Muertes dignas

Dicen en el Ejecutivo de Rodríguez Zapatero, ingeniero social mayor del reino, que van a preparar una ley para la denominada “muerte digna”. Esto ya sabemos qué quiere decir.

Al que esto escribe le publicaron, hace más de tres años (en concreto, el 27 de octubre de 2007) en Forum Libertas un artículo que por el interés no profético pero sí previsor que tiene, voy a traer hoy aquí.

Entenderán que, si bien algunas personas ya no están en el cargo que ahí se refiere, el tema es el que es y el fondo el mismo. Pueden poner en su lugar a los mandatarios de ahora mismo.

Decía lo siguiente:

"La eutanasia que viene

“Lo que ahora se presenta como un progreso es, en realidad, un retroceso que hay que poner en la cuenta de ese terrible lado oscuro de nuestro modo de vida, al que Papa” (se refiere a Juan Pablo II Magno) “ha llamado ‘cultura de la muerte’”.

Con estas palabras, la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal Española (CEE desde ahora), en el documento titulado “La eutanasia es inmoral y antisocial” y, más concretamente, en el punto 4 de su apartado I, nos introduce, directamente, en la cuestión de la que tratamos aquí: queda claro que ese recurso científico, que se pretende implantar en España, no está muy de acuerdo con la doctrina cristiana.

Por eso, no han sido pocas las veces que, en España, ha salido a la palestra pública el tema de la eutanasia, ese, se supone, morir dulce, que puede hacer que a una persona que se encuentra en un trance físico grave, o muy grave, pueda proporcionársele un pasaporte inmediato al otro mundo.

Parece como si el ministro de Sanidad, Bernat Soria, no le diera mucha importancia a la cosa pues tanto dice que es conveniente aprobar tal extraño derecho como lo contrario, según convenga a la situación política. Sin embargo, esto puede ser por dos razones: o bien es cierto y entiende que el tema de la eutanasia a nadie le interesa pero, al fin y al cabo puede ser una herramienta electoral o bien sí que le interesa y dice lo que dice para, en el momento más inoportuno (siempre lo será porque nunca será tiempo para eso) colar la aprobación, vía BOE, de lo que será, utilizando un muy viejo tópico, la crónica de una muerte anunciada.

Y el caso es como sigue.

Al final, muy al final, de una entrevista que concedía al diario El Mundo, Bernat Soria (que, aunque publicada hace unas semanas no tenemos que perder de vista por lo que pueda pasar) dijo algo sobre la eutanasia que vale la pena, pero no por lo bueno sino por lo contrario, traerlo, aquí, a colación.

Según Bernat Soria, el tema de la eutanasia es “una asignatura pendiente en la sociedad española”. Lo que yo no sabemos es qué tipo de materia es la que tenemos pendiente: ¿se trata de una que contemple el derecho a la vida? ¿Se trata, al contrario, de una que establezca el derecho a matar que ciertas personas quieren arrogarse?

Según lo leído, algún día tendremos que examinarnos para aprobar esta asignatura que tenemos pendiente, o sea, suspendida. Y está suspendida, espero que sine die, porque el común de las personas no cree que alguien, por muy médico que sea, pueda disponer de nuestra vida o de la de un familiar; está suspendida porque el sentido común del personal no ve necesario (esperemos que nunca lo vea) que cosas como ésta se lleven adelante porque les gusta disfrutar de sus enfermos (ya sé que esto puede resultar extraño al que no conozca el sentido que el cristiano puede darle al dolor) y esperar a que mueran, porque no tienen miedo a que llegue ese momento y desean, al menos, poder verlos con vida una vez más sin tener que soportar que alguien, por muy médico que sea, les administre el suero (o lo que sea) del adiós, científicamente comprobada su eficacia.

Y volvió a insistir en que la eutanasia “es un tema que en algún momento debe plantearse la sociedad” Lo que debe plantearse la sociedad es cómo es posible que personas que, como ésta, que se llaman, a sí mismas, progresistas, entiendan tan mal qué es lo que quiere decir eso de “progresismo” y hagan, de ese término, una amalgama de aberraciones tendentes a hacernos comprender que con la vida podemos hacer lo que nos venga en gana: lo que debe plantearse la sociedad es cómo ha sucedido el haber caído en manos de un Ejecutivo amoral y que tiene, de la ética, un conocimiento aplicado algo errado.

Para acabarlo de arreglar, dijo que apuesta “por una muerte digna y para eso hay que analizar toda la casuística” No sé si se refiere a los pocos casos, conocidos, en los que algunas personas han demandado, explícitamente, morir con ayuda (el famoso caso que dio lugar a Mar Adentro y pocos más) Si es por el número, jamás se planteará esto.

Aunque ya sabemos que, por ejemplo, con el mal llamado e imposible “matrimonio” de homosexuales tampoco era, ni ha sido, muy elevado el número de contratos matrimoniales celebrados entre aquellos y han hecho, al contrario de lo que la razón establece, algo tan importante que da la impresión que todo el mundo es homosexual y que, a la fuerza, eso es lo que hay que fomentar.

Por otra parte, y cambiando de registro moral y humano, Juan Pablo II Magno, en su Carta Encíclica Evangelium Vitae, dejó escrito que se hace necesario respetar “el valor sagrado de la vida humana desde su inicio hasta su término” y que cada ser humano tiene derecho a “ver respetado totalmente este bien primario suyo” (EV 2)

De aquí que ese “homicidio por compasión” (en palabras contenidas en el documento “La eutanasia. 100 cuestiones y respuestas sobre la defensa de la vida humana y la actitud de los católicos”, del Comité para la Defensa de la Vida, de la CEE), es decir, el causar la muerte de otro por piedad ante su sufrimiento o atendiendo a su deseo de morir por las razones que fuere" no cabe ser admitido por quien se dice cristiano y se entiende hijo de Dios, dador de vida.

Por otra parte, el arzobispo de Barcelona (recientemente nombrado Cardenal por Benedicto XVI) Lluís Martínez Sistach, dejó dicho (en la Carta de 5 de marzo de 2006) que “La eutanasia no se puede considerar un progreso, sino un paso que abre las puertas a otras consecuencias gravísimas. Una sociedad que no valora debidamente la vida humana, no construye una cultura de la vida, sino de la muerte” (en expresión, citada arriba, de Juan Pablo II Magno).

Y dice algo que es, creemos, muy importante y que hay que tener en cuenta. Esto es que:”La experiencia muestra que las campañas a favor de la eutanasia siempre se han iniciado asegurando sus promotores que, en todos los casos, tiene que ser voluntaria, es decir, querida y solicitada expresamente por quien recibirá la muerte por este procedimiento. Sin embargo, también la experiencia acredita que el paso siguiente, es decir, pedir la eutanasia para quien no está en condiciones de expresar su voluntad, es sólo cuestión de tiempo, porque se ha roto el principio del respeto al derecho fundamental a la vida”.

Ante tal negativo panorama, es de vital importancia aportar algo del necesario optimismo cristiano, pues nos valemos de ese “El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré?” del Salmo 26. E, incluso, de su continuación “El Señor es el baluarte de mi vida, ¿ante quién temblaré?”, que son razones más que suficientes para no adoptar posturas derrotistas sino todo lo contrario, en la seguridad de que vencerá su voluntad que no puede ser, nunca, contraria a la vida creada por Él.

Por eso vale la pena repetir, aquí, eso que el Comité para la Defensa de la Vida, en el documento citado arriba, dice sobre que “Los cristianos deben ver la muerte como el encuentro definitivo con el Señor de la Vida y, por lo tanto, con esperanza tranquila y confiada en Él, aunque nuestra naturaleza se resista a dar ese último paso que no es fin, sino comienzo”. Al fin y al cabo “la antigua cristiandad denominaba, con todo acierto, al día de la muerte, ‘dies natalis’, día del nacimiento a la Vida de verdad, y con esa mentalidad deberíamos acercarnos todos a la muerte”.

Quizá por eso, y con eso, deberíamos quedarnos y no con sospechosos intentos de ingeniería social contrarios (por la eutanasia que viene), sobre todo, al valor de la caridad cristiana (al amor, al fin y al cabo) como primera ley del Reino de Dios.

Pues, al parecer, estamos en camino de aprobar, según de qué mentalidades retrógradas se trate quien así esto piense, la asignatura de la eutanasia.

Es bien cierto que tratan de disimular diciendo que, en realidad, no se trata de eso pero bien sabemos con qué tipo de personas malvadas nos estamos jugando los cuartos y, más que seguros estamos que esto no es sólo el primer paso para que una aberración más (la eutanasia) se tome como normal sino que es, más bien, el primer puntapié para enviar a muchas personas al otro barrio sin el billete de la voluntad de Dios que les corresponde.

Eleuterio Fernández Guzmán


Escucha a tu corazón de hijo de Dios y piedra viva de la Santa Madre Iglesia y pincha aquí abajo:


Y, si puedes, da el siguiente paso. Recuerda que “Dios ama al que da con alegría” (2Cor 9,7).

5 comentarios

  
Anna
El que sabe la historia reciente reconoce en seguida todo el “programa” Nazi
– dado que es exactamente lo que hacían ellos… en todo.

El niño al diseño
– y con ello matar a los que no encajan entre “los perfectos”

- Rubios, Altos, Ojos Azules, Atléticos, Nórdicos, Jóvenes, Sanos, (todo lo que es mi pueblo natal de por naturaleza que no nos hace ser malos o pervertidos)
– lo malo y lo pervertido esta en no ser feliz y contento y dar gracias por lo que uno tiene

Estamos por tanto ante el programa Nazi ...Lebensborn... por Completo…

Y con ello viene todo el resto …
con matar los débiles, los enfermos, los viejos, los que no encajan el lo que vemos como belleza y salud EXTERNO

- ahora lo que nos hace falta son los hornos para de esta forma deshacernos de todos los que no nos gustan… igual que tienen que no nos gusta.
En Cristo


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EFG



Ciertamente me parece a mi que no va totalmente por mal camino sus ideas. Por desgracia me parece que es así.
24/11/10 9:23 AM
  
Carlo
Todas las teorias son oscuras, solo la vida es el valor supremo. (Goethe)
24/11/10 11:25 AM
  
Odet
Pues está muy claro,la sociedad del Bienestar se acaba y no hay dinero para todos,así se fomenta el aborto y la" muerte digna",porque ya hace tiempo que los politicos y poderosos del mundo han decidido no luchar contra la pobreza sino eliminar a cuantos más pobres mejor.Me indigna ver a los politicos reunidos que si en la cumbre de la OTAN,que si el G20,se dan unos viajecitos a costa del contribuyente...,se recorren el mundo y para QUE,cada vez el mundo está peor.



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EFG


Pues, la verdad, es una forma algo drástica la de la eutanasia para favorecer el Bienestar.

A mí, de todas formas, lo que me parece es que se trata de demostrar, aquí también, el desprecio que tienen de la vida humana.

24/11/10 12:39 PM
  
Anna
Elueterio ... permitame poner una cita de un libro de:Vladimir Solovyev - el Relato sobre el Anticristo.

Es que encaja demasiado bien con todo esto!!!!
Es un punto... muy importante tambien...

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La Europa del siglo XXI aparece como la unión de mayor o menor número de estados democráticos: “La Unión de los Estados de Europa”. El exitoso avance de la cultura, algunas veces interrumpido por la invasión mogólica y la lucha de liberación, retomó nuevamente su curso con rapidez.

Los problemas internos de la conciencia, como las preguntas sobre la vida y la muerte o el destino final del mundo y del hombre, se tornaron más complejos y confusos ante la multiplicidad de investigaciones y descubrimientos fisiológicos y psicológicos, permaneciendo como antes, sin solución.

Se hizo patente un importante resultado, aunque de índole negativa: la decisiva caída de la teoría materialista. La concepción del universo como un sistema de átomos en movimiento o de la vida como resultado de la suma mecánica de pequeñísimas y móviles partículas de materia, eran ya totalmente insatisfactorias. La humanidad había superado para siempre este estadio de infancia filosófica.

Se evidenció claramente que había quedado atrás la pueril credulidad de una fe ingenua e inconsciente. Aquellas ideas como “Dios ha creado el mundo de la nada”, dejaron de ser enseñadas en las escuelas primarias.

En su lugar, se elaboró un nivel superior común, una visión de estas ideas, ante las cuales no se concede ningún tipo de dogmatismo. Y aunque la mayor parte de las personas pensantes permanecían totalmente incrédulas, los pocos creyentes —por necesidad—, se convirtieron en hombres pensantes, cumpliendo el mandato del apóstol: Sean niños en el corazón, más no en la mente4.

***

Vivía en aquel tiempo, entre los pocos que aún creían en el espiritualismo, un hombre de dotes excepcionales —muchos lo llamaban un superhombre— que estaba lejos de ser niño tanto en la mente como en el corazón.

Era todavía joven pero, gracias a su extraordinaria genialidad, a los treinta y tres años alcanzó fama de pensador excepcional, de escritor y reformador social. Consciente de su gran poder espiritual, fue siempre un convencido espiritualista y su clara inteligencia le señaló siempre la verdad de aquello en lo que se debía creer: el bien, Dios, el Mesías.

Él creía en esto, pero sólo se amaba a sí mismo. Creía en Dios, pero en lo profundo de su alma, inconsciente e involuntariamente, se prefería a sí mismo.

Creía en el Bien, pero el ojo de la Eternidad que lo ve todo, sabía que este hombre se arrodillaría frente a la potencia del mal apenas ésta lo conquistase; no con el engaño de los sentimientos o de las pasiones bajas, ni tampoco con la seducción de un alto poder, sino tan sólo estimulando su desmesurado amor propio. Por lo demás, este amor propio, no era un instinto inconsciente ni una ambición irracional.

Parecía estar lo suficientemente justificado por la extraordinaria genialidad, perfección y nobleza de este gran espiritualista, asceta y filántropo, así como por su elevado desinterés y simpatía hacia aquellos en necesidad.

Estaba de tal modo dotado de dones divinos, que veía en ellos un signo de la benevolencia de lo alto y se consideraba el segundo después de Dios, el hijo único de Dios.
En una palabra, él mismo creyó ser lo que Cristo fue en realidad.

Pero la consciencia de su alta dignidad no se mostraba en la práctica como una obligación moral hacia Dios y el mundo, sino más bien como un derecho y un privilegio sobre los otros y especialmente sobre Cristo.

Inicialmente no experimentaba hostilidad hacia Jesús. Admitía su divinidad mesiánica y su valor, pero realmente sólo veía en Él a su más grande precursor. El valor moral de Cristo y su absoluta unicidad no estaban al alcance de una mente tan oscurecida por la ambición como la suya.
Razonaba así: “Cristo vino antes que yo; yo he venido segundo, pero en el orden del tiempo aquello que viene después es sustancialmente primero. Yo vine último, al final de la historia, por lo cual soy perfecto. Soy el salvador final del mundo y Cristo es mi precursor. Su vocación fue la de anticipar y preparar mi venida”.

Con esta idea, el gran hombre del siglo XXI aplicará a sí mismo todo lo dicho en el Evangelio sobre la segunda venida, comprendiendo que ello se refería no al regreso del mismo Cristo, sino al reemplazo del Cristo precursor con el definitivo, esto es, consigo mismo.

En este estadio “el hombre venidero” se presenta aún con no muchas características originales. Concebía su relación con Cristo del mismo modo como fue, por ejemplo, la de Mahoma: un hombre justo a quien nadie podía reprochar mal alguno.

Justificaba la preferencia egoísta por sí mismo y no por Cristo con el siguiente razonamiento: “Cristo, predicando y practicando en su vida el bien moral fue el reformador de la humanidad, yo en cambio estoy destinado a ser el benefactor de esta misma humanidad, en parte reformada y en parte incorregible.
Daré a todos todo cuanto ellos necesiten.

Cristo, como moralista, dividió a la humanidad en buenos y malos, pero yo en cambio uniré a todos con los bienes necesarios; tanto para los buenos como para los malos. Seré el verdadero representante de aquel Dios que hace brillar el sol sobre buenos y malos y hace llover sobre justos e injustos.

Cristo trajo la espada y yo traeré la paz. Él amenazó a la tierra con el terrible juicio final pero el último juez seré yo, y mi juicio será no sólo de justicia sino de misericordia. En mi juicio habrá también justicia, pero no será una justicia retributiva sino distributiva. Juzgaré a todos y daré a cada uno según sus necesidades”.

Con esta magnífica disposición, esperaba una clara invitación de Dios a iniciar la obra de la nueva salvación de la humanidad. Aguardaba un signo prodigioso o algún testimonio de ser el hijo mayor, el primogénito predilecto de Dios.

Esperaba, cultivando su amor propio, sostenido por la consciencia de sus virtudes y dones sobrehumanos; pues, como se ha mencionado, era un hombre de una moral irreprensible y de una genialidad nada común.


Para el que desa leerlo todo... miren: http://multimedios.org/docs/d002098/

En Cristo
24/11/10 6:26 PM
  
Anna
Pienso que es importante entender ...en este contexto... y al leer el recorte arriba... que hay que ver al anticristo - no como una persona - sino mas bien como un "movimiento" de anticristo
... y pensar que el autor escribió esta obra en finales de 1800.

En Cristo
24/11/10 6:43 PM

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