4.10.21

Un amigo de Lolo - “Lolo, libro a libro” - Dios es providente

Presentación

Beato Manuel Lozano Garrido, beato Lolo sonriendo

Yo soy amigo de Lolo. Manuel Lozano Garrido, Beato de la Iglesia católica y periodista que vivió su fe desde un punto de vista gozoso como sólo pueden hacerlo los grandes. Y la vivió en el dolor que le infligían sus muchas dolencias físicas. Sentado en una silla de ruedas desde muy joven y ciego los últimos nueve años de su vida, simboliza, por la forma de enfrentarse a su enfermedad, lo que un cristiano, hijo de Dios que se sabe heredero de un gran Reino, puede llegar a demostrar con un ánimo como el que tuvo Lolo.

Sean, las palabras que puedan quedar aquí escritas, un pequeño y sentido homenaje a cristiano tan cabal y tan franco.

Dios es providente

 

 “Cuando surge la lluvia se observa y se sabe de dónde cae y cuando falta el alimento se recuerda el ciclo del grano. Sobre la lluvia y el trigo, sobre la inseguridad del hombre, la confianza del Dios que asiste y provee. El pan, ya nos lo das, si trigo tiene el mundo. Que nos lo den también los hombres que lo guardan, los que lo pueden traducir a jornales y camisas, descanso y escuelas, pluses y montepíos.” (Mesa redonda con Dios, p. 219)

 

Seguimos acercándonos a “Mesa redonda con Dios”, el libro que el Beato Manuel Lozano Garrido regaló al mundo allá por los años sesenta del siglo pasado, el XX. Y lo hacemos con un nuevo capítulo del mismo de título “De qué se amasa el pan” que lleva, por decirlo así, por subtítulo, “Dánosle hoy” pues el mismo pertenece a una parte del Padre Nuestro con la que Lolo, en su saber hacer, nos entrega parte de su corazón y lo hace con las cosas cotidianas, a modo de parábola… 

En este texto de Lolo se entrevén varias cosas que tienen que ven con el hombre y, luego, con Dios… más que nada con Dios y con la confianza que nosotros debemos tener en nuestro Señor y Creador. 

Es cierto que, lo mismo que en una ocasión Jesucristo les dijo a los que le escuchaban que cuando oían tronar sabían que había tormenta al caer (y otra serie de ejemplos) nos dice Manuel Lozano Garrido que cuando suceden determinadas cosas que sabemos traen una consecuencia cierta que siempre se cumple… lo bien cierto es que estamos al cabo de calle, estamos seguros de eso. Pues lo mismo pasa aquí con Dios o, al menos, así debería ser y para nuestros corazones así debería parecer. 

Recordar algo como, por ejemplo, nos dice Lolo con el “ciclo del grano” supone manifestar que hay ese algo que lo tenemos en cuenta y que de tal forma ha calado en nosotros que lo tenemos presente cuando debemos tenerlo presente. Por lo tanto, eso ha de querer decir que lo traemos al ahora porque fue, sucedió, y que tal hacerlo presente supone una actualización de lo que ya sabíamos y que ahora, precisamente ahora, eso, recordamos. 

A nosotros debería darnos un vuelco el corazón al recordar, por tanto, algo que es crucial para nuestra existencia: Dios está siempre presente pero, sobre todo, provee lo que nos es necesario. 

Eso que decimos es una verdad más que cierta (por ser la Verdad de quien hablamos) pero reclama Lolo algo que nunca debería ser olvidado. Y es que eso de “a Dios rogando y con el mazo dando” es algo más que un refrán, una frase bien hecha o, en fin, algo más que expresión de una buena intención. Y es por lo que sigue. 

El ser humano ha de saber que procede de la creación del Todopoderoso y que, por lo tanto, el resto de seres humanos no ha venido de otra galaxia ni mucho menos de más allá aún sino que también ha sido creado por Dios. Y por eso el Beato de Linares (Jaén, España) reclama que hay quien, teniendo, haga lo posible para que tenga quien no tiene… 

Esto dicho así es bien sencillo: tener en cuenta al prójimo como parte fundamental de los Mandamientos de Dios no debería extrañar a nadie sino, al contrario, estar bien presente en el corazón de los hijos de Dios. Y por eso Lolo, que sabe muy bien que siempre no es así, escribe que no sea sólo Dios quien dé sino que también los hombres den de lo que tienen y eso se traduzca en un bien de carácter general. 

Todo, en suma, se resume en que el ser humano, que debe reconocer que Dios provee, no esconda debajo de ningún celemín su amor al prójimo sino que, al contrario, lo haga efectivo. Y sí, seguro que no es fácil hacerlo siempre pero si, al menos, se intentase alguna vez…

Eleuterio Fernández Guzmán

Llama Manuel Lozano GarridoLolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Saber sufrir, espiritualmente hablando, es un verdadero tesoro.

Para leer Fe y Obras.

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

2.10.21

La Palabra para el Domingo - 3 de octubre de 2021

Resultado de imagen de SAnta Biblia

 

Como es obvio, hoy no es domingo 3 sino sábado, 2 de octubre de 2021. Esto lo decimos porque hemos publicado hoy el comentario del Evangelio que siempre hemos traído aquí en día, precisamente, domingo. Sin embargo, un amable lector, sacerdote, me hizo la sugerencia de poner el comentario del Evangelio del primer día de la semana, el sábado porque, como es verdad y lamento no haberme dado cuenta, el texto del Evangelio de la Santa Misa del sábado por la tarde es el del domingo siguiente.

También lamento no haberme dado cuenta de que publicando este comentario a determinada hora de España aún es viernes en la América hispana. Por eso, y por cumplir con el horario y que las cosas sean razonables, es publicado este comentario ahora, a esta hora en España cuando ya es sábado en América. Y a lo mejor es posible que haya quien piense que decir esto no hace falta pero con franqueza digo que creo es necesario y más que necesario.

  

Mc 10, 2-12

 

“2 Se acercaron unos fariseos que, para ponerle a prueba, preguntaban: ‘¿Puede el marido repudiar a la mujer?’ 3 Él les respondió: ¿Qué os prescribió Moisés?’ 4 Ellos le dijeron: ‘Moisés permitió escribir el acta de divorcio y repudiarla.’ 5 Jesús les dijo: ‘Teniendo en cuenta la dureza de vuestro corazón escribió para vosotros este precepto. 6      Pero desde el comienzo de la creación, = El los hizo varón y hembra. =7  = Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre, =8     = y los dos se harán una sola carne. = De manera que ya no son dos, sino  una sola carne.9 Pues bien, lo que Dios unió, no lo separe el hombre.’10 Y ya en casa, los discípulos le volvían a preguntar sobre esto. 11    Él les dijo: ‘Quien repudie a su mujer y se case con otra, comete adulterio contra aquélla; 12 y si ella repudia a su marido y se casa con otro, comete adulterio.”

 

 

COMENTARIO         

 

En el principio…

Este texto evangélico de Marcos nos muestra cómo la Ley de Dios no coincide con la de los hombres. Y es lo que pasa con el tema del matrimonio. 

En lo referido al matrimonio, alguna interpretación peculiar de la Ley de Dios había dado al traste con el verdadero sentido de lo que el Creador estableció en un principio. Es evidente que pretendían “cazar” a Jesús con la pregunta del repudio y el acta de divorcio. Sin embargo, no es menos cierto que el Mesías, que las tenía todas consigo, podía evitar, fácilmente, ese embate supuestamente difícil. 

Dice, también, Jesús: “Lo que Dios unió, que no lo separe el hombre”. Esta frase, muy oída en muchas ocasiones, encierra esa Verdad que, en sí misma, dice mucho de la voluntad de Aquel. Cuando creó, cuando nos creó, en la figura de nuestros primeros padres, Dios no se conformó con hacer eso, que ya es suficiente, sino que manifestó, con la unión de ambos, un futuro establecido para el bien de la humanidad. 

Esa unión indisoluble, como era voluntad de Dios y como concepto y realidad, quedó bastante clara desde aquel momento. Eso no podía cambiarse. Por eso Jesús habla de “en un principio”, en aquel principio, cuando su Padre creaba, y creó, a aquellos que vendrían, luego, a traicionar su confianza; por eso, el Mesías entiende que se ha traicionado aquello y que Moisés, por la cerrazón y la dureza de corazón de aquellos semejantes suyos, estableció aquella “adaptación” de la Ley de Dios. Es claro que aquella forma de derivación de la norma fundamental de unión matrimonial era una solución temporal, adaptada a la forma de vida de aquel pueblo que Dios escogió como suyo. 

Pero Jesús que, como dijo, no había venido a abolir la Ley, sino a darle  (o sea, que aquella ley que se aplicaba no era la que se debía cumplir) pone esto sobre la mesa: en un principio Dios unió para siempre al hombre y a la mujer, y así será por toda la eternidad (cuando se de ese matrimonio, claro) y eso no podía cambiar aunque Moisés hubiera establecido aquello que lo hizo, con toda seguridad, por indicación de Dios ya que era un profeta o, lo que es lo mismo, alguien que habla, por su boca, de las cosas que Aquel le dice. 

Por lo tanto, debía de quedar claro que no cabía interpretación contraria al verdadero sentido de la Ley. Además, también dijo que “que quien mira a otra mujer deseándola, ya comete, con ella, adulterio en su corazón” Esto, como es fácil entender, era y es cuestión de muy difícil digestión. Pero la Ley de Dios era, y es , como era y es y la dificultad de cumplimiento es cosa de nuestra particular naturaleza.

 

 

PRECES

 

Pidamos a Dios por todos aquellos que tienen, de Su Ley, un sentido contrario a su verdad. 

Roguemos al Señor.

 

Pidamos a Dios por todos aquellos que no quieren aceptar la Ley de Dios. 

Roguemos al Señor.

 

 

ORACIÓN

 

Padre Dios; ayúdanos confiar siempre en tu Ley.

  

Gracias, Señor, por poder transmitir esto.

 

El texto bíblico ha sido tomado de la Biblia de Jerusalén. 

 

Eleuterio Fernández Guzmán

     

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

 

Panecillo de hoy:

Perder la vida o ganarla siendo la eterna.

Para leer Fe y Obras.

 

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna. 

30.09.21

Ventana a la Tierra Media - El Silmarillion: principio y fin

Resultado de imagen de JRR TOLKIEN

En realidad, aquel escritor que iba a ser, lo que quería era que su Principio fuera como fue. Y así fue El Silmarillion… 

Es cierto y verdad que esta obra escrita fue, por decirlo así, el embrión de todo aquel ser literario que sería subcreado por J.R.R. Tolkien. Y desde el mismo momento en el que nuestro autor empezó a escribirlo, podemos decir, lo que tenía que venir llegó a ser por su propia naturaleza. 

Sabemos, también, que refleja el principio de todo aquello que sería la Tierra Media. Y, por tanto, que todo lo que, con el tiempo, llegó a ser una obra literaria, refleja la voluntad de quien sabiendo lo que quería hacer… lo hizo y bien que lo hizo. 

Por otra parte, decimos arriba que aquello es el “Principio” porque, en efecto, desde aquel momento todo empezó a tener explicación. 

Resulta curioso, de todas formas, que no fuera hasta muchos años después de haber empezado a escribir lo que acabaría siendo “El Silmarillion” cuando conocimos aquel principio aunque en sus obras posteriores como son El Hobbit y El Señor de los Anillos es obvio que hay referencias a los primeros tiempos de donde viene, precisamente, el Anillo Único y las demás joyas redondas entregadas a Elfos, Hombres y Enanos. Es decir, de la obra misma que lleva el título al que nos referimos, es de suponer, nadie sabía de su totalidad hasta que Christopher Tolkien fue capaz de armar, por así decirlo, todo el esqueleto que había dejado su padre y dar a luz aquella obra, ahora sí, conocida como “El Silmarillion”. Y lo hizo, seguramente, lo mejor que pudo aunque, como suele pasar, siempre hay quien crea que a lo mejor se “nota” mucho su mano en lo que al final resultó de todo aquello. 

De todas formas, tampoco podemos negar que el resultado obtenido de los muchos escritos que tendría de su padre no fue nada malo y podemos pasar por alto lo que, de suyo, haya podido poner allí para hilvanar bien un tejido tan complejo como es El Silmarillion. Y es que, para empezar, ahora podemos llevarnos a los ojos y al corazón lo que fue, para J.R.R. Tolkien la intención de subcrear un mundo, la Tierra Media, y cómo lo quiso desde el mismo momento en el que empezó a escribir sobre el mismo. 

Leer más... »

28.09.21

Un amigo de Lolo - “Lolo, libro a libro”- Ansiar la salvación

Presentación

Beato Manuel Lozano Garrido, beato Lolo sonriendo

Yo soy amigo de Lolo. Manuel Lozano Garrido, Beato de la Iglesia católica y periodista que vivió su fe desde un punto de vista gozoso como sólo pueden hacerlo los grandes. Y la vivió en el dolor que le infligían sus muchas dolencias físicas. Sentado en una silla de ruedas desde muy joven y ciego los últimos nueve años de su vida, simboliza, por la forma de enfrentarse a su enfermedad, lo que un cristiano, hijo de Dios que se sabe heredero de un gran Reino, puede llegar a demostrar con un ánimo como el que tuvo Lolo.

Sean, las palabras que puedan quedar aquí escritas, un pequeño y sentido homenaje a cristiano tan cabal y tan franco.

Ansiar la salvación

 

“Querer lo que quieres al toque del despertador, la firma en la oficina, la subida del ascensor y el contacto de las gentes, para un día cumplir también la otra, la Grande, la Última, la de la Salvación” (Mesa redonda con Dios, p. 18)

 

Continuamos con el apartado de título “Los ojos más hermosos (‘Tu Voluntad’) del libro del Beato Lolo “Mesa redonda con Dios. Y, ciertamente, lo que aquí nos dice nos conviene y más que nos conviene. 

El caso es que nuestro amigo, del que nos preciamos que lo sea, lo tiene, por decirlo de forma popular, más claro y cristalino que el agua limpia. Y es que la Voluntad de Dios en nuestra vida no es algo que debamos tener por bueno y verdad cuando nos conviene sino, exactamente, siempre y siempre; o sea, en toda oportunidad, en toda ocasión y a cada paso. Y sí, eso sabemos que es difícil, pero… 

Quizá podamos parecer exagerados pero no hay más que leer (o escuchar si se nos lee) lo que propone Lolo que es, a saber, que tenemos en cuenta a Dios:

 

1º, desde el mismo momento en el que, tras la noche o el descanso, nos incorporamos, por decirlo así, a la vida ordinaria, a la nuestra, a la de cada día. Por eso habla de “al toque del despertador”.

 

2º, luego en nuestro trabajo labor, pues saber en tal momento qué es lo que Dios quiere para nosotros y qué es lo que no quiere en nuestra vida, es un seguro de existencia que vale la tener contratado…

 

3º, cuando contactamos con aquellos que son nuestro prójimo. Y aquí hay que hacer una distinción que es:

 

-Cuando volvemos a casa y, en general,

 

-Cuando nos encontramos con las personas que forman nuestro alrededor y aunque sea más lejos…

 

En realidad, esto nos hacer ver que siempre, como hemos dicho arriba, debemos hacer que nuestra vida “acuerde” con la Voluntad de aquel que nos ha creado y, no lo olvidemos nunca, nos mantiene y por eso podemos dar ese primer paso cada día que es apagar el despertador o, en todo caso (pues hoy día hay otros medios que cumplen tan función) darnos cuenta de que otro día se abre ante nosotros. 

Este siempre supone, claro está, una obligación más que evidente y ha de conformar nuestra vida a la medida de la que Dios quiere para nosotros. Y sí, repetimos, no siempre va a ser fácil e, incluso, no siempre la vamos a aceptar pero… 

Pero, como no puede ser de otra forma, Manuel Lozano Garrido nos pone, por así decirlo, la zanahoria (¡cuántas veces somos más que “burros” en lo tocante a esto) para que, al menos, nos demos cuenta de que todo esto, todo este ser y este estar acorde con lo que Dios quiere para nosotros, tiene una gracia grande y un don que nunca podemos olvidar y que ha de ser lo que nos guíe: la Salvación, la nuestra, sí, la nuestra.

 El caso es que Dios quiere “nuestra” salvación, la de cada uno de sus hijos. Y por eso nos dice Lolo que hay que cumplir la Suya que es la que decimos: la Grande, la Última y que es la Salvación eterna. Pues se refiere a lo que supone la nunca ya muerte porque estaremos salvados y que, como diría Santa Teresa de Jesús, dura para siempre, siempre, siempre que es una forma decir que no termina nunca, nunca, nunca. 

Todo esto, todo este recorrido que debemos hacer a lo largo de nuestra vida, tal acordar nuestro corazón con el Dios… en fin, que tiene un final, sí, feliz, que no es otro que gozar de la Bienaventuranza y la Visión Beatífica. Y eso, se diga lo que se diga, no es poco sino mucho y más que mucho. 

Ansiar la Salvación, así, con mayúscula. ¿Habrá algo que sea más importante? 

Eleuterio Fernández Guzmán

Llama Manuel Lozano GarridoLolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Saber sufrir, espiritualmente hablando, es un verdadero tesoro.

Para leer Fe y Obras.

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

27.09.21

Serie tradición y conservadurismo – Holocausto: olvido y perdón

Resultado de imagen de Tradición y conservadurismo

 Nos hacemos conservadores a medida que envejecemos, eso es cierto. Pero no nos volvemos conservadores porque hayamos descubierto tantas cosas nuevas que  eran espurias. Nos volvemos conservadores porque hemos descubierto tantas cosas viejas que eran genuinas.

G.K. Chesterton

Hay un dicho que muchas veces se aplica a otros muchos casos: “excusatio non petita, accusatio manifesta” que quiere decir, aunque sea algo más que conocido, que cuando alguien antes que nada presenta una excusa, sin habérsela pedido (como para cubrirse las espaldas, podríamos decir) es que se está acusando de algo. Y, verdaderamente, casi es una fórmula mágica porque funciona todas las veces.

Bueno, con esto queremos decir que nos excusamos de no ser expertos en este tema para acusarnos, en el mismo momento, de ignorancia, digamos, concreta y bien determinada.

Entonces, ¿nos metemos en este berenjenal sin razón alguna? Cualquiera puede decir que es mejor dejar esto a quien tenga un conocimiento elevado de la cosa. Y, sobre eso, no nos cabe duda alguna que sería lo mejor y, así, lo podríamos dejar en manos de quien, en este caso, lo haría, a tal respecto y a otros muchos respectos, mucho mejor que nosotros.

Sin embargo, hay algo que no se nos puede arrebatar: escribir sobre el Holocausto desde el punto de vista, simplemente, humano y, por decirlo así, lo que nos parece el mismo. Y decimos, desde ya, que lo que nosotros podamos decir tiene el mismo valor que lo que pueda decir quien no esté especializado en los datos, referencias y realidades.

Vayamos, por tanto, con nuestra aportación.

El ser humano, así dicho, en general, tiene cierta tendencia al pecado. Es decir, en vista que nacemos con el que lo es original, nos resulta, demasiadas veces, difícil desembarazarnos de ese “sambenito” que, en realidad, no es algo que se nos atribuya sin razón sino con toda la razón que pueda haber en el mundo. A nosotros, por lo general, nos gusta caer en el misterium iniquitatis que, sí, será misterioso pero es tan real como la vida misma, como nuestras vidas mismas.

Esto lo decimos para ir sentando premisas: primera: caemos en el pecado.

Podemos decir también que ser obcecados es una forma de ser que tampoco abunda poco sino, al contrario, algo más que abunda en el mundo. Y cuando, además, tenemos el poder suficiente como para hacer llevar nuestra obcecación a niveles impensables para alguien “de a pie” entonces sí, entonces podemos llegar a mostrar nuestro corazón con todas sus rudezas y malas artes.

Ya tenemos una segunda premisa: la obcecación y el poder se pueden dar la mano.

Hay quienes, además de tener tendencia a actuar pecaminosamente (matar a alguien no es, por ejemplo, algo que pueda ver bien Dios quien crea al ser humano a su imagen y semejanza y por eso es uno de los 10 Mandamientos que el “El que es” entregó a Moisés) y ser obcecados tienen alguna serie de temas algo así como enquistados en su corazón y no se los quitan de ahí ni por esas….

Tenemos, por tanto, una tercera premisa: enquistación de odios particulares en el corazón.

Leer más... »

25.09.21

La Palabra para el Domingo - 26 de septiembre de 2021

Resultado de imagen de SAnta Biblia

Como es obvio, hoy no es domingo 26 sino sábado, 25 de septiembre de 2021. Esto lo decimos porque hemos publicado hoy el comentario del Evangelio que siempre hemos traído aquí en día, precisamente, domingo. Sin embargo, un amable lector, sacerdote, me hizo la sugerencia de poner el comentario del Evangelio del primer día de la semana, el sábado porque, como es verdad y lamento no haberme dado cuenta, el texto del Evangelio de la Santa Misa del sábado por la tarde es el del domingo siguiente.

También lamento no haberme dado cuenta de que publicando este comentario a determinada hora de España aún es viernes en la América hispana. Por eso, y por cumplir con el horario y que las cosas sean razonables, es publicado este comentario ahora, a esta hora en España cuando ya es sábado en América. Y a lo mejor es posible que haya quien piense que decir esto no hace falta pero con franqueza digo que creo es necesario y más que necesario.

 

 

Mc 9, 38-43. 45. 47-48

 

“38 Juan le dijo: ‘Maestro, hemos visto a uno que expulsaba demonios en tu nombre y no viene con nosotros y tratamos de impedírselo porque no venía con nosotros.’ 39 Pero Jesús dijo: ‘No se lo impidáis, pues no hay nadie que obre un milagro invocando mi nombre y que luego sea  capaz de hablar mal de mí.40 Pues el que no está contra nosotros, está por nosotros.’

41 ‘Todo aquel que os dé de beber un vaso de agua por el hecho de que sois de Cristo, os aseguro que no perderá su  recompensa.’42 ‘Y al que escandalice a uno de estos pequeños que creen, mejor le es que le pongan al cuello una de esas piedras de molino que mueven los asnos y que le echen al mar. 43 Y si tu mano te es ocasión de pecado, córtatela. Más vale que entres manco en la Vida que, con las dos manos, ir a la gehenna, al fuego que no se apaga.45 Y si tu pie te es ocasión de pecado, córtatelo. Más vale que entres cojo en la Vida que, con los dos pies, ser  arrojado a la gehenna.47 Y si tu ojo te es ocasión de pecado, sácatelo. Más vale que entres con un solo ojo en el Reino de Dios que, con los dos ojos, ser arrojado a la gehenna, 48 donde = su gusano no muere y el fuego no se apaga’”.

                                

 

COMENTARIO

 

Con el que me sigue

1.- A pesar de que hacía muy poco tiempo, relativamente, que Jesús predicaba y enseñaba que el Reino de Dios ya había llegado, alguno de sus contemporáneos se habían arrogado la posibilidad de actuar en representación suya y, así, extender su misterio a todo aquel que quisiera atender lo que decía y hacía. 

Sin embargo, aquellos que le seguían más de cerca, los que creían tener la “exclusiva” de ese Mesías, los que, quizá egoístamente, querían acapararlo para sí (no obstante hacía bien poco que se preguntaban quién sería el primero al morir Él) no podían, o no querían, permitir que nadie actuara dentro de ese pequeño grupo: quien no iba  con ellos se suponía que no estaba “autorizado” a hacer nada, ni aunque fuera bueno. 

Esta actitud tenía mucha relación con lo que creían muchos judíos sobre el hecho de que nada se podía hacer contrario a la ley en sábado. Por lo tanto, aún parece que no habían recorrido el camino existente entre su antigua ley y la verdadera Ley de Dios y de su Reino. 

2.-Jesús, como tantas veces ha de hacer con sus rudos seguidores, seguramente ávidos de ese poder algo más acá, más palpable que la vida eterna, se ve en la obligación de darles a entender que ellos no son, ni serán, por el bien de todos, los únicos que podían predicar  o llevar a cabo hechos extraordinarios. Por lo tanto, actuar haciendo el bien y, al fin y al cabo, transmitiendo, de forma práctica, su mensaje, no estaba mal. Eso lo tenían que comprender, aunque les fuera muy difícil. 

Tan concienciado estaba el Mesías de lo que decía, que podía asegurar, como no puede ser de otra forma, que aquel que hace el  bien en su nombre no puede, luego, actuar en contra, ni Él ni de sus más inmediatos, digamos, discípulos. 

Deducía, por eso, una limpieza de corazón y una relación directa entre el bien y su persona, entre una concepción nueva de la Ley pero tan antigua como el hombre y aquello que se podía hacer con ella. Es más, para que vean que ellos también se pueden beneficiar de aquellas buenas acciones les viene a decir que el bien que puedan recibir los mismos que ahora le escuchan será recompensado por quien lo haga pues de otra forma no se entendería el bien supremo que Dios le entrega a su persona, la limpieza de corazón que irradia su comportamiento, el bienestar que lleva a todos. 

3.- También Jesús, para dar importancia a aquellos que, en  su juventud espiritual, recién llegados podríamos decir, al Reino de Dios, los defiende de una forma total, radical, o sea, de raíz, por lo más elemental. Bien sabía Jesús lo que decía. 

Quien, por medio de acción o de palabra, sea causa de que uno de aquellos que eran hermanos en la fe, obrara mal o pensara mal de otro (no actuara, por tanto, y forzado, con amor al prójimo) se vería aquejado por un mal muy gravoso (lo de la piedra del molino es figura bastante clarificadora). Lo que pretendía el Maestro era enseñar que el amor fuera verdadero,  que no se sembrase odio o rencor, a ser francos en el cumplimiento de la Palabra y voluntad de Dios, algo radicalmente importante y básico para quienes quisieran ser sus discípulos verdaderos. 

4.- Acaba el texto de San Marcos con una invitación de Jesús, con una invitación a la pureza de corazón. No tomemos la expresión al pie de la letra sino en el significado que podía tener. Al hablar de la mano y del ojo bien podemos entender que, por medio de estos, al fin y al cabo, sentidos, el de la vista y del tacto, podían producirse graves actos (robos, hurtos, codicia sobre los bienes ajenos, deseo de la mujer del otro, etc.) que es, precisamente lo que prohibía y prohíbe alguno de los mandamientos de la Ley de Dios (no he venido a abolir la ley…, llegó a decir). No pretendía, creo yo, que se cortara una mano o se sacara un ojo, sino que se evitara eso que no estaba permitido: que no se robara, que no se hurtara, que no se codiciara, que no se deseara lo que no debía desearse. 

Vemos, pues, que Jesús, instruía en lo elemental ya que parecía que, con el tiempo, se había olvidado. No eran grandes disquisiciones teológicas sino comportamientos de a diario, del común, lo que les decía y aconsejaba hacer. 

Pero aquí hay algo más que un mero hablar; hay indicación de cómo se ha de actuar: extendiendo el Reino de Dios, quien sea, no escandalizando con el comportamiento en la relación con los demás, no olvidando los Mandamientos. 

Sólo eso.

 

PRECES

 

Pidamos a Dios por todos aquellos que no quieren evangelizar. 

Roguemos al Señor.

 

Pidamos a Dios por todos aquellos que no comprenden la importancia de la vida eterna. 

Roguemos al Señor.

  

ORACIÓN

 

Padre Dios; ayúdanos a reconocer la importancia que tiene, para nosotros, la limpieza del alma.

 

Gracias, Señor, por poder transmitir esto.

 

 

El texto bíblico ha sido tomado de la Biblia de Jerusalén. 

 

Eleuterio Fernández Guzmán

     

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

 

Panecillo de hoy:

Perder la vida o ganarla siendo la eterna.

Para leer Fe y Obras.

 

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna. 

23.09.21

Ventana a la Tierra Media – Está bien felicitar a Bilbo y Frodo Bolsón

Resultado de imagen de JRR TOLKIEN

Ya es la tercera vez que felicitamos a los parientes Bolsón. Y es que ya vamos para el tercer año de escritura sobre el fantástico mundo de J.R.R. Tolkien y, en cierto sentido, el cumpleaños de estos dos entrañables personajes nos gusta creer que también es algo nuestro… 

Hemos dado en poner un título que viene bien a la situación de la que se trata porque, francamente, está bien, más que bien, felicitar a Bilbo y a Frodo Bolsón. Y es que hace más bien poco se ha celebrado su cumpleaños y eso no es poca cosa sino mucha y más que mucha, si ustedes nos entienden… 

Ciertamente, hoy no es el día, digamos, exacto. Y es que fue ayer mismo, 22 de septiembre, cuando se recordó la venida al mundo de tío y sobrino.

 

EXCURSUS

 

De todas formas, ahora tienen, casi como una condena: tantos años y un día…, aunque, en realidad, se trate de una condena de las de antes porque ahora, como bien sabemos, en esta Tierra nuestra, los años de condenan han venido a menos que Sauron después de la Guerra del Anillo. Pero eso, como pueden ustedes imaginar, es harina de otro costal y de otro tipo de artículos aunque esto haya sido algo así como un desahogo…

 

FIN DEL EXCURSUS

 

Pues muy bien… en la distancia de los años y de los libros, nosotros creemos, de verdad y con franqueza, que está bien felicitar a Bilbo y a Frodo, quizá por esto:

 

-Por haber sabido ser buenos Hobbits, en todas sus dimensiones, 

-Por haber reconocido que cuando no podían enfrentar algo… es que no podían enfrentarlo, 

-Por haber sido capaces de rompes con muchas de sus tradiciones para servir a un fin superior,

 -Por hacer creído en lo que se les decía y seguir adelante muy a pesar de todo y de muchos, 

-Por haber sido amigos fieles hasta las últimas consecuencias, 

-Por haber querido, Bilbo, desprenderse del Anillo por mucho que le costara eso, 

-Por haber asumido, Frodo, la hercúlea tarea de ser portador del Anillo sin saber ni cómo ni cuándo acabaría todo aquello, 

-Por dejarse guiar por aquellos que tenían más conocimientos que sus medianos, aunque fuertes, cerebros de Hobbits, 

-Por mirar de frente al peligro y no querer salir despavoridos, 

-Por haber sabido estar en cada momento donde debían estar, 

-Por tener un corazón más fuerte que alta su estatura, 

-Por no querer mirar para otro lado cuando el peligro estaba enfrente, 

-Por descubrir que eran más valientes que de lo que ellos se esperaba, 

-Por querer ser buenos… y serlo. 

J.R.R. Tolkien- Ventana a la Tierra Media – Vidas paralelas: Bilbo Bolsón – Frodo  Bolsón

En fin, seguramente podríamos estar un rato largo diciendo cosas buenas de Bilbo y Frodo Bolsón. Sin embargo, tampoco quisiéramos que su ego se subiera a las nubes y allí se quedara… 

El caso es que cuando se celebra el cumpleaños de alguien que conocemos se le suele hacer un regalo y, como de bien nacidos es ser agradecidos (y nuestros amigos lo son) estamos seguros de que aceptarán estos elogios como aceptarían una buena calada de una pipa cargada con tabaco de La Comarca pues en eso tampoco van a cambiar tanto las cosas como para que rechacen un regalo así… 

Bilbo y Frodo Bolsón, de los Bolsón de La Comarca, dense ustedes por felicitados este año pues el que viene…, en fin, Eru dirá qué pasará con nosotros pues la voluntad de Ilúvatar es la que nos conduce por el mundo y más, más aún, a vosotros, queridos y recordados medianos llamados Hobbits aunque no sepamos aún la razón de eso. Y, vamos, tampoco nos importa, para qué vamos a mentir.

 

Eleuterio Fernández Guzmán- Erkenbrand de Edhellond

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano GarridoLolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Tierra Media: otra Tierra, esta Tierra. 

Para leer Fe y Obras.

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

21.09.21

Un amigo de Lolo - “Lolo, libro a libro”- La voluntad y la Voluntad

Presentación

Beato Manuel Lozano Garrido, beato Lolo sonriendo

Yo soy amigo de Lolo. Manuel Lozano Garrido, Beato de la Iglesia católica y periodista que vivió su fe desde un punto de vista gozoso como sólo pueden hacerlo los grandes. Y la vivió en el dolor que le infligían sus muchas dolencias físicas. Sentado en una silla de ruedas desde muy joven y ciego los últimos nueve años de su vida, simboliza, por la forma de enfrentarse a su enfermedad, lo que un cristiano, hijo de Dios que se sabe heredero de un gran Reino, puede llegar a demostrar con un ánimo como el que tuvo Lolo.

Sean, las palabras que puedan quedar aquí escritas, un pequeño y sentido homenaje a cristiano tan cabal y tan franco.

La voluntad y la Voluntad

  

“Las criaturas, al mismo tiempo, testigos de una voluntad grande, común a todos. La del hombre es imprecisa, se rectifica y cambia a cada hora. La otra, la Gigante, se mantiene en su serenidad, como si el tiempo absoluto se redujese a un segundo, en su tono indesmayable, ajeno a la visita de los camaleones. No es difícil de deletrear, porque empieza con V de Verdad, Vida y Victoria, y acaba con D de Dios. Vida el ser. Allí está, en lo que es, y para lo que es, a veces en contradicción con lo que quiere. Por eso es también Verdad, y se llama Victoria, porque ha sido hecha con amor, que es lo que siempre triunfa.” (Mesa redonda con Dios, pp. 217-218)

 

Corresponde este texto del libro de Lolo “Mesa redonda con Dios” al apartado de título “Los ojos más hermosos (‘Tu Voluntad’). Y es que, en efecto, si hablamos de voluntad, en realidad, existen dos: la nuestra y la de Dios. Y bien podemos decir que no son, exactamente, lo mismo. 

En cuanto a la primera o, lo que es lo mismo, a la libertad que Dios dona a cada una de sus criaturas para poder manifestar la voluntad según crea y entienda cada cual, lo bien cierto es que hacemos uso de ella según y cómo. 

Nosotros somo como somos. Es decir, como muy bien dice el Beato de Linares (Jaén, España) la nuestra es “imprecisa” o, lo que es lo mismo, no tiene la precisión que corresponde a quien sabe lo que le conviene y la manifiesta de forma correcta y de acuerdo a lo que la misma debe ser. 

También es cierto que diera la impresión de que no tenemos muy claro qué es lo que queremos. Por eso rectificamos demasiadas veces nuestra voluntad y la hacemos volandera y, según nos convenga, ora hacemos esto ora lo otro sin tener en cuenta que es más que seguro que no acordará con la de Dios. Así de sencillo. 

Eso es lo que en lo tocante a lo que hacemos nosotros con nuestra voluntad. Pero hay otra, como decimos arriba, que es la que debería importar y es la Dios. Y de ella dice Manuel Lozano Garrido que es la “Gigante” pues es, en efecto, las más grande y Todopoderosa. 

Nada en la Voluntad de Dios cambia como sí lo hace en la nuestra, en la de sus criaturas. Y por eso tiene aplicación siempre y siempre la tendrá. Y eso nos viene la mar de bien porque sabemos a qué atenernos y una ayuda así nunca estará bien pagada por nuestra parte.

El caso es que es tan importante la Voluntad de Dios que todo lo que tiene relación con ella es crucial en nuestra vida. Así, por ejemplo, es la Verdad pero también es la Vida y es la Victoria, la del Bien sobre el Mal, la de Quien sabe lo que nos conviene sobre la de quienes, tantas veces, no lo sabemos. 

Dios, con su Voluntad, ansía que la de sus hijos acuerde con aquella y por eso se presente clara y diáfana en el corazón de aquellos que, de cuando en cuando, diera la impresión de que no sabemos qué queremos. 

Y, por tanto, existen dos voluntades: nosotros y la de Dios. Y nosotros sólo deberíamos tener en cuenta la de Aquel que nos creado y mantiene y dejar de ser, como nos dice Lolo, simples camaleones.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

Llama Manuel Lozano GarridoLolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Saber sufrir, espiritualmente hablando, es un verdadero tesoro.

Para leer Fe y Obras.

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

20.09.21

Serie tradición y conservadurismo – Liberalismo vs. Libertad… de expresión

Resultado de imagen de Tradición y conservadurismo

 Nos hacemos conservadores a medida que envejecemos, eso es cierto. Pero no nos volvemos conservadores porque hayamos descubierto tantas cosas nuevas que  eran espurias. Nos volvemos conservadores porque hemos descubierto tantas cosas viejas que eran genuinas.

G.K. Chesterton

No es posible negar que, a lo largo de los siglos desde que el hombre es hombre que es, más o menos, desde que Dios puso en El Paraíso a nuestros Primeros Padres, Adán y Eva, el ser humano ha evolucionado más que mucho en muchas cosas. Es decir, no se quedó la cosa como allí estaba lo cual, por cierto, hubiera sido lo ideal de no mediar el egoísmo y la necedad de la criatura de Dios que, queriendo ser igual que su Creador, hizo caso al animal que engañó a la mujer y Eva y ella a Adán.

Aquello, claro, ya no tiene remedio porque entonces entró la muerte en el mundo y todo lo que ya sabemos que entró.

Decimos que ha evolucionado mucho el ser humano en muchas cosas. Y es que los tiempos, en cada momento, son lo que son y son como son. Así, por ejemplo, la Ley de las XXII Tablas romana instauró el llamado “ojo por ojo y diente por diente” ante lo que antes existía que no era otra cosa que la “venganza privada” mediante la cual un daño hecho a alguien podía suponer un desatino en venganza de lo recibido. Y sí, ahora mismo a lo mejor nos parece una barbarie aquello del ojo por ojo pero no podemos negar que, para aquellos tiempos, era una norma más que admitida y deseada (sobre todo por los delincuentes o para aquellos que, en un mal momento, sin premeditación y/o alevosía, cometieran alguna tropelía) y suponía no poco avance.

Esto último lo decimos porque, en efecto, aquí ha habido una clara evolución y, poco a poco, el ser humano ha sido capaz de establecer la convivencia como mejor ha podido y, en general, podemos decir que desde aquel viejo entonces hemos mejorado mucho en cuestiones normativas y de derechos.

Uno de ellos es el de expresión que no es, ni más ni menos, que poder argumentar con un criterio propio lo que se entienda que son las cosas. Y, claro, eso lleva, como es de esperar, a que haya discrepancias múltiples sobre cualquier tema porque cada cual, como es lógico, entiende lo que quiere sobre los mismos. Y eso no es, en sí mismo (siempre que no haya extralimitaciones que están más que tipificadas como faltas o delitos en la ley) nada malo sino, al contrario, más que bueno y muestra de que una sociedad es saludable y así pasa por serlo.

Sobre esto, hay una ideología que se postula muy favorable a las libertades, todas las que sean y, claro, también a la de expresión por ser, la misma, una que cualifica a las sociedades como libres o esclavas. Sí, esclavas, porque la esclavitud no es sólo de seres humanos, así, hablando de lo físico sino que se puede ser esclavo si se está sometido a determinado imperio que no te deja discrepar sobre la versión oficial de las cosas y acontecimientos que suceden en el mundo que nos ha tocado vivir. Y es que, en tal caso, la libertad, como podemos imaginar (también la de expresión, que suele de las primeras que se limita no vaya a ser que alguien se vaya de la lengua más de la cuenta…) existe más bien poco y a nivel sólo teórico.

Decimos eso de que hay una ideología que gusta de todas las libertades que se hace llamar liberalismo. Y sin embargo, como es lógico, las libertades han de tener un límite pues, de lo contrario, caemos fácilmente en el libertinaje que, en el caso del liberalismo, está reservado, no por casualidad, para aquellos que hacen de las leyes y los reglamentos una forma de conducir la realidad a su gusto y manera.

Pues bien, es justo que digamos que la libertad de expresión ha de estar lo menos limitada posible. Claro que hay un límite que es el de no hacer un daño ilegítimo a alguien haciendo uso de tal libertad. Sin embargo, si lo que se hace con la de expresión es decir la verdad (aunque no sea la oficial) no podemos admitir que desde el poder liberal se haga todo lo posible como para que tal uso de tal libertad sea lo más limitado que pueda ser o, a ser posible, poco o directamente nada.

En todo esto, en el ámbito de la libertad de expresión en un Estado liberal, hay un problema para el Estado que tiene difícil solución si es que la misma no tiene que ver con la limitación de tal libertad. Y es que sí, en un principio (en aquellas primeras constituciones que recogían tal derecho) todo era miel sobre hojuelas en el sentido de aceptar la tal libertad como algo beneficioso para el común de la población y así se recogió en multitud de ellas, las cosas han ido cambiando, digamos, en perjuicio de una libertad tan necesaria como es la de poder decir lo que se crea conveniente, por ejemplo, en contra del poder establecido.

El caso es que hoy día las cosas han cambiado mucho con el surgimiento de las llamadas “redes sociales” que se han sumado al ingente número de medios de comunicación, digamos, ya ordinarios: la prensa, la televisión, la radio, etc. Y eso ha hecho que sea muy posible zaherir al Estado liberal porque son muchos (algunos pueden pensar que demasiados) los puntos desde donde pueden venir las críticas.

Entonces ¿Es posible que se pueda limitar la libertad de expresión dadas las cosas como están?

La respuesta a esta pregunta sólo puede ser una: sí, es posible limitar la libertad de expresión. Y, de hecho, así se hace atribuyéndose el Estado un derecho que es sencillamente abusivo si tenemos en cuenta que lo que se pretende es acallar toda discrepancia que se pueda manifestar desde un medio de comunicación. Y qué decir si quien discrepa es un simple particular que no tiene el poder que pueden tener los llamados mass media…

A lo mejor con un ejemplo, de hoy mismo, se entiende mejor la cosa.

Leer más... »

18.09.21

La Palabra para el Domingo - 19 de septiembre de 2021

Resultado de imagen de SAnta Biblia

Como es obvio, hoy no es domingo 19 sino sábado, 18 de septiembre de 2021. Esto lo decimos porque hemos publicado hoy el comentario del Evangelio que siempre hemos traído aquí en día, precisamente, domingo. Sin embargo, un amable lector, sacerdote, me hizo la sugerencia de poner el comentario del Evangelio del primer día de la semana, el sábado porque, como es verdad y lamento no haberme dado cuenta, el texto del Evangelio de la Santa Misa del sábado por la tarde es el del domingo siguiente.

También lamento no haberme dado cuenta de que publicando este comentario a determinada hora de España aún es viernes en la América hispana. Por eso, y por cumplir con el horario y que las cosas sean razonables, es publicado este comentario ahora, a esta hora en España cuando ya es sábado en América. Y a lo mejor es posible que haya quien piense que decir esto no hace falta pero con franqueza digo que creo es necesario y más que necesario.

 

 

Mc 9, 30-37

 

“30 Y saliendo de allí, iban caminando por Galilea; él no quería que se supiera, 31 porque iba enseñando a sus discípulos. Les decía: ‘El Hijo del hombre será entregado en manos de los hombres; le  matarán y a los tres días de haber muerto resucitará.’ 32     Pero ellos no entendían lo que les decía y temían preguntarle. 33 Llegaron a Cafarnaúm, y una vez en casa, les preguntaba: ‘¿De qué discutíais por el camino?’ 34 Ellos callaron, pues por el camino habían discutido entre sí quién era el mayor. 35    Entonces se sentó, llamó a los Doce, y les dijo: ‘Si uno quiere ser el primero, sea el último de todos y el servidor de todos.’ 36 Y tomando un niño, le puso en medio de ellos, le estrechó entre sus brazos y les dijo: 37 ‘El que reciba a un niño como éste en mi nombre, a mí me recibe; y el que me reciba a mí, no me recibe a mí sino a Aquel que me ha enviado.’”

    

COMENTARIO

Como niños

Jesús, que conocía y comprendía la naturaleza humana y sabía por lo tanto, cuál era la verdadera razón del comportamiento de sus discípulos, sabe cómo debe explicar las cosas para que las entiendan. Él sabía cuál era su misión y que, por eso, debía de transmitir la verdadera Ley de Dios y tratar de que aquellos que serían sus testigos (en el sentido más puro, mártires) tuvieran claro cierto tipo de cosas porque de eso dependía una transmisión correcta. 

Es evidente que sus discípulos no podían entender, aún, lo que oían de la boca del Maestro. Que lo fueran a juzgar y a ajusticiar no cabía en su pensar de hombres. Eso lo harían más tarde cuando, precisamente, ocurra lo que les dice y se den cuenta, de verdad, de que lo que les decía era totalmente cierto. Ahora, al contrario, la profecía de Jesús sólo podía producirles malestar y desasosiego. 

Como hombres temen preguntar. Esto sólo podía ser debido a dos razones: o era bien porque temían que descubriera su ignorancia (¡cómo si no lo supiera el Mesías!) o porque temían que conociera su verdadera ambición (¡cómo si no lo supiera el Enviado!).Tenían a Jesús por hombre, como lo era, pero sólo por hombre, y tras su muerte, alguno de ellos debía de sucederle. Ese era su pensar. Cosas de hombres, de ambición humana y de reconocible voluntad equivocada. 

Pero claro, Jesús, que ya conocía de lo que iban discutiendo por el camino  (por eso les dice qué es lo que debía hacer alguno si quería ser el primero) les aclara, con meridiana luz, las condiciones que ha de cumplir el que será el primero. Son dos. Pero no son excluyentes sino que se han de sumar, unir, ser eficaces en su conjunto. Esto lo digo por lo que sigue. 

Dice Jesús que quien quiera ser el primero “será el último de todos y el servidor de todos”. Es decir, que no dice que se puede ser el primero siendo el último o sirviendo a los demás sino que habrá de cumplir esas dos condiciones: deberá ser el último y, además, y además, repito, deberá servir a los demás. 

De esto entendemos yo que quiere decir, el ser el último, el no tener afán de protagonismo, no querer sobresalir sobre los demás, aunque, quizá se tenga razones humanas para ello; el ser, al fin y al cabo, humilde que es virtud para cumplir siempre, siempre, aunque tantas veces sea muy difícil. 

Pero no basta con ser el último y quedarse pasivamente así, sin hacer nada y disfrutando, o aunque se disfrute, de eso sabiendo que se hace bien. Hay que hacer algo más. 

Ser servidor de todos es lo segundo que se ha de cumplir, además de lo primero. Servir ya sabemos lo que quiere decir: ¿Señor, qué quieres de mí, cómo puedo servir mejor a los demás?, podemos decir con la oración popular. Servir es darse, es olvidarse de lo que se pierde con servir, como propio quiero decir, y dejar en manos de Dios la retribución eterna. Servir es servicio, ser para el otro estrado donde apoyarse, mano que da la mano, luz para quien la necesite, y así todo lo que se quiera decir, que, por otra parte, casi siempre será poco para cumplir con este deber primero si se pretende ser eso: cristiano con conocimiento de causa que sabe la razón de su actuar en el mundo en el que está de paso. 

Pero esto no es, sólo, lo que Jesús les dice. Eso sólo no. Aún hay algo más que es, con mucho, más importante. 

Les pone un ejemplo ante el que no cabe respuesta negativa, Se ha de recibir, y ser, al niño y como un niño. Esa falta de ambición, en general, esa generosidad, ese reconocimiento de su incapacidad para tantas cosas, ese reclamo de ayuda tan alejado del orgullo adulto, etc., eso es lo que deben hacer quienes quieran seguirlo. Y esto, en una época donde al niño no era muy tenido en cuenta. 

Se recibe así a Dios y no sólo a Jesús. La aceptación del otro pequeño, la consecuencia con unos actos que tanto aprecia Jesús, eso es lo que deben cumplir, porque se acepta en nombre del Mesías y como Él quiere que se acepte. 

Vemos, pues, que este texto de Marcos contiene una gran riqueza para nuestras vidas, de ahora, de mañana, de siempre, así era Quien pronunciaba esas palabras ser el último, ser humilde, ser servidor, servir, ser como un niño, tan necesitado de ayuda y pedirla, sin orgullos falsos y reconociendo esa necesidad… muchas cosas a cumplir, mucho compromiso para nosotros. 

¿O no? Que sea que no.

 

PRECES

 

Pidamos a Dios por todos aquellos que no quieren ser como niños. 

Roguemos al Señor.

 

Pidamos a Dios por todos aquellos que quieren ser los primeros y no los últimos. 

Roguemos al Señor.

 

ORACIÓN

 

Padre Dios; ayúdanos a comprender la verdadera situación en la que nos encontramos.

 

Gracias, Señor, por poder transmitir esto.

 

 

El texto bíblico ha sido tomado de la Biblia de Jerusalén. 

 

Eleuterio Fernández Guzmán

     

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

 

Panecillo de hoy:

Perder la vida o ganarla siendo la eterna.

Para leer Fe y Obras.

 

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.