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20.02.23

Un amigo de Lolo – Sobre títulos y motivos: “El árbol desnudo"

Presentación

HAGIOPEDIA: Beato MANUEL LOZANO GARRIDO “Lolo”. (1920-1971).

Ya son algunos años los que, el que esto escribe, lleva escribiendo sobre el Beato de Linares (Jaén, España) en esta casa de InfoCatólica. Siempre ha valido la pena hacer algo así y aportar, aunque sea, un granito de arena a la comprensión de un creyente tan fuerte y profundo como es Lolo. 

El linarense universal que tanta atracción espiritual tiene para quien lo conoce, no deja de producir interés en aquella persona que se acerca a su persona a través de su obra pues ahora mismo no resulta posible hacerlo personalmente o, digamos, en la intimidad de la conversación entre amigos, que lo somos todos aquellos que ansiamos serlo.

Lolo nos acerca a lo bueno que tiene saber que, cuando se es hijo de Dios la mejor forma de serlo es, sencillamente, siéndolo. Y él una muestra perfecta de cómo hacer algo que, algunas veces, a muchos nos resulta difícil y a algunos… imposible. 

Acerquémonos, desde ahora, a la obra misma de Lolo a su intimidad podríamos decir, con lo que vamos a ganar, seguramente, mucho y más que mucho. Y, para más abundancia de lo bueno y mejor, al final de todo esto les ponemos uno de los aforismos espirituales que publicó Lolo en su libro ”Bien venido, amor“. Vamos, miel sobre hojuelas, como se dice en la Biblia pues esto, al fin y al cabo, es cosa del alma de cada cual.  

Sobre títulos y motivos:  El árbol desnudo

El árbol desnudo | Beato Manuel Lozano Garrido, beato Lolo

Y es que, en esto también, en el título que el escritor da a sus obras, o, mejor, sobre todo en esto, hay un motivo o muchos motivos. Y es que, en el fondo, titular de una forma o de otra puede cambiar el sentido de lo escrito pero, más que nada, refleja lo que, desde el corazón mismo, sale al mundo exterior. 

Eso pasa con el octavo libro que publicó Lolo. Corría el año 1969 cuando salió a la luz pública este libro que fue, por otros libros aquí citados, un año muy fructífero para Lolo. 

Digamos que este libro es, ni más ni menos, que una autobiografía escrita por Lolo en forma de novela en la que, claro, los nombres que aparecen en la misma no son los reales pero se entiende todo, digamos, perfectamente según conocemos hoy día a las personas que están ahí representadas. Y es claro que, en su día, todo lector sabía a quien se refería Manuel Lozano Garrido cuando decía esto o lo otro…  

Aquí, Lolo es Andrés y su hermana Lucy es Emilia. Y así otros personajes que cambian de nombre por razones bastante lógicas y esperadas. Sin embargo, como decimos arriba, todo lo que pasa es perfectamente aplicable a la vida misma de Lolo. Pero todo, todo. 

No es exagerado decir que este personaje pasa por lo mismo que pasó Manuel Lozano a lo largo de su vida. Incluso viaja a Lourdes, lo mismo que hizo el Beato de Linares. Y eso, claro está, no puede ser casualidad sino la voluntad expresa de narrar lo que había sido, hasta entonces, su vida. 

En cuanto a Emilia (Lucy), la hermana que entregó su juventud al cuidado de Lolo y que hace relativamente poco tiempo fue a reunirse con él donde sólo pueden estar los buenos hijos de Dios, deja marchar al amor de su vida, Enrique, porque sabe que tiene una obligación, ella lo cree así, contraída con las circunstancias de quien tanto está sufriendo.


Así, en un momento determinado le dice (p. 261)


“Si ahora te esfuerzas en comprender ya verás cómo la felicidad viene a tu encuentro. No dejes que el recuerdo mío te convierta en una estatua de sal. Que te dé fuerzas el prodigio de fortaleza que esta noche has hecho conmigo y ya, después, olvida. Yo no soy más que una leve mujer reclamada con urgencia; y pienso que en el amor todos los telegramas son azules”.

Incluso, en un momento determinado, Emilia (Lucy) le dice a Andrés (Lolo) p. 183:


“¿Verdad que hemos de estar así de juntos siempre, como de pequeños, aquella vez que nos perdimos y nos encontraron juntos, caminando de la mano por una vereda del campo?”

 

Este libro, como autobiografía, retrata a la perfección la vida y existencia de una persona como fue Manuel Lozano Garrido. Y por eso todo lo que contiene es la mejor manera de conocer, de primera mano, cómo fue y cómo de desarrollo el devenir de una persona que, como podemos leer en sus páginas, tuvo una fuerza espiritual impagable. 

Ciertamente, esta novela de Lolo, requerida por muchos de sus amigos como él mismo refleja en alguno de sus libros (en el sentido de que le insistían en que la terminara) tiene un sabor a entrega que deja el corazón abierto a la posibilidad de lo que puede parecer imposible a primera vista. Quien no puede nada, lo consigue todo y quien lo consigue todo lo ha conseguido partiendo de la nada en la que ha quedado por mor de su situación física. Y eso sí es un milagro verdadero y una prueba fehaciente de la existencia de Dios y del poder que tiene que todo lo tiene y puede y transmite algo de su Espíritu a alguno de sus hijos que se hace invencible ante lo vencible e irreprochable ante cualquier reproche de los indoctos en materia de fe, de sufrimiento y de sobrenaturalización del dolor.  

Y ante esto sólo podemos decir dos cosas: Amén y gracias.

 

Eleuterio Fernández Guzmán



Panecillos de meditación



Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” 
(En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:


Saber sufrir, espiritualmente hablando, es un verdadero tesoro.

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor

“Todo lo que de Dios viene es de una belleza infinita. Ocurre como con el sol, que desparrama su fuerza a raudales por el firmamento, aunque a nosotros no nos llegue más que una parte infinitesimal, la justa para saborear a su punto la armonía de su luz.”(7)”

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Para leer Fe y Obras.
Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

 

13.02.23

Un amigo de Lolo – Sobre títulos y motivos: “Reportajes desde la cumbre"

Presentación

HAGIOPEDIA: Beato MANUEL LOZANO GARRIDO “Lolo”. (1920-1971).

Ya son algunos años los que, el que esto escribe, lleva escribiendo sobre el Beato de Linares (Jaén, España) en esta casa de InfoCatólica. Siempre ha valido la pena hacer algo así y aportar, aunque sea, un granito de arena a la comprensión de un creyente tan fuerte y profundo como es Lolo. 

El linarense universal que tanta atracción espiritual tiene para quien lo conoce, no deja de producir interés en aquella persona que se acerca a su persona a través de su obra pues ahora mismo no resulta posible hacerlo personalmente o, digamos, en la intimidad de la conversación entre amigos, que lo somos todos aquellos que ansiamos serlo.

Lolo nos acerca a lo bueno que tiene saber que, cuando se es hijo de Dios la mejor forma de serlo es, sencillamente, siéndolo. Y él una muestra perfecta de cómo hacer algo que, algunas veces, a muchos nos resulta difícil y a algunos… imposible. 

Acerquémonos, desde ahora, a la obra misma de Lolo a su intimidad podríamos decir, con lo que vamos a ganar, seguramente, mucho y más que mucho. Y, para más abundancia de lo bueno y mejor, al final de todo esto les ponemos uno de los aforismos espirituales que publicó Lolo en su libro ”Bien venido, amor“. Vamos, miel sobre hojuelas, como se dice en la Biblia pues esto, al fin y al cabo, es cosa del alma de cada cual.  

Sobre títulos y motivos: Reportajes desde la cumbre

Reportajes desde la cumbre | Beato Manuel Lozano Garrido, beato Lolo

Y es que, en esto también, en el título que el escritor da a sus obras, o, mejor, sobre todo en esto, hay un motivo o muchos motivos. Y es que, en el fondo, titular de una forma o de otra puede cambiar el sentido de lo escrito pero, más que nada, refleja lo que, desde el corazón mismo, sale al mundo exterior.

 

Eso pasa con el séptimo libro que publicó Lolo. Corría el año 1969 cuando salió a la luz pública este libro. Y podemos leer, en el mismo título que hay, algo que nos extraña: la “cumbre” desde donde se escriben tales reportajes. Y es que en la cumbre no está Otro que Dios mismo que es quien se dirige a su criatura humana para decirle muchas y más que interesantes cosas…

 

Está muy bien que Lolo se ponga, por así decirlo, en el lugar de Dios y nos escriba algo así como lo que nuestro Creador nos podría decir a nosotros, que estamos aquí abajo a la escucha de lo que pueda decirnos. Y bien que lo dice en las páginas de este libro que es, verdaderamente, maravilloso. 

Este libro muestra el recorrido de Dios por la vida del hombre. Y lo resume muy bien, aunque pronto, el P. José María de Llanos y Pastor, SJ. que en el Prólogo dice que

Al fin de todo ya resumiría, hermano, yo resumiría, tu libro con esa misma palabra tuya y dicha por ti pensando en Él y redicha por mí y los lectores, pensado en ti: ‘Vivimos todos de las rentas de un hombre desnudo’. Es decir, gracias en nombre de todos. Y la Paz”. 

El caso es que Dios, que ama a su descendencia (como podemos imaginar) no deja de decirnos cuál sería el cumplimiento de su santísima Voluntad. Y eso lo viene haciendo desde que Adán y Eva pisaron el Paraíso (aunque luego pasara lo que pasó) Por eso estos reportajes nos aportan algo más que palabras: nos aportan un modo de ser que, en verdad, nos conviene y nos conviene más de lo que podamos creer nosotros, tantas veces, alejados de lo que Dios quiera para nosotros.  

Debemos, de todas formas, advertir algo (para que se vea la riqueza espiritual de estas páginas) Y es que dentro de este libro haya otro libro. En concreto, el capítulo III, de título “Un corazón para un Reino”, ocupa buena parte de sus más de 300 páginas (más de 170) y las dedica Lolo, en esta muy especial carta de Dios al hombre, a contemplar las Bienaventuranzas que recoge el Evangelio de San Mateo. Y no tienen precio porque es impagable (con el dinero del mundo esto no se paga) el contenido de estas páginas. 

Como podemos ver, no hay aspecto de nuestra fe, la que debe ser profunda y estar arraigada en nuestro corazón, que el Todopoderoso, nuestro Padre del Cielo, no toque o refiera en estas páginas escritas por Lolo. Y tampoco debe extrañarnos pues, al fin y al cabo, es “Dios” (entendamos esto) quien escribe estos reportajes y a Él nada se le escapa que debamos conocer.  

Y todo esto porque Dios espera mucho de nosotros. Por eso nos dice que (p. 73) 

“Si la creación es una riqueza, yo no puedo repudiar la fortuna que os pongo entre las manos. De lo contrario, fallaría en mi Providencia, pero el mundo es un camino y quedarse a vivir en los paradores, una renuncia a la marcha”.

Todo, pues, está puesto para nosotros, descendencia divina, pero con una sola condición: querer aspirar a la meta que no es otra que la vida eterna y no quedarse mirando los oropeles de lo puesto, en efecto, para nosotros. 

Y terminemos al revés de cómo deberíamos haberlo hecho. Y es que Lolo escribe, en este libro, esta dedicatoria:

 “Al aire que respiro,

la luz que me alumbra, 
el lenguaje que uso,
la calle en que habito, 
y las gentes que me rodean;
a todo eso que se constituye
de recuerdos, costumbres, sentimientos,
ilusiones, afanes o encuentros 
y que se llama ‘mi pueblo’,
el sitio en que nací y vivo, los paisanos, mis amigos
y esa ancha familia de lectores, que componen hoy 
en torno mío con un inmenso y apretado corazón. 
Con mi gratitud.” 

Pues eso, esto demuestra más que bien que Lolo supo muy bien entender esos "reportajes desde la cumbre". 

 

Eleuterio Fernández Guzmán



Panecillos de meditación



Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” 
(En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:


Saber sufrir, espiritualmente hablando, es un verdadero tesoro.

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor

“Todo lo que de Dios viene es de una belleza infinita. Ocurre como con el sol, que desparrama su fuerza a raudales por el firmamento, aunque a nosotros no nos llegue más que una parte infinitesimal, la justa para saborear a su punto la armonía de su luz.”(7)”

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Para leer Fe y Obras.
Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

 

6.02.23

Un amigo de Lolo – Sobre títulos y motivos: “Bien venido, amor"

Presentación

HAGIOPEDIA: Beato MANUEL LOZANO GARRIDO “Lolo”. (1920-1971).

Ya son algunos años los que, el que esto escribe, lleva escribiendo sobre el Beato de Linares (Jaén, España) en esta casa de InfoCatólica. Siempre ha valido la pena hacer algo así y aportar, aunque sea, un granito de arena a la comprensión de un creyente tan fuerte y profundo como es Lolo. 

El linarense universal que tanta atracción espiritual tiene para quien lo conoce, no deja de producir interés en aquella persona que se acerca a su persona a través de su obra pues ahora mismo no resulta posible hacerlo personalmente o, digamos, en la intimidad de la conversación entre amigos, que lo somos todos aquellos que ansiamos serlo.

Lolo nos acerca a lo bueno que tiene saber que, cuando se es hijo de Dios la mejor forma de serlo es, sencillamente, siéndolo. Y él una muestra perfecta de cómo hacer algo que, algunas veces, a muchos nos resulta difícil y a algunos… imposible. 

Acerquémonos, desde ahora, a la obra misma de Lolo a su intimidad podríamos decir, con lo que vamos a ganar, seguramente, mucho y más que mucho. Y, para más abundancia de lo bueno y mejor, al final de todo esto les ponemos uno de los aforismos espirituales que publicó Lolo en su libro ”Bien venido, amor“. Vamos, miel sobre hojuelas, como se dice en la Biblia pues esto, al fin y al cabo, es cosa del alma de cada cual.  

Sobre títulos y motivos: Bien venido, amor

Bien venido Amor | Beato Manuel Lozano Garrido, beato Lolo

Y es que, en esto también, en el título que el escritor da a sus obras, o, mejor, sobre todo en esto, hay un motivo o muchos motivos. Y es que, en el fondo, titular de una forma o de otra puede cambiar el sentido de lo escrito pero, más que nada, refleja lo que, desde el corazón mismo, sale al mundo exterior.

 

Eso pasa con el sexto libro que publicó Lolo. Corría el año 1969cuando salió a la luz pública este libro que es, de entre los publicados por el Beato de Linares (Jaén, España), digamos que el más extraño por la forma en la que está escrito. Además, el Prólogo del libro lo escribió el P. Rafael Higueras Álamo, a la sazón (ahora, antes lo fue de la de beatificación) postulador de la causa de canonización de Lolo. 

 

El libro está dividido en cinco apartados que son, a saber, Dios, Amor, Creador por Amor, El hombre, Amor, Humana sed de Dios y Proyección de Dios sobre el hombreY cada uno de ellos está dividido, a su vez, en otros apartados que se componen, también, de otros apartados donde se recogen, una a una, aquellas frases de las que habla Lolo. Frases que son acercamientos al alma de quien escribe y, por extensión, a la de cualquiera que pueda llevarse al corazón pensamientos tan importantes para el creyente. 

Digamos que se trata de aforismos. Y, por tanto, se trata de sentencias breves que, referidas a la fe católica, contienen aquello que cree quien los escribe (en este caso Manuel Lozano Garrido) y son una buena muestra de la forma de creer… 

Bien venido, amor, el título de este libro lo dice todo. Y es que, en las frases que contiene el mismo se recoge, precisamente, lo que piensa Lolo desde su mismo corazón: da la bienvenida al Amor, así con mayúscula, que Dios infunde en el mismo. 

Es este libro como una puerta abierta a un mundo donde Dios está presente y donde rebosa aquello que el Creador quiera para su criatura: la vida, la existencia llevaba por su mano hasta la misma vida eterna que tiene reservada para quien en Él cree y, creyendo, lleva tal creencia a su ser diario, a cada momento de cada instante… 

Así, por ejemplo, nos dice Lolo esto que sigue (entre paréntesis, el número de la reflexión contenida en el libro): 

“¿Qué importa el camino con los ojos vendados, si una mano me lleva y esa palma, Amor, es la tuya?” (282)

“Los más desgraciados son los analfabetos de Dios” (435)

“Dios sólo invade cuando las puertas de un corazón se le abren de par en par y en el umbral le espera la bienvenida de un ‘fiat’” (783)

“¡Preséntame a Fulano. Relacióname con Zutano! Y ¿con Dios no te apasiona?” (5)

“Fe se escribe con “f” de fuego y “e” de esperanza” (569)

“La oración es un generoso camino de devolución de la visita de Dios” (585)

“Hay cosas sin las que uno no puede vivir, como el oxígeno, el agua y el sol, pero ¿sin Dios?” (420) 

Como podemos ver, el ser de Lolo expresado aquí (y en el resto del libro que es, lógicamente, mucho más extenso) tiene todo que ver con una fe profunda, con saber en Quién cree y las razones y motivos de tal creencia, con querer expresar que sí, que si se cree y se cree de esta manera Dios ha de estar feliz y ver que su criatura hace lo que de hacer.  

Este libro, además, puede ser utilizado por quien lo lea como una verdadera guía de la fe, una guía llevada por el amor de quien, sabiendo Quién lo amaba, le correspondía. 

  

Eleuterio Fernández Guzmán



Panecillos de meditación


Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” 
(En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:


Saber sufrir, espiritualmente hablando, es un verdadero tesoro.

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bien venido, amor

“Dios es milagrosamente sencillo” (6)”

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Para leer Fe y Obras.

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

30.01.23

Un amigo de Lolo – Sobre títulos y motivos: “Cartas con la señal de la Cruz“

Presentación

HAGIOPEDIA: Beato MANUEL LOZANO GARRIDO “Lolo”. (1920-1971).

Ya son algunos años los que, el que esto escribe, lleva escribiendo sobre el Beato de Linares (Jaén, España) en esta casa de InfoCatólica. Siempre ha valido la pena hacer algo así y aportar, aunque sea, un granito de arena a la comprensión de un creyente tan fuerte y profundo como es Lolo. 

El linarense universal que tanta atracción espiritual tiene para quien lo conoce, no deja de producir interés en aquella persona que se acerca a su persona a través de su obra pues ahora mismo no resulta posible hacerlo personalmente o, digamos, en la intimidad de la conversación entre amigos, que lo somos todos aquellos que ansiamos serlo.

Lolo nos acerca a lo bueno que tiene saber que, cuando se es hijo de Dios la mejor forma de serlo es, sencillamente, siéndolo. Y él una muestra perfecta de cómo hacer algo que, algunas veces, a muchos nos resulta difícil y a algunos… imposible. 

Acerquémonos, desde ahora, a la obra misma de Lolo a su intimidad podríamos decir, con lo que vamos a ganar, seguramente, mucho y más que mucho. Y, para más abundancia de lo bueno y mejor, al final de todo esto les ponemos uno de los aforismos espirituales que publicó Lolo en su libro ”Bien venido, amor“. Vamos, miel sobre hojuelas, como se dice en la Biblia pues esto, al fin y al cabo, es cosa del alma de cada cual.  

Sobre títulos y motivos: Cartas con la señal de la Cruz

Cartas con la señal de la Cruz | Beato Manuel Lozano Garrido, beato Lolo

Y es que, en esto también, en el título que el escritor da a sus obras, o, mejor, sobre todo en esto, hay un motivo o muchos motivos. Y es que, en el fondo, titular de una forma o de otra puede cambiar el sentido de lo escrito pero, más que nada, refleja lo que, desde el corazón mismo, sale al mundo exterior. 

Eso pasa con el quinto libro que publicó Lolo. Corría el año 1967 cuando salió a la luz pública estas Cartas con la señal de la Cruz. Y tal título tiene razón de ser porque, para empezar, se trata de epístolas, de misivas, de cartas y, luego, porque todas ellas llevan inscritas, a fuego, lo que supone la cruz de cada cual, ese algo más que símbolo formado por los maderos, en cruz, del dolor y el sufrimiento. 

A este respecto, es cierto que recopilaciones de cartas las ha habido, y muchas, a lo largo de la historia de la literatura. Y es que las mismas muestran, digamos, una determinada relación entre quien las envía y quien las recibe. Sin embargo, las que recoge este libro de Lolo tienen algo que las hace especiales: tratan de situaciones, digamos, dolorosas, sufrientes. Y, lo que es más, estando dirigidas a alguien que, como Manuel Lozano Garrido también sufría en su cuerpo de diversos males… digamos que no podían tener mejor destinatario para que el mismo comprendiera a la perfección el qué y el cómo de cada caso particular… 

Este libro está dividido en tres partes. Y lo está de una forma muy curiosa porque la primera de ellas tiene como título “Cartas en horizontal” y tiene como expresión la correspondencia que mantuvo Lolo con muchas personas enfermas o sanas en las que se puede apreciar el sentido divino de mucho de lo que dice el beato de Linares; la segunda parte lleva como título “Palabras verticales” y es como una especie de Vía Crucis en el que va repasando cada uno de los momentos de dolor de Nuestro Señor desde que es condenado a muerte hasta que es sepultado; por fin, la tercera parte es una especie de conformación de la cruz con lo anteriormente escrito. Lleva como título “De la horizontal y la vertical, una cruz”. Allí dice, por ejemplo, en la página 216, que

 

“Las cosas dan una Cruz; los hombres, también; la vida está por una Cruz maravillosa. ¡Cuántas cruces y qué claros o felices sus mensajes, deletreados con ojos limpios! Porque las cosas, los sucesos y los destinos –ahí tan quietos y silenciosos- tienen una palabra, una sugerencia, un signo, que es ese tan vigoroso y definitivo que se llama LA CRUZ, la grande, la del Dios que redime”.

 

No podemos negar que este libro es verdaderamente necesario en la epopeya de edición de Lolo. Y es que su obra, una parte de la cual más que importante, está escrita cuando está ya ciego, debía tener algo así como un reflejo en lo que era la realidad misma de nuestro amigo: el dolor y el sufrimiento del prójimo al que responde alguien que sabe más que bien de lo que hablan los que se dirigen a él.  

Este libro contiene ejemplos y ejemplos de personas que lo están pasando, física o espiritualmente, bastante mal. Y se dirigen a quien sabe los puede comprender a la perfección. Y por eso es tan especial el contenido de este pues nos descubre a un Lolo que, siendo capaz de hacerse cargo de las muchas situaciones que se le plantean, sabe responder desde su misma vida y hacerlo con una razón y motivación que está a la altura de las circunstancias de quien quiere sincerarse con él.  

Cartas con la señal de la Cruz muestra a la perfección que hay, entonces y ahora es seguro que también, muchas personas que se siente atenazadas por la enfermedad y que, a lo mejor, creen no tener vía de escape. Y Lolo, en sus respuestas, les muestra que sí, que hay una que tiene que ver con la comprensión del dolor y el sufrimiento que es como él lo ha hecho a lo largo de su vida, entonces ya más de veinte años en su sillón de ruedas…

Y tal es este libro, lleno de paz aunque de dolor y sufrimiento esté lleno; lleno de esperanza aunque repleto de malos momentos y peores futuros; iluminando la existencia de quien se lo acerca a sus ojos y a su corazón aunque, en principio, su título augure instantes poco recomendables. Y Lolo nos lo ofrece con la caridad suprema de su corazón. 

  

Eleuterio Fernández Guzmán



Panecillos de meditación


Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” 
(En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:


Saber sufrir, espiritualmente hablando, es un verdadero tesoro.

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor

“Dios es milagrosamente sencillo” (6)”

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Para leer Fe y Obras.

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

23.01.23

Un amigo de Lolo – Sobre títulos y motivos: “Las golondrinas nunca saben la hora“

Presentación

HAGIOPEDIA: Beato MANUEL LOZANO GARRIDO “Lolo”. (1920-1971).

Ya son algunos años los que, el que esto escribe, lleva escribiendo sobre el Beato de Linares (Jaén, España) en esta casa de InfoCatólica. Siempre ha valido la pena hacer algo así y aportar, aunque sea, un granito de arena a la comprensión de un creyente tan fuerte y profundo como es Lolo. 

El linarense universal que tanta atracción espiritual tiene para quien lo conoce, no deja de producir interés en aquella persona que se acerca a su persona a través de su obra pues ahora mismo no resulta posible hacerlo personalmente o, digamos, en la intimidad de la conversación entre amigos, que lo somos todos aquellos que ansiamos serlo.

Lolo nos acerca a lo bueno que tiene saber que, cuando se es hijo de Dios la mejor forma de serlo es, sencillamente, siéndolo. Y él una muestra perfecta de cómo hacer algo que, algunas veces, a muchos nos resulta difícil y a algunos… imposible. 

Acerquémonos, desde ahora, a la obra misma de Lolo a su intimidad podríamos decir, con lo que vamos a ganar, seguramente, mucho y más que mucho. Y, para más abundancia de lo bueno y mejor, al final de todo esto les ponemos uno de los aforismos espirituales que publicó Lolo en su libro ”Bien venido, amor“. Vamos, miel sobre hojuelas, como se dice en la Biblia pues esto, al fin y al cabo, es cosa del alma de cada cual.  

Sobre títulos y motivos:  Las golondrinas nunca saben la hora

Las golondrinas nunca saben la hora | Beato Manuel Lozano Garrido, beato  Lolo

Y es que, en esto también, en el título que el escritor da a sus obras, o, mejor, sobre todo en esto, hay un motivo o muchos motivos. Y es que, en el fondo, titular de una forma o de otra puede cambiar el sentido de lo escrito pero, más que nada, refleja lo que, desde el corazón mismo, sale al mundo exterior.

Eso pasa con el cuarto libro que publicó Lolo. Corría el año 1967 cuando salió a la luz pública Las golondrinas nunca saben la hora cuyo título, si bien extraño, tiene todo su sentido en el contexto en el que está escrito.

Este libro tiene la particularidad que recoge el momento en el que Lolo pierde la vista y pasa a formar parte del mundo de los ciegos. Y queda perfectamente enmarcado en dos citas: una puesta al principio que no es suya, sino de Santa Teresa de Jesús y que dice: 

Cuando menos veo, más creo”

 Luego, al final del libro sí que expresa Lolo lo que, al haberse quedado ciego, sabe que le pasa: 

Ya es noche, siempre de noche. Que sea, en cambio, mediodía también en mi corazón”.

Vemos que sí, que para Manuel Lozano Garrido es siempre de noche. Pero eso no quiere decir que se venga abajo ni nada por el estilo. Y es que, como muchas veces hace a lo largo de su vida y deja escrito en sus libros, tiene un corazón más fuerte que el de un toro. Por eso, se sobrepone a tal circunstancia o, como diría él mismo, “sobrenada” sobre su ceguera y quiere expresa que, a pesar de no ver con los ojos de la cara, haciendo uso del sentido de la vista, a pesar de eso, decimos, quiere que sea siempre “medio día en mi corazón”. Y es que así la noche, su noche, no se iba a imponer en vida. No quería y, claro, no lo hizo. 

Este libro es un diario. Y recoge la vida de Lolo entre el 2 de junio de 1961 y el 1 de julio de 1965. Algo más, pues, de cuatro años en la existencia del Beato de Linares (Jaén, España) 

Es lógico que un periodo tan amplio de tiempo dé para mucho. Por eso, estas páginas contienen, nada más y nada menos que el “Decálogo del periodista” (p. 170) y las “Campanadas” (12) que a la hora del último día del año de 1964 escribe para recordarnos qué es lo que resulta verdaderamente importante para un momento como es el del último día de un año, en tal caso el de 1964. 

Es cierto y verdad que este libro es, verdaderamente, maravilloso. Y es que estamos ante una obra de arte que emociona por muchos momentos y hacer llorar en tantos otros… porque hay rincones de privilegio donde se escribe desde la poesía de un corazón generoso y una mano que, aún sin poder, dibuja en el tiempo que nos ha tocado vivir una luz carente de superficialidad y, al contrario, sí de profundo hacer en el alma de quien lee sus muchos iluminantes párrafos y sus muchos acercares a las cercanías de Dios. Presente, el Padre, certifica “Lolo” que quiere “latir con fuerza en los pensamientos, en las ansias, en los ideales, y que toda esa sustancia de amor que significa la sangra se derrame a borbotones por las acequias de la generosidad y lleve su calor, su vitalidad y su riqueza a todas las criaturas del universo” (p. 89). Y a fe que lo consigue no quedándose corto nunca sino llenándonos de su ilusión y de su generoso ser, santo de toda fama de la santidad que Dios da a quien quiere aceptar su presencia.

En realidad, las golondrinas, que, como dice Lolo, nunca saben la hora, sí han sabido traer a las páginas de este libro, un santo hacer y un proceder del que no se puede decir otra cosa que no sea gozosa o dar gracias, a la vez, a quien ha sabido plasmar, a lo largo de los cuatro años de su vida que se recogen en el mismo, lo que un hijo de Dios hace cuando sabe que lo es.

  

Eleuterio Fernández Guzmán



Panecillos de meditación


Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” 
(En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:


Saber sufrir, espiritualmente hablando, es un verdadero tesoro.

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor

” Dios es como el rayo ‘láser’: una poderosísima y casi milagrosa concentración de luz y de fuerza, salvo que en Él se llama Amor” (4)”

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Para leer Fe y Obras.

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.