La Palabra para Domingo - Domingo, 1 de febrero de 2026
Mt 5, 1-12a
“1 Viendo la muchedumbre, subió al monte, se sentó, y sus discípulos se le acercaron. 2 Y tomando la palabra, les enseñaba diciendo:
3 Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos.
4 Bienaventurados = los mansos =, porque = ellos poseerán en herencia la tierra. =
5 Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados.
6 Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos serán saciados.
7 Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia.
8 Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios.
9 Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios.
10 Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los Cielos.
11 Bienaventurados seréis cuando os injurien, y os persigan y digan con mentira toda clase de mal contra vosotros por mi causa.
12 Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en los cielos; pues de la misma manera persiguieron a los profetas anteriores a vosotros.”
COMENTARIO
Según somos… ¡qué difícil es ser bienaventurados!
Si hay un texto bíblico que sea conocido y más que escuchado es el de las Bienaventuranzas el que ha de ocupar un lugar destacado. Y es que todo católico lo leído y escuchado habrá unas cuantas y más que cuantas veces.
Digamos, para empezar, que a lo mejor no nos ha afectado mucho lo que hemos escuchado.
Es posible que el evangelista Mateo recogiera, digamos, de una vez, lo que Jesús dijera acerca de las Bienaventuranzas. También es posible que las dijera todas de una vez en el monte, como nos dice el autor de este Evangelio. De todas formas, eso (como suele pasar con otros aspectos de la Biblia) no debería importarnos demasiado porque sería como mirar el dedo cuando alguien señala a la luna con el mismo.
Pues bien, podemos decir que lo que Jesús dice en este texto (y que tan importante es) a veces lo tenemos por dicho pero no por escuchado. Al menos, en profundidad, las Bienaventuranzas no pasan, para muchos de nosotros, de ser unas bonitas palabras dichas muy bien por el Hijo de Dios.
Esto, dicho así, puede parecer duro pero, francamente, ¿qué es lo que pasa a tal respecto?

Una a una de las Bienaventuranzas (que vienen a ser como una humana concreción de los Mandamientos de la Ley de Dios, un poner sobre la mesa qué debemos ser) son muy difíciles de llevar a cabo, de cumplirlas, de ser como según ellas debemos ser.
¿Quién goza siendo pobre de espíritu? ¿No somos la mayoría de las veces soberbios?
¿Quién es siempre manso? ¿No actuamos con demasiada precipitación y muy lejos de la requerida mansedumbre?
¿Quién acepta llorar? ¿No queremos, muchas veces, venganza?
¿Quién manifiesta siempre misericordia? ¿No somos muchas veces odiosos por el odio que manifestamos?
¿Somos siempre limpios de corazón? ¿No lo tenemos tantas y tantas veces sucio?
¿Trabajamos siempre por la paz? ¿No sembramos muchas veces cizaña?
¿Aceptamos ser perseguidos por ser discípulos de Cristo? ¿Cuántas veces somos políticamente correctos para no incurrir en persecución?
En fin… bien podemos ver lo lejos que solemos estar de aceptar, de verdad y con franqueza, las Bienaventuranzas.
De todas formas esto no debe ser obstáculo para reconocer que son un programa espiritual profundo y que, de cumplirlo, se nos abrirán las puertas del Cielo donde nos estará esperando Aquel que quiso para nosotros, al proclamarlas, lo mejor. Y lo mejor era, y es, cumplir con la voluntad de Dios que no puede tener otra idea en su corazón que estas palabras santas, santas palabras, dichas por Quien había venido al mundo no a derogar la Ley de Dios sino a hacerla cumplir. Y las bienaventuranzas son, no por casualidad, la concreción más exacta de tal cumplimiento.
Cierto es que nosotros, que tantas veces decimos que somos sin serlo hijos de Dios, nos cuesta. Y es que nuestro corazón aun es demasiado duro. Vamos, casi de piedra.
PRECES
Por todos aquellos que no quieren ser bienaventurados
Roguemos al Señor.
Por todos aquellos que no aceptan el don de Dios de la bienaventuranza.
Roguemos al Señor.
ORACIÓN
Padre Dios; ayúdanos a ser bienaventurados
Gracias, Señor, por poder transmitir esto.
El texto bíblico ha sido tomado de la Biblia de Jerusalén.
Eleuterio Fernández Guzmán
Panecillos de meditación
Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.
Panecillo de hoy:
Debemos ser bienaventurados porque nos es verdaderamente esencial.
Para leer Fe y Obras.
Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.
1 comentario
El Evangelio de hoy es un canto a la Fé ,y la Esperanza :" bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino Ide los Cielos ". La verdadera Pobreza ; es la pobreza espiritual . Jesús quiere que el débil diga : fuerte soy . Y que el pobre de espíritu diga : rico ,soy ; porque soy heredero del Reino de Dios ,y coheredero con Jesús. Toda la riqueza espiritual ,moral ,y material ; le pertenece a Jesucristo ; Creador de Cielos y Tierra ! Y son más de cien mil millones de galaxias las moradas de Dios en el Cielo ; es un verdadero misterio ,que jamás el ser humano podrá ver y contemplar con sus propios medios ; solamente Dios Omnipresente ,puede estar al mismo tiempo en todos y cada uno de los planetas habitables del Universo . Y solamente con Él podemos estar los elegidos de Dios para contemplar toda la Grandeza y Belleza de la Creación : " lo que es imposible para el hombre ,es posible para Dios ".
El Evangelio de hoy es un canto a la Esperanza y la Fé en Dios Todopoderoso Creador de Cielos y Tierra ! Y no es una Esperanza y Fé pasivos :" bienaventurados los que trabajan por la paz y la justicia , porque ellos serán llamados hijos de Dios " .
"Bienaventurados los perseguidos por causa de la Justicia , porque de ellos es el Reino de los Cielos " ..
Y no los perseguidos por causa de los delitos cometidos ,como sufren algunos políticos ; y para librarse de la justicia ,persiguen a los jueces que juzgan con justicia : bienaventurados éstos jueces perseguidos por causa de la justicia ,porque Dios Todopoderoso estará siempre con ellos.
" Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia , porque ellos serán sacados " . La justicia será la que traiga paz y abundancia para los hombres y mujeres que verdaderamente quieren trabajar para ganar su sustento honradamente ,y no los que quieren vivir a costa de los demás. Bienaventurados los que trabajan ,y no los vagos que no quieren trabajar . Es un canto a una Esperanza y Fé muy activos . Si somos perseguidos por causa del Evangelio ; ésto quiere decir que estamos trabajando en la buena dirección ,y lo estamos haciendo muy bien. No podemos esquivar la persecución , tratando de agradar a los demás ,y tratando de decir ,lo que los demás quieren escuchar !
Muchas gracias Don Eleuterio Fernández Guzmán ,y Feliz Domingo para todos !
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