Reseña: Apócrifo de San Lucas y la Virgen María



Autor: Eleuterio Fernández Guzmán
Editorial: Createspace, Amazon
Páginas: 118
Precio aprox. Tapa blanda interior en color: 7,49 €
ISBN Amazon: 979-8164789688
Año edición: 2026
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A uno siempre le ha producido impresión la forma tan directa y el manejo de tantos datos certeros que se pueden ver en el Evangelio de San Lucas. Y eso, sin duda, sólo pudo ser porque el médico de San Pablo no escribió, en determinados momentos de su Evangelio, utilizando fuentes ajenas a la más directa que fue, precisamente, la Madre de Dios, la Virgen María.
Que la Virgen María y aquel médico griego que se incorporó al grupo de los Apóstoles después de todo lo que aconteció con y tras la muerte y resurrección del Hijo de Dios tuvieron relación no es nada desconocido y, además, es de lo más lógico.
A nosotros nos gusta y gozamos con ello con seguir las palabras que San Josemaría escribió en su libro Amigos de Dios (Punto 253) y que son:
“Yo te aconsejo que, en tu oración, intervengas en los pasajes del Evangelio, como un personaje más. Primero te imaginas la escena o el misterio, que te servirá para recogerte y meditar”.
Por eso vamos a imaginar que nos encontramos en aquellos momentos en los que Lucas y María, bien sea en Éfeso o en otro lugar, hablan de todo aquello que la Madre de Dios podía bien hablar porque le había ocurrido a ella misma. Así desde el mismo momento en el que el Ángel Gabriel la visitó de parte de Dios, de su único y verdadero Dios, para proponerle que fuera la madre del Mesías, hasta aquellos acontecimientos que ella guardaba en su corazón… en fin, que es seguro que aquello que acabó escribiendo San Lucas tuviera la señal segura de haber sido dicho por María que muy bien recordaba todo aquello que le había sucedido. Y era, por tanto, una fuente directa para constatar lo que había pasado en diversos momentos de la vida de aquella joven que manifestó, con gozo, ser la esclava del Señor.
En realidad, es más que cierto que todo esto que va a seguir a estas palabras de presentación no es más que una posibilidad de lo que pudo pasar pero, también es cierto, que así pudo pasar. Y nos gozamos con echar nuestro cuarto a espadas para mostrarlo. Y que sea lo que Dios quiera como, por cierto, siempre tiene que ser.
Es verdad, por cierto, que nosotros hemos titulado este libro “Apócrifo de San Lucas y la Virgen María” en el sentido que tiene esto y que no es otro que lo hacemos después de que Lucas fuera santo y que María fuera la Santísima Virgen. Sin embargo, ya podemos imaginar que aquí, en lo que esto es, son dos personas, Lucas y María, antes de que la historia de la salvación los pusiera donde tenían que estar puestos, las que entablan una directa relación, digamos, oral que aquí, apócrifamente, trataremos de expresar.
Y ya, para terminar, sólo hay que decir que nos ha parecido interesante e importante poner antes del desarrollo propio de cada episodio el texto bíblico en el que se basa este.
Les dejó aquí el Índice:
Presentación
Episodios Apócrifos
La Anunciación
La Visitación
El Nacimiento de Dios y los pastores de Belén
La presentación en el Templo
La pérdida de Jesús en el Templo
María guardaba todas estas cosas en su corazón
Una conclusión
Episodios comparados
Un necesario Epílogo
Acerca del autor
Reproducimos ya para terminar, el episodio titulado
María guardaba todas estas cosas en su corazón
“María, por su parte, conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón”
Lc 2, 19
“Su madre conservaba todo esto en su corazón”
Lc 2, 51
Madre y querida Madre,
hasta dos veces has dicho
que de aquello que aconteció
guardaste tú recuerdo
en tu santo corazón.
Mira Lucas, amigo e hijo,
cierto es lo que me dices
aunque puedes imaginar
que de otras cosas pasadas,
de aquellos años de antaño
guardo como un tesoro,
lo que pasó hasta ogaño.
Dime, Madre querida,
qué significa esa expresión
“guardar en el corazón”
como has dicho algunas veces
en esta conversación.
Aquello que acaece
y que nos pasa en la vida
hay veces que se olvida
y no deja huella alguna
que traer algún recuerdo
ni nada por el estilo
porque pasaron ya por pasar
de algunas cosas como te digo.
Hay otras que, sin embargo,
como me has dicho y recordado,
que calan muy bien y adentro
y dejan profunda huella
en un perpetuo recuerdo.
Aquellos que tú me dices,
Madre de mi Maestro,
aunque no fuera yo con aquellos
que primero lo conocieron
cierto es que tengo gran interés
en que me digas lo profundo
que hay en algunos acontecimientos.
Te digo, es más, te aseguro amigo
que hay algunos momentos,
especiales entre los muchos,
que guardé en mi corazón
para meditarlos a tiempo.
Algunos ya conocidos
como el mismo nacimiento
o cuanto el Niño mozalbete
se nos perdió en el Templo.
Aquellas dos ocasiones,
con no ser muchas ni diversas
fueron las más profundas
que quedaron bien adentro.
Son las que ya conoces,
amigo que luego fuiste
de conocer al buen Pablo
quien te acogió con los demás
en el seno y apostolado.
Te digo, por eso, Lucas,
que hubo otros momentos
no comprendidos por mí misma
que tuve que guarecer
de la nube del olvido
para meditar cuando pudiera
y no dejarlos por perdidos.
Algunos más que especiales,
otros por ser pequeños
dejaron huella profunda
en el corazón de esta Madre
que quiso Jesús que fuera
de sus hermanos y así todos
aquellos que lo siguieran
tras su muerte y vuelta al mundo
y luego se presentó
cuando estábamos todos juntos.
¿Sabes Lucas que aquellos instantes,
bien pequeños,
aquellos como una sonrisa,
una palabra, un sueño,
que guardé en mi corazón
que con ser tan pequeño
tenía cabida un montón?
¿Sabes, Lucas querido,
que cuando era bien pequeño
y en muchas más ocasiones
supo comportarse como joven
ya maduro? ¿Sabes que lo guardé,
que quise yo no olvidarlo,
que me gusta así renacer
lo dejado en el pasado
y servir para mi ahora
de alimento bien hallado?
Veo Madre que tienes,
por decirlo así pronto,
recuerdos muy más queridos
y que meditas con ellos
que te sirven para saber
que todo lo que decía
era cierto y verdadero
lo que pensaba y lo que hacía,
que todo lo que habló,
lo que hizo, lo que predicó,
es alimento de tu alma
y acogiste en tu corazón.
Sí, Lucas, mi médico de la vida,
sabes que de recuerdos,
aunque se diga lo contrario,
se vive más de una vez
y el corazón testigo es a diario.
Y cuando Lucas de allí salió
quedose María en santa y fiel oración
y recordó, por decirlo con unción,
el beso que le dio su hijo
tras su santísima resurrección
y supo que estaría siempre
en su humilde corazón.
Por cierto, hemos considerado interesante (a título informativo del lector) acompañar a la imagen del libro del que hoy se hace la reseña los otros dos que forman, por así decirlo, una trilogía y que son, a saber: Apócrifo de José y María (que fue el primero en ser escrito y del cual (¿?) no hice reseña en su día) y Apócrifo de Jesús y María que sí fue reseñado.
Y siguiendo el valioso principio que dice que debemos dar gratis lo que hemos recibido gratis, desde ahora mismo quedo a disposición de quien así lo desee y le enviaré, a vuelta de correo, copia del libro en formato pdf de forma totalmente gratuita. Sólo hay que hacer la petición al correo electrónico [email protected].
Eleuterio Fernández Guzmán
Panecillos de meditación
Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.
Panecillo de hoy:
Ese gran regalo de Dios que es el alma nuestra también se alimenta espiritualmente de este tipo de cosas humanas.
Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor” (339)
“Cuanto más pura es una ofrenda tanto más resplandece su testimonio“
……………………………
Para leer Fe y Obras.
Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna











