2.09.20

Beato Manuel Lozano Garrido - Lolo, libro a libro - "Mesa redonda con Dios" - Hacia Dios vamos (1)

DePresentación

Beato Manuel Lozano Garrido, beato Lolo sonriendo

Yo soy amigo de Lolo. Manuel Lozano Garrido, Beato de la Iglesia católica y periodista que vivió su fe desde un punto de vista gozoso como sólo pueden hacerlo los grandes. Y la vivió en el dolor que le infligían sus muchas dolencias físicas. Sentado en una silla de ruedas desde muy joven y ciego los últimos nueve años de su vida, simboliza, por la forma de enfrentarse a su enfermedad, lo que un cristiano, hijo de Dios que se sabe heredero de un gran Reino, puede llegar a demostrar con un ánimo como el que tuvo Lolo.

Sean, las palabras que puedan quedar aquí escritas, un pequeño y sentido homenaje a cristiano tan cabal y tan franco.

Continuamos con el traer aquí textos del Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo. Lo hacemos ahora con “Mesa redonda con Dios”.

Hacia Dios vamos (1)

 

“Estamos aquí los hombres, unos junto a otros, como en la raya de salida de una carrera. De un momento a otro se hará la señal y ¡hala! a dar zancadas hacia la meta. ¿Sabes, Señor, que yo también creo que la vida es una hermosa galopada para buscarte y que Tú siempre esperas a la llegada con el laurel de la felicidad entre las manos, sonriente y henchido, para coronar las frentes de los triunfan?” (El sillón de ruedas, p. 35)

  

Es bueno eso de saber que los seres humanos, creados por Dios a su imagen y semejanza, tenemos una meta, que es donde debemos querer ir.

Esto lo decimos porque el Beato Manuel Lozano Garrido nos dice que sí, que estamos, algo así, como preparados para una carrera y que, como en todas las de su tipo y estilo , hay un lugar donde llegar, hay una meta. Y es que, de otra forma, no se entendía algo así como correr, sea como sea el tipo de forma de correr o cómo se haga la misma.

Tenemos, por tanto, una meta.

Es bien cierto que hay quien cree que la vida es como algo así circular, como que no tiene lugar donde ir y que siempre volvemos al sitio desde donde hemos partidos como si fuéramos Quijotes que, en su Rocinante, acaba volviendo, él sí, a su pueblo de donde partió a correr grandes aventuras y desfacer entuertos.

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31.08.20

Venerable Marta Robin – El misterio del Amor de Dios

Hace mucho tiempo que hemos incardinado los comentarios acerca de la obra de la Venerable Marta Robin (francesa ella, de nacimiento y de nación) en la serie sobre la oración.  Sin embargo, es de recibo reconocer que desde hace mucho tiempo, también, no trata lo que traemos aquí de oraciones, en sí mismas consideradas (algunas veces sí, claro) sino de textos espirituales que nos pueden venir muy bien, primero, para conocer lo más posible a una hermana nuestra en la fe que supo llevar una vida, sufriente, sí, pero dada a la virtud y al amor al prójimo; y, en segundo lugar, también nos vendrá más que bien a nosotros, sus hermanos en la fe que buscamos, en ejemplos como el suyo, un espejo, el rastro de Dios en una vida ejemplar que seguir.

 

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Por eso, nos vamos a acercar a su obra espiritual a través del contenido del libro “Journal. Décembre 1929, Novembre 1932) publicado en 2013 por Editions Foyer de Charité y que recoge, como su nombre indica, el contenido del Diario íntimo y personal de la Venerable Marta Robin entre las fechas que se indican en el título del mismo.

   

El misterio del Amor de Dios

 

“¿Por qué Dios nos ama? ¡Qué profundo misterio! ¡Qué abismo! (Diario íntimo, 29 de enero de 1930)

 

Seguramente, la Venerable Marta Robin se hace una de las preguntas más importantes que puede hacerse un creyente católico sabiendo cómo somos nosotros, los díscolos hijos de Dios.

Fácilmente se pueden hacer tres apartados de su texto. Los términos utilizados por Marta nos lo ponen muy fácil pero, a la vez, difícil escribir sobre esto porque es, a la vez, misterioso y maravilloso.

La pregunta que se hace Marta Robin tiene mucho que ver con lo que más nos interesa porque, en verdad, resulta importante conocer cuál es la razón pro la que Dios, en el fondo, nos ama.

Ciertamente, Dios ama a su criatura humana porque la ha creado a su imagen y semejanza. Por eso no se puede esperar otra cosa de quien, además, tiene un corazón tierno y de carne y siempre tiene muy en cuenta la forma que tenemos de ser sus hijos.

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30.08.20

La Palabra del domingo - 30 de agosto de 2020

 

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Mt 16, 21-27

 

“21 Desde entonces comenzó Jesús a manifestar a sus discípulos que él debía ir a Jerusalén y sufrir mucho de parte de los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, y ser matado y resucitar al tercer día. 22 Tomándole aparte Pedro, se puso a reprenderle diciendo: ‘¡Lejos de ti, Señor! ¡De ningún modo te sucederá eso!’ 23 Pero él, volviéndose, dijo a Pedro: ‘¡Quítate de mi vista, Satanás! ¡Escándalo eres para mí, porque tus pensamientos no son los de Dios, sino los de los hombres!’ 24 Entonces dijo Jesús a sus discípulos: ‘Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame. 25 Porque quien quiera salvar su vida, la perderá, pero quien pierda su vida por mí, la encontrará. 26 Pues ¿de qué le servirá al hombre ganar el mundo entero, si arruina su vida? O ¿qué puede dar el hombre a cambio de su vida? 27 ‘Porque el Hijo del hombre ha de venir en la gloria de su Padre, con sus ángeles, y entonces pagará a cada uno  según su conducta.’”

      

 

COMENTARIO

 

La vida que vale la pena vivir

 

Las cosas claras, podemos decir pues, de otra forma, puede llevar a engaño lo que se pueda decir aunque lo diga el mismo Hijo de Dios. 

El caso es que Jesús no le gustaban las medidas tintas ni el lenguaje, tan de moda ahora, políticamente correcto. Es más, conocedor de la misión que debía cumplir por habérsela encomendado su Padre, no deja de hacer lo que le corresponde hacer. Nadie, por tanto, va a limitar su cumplimiento. 

Como tantas veces ocurre y así lo vemos en el Nuevo Testamento, Pedro es un “echao p’alante” o, dicho de otra forma, quien da el paso cuando otros miran para ver qué pasa y eso le atrae la atención del Maestro que sabe que en él puede tener a un muy buen discípulo. 

Ahora resulta que Jesús les dice que lo va a pasar mal. ¡Él!, va a morir de una manera terrible!. Pero también les dice que va a resucitar. 

A Pedro parece que le importa poco lo último: la resurrección, el hecho de volver a estar entre ellos. Y le preocupa menos la resurrección porque, seguramente, no lo acaba de entender. A él lo único que le preocupa, lógicamente, es que al Maestro no le pase nada de lo que dice que le va a pasar. 

Olvida aquel hombre que Quien es el Mesías y conoce mucho más que los que, entonces, escuchan. Sabe, pues, todo lo que va a pasar y no puede negar que pueda pasar porque conoce perfectamente que es la voluntad de Dios y no va a ser Él, Dios hecho hombre, quien la contradiga. 

Pedro, sin embargo, se enfrenta a la voluntad de Dios como lo hace, como lo debe hacer (según vemos a lo largo de nuestra vida) Satanás. No quiere que eso pase pues es posible que sepa lo que eso supone para el Mal: será vencido para siempre jamás. 

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28.08.20

J.R.R. Tolkien - Ventana a la Tierra Media – Esa esperanza llamada Tierras Imperecederas (1)

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En mayo de 2019 escribíamos esto:

 

Por mucho que se nos diga       que esto no es cierto,

que sólo es fantasía                   y que dejarlo debemos,

por mucho que oigamos            aunque quedemos perplejos,

aunque sepamos, decimos,       que es propio de alejados

del mundo que vivimos              no anhelamos cosa distinta,

lugar mejor donde ir,                  estancia que descubrir.

Hay lugares mejores                  donde llevar nuestras almas,

lugares donde reposar               nuestros cansados corazones,

pocos, al parecer,                      alcanzan aquellas orillas

y pocos, según nos dicen,         los que tienen tal premio,

pero nosotros creemos              y es lo que aquí decimos

que vayamos pronto                  a las Tierras,

Imperecederas llamadas           donde en la Tierra, la Media,

habitan los Bendecidos,            aquellos que Eru quiso,

los que anhelamos conocer      y los que fueron.

Como Bilbo tuvo canción          última de las que hizo,

nosotros tenemos esto,            que sabemos no es lo mismo,

pero nos vale como gozo,        como ilusión y como sueño.

Allende de los mares,              donde las tierras son luz,

libres del Mal malvado,            habitan los inmortales

y es destino que ansía            el corazón de los hombres

alcanzar aquellas tierras,        ver si es cierto tal nombre.

Sabemos, de todas formas,    que por mucho que habitemos

aquellos lugares ciertos          aunque sea sólo en sueño,

nada ha de pasarnos ,            nada que sea tan bueno

como vivir para siempre          entre aquellos que bendijeron

las manos limpias de Eru,       Creador de lo eterno.

Según se habla en cuentos      a los enanos, hombres y elfos,

hay muy pocos,                        de entre ellos,

que puedan contar                   y que sea verdad,

que han pisado las playas,      que hayan pisado el suelo

donde los inmortales               gozan su gozo imperecedero,

aunque resulte imposible         cruzar al destino nuevo,

es ilusión que tienen               y mucho más que un sueño.

Entre nosotros, los viejos,       aquellos que batallas  vivieron,

cuentan que hace siglos,         muchos que ya cayeron,

hubo quien intentó                 cruzar el mar de en medio

y llegar a gozar, siquiera,       un instante de aquel viento,

siendo cierto y verdad            que todo quedó en anhelo.

Debemos conformarnos,         según vemos y hacemos,

con saber que Eru quiere,       y desdecirlo no debemos,

que cada cual que, creado,     de su corazón ha emanado,

goce de lo entregado,             regalo, sí, de sus manos.

Y aunque eso hagamos,          sin alcanzar lo imposible,

no olvidemos que soñar,         un tal don nos es dado,

e imaginar alcanzar,               aunque sea imaginado,

aquellas Tierras inmortales      e Imperecederas llamadas,

es cosa que hacer podemos,   algo que Ilúvatar

nos lo puso en los sueños.

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26.08.20

Beato Manuel Lozano Garrido - Lolo, libro a libro - "Mesa redonda con Dios" - Gracias más que merecidas

Presentación

Beato Manuel Lozano Garrido, beato Lolo sonriendo

Yo soy amigo de Lolo. Manuel Lozano Garrido, Beato de la Iglesia católica y periodista que vivió su fe desde un punto de vista gozoso como sólo pueden hacerlo los grandes. Y la vivió en el dolor que le infligían sus muchas dolencias físicas. Sentado en una silla de ruedas desde muy joven y ciego los últimos nueve años de su vida, simboliza, por la forma de enfrentarse a su enfermedad, lo que un cristiano, hijo de Dios que se sabe heredero de un gran Reino, puede llegar a demostrar con un ánimo como el que tuvo Lolo.

Sean, las palabras que puedan quedar aquí escritas, un pequeño y sentido homenaje a cristiano tan cabal y tan franco.

Continuamos con el traer aquí textos del Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo. Lo hacemos ahora con “Mesa redonda con Dios”.

Gracias más que merecidas

 

“Te doy gracias porque me has constituido serena, apacible, entrañable y armónicamente, a tu semejanza; por los cielos, las luces, el aire, el mundo, la vida y las ocasiones de ser mejor; porque me has dado una feliz disposición para la felicidad y también las oportunidades para serlo, por las 8.640 probabilidades de poder romper la pluma antes de hacer una villanía por partida doble y las otras tantas de cosechar simiente de bondad. Gracias porque me has de dejar que vea la mano Tuya que se tiende siempre sobre el escape de los autobuses, los cláxones y los discos dedicados. Y también porque esta palma mía que yo te levanto me la tomes al amanecer para que vaya en vilo sobre las pesadumbres, por el ancho y noble camino de la bondad.” (Mesa redonda con Dios, p. 34)

 

Aunque es bien cierto que, según el capítulo de título “El despertador”, Lolo atribuye a Ramírez, a la sazón, oficial de primera, sección de Contabilidad, lo que le dice a Dios (parte de lo cual es el texto aquí traído) estamos más que seguros, segurísimos, que en Ramírez esta contenido Lolo. Vamos, que lo que dice este hombre es el mismo Lolo quien lo dice.

Podemos ver, sobre esto, que no es poco lo que dice nuestro Beato de Linares (Jaén, España)

Lolo da gracias a Dios por muchas cosas. Las da, en primer, porque bien las merece Quien, pudiendo hacer otra cosa hizo lo que hizo y, entre otras, crear al ser humano a su imagen y semejanza. Y eso no es poco porque lo ha hecho de forma serena, apacible, entrañable y armónica y, en suma, a su semejanza que no puede ser nada distinto de la serenidad, la apacibilidad, la entrañabilidad y la armonía que son formas más que buenas de definir a Dios Creador.

Lolo tiene mucho que agradecer a Quien lo ha creado, a él y a todo el resto de humanidad. Y es que todo aquello que la Voluntad del Todopoderoso hizo que fuese y fue nos fue dado en herencia para gozar y transmitirlo a las futuras generaciones.

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24.08.20

Venerable Marta Robin – Vivir y morir de amor

Hace mucho tiempo que hemos incardinado los comentarios acerca de la obra de la Venerable Marta Robin (francesa ella, de nacimiento y de nación) en la serie sobre la oración.  Sin embargo, es de recibo reconocer que desde hace mucho tiempo, también, no trata lo que traemos aquí de oraciones, en sí mismas consideradas (algunas veces sí, claro) sino de textos espirituales que nos pueden venir muy bien, primero, para conocer lo más posible a una hermana nuestra en la fe que supo llevar una vida, sufriente, sí, pero dada a la virtud y al amor al prójimo; y, en segundo lugar, también nos vendrá más que bien a nosotros, sus hermanos en la fe que buscamos, en ejemplos como el suyo, un espejo, el rastro de Dios en una vida ejemplar que seguir.

 

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Por eso, nos vamos a acercar a su obra espiritual a través del contenido del libro “Journal. Décembre 1929, Novembre 1932) publicado en 2013 por Editions Foyer de Charité y que recoge, como su nombre indica, el contenido del Diario íntimo y personal de la Venerable Marta Robin entre las fechas que se indican en el título del mismo.

   

Vivir y morir de amor

 

“Que yo viva de amor, en el amor, para morir de amor y que el último suspiro de mi corazón, el último canto de mi alma, sea un acto del más puro amor.” (Diario íntimo, 26 de febrero de 1930)

 

Es bien cierto que, en general, aquellas personas que reconocemos que somos hijos de Dios tenemos claro, más o menos, que hay una serie de realidades espirituales que no sólo debemos respetar sino que, además, debemos llevarlas a la práctica lo mejor que Dios, nunca mejor dicho, nos dé a entender.

También sabemos, según el primer Mandamiento de la Ley de Dios, que debemos amar a nuestro Creador por encima de todas las cosas. Y eso, digamos lo que digamos, no siempre lo llevamos a cabo porque, simplemente, ni nos conviene (según nuestro entender, claro está) ni nos da la santa gana hacerlo.

Hay quien, al contrario, esto lo tiene más que claro. Y nuestra hermana en la fe católica, la Venerable Marta Robin, es una de las personas que sí, que saben a qué atenerse cuando dicen y repiten que aman a Dios por encima de todo.

En este texto de su íntimo Diario pone sobre la mesa la intención de quien ama a Dios, la voluntad de quien quiere seguir amando a Dios y, por fin, el efectivo hacer de quien no deja de mar a Dios.

Todo, sí, en la vida, ha de ser amor y, por eso, todas nuestras acciones tienen que ser llevadas por el amor, ser formadas por el amor y, en definitiva, tener su raíz en el amor.

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23.08.20

La Palabra del Domingo - 23 de agosto de 2020

 

Resultado de imagen de SAnta BibliaMt 16, 13-20

“13 Llegado Jesús a la región de Cesarea de Filipo, hizo esta pregunta a sus discípulos: ‘¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del hombre?’ 14 Ellos dijeron: ‘Unos, que Juan el Bautista; otros, que Elías, otros, que Jeremías o uno de los profetas.’ 15 Díceles él: ‘Y vosotros ¿quién decís que soy yo?’ 16 Simón Pedro contestó: ‘Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo.’ 17 Replicando Jesús le dijo: ‘Bienaventurado eres Simón, hijo de Jonás, porque no te ha revelado esto la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en los cielos. 18 Y yo a mi vez te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella. 19 A ti te daré las llaves del Reino de los Cielos; y lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos.’ 20 Entonces mandó a sus discípulos que no dijesen a nadie que él era el Cristo.”  

 

 

COMENTARIO

 

El que en otro tiempo era llamado Cefas y vino a ser Pedro

 

Jesús era la mar de curioso. Le gustaba saber lo que pensaban de Él. Se quiere decir que le gustaba escucharlo en boca de otros porque saberlo, por ser Dios, lo sabía aunque pueda creerse que, en cuanto hombre no podía saberlo todo. Sí, claro, en cuanto Dios.

Pero este texto del evangelio de san Mateo resulta curioso porque es circular. Resulta que empieza y acaba de la misma forma que no es otra que diciendo Jesucristo que era el Enviado de Dios, el Mesías… el Cristo. Al menos tiene tal espíritu.

Así les pregunta a sus discípulos que qué decía la gente al respecto del Hijo del hombre que es una forma de decir, a tenor del profeta Daniel (7, 14), que sería quien Dios enviaría, en la plenitud de los tiempos, para salvar a la humanidad. Y luego, al final de las palabras recogidas por el que fuera recaudador de impuestos, el mismo Jesús manda a los discípulos que no digan que era, precisamente, el Cristo.

Esto ha de querer decir, en primer lugar, que Jesús sabía, a la perfección, que era, en efecto, el Enviado de Dios, el Mesías… el Cristo o, lo que es lo mismo, que no fue una invención de sus discípulos que, tras la muerte, quisieran dar importancia al Maestro que habían conocido y que había muerte en la Cruz de infamante muerte o, algo así, como una manipulación interesada para cimentar una nueva fe, una nueva religión.

Pero, en segundo lugar, y no es poco importante, el hecho de que tuviera conciencia de su ser divino tenía que querer decir que no podía quedarse su vida entre sus semejantes como la que lo hubiera sido de alguien importante sin más objetivo en la vida que ser, eso, importante entre los suyos y, como mucho, entre los más alejados que pudieran conocerlo. Tenía, por lo tanto, que nombrar a alguien para que fuera, digamos, su representante en la Tierra, su Vicario.

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21.08.20

J.R.R. Tolkien - Ventana a la Tierra Media – 1,4,2,1,1

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No. Que nadie crea que el título del artículo de hoy tiene que ver con alguna fórmula matemática o algo por el estilo. No. Más que eso tiene que ver, en todo caso, con un fórmula de supervivencia de la Tierra Media.

Todo esto tiene que ver con el Concilio de Elrond y con las consecuencias de este, la menor de las cuales no es, precisamente, la constitución de la Compañía del Anillo, nombre que, por cierto, da título a la primera parte de El Señor de los Anillos.

Seguramente, más de un lector habrá averiguado que nos referimos a los integrantes de la citada Compañía, a saber:

 

1 – Por Gandalf, un mago.

4 – Por los Hobbits que allí están: Frodo, Sam, Merry y Pippin

2 – Los hombres que participan: Aragorn y Boromir

1 y 1 – Representantes de las otras razas: Légolas, llamado Hojaverde, por los Elfos y Gimli, por el aguerrido grupo de los enanos.

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19.08.20

Beato Manuel Lozano Garrido – Lolo, en la prensa – “Carta a Judas, “el fracasado”

Presentación

Beato Manuel Lozano Garrido, beato Lolo sonriendo

Yo soy amigo de Lolo. Manuel Lozano Garrido, Beato de la Iglesia católica y periodista que vivió su fe desde un punto de vista gozoso como sólo pueden hacerlo los grandes. Y la vivió en el dolor que le infligían sus muchas dolencias físicas. Sentado en una silla de ruedas desde muy joven y ciego los últimos nueve años de su vida, simboliza, por la forma de enfrentarse a su enfermedad, lo que un cristiano, hijo de Dios que se sabe heredero de un gran Reino, puede llegar a demostrar con un ánimo como el que tuvo Lolo.

Sean, las palabras que puedan quedar aquí escritas, un pequeño y sentido homenaje a cristiano tan cabal y tan franco.

Con este artículo, hacemos un alto en la serie de artículos sobre citas de libros del Beato Lolo para traer uno de los artículos que publicó en la prensa de su tiempo.  Y lo traemos hoy porque nos ha impresionado sobremanera. Lo reproducimos en su totalidad, para gozo del amable lector y, luego, procuraremos no hacerlo de menos con un comentario.

Se titula el artículo, publicado en el Diario “Jaén” el 22 de marzo de 1968, 

 

“Carta a Judas, “el fracasado

 

“A un Judas que ha hecho keriots de ciudades con rascacielos y señales de tráfico; al peor Judas de todos los tiempos, quitando a aquel que se atrevió a comerciar con el propio Dios, ese de corbata, reloj de pulsera y estilográfica, en su despacho con dictáfono y muebles de metal; al Judas vivo entre los satélites; al Judas pulcro, a un  Judas que nadie ve, pero que nos da escalofrío sentir su zancada en las páginas de los diarios. 

Judas: te escribo con escalofrío en una tarde en la que ya pica el sol de la primavera. Hay mucha luz en el cielo y tengo entre las manos un periódico de colorines. Lo que me asusta es el bárbaro poder y el dominio de tu puño cerrado, hecho trilogía de rapiña, soberbia y odio. Fíjate: aquello tuyo de las treinta monedas, que era apenas una modosa aspiración a la casita con delantera donde paladear una frasca de vino, te ha ido ensanchando la ambición hasta el manejo de dividendos, de masas y de naciones ¡Qué pena, Judas, que tu engaño sea tan descarado como el timo de la estampita y los hombres sigamos oyéndote con las orejas huecas, mientras recontamos monedas con prisa. 

Lo peor de todo es que los Judas, sin tocarnos, nos dan codazos en el corazón y nadie cae en el moderno deicidio de los hombres vendidos y crucificados a la vera. A una criatura se le besa en la noche y se le entrega firmando con la misma mano un convenio colectivo y una carta suspendiendo ventas por reajuste y subida de precios. Uno huye del Cenáculo y agarra treinta monedas en el Sanedrín reconociendo que hace falta subir los salarios y decir que se suben repartiendo la paga de “beneficios” en doce meses y comiéndole de paso el cuarenta por ciento. 

Mira, Judas, que es a lo que voy; tú tomabas un denario, pasabas las uñas por el bordillo con ansia, lo colocabas sobre la palma, cerrando la mano con fuerza, y por el brazo que se dobla y se tensa, notabas que subía la médula del dinero. Ahora se hace lo mismo en secreto, y se ceba la cuenta corriente, pero además, el puño se cierra por ansias de mando, por deseos de subirse de puntillas sobre los demás; de que la gente piense al dictado de vuestras ideas y no hable más que como si tuviera un pañuelo dentro de la boca; de que esa hermosa palabra que se llama “libertad” de cada criatura vaya por las aceras dentro de un hombre moralmente lisiado. Es la nueva cosecha que refinas en Biafra, Oriente Medio, o Vietnam: los golpes de fuerza para regodearse en el espejo de los micrófonos o pasear las calles con motoristas y “Cadillac”, cabezas dobladas al borde de la calle, chasquido de pavo real en los tronos de las Casas Azules, Verdes o Amarillas. Y aún hay más: las bombas de plástico sobre los hospitales, los secuestros de enemigos, el muro fratricida de Berlín, esa vena loca, tu tercer puño de rencor; Judas, hidra de tres cabezas: la avaricia, la soberbia y el odio. 

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17.08.20

Venerable Marta Robin – Someterse a Cristo de forma gozosa

Hace mucho tiempo que hemos incardinado los comentarios acerca de la obra de la Venerable Marta Robin (francesa ella, de nacimiento y de nación) en la serie sobre la oración.  Sin embargo, es de recibo reconocer que desde hace mucho tiempo, también, no trata lo que traemos aquí de oraciones, en sí mismas consideradas (algunas veces sí, claro) sino de textos espirituales que nos pueden venir muy bien, primero, para conocer lo más posible a una hermana nuestra en la fe que supo llevar una vida, sufriente, sí, pero dada a la virtud y al amor al prójimo; y, en segundo lugar, también nos vendrá más que bien a nosotros, sus hermanos en la fe que buscamos, en ejemplos como el suyo, un espejo, el rastro de Dios en una vida ejemplar que seguir.

 

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Por eso, nos vamos a acercar a su obra espiritual a través del contenido del libro “Journal. Décembre 1929, Novembre 1932) publicado en 2013 por Editions Foyer de Charité y que recoge, como su nombre indica, el contenido del Diario íntimo y personal de la Venerable Marta Robin entre las fechas que se indican en el título del mismo.

   

Someterse a Cristo de forma gozosa

 

“Soy vuestra pequeña víctima de amor, ejerced sobre mi todos vuestros derechos, disponer de mi a vuestra voluntad. Yo cuento con vuestra luz para iluminarme, con vuestro brazo para sostenerme.” (Diario íntimo, 26 de enero de 1930)

 

No son pocas las ocasiones en las que decimos que, con conocimiento cierto, Dios está por encima de todas las realidades que podemos decir o imaginar y que lo mismo podemos sostener acerca de su Hijo, Jesucristo.

Podemos decir que sí, que conocemos las generales de la Ley de Dios y que estamos de acuerdo con ellas. Al menos, en teoría…

De todas formas, no son pocas las otras ocasiones en las que eso mostramos que es sólo teoría y, en general, suele ser lo que hacemos… que no aplicamos para nada tal superioridad espiritual y real.

Sin embargo, entre los hijos de Dios hay quien sabe muy bien, a tal respecto, a qué atenerse y lo deja bien dicho, para que nadie se lleve a engaño. Y entre tales creyentes está la Venerable Marta Robin.

Nuestra hermana en la fe sostiene lo que resulta obvio pero que la mayoría de las veces ni tenemos en cuenta y, lo que es peor, no tenemos intención de tenerlo: somos algo más que hermanos de Cristo.

Marta Robin dice que es una víctima. Pero no se refiere a que sea alguien que ha recibido algún tipo de Mal sino otra clase de víctima. Y es que ella se sabe que lo es porque ofrece su misma vida en obsequio de Cristo y, así, de Dios.

Pero no sólo dice eso la Venerable francesa porque profundiza más aún en lo que sabe que es.

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