Filosofía y teología del Mas Allá: Oraciones a los santos
El culto a Dios y a los santos
En la cuestión siguiente, santo Tomás trata de la oración de los santos que están en el cielo. En cada uno de sus tres artículos se ocupa de si a los santos les llegan las oraciones que les dirigimos, si hay que pedirles que rueguen a Dios por nosotros, y si son siempre atendidas sus oraciones por Dios.
Las tres preguntas suponen su veneración o reverencia, pero no adoración. Se entiende por adoración, el acto interno de reconocimiento de la excelencia infinita y de la soberanía de Dios. Supone también el acto externo de manifestar y «testimoniar reverencia a Dios»[1].
Es innegable que «a Dios se le debe reverencia por su excelencia, pero ésta se encuentra comunicada en algunas criaturas, pero no en condiciones de igualdad, sino de participación. Es distinta, por lo tanto, la veneración a Dios, que es culto de latría, y la veneración a la excelencia de las criaturas que es de dulía»[2], una simple veneración, pero sin adoración.


Después de ocuparse de los sufragios en general y probar que la doctrina de la comunión de los santos son su fundamento, santo Tomás, en el artículo siguiente, el segundo de esta cuestión, examina en concreto los sufragios por los difuntos.
