22.09.18

China y el Vaticano: ¿qué podría salir mal?

A no ser que uno acostumbre a pasear con bastón blanco, es imposible no ver con preocupación la conclusión de un acuerdo  entre la China comunista y el Vaticano sobre el nombramiento de obispos. Es cierto que la relación con las autoridades seculares siempre es complicada, porque se entrecruzan dos mundos —dos espadas, como se decía en la Edad Media— con normas, principios y formas de actuar diferentes: la Iglesia y los gobiernos civiles. A veces, lo mejor es enemigo de lo bueno y la Iglesia tiene que ceder en cosas secundarias para mantener las verdaderamente importantes.

Aun así, cuesta mucho comprender que se ceda de esta manera a las exigencias del gobierno chino en un tema tan crucial para la Iglesia como es el nombramiento de obispos. Durante décadas, los católicos chinos han resistido contra viento y marea la persecución, dando a menudo la vida por ser fieles a Roma. Y ahora, Roma les dice que no era para tanto, que, en realidad, era todo un malentendido, porque la propia Roma está dispuesta a someterse al comunismo chino.

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12.09.18

Los cabildos han matado las catedrales

Parece el título de una novela de misterio surrealista, pero no lo es. Se trata de la opinión de un simpático escritor agnóstico, Julio Llamazares, que se ha dedicado a visitar todas las catedrales de España. Sus experiencias se publican este mes en forma de libro, Las rosas del sur (editorial Alfaguara), pero el viajero ha adelantado algunas cosas en una entrevista con el Diario de León.

Los últimos párrafos de la entrevista son desoladores. Y lo peor es que no lo son porque este escritor agnóstico ataque a la Iglesia, sino porque la defiende. La defiende contra las barbaridades de algunos de los encargados de cuidar de ella, particularmente de sus catedrales e iglesias, que parecen moverse por criterios mundanos, aunque sea con la mejor de las intenciones. Es un tema que hemos tratado varias veces en el blog (123456789) y que ciertamente admite matices, pero creo que, cuando un agnóstico se horroriza ante lo poco cristianas que son las catedrales en España, es que las cosas han llegado a estar muy mal.

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7.09.18

Monjes que no rezan


En el último artículo, hablábamos de misioneros que no evangelizaban y de que ese era el auténtico problema de la Iglesia en la Amazonia. Se me ha ocurrido que podríamos completarlo analizando cuál es la causa principal de la decadencia que sufren las órdenes religiosas, tomando como ejemplo un caso reciente y relativamente cercano a aquella zona,

Se trata del escrito de un Abad benedictino colombiano que explica que ha dejado de creer en la oración de petición y que ya no le pide nada a Dios:

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5.09.18

Sugerencia para el Sínodo: el problema de la Iglesia en la Amazonia

Hace tiempo que se viene preparando el Sínodo de los Obispos de 2019 sobre la Amazonia, con diversos documentos y reuniones. Es una región geográficamente muy amplia y, sin duda alguna, la Iglesia se enfrenta en ella a multitud de problemas muy diversos. 

En mi opinión, sin embargo, hay un problema fundamental, que empequeñece a todos los demás. No creo que haga falta un costoso sínodo para darse cuenta de ello, sino que basta observar un poco la realidad. Como ejemplo, propongo leer la entrevista otorgada recientemente por dos misioneros agustinos a Religión Digital.

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3.09.18

Santa nostalgia desde la Argentina

Cuando, hace años, publiqué un librito de poesía, escribí en el prólogo que ojalá todos los cristianos escribieran versos. No era una simple frase: estoy firmemente convencido de que uno de los grandes problemas de nuestro mundo y de nuestra Iglesia es el olvido de la belleza, sustituida por lo útil, lo moderno y, en ocasiones, lo intencionadamente feo y desagradable. Por eso me produjo una gran alegría que José Alberto Ferrari, un poeta argentino, tuviera la gentileza de enviarme su libro “Santa nostalgia”, publicado en la editorial Vórtice de Buenos Aires. Es un verdadero placer contar algo de él en el blog.

La poesía es insustituible para “avivar el fuego” de la vida, redescubriendo las maravillas que Dios ha hecho y sigue haciendo a nuestro alrededor. Si es buena poesía, al leerla o releerla siempre encontramos algún verso que rompe el sarcófago asfixiante de la rutina que nos entierra. Esa pequeña línea de un poema basta para que entre en nuestra prisión el aire puro que necesitamos para despertar del letargo.

A menudo me encuentro recordando una y otra vez un verso que me ha hablado de esta forma y que no puedo olvidar. Lo mastico, lo saboreo, lo digo y lo repito lentamente, dejando que cale hondo en mí. Poco más puedo hacer en esta breve reseña que abrir boca recordando algunos de esos versos impagables que he encontrado en el libro de José Alberto y que, quizá, resuenen también en los lectores como lo han hecho en mí.

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