19.10.18

"Distante, difícil de entender, legalista y obsolescente". (Mons. Zuppi)

No deja títere con cabeza el tal mons. Zuppi, arzobispo de Bolonia si no me equivoco, que está por ahí en lo del sínodo de los jóvenes: que se habrán quedado de piedra con lo de “obsolescente", o mirando la traducción inmediatamente en Google. O jugando a los marcianos y/o al comecocos ya que están con el movil. Porque lo dicho por este buen (mon)señor les habrá interesado sobre manera. ¡Petrificados, oyes!

Como es natural en la progrez, todo lo pone “en el futuro", porque el presente de la Iglesia Católica a este buen hombre no le mola nada. Y no me extraña: estoy totalmente de acuerdo en esto, proque a mí me pasa lo mismo. La cosa está que arde, porque las llamas que salen del infierno, con satánas a la cabeza, están más vivas, por atzadas desde la misma Iglesia -todo un éxito para Lucifer- que nunca. El presente es de pena; y desde hace unos pocos años, ¡Para echarse a llorar!

Pero siempre, estos que denuncian desde tan arriba, oteando el horizonte com vigías motivados y ayatolás, siempre dicen las cosas como si no fuesen con ellos, como si ellos no hubiesen tenido nada que ver y, casi, casi,  como si nos les afectase en absoluto. Luego han de acudir al “hemos defraudado y escandalizado". Blanco y en botella: pero lo dicen también por decir, porque es lo que hay que decir ahora para quedar bien: porque siguen sin poner un solo remedio válido y eficaz.

Y la prueba es que ha tenido que salir a la palesta el mismísimo Fracisco para pedirnos rezar el Rosario, el “Sub tuum praesidium” y el “Sancte Michael Arcangele” para quw recemos por la Iglesia ¡frente a los ataques del mismísimo demonio! ¡Cómo verá el Santo Padre las cosas para decir y pedir públicamente una cosa así!

¡A lo que íbamos, Catalina!

Pues al Zuppi -que debe ser algo así como una “sopa” de letras con dos “pp"- no le gusta nada de nada la Iglesia de hoy que, como es natural, él también habrá colaborado en montar. O en derribar, tal como están las cosas: que es arzobispo de Bolonia, no de un pueblecito perdido entre montañas, y con siete curas a su cargo, por poner un poner, sino que debe llevar en el mundillo eclesial un buen montón de años desde su Ordenación sacerdotal.

Bueno, por lo que dice, no le gusta ni la de hoy ni la de ayer, ni la de nunca. Porque, según sus sesudas palabras -fruto de horas y horas de meditación ante el Sagrario y por los jardines de palacio, de estudio, de buscar opiniones de preclaros, entendidos y letrados miembros de su gran presbiterio, de cotejarlas, de mirar con detenimiento los escritos del Papa, de hablar con muchas gentes de Bolonia y de las periferias, a las que no puede olvidar y estar sin aparecer- el buen arzobispo -Dios le ampare con su misericordia-, ha visto claro clarísimo -¡que se lo ha currado!- que la Iglesia lleva mucho tiempo asÍ: “distante, difícil de entender, legalista y obsolescente". ¡Esta última palabra me eleva a nivel de las nubes del mismísimo firmamento. Vamos: como desde siempre más o menos, por poner un poner.

1. “Distante". La paginilla que recoge su gran largada, no aclara nada al respecto: ni de esta acusación ni de las otras; por lo que vamos a intentar entender y dilucidar un poco los “por qués” de las mismas, si los hay, que quizás, no.

¿"Distante? ¿Por que? No lo pillo. Y me deja más que perplejo. ¿Distante? Pues da la “impre” de que algunos de sus miembros han estado desde hace ya bastantes años, más “cerca” que nunca del personal, a todos los niveles de edades y situaciones. ¿Distante? Nunca han sido más “mansas” las homilías -o sus aproximaciones- que desde hace un buen montón de años. Y nunca han sido más “laigt” las catequesis, las preparaciones para la recepción “válida y fructífera” -¡que sarcasmo, si no fuera sacrílego!- de los Sacramentos, también desde los mismos años.

¡Mira que si la causa de este “distanciamiento” ha venido motivado por el mal-hacer de los eclesiásticos! Acaba de decir un cardenal que “aguar” o “diluir” la doctrina no va a atraer a ningún joven a la Iglesia. Y sabe de lo que habla: no pertence a la progrez eclesial, porsu.

2. “Difícil de entender” ¡Pero que muy, muy difícil! A mí mismo, sin tener que alejarme ni un paso más, se me hace incomprensible total. Han conseguido -la tal progrez eclesial, teñida además de arcoiris en muchos casos, que ya no se entienda nada; porque se puede decir una cosa y su contraria sobre el mismo tema y bajo el mismo aspecto: lo que hace saltar todas las conexiones neuronales, si uno pretende tomárselo en serio. 

De tal forma que se puede pedir que hay que rezar por la Iglesia para defenderla de los ataques del demonio y, a la vez y sobre la marcha, decir que no hay demonio, o no hay infierno. Se puede afirmar que una conciencia sabe conscientemente que está en una situación objetivamente grave de pecado mortal para decir a continuación que puede saltarse esa situación grave de pecado y acercarse a comulgar, o decir que “nosotros no tenemos por política negar la comunión a los homosexs"- ¡Toma nísperos, Carmela!

¡Así es imposible entender nada! Y, con este desmadre, no se puede atraer a nadie que piense, o pretenda intentarlo al menos. O solo a los tontos. Pero, a este respecto, siempre me acuerdo de lo que decía un santo español de reconocida santidad: “en el Cielo no hay plazas de tontos” (san Josemaría Escrivá de Balaguer). ¿Por qué? Porque, si las hubiese, el tonto sería Dios; y que me perdone tal dislate, que ni lo pienso ni lo digo: solo concluyo una afirmación absolutamente cierta.

3. “Legalista". O sea: “legatonta", para entendernos. Porque, vamos a ver: ¿la Iglesia es “legalista” porque hay -tiene- leyes? ¿Puede haber una iglesia sin leyes? ¿Se puede aceptar que hay leyes, con sus sanciones correspondientes incluidas, hasta para conducir un coche o para que te saque las perras los de Hacieda -que somos todos, aunque unos más que otros, claro- y cuando la Iglesia Católica pretende recordar las que Dios mismo le ha puesto entre las manos para nuestra felicidad terrena y eterna tacharla de “legalista"? O sea: para este tipo de personal de la progrez eclesial ¡que Dios mismo nos haya dado unos Mandamientos es de un “legalismo” que echa para atrás!

Aquí me temo que hay mucho “legatonto", con estudios y máster incluído: que se han esforzado, vamos. Incluso han llegado a arzobispos.

4. “Obsolescente". Para la RAE significa “que está volviéndose obsoleto, que está cayendo en desuso“. Aquí, le vuelvo a dar la razón a estos monseñores, aunque en un sentido distinto al suyo, porsu.¡Que países enteros hayan dejado de ser católicos ante la mirada -complaciente, inoperante, perpleja, indiferente o de acuerdo con los medios y sus resultados- de una grandísima parte de sus jerarcas ha llevado a que la vida católica, en esos mismos países y en esos mismos nichos ecológicos, se hayan desertizado! Como pasa en la misma naturaleza cuando un campo, que antes era un vergel, se deja echar a perder. Lo dice la Escritura Santa, pero se les ha debido olvidar, o ni la han leído; quizás.

Sí, señores. A todo este personal, metido de hoz y coz en la progrez eclesial, la Iglesia, Una, Santa, Católica y Apostólica ya no les dice nada. NO les mola. NO les va: les estraga el estómago y la ven “distante, difiícl de entender, legalista y obsolescente", por decirlo suvamente, claro, y según sus propias palabras.

Habrán perdido la Fe, si la tivieron alguna vez. O se habrán “desnaturalizado". Pero es muy fuerte lo que dice Jesús a este propósito: Si la sal pierde su sabor, ¿con qué se la salará? No sirve para nada, sino para tirarla por los caminos y que la pise la gente. ¡Pobrecillos! ¡Qué bajo han caído, y desde tan alto! Estos prefieren una que ya no sea ni iglesia. Por eso “denuncian” lo que la Iglesia Católica no es, para justificar, ad futurum, lo que quieren que sea: nada. ¡De pena!

Amén.

Y rezad por mi.

8.10.18

Lo "imposible" es posible. Y se hace real.

Estamos en tiempos difíciles por enrevesados y, además, oscuros y oscurecidos. El “caos” intelectual, moral y religioso montado en el mundo, fruto del montado en la Iglesia, es tan incontestable como evidente: es real.

El cardenal Caffarra, de felicisima memoria, predicaba en la Misa del III Domingo de Cuaresma, el 27 de febrero de 2006: “La verdadera historia del hombre comienza cuando empieza a “ver” con seriedad [con respeto, con admiración y devoción] la realidad: la realidad que le rodea (…). Sin prejuicios, sin ideas preconcebidas".

Y, como es natural tratándose de este cardenal, “tiene más razón que un santo".

Hoy, en la Iglesia -el mundo y lo que le corresponde viene después-, entre otros tipos de personas, están las necesitadas de seguridad a como dé lugar.

Por ejemplo: las que se agarran a aquello tan socorrido de “el Papa es el Papa", que para ellos, no solo les es más que suficiente, sino que anula cualquier otra consideración, así se caiga el mundo. Lo mismo con “al Papa lo elige Dios". Y punto.

Como es lógico, no critico esta “necesidad” de seguridad, máxime cuando se desmoronan tantas y tantas cosas. Esa necesidad la entiendo perfectamente. De entrada, porque yo también la quiero, y la busco. E intento darla a los demás, porque es mi oficio.

El problema son las “falsas” seguridades, fundamentalmente por infundadas.

A esto se añade que, cosas que hace unos años eran impensables, pues parecían imposibles, hoy no son solo posibles: es que son absolutamente  reales, y están ahí.

Por ejemplo. Hace setenta años, era impensable que a alguien se le ocurriese decir que en el Vaticano podía haber un loby arcoiris. Pues ya hace tiempo que, públicamente, lo ha afirmado la misma Jerarquía. Y ejemplos como éste los hay para todos los gustos. Por dar una vuelta de tuerca: los miles de abusos sexuales por parte de clérigos, religiosos y demás.

Ítem más: impensable por imposible, antes del CV II, que en la Iglesia Católica, se rompiera la unidad de Doctrina, la unidad de Liturgia, la unidad con Pedro, etc. Hoy es pan de cada día. Como hace poco mas de un año, a nadie en la Iglesia le podía caber en la cabeza que un Sínodo de Obispos tuviese los deberes hechos antes ya de empezar. O que la Pastoral arrasara con la Teología.

O que se tuviese miedo a la misma Palabra de Dios y se la callase. Hace unos Domingos, el Evangelio recogía aquello tan fuerte de Jesús a Pedro: “Apartate de Mí, Satanás, que me escandalizas". Ahora, en la última versión oficial en España, lo de “apartate de Mí” ya no se puede “sufrir", pues hace sangrar las orejas, y se ha sustituido tan ricamente por ‘ponte detrás, Satanás’. Maravilloso. Como mínimo.

O sea: “apártate", que no tiene ninguna dificultad para ser entendido, se transmuta, por arte de la “delicatessen para incultos” en “ponte detrás", que es y significa exactamente lo contrario del apartarse. Porque “ponte detrás de Mí” es, ni más ni menos, que el signo -el sitio- del “ser llamado por Cristo". Justo, lo mismito que lo de “apártate". Imposible de casar, por otro lado -es ridículo, por no decir otra cosa-, “la llamada” con lo de “Satanás” que viene a continuación.

¿Que cómo va a ser posible que todo un Concilio, el Vaticano II, le pegue un tiro a la misma Iglesia? Pues es lo que ha pasado. Y no lo digo yo: otros lo han dicho ya antes y desde hace mucho.

Por ejemplo, el cardenal Siri, padre conciliar, escribía y denunciaba en 1975: “Cambiados más o menos conscientemente, con más o menos sutileza y a veces incluso con astucia, en una amalgama especulativa sin contornos precisos y sin referencias fundamentales, que sirve de base para una precipitación hacia la humanización integral de toda la religión…"; y lo escribia como compendio de lo que se había hecho durante y después del susodicho Concilio. Y añadía: “El mensaje evangélico y las enseñanzas de la Iglesia sobre la nueva creación, sobre la renovación del hombre y de todas las cosas ha sido fundamentalmente alterado". Sin resquicio alguno.

Muchas voces se alzaron, durante y después. Pero no hubo empeño por parte de quienes más debían de remover lo tan mal hecho. Por que? Quizá por no querer reconocerlo, porque habían sido parte activa o pasiva. Quizá porque lo de “Madre", sí; pero ya lo de “Maestra” se estaba convirtiendo en algo demasiado “duro” que impedía, en su propia lógica, cualquier conato de “Gobierno". 

“En la Iglesia hay una crisis de Fe", es el resumen que tantos hacían, en especial al ver, sin poderlo “creer” apenas, lo que estaba pasando.

Quod est demostrandum!

Pues así se están haciendo las cosas, reverdecidas como están las malas hierbas.

“Mejor, imposible", título que se ha hecho memorable.

6.10.18

"igualdad de dignidad y derechos". ¡Faltaría más! ¡Y al por mayor!

Aprovechando lo del Pisuerga, Valladolid, el Sínodo, el arcoiris, la pantera rosa, y demás farándula acunada por la progrez política y eclesial casi por igual -o sin casi-, los del mundillo LGTBI….Z, se han marcado, con el inestimable, motivado, necesario y biencobrado apoyo de las páginas más venenosas de la progrez pseudoreligiosa -o sea y  para entendernos: anticatólica; léase RD, con Vidal, “veneno mortal” a la cabeza, más Bastante, “el permanentemente insatisfecho” como segundo del famoso camarote, y un tal Doody -que igual se han debido inventar, o así, en la redacción desde hace un tiempo: por aquello de que no sea siempre aradillas&cía los firmantes, que están medio más p’allá que p’acá-; pues, como digo, se largan una serie de sinsorgadas -por no decir algo más fuerte, que bien podría-, que se van sumando párrafo a párrafo, como en una cartilla de puntos a rellenar. Supongo que, al final, a alguien le habrán dado el premio… “mongolito de oro de la progrez pseudoreligiosa de la cáscara amarga", o así.

No hace falta que lean esa página que se envenenan, queriendo o sin querer. Ya les pongo yo algunas de las lindezas que trae, y vamos comentando convenientemente, porque no tienen desperdicio. Bueno: sí lo tienen, y son para tirar, claro.

Empezamos. Pero no se asusten: simplemente, ríanse, que falta hace.

1. “Dos tercios de los católicos del mundo creen que la doctrina en este campo [campo homosexs, se entiende; pero por si acaso lo remarco] debe cambiar". ¡Ole! Perdón: ¡aleluya!, que estamos en una página “a favor". O no.

Sería para reirse y no parar en más o menos medio año, porque es de un bacile increíble. Y claro, como preguntarse de dónde se han sacado tal mendaz majadería es ponerse a su nivel, no lo voy a hacer. Porque, además, no tiene ningún misterio: como es imposible que realmente hayan hecho esa encuesta -no hablo de su posible verosimilitud-: vamos: que es mentira, sin más, y por si cuela, solo la han podido sacar del marmitón donde recuecen sus ponzoñosas pócimas, que luego vierten por el “internés” para que se envenene el que quiera. Que siempre hay gente así: ¡qué le vamos a hacer!

2. “Pasaron 500 años hasta que la Iglesia se disculpó con Galileo: no podemos hacerle esto a la gente LGTB".[no nos hemos salido de lo homosexs, claro] ¡Aleluya!, y con incienso, que esta es aún más gorda.

Porque, ¿qué tiene que ver Galileo con el mundillo arcoiris con predominio del rosa orgullosa? ¿Qué tienen que ver el sol y la tierra y sus interacciones con lo del “orgullo"? Si, además, Galileo no era nada orgulloso: era un científico, entre otras cosas; y, que se sepa, nunca se subió a una carroza al uso de estos “[email protected]". Lo hubiesen dicho los libros, lo mismo que han recogido lo de su disputa y, después de 500 años, la “disculpa” católica. 

3. “Equal future (…) [¡será por nombres, oigan!, de los homosexs, porsu], ha presentado una campaña a través de la cual los fieles gays (sic, aunque no creo que sepan ya lo que significa la palabra “fiel") pueden ponerse en contacto con su delegado a esta cumbre de obispos de todo el mundo para hacerles llegar sus experiencias como creyente homosexual". Tal cual. Aquí, y como mínimo, tendrían que sonar las campanas volteadas al máximo; porque no me digan que no hay motivos. Claro que quizás sus “experiencias” en el terreno homosexs por muy creyentes que se pretendan…, pues como que no.

Lo más “in” entre lo “in” de las fijaciones homosexs es el empeño que tienen en hacernos creer que los del rosa pálido y como desvaído son “fieles", “cristianos", “católicos” y “creyentes” pero “de los de verdad". ¿Qué contenido tiene en este contexto la palabra “de verdad"? No se sabe, pues no lo dicen: solo lo saben ellos y quieren que la Iglesia se lo bediga todo, como es su obligación; y así lo afirman.

Por contra, no se cortan un pelo en insistir -difamando, claro- que los católicos hemos sido muy malos con todos ellos, pero que muy malos: malotes total. Y que les hemos hecho mucho daño, pero mucho. Y que ya está bien de hacerles sufrir. ¡Malos, más que malos! Y ya que estamos en medio del sinodo, hay que aprovecharlo para reflexionar sobre todo esto, y ponerle no coto, sino fin. ¡Que ya está bien de darles…!

Además, no contento con lo de “fieles", también pretenden que son mogollón, entre el colectivo gay y lesbi, transgénero y queer [No pretendan que les diga lo que es, porque no tengo ningún interés en saberlo:ellos sabrán, y con su pan se lo coman]. Estos homosexs quieren ser más numerosos que las gotas del mar, que ya caben… Claro que esto no se lo cree nadie ni harto de chupitos de orujo de hierbas, del amarillo. Y gallego, por supuesto, en honor a un muy buen amigo, aunque nos veamos poco

¡Si acaba de salir un cardenal o así diciendo que no hay ni uno: o sea, CERO. ¡La NADA! Y es lo lógico: si se están acabando en tantos sitios los que no lo son -ni lo son, ni ganas que tienen de serlo-, ¡a ver si va a resutar que “el relevo” está en los homosexs, y los jerarcas empiezan a enterarse ahora, y de ahí el mariposeo con ese orgulloso mundillo!. Lo último, de momento, ha sido lo del cardenal ese que ha dicho que “tienen por política no negarles la comunión” refiriéndose a los LGTBI………Z. En lo de “por política” debe tener razón; ya que eso sea católico y eclesial…, debe estar más cerca de una herejía o de una blasfemia. Sed contra: un arzobispo católico ha dicho que, en la Iglesia, no se deberían ni mencionar ese tipo de siglas

4. “La idea es lograr de la jerarquía el reconocimiento de que la gente LGTB tiene derecho al mismo respeto y dignidad y las mismas aspiraciones en la sociedad que cualquier otro". Pero esto, y expuesto así, ¿se lo niega la Iglesia Católica? ¿Dónde? ¿Cuándo? ¿Por quién? ¡Nombres, nombres! Aunque han de reconocer pues es patente que no todos en la sociedad tenemos las mismas posibilidades, ni siquiera teóricamente. Por ejemplo, el PSOE ferviente partido a favor del colectivo homosexs en sus diversas y distintas presentaciones acaba de nombrar a mogollón de altos y medios cargos en la gobernanza de España y no creo que sean mitad y mitad entre orgullosos y humildicos. ¿Le han reclamado algo a Pedro “el copias” por tal discriminación? ¿Y a la Iglesia sÍ? Si no es Ella la que lo ha hecho…

Se está produciendo lo que ya pasó en el CV II, bien calcado para que nada desafine, y tropezando en la misma piedra para confirmarnos que somos humanos. ¡Había que escuchar al mundo, a la sociedad, a la cultura, a los hermanos separados, a los hermanos lejanos, a los no hermanos, a los no de no y menos aún hermanos… A todos, todos, de la marca que fuesen; o sin marca siquiera!. Un deseo que se concretó hasta en la creación de instituciones vaticanas de alto nivel, amén de los grandes documentos en los que se recogieron afanes y algunos planes a ejecutar más pronto que tarde en tantos campos. Luego, la vida ha sido la vida; y aunque se dice que se ha avanzado mucho en todos esos campos, a día de hoy la verdad es que los protestantes siguen siendo protestantes, los anglicanos siguen siendo lo mismo, los musulmanes para qué vamos a decir, y los judíos están donde estaban.

Con algun representante que bien poco representan de alguno de esos colectivo en particular se ha firmado algún papelico, pero la cosa no ha pasado de ahí tampoco. Ha habido más abrazos que nunca, eso sí, y más fiestecillas de todos juntos “en oración” -casi todos, claro- y muy poquito más, aunque sí alguna que otra comunio in sacris: impedida por cierto por el Derecho Canónico, que también pinta cada vez menos. Vamos: más fachada que sustancia. Y nada práctico; pero queda muy bien para algunas personas, y otras se aprovechan -¡y de qué manera"- de todos estos eventos tan publicitados.

Ahora hay que escuchar a los jóvenes. A todos. Que no creo que quepan en ningún sitio, supuesto que quisieran ir, que no parece que haya sido el caso. Pero hay que decir TODOS, sin EXCLUSIÓN.

Y hay que hablar de todo, también, sin tabúes. Que sigue quedando fenomenal de cara a la galería o para que se luzca el portavoce. Y que va a cuajar en algunas directrices o así sobre los homosexs rosaceos, que darán que hablar en cuanto se publiquen. 

De momento parece que los jóvenes se han pronunciado categóricamente por un tema crucial: “que hay que usar menos papel". Asunto -se lo aclaro, por si alguien no está en el ajo- de un alcance eclesial y con un potencial espiritual para el futuro de la Iglesia Católica, que es imposible imaginar en el momento presente.

Pero todo sea por mantener el tipo, por moverse para que todo vaya a peor, y por arrinconar la Revelación, la Fe, la Doctrina, el Derecho, la Iglesia y, desde el principio, a Cristo.

Amén.

Recen por mi.

3.10.18

Solo la Verdad "mata" las ideologías.

Y me da que no hay muchos más remedios. Vamos: no hay ninguno más que sea realmente aficaz. Placebos hay todos los que quieras; incluido el alcohol, por ejemplo.

Estamos sembrados de ideologías, y estamos más que escasos de pensamiento. Estamos bombardeados por (anti)culturas inhumanas, y estamos casi indefensos -o sea: entregados-, porque no queremos empuñar las armas para el combate: bastaría decir, “el rey va desnudo"; pero ya no estamos ni para eso. Estamos enterrados en corrupción porque hemos perdido el vigor moral que, antes y a la vez, es intelectual. Y estamos así, porque hemos “muerto” para la Verdad: literalmente nos hemos “suicidado", tanto en el plano intelectual como en el moral, que además de inseparables se retroalimentan mutuamente. Y este análisis -o denuncia- vale también en el horizonte eclesial.

Por cierto: estoy escribiendo el término “Verdad” siempre con mayúscula y de propósito: porque no hay “verdad” sin Verdad. Como no hay hombre sin Dios. Como no hay Iglesia Católica sin Jesucristo. Hay -sobreabundan-, las ideologías como he dicho; y lo digo porque es patente; pero estas no tienen nada que ver, ni con la Verdad ni con la verdad: son incompatibles; es más: a las dos las matan.

¿El remedio a todo este panorama? Hay que perder el miedo a la Verdad. A buscarla, a encontrarla, a tenerla, a defenderla, a transmitirla, a quererla, y a vivir de/por/con Ella: porque sólo este horizonte es el verdaderamente humano. Es el único horizonte digno del hombre y, por consiguiente, el único que lo engradece y le sirve. Al hombre.

Siempre me acordaré de una persona que, económicamente y por cuestiones que no son ahora para airear, lo estaba pasando mal: iba muy justita. Un par de familiares muy cercanos, en sendas ocasiones le ofrecieron dinero, con la condición de que no se lo dijera a sus respectivos cónyuges, porque igual no lo entendían o no acogían el gesto de buen grado.

Y esta persona, en las dos ocasiones y después de tener el sobre en la mano, lo devolvió, diciendo: “es que, en esas condiciones, yo no puede coger este dinero, porque NO ES VERDAD"; en el sentido de que no podía admitir que, si por cualquier motivo le preguntasen, tuviese que MENTIR. Y lo devolvió. Más ejemplar, imposible. Esto es una persona con principios; es decir: esto es una persona. O cuántas veces, personas que se han encontrado sumas fuertes de dinero las han entregado a las autoridades “porque no era suyo".

Hay que vivir en la Verdad, porque sin ella la vida no es digna de la persona…, y no compensa.

El primer escalón de las ideologías son los “a priori” en los que uno se coloca; y, a partir de ahí, se “construye” -se inventa- lo que haga falta.

Por ejemplo: si yo me coloco en la postura, en el “a priori", de que “mi cuerpo es mío” cegándome a que la vida que he engendrado es “otra vida” distinta a la mía -tan “distinta” que la puedo matar sin matarme; lo contrario no: porque no es “independiente": si me mato, la mato-; por tanto, no cabe y está fuera de lugar “el cuerpo es mío", con este planteamiento la puerta para el aborto está abierta totalmente; es decir: “justificada". Pero claro: convertir al hijo engendrado en “un grano", o en una piedra en el riñon. es MENTIRA, porque no lo es.

Si me instalo en que la diferencia entre estar casado o arrejuntado son “los papeles", efectivamente: ¿para qué me voy a “casar” si es lo mismo? O mejor, incluso, tal como están las cosas…

Si, además, los que “hacen” la “cultura” -porque pagan para eso-, o sea, los poderes públicos, corrompen el respeto a la verdad -a la realidad- y el deber de vivir así, o sea, corrompen las conciencias, la persona está así desamparada y, por ende, vendida.

Y si, para mayor abundamiento y seguir ahondando la fosa de lo humano, los poderes eclesiásticos se suben a esa misma ola, entonces el resultado es demoledor: lo del caballo de Atila no tiene ni color, y no pasa de anecdotilla cuento-histórica.

Por ejemplo: ¿qué pinta pretender sostener que el Sacramento del Matrimonio -yo no se habla ni se escribe del “Santo Matrimonio", ¿para qué?- sigue vigente y en todo su esplendor, si luego y a la vez se sostiene y se jalea que una persona casada y en situación estable de concubinato puede decidir en conciencia que tal situación para él, en sus circunstancias, no es moralmente grave y puede por tanto, en conciencia, acercarse a los Sacramentos, y debe ser admitida a ellos?

¿Qué sentido tiene, en la Iglesia Católica, seguir hablando de Ley Moral -Lex perfectae charitatis- cuando a la vez se enseña y se admite que la conciencia propia, no solo al mergen sino en contra de toda la ley moral -natural y divina, que dicen lo mismo- está por encima de esa Ley, y es, por tanto, el útlimo árbitro en el orden moral?

¿La “objetividad” de la Ley está ya totalmente subsumida por la “subjetividad” de la conciencia, y pretender argumentar con la Ley Moral en la mano es cosa de estrechos, rígidos, melancólicos de un tiempo que pasó, inhumanos, jueces inmisericordes, etc?

Y todo esto no se arregla con el “a priori” de que “al Papa lo elige Dios” -cosa que no es Verdad-, o “el Papa es el Papa” -cosa que ningún católico niega-; pero ya con estas dos frasecitas hemos arreglado el mundo y la Iglesia; cuando, de este modo, acabamos siendo más papistas que el papa y, de la misma, más deístas que dios. Y no arreglamos nada, porque tragamos con todo: “las ruedas de molino” las hemos convertido en meras “tortitas de arroz sin azúcares añadidos". En la sociedad, y en relación a la política, pasa exactamente lo mismo, como no pueder ser de otra manera si pasa en la misma Iglesia.

La Iglesia Católica se ha construido -y se construye: no puede ser de otra manera-, a pesar de los pesares, sobre la VERDAD que es Dios: su Palabra y su Persona. De ahí que nunca haya tenido miedo de confrontarse con la “verdad” a ningún nivel: ni intelectual, ni político, ni moral, ni filosófico, ni científico, ni cultural.  Y, modestamente, vence siempre. Lo que no puede es “apearse de ahí", porque dejaría de ser la Iglesia Católica.

Siempre tendremos como referente, como criterio y como salud -humana y sobrenatural: las dos-, las palabras del mismo Jesucristo: Veritas liberavit vos: la Verdad os hará libres. Y solo Ella: porque esa Verdad es únicamente Él.

¿Sínodo de los jóvenes? ¡Por supuesto! Pero desde aquí, y sin salirnos de aquí: porque Jesucristo lo ilumina todo. ¿Sínodo de las familias” ¡Ánimo con ello!. Pero con la misma receta, porque no hay otra.

¿Y cómo se arregla el “kaos” eclesial a nivel doctrinal, moral, disciplinar…? No hay otra meta a la que llegar, ni se puede partir de otro “Principio” que el que se nos ha dado: Yo soy la piedra angular. Aparte que, pretender “dar coces contra el propio aguijón", como nos dice san Pablo, es “de médico". Médico “de lo intelectual” si lo hubiera; que me da que no.

¿Cómo se ha podido pretender, desde dentro de la misma Iglesia Católica, y como lo más de lo más: o sea, como “soplo” del Espíritu Santo este “kaos” en el que estamos casi enterrados? Me da que algunos Le oyeron toser y/o estornudar y se creyeron que les estaba hablando. Y el problema fue que, como es natural porque nada había dicho, a a hora de pretender plasmarlo no se pusieron de acuerdo entre ellos -era imposible-, porque cada uno creyó oir una cosa distinta. Y así vamos: en una nueva Torre de Babel".

¡Ojo, pues :que lo de la torre esta fue un castigo divino por la soberbia de los hombres! Como para dejarse de frivolidades o veleidades pseudo-misericordiosas o pseudo-teológicas.

Porque, y es la última pregunta que lanzo: ¿Quién fue el genio -o los genios- que,desde la Iglesia, pretendió que podíamos y  debíamos “aprender de todos": de los “hermanos separados", de los no creyentes, de las otras religiones, de los paganos y, ahora, de los jóvenes? ¿Esto va en serio? Debe ser que sí, porque así nos va.

Hombre: que todos podemos y debemos aprender de todos, está muy bien, como cosa general; pero si no se concreta es una falsedad del tamaño del vaticano. Por ejemplo: yo no puedo aprender francés de uno que no lo sabe, por muchas matemáticas que sepa; ni puedo aprender matemáticas de un filólogo alemán, por muy sabio que sea en lo suyo; no puedo aprender modales de un maleducado compulsivo; ni aprender a amar la virtud de una persona moralmente podrida; ni medicina de un literato… Y así hasta mañana.

Pero, volviendo a la Iglesia Católica, que ha nacido de la Verdad, para vivirla, defenderla, sacarle todas sus potencialidades y enseñarlas así a los hombres para que sean felices y se salven…, pretender que no tiene nada que enseñar y mucho que aprender es de una estultez con máster: porque se ha estudiado, y a fondo.

Con esa postura, lo único que se ha logrado -patentes están lo resultados- que la Iglesia callara cuando debía alzar la voz, que se apagara la recta doctrina por falta de uso, y que ya no se supiera distinguir nada de nada: “no juzgar” es la máxima de las máximas. 

Pero así, ¿qué queda de la Iglesia? Lo mismo que está quedando del hombre: una sombra; o lo mismo en que están quedando casa religosa sí, y casa también: que cierran.

Amén.

Y recen por mí.

29.09.18

"Actitudes recíprocas de hostilidad",

 Y a ver quién lo mejora, ¡anda! Porque esto son “verdades como puños". Desde siempre. Y vamos a hacer un somero recorrido, así como por encima.

1. Nos situamos en Jerusalén, con Jesús viviendo allí sus últimos días, y donde está asentada la flor y nata del judaísmo ortodoxo. Judaísmo, que condena a muerte a Jesús tras tacharlo de blasfemo y rasgarse sus vestiduras el Sumo Pontífice, cuyo nombre no me merece la pena ahora. Y lo entregan a la autoridad invasora y oprimidora del pueblo judío, para que haga su obra concienzudamente. Que la hacen, claro, no sin la presión conveniente por parte de los principales entre los judíos, con una “oferta” que ningún hombre sensato, por muy Pilatos que fuese -que lo era-, podría rechazar…

¿Por qué hacen eso con Jesús? ¿Les había hecho algún mal? Pues sí, señor. No está en los Evangelios, pero Jesús les debía dar -a los del sanedrían y acompañantes de la misma ralea- hasta en el carnet de identidad. Y tuvieron que defenderse, “recíprocamente", de la hostilidad que no solo estaban soportando sino que, encima, no habían comenzado ellos: ¡eran abslutamente inocentes! Y ¡ya estaba bien!

2. Subimos un escalón en el tiempo y nos vamos a las persecuciones romanas contra los cristianos durante varios siglos: querían acabar con la Iglesia y con todos sus hijos: no dejar ni rastro. ¿Por qué? ¿Les habían hecho algún mal? Pues sí: ahí están los libros de historia y las actas de los mártires para confirmarlo. ¡Los cristianos les insultaban y los maltrataban -especialmente a los ciudadanos romanos-, ya de entrada con su forma de vida, que era un insulto moralmente insoportable para todos ellos: tenían una sola mujer o un solo marido; por supuesto, nada de barragana oficial; no mataban a los recién nacidos; no participaban de sus bacanales; atendían a los que tenían necesidad -pobres, enfermos, huérfanos, abandonados, viudas-…, vamos que había gente que estaba empezando a decir: “¡mirad cómo se quieren estos tíos!” y ¡es que muchos romanos se hacían católicos solo por eso!

Y claro: ¿y su colección de dioses, qué iban a decir? ¿Iban a estar contentos? ¡Seguro que se lo  hacían pagar a modo! ¿Y no dar “culto” al Emperador? ¡Pero estos cristianos qué se han creído! ¡A las fieras con ellos! ¡O a convertirlos en antorchas humanas para alumbrar por las noches las calles de las ciudades! ¡Y a crucificarlos por todas partes, especialmente en los circos y en los caminos! Que ya estaba bien de insultos y desprecios morales, que son mucho peores -se sabe-  que los físicos; y había que defenderse, “reciprocamente” de estos bichos inhumanos.

3. Nos venimos al tiempo actual. ¿Cuántos miles de católicos han tenido que dejar sus casas, sus medios de supervivencia, sus raíces de siglos en países que luego fueron conquistados por los musulmanes, para escapar de una muerte segura, por anunciada? No sé si hay ya datos totales y fiables; pero no han sido 4 ó 5 familias, y eran además muy tiquismiquis. No creo.

Y en una vuelta más de tuerca: ¿Cuántos miles y miles de católicos han sido asesinados, algunos con torturas previas, sin distinción de sexo o de edad, por ejemplo, en esos mismos países? Bastantes miles. ¿Qué les habían hecho los católicos? Vivir en paz con todos los demás, fuesen musulmanes de cualquier orientación, curdos o lo que fuese,. ¡Insoportable! ¡Es que no eran como ellos, sus asesinos! ¡Había que defenderse, pues, y responder, “recíprocamente"! Y es lo que han hecho. ¿Cuántos musulmanes había matado los católicos? Ninguno, que se sepa. Pero… “recíprocamente” es lo que toca y lo que se lleva ahora.

4. Y vamos con los católicos chinos.

Los católicos chinos han sembrado su historia de mártires, antes y después del régimen comunista. Y como “la sangre de los mártires es semilla de nuevos católicos", pues ahí están los católicos, en la clandestinidad, sufriendo lo indecible -lo que no se puede comprender desde aquí si no se conoce esa realidad de primera mano-: ¡los del régimen institucional no han podido con ellos! Y no será porque no lo han intentado, y de todas las formas posibles.

Ahora, se les va a “probar” con una nueva vuelta de tuerca que desde Roma se les pide: que se fíen de un “compromiso” o “pacto” bilateral, entre la diplomacia vaticana de la Iglesia Católica y el gobierno marxista chino, pero “SECRETO": NO HA SIDO PUBLICADO. 

¿Motivos? El gobierno marxista chino estaba ya hasta el gorro de aparecer ante el mundo como el “malo” de la película.

¿Más motivos? En Roma, da toda la impresión de que, últimamente, estaban hasta el gorro de estos católicos, con su Jerarquía al frente, que preferían ser MÁRTIRES -¡sí, mártires!- antes que hablar, dialogar, buscar compromisos, pactar.

Y, entonces, ¿que ellos no quieren pactar? ¡Pues ya lo hacemos nosotros desde aquí!  Amén. Pero así están las cosas.

Por poner una cita de autoridad: “La Iglesia atraviesa, hoy, un momento de inquietud. […]. Es como una revolución interna, aguda y compleja, que nadie se esperaba después del Concilio. […] La Iglesia está herida por los que forman parte de Ella”. Lo escribe Pablo VI, en ¡1968! ¡Si lo sabría bien él! Y, en la mejor de las lógicas, no puede estar refiriéndose al post-concilio, porque al tal “post” no le había dado ni tiempo de ser ni de estar.

Y recen por mí. Muchas gracias.