J.R.R. Tolkien - Ventana a la Tierra Media – Aquel bendito insecto

Resultado de imagen de JRR TOLKIEN

Sí, es cierto que alguien puede pensar que estamos desvariando al escribir sobre esto pero, dado los años que han pasado desde entonces y el resultado de todo aquello… en fin, que bien podemos agradecer que a Tolkien padre le pasara lo que le pasó en Francia, en aquellas trincheras malditas donde tantos murieron… 

En realidad, esto no es más un ejemplo de literatura-ficción que, dado de la persona de la que hablamos, en fin… que tampoco está tal mal. 

Pues bien. Estamos allí, en 1916 en plena Guerra Mundial (la primera de las dos que el siglo pasado, el XX, produciría para aberración y vergüenza del ser humano) Y nuestro autor, el oficial de comunicaciones J.R.R. Tolkien está enfrascado en la guerra, en cada batalla en la que se ve inmerso. 

La situación no es buena pues la guerra de trincheras, además de no ser demasiado vistosa es, al contrario, más que mortífera y no hay día que no mueran cientos y cientos de soldados por parte de los dos bandos. Y, por tanto, eso pasa en el del inglés milita aquel que ya había tenido ciertas ideas para escribir sobre un mundo nuevo

Entonces llega el momento clave. Y aquí podemos imaginar dos situaciones distintas que son, a saber:

 

-      A Tolkien padre no le pica el piojo que le podía transmitir la llamada “fiebre de las trincheras”.

-      Tolkien es herido e, incluso, muerto en alguna de las batallas en las que iba a intervenir y le pasa lo mismo que a muchos de sus amigos.

Regreso histórico de fiebre de las trincheras a Colorado

El caso es que si le hubiera pasado la primera de las situaciones y no hubiera sido devuelto a Inglaterra bien podía haberle pasado la segunda que era, verdaderamente, peor que contraer la dichosa fiebre. 

Imaginamos, por tanto, que la primera es la que le acaece y aquel insecto no le hace enfermar. Entonces, a lo mejor, podría haberse llegado a producir hasta su muerte como pasó con millones de soldados. Hubiera pasado a ser, no lo podemos negar, un nombre en una lista, un número en una estadística… y ya. 

No podríamos, por ejemplo, tener conocimiento alguno de un ser llamado Hobbit porque nunca podría haber aparecido en ningún papel en blanco de un examen, 

No podríamos, por ejemplo, tener por real la existencia de una Tierra llamada Media pues su subcreador no habría estado allí para darla a nacer al mundo,

 

No podríamos haber gozado, por ejemplo, con las aventuras del personaje más extraño de todos los creados por aquel hombre, un tal Tom Bombadil,

 

No podríamos haber soñado, siquiera, con conocer un lugar donde las montañas, los ríos, los árboles y demás personajes naturales son esenciales en sus historias,

 

No podríamos, por ejemplo, conocer a la Compañía del Anillo, ni el fin que la misma tenía por cumplir, ni el resultado de aquel caminar por tierras tan peligrosas al estar acechadas por el Mal,

No podríamos, por ejemplo, conocer el Principio de todo aquello como luego supimos del mismo,

 

No podríamos, por ejemplo, ver aparecer, con el tiempo que pasaba, a Elfos, Enanos, Hombres y Medianos,

 

No podríamos, por ejemplo, haber descubierto que no era imposible que entre ellos se llevaran bien y tuvieran un objetivo común,

 

No podríamos, por ejemplo, haber conocido bien a Beowulf o a Kullervo,

 

No podríamos, por ejemplo, haber conocido a los personajes sin los cuales ya no es lo mismo nuestra vida, ni nuestra imaginación, ni, en fin, lo que somos y cómo somos,

 

No podríamos, por ejemplo, habernos dado cuenta de que Dios, en su infinita Bondad, suscita entre sus hijos a algunos a los que tanto debemos por haber sido tan especiales en sus vidas y con sus vidas.

 

No podríamos, por decirlo pronto, mirar al mundo con la misma mirada con que se le mira cuando has podido leer que el Mal puede ser vencido por el Bien y que hay una serie de valores que, de respetarlos, nos hacen mejores personas.

 

Gracias a Dios, de todas formas, no le sucedió lo que hubiera tenido las consecuencias citadas arriba. Y por eso titulamos esto “Aquel vendido insecto” aunque bien podríamos haber puesto, por ejemplo, “Bienvenida enfermedad”. Lo que pasa es que esto nos da reparo por las muchas muertes que se produjeron entonces entre las que se encontraban la de los mejores amigos de J.R.R. Tolkien. Por eso sólo nos queda agradecer a los que dieron su vida por un mundo mejor en una batalla contra el Mal y contra todos los Orcos que entonces pululaban por los campos de batalla.

 

¡Arriba las espadas y las copas! ¡Un homenaje así siempre es merecido!

  

Eleuterio Fernández Guzmán- Erkenbrand de Edhellond

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano GarridoLolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Tierra Media: otra Tierra, esta Tierra. 

Para leer Fe y Obras.

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

Todavía no hay comentarios

Dejar un comentario



No se aceptan los comentarios ajenos al tema, sin sentido, repetidos o que contengan publicidad o spam. Tampoco comentarios insultantes, blasfemos o que inciten a la violencia, discriminación o a cualesquiera otros actos contrarios a la legislación española, así como aquéllos que contengan ataques o insultos a los otros comentaristas, a los bloggers o al Director.

Los comentarios no reflejan la opinión de InfoCatólica, sino la de los comentaristas. InfoCatólica se reserva el derecho a eliminar los comentarios que considere que no se ajusten a estas normas.