaginación (aunque lo dudo) pero, me parece que -durante el rosario- nuestro señor Jesucristo ha escogido una jaculatoria para encontrarse conmigo.

Yo digo que es verdad porque así como Jesús lindo eligió presentarse ante los pescadores, Zaqueo y la samaritana, ha elegido mostrarme también su amor de esa manera.

Y, así como los pescadores y a todos los demás se le presentaba y para quién su presencia lo cambiaba todo, así es cuando durante el rosario digo la jaculatoria: “Jesús, manso y humilde de corazón; haz mi corazón semejante al vuestro".

Lo que me sucede no es nada sobrenatural: la mayor parte del tiempo es una certeza que se hace presente, algunas veces acompañada de un gran sentimiento, aunque no es lo común.

Lo común es que, cada vez, entiendo algo importante: Jesus, vivo y presente y la infinidad de matices e implicaciones que pueda eso tener.

Leer más... »