InfoCatólica / Eleuterio Fernández Guzmán / Archivos para: Marzo 2018

31.03.18

Semana Santa – Triduo Pascual: Sábado de Gloria y espera-nza

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(Señal de la cruz)

-Dios mío, ven en mi auxilio.

-Señor, date prisa en socorrerme.

 

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo,

como era en el principio, ahora y siempre,

por los siglos de los siglos. Amén.

 

Meditación para el Sábado Santo

Tiempo de espera-nza

 

Ciertamente, si pensamos en la situación de aquellos que estaban más cerca de Jesucristo o, por decirlo de otra forma, en cómo debían encontrarse en aquel primer Sábado Santo, no dudaremos acerca de que no era ni buena ni mejorable. Eso era, al menos, lo que debía pasar por el corazón tanto de la Virgen María como de los Apóstoles y otros discípulos que, entonces, pudieran encontrarse con ellos. Y por eso se nos dirá, en un momento determinado, que estaban escondidos “por miedo a los judíos” porque bien sabían cómo se las podían gastar aquellos que, siendo perseverantes en el error y en el odio, habían conseguido de Pilatos la muerte del Cristo.

Podemos casi escuchar, en la distancia grande que hay desde nuestro hoy y aquel día, el silencio que debía reinar allí donde estuvieran escondidos (podemos creer que fuere en el mismo Cenáculo) Debían estar en oración porque aquellos momentos acercarse a Dios podía ser el único consuelo que les quedaba. Aún no habían comprendido…

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30.03.18

Semana Santa – Triduo Pascual: Viernes Santo de dolor y sufrimiento

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(Señal de la cruz)

-Dios mío, ven en mi auxilio.

-Señor, date prisa en socorrerme.

 

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo,

como era en el principio, ahora y siempre,

por los siglos de los siglos. Amén.

  

Texto Bíblico

Jn 18, 1-19,42

“1 Dicho esto, pasó Jesús con sus discípulos al otro lado del torrente Cedrón, donde había un huerto, en el que entraron él y sus discípulos. 2 Pero también Judas, el que le entregaba, conocía el sitio, porque Jesús se había reunido allí muchas veces con sus discípulos. 3 Judas, pues, llega allí con la cohorte y los guardias enviados por los sumos sacerdotes y fariseos, con linternas, antorchas y armas. 4 Jesús, que sabía todo lo que le iba a suceder, se adelanta y les pregunta: ‘¿A quién buscáis?’ 5 Le contestaron: ‘A Jesús el Nazareno.’ Díceles: ‘«Yo soy.’ Judas, el que le entregaba, estaba también con ellos. 6 Cuando les dijo: ‘Yo soy’, retrocedieron y cayeron en tierra. 7 Les preguntó de nuevo: ‘¿A quién buscáis?’ Le contestaron: ‘A Jesús el Nazareno’. 8 Respondió Jesús: ‘Ya os he dicho que yo soy; así que si me buscáis a mí, dejad marchar a éstos.’ 9 Así se cumpliría lo que había dicho: ‘De los que me has dado, no he perdido a ninguno.’ 10 Entonces Simón Pedro, que llevaba una espada, la sacó e hirió al siervo del Sumo Sacerdote, y le cortó la oreja derecha. El siervo se llamaba Malco. 11 Jesús dijo a Pedro: ‘Vuelve la espada a la vaina. La copa que me ha dado el Padre, ¿no la voy a beber?’ 12 Entonces la cohorte, el tribuno y los guardias de los judíos prendieron a Jesús, le ataron  13 y le llevaron primero a casa de Anás, pues era suero de Caifás, el Sumo Sacerdote de aquel año. 14 Caifás era el que aconsejó a los judíos que convenía que muriera un solo hombre por el pueblo. 15 Seguían a Jesús Simón Pedro y otro discípulo. Este discípulo era conocido del Sumo Sacerdote y entró con Jesús en el atrio del Sumo Sacerdote, 16 mientras Pedro se quedaba fuera, junto a la puerta. Entonces salió el otro discípulo, el conocido del Sumo Sacerdote, habló a la portera e hizo pasar a Pedro. 17 La muchacha portera dice a Pedro: ‘¿No eres tú también de los discípulos de ese hombre?’ Dice él: ‘No lo soy.’18 Los siervos y los guardias tenían unas brasas encendidas porque hacía frío, y se calentaban. También Pedro estaba con ellos calentándose. 19 El Sumo Sacerdote interrogó a Jesús sobre sus discípulos y su doctrina.”

  

Meditación para el Viernes Santo

Sobre la muerte de Jesucristo

 

Es bien cierto que todo aquello estaba escrito. Es decir, que ni a Jesucristo le venía de nuevas lo que le iba a suceder ni, por eso mismo, se extrañaba nada de nada acerca de tal realidad física y espiritual.

En algunas ocasiones (que nosotros sepamos) el Hijo de Dios habló con sus Apóstoles (aquellos discípulos que caminaban con Él y estaban más cerca del Maestro) que lo que le iba a pasar ni era agradable ni se podía evitar. Y sabemos la reacción, por ejemplo de Pedro, que llevándoselo aparte de los demás le dijo que eso no podía ser.

También sabemos cómo reaccionó Jesucristo: lo llamó, nada más y nada menos, que Satanás porque comprendía que solo el Enemigo podía querer apartar al Hijo de Dios del cumplimiento de la voluntad de su Padre. Y es lógico creer que no es que aquel Apóstol fuera el Maligno sin que el príncipe de este mundo se podía haber apoderado del corazón de la roca sobre la que Cristo iba a construir su Iglesia. Eso sí lo podemos comprender porque es lo mismo que, luego, pasaría en la Última Cena cuando se nos dice que Satanás entró en Judas con un bocado, a través de un bocado…

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29.03.18

Semana Santa – Triduo Pascual: Jueves Santo de fraternidad y de servicio

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 (Señal de la cruz)

-Dios mío, ven en mi auxilio.

-Señor, date prisa en socorrerme.

 

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo,

como era en el principio, ahora y siempre,

por los siglos de los siglos. Amén.

 

 

Texto Bíblico

Jn 13, 1-15

“1 Antes de la fiesta de la Pascua, sabiendo Jesús que había llegado su hora de pasar de este  mundo al Padre, habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo.
2 Durante la cena, cuando ya el diablo había puesto en el corazón a Judas Iscariote, hijo de Simón, el propósito de entregarle, 3 sabiendo que el Padre le había puesto todo en sus manos y que había
salido de Dios y a Dios volvía, 4 se levanta de la mesa, se quita sus vestidos y, tomando una toalla, se la ciñó. 5 Luego echa agua en un lebrillo y se puso a lavar los pies de los discípulos y a secárselos con la toalla con que estaba ceñido. 6 Llega a Simón Pedro; éste le dice: ‘Señor, ¿tú lavarme a mí los pies?’
7 Jesús le respondió: ‘Lo que yo hago, tú no lo entiendes ahora: lo comprenderás más tarde.’
8 Le dice Pedro: ‘No me lavarás los pies jamás.» Jesús le respondió: ‘Si no te lavo, no tienes parte conmigo.’ 9 Le dice Simón Pedro: «Señor, no sólo los pies, sino hasta las manos y la cabeza.»
10 Jesús le dice: ‘El que se ha bañado, no necesita lavarse; está del todo limpio. Y vosotros estáis limpios, aunque no todos.’ 11 Sabía quién le iba a entregar, y por eso dijo: ‘No estáis limpios
todos.’ 12 Después que les lavó los pies, tomó sus vestidos, volvió a la mesa, y les dijo: ‘¿Comprendéis lo que he hecho con vosotros? 13 Vosotros me llamáis “el Maestro” y “el Señor”, y decís bien, porque lo soy. 14 Pues si yo, el Señor y el Maestro, os he lavado los pies, vosotros
también debéis lavaros los pies unos a otros. 15 Porque os he dado ejemplo, para que también vosotros hagáis como yo he hecho con vosotros.’”

 

Meditación para el Jueves Santo

Sobre el servicio y saber servir

 

Ejemplo. Jesucristo se pone como ejemplo cuando es la noche en la que muchas cosas van a cambiar y mucho va a dejar de ser como , hasta entonces, era.

Eso lo había hecho otras muchas veces. Es decir, el Hijo de Dios quiere que se comprenda que lo que enseña no es una bonita teoría ni una serie de palabras santas (con serlo) está dicho para ponerlo en práctica.

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28.03.18

Semana Santa – Miércoles Santo: lo que podemos aprender de esta Semana

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No cabe duda alguna de que si existe un tiempo, no muy extenso, que sea importante para la vida del discípulo de Cristo, es el de la semana que transcurre entre el Domingo llamado de Ramos y el llamado de Resurrección. Y es que fue, aquella, una semana crucial para la vida, no sólo de Jesucristo ni de sus más allegados, sino de la humanidad toda y entera.

El caso es que no son pocas las realidades espirituales que podemos tener por buenas y mejores para nuestra alma. Es decir, que es mucho lo que podemos aprender de estos días  de salvación.

Si entendemos que en el Domingo de Ramos, en el nuestro, en el de ahora mismo, hemos acudido jubilosos a adorar a Cristo que entra en nuestra vida para dejar una huella perenne y hemos gozado con su Palabra y con su llegada a nosotros… entonces el fruto de esta Semana Santa habrá sido provechoso y podremos decir, con verdad, que Cristo vive y lo hace para siempre y para volver cuando Dios quiera que vuelva.

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27.03.18

Semana Santa – Martes Santo: cómo avanza el Mal

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Para este día, segundo de la Semana llamada Santa, se nos ofrece el texto bíblico en el que Jesucristo, turbado el corazón, pone sobre la mesa la terrible verdad: hay quien, de entre los presentes, lo va a traicionar.

Es más que cierto que nosotros ya sabemos a quién se refiere. También sabemos lo que pasó luego: la salida del Cenáculo del traidor, la entrega definitiva de su Maestro a las manos de los que querían acabar con la vida del Hijo de Dios y, en fin, lo que sería aquel final tan terrible, humanamente hablando, pero tan gozoso si hablamos del aspecto espiritual de todo aquello que pasó.

No podemos negar que aquello no podía ser la primera reacción de Judas. Queremos decir que aquel Apóstol, escogido de entre muchos discípulos, por parte de Jesús, debía llevar mucho tiempo rumiando (trayendo y volviendo a traer a su corazón una cosa como aquella) la idea de entregar a sus enemigos a quien tan amigo se había mostrado con él.

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