11.05.26

Amigo de Lolo – Frases que bien valen la pena – Somos un milagro de Dios

HAGIOPEDIA: Beato MANUEL LOZANO GARRIDO “Lolo”. (1920-1971).

PRESENTACIÓN

Ya son algunos años los que, el que esto escribe, lleva haciendo lo propio sobre el Beato de Linares (Jaén, España) en esta casa de InfoCatólica. Siempre ha valido la pena hacer algo así y aportar, aunque sea, un granito de arena a la comprensión de un creyente tan fuerte y profundo como es Lolo.

El linarense universal, que tanta atracción espiritual tiene para quien lo conoce, no deja de producir interés en aquel que se acerca a su persona a través de su obra. Y es que, no pudiendo hacerlo ahora personalmente o, digamos, en la intimidad de la conversación entre amigos, que lo somos todos aquellos que ansiamos serlo, es seguro que acercarse a Lolo de forma cercana nos viene la mar de bien.

Lolo nos acerca a lo bueno que tiene saber que, cuando se es hijo de Dios la mejor forma de serlo es, sencillamente, siéndolo. Y él es una muestra perfecta de cómo hacer algo que, algunas veces, a muchos nos resulta difícil y a algunos… imposible. Acerquémonos, desde ahora, a la obra misma de Lolo y a su intimidad podríamos decir, con lo que vamos a ganar, seguramente, mucho y más que muchoY, para más abundancia de lo bueno y mejor, al final de todo esto les ponemos uno de los aforismos espirituales que publicó Lolo en su libro Bien venido, amor“. Vamos, miel sobre hojuelas, como se dice en la Biblia pues esto, al fin y al cabo, es cosa del alma de cada cual.

Frases que bien valen la pena – Somos un milagro de Dios

Cada segundo de la vida humana supone un milagro, muchos milagros.” (Beato Lolo, de su libro Bien venido, amor, n.º 80)

Nosotros, que nos miramos, y vemos un ser que, aunque tenga muchas pegas y seamos no siempre buenos, un ser, decimos, que resulta maravilloso y siempre nos preguntamos el cómo de nosotros, que vinimos a ser, sí…

Los creyentes, al menos los católicos, tenemos más que claro que una de las verdades que cimenta nuestra fe es que Dios es Creador. Es decir, que de la nada lo hizo todo y, además (y eso no debemos olvidarlo nunca) todo mantiene porque no lo dejó de su mano una vez, por así decirlo, lo trajo a la existencia.

Por tanto, que el Todopoderoso, hace uso exacto del poder que tiene, quiso que las cosas vinieran a ser porque antes no lo eran. Y así, según se relata en el Génesis, empezó a crear y lo hizo según fue el orden que tenía por bueno y mejor. Y creó la tierra, el sol, los animales, las plantas, etc. Y, para finalizar, quiso que en el mundo existiera alguien que pudiera gozar de una creación que, de la nada, lo fue todo. Y creó al hombre y creó a la mujer.

La creación de la criatura de Dios, del ser humano, del hombre y de la mujer, no debió ser cosa baladí o sin importancia. No. Es seguro que Quien todo lo puede tuvo que poner lo mejor de sí mismo y, por eso, somos semejanza suya porque nos creó como quería que fuésemos.

Todo, en esto, a nosotros, nos parece un milagro, un hecho extraordinario.

Nos parece extraordinario, fuera de lo común, porque Dios puso en sus hijos un corazón para amarlo,

Nos parece extraordinario, fuera de lo común, porque infundió el Espíritu Santo en cada alma que se unió a cada cuerpo,

Nos parece extraordinario, fuera de lo común, porque quiso para nosotros las mejores cualidades que un ser podía tener,

Nos parece extraordinario, fuera de lo común, porque nos proveyó de un cuerpo cuyo funcionamiento es, en sí mismo, un milagro,

Nos parece extraordinario, fuera de lo común, porque quiso que, tras acabar la vida en el mundo, en este valle de lágrimas, nuestra alma fuese cabe sí,

Nos parece extraordinario, fuera de lo común, porque su Amor fue tal que prometió nunca abandonarnos y, en efecto, nunca nos abandona,

Nos parece extraordinario, fuera de lo común, porque … En fin, que mucho de lo que somos y vemos que somos no puede ser que no sea algo milagroso, algo que, de forma extraordinaria, Dios quiso que así fuera.

El caso es que todo esto a nosotros nos parece muy bien y sabemos que tuvo que ser así pero también nos gustaría tener un conocimiento, digamos, más directo de todo ese proceso que, siendo tan maravilloso es, a su vez, tan extraordinario. Y para eso, es cierto, debemos esperar.

Debemos esperar, decimos, al momento en el que, cuando Dios quiera que eso sea, podamos tener la Visión Beatífica y gozar de la Bienaventuranza. Entonces, entonces, lo conoceremos todo. Pero todo, todo. Y eso, es seguro, es algo que hace mucho tiempo (el tiempo de aquí, del mundo) ya le pasó al Beato Lolo, ¿Verdad, Manuel?

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Entender el sufrimiento es un bien más que importante.

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor" (163)

¿De dónde pudo venir, sino de Dios, este prodigio que es salirse y florecer briosamente en el corazón de los otros?”

……………………………

Para leer Fe y Obras.


Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

10.05.26

La Palabra para el Domingo – Domingo, 10 de mayo de 2026

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Jn 14, 15-21


 “’15 Si me amáis, guardaréis mis mandamientos; 16 y yo pediré al Padre   y os dará otro Paráclito, para que esté con vosotros para siempre, 17 el Espíritu de la verdad, a quien el mundo no puede recibir, porque no le ve ni le conoce. Pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros. 18 No os dejaré huérfanos: volveré a vosotros.19 Dentro de poco el mundo ya no me verá,  pero vosotros si me veréis, porque yo vivo y también vosotros viviréis. 20 Aquel día comprenderéis que yo estoy en mi Padre y vosotros en mí y yo en vosotros. 21 El que tiene mis mandamientos y los guarda, ése es el que me ama;  y el que me ame, será amado de mi Padre; y yo le amaré y me manifestaré a él.’”
   

COMENTARIO

Cristo siempre cumple sus promesas

 
A lo largo de su vida pública Jesús había dicho muchas veces que era muy importante tener en cuenta la Ley de Dios. Y No se refería al trasunto de norma que el ser humano había hecho con la misma sino a la que, de verdad, era la Verdad. Y eso era lo que había venido a hacer constar y a que se supiera. 

No extrañe, por tanto, que en la cena que compartió, la última Pascua de Cristo en la Tierra, con aquellos que le seguían más de cerca, hiciera hincapié en un detalle tan importante como era ése.

Es cierto que Dios había puesto unos Mandamientos y que se los entregó, hacía muchos siglos, a Moisés. Cuando aquel profeta bajó del monte después de estar con Dios su rostro resplandecía y traía algo que era muy importante y que debía ser cumplido. Pero no siempre se había hecho así y Jesús tenía que hablar acerca de eso.

Jesús iguala amarlo a Él a cumplir la Ley. Eso suponía que no era suficiente, con ser importante, con decir que se amaba al Hijo de Dios. Eso suponía, además, tener en cuenta los Mandamientos de Dios y, sobre todo, guardarlos en el corazón. Pero no guardarlos para que se quedaran allí escondidos sino para que tuviesen influencia en la vida de los discípulos. 

Jesús sabía que eso no sería fácil y que necesitaríamos quien nos ayudase a cumplir tan gran verdad. Por eso iba a enviar al Espíritu Santo, al Paráclito o Defensor nuestro. Él nos enseñaría el camino para cumplir la Ley del Padre. 

El Espíritu Santo, fuente de Santidad | Distrito de América del Sur

En realidad, Jesús sabía que, al ser bautizados, se les infundía el Espíritu Santo. Por eso les dice que mora en ellos, pues así es. 


Sin embargo, la tristeza de aquellos que le escuchaban iba en aumento. Y, para limitarla, les dice que volverá después de que se vaya. Y ellos aún no entienden lo que les quiere decir. 


Jesús cifra su esperanza en que comprendan, al menos después de su resurrección (que ha de acaecer como está escrito) que todo lo que les ha dicho a lo largo de los años es cierto y que, entonces, se estará cumpliendo todo lo dicho. Comprenderán, por ejemplo, que ellos también habrán de resucitar en el último día y que, sobre todo, Jesús es Dios y está en el Padre como el Todopoderoso está en el Hijo y que con el Espíritu Santo forma una Santa Trinidad. 

Todo eso iba a ser comprendido. Pero lo iba a ser a su tiempo, cuando todo lo que estaba escrito se cumpliese palabra por palabra. 

Y es que Jesús, que se sabe amado por el Padre, quería que todos y cada uno de sus discípulos, sintiesen lo mismo. Por eso recomendaba, encarecidamente, guardar los Santos Mandamientos de Dios. Y que eso se notase en sus vidas. 

PRECES

Por todos aquellos que no guardan los Mandamientos de Dios.

Roguemos al Señor.


Por todos aquellos que no tienen esperanza alguna en la salvación eterna.

Roguemos al Señor.

 
ORACIÓN

 Padre Dios; ayúdanos a ver a tu Hijo en los acontecimientos gozosos que nos ocurren y a tenerte siempre presente, en acto, en nuestra vida.
 

Gracias, Señor, por poder transmitir esto.
 

El texto bíblico ha sido tomado de la Biblia de Jerusalén.
 

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación


Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.
 
Panecillo de hoy:

Guardar los Mandamientos de Dios no es esconderlos.


Para leer Fe y Obras.

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

9.05.26

Reseña: La última Cena – Obra con un Prólogo, tres actos y un Epílogo

Autor: Eleuterio Fernández Guzmán

Editorial: Createspace, Amazon

Páginas: 82

Precio aprox. Tapa blanda5,72€

ISBN Amazon979-8195028671

Año edición: 2026

Lo puedes adquirir en Amazon

Otros libros del autor.  Y más libros, aquí

La cena judía, en plena Pascua, era algo más que un momento para reunir a la familia y celebrar la salida de Egipto. Para el pueblo judío aquella cena era una verdadera rememoración. Por eso se seguía a la perfección lo que se decía en el Éxodo (12, 1-11):

Yahvé dijo a Moisés y Aaron en tierra de Egipto este mes será para vosotros el comienzo del año, el mes primero del año. Hablad a toda la asamblea de Israel y decidles: el día diez de este mes tome cada uno, según las casas paternas, una res menor por cada casa. Si la casa fuere menor de lo necesario para comer la res, tome a su vecino, al de la casa cercana, según el número de personas, computándolo para la res, según lo que cada cual puede comer. La res será sin defecto, macho, primal, cordero o cabrito. Lo reservareis hasta el día catorce de este mes y todo Israel lo inmolara entre dos luces. Tomarán de su sangre y untarán los postes y el dintel de la casa donde se coma. Comerán la carne esa misma noche, la comerán asada al fuego, con panes ácimos y lechugas silvestres. No comerán nada de él crudo ni cocido al agua, todo asado al fuego, cabeza, patas y entrañas. No dejareis nada para el día siguiente, si algo quedare, lo quemareis. Habéis de comerlo así ceñidos los lomos, calzados los pies y el báculo en la mano, y comiendo de prisa, pues es el paso de Yahvé”.

Por eso aquel Maestro que tanto había procurado que conocieran sus discípulos acerca de la voluntad de Dios y, sobre todo, del cumplimiento de su Ley, no quiere más que cumplir con lo establecido.

Aquella cena, que sería la Última que comería con sus discípulos en el sentido de ser humano antes de su resurrección, era el momento perfecto para que muchas cosas cambiaran. Y cambiaron porque era la mejor forma de decir, para siempre, lo que debía ser el recordatorio de lo que el Hijo de Dios iba a hacer por la humanidad que lo aceptara, precisamente, como Mesías.

Por otra parte, no resulta esencial preocuparnos por el día exacto de la Última cena. Es decir, de si fue en la noche del mares al miércoles o el jueves como es tradicionalmente reconocido.

Queremos decir que lo que debe importarnos es el mismo hecho de la celebración de aquella comida, verdaderamente, primera de la nueva concepción de la entrega del hombre-Dios por sus hermanos los hombres. Por eso, contemplemos el ancho y gozoso universo de luz que, para el alma, suponen tales históricos momentos.

Y todo esto, hemos tratado de reflejarlo en esta obra de teatro.

Por cierto, este libro es reproducción del publicado en Lulu.com pero al que se le han añadido los relatos bíblicos de la celebración de la Última Cena. Justo es decirlo. Sin embargo, como nadie compró ningún ejemplar de la primera edición es como si esta fuera nueva aunque, de todas formas, tampoco hace falta y por eso indico al final de esta reseña la forma de obtenerlo, como diría Solchaga, “gratis total"…

Les dejo aquí el Índice:

Situación

Dramatis personae

Prólogo

Acto I

Cuadro 1º. Preparación de la mesa

Cuadro 2º. Lavatorio de los pies

Cuadro 3º. Judas

Cuadro 4º. Camino, Verdad y Vida

Acto II

Cuadro 1º. Cristo, la vid verdadera

Cuadro 2º. Institución de la Eucaristía

Acto III

Cuadro 1º. Lo que hará el mundo

Cuadro 2º. Cristo ha de volver

Cuadro 3º. La oración de Jesús

Epílogo

Relatos bíblicos de la Última Cena

Acerca del autor

Y siguiendo el valioso principio que dice que debemos dar gratis lo que hemos recibido gratis, desde ahora mismo quedo a disposición de quien así lo desee y le enviaré, a vuelta de correo, copia del libro en formato pdf de forma totalmente gratuita. Sólo hay que hacer la petición al correo electrónico [email protected]

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Dios, que nos ama más que a nada, siempre está entre nosotros.

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor” (339)

Cuanto más pura es una ofrenda tanto más resplandece su testimonio

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Para leer Fe y Obras.


Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

4.05.26

Amigo de Lolo – Frases que bien valen la pena – Así nos quiere Dios

HAGIOPEDIA: Beato MANUEL LOZANO GARRIDO “Lolo”. (1920-1971).

PRESENTACIÓN

Ya son algunos años los que, el que esto escribe, lleva haciendo lo propio sobre el Beato de Linares (Jaén, España) en esta casa de InfoCatólica. Siempre ha valido la pena hacer algo así y aportar, aunque sea, un granito de arena a la comprensión de un creyente tan fuerte y profundo como es Lolo.

El linarense universal, que tanta atracción espiritual tiene para quien lo conoce, no deja de producir interés en aquel que se acerca a su persona a través de su obra. Y es que, no pudiendo hacerlo ahora personalmente o, digamos, en la intimidad de la conversación entre amigos, que lo somos todos aquellos que ansiamos serlo, es seguro que acercarse a Lolo de forma cercana nos viene la mar de bien.

Lolo nos acerca a lo bueno que tiene saber que, cuando se es hijo de Dios la mejor forma de serlo es, sencillamente, siéndolo. Y él es una muestra perfecta de cómo hacer algo que, algunas veces, a muchos nos resulta difícil y a algunos… imposible. Acerquémonos, desde ahora, a la obra misma de Lolo y a su intimidad podríamos decir, con lo que vamos a ganar, seguramente, mucho y más que muchoY, para más abundancia de lo bueno y mejor, al final de todo esto les ponemos uno de los aforismos espirituales que publicó Lolo en su libro Bien venido, amor“. Vamos, miel sobre hojuelas, como se dice en la Biblia pues esto, al fin y al cabo, es cosa del alma de cada cual.

Frases que bien valen la pena – Así nos quiere Dios

Haz por sentarte en la mesa de las sinceridades y tú mismo vete rellenando el carnet de identidad. De nombre te pones Hombre y éstos son los apellidos que debieras: Libre, Amante e Inmortal. Residencia provisional, la tierra, de paso para la Eternidad. Hijo, de Dios. Profesión, la Generosidad. De fotografía, le estampas el corazón y rubricas todo con letra de fe y firma de esperanza.” (Beato Lolo, de su libro Reportajes desde la cumbre)

Es verdad que en muchas ocasiones es hasta posible que no sepamos, a ciencia y corazón ciertos, qué es lo que quiere Dios de nosotros, sus hijos. Y eso, se diga lo que se diga, no deja de ser bastante preocupante. Pero aquí también el Beato de Linares (Jaén, España) también nos echa una mano bien grande. Pero, además, nos dice mucho más.

Nos dice Manuel Lozano Garrido que tenemos que hacer algo así como rellenar un carnet de identidad. Lo que pasa es que este documento lo es espiritual y eso es ya decir mucho porque nos muestra qué somos o, mejor, qué podemos ser.

En primer lugar ser “hombre” no es poca cosa porque se refiere nuestro amigo a nuestra naturaleza divina que, siendo creación directa de Dios, nos impone tal característica. Hombre no se refiere, claro, a sexo masculino (para que no haya malas interpretaciones) sino, digamos que abarca tanto a hombre como a mujer a modo de categoría. Y lo somos porque el Creador quiso que lo fuéramos y, por tanto, somos sus hijos, creación directa de Quien todo lo puede hacer, lo quiso hacer y lo hizo.

Pero, además, nos pone una serie de características que debemos tener muy en cuenta. Y es que no es poco que se nos diga que somos “libres” porque en verdad lo somos aunque a veces nos puede parece que tal cosa no siempre se cumple. Y no es poco que se nos diga, también que somos “amantes” en el sentido de que nuestra naturaleza, que fue creada por el Amor de Dios ha de ser la que nos conste como tal y, por tanto, nosotros también amemos como Dios quiere que amemos aunque a veces, demasiadas, nosotros no seamos capaces de hacerlo.

Y también nos dice el linarense universal que somos “inmortales”. Y eso no puede llevarnos a confusión porque sin duda nos dice eso porque es nuestra alma la que lo es y, por tanto, debemos cuidarla más que mucho.

Por otra parte, Lolo nos dice también algo que nos lleva, directamente, a lo mejor de nuestras ansias. Y es que nos dice que tenemos una residencia que es provisional y que es la Tierra que es este valle de lágrimas por que estamos pasando. Y eso quiere decir, como es lógico inferir de esto, que hay una residencia que es definitiva que es, ni más ni menos, que el Cielo y que es, por eso mismo, el definitivo Reino de Dios.

Pero eso no es todo.

El caso e que, como se trata de un carnet de identidad debemos poner una imagen nuestra. Pero no nos pide Manuel que pongamos, por ejemplo, una fotografía sino que hagamos lo propio con nuestro corazón. Y es que, realidad, se trata de manifestar que somos nosotros los que así debemos ser y, es de esperar, así somos.

Y esto que nos dice Lolo también tiene un final. Y es que tal “documento espiritual” también ha de tener rúbrica. Y la misma no podemos hacerla como el típico garabato con el que firmamos, por ejemplo, el documento de identidad que nos identifica a cada uno de nosotros. No. Aquí cabe una firma que tenga que ver con la fe, que es la nuestra, y con la esperanza, que nunca debemos perder y que, en todos los casos de nuestra vida espiritual, debe sostener nuestra vida.

Aquí, pues, tenemos nuestro documento espiritual de identidad que no tiene números sino realidades que son, además de mucho más importantes que tales identificaciones porque se trata de la parte de nuestra existencia que no muere nunca.

Eleuterio Fernández Guzmán


Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Entender el sufrimiento es un bien más que importante.

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor" (162)

El corazón es el mejor relicario del hombre. Pero ¿qué guardar en él? Como María, “todas esas cosas que tienen impresa la huella de la bondad” y a lo que por eso mismo el amor atrae.

……………………………

Para leer Fe y Obras.


Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

3.05.26

La Palabra para el Domingo – Domingo, 3 de mayo de 2026

Resultado de imagen de SAnta Biblia

Jn 14, 1-12

1 ‘No se turbe vuestro corazón.  Creéis en Dios: creed también en mí.   2 En la casa de mi Padre hay muchas mansiones; si no, os lo habría dicho; porque voy a prepararos un lugar. 3 Y cuando haya ido y os haya preparado un lugar, volveré y os tomaré conmigo, para que donde esté yo estéis también vosotros. 4Y adonde yo voy sabéis el camino.’ 5 Le dice Tomás: ‘Señor, no sabemos a dónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?’ 6 Le dice Jesús: ‘Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida.  Nadie va al Padre sino por mí. 7 Si me conocéis a mí, conoceréis también a mi Padre; desde ahora lo conocéis y lo habéis visto.’  8 Le dice Felipe: ‘Señor, muéstranos al Padre y nos basta.’ 9 Le dice Jesús: ‘¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros y no me conoces Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre. ¿Cómo dices tú: ‘Muéstranos al Padre’? 10 ¿No crees que yo estoy en el Padre y el Padre está en mí? Las palabras que os digo, no las digo por mi cuenta; el Padre que permanece en mí es el que realiza las obras.  11 Creedme: yo estoy en el Padre y el Padre está en mí.  Al menos, creedlo por las obras.  12 En verdad, en verdad os digo: el que crea en mí, hará él también las obras que yo hago, y hará mayores aún, porque yo voy al Padre.’”

    
COMENTARIO

Permanecer en Cristo

Una vez diría Jesús que quien tuviera fe podría hasta mover una montaña del sitio donde estaba y ordenarle que se echara en el mar. Sin duda lo decía porque sabía que muchos de los que le escuchaban no tenían mucha. Y por eso termina el texto del evangelio de san Juan diciendo que quien crea en Él hará, nada más y nada menos, que las obras que Él hace. 

Pues bien, es bien cierto eso. Sin embargo, Jesús no se vino abajo al respecto de lo que había venido a hacer al mundo, la misión que Dios le había encomendado. 

Jesús tiene que decir, por activa y por pasiva, que va a morir. Lo dice, muchas veces, de forma muy poética pero sin desconocer lo que eso significa. Pero trata de que, aquellos que lo escuchan, comprendan lo que eso quiere decir. 

Dice el Hijo de Dios muchas cosas importantes en esta conversación con aquellos que le escuchan y, por eso, con nosotros mismos. 

Ha de irse a la Casa del Padre. Pero se va porque tiene que prepararnos un lugar para que allí estemos cuando seamos llamados a la misma. Dice Jesús, por eso, que no está mintiendo cuando dice que en la vida eterna hay donde estar. Pero debe irse para terminar de preparar el camino que nos lleva a la misma. 

Y luego… volverá. Jesús anuncia, aquí mismo, el momento en el que volverá para juzgar a vivos y a muertos y para llevarse a los que, de su juicio, se deduzca que han merecido la vida eterna y no la muerte eterna. 

Jesucristo: Camino, Verdad y Vida - Periodico La Verdad

Hay, sin embargo, entonces y ahora, algunos que no reconocen a Cristo y no se dan cuenta de que es Dios hecho hombre y que todo lo puede. Por eso dice Jesús que es, él, el Camino, por el que se va a Dios; la Verdad, porque es Dios mismo y la Vida porque en Él reside y está, la que es eterna. Y por eso sólo se va a Dios por Cristo. 

Siendo parte de la Santísima Trinidad (si bien tal verdad no podían entenderla aquellos que le escuchaban) es bien cierto que el Espíritu de Dios, que moraba en el corazón de Cristo, le hacía realizar y llevar a cabo las obras que realizada y llevaba a cabo. 

Dice Jesús, a este respecto, que conocerlo a Él o, lo que es lo mismo, creer en Él y confiar en Él es hacer lo propio y lo mismo con Dios. Y esto es lo mismo que decir que lo contrario (no creer en Él y no confiar en Él) es hacer eso con Dios, Todopoderoso. 

Jesús quiere que nos convenzamos de algo que es más que importante para nuestra vida eterna: debemos permanecer en Cristo y Cristo en nosotros. Sólo así tendremos un “mañana” gozoso en el definitivo Reino de Dios donde no hay dolor y todo es alegría y felicidad. 

Y, además, nos dice Jesús que sabemos el camino para llegar al Padre: tenerlo a Él de ejemplo y, por tanto, ser serviciales con nuestro prójimo, ser misericordiosos, humildes y mansos de corazón. Ahí está el gran secreto de decir que se es hijo de Dios y, en verdad, serlo.
 

PRECES 

Por todos aquellos que no creen en la vida eterna.

Roguemos al Señor.
 
Por todos aquellos que no ven en Cristo a Dios mismo hecho hombre. 

Roguemos al Señor.
 

ORACIÓN 

Padre Dios; ayúdanos a confiar siempre en que eres el Camino, la Verdad y la Vida.
 
Gracias, Señor, por poder transmitir esto.
 

El texto bíblico ha sido tomado de la Biblia de Jerusalén.
 

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación


Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

 

Panecillo de hoy:

Cristo nos muestra el Camino que es Él mismo.


Para leer Fe y Obras.

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

2.05.26

Reseña: Santo Rosario – El poderoso instrumento de Dios en manos de sus hijos

Autor: Eleuterio Fernández Guzmán

Editorial: Createspace, Amazon

Páginas: 130

Precio aprox. Tapa blanda: 8:11 €

ISBN Amazon tapa:  979-8258852984

Año edición: 2026

Lo puedes adquirir en Amazon

Otros libros del autor.  Y más libros, aquí

Santo Rosario – El poderoso instrumento de Dios en manos de sus hijos

A lo largo del año litúrgico hay periodos de tiempo, tomados por meses, que tienen una dedicación especial. Así, por ejemplo, el mes de junio está dedicado al Sagrado Corazón de Jesús o el mes de mayo lo está a la Virgen María.

Entre estos especiales momentos espirituales no podemos dejar de mencionar el que se dedica al Santo Rosario. En el mes de octubre traemos al recuerdo a María, Madre de Dios y, también, Madre nuestra, en relación muy cercana con la vida de su Hijo Jesús.

Misterios entre Madre e Hijo

En el rezo del Santo Rosario, a lo largo de sus Misterios, existen momentos de especial relación entre Jesús y María. En ellos, la Madre de Dios se manifiesta, en todo su amor, como ejemplo de humildad, entrega y, sobre todo, perdón.

De gozo

El gozo de sentirse madre, desde que el Gabriel le comunicara a María que Dios se había fijado en ella, sólo lo supo aquella joven judía y, claro, Quien la había elegido.

Pero al anunciar tuvo que suceder un querer, un amar antes de ver que la criatura que llevaría en su seno iba a ver la luz del día como le había prometido aquel enviado de Dios.

Y, como fruto de aquel anuncio, camino de Aim Karem, donde su prima Isabel había quedado embarazada. La estéril, como la llamaban, había concebido por especial gracia de Dios porque en su seno llevaba, seis meses ya, al que sería último gran profeta del Antiguo Testamento, allanador del camino que lleva al Reino de Dios y bautista de su primo Jesús.

Pero María tenía que volver al origen. El Hijo de Dios tenía que ver la luz y, como pobre entre los pobres y humilde entre los humildes, sólo podía hacerlo en un lugar pobre y humilde pero lleno de la majestad que el Rey del mundo representaba y era. Así lo reconocerían aquellos que, desde oriente, vinieron a adorarlo.

Nacimiento entre hermanos del Hijo de Creador pues una estrella marcó el camino que nunca debemos olvidar: desde el pasado hasta la infinita eternidad del definitivo Reino de Dios.

Para eso nació Jesús… para hacer nuevas todas las cosas.

Por eso, aquel anciano que esperaba ser consolado por Israel dijo lo que tenía que decir a María. Y ella guardó en su corazón lo bueno y lo malo: sería, su hijo, alguien a tener en cuenta; ella sufriría, con dolor de madre, el cumplimiento de la voluntad de Dios.

Y todo esto para bien del mundo… ¡Qué difícil debió resultar para una joven que presenta a su hijo en el Templo y lo espera todo de él!

No es de extrañar que tanto se enfadara María cuando Jesús los abandonó de camino a casa y se quedó en el Templo. Ella era la Madre de Dios pero era, sobre todo, madre. No le debió doler, seguramente, reprender a Jesús cuando lo encontraron hablando con aquellas personas tan sabias que en nada quedaban frente al Hijo de Dios, admiradas con la sabiduría que mostraba aquel joven de 12 años, edad crucial para un judío.

De luz

Por otra parte, no podemos olvidar que, como luz para el mundo, María ejerció el poder que tenía sobre Jesús. No iba a consentir que escaseara el vino en aquella boda.

Y Caná de Galilea fue el primer aviso de Quién era aquella persona que asistía, como invitado, a la fiesta de unión de los novios. Era la Madre de Dios y eso le daba el derecho de exigir una intervención del Hijo de Dios.

Y Él, como no podía ser de otra forma, no defrauda a quien consintió lo que Gabriel le dijera y a quien le había llevado en su seno, ya, en recuerdo que siempre se hace presente, para toda la eternidad.

De dolor

Y se cumplió lo que le había dicho Simeón. Espadas, no una sola, atraviesan el corazón de María en los momentos de Pasión de Jesucristo que al recaer sobre su Hijo se transforma en una gran pena no exenta de esperanza en lo porvenir.

Gethsemaní… oración sangrienta: primera espada.

Flagelación como castigo inmerecido: segunda espada.

Coronación de espinas a Quien era Rey: tercera espada.

Camino del Calvario… la cruz a cuestas: cuarta espada que se mitiga con el encuentro entre Madre e Hijo.

Crucifixión de Jesús: quinta espada.

Y luego, Cristo, en la última agonía, entrega a María a Juan, el discípulo amado y, así, a todos nosotros. Ahora, desde entonces, es, por eso mismo, madre, la Madre de todo hijo de Dios.

Y nosotros, desde aquel momento eterno recibimos, con gozo, el aliento de quien, desde el cielo al que se ascendió, se hace, siempre, Madre nuestra.

Por eso, el mes de octubre es, también, un mes dedicado especialmente a María porque nos permite saber que, a pesar de lo sufrido y vivido como amargo por aquella joven que lo fuera al concebir al Hijo de Dios, supo decir sí, con su Fiat, y ser, para siempre, un espejo de luz donde mirarnos y aprender lo que significa, al fin y al cabo, darse a Dios. Aunque octubre debería ser siempre.

Les dejo aquí el Índice:

Presentación

Rosarium vitae

Misterios Gozosos

Misterios Luminosos

Misterios Dolorosos

Misterios Gloriosos

Rosario meditado

Misterios Gozosos

Misterios Luminosos

Misterios Dolorosos

Misterios Gloriosos

Algunos temas sobre el Santo Rosario

Santo Rosario

Santo Rosario, Rosario Santo

Sobre el Rosario

Un necesario Epílogo

Guía para el rezo del Santo Rosario

(Tomado de Catholic.net)

Acerca del autor

Y le dejo, ya para terminar, el penúltimo apartado de este libro de título “Un necesario Epílogo”

Agradecemos a Dios

que nos diese las cuentas

que del Rosario

al Cielo nos llevan.

Agradecemos al Padre

que, al recordar las cosas

que a Cristo cercaron,

seamos capaces de mirar

y, con él, mirarnos.

Agradecemos al Creador

que, con María bien presente,

queramos mirar a la Madre

y a ella entregarnos.

Agradezcamos a Adonai,

que tanto hace por nosotros,

que nos diera el Santo Rosario

y con el mismo recordarlo.

Amén .

Y siguiendo el valioso principio que dice que debemos dar gratis lo que hemos recibido gratis, desde ahora mismo quedo a disposición de quien así lo desee y le enviaré, a vuelta de correo, copia del libro en formato pdf de forma totalmente gratuita. Sólo hay que hacer la petición al correo electrónico [email protected]

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Dios, que nos ama más que a nada, siempre está entre nosotros.

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor” (339)

Cuanto más pura es una ofrenda tanto más resplandece su testimonio

……………………………

Para leer Fe y Obras.


Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

27.04.26

Amigo de Lolo – Lucero, testigo nunca mudo de Lolo

Lucy y Lolo

“Lucero” más bien pudiera parecer nombre para una caballo o una yegua. Pero no, no se trata de eso sino del nombre que Lolo le puso a su máquina de escribir (al menos, a una de ellas y, en concreto, la que vemos en la imagen de arriba) que, en cierto modo, también saltaba por el folio para dejar por escrito los pensamientos de Manuel. Y es que aquí todo tiene mucho que ver. Y escribir esto es posible gracias, también ahora, al P. Rafael Higueras Álamo, a la sazón sacerdote-amigo de Lolo y ahora Postulador de la Causa de Canonización (ya lo fue de la de Beatificación) de nuestro Manuel Lozano Garrido, Beato, que le dijo, a quien esto escribe, algo que tiene, según tenemos claro, más importancia de la que parece. 

Como es propio de un escritor de talento innato (aunque desarrollado con esfuerzo y tesón) como era el Beato Lolo, cuando le pone tal nombre a una máquina de escribir (la idea, en sí misma, es más que genial y muestra la relación tan estrecha que tenía con tal instrumento que era, en definitiva, quien dejaba escrito lo que salía de su corazón) no lo hace a tontas y a locas sino que tiene razones más que suficientes como para ponerle el que le pone y no otro.

Lucero”, sin duda, fue testigo de Lolo. Y fue testigo no mudo, como decimos en el título, porque habló de la manera propia de las máquinas de escribir: a fuerza de teclas y llevadas por las manos que en cada momento hiciesen uso de ella (en la imagen, Lucy, pero suponemos que otras personas hacendosas hicieron otro tanto) Y su habla se trasladó a los libros y artículos en prensa que Manuel Lozano Garrido sacó directamente de su corazón donde el Espíritu Santo, allí en su Templo, le soplaba con gemidos inefables que Lolo oía y escuchaba.

Nosotros, de todas formas, creemos que Lucero

Se refiere a Lucy, que tantas veces debió ponerse a sus riendas,

Se refiere a la luz que emanaba de ella,

Se refiere a lo que brilla en el corazón de Lolo,

Se refiere a lo que tiene esplendor y lustre,

Se refiere a lo queda, ya para siempre, dicho y deja su rastro de iluminación.

Fue a través de aquella máquina de escribir mediante la cual Lolo, cuando ya no podía hacer uso de sus manos o, simplemente, cuando la ceguera se había apoderado de su vida, supo dar a entender que sí, que querer es poder por muchos obstáculos que se tengan que salvar para que lo sea y que si, además, se coloca la máquina debajo de su mesa-altar para que en ella arraigue la luz de Cristo… en fin, como que resulta del todo normal y lógico que de ella surgiesen palabras que podían, muy bien, sobrenadar los sufrimientos que padecía el padre de todas aquellas buenas expresiones y frases. Y en ellas, al menos en muchas de ellas, “Lucero”, aquella máquina de escribir pequeña, tuvo que jugar el papel que sólo pueden jugar aquellos que se saben en manos de un corazón grande.

Eleuterio Fernández Guzmán

(Artículo publicado el 14 de marzo de 2021 en la web Infolinares. com)

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Entender el sufrimiento es un bien más que importante.

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor" (161)

¡Gracias, Señor, por haberme hecho de fuego el corazón, y no de piedra!

……………………………

Para leer Fe y Obras.


Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

26.04.26

La Palabra para el Domingo – Domingo, 26 de abril de 2026

Resultado de imagen de SAnta Biblia

Jn 10, 1-10

 “1 ‘En verdad, en verdad os digo: el que no entra por la puerta en el redil de las ovejas, sino que escala por otro lado, ése es un ladrón y un salteador; 2 pero el que entra por la puerta es pastor de las ovejas. 3 A éste le abre el portero, y las ovejas escuchan su voz; y a sus ovejas las llama una por una y las saca fuera. 4 Cuando ha sacado todas las suyas, va delante de ellas, y las ovejas le siguen, porque conocen su voz. 5 Pero no seguirán a un extraño, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños.’

6 Jesús les dijo esta parábola, pero ellos no comprendieron lo que les hablaba. 7 Entonces Jesús les dijo de nuevo: ‘En verdad, en verdad os digo: yo soy la puerta de las ovejas.  8 Todos los que han venido delante de mí son ladrones y salteadores; pero las ovejas no les escucharon. 9 Yo soy la puerta; si uno entra por mí, estará a salvo; entrará y saldrá y encontrará pasto. 10 El ladrón no viene más que a robar, matar y destruir. Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia’”.


COMENTARIO

El Buen Pastor dado por Dios al mundo

Muchas veces dice el Hijo de Dios lo que hoy trae el Evangelio de San Juan. Al parecer, necesita repetir lo que debería ser entendido pronto y a la primera pero, ya sabemos, hay quien no tiene interés por entender… y no entiende nada de nada. 

A tal respecto, es bien cierto que Jesús fue enviado por Dios para mucho. En realidad, tenía que restablecer la relación que los miembros del pueblo elegido por el Creador habían roto a base de comportarse, más o menos, como les daba la gana al respecto de su Ley y de hacer todo lo posible para que la misma les beneficiase, egoístamente hablando. 

Por eso Jesús no cesa de enseñar aquello que es fundamental que se comprenda. Saber lo que Dios quiere es lo mismo que aceptar su voluntad si no miramos para otro lado. Y eso es lo que, entre otras muchas cosas, había venido a hacer al mundo.

Al Cielo sólo se puede entrar de una forma. No podemos equivocarnos a tal respecto. Y no es, por tanto, lícito tratarlo de hacer engañando a Dios (¿?). Eso no es posible porque el Creador nos conoce más que bien y sabe, por ejemplo, lo que pensamos antes que lo pensemos. Por eso no es posible hacer como si no supiera nada de nosotros porque eso nos convenga. 

Buen pastor, la imagen de Jesús más bella y querida | El CatolicismoSe refiere Jesús, en este texto del evangelio de San Juan, seguramente, a los pastores de la grey de Dios. Y se refiere a eso porque habla acerca de quién cuida las ovejas del Creador. 

Hay muchos, es posible eso porque lo dice Cristo, que creen que pueden hacer de su capa un sayo al respecto de la voluntad de Dios y de lo que quiere de sus pastores. No procuran mantener a las ovejas unidas sino tratar de actuar en beneficio personal. Y tal manera no es la propia de quien se dice, porque no es, pastor de almas. 

La forma de llevar a la grey de Dios la especifica muy bien Jesucristo y cabe, por tanto, llevarse a engaño ni inventarse nada a tal respecto. Le basta con aceptar, de verdad, al Creador y, entonces, el Todopoderoso, facilitará que sus ovejas lo conozcan y, luego, le sigan. No hay otra forma de ser buen pastor de unas ovejas tan especiales como somos los hijos de Dios. 

Pero, como dice muy bien este texto, muchos no comprendieron/no comprenden lo que eso quiere decir y miran para otro lado… porque creen que les conviene. Y tiene que explicarse de una forma clara. 

Jesús mismo es la puerta por la que se entra al Cielo. Por eso, los que han venido antes que Él lo han hecho queriendo engañar a las ovejas de Dios. Ellos no son la puerta sino que han procurado que las ovejas caminaran por caminos no santos y que no llevaban a la Casa del Padre. 

Tales personas, que se han presentado, a lo largo de los siglos hasta que llegó Jesús al mundo, como encargados de la grey de Dios, no eran escuchadas por los fieles. Bueno, muchos sí las escucharon y acabaron perdiéndose en el mundo y en su mundanidad. Pero aquellos que nos escucharon y sí han escuchado a Jesús entrarán en el Cielo por la puerta que es Él mismo. Y otra forma no hay salvo, claro está, voluntad expresa de Dios Padre.

PRECES 

Pidamos a Dios por todos aquellos que no tienen a Cristo por la puerta del Cielo.

Roguemos al Señor.

Pidamos a Dios por todos aquellos que no confían en la bondad de Quien entregó a su Hijo para que fuéramos salvos.

Roguemos al Señor.

ORACIÓN

Padre Dios; ayúdanos a tener siempre a entrar por la puerta que es Cristo.

 
Gracias, Señor, por poder transmitir esto.

  
El texto bíblico ha sido tomado de la Biblia de Jerusalén.
  

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación


Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.
 
Panecillo de hoy:

Tener como Buen Pastor a Cristo es algo más que una gracia. 


Para leer Fe y Obras.

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

 

25.04.26

Reseña: Huellas de Dios

Autor: Eleuterio Fernández Guzmán

Editorial: Createspace, Amazon

Páginas: 93

Precio aprox. Tapa blanda

ISBN Amazon tapa: 9798255742851

Año edición: 2026

Lo puedes adquirir en Amazon

Otros libros del autor.  Y más libros, aquí

Las personas que no creen en Dios e, incluso, las que creen pero tienen del Creador una visión alejada y muy distante de sus vidas, no tienen la impresión de que Quién los mira, ama y perdona, puede manifestarse de alguna forma en sus vidas.

Así, cuando el Amor de Dios lo entendemos como el actuar efectivo de quien no vemos puede llegar a parecernos que, en definitiva, poco importa lo que pueda hacer o decir Aquel que no vemos, tocamos o, simplemente, podemos sentir.

Actuar de tal manera de permanecer ciego ante lo que nos pasa y no posibilitar que Dios pueda ser, en efecto, alguien que, en diversos momentos de nuestra vida, pueda hacer acto de presencia de muchas maneras posibles.

En diversas ocasiones, por tanto, se producen inspiraciones del Espíritu Santo en nuestro corazón que muestran la presencia de Dios de forma firme y efectiva. Las mismas son, precisamente, “Huellas de Dios” en nuestras vidas porque, en realidad, nosotros somos su semejanza y, como tal, deberíamos encontrar a nuestro Creador, sencillamente, en todas partes.

No es algo dado a personas muy cualificadas en lo espiritual sino posibilidad abierta a cada uno de nosotros. Por eso no podemos hacer como si Dios estuviera en su reino mirando a su descendencia sin hacer nada porque cada día, a nuestro alrededor y, más cerca aún, en nosotros mismos, se manifiesta y hace efectiva su paternidad.

Las huellas de Dios son, por eso mismo, formas y maneras de hacer cumplir, en nosotros, la voluntad de Creador que, así, nos conforma para que seamos semejanza suya y, en efecto, lo seamos porque, como ya dejó escrito San Juan, en su primera Epístola (3, 1) es bien cierto que, a pesar de los intentos de evadirse de la filiación divina, no podemos preterirla y, como mucho, miramos para otro lado porque no es de nuestro egoísta gusto cumplir lo que Dios quiere que cumplamos.

Sin embargo, el Creador no ceja en su voluntad de llamarnos y sus huellas brillan en nuestro corazón siendo, en él, la siembra que más fruto produce.

Les dejo aquí el Índice:

Presentación

Huellas de Dios

1 ¿Dónde vemos a Dios?

2 El ruido que no nos deja escuchar a Dios

3 Cuando sólo queda la fachada

4 Cortar con nuestro pasado de increencia

5 El árbol de la fe

6 En perfecto estado de revista

7 Luz de Dios en la oscuridad

8 No desconectar de Dios

9 Orar es tener, siempre, presente a Dios

10 Pobreza y esperanza

11 Respeto humano

12 Sacerdotes

13 Saltarse las normas de Dios

14 Sed de Dios

15 Tener siempre presente a Dios

como Padre Nuestro

16 Un corazón tan frío…

17 Una esperanza bien definida

18 Una gran lotería siendo Providencia de Dios

A modo de Epílogo

Salmo 115

Acerca del autor

Y, por último, les dejo el último apartado, “A modo de Epílogo”:

Salmos del siglo XXI: La sombra de tu luz me repara

Salmo 115

Cuando miramos al Cielo, Padre eterno,

y nuestra fe nos dice que nos esperas,

que nos amas como hijos tuyos que somos,

que nos deseas a tu lado,

nosotros sabemos que te podemos percibir,

con los ojos del alma, que te percibimos

con claridad que no confunde,

de esa forma que tenemos los hijos

de ver al padre, Tú Padre nuestro,

con amor y, a la vez, con seguridad toda.

Cuando miramos al Cielo, Único como eres,

sabemos que no hay nada que nos confunda

porque eres distinto a todo y a todos,

nada igual sino distinto y verdadero Padre.

Cuando miramos al Cielo, Bondad en Ser,

te sabemos diferente,

te reconocemos así, como eres,

y gozamos viéndote en tu Creación,

inspirando la vida y el ser de tus hijos,

haciendo que nosotros nos sepamos protegidos,

libres del Mal si queremos.

Cuando miramos al Cielo, Padre de los padres,

¡te alabamos y te adoramos como mereces!,

y somos así felices, teniendo un Padre Único,

como Tú, partidario del Bien, el Amor y la Luz.

De “Salmos del siglo XXI",

de Eleuterio Fernández Guzmán

Y siguiendo el valioso principio que dice que debemos dar gratis lo que hemos recibido gratis, desde ahora mismo quedo a disposición de quien así lo desee y le enviaré, a vuelta de correo, copia del libro en formato pdf de forma totalmente gratuita. Sólo hay que hacer la petición al correo electrónico [email protected]

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Dios, que nos ama más que a nada, siempre está entre nosotros.

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor” (339)

Cuanto más pura es una ofrenda tanto más resplandece su testimonio

……………………………

Para leer Fe y Obras.


Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

20.04.26

Amigo de Lolo – Frases que bien valen la pena – Así se puede amar al prójimo

HAGIOPEDIA: Beato MANUEL LOZANO GARRIDO “Lolo”. (1920-1971).

PRESENTACIÓN

Ya son algunos años los que, el que esto escribe, lleva haciendo lo propio sobre el Beato de Linares (Jaén, España) en esta casa de InfoCatólica. Siempre ha valido la pena hacer algo así y aportar, aunque sea, un granito de arena a la comprensión de un creyente tan fuerte y profundo como es Lolo.

El linarense universal, que tanta atracción espiritual tiene para quien lo conoce, no deja de producir interés en aquel que se acerca a su persona a través de su obra. Y es que, no pudiendo hacerlo ahora personalmente o, digamos, en la intimidad de la conversación entre amigos, que lo somos todos aquellos que ansiamos serlo, es seguro que acercarse a Lolo de forma cercana nos viene la mar de bien.

Lolo nos acerca a lo bueno que tiene saber que, cuando se es hijo de Dios la mejor forma de serlo es, sencillamente, siéndolo. Y él es una muestra perfecta de cómo hacer algo que, algunas veces, a muchos nos resulta difícil y a algunos… imposible. Acerquémonos, desde ahora, a la obra misma de Lolo y a su intimidad podríamos decir, con lo que vamos a ganar, seguramente, mucho y más que muchoY, para más abundancia de lo bueno y mejor, al final de todo esto les ponemos uno de los aforismos espirituales que publicó Lolo en su libro Bien venido, amor“. Vamos, miel sobre hojuelas, como se dice en la Biblia pues esto, al fin y al cabo, es cosa del alma de cada cual.

Frases que bien valen la pena – Así se puede amar al prójimo

Antes que nada, busca a la gente con fatigas y entrecejos y harás por darles una grata compañía. Luego, cuando ellos te digan adiós, apriétales la mano y te fijas a ver si de tu visita les queda una llama en la frente y una rosa encarnada por encima del corazón.” (Beato Lolo, de su libro Las golondrinas nunca saben la hora)

Es cierto que nosotros, los discípulos de Cristo, tenemos dos Mandamientos que son la cima de nuestra fe: amar a Dios sobre todas las cosas y a nuestro prójimo como a nosotros mismos.

Ciertamente, amar a Dios es algo que no sólo está bien sino que es más que recomendable pues somos sus hijos y no sería de recibo que se nos pudiera decir eso de desagradecidos con Quien nos ha dado la vida y, además, la mantiene aquí mismo, donde ahora estamos.

Estas son, por decirlo así, las generales de la ley pero ya sabemos que, como suele decirse, “hecha la ley, hecha la trampa”…

¿Porqué decimos esto?

La respuesta está mucho más cerca de lo que podamos pensar: decimos esto porque no siempre amamos al prójimo como a nosotros mismos y es que, a veces, ni siquiera sabemos cómo hacerlo. Y para eso está nuestro hermano Lolo que, al parecer, conocía más que bien cómo hacer eso de amar al prójimo como a nosotros mismos…

Lolo no espera una actitud pasiva, no. Nos dice que busquemos a quien se encuentre, digamos, pasándolo mal o no tenga una situación en exceso buena. Y entonces nos sugiere eso que es tan barato pero, a la vez, tal difícil de llevar siempre a cabo: acompañar…

Pero hay más. Y es que hacer compañía, con no ser siempre fácil ni sencillo por cómo somos, hay también que despedirse de tal compañía. Y eso hay que hacerlo también bien pues no lo mismo darse cuenta de hasta qué punto nuestra ayuda ha servido o, al contrario, no ha servido para nada…

Sobre esto nos dice el Beato de Linares (Jaén, España) que hay que apretar la mano. Tal gesto no es nada desdeñable ni se tiene que tener como cosa de poca importancia. Al menos, antiguamente con dar la mano se aprecian muchas formas de ser de las personas: que si se aprieta fuerte que si se aprieta menos fuerte. En fin… que es una buena forma de hacer algo así como un test de qué es lo que pasa por el corazón de quienes se dan la mano. Y, aunque sea verdad que hoy es posible que tal gesto se haya perdido un poco… las cosas son como son o deberían ser como deben ser.

Pues bien, así nos daremos cuenta si nuestro auxilio ha dejado “llama en la frente” que es como decir que si hemos sembrado algo bueno en el corazón de la persona con la que hemos estado, con ese prójimo que necesitaba una mano o dos. Pero, es más, si es posible que le haya quedado “una rosa encarnada por encima del corazón” que es como decir que sí, que la cosa ha ido más que bien y ha quedado una cierta huella en su corazón y que es hasta posible que eso dure mucho tiempo…

Vemos, por tanto, como nos dice Manuel Lozano Garrido, que no es tan difícil darse cuenta de qué podemos hacer en según qué circunstancias. Otra cosa, claro, es que queramos cumplir con tal Mandamiento divino…

Eleuterio Fernández Guzmán


Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Entender el sufrimiento es un bien más que importante.

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor" (160)

Corazón: cálido nido de pájaros con sed de alma.”

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Para leer Fe y Obras.


Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.