16.03.26

Cum Petro et Sub Petro!

papa leon 14

Rechazando simultáneamente las insinuaciones del cisma, la papolatría y las herejías (modernista, protestante y otras) en medio de las agitaciones que padecemos en estos días ante las invectivas, escándalos y maquinaciones de tirios y troyanos, exhortamos a los católicos a meditar estas perennes y olvidadas enseñanzas de la Catedra de Pedro sobre la debida sumisión que le debemos al Sumo Pontífice y a hallar solaz en ellas totalmente abandonados en la Divina Providencia, que estableció Su Iglesia como Columna de la Verdad, tiene contado hasta el último de nuestro cabellos y no dejará que seamos tentados por encima de nuestras fuerzas. 

 

-        “Para cumplir exactamente con tu misión, venerable hermano, hay que recordar e inculcar a los fieles encomendados a tus cuidados esta verdad que forma parte de la fe católica, es decir, que el Romano Pontífice ha recibido de nuestro Señor Jesucristo, en la persona de Pedro, pleno poder para apacentar conducir y gobernar a la Iglesia Universal; que el ejercicio libre e íntegro de esta facultad no puede conocer limitación ni cortapisas de ningún género por causas de territorios o nacionalidades, y que todos aquellos que tienen a gloria llamarse católicos deben estar Unidos a él, no solo en materia de fe y verdades dogmáticas, sino también en asuntos de liturgia y de disciplina” (S.S. Beato Pío IX, Carta apostólica Non Sine Gravissimo, 24 de febrero de 1870).

 

-        “Está comprobado y demostrado que un obispo, no solamente es más débil, sino que se convierte en ludibrio de sus adversarios cuanto menos está unido con la Piedra inconmovible sobre la que nuestro Señor Jesucristo construyó su Iglesia y contra la cual ha prometido que nunca prevalecerán las puertas del infierno” (S.S. Beato Pío IX, Carta Ex Epistola, 26 de octubre de 1865).

 

-        “VI. La doctrina del Sínodo [de Pistoya] por la que profesa que “el obispo recibió de Cristo todos los derechos necesarios para el buen régimen de la diócesis";

como si para el buen régimen de cada diócesis no fueran necesarias las ordenaciones superiores que miran a la fe y a las buenas costumbres, o la disciplina general cuyo derecho reside en los Sumos Pontífices y en los concilios generales para toda la Iglesia, es cismática, o por lo menos errónea” (S.S. Pío VI, Bula Auctorem Fidei, 28 de agosto de 1794).

 

-        “Poneos en guardia, carísimos hijos, contra los malos guías; no sigáis sus consejos y resistid a sus mortales insinuaciones. Porque, cuando se esfuerzan por alejaros de vuestra comunión con la Santa Sede, lo que pretenden es arrancaros del seno de la Iglesia para perderos enteramente. Se ufanan vanamente de una pretendida comunión con la Sede Apostólica, siendo que no están unidos ni con el Romano Pontífice, ni con los obispos en Comunión con él. No os dejéis arrastrar por ilusiones. Comprended y recordad bien que ‘donde está Pedro allí está la Iglesia’ (San Ambrosio, In Psalm. XL, n. 30), que aquellos que no están en la Sede de Pedro, que la destrozan con un cisma impío, no tienen tampoco la herencia de Pedro” (S.S. León XII, Exhortación apostólica Pastoris Aeterni, 2 de julio de 1826).

 

Viva la Religión Católica!

 

Padre Federico, S.E.

In partibus infidelium, 16/III/26

28.02.26

Mons. Lefebvre apoyó el Vaticano II

lefebvre

Antes de su deriva cismática, Mons. Lefebvre apoyó el Concilio Vaticano II. La mejor prueba de ésto es la carta que envió a sus religiosos el 6/1/66 y se publicó en abril de 1966 (cuatro meses después de la clausura del Concilio, que fue el 8/12/65), siendo Superior General de los Espiritanos, luego de la clausura del Vaticano II. En la misma exhorta fervorosamente a sus súbditos a seguir el Concilio Vaticano II con las siguientes palabras (reproducimos el texto tomado de la revista  “Our Province” de los Espiritanos, vol. 35, nº1, abril de 1966)[1]



Queridos Confrères,

 

El Concilio Vaticano II terminó solemnemente el pasado 8 de diciembre, fiesta de la Inmaculada Concepción de la Bienaventurada Virgen María. Gracias a los modernos medios de comunicación, habéis podido en cierta medida seguir el gradual desarrollo de los Decretos Conciliarios a lo largo de los años del Concilio.

 

Pero para aprovechar los trabajos del Concilio —por los resultados obtenidos, que son lo único que importa— debemos estudiar los textos con genuina devoción, es decir, con el sincero deseo de derivar de ellos luz para nuestra inteligencia, gracia para nuestras almas y la orientación necesaria para la recta dirección de nuestra actividad personal y pastoral.

 

Lo que tenemos que hacer en este sentido como individuos, también lo tenemos que hacer a nivel de la Congregación en su conjunto.

 

Por esta razón, al regresar del Concilio Ecuménico, discutimos en nuestro Consejo General los mejores medios de proporcionar a la Congregación una oportunidad para gustar y beneficiarse de los frutos espirituales del Concilio, de acuerdo con la Constitución 77.

 

Aquí va un amplio esquema del método que juzgamos más efectivo para nuestro propósito, es decir, para una genuina renovación de la Congregación, como nos exige el Decreto “Perfectae Caritatis".

 

(…)

 

Recemos al Espíritu Santo, por intercesión del Inmaculado Corazón de María, para que nos ayude a beneficiarnos ampliamente de las gracias del Concilio y a someternos plenamente a la santa voluntad de Dios expresada en todos los documentos que de él emanan.

 

Vuestro devotamente en Cristo,

 

—Marcel Lefebvre, C.S.Sp. 

Superior General 

Fiesta de la Epifanía, 1966.

 

 

 

_____________________

[1] La revista “Our Province” donde aparece esta carta fue fotografiada aquí: https://archive.org/details/ourprovince3235holy/page/n286/mode/1up?q=genuine (pp. 3-4). La traducción no pertenece al original, que está en inglés. El destacado es nuestro.


22.02.26

El cardenal Sarah pide preservar la unidad «antes de que sea demasiado tarde»

Por el cardenal Robert Sarah. 

 

Cardenal Sarah

«Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios vivo» (Mt 16, 16). Con estas palabras, Pedro, interrogado por el Maestro sobre la fe que tiene en Él, expresa en síntesis el patrimonio que la Iglesia, a través de la sucesión apostólica, custodia, profundiza y transmite desde hace dos mil años: Jesús es el Cristo, el Hijo del Dios vivo, es decir, el único Salvador. «Estas palabras tan claras del papa León XIV sobre la fe de Pedro, al día siguiente de su elección, resuenan todavía en mi alma». El Santo Padre resume así el misterio de la fe que los obispos, sucesores de los apóstoles, no deben dejar de proclamar. Ahora bien, ¿dónde podemos encontrar a Jesucristo, el único Redentor? San Agustín nos responde con claridad: «Donde está la Iglesia, allí está Cristo». Por eso nuestra preocupación por la salvación de las almas se traduce en nuestro empeño por conducirlas a la única fuente que es Cristo, que se entrega en su Iglesia. Solo la Iglesia es el camino ordinario de la salvación; es, por tanto, el único lugar donde la fe se transmite íntegramente. Es el único lugar donde la vida de la gracia se nos da plenamente por medio de los sacramentos. En la Iglesia existe un centro, un punto de referencia obligatorio: la Iglesia de Roma, gobernada por el Sucesor de Pedro, el Papa. «Y yo te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella» (Mt 16, 18).

Abandonar la barca de Pedro equivale a entregarse a las olas de la tormenta

Quiero expresar mi profunda preocupación y mi honda tristeza al conocer el anuncio de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, fundada por Mons. Lefebvre, de proceder a ordenaciones episcopales sin mandato pontificio.

Se nos dice que esta decisión, que desobedecería la ley de la Iglesia, estaría motivada por la ley suprema de la salvación de las almas: suprema lex, salus animarum. Pero la salvación es Cristo, y Él solo se da en la Iglesia. ¿Cómo se puede pretender conducir las almas a la salvación por otros caminos distintos de los que Él mismo nos ha indicado? ¿Es querer la salvación de las almas desgarrar el Cuerpo místico de Cristo de manera quizá irreversible? ¿Cuántas almas corren el riesgo de perderse a causa de esta nueva ruptura?

Se nos dice que este acto pretende defender la Tradición y la fe. Sé cuánto el depósito de la fe es hoy despreciado a veces por aquellos mismos que tienen la misión de defenderlo. Sé que algunos olvidan que solo la cadena ininterrumpida de la vida de la Iglesia, del anuncio de la fe y de la celebración de los sacramentos, que llamamos Tradición, nos da la garantía de que aquello en lo que creemos es el mensaje original de Cristo transmitido por los apóstoles. Pero también sé, y creo firmemente, que en el corazón de la fe católica está nuestra misión de seguir a Cristo, que se hizo obediente hasta la muerte. ¿Podemos realmente prescindir de seguir a Cristo en su humildad hasta la Cruz? ¿No es traicionar la Tradición refugiarse en medios humanos para mantener nuestras obras, aunque sean buenas?

Nuestra fe sobrenatural en la indefectibilidad de la Iglesia puede llevarnos a decir con Cristo: «Mi alma está triste hasta la muerte» (Mt 26, 38), al ver las cobardías de cristianos e incluso de prelados que renuncian a enseñar el depósito de la fe y prefieren sus opiniones personales en materia de doctrina y moral. Pero la fe nunca puede llevarnos a renunciar a la obediencia a la Iglesia. Santa Catalina de Siena, que no dudaba en amonestar a los cardenales e incluso al Papa, exclamaba: «Obedeced siempre al pastor de la Iglesia, porque es el guía que Cristo ha establecido para conducir las almas hacia Él». El bien de las almas nunca puede pasar por una desobediencia deliberada, porque el bien de las almas es una realidad sobrenatural. No reduzcamos la salvación a un juego mundano de presión mediática.

¿Quién nos dará la certeza de estar realmente en contacto con la fuente de la salvación? ¿Quién nos garantizará que no hemos tomado nuestra opinión por la verdad? ¿Quién nos preservará del subjetivismo? ¿Quién nos garantizará que seguimos irrigados por la única Tradición que nos viene de Cristo? ¿Quién nos asegurará que no nos adelantamos a la Providencia y que la seguimos dejándonos guiar por sus indicaciones? A estas preguntas angustiosas solo hay una respuesta, dada por Cristo a los apóstoles: «Quien a vosotros escucha, a mí me escucha. A quienes les perdonéis los pecados les quedan perdonados; a quienes se los retengáis les quedan retenidos» (Lc 10, 16; Jn 20, 23). ¿Cómo asumir la responsabilidad de apartarse de esta única certeza?

Se nos dice que se hace por fidelidad al Magisterio precedente, pero ¿quién puede garantizarlo sino el propio Sucesor de Pedro? Aquí hay una cuestión de fe. «Quien desobedezca al Papa, representante de Cristo en la tierra, no participará de la sangre del Hijo de Dios», decía también santa Catalina de Siena. No se trata de una fidelidad mundana a un hombre y a sus ideas personales. No se trata de un culto a la personalidad del Papa. No se trata de obedecer al Papa cuando expresa sus propias ideas u opiniones personales. Se trata de obedecer al Papa cuando dice, como Jesús: «Mi doctrina no es mía, sino del que me ha enviado» (Jn 7, 16).

Se trata de una mirada sobrenatural sobre la obediencia canónica, que garantiza nuestro vínculo con Cristo mismo. Es la única garantía de que nuestra lucha por la fe, la moral católica y la Tradición litúrgica no se desvíe hacia la ideología. Cristo no nos ha dado otro signo cierto. Abandonar la barca de Pedro y organizarse de manera autónoma y en círculo cerrado equivale a entregarse a las olas de la tormenta.

Sé bien que a menudo, incluso dentro de la Iglesia, hay lobos disfrazados de corderos. ¿Acaso el propio Cristo no nos lo advirtió? Pero la mejor protección contra el error sigue siendo nuestro vínculo canónico con el Sucesor de Pedro. «Es el mismo Cristo quien quiere que permanezcamos en la unidad y que, incluso heridos por los escándalos de malos pastores, no abandonemos la Iglesia», nos dice san Agustín. ¿Cómo permanecer insensibles a la oración llena de angustia de Jesús: «Padre, que sean uno como nosotros somos uno» (Jn 17, 22)? ¿Cómo seguir desgarrando su Cuerpo con el pretexto de salvar las almas? ¿No es Él, Jesús, quien salva? ¿Somos nosotros y nuestras estructuras quienes salvamos las almas? ¿No es a través de nuestra unidad como el mundo creerá y será salvado? Esta unidad es ante todo la de la fe católica; es también la de la caridad; y es, finalmente, la de la obediencia.

Quisiera recordar que san Padre Pío de Pietrelcina fue durante su vida injustamente condenado por hombres de Iglesia. Cuando Dios le había concedido una gracia especial para ayudar a las almas de los pecadores, se le prohibió confesar durante doce años. ¿Qué hizo? ¿Desobedeció en nombre de la salvación de las almas? ¿Se rebeló en nombre de la fidelidad a Dios? No; guardó silencio. Entró en la obediencia crucificante, seguro de que su humildad sería más fecunda que su rebelión. Escribía: «El buen Dios me ha hecho comprender que la obediencia es lo único que le agrada; es para mí el único medio de esperar la salvación y de cantar victoria».

Podemos afirmar que el mejor medio para defender la fe, la Tradición y la auténtica liturgia será siempre seguir a Cristo obediente. Cristo jamás nos mandará romper la unidad de la Iglesia.

  Cardenal Robert Sarah (artículo publicado en Le Journal du Dimanche, 22 de febrero de 2026)

16.02.26

El error lefebvrista. Libro

Visto y considerando la cantidad de dudas de tantas almas, el interés que despierta el tema y la actualidad y urgencia del mismo, lanzamos este breve posteo. 

Hace un año (Febrero de 2025) publicábamos a pedido de varios amigos este texto, donde resumíamos el planteo de la “Fraternidad Sacerdotal San Pío X” a partir de sus propios documentos.

Para quien lo desee, dejamos el link de Amazon y el índice del mismo.

P. Federico

¡Viva la Iglesia Católica!

Amazon España: https://www.amazon.es/dp/B0DWLKL9ZQ

Amazon USA: https://www.amazon.com/dp/B0DWLKL9ZQ

 

ÍNDICE

 

Introducción

Finalidad y destinatarios

Enfoque del trabajo

Una objeción amical

Notas preliminares sobre la terminología, las citaciones y la estructura del trabajo

Premisas Lefebvristas: Mesianismo Lefebvrista (o el Lefebvrismo como Arca de Salvación)

Del silogismo del Arca

Doctrina de las Dos Iglesias

Doctrina de la “Roma anticristo”

¿“Extra Frate nulla salus”?

De la “Professio Fidei del Subsistencialismo” y la Extinción de la Catolicidad.

I Parte

Esbozo de Syllabus sobre la SSPX

[I Sección] Error sobre la Providencia Divina: Pelagianismo Voluntarista

[II Sección] Errores sobre Teología Moral

Capítulo I

Errores sobre la Ley: Concepción Protestante de la Jurisdicción Canónica (Liberalismo Canónico o Amisionismo Presbiterianista)

[1] Creación protestante de la Doctrina del “Estado de Necesidad” de la Iglesia

[2] Creación protestante de un quasi-Código Canónico propio

[3] Creación protestante de una missio canónica inexistente

[4] Creación protestante de una Legislación Matrimonial Concubinaria y Tribunales Falsos

[5] Refutación de los pretextos canónicos de la SSPX

1º Refutación del pretexto de “la potestad de suplencia”

2º Refutación del pretexto del “estado de necesidad”

3º Refutación del pretexto de “peligro de muerte espiritual”

Excursus anti-cismático y anti-papolátrico: ¿Qué hacer ante los escándalos papales y episcopales?

Capítulo II

Errores sobre la Gracia:

Neo-Donatismo Idealista

Capítulo III

Errores sobre las Virtudes

[1] Errores sobre la Fe

1º Herejía Protestante del Defeccionismo (Defeccionismo Lefebvrista)

1ºa. De la condenación de la SSPX de la “misa nueva”

1ºb. De la negación implícita lefebvriana de la indefectibilidad eclesial.

2º Fantasmas sobre la Fe

3º ¿Gnosis Lefebvriana?

[1] Errores sobre la Caridad

[2] Errores sobre la Justicia y las virtudes a ella anexas de la religión y la obediencia: bendición del sacrilegio

[III Sección] Errores sobre los Ritos

Capítulo I

Errores de la Crítica Lefebvriana

al Nuevo Misal

Capítulo II

Errores sobre los Ritos

en cuanto Sacramentos

[1] Errores protestantes sobre los Sacramentos in genere

[2] Errores sobre la Eucaristía

Celebración Sacrílega de la Misa

Presbiterianismo eucarístico

[3] Error protestante sobre Exorcística: Exorcismos sin licencia

[IV Sección]

Errores sobre la Iglesia

Capítulo I

Eclesiología

anti-colegialista

Capítulo II

Errores protestantes sobre la Iglesia

[1] Eclesiología amisionista: Eclesiología de “ladrones y salteadores” (Jn X 8)

[2] Eclesiología cismática (o de la ruptura)

1º Por la definición canónica de cisma

2º Por las declaraciones pontificias

3º Por el deseo de un Papa “a nuestra imagen y semejanza”

4º Por el rechazo de los Sacramentos dados por la Autoridad Eclesiástica

5º Por el subsistencialismo

[3] Eclesiología calvinista-presbiterianista

[4] Eclesiología sectaria

1° Mesianismo lefebvriano

2° Quasi-mediación universal lefebvriana

Excursus: Pedofilia y Abuso Sexual en la SSPX

Padre Douglas Laudenschlager, el primer sacerdote norteamericano de la SSPX: sodomita público.

10/IV/14: Del caso del Padre Roisnel, SSPX (Francia): “Violador Sádico”

20/V/20: Del caso del Padre Duverger, SSPX (USA)

16/X/20: Del caso del Padre de Maillard, SSPX; “el mayor depredador en serie” de Francia y el “juicio del terror”

10/X/22: Del caso del Padre Matthew Stafki, SSPX (EE.UU.)

13/IV/24: Del caso del Padre Rostand, SSPX (USA; Francia; Suiza y España): Pederasta al poder

31/V/24: Del caso del Padre Radier, SSPX (Francia)

Excursus: La Declaración Conciliar sobre Libertad Religiosa y la Doctrina Tradicional.

II Parte: Incoherencias Internas Lefebvrianas

[I Sección]

Vaticanosegundismo Anti-Vaticanosegundista

(Doble Vara Doctrinal)

[II Sección] Reformismo litúrgico bunigniano antireformista y antibunigniano

(Doble Vara Litúrgica)

Capítulo I

¿Celebración lefebvriana

del nuevo rito?

Capítulo II

Del dilema de la “Semana Santa Bugnigniana”

Dom Lourenço

Capítulo III

Del Tridentinismo Litúrgico Moderno y la “Misa conciliar” de la SSPX

[1] Jansenismo Litúrgico

[2] De la Misa moderna de Ecône y el uso del misal de 1967

[3] De la Misa sin espiritualidad

[4] Del “misal conciliar” de la SSPX

Capítulo IV

De las propuestas de reforma litúrgica de Mons. Lefebvre

[III Sección]

Protestantismo Anti-Protestante: de las “Cinco Olas” al Separatismo sectario ad infinitum

Capítulo I

De Cinco Olas Lefebvristas en Acto

[1] De la Separación Wardiana (1976)

[2] De la II Ola Separacionista: la Ola Guerardiana (1979)

De la II Generación de la II Ola: la Separación Michiganista

[3] De la III Ola o la Ola de Los 9: la Sociedad San Pío V (1983) y sus posteriores escisiones.

De la II Generación de la III Ola

De la Separación Gertrudiana

III Generación de la III Ola

De la Separación Ramolliana (2011)

De la Separación Sanborniana (2021)

De la división velada entre Mons. Kelly y el Padre Jenkins

[4] De la IV Ola o de la Ola Morelliana (1989)

[5] De la V Ola o de la Ola Williamsoniana (2012)

Del Éxodo Morganiano (2015-2017) y la llamada a más

De la II Generación de la V Ola: la División Pfeifferiana

De la III Generación de la V Ola: el Corpismo (SSPX-MC)

Capítulo II

De las Infinitas Olas Lefebvristas en Potencia (o la Proliferación Protestantizante de Sectas Tradicionalistas Ad Infinitum o “Tradi-Trotskismo”)

Excursus: Proselitismo “predatorio” de los lefebvristas y el pecado del Americanismo.

Capítulo III

Del Tradi-Solitarismo (Home-Aloners)

Conclusión: Mesianismo Maquiavélico Amisionista

Epílogo de Esperanza

Anexo I: Enseñanzas de la Sagrada Teología sobre la necesidad de la missio

Anexo II: Artículo del Padre Reyes Vizcaíno sobre la Relevancia canónica de los sacramentos y actos jurídicos realizados por sacerdotes de la SSPX

Situación canónica de los sacerdotes de la SSPX

La raíz del problema

La potestad de suplencia

El estado de necesidad

El supuesto peligro de «muerte espiritual»

La forma extraordinaria del matrimonio

Asistencia a Misa en una capilla o iglesia de la SSPX

Los tribunales instituidos por la Fraternidad Sacerdotal de San Pío X

Las dispensas concedidas por la Fraternidad Sacerdotal de San Pío X

Conclusión

Anexo III:

I Testimonio de conversión (Carta de Andrew Bartel al Padre Wojciech Gołaski)

Anexo IV: II Testimonio de Conversión: “My Journey out of the Lefebvre Schism” (Peter Vere)

Anexo V: Sermón de Mons. Lefebvre en la Misa de consagraciones episcopales de 1988

Esta ceremonia manifiesta nuestra unión con Roma y con la Iglesia de siempre

La Iglesia conciliar sigue ca­mi­nos que conducen a la apostasía

Por qué interrumpimos nuestras conversaciones con el Vaticano

Por nada del mundo queremos el espíritu de Asís

La operación “supervivencia” de la Tradición

La Sede de Pedro será la sede de iniquidad

La crisis actual anunciada por la Santísima Virgen

Anexo III: Declaración de Mons. Lefebvre del 21 de noviembre de 1974

Anexo VI: Carta del Padre G. Des Lauriers a Mons. M. Lefebvre (1979)

Anexo VII: Lista de Obispos y Sacerdotes Tradi-Cismáticos de Estados Unidos

Congregation of Mary Immaculate Queen (CMRI)

Work With CMRI

Bp. Sanborn’s group

Bp. Dolan’s group

Company of Jesus and Mary (Bp. Morello’s Group)

Willing Shepherds group:

Syon Abbey

Mater Boni Consilii Institute

Society of the Virgin Mary (SVM), (the late Bishop Taylor’s group)

Priestly Society Christ the king, SSCR, (Bishop Sebastian’s group)

Bishop Williamson’s SSPX Resistance Group

Franciscan Friars of the Strict Observance (the late Bishop Louis Vezelis’s group)

Independent (Sedevacantist & not)

Anexo VIII: Ubi Petrus, ibi Ecclesia

(P. Menéndez Piñar)

Anexo IX: De la papolatría

Anexo X: La reforma de la Semana Santa en los años 1951-1956. (P. Stefano Carusi)

Anexo XI: Carta de Don Lorenzo sobre el Padre X.X. (SSPX) del 20/I/25

Anexo XII: Perspectives conciliaires entre la troisième et la quatrième session (Mons. Lefebvre; 6/VI/65)

06 juin 1965

Un nouveau magistère : l’opinion publique

La collégialité juridique contre la hiérarchie

La liberté religieuse contre le magistère

Suggestions pour l’avenir

Liturgie

La Constitution de l’Église

Anexo XIII: Marcel Lefebvre: Signatory to Dignitatis Humanae (P. Brian Harrison)

Anexo XIV: NOTA EXPLICATIVA PREVIA (Lumen Gentium)

Anexo XV: Ordonnances concernant les pouvoirs et facultés dont jouissent les membres de la Fraternité Sacerdotale Saint Pie-X.

Lista No-taxativa de Fuentes

 

 

14.02.26

Consagraciones y Lefebvre. Un fenómeno en boga: el fanatismo “marcelinista”

Nunca intenté hacer una campaña contra el lefebvrismo (si quieren que lo llame marcelinismo, no tengo problema, pero nadie lo entenderá), pero por un deber de caridad tuve que intervenir tres veces para responder a pedidos de varios prójimos: primero hice un posteo para responder al Padre Bianchetti y luego un libro (“El error lefebvrista”) para iluminar a laicos que me pedían guía al respecto. Era un tomo ad usum privatum, esto es, un subsidio misional. Lo compartí con los que lo querían en formato PDF. El archivo se viralizó y un amigo después, con mi feliz venia, lo subió en formato Kindle en Amazon.

Como no era mi intención hacer ninguna campaña contra el marcelinismo, no publiqué ni siquiera un posteo sobre el libro y decliné pedidos de hacer una o más entrevistas al respecto. Poco después otros amigos me pidieron encarecidamente permiso para traducirlo al portugués y al italiano y, por caridad, no se los denegué.

Pasado bastante tiempo de la publicación del libro, mi buen amigo el Padre Francisco Delgado me pidió que hiciera lo posible para participar de la tertulia contra-revolucionaria de ayer (12/2/26) de la SDLV en la que se habló de este tema. No fue fácil ya que tuve que conectarme en la selva amazónica en medio de un corte de luz, pero pude lograrlo gracias a la ayuda del dentista de la aldea y de su esposa que generosamente me preparó un buen café.

Como Dios hoy y ayer mandó mal tiempo y la avioneta no pudo buscarnos, tuve algo de tiempo libre para leer comentarios del programa de la SDLV de ayer y noté algo impresionante: hay muchos vivas a la FSSPX y ningún viva a la Iglesia Católica, salvo el que hicimos con los Padres al final del programa: “¡Viva la Religión Católica!”. Ésto me parece un fenómeno grave. No es sólo un dato estadístico. ¿Por qué a nadie se le ocurrió vivar a la Iglesia Católica mientras muchos vivaban a la FSSPX?

Tengo amigos que saben hacer análisis con IA de los comentarios de los videos. Me dieron la estadística: en el video de marras, hubo 17 vivas a la FSSPX y ninguno a la Iglesia Católica. Fueron trece “¡Viva la FSSPX!” y cuatro “¡Viva la Fraternidad!”. Mientras la FSSPX fue vivada 17 veces, Cristo solo lo fue 20 veces, casi igual que la FSSPX, la cual fue más vivada que la Virgen Santísima, que solo lo fue 12 veces.

Hay algunos comentarios (nueve según IA) que vitorean a la Iglesia pero no queda claro si es a la Iglesia Católica o a un ente imaginado por ellos. Nos referimos a estos vivas: “¡Viva la Santa Iglesia Tradicional!”, “¡Viva la Iglesia de siempre!” y “¡Viva la Iglesia que no se rinde!”. En la misma línea hay otros vivas similares como “¡Viva la resistencia católica!”.

La conclusión es interesante: para muchos tradicionalistas hoy no hay que vivar a la Iglesia sino a la Fraternidad San Pío X. 

Otra cosa que llama la atención es la enorme frecuencia con la que vitorean a una congregación, la FSSPX. ¿Se imaginan los miembros del Opus Dei, o los del Verbo Divino, o la Orden de Predicadores o San Elías vitoreando frecuentemente a sus comunidades? No. No lo hacen ni lo harán. Sería visto como un congregacionalismo írrito.

Una observación suplementaria al respecto es que muchas veces el “¡Viva la FSSPX!” es el único comentario que tienen para hacer cuando carecen de argumentos teoréticos para responder las objeciones. 

La lectura de comentarios me sirvió para descubrir otros fenómenos más, de los cuales menciono tres. 

Primero, hay tradicionalistas que no entienden nada de nada, como el de una persona que me objetó el hecho de que yo haya dicho que la Última Cena fue la Primera Misa (a este tradicionalista mi afirmación le pareció protestante). En la misma línea, me dejó estupefacto leer estas expresiones en dos comentarios: 

  • viva la única iglesia cristiana católica tridentina”;
  • Tienen que consagrar si quieren subsistir…y para …la defensa de la iglesia católica apostólica romana tradicional”. Este comentario hecho por María Del Campo Pinero López tiene 18 likes. ¿Se dan cuenta que hay tradicionalistas que se están inventando, aunque más no sea en su cabeza, una Iglesia paralela? ¿Qué cuernos es la “iglesia católica apostólica romana tradicional”? Ni hablemos de la “iglesia tridentina”. Ya que estamos, ¿por qué no hablamos de la “iglesia lateranense” haciendo alusión al IV Concilio de Letrán?

Segundo, me llamó la atención el tremendo complejo de víctimas que tienen muchos seguidores de la FSSPX. En esto se parecen a los wokes, que se la pasan quejándose de la persecución autopercibida (real o aparente) y denunciando “discurso de odio” (hate speech) a los que refutan sus errores. En concreto, muchos de los comentarios dicen que me movió el odio, esto es, me acusan de “hate speech”. ¿Se dan cuenta de que en ésto caen en la misma dinámica de los wokes? ¿Dónde está este victimismo en el Evangelio? Por otra parte es un victimismo anti-discurso-de-odio muy paradójico y contradictorio ya que ellos mismos no tienen problema cuando el “discurso de odio” fue proferido por Mons. Marcel Lefebvre, que, por poner un ejemplo, llegó a decir que “la Cátedra de Pedro y los puestos de autoridad  de Roma [están] ocupados por anticristos” (Carta a los futuros obispos, 29/VIII/87). 

Tercero me llama enormemente la atención el sentimentalismo de muchos de los seguidores de la FSSPX, entendiendo por ésto aquella actitud que reacciona ante objeciones intelectuales de modo puramente pasional, esto es, sensible y por tanto sentimentaloide y no con argumentos racionales. Es una gran carencia de logos que hay en muchos. Llama la atención. A este respecto merece una mención especial las reacciones de muchos ante el posteo de hoy de QNTLC intitulado “Para la FSSPX, a veces, la nulidad matrimonial dada por la Iglesia Católica sería inválida” (https://www.infocatolica.com/blog/notelacuenten.php/2602130310-para-la-fsspx-a-veces-la-nuli) en el que pega la foto de una pseudo-sentencia de nulidad (hecha por la FSSPX) de una sentencia de declaración de una nulidad matrimonial (hecha por la Iglesia). Es un caso escandaloso. Es un hecho que implica una sustitución de la Autoridad Eclesiástica y un acto que tiende de suyo a la fundación fáctica de una secta cismática

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