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11.01.21

Venerable Marta Robin – María, Virgen

Hace mucho tiempo que hemos incardinado los comentarios acerca de la obra de la Venerable Marta Robin (francesa ella, de nacimiento y de nación) en la serie sobre la oración.  Sin embargo, es de recibo reconocer que desde hace mucho tiempo, también, no trata lo que traemos aquí de oraciones, en sí mismas consideradas (algunas veces sí, claro) sino de textos espirituales que nos pueden venir muy bien, primero, para conocer lo más posible a una hermana nuestra en la fe que supo llevar una vida, sufriente, sí, pero dada a la virtud y al amor al prójimo; y, en segundo lugar, también nos vendrá más que bien a nosotros, sus hermanos en la fe que buscamos, en ejemplos como el suyo, un espejo, el rastro de Dios en una vida ejemplar que seguir.

 

             Resultado de imagen de Journal. Décembre 1929, Novembre 1932

Por eso, nos vamos a acercar a su obra espiritual a través del contenido del libro “Journal. Décembre 1929, Novembre 1932) publicado en 2013 por Editions Foyer de Charité y que recoge, como su nombre indica, el contenido del Diario íntimo y personal de la Venerable Marta Robin entre las fechas que se indican en el título del mismo.

María, Virgen

 

“Oh, Virgen tan bella y tan pura, Oh Inmaculada Virgen María, mantenednos, a Jesús y a mí, amorosamente unidos en vuestro Corazón maternal.” (Diario íntimo, 8 de febrero de 1930)

 

No podemos negar que la Venerable Marta Robin es consciente del papel que la Madre de Dios juega, no sólo en su vida sino en la de todo creyente católico.

Por aquel entonces, 1930, ya llevaba unos años padeciendo el sufrimiento y el dolor. Y eso no hizo que se viniera abajo y se dejara llevar por las circunstancias física de su vida sino que siguió adelante no perdiendo nunca la esperanza y confiando, por ejemplo, en aquella joven que quiso ser la Madre de su Señor y se puso, ella misma, el título (pues lo es) de “esclava del Señor”.

Marta Robin sabe muy bien que tiene en María a alguien que, siendo fiel a Dios, nunca la van a abandonar o la va a dar de lado. Al contrario es la verdad: María, la Madre por antonomasia, siempre está dispuesta a recibir las necesidades de cada uno de sus hijos.

Nuestra hermana francesa conoce muy bien sus necesidades. Pero hay una que, al parecer, está por encima de las demás. Y tiene que ver, también, con Jesucristo, su hermano, Dios hecho hombre que, al igual que su Madre, nunca la ha abandonado en sus años de enfermedad y nunca la abandonará hasta que sea llamada por el Todopoderoso a su definitivo Reino.

Antes que nada reconoce Marta Robin lo que es obvio: María es bella y María es pura. Y ambos calificativos no se desvían ni un ápice de la realidad porque, sí, la Madre de Dios tiene una belleza interior, de alma, que no ha tenido igual y, luego, es pura porque es Inmaculada y nunca pecó. Y eso es más que bueno porque puede enseñarnos una tal belleza y una pureza sin la cual nada de ella misma se entiende.

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