Filosofía y teología del Mas Allá: El fuego purificador en la conflagración final

La purificación del mundo[1]
En la cuestión siguiente, dedicada a la conflagración o la destrucción del mundo actual por el fuego, santo Tomás, en el artículo primero, estudia la purificación futura.
Recuerda que, según la Escritura, será purificado el mundo, porque: «toda innovación responde a una purificación. Los elementos serán innovados, pues se dice: «Vi un cielo nuevo y una tierra nueva, pues los anteriores desaparecieron» (Ap 21, 1. luego serán purificados»[2].
Además, que: «sobre aquellas palabras: «Pasa la imagen de este mundo» (1 Cor 7, 31), dice la Glosa: «La hermosura de este mundo perecerá con la conflagración del fuego terrestre. Luego será purificado»[3].

La cuestión siguiente del Suplemento de la Suma teológica está dedicada al estudio las señales de tipo físico que precederán al juicio. En los tres artículos en que se divide, se intenta averiguar: «si la venida del Señor a juicio será precedida de algunas señales; si realmente el sol y la luna deberán oscurecerse; si las potestades celestes se conmoverán con la venida del Señor»
En el artículo tercero de esta cuestión dedicada a las oraciones de los santos, se trata el problema de si son siempre escuchadas las oraciones de los difuntos que están en el cielo y que si en todos los casos son eficaces. Podría decirse que no lo son o no siempre e intentar probarlo con varios argumentos.
En la cuestión siguiente, santo Tomás trata de la oración de los santos que están en el cielo. En cada uno de sus tres artículos se ocupa de si a los santos les llegan las oraciones que les dirigimos, si hay que pedirles que rueguen a Dios por nosotros, y si son siempre atendidas sus oraciones por Dios.