13.05.09

¿Píldora del día después o recomendación del asesinato?

Aunque parezca mentira, en el tema del aborto las cosas pueden ir a peor. De hecho, van a ir a peor.

Informaba InfoCatolica que la ministra de dizque Sanidad y Política Social ha puesto un huevo. Un gran huevo podrido.

Como suelen decir algunas personas pertenecientes al folclorismo patrio, la ministra de Sanidad y Política Social “ha dao t’o lo que lleva entro” o, lo que es lo mismo, que ha manifestado hasta dónde iba a llegar su gestión.

Tampoco ha sido mucho. No se ha salido, en su progresismo de salón, del guión abortista.

Mejor dicho, ha firmado y rubricado la aberración más aberrante de todas: tratar de evitar la vida; el aborto antes del aborto. Vamos, un lujo de persona y de ministra.

No se trata, esto, de una exageración ni de la manifestación de ninguna animadversión hacia nadie.

La píldora del día después es abortiva porque, según dicen quienes de esto saben, lo que provoca no es que no haya fecundación sino que, después de la fecundación, no haya anidación lo que, hablando en plata, supone que el ser humano que se había formado con aquella no llegará, nunca, a ver la luz del día.

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12.05.09

¿Es el Reiki una terapia admisible para un cristiano?

SERIE “Nueva Era

Nueva Era

Luis Santamaría del Río, sacerdote y muy preocupado por el problema de las sectas, nos ha hecho llegar un documento, traducido por él, relativo referido al Reiki como presunta terapia alternativa.

Una vez leído el mismo no ha sido difícil inscribirlo, por así decirlo, en el amplio, y falso, mundo de la Nueva Era.

Pero, ahora, ¿Qué es el Reiki?

Una definición del mismo la encontramos en reiki Salamanca y dice lo siguiente:

Indica la técnica de sanación natural que consiste en canalizar esta energía a través de las manos: Reiki es energía cósmica universal y durante los cursos se aprende a transmitir la energía curativa sin desgastar nunca la nuestra”.

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11.05.09

¿Hasta dónde ha de haber separación entre política y religión?

Se lee y se oye muchas veces que la Iglesia católica no puede, como institución espiritual, entrometerse en la vida política. Que no puede opinar, siquiera, de los asuntos materiales de la tierra; que, en fin, mejor estaría en la sacristía y, en todo caso, llevando una contadía privada de su doctrina y pensamiento.

Esto es, como bien puede pensarse, algo extraño a la realidad de las cosas.

Sabemos lo que Jesucristo dijo cuando, con ánimo de cogerlo en un renuncio, le enseñaron una moneda: “Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios” (Lc 20:25)

Sin embargo, no dijo que la separación fuera de tal forma que no existiera relación alguna entre lo político y lo religioso. Eso no lo dijo porque comprendió que, simplemente, era imposible: la Iglesia la había creado para que estuviera en el mundo, para que, con la transmisión de la Buena Noticia, el mundo cambiara su corazón de piedra por otro de carne.

Esto lo ha comprendido, a la perfección, Benedicto XVI, el denostado, cuando, en su primera encíclica, Deus caritas est, establece, más que nada, el deber de la Iglesia y, en realidad, la relación que debe existir entre política y religión.

Así, “La Iglesia tiene el deber de ofrecer, mediante la purificación de la razón y la formación ética, su contribución específica, para que las exigencias de la justicia sean comprensibles y políticamente realizables” (Deus caritas est, 28)

Es decir, que es obligación de la Iglesia. No se trata de una actuación que, por capricho, hace la Esposa de Cristo sino que, al contrario, ha de llevar a cabo por imperativo (y gozo) espiritual.

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10.05.09

La Palabra del Domingo - 10 de mayo de 2009 - Permanecer en Cristo y Él en nosotros.

biblia

Jn 15,1-8. El que permanece en mí y yo en él, ése da fruto abundante.

Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el viñador. Todo sarmiento que en mí no da fruto, lo corta, y todo el que da fruto, lo limpia, para que dé más fruto.

Vosotros estáis ya limpios gracias a la Palabra que os he anunciado. Permaneced en mí, como yo en vosotros. Lo mismo que el sarmiento no puede dar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid; así tampoco vosotros si no permanecéis en mí.

Yo soy la vid; vosotros los sarmientos. El que permanece en mí y yo en él, ése da mucho fruto; porque separados de mí no podéis hacer nada. Si alguno no permanece en mí, es arrojado fuera, como el sarmiento, se seca; luego los recogen, los echan al fuego y arden.

Si permanecéis en mí, mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que queráis y lo conseguiréis.

La gloria de mi Padre está en que deis mucho fruto, y seáis mis discípulos
.”

COMENTARIO

Jesús es viña de Dios

1.-Quizá lo que propone Jesús, en esta parte del Evangelio de Juan, sea una de las imágenes más clarificadoras de las que mostró a lo largo de su corta, pero profunda, predicación: la vid y el viñador, los sarmientos y el fuego que los quema, el seguimiento a la vid y el fruto que podemos obtener y dar de ese seguir al Enviado.

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9.05.09

Juan Pablo II Magno - El camino cristiano de la cultura

Serie “Juan Pablo II Magno

JPIIM

Se ha dicho muchas veces que Juan Pablo II Magno, mucho antes de ser elegido para ser Vicario de Cristo, fue actor y que su interés por la cultura no era poco importante sino que, al contrario, bebió del “veneno” del arte y eso lo reflejó en su posterior vida.

Por eso no es de extrañar que en su Exhortación apostólica Christifideles laici (CL), de 1988, dejara escrito que “La ruptura entre Evangelio y cultura es, sin duda, el drama de nuestra época, como también lo fue de otras. Es necesario, por tanto, hacer todos los esfuerzos en pro de una generosa evangelización de la cultura, más exactamente, de las culturas” (CL 44)

Por tanto no cabe que entre la Palabra de Dios y el mundo de la cultura se establezca un foso de separación porque evangelizar a la segunda ha de resultar esencial para que la sociedad se desarrolle de forma correcta y sin las extralimitaciones en las que, muchas veces, cae.

De aquí que Juan Pablo II Magno, sobre la relación entre Iglesia y sus fieles y la cultura también tuviera algo más que decir.

Por ejemplo, en la Constitución Apostólica sobre las Universidades católicas, de 1990, dijo que “El diálogo de la Iglesia con la cultura de nuestro tiempo es el sector vital en el que se ‘juega el destino de la Iglesia y del mundo’. No hay, en efecto, más que una cultura: la humana, la del hombre y para el hombre y la Iglesia, experta en humanidad (…), gracias a sus universidades católicas y a su patrimonio humanístico científico, expone los misterios del hombre y del mundo explicándolos a la luz de la Revelación”.

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8.05.09

Llamazares vs. Rouco Varela o cuando el Mal no puede contra el Bien

Ya había manifestado Gaspar Llamazares cierta animadversión contra el Presidente de la Conferencia Episcopal Española, precisamente, cuando fue la elección de tal cargo eclesial.

Entonces dijo que la elección no era una buena noticia” porque, según el dirigente comunista, la Iglesia católica trataría de imponer” su “moral dogmática” a todos.

Según cuentan las crónicas esto lo dijo sin despeinarse y sin estirarse de la barba. Vamos, como si hubiera dicho algo sin importancia.

También quiso definir a ciertos sectores de la Iglesia católica llamándolos cristianos de base” (ya sabemos quiénes son) que iban a ser “preteridos” para favorecer una “imagen de cuaresma” que, según Gaspar Llamazares, representaba Rouco Varela.

Por tanto, nada ha de extrañar de lo dicho, ahora, por el dirigente comunista, afecto, más que nada, al zaherimiento de determinadas personas que no son de su cuerda ideológica (hez, como sabemos, de la historia de la humanidad) ni que ahora, sobre la proposición parlamentaria de reprobar a Benedicto XVI, haya vuelto a meter la pata parlamentaria aunque, aquí, en compañía de otros.

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7.05.09

Juan Masiá equipara lo imposible de equiparar

En determinadas ocasiones se hacen equiparaciones que, es muy posible, pueden resultar adecuadas. Por ejemplo, podemos equiparar bondad y Cristo porque resultan equivalentes una palabra y la persona.

Pero no todo es equiparable.

Siguiendo con su habitual línea torticera, el jesuita Juan Masiá Clavel publicó, el pasado 4 de mayo, un dizque artículo en su blog de Religión Digital en el que escribe de forma equivocada, trata a las personas como si desconociéramos quienes son y, sobre todo, muestra un talante sumamente despreciable.

Lo que ha hecho, ni más ni menos, es poner a la misma altura a don Gaspar Llamazares, quien fuera Coordinador General de Izquierda Unida, comunista a más señas, y a don Antonio Cañizares, Prefecto de la Congregación para el Culto Divino y Disciplina de los Sacramentos.

¿Es, esto, posible?

Pues lo es si se quiere zaherir a alguien (en este caso al Prefecto) para ponerlo mal y si, además, se le tiene cierta inquina.

No se vaya a pensar que esto que aquí se escribe se hace por tener algún tipo de rabia contra el jesuita. No. A las pruebas me remito.

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6.05.09

Volver a empezar no es sólo un título

En determinadas ocasiones se nos presenta la posibilidad (no siempre esto es posible) de decidir sobre algo y, también, en determinadas ocasiones, podemos hacer una cosa o la otra.

Ahora mismo, a partir de ya, el que esto escribe puede repetir el título de aquella película de José Luis Garci y que no es otro que “Volver a empezar” con un sentido algo extraño.

La extrañeza del caso no es que se vuelva a empezar sino que, en realidad, se siga haciendo lo mismo pero con un espíritu que es, más que nunca, libre.

La libertad, don de Dios, sólo se tiene cuando se alcanza. Como un valor fundamental de la existencia de un ser humano define, a la perfección, la dignidad del mismo. Así, cuando somos libres porque no nos sometemos a nada ni a nadie que nos fuerce a ser sometidos, manifestamos una dignidad propia de un hijo de Dios.

Somos, así, hijos de Dios… ¡y lo somos!, como dice el evangelista Juan en una expresión acertada y gozosa.

Sin embargo, y al contrario, cuando decidimos que de nuestra vida y comportamiento, ser libres es, sólo, un traje espiritual que nos ponemos a nuestra conveniencia y a nuestro gusto nos quitamos, entonces no somos libres sino que, al contrario, manifestamos la peor de las esclavitudes que es la que emana de las circunstancias de nuestra existencia, la que nos ata a otro a otros y a sus intereses que, a lo mejor, confundimos con los nuestros en un afán de mimetismo con la realidad.

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1.05.09

El padre, y obrero, José

San José

El 1 de mayo de 1955, Pío XII, en la Plaza de San Pedro, vino a manifestar una gran verdad (que contenía una esperanza en el futuro) que la cristiandad entera ya conocía desde hacía casi dos mil años: “el humilde obrero de Nazaret, además de encarnar delante de Dios y de la Iglesia la dignidad del obrero manual, sea también el próvido guardián de vosotros y de vuestras familias".

Así se instauró, desde aquel día, una festividad muy querida por los hijos de Dios: la celebración del padre putativo de Jesucristo, Hijo del Hombre y hermano nuestro, en cuanto entregado al mundo del trabajo y, también, ejemplo espiritual a seguir.

Sobre la figura de san José se ha escrito, a lo largo de la historia, muchas palabras. Hablan, muchas de ellas, de la especial entrega del marido de María; de lo que tuvo que comprender o de lo que, en principio no entendía, de sus dudas.

Por ejemplo, la persona de José, Padre, Santo, tiene una singular importancia para el Opus Dei.

Por eso, escribe, San Josemaría, en “Es Cristo que pasa”, en su número 50, lo siguiente:

Para comportarse así, para santificar la profesión, hace falta ante todo trabajar bien, con seriedad humana y sobrenatural. Quiero recordar ahora, por contraste, lo que cuenta uno de esos antiguos relatos de los evangelios apócrifos: El padre de Jesús, que era carpintero, hacía arados y yugos. Una vez —continúa la narración— le fue encargado un lecho, por cierta persona de buena posición. Pero resultó que uno de los varales era más corto que el otro, por lo que José no sabía qué hacerse. Entonces el Niño Jesús dijo a su padre: pon en tierra los dos palos e iguálalos por un extremo. Así lo hizo José. Jesús se puso a la otra parte, tomó el varal más corto y lo estiró, dejándolo tan largo como el otro. José, su padre, se llenó de admiración al ver el prodigio, y colmó al Niño de abrazos y de besos, diciendo: dichoso de mí, porque Dios me ha dado este Niño.

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30.04.09

El engaño desvergonzado de cierta derecha española: Ana Pastor y Celia Villalobos

Iba a escribir que, mientras no se demuestre lo contrario, el Partido Popular es un partido, digamos, de derechas.

Por ser de derechas es de entender que, entre sus fines, se encuentra la defensa de unos valores, cristianos, que han de regir la conducta de las personas que, en calidad de cargos políticos institucionales, ejercen su menester en la res publica (o sea, en la cosa pública…no se haga ilusiones nadie)

Entonces… una persona que, regularmente, vota al Partido Popular espera que las personas a las que ha votado se manifiesten como defensoras de tales valores; desea que así sea y cree, además, que otra cosa no se puede esperar.

Es más… una persona que, regularmente, vota al Partido Popular no entiende posible que, dentro del mismo partido al que destina su sufragio haya “corrientes” de opinión según las cuales se pueda pervertir la defensa de los valores a los que se han de adherir si quiere seguir llamándose Partido Popular-derecha española-defensor de valores cristianos.

Si sucede tal cosa es bien cierto que la persona que, regularmente, vota al Partido Popular puede sentir, con toda legitimidad, que ha sido engañada y, lo que es peor, que quien actúa de forma que pervierta lo que debe defender, lo hace de forma desvergonzada o, lo que es lo mismo, exenta de la mínima vergüenza que le haría, de forma inmediata, dimitir del cargo que ostenta por haber violentado la doctrina del partido al que pertenece.

Pero, a veces, determinadas personas que integran el Partido Popular se comportan de una forma bastante alejada de lo que sus bases creen y entienden como bueno y benéfico.

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