Reseña:  Inspirados apuntes y esperados pensamientos

Autor: Eleuterio Fernández Guzmán

Editorial: Createspace, Amazon

Páginas: 90

Precio aprox. Tapa blanda: 4,32

ISBN Amazon: 979-8174285668

Año edición: 2026

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Si hay algo de lo que podemos estar seguros es de que todo el mundo pasa por circunstancias muchas y muchos acontecimientos le suceden a lo largo de los años de vida que Dios ha tenido a bien concederle.

En realidad, no es más que la constatación de que estamos en el mundo el que nos pasen cosas algunas de las cuales pueden dar lugar a algún tipo de reflexión que nos haca captar mejor las circunstancias y si estas hacen mella en nuestro corazón.

Captar ciertos momentos no es tarea fácil pero no es poco cierto que la inspiración aparece cuando menos lo esperamos y es en ella en la que nos centramos para dar rienda suelta a lo que en tal o cual momento nos afecta de tal forma que hace hacer en nosotros un apunte, algo así como una muesca en el caminar de nuestra vida. Y es que la musa de la que se habla es voluble y caprichosa.

Apuntes inesperados son todos aquellos que, sin esperarlo, acuden a nosotros para que los atrapemos al vuelo y disfrutemos de un momento en el que, sin saber por qué, nos ha nacido algo así como un quehacer que no sabíamos siquiera que iba a nacer.

En realidad, son cosas que pueden pasar un día cualquiera y sin tener que haber sido preparadas. Momentos son que pueden originar una reflexión o algo así como un pensamiento que se alarga más o menos según sean las circunstancias y el pasar y ser de las mismas. Por eso, no se trata esto más que de unos inesperados apuntes.

Tenemos que decir, por otra parte, que hemos añadido al contenido de estos inesperados apuntes unos pensamientos que son más que esperados porque se refieren a temas muy propios de nuestro ser como cristianos y, aquí, como católicos. 

Les dejó aquí el Índice:

Presentación 

Apuntes inesperados

Incorporarse al mundo,

levantarse… en fin

A punto de pelea 

Lo natural 

Saber soportar a los insoportables 

Tener perspectivas o conformarse 

El libro… los libros 

A veces somos como una 

receta alterada

Al que madruga… 

Las cosas sencillas; la sencillez 

de las cosas

Esperar, siempre esperar 

Las prisas, la prisa 

Cuando las palabras las carga el Diablo 

¿Importa tener fe?

La misteriosa levedad del 

ser humano

Darse cuenta de quiénes somos 

El paisaje en la distancia 

de nuestra vida

Esperados pensamientos:

Cuando molesta la Luz de Dios 

Desde que el hombre es hombre 

Relativismo 

Sobre la fe y la razón 

Un necesario Epílogo 

Acerca del autor 

Y les ponemos el apunte de título

La misteriosa levedad del ser humano

Ciertamente hay noticias que por sí mismas son inesperadas, como esta que traemos aquí y que nos da como para comentar acerca de lo que, en el fondo, somos los seres humanos creador por Dios.

El caso es que muchas veces decimos eso de que “no somos nada”. Y suele ser tras el fallecimiento de alguna persona, conocida o no. Entonces caemos en la cuenta de lo poco que somos aunque creamos lo contrario y nos gloriemos de nuestra propia vida como dándonos una importancia que no tenemos y, a lo mejor, hasta ni merecemos.

Es bien cierto que poco somos si nos arrimamos a Dios Padre. En su poder total nosotros aparecemos como una simple mota de polvo ante la inmensidad de una estrella que, como el Sol, además es considerada una que lo es enana.

Hay, sin embargo, noticias, como decimos arriba, en cuanto a lo inesperadas que son, que nos muestran hasta qué punto eso es verdad. Y las hay que son muy tristes a la par que indicadoras de lo que somos. Esta dice lo que sigue:

“Muere arrollada por un tren en Dénia cuando oía música con unos auriculares”.

Tenía 29 años y caminaba hacia su lugar de trabajo. Un día más, como otros iba a ser. Tendría momentos duros y momentos de gozo en los que amaría la vida de una forma especial. Sentidos segundos de amor con los que fomentar, en su corazón, la seguridad de que valía la pena existir, que Dios le había hecho un gran favor creándola. Y es que era mujer.

A lo mejor, incluso, no tenía creencia alguna. Sin embargo, a pesar de no tener un sostén tan importante como es la fe, seguramente amaría la vida, la suya, la de los suyos, la de sus conocidos y, en general, la de todo ser humano que no tenga en su mente malas ideas para con su prójimo. Y es que debía ser una persona común… como somos la gran mayoría de las personas.

Sin embargo, seguro que no esperaba que las cosas se torcieran en un momento determinado. Cuando aquel tren la atropelló debía estar en el mejor de los mundos. Lo decimos porque no se enteró de nada: de los avisos del maquinista ni de, seguramente, los gestos que le haría más de uno que veía lo que estaba a punto de suceder.

Ella caminaba y no apreció la levedad de su vida, de su existencia, de lo poco que somos y de la nada que podemos llegar a ser en un segundo cualquiera. Y es que nuestro ser, aquel que tanto amamos (aunque no siempre protegemos de tentaciones) es liviano como una pluma y ligero para dejar de ser. Y eso es lo que Dios quiere. Para eso nos ha creado así. Y debemos ser conscientes de lo que eso supone, de que en cualquier momento podemos ser llamados (sin avisar siquiera) a presentarnos ante su Tribunal.

De todas formas, pido por la persona que aquí nos ha servido de ejemplo. Y pido a Dios que la tenga en su seno y que le perdone lo que tenga que perdonarle porque, a lo mejor, no ha acudido suficientemente preparada a su presencia, a su Juicio particular. Y estoy seguro de que Dios, en su Justicia y Misericordia, sabrá hacerlo porque, si nos hizo tan leves, más fuerte es su Amor por nosotros.

Y siguiendo el valioso principio que dice que debemos dar gratis lo que hemos recibido gratis, desde ahora mismo quedo a disposición de quien así lo desee y le enviaré, a vuelta de correo, copia del libro en formato pdf de forma totalmente gratuita. Sólo hay que hacer la petición al correo electrónico [email protected].

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Ese gran regalo de Dios que es el alma nuestra también se alimenta espiritualmente de este tipo de cosas humanas. 

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor” (339)

Cuanto más pura es una ofrenda tanto más resplandece su testimonio“

……………………………

Para leer Fe y Obras.

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna

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