InfoCatólica / Eleuterio Fernández Guzmán / Archivos para: Diciembre 2019

11.12.19

Un amigo de Lolo - “Lolo, libro a libro” - Ante, en, los sufrimientos, ahí está Cristo

Presentación

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Yo soy amigo de Lolo. Manuel Lozano Garrido, Beato de la Iglesia católica y periodista vivió su fe desde un punto de vista gozoso como sólo pueden hacerlo los grandes. Y la vivió en el dolor que le infligían sus muchas dolencias físicas. Sentado en una silla de ruedas desde muy joven y ciego los últimos nueve años de su vida, simboliza, por la forma de enfrentarse a su enfermedad, lo que un cristiano, hijo de Dios que se sabe heredero de un gran Reino, puede llegar a demostrar con un ánimo como el que tuvo Lolo.

Sean, las palabras que puedan quedar aquí escritas, un pequeño y sentido homenaje a cristiano tan cabal y tan franco.

 

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Continuamos con el traer aquí textos del Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo. Lo hacemos ahora con “El sillón de ruedas”.

Ante, en, los sufrimientos, ahí está Cristo

 

“Para San Pablo, la mortificación de Cristo nos llega “para que su vida aparezca en nosotros”. Para un dolor sobrehumano, aquí estuvo la sobrenatural fuerza de Cristo colada en mis fibras, hecha palabra clave en este crucigrama que armaron en el cuerpo las líneas opuestas del sufrimiento y de la vida. Cuando cien dedos en la garganta subían al paladar un sabor compacto de hiel y de amargura, allí desembocada Él, al pie del olivar, machacado por la tristeza y la pesadumbre. Cuando mil taladros barrenaban las arterias, las articulaciones, los huesos, al lado figuraba el ritmo espeluznante de la flagelación y los labios sellados del Varón de Dolores. Cuando el gesto se hizo roca, el caminar estatua y la vida límite, Él llegó inmóvil, con su figura abierta en cruz como un arcángel detenido. En el horizonte clausurado, en la marea cerebral, en la sequedad de la entraña, cada minuto danzaba su caudal de perspectivas, su fuente de sabiduría, su catarata de amor”. (El sillón de ruedas, p. 115)

 

Hoy hemos traído un texto, digamos, extenso del Beato Manuel Lozano Garrido. Y lo hemos hecho porque refleja, muy bien, la situación por la que entonces, y antes, estaba y había estado pasando nuestro hermano de Linares (Jaén, España).

Siempre confianza en el Hijo de Dios. Ahí está clave de la existencia del creyente cuando pasa por momentos no demasiado bueno o, directamente, malos de solemnidad. Y eso es lo que hace Lolo.

Quien supo reflejar más que de forma acertada las vicisitudes físicas de su vida (y, por eso, espirituales) nos pone algunos ejemplos de cómo lo estaba pasando y, a lo mejor, lo había pasado antes.

Podemos decir que todo lo que pone sobre la mesa Lolo no deja de ser espeluznante si hablamos de sufrimiento material, físico, de su cuerpo.

Seguramente, lo que más nos puede conmover es cuando nos dice que el gesto llegó a hacerse “roca” y que su caminar se hizo “estatua”. Y no puede conmover porque nos está diciendo, de esa forma tan bien dicha, que llegó un momento en su vida en la que caminar dejó de ser posible y quedó conminado en el sillón de ruedas que da título, nunca por casualidad, al libro de donde estamos extrayendo ahora los textos para estos sencillo artículos.

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9.12.19

Venerable Marta Robin – Este es el listón espiritual de Marta

Hace mucho tiempo que hemos incardinado los comentarios acerca de la obra de la Venerable Marta Robin (francesa ella, de nacimiento y de nación) en la serie sobre la oración.  Sin embargo, es de recibo reconocer que desde hace mucho tiempo, también, no trata lo que traemos aquí de oraciones, en sí mismas consideradas (algunas veces sí, claro) sino de textos espirituales que nos pueden venir muy bien, primero, para conocer lo más posible a una hermana nuestra en la fe que supo llevar una vida, sufriente, sí, pero dada a la virtud y al amor al prójimo; y, en segundo lugar, también nos vendrá más que bien a nosotros, sus hermanos en la fe que buscamos, en ejemplos como el suyo, un espejo, el rastro de Dios en una vida ejemplar que seguir.

 

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Por eso, nos vamos a acercar a su obra espiritual a través del contenido del libro “Journal. Décembre 1929, Novembre 1932) publicado en 2013 por Editions Foyer de Charité y que recoge, como su nombre indica, el contenido del Diario íntimo y personal de la Venerable Marta Robin entre las fechas que se indican en el título del mismo.

  

Este es el listón espiritual de Marta

 

“Morir en lugar de ofender a Dios” (Diario íntimo, 11 de enero de 1930)

 

Aquel 11 de enero del año de Nuestro Señor de 1930, la, ahora, Venerable Marta Robin dejó escrito sólo esto. Es decir, en su Diario íntimo sólo (casi) se recoge lo que aquí hemos traído aunque luego, a renglón seguido, dejaría escrito esto: “¡Señor, hazme la gracia de vivir y morir en vuestro santo amor sin nunca ofenderos! ¡Preservarme de toda adulteración del corazón!”

Podemos decir que tanto una cosa como otra viene a ser, en primer lugar, la intención expresada como amor incondicional a Dios. Luego, nos dice lo que supone eso y lo que, en definitiva, es su ansia espiritual de primer orden.

Titulamos esto diciendo que el listón que pone nuestra hermana en la fe es, exactamente, el que es. Y no es, precisamente, bajo.

Marta Robin sabe que es templo del Espíritu Santo y, por eso mismo, no quiere que su corazón se adultere ni con las cosas del mundo ni con ningún tipo de pecado. Por eso implora al Buen Dios que haga eso por ella: que le haga la gracia de estar siempre en su Amor porque sólo así sabrá que habrá obrado con la rectitud de alma que quiere nuestro Creador.

Decimos lo del listón espiritual porque, ciertamente, lo es.

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8.12.19

La Palabra del Domingo - 8 de diciembre de 2019

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Mt 3, 1-12

 

“1 Por aquellos días aparece Juan el Bautista, proclamando en el desierto de Judea: 2 ‘Convertíos porque ha llegado el Reino de los Cielos.’ 3 Este es aquél de quien habla el profeta Isaías cuando dice: = Voz del que clama en el desierto: Preparad el camino del Señor,          enderezad sus sendas. = 4     Tenía Juan su vestido hecho de pelos de camello, con un cinturón de cuero a sus lomos, y su comida eran langostas y miel silvestre. 5 Acudía entonces a él Jerusalén, toda Judea y toda la región del Jordán, 6 y eran bautizados por él en el río Jordán, confesando sus pecados. 7 Pero viendo él venir muchos fariseos y saduceos al bautismo, les dijo: ‘Raza de víboras, ¿quién os ha enseñado  a huir de la ira inminente?  8 Dad, pues, fruto digno de conversión, 9 y no creáis que basta con decir en vuestro interior: “Tenemos por padre a Abraham"; porque os digo que puede Dios de estas piedras dar hijos a Abraham.10     Ya está el hacha puesta a la raíz de los árboles; y todo árbol que no dé buen fruto será cortado y arrojado al  fuego. 11 Yo os bautizo en agua para conversión; pero aquel que viene detrás de mí es más fuerte que yo, y no soy digno de  llevarle las sandalias. El os bautizará en Espíritu Santo y fuego. 12 En su mano tiene el bieldo y va a limpiar su era: recogerá su trigo en el granero, pero la paja la quemará con fuego que no se apaga.’”

      

 

COMENTARIO 

Terribles y esperanzadoras palabras

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No podemos negar que Juan el Bautista no era nada políticamente correcto. Como se suele decir, le importaba un comino lo que se pudiera decir de lo que él decía. Debía cumplir una misión y, como profeta, la iba a llevar a cabo pesase a quien pesase. Y por lo que sabemos de su vida y del final de la misma… fue a él a quien más le pesó. 

Pero ahora lo encontramos, podemos decir, predicando. Y lo que dice no podía gustar mucho a los aludidos que, como es bien conocido por todos, eran los mismos que iban a perseguir a Jesús hasta darle muerte. 

El Bautista no llevaba una vida regalada. Vivía en el campo de lo que podía encontrar y no vestía con púrpura y lino sino de una forma más que pobre. Y eso era, para muchos, muestra de que no era ningún charlatán y que había que escuchar lo que decía y seguir lo que hacía. Por eso tuvo como discípulos, más que probablemente, al mismo Juan, el que fuera el menor de los Apóstoles de Jesús que siguieron al Maestro de Nazaret cuando su primo el Bautista dijo que era el Cordero de Dios. 

Pues bien, Juan no se corta un pelo ni tiene pelos en la lengua. Al contrario es la verdad: da a cada uno según lo suyo que es una antigua definición del término “derecho”. Lo que pasa es que algunos merecían todo lo que les decía aunque no les gustara.  

El caso es que Juan predica acerca de la conversión. Y lo hace porque sabe que es la única manera de alcanzar el Reino de los Cielos del que habla. Lo era entonces y lo es ahora mismo, cuando tantos se alejan de Dios porque, como pasaba con el Bautista, no gusta mucho lo que nos dice. 

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6.12.19

Serie J.R.R. Tolkien – Una ventana a la Tierra Media – En el principio estaba Melkor

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En el principio, en aquellos inicios de todo lo luego sucedido en el mundo de J.R.R. Tolkien, fue Eru quien todo lo creó o subcreó. Y la Tierra Media estuvo allí porque fue su voluntad.

Sabemos que en aquel principio aparecieron los espíritus que podríamos denominar “primeros”. Y, entre ellos había uno que fue origen de todo lo malo que podía pensar Elfo, Hombre o Mediano. Y sí, nos referimos a Melkor, luego llamado Morgoth.

Desde el mismo momento que Eru propone a los Valar elaborar música hay uno de ellos, el citado arriba, que no gusta de la misma, la de los demás, digamos, pares suyos. Y hace la suya propia.

Eso, así dicho, no estaba mal porque Eru les dice que creen su música y Melkor lo hace. Sin embargo, lo hace no porque pueda amar más la suya que la de los demás sino porque quiere estropear lo hecho por los demás. Y ahí está el origen de su voluntad contraria a todo lo que no sea él mismo.

Aquel ser, que tanto haría edades después en el vivir y coexistir de la Tierra Media, tenía, por así decirlo, sus propias razones para hacer eso. Pero ninguna de ella es válida ni se puede entender como aceptable. No. Todas tienen que ver con el egoísmo, el querer todo para sí y, en fin, con el hecho incontrovertible de que Melkor era, en el fondo, un pobre Valar… 

Recordemos que Eru había dado muchos dones a tal ser y que lo había hecho, por decirlo así, de tal forma que era el más poderoso de entre los suyos junto con algún otro. Y eso se notó más que mucho en todo lo que tenía que suceder.

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De todo lo que se podría decir de Melkor, luego Morgoth, nosotros atendemos a lo siguiente:

 

-Melkor no quiso estar sometido en exceso a Eru/Ilúvatar y entretejió su propia música que discordaba con la de los demás…

-Melkor tuvo pensamientos “propios”…

-Melkor no quiso que su música tuviera origen en Eru sino que quería crear por sí mismo…

-Melkor se opone a la música que crea Eru… la primera guerra… de sonidos.

-Melkor quiso ir más allá…

-Melkor confundió a muchos de los Ainur con su música y más de uno se puso a su lado, lo apoyó o, lo que es lo mismo,

Melkor consiguió que algunos Ainur le siguieran: comenzó la separación, el disenso entre hermanos…

-Melkor crea música sin armonía, caótica…

-Melkor comenzó a odiar a Eru al darse cuenta de que no quería la obra musical del Ainur… Y, desde ahí, hasta el final del Monte del destino…

Es fácil comprobar, con lo apenas aquí dicho, que el personaje que subcrea J.R.R. Tolkien tiene todo que ver con lo que supone estar en el mundo, después de haber sido puesto en el mismo por Quien puede hacerlo, pero no darse cuenta de lo que eso es y representa. También tiene que ver con la distorsión que puede producirse cuando se tiene un poder tan alto que no se acepta que pueda haber una voluntad superior que dicte aquello que está bien y que está mal.

Melkor, alguno pudiera pensar que tan sólo tiene una forma de pensar distinta a los demás y que, incluso siendo así al respecto de Eru, también tenía derecho a hacer lo que hacía…

Eso, sin embargo, supone dar alas al Mal como si sólo se tratase de una opción que se puede escoger cuando no es más que la perversión de todo lo bueno y el engendro elaborado por una mente perdida y hundida en el abismo y en la oscuridad.

Con esto queremos decir que nuestro autor, el profesor de Oxford J.R.R. Tolkien, quiso que se viese con toda claridad en qué parte de su obra el Mal mostraba hasta dónde se puede ser malo y hacer del Mal la causa de una forma de ser que, al parecer, no tiene más remedio que el triunfo del Bien a manos de la humildad y la sencillez.

Melkor, de todas formas, queremos creer que quedó olvidado después de que llegara lo que llegó. Y a nosotros nos parece la mar de bien que venciera el Bien y que el Mal, aquel Melkor/Morgoth tan maligno fuera olvidado y echado de la lista de los Valar. Y de nuestra memoria… también.

 

Eleuterio Fernández Guzmán Erkenbrand de Edhellond

 

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano GarridoLolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Hay mundos que, sin duda alguna, nos llevan más lejos del que vivimos, nos movemos y existimos.

…………………………….
Para leer Fe y Obras.

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

 

 

 

 

4.12.19

Un amigo de Lolo - “Lolo, libro a libro” - Gracias, Lolo

Presentación

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Yo soy amigo de Lolo. Manuel Lozano Garrido, Beato de la Iglesia católica y periodista vivió su fe desde un punto de vista gozoso como sólo pueden hacerlo los grandes. Y la vivió en el dolor que le infligían sus muchas dolencias físicas. Sentado en una silla de ruedas desde muy joven y ciego los últimos nueve años de su vida, simboliza, por la forma de enfrentarse a su enfermedad, lo que un cristiano, hijo de Dios que se sabe heredero de un gran Reino, puede llegar a demostrar con un ánimo como el que tuvo Lolo.

Sean, las palabras que puedan quedar aquí escritas, un pequeño y sentido homenaje a cristiano tan cabal y tan franco.

 

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Continuamos con el traer aquí textos del Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo. Lo hacemos ahora con “El sillón de ruedas”.

Gracias, Lolo

 

“Porque la verdad es que nadie más que yo tiene un concepto tan real de sus limitaciones y, junto a mi brega, aún puedo oír el jadeo de un coloso que secretamente me aupaba el corazón para después retirarse en silencio y dejarme gozar solo, como un niño, el botín generoso de un triunfo de colaboración mínima por mi parte.” (El sillón de ruedas, p. 115)

 

Muchas veces querer es poder y el Beato Manuel Lozano Garrido nos muestra a la perfección esta, que podemos considerar, verdad puramente humana. Y es algo que, como seres limitados que somos, debemos agradecer grandemente.

Resulta muy cierto que cada uno sabe qué limitaciones tiene y, a no ser que nos queramos engañar a nosotros mismos, la verdad es que sabemos tanto del pie que cojeamos como del corazón que tantas veces dejamos vencido ante la tentación maligna.

Pues bien, Lolo, que como siempre escribe con total franqueza y no se guarda para sí, como de forma egoísta, tiene a bien comunicarnos que sí, que sabe que es limitado e, incluso entonces, cuando escribía este su primer libro, ya tenía más que muchas limitaciones físicas aunque, como vemos, ninguna espiritual.

Saber, como el Beato de Linares (Jaén, España) que se es limitado nos ha de venir la mar de bien. En primer lugar, para no creer que somo más de lo que somos, para no endiosarnos pero, luego, para poner las cosas en su sitio. Y así podemos caminar en la certeza de no andar por el camino equivocado hacia el definitivo Reino de Dios. Pero, sobre todo, para darnos cuenta de la importancia que tiene apoyarnos en lo que sí tenemos sin imperfecciones espirituales o, algo así, como un punto de partida hacia el fin buscado de la vida eterna.

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