InfoCatólica / Eleuterio Fernández Guzmán / Archivos para: Enero 2019

16.01.19

Ahora resulta que esto no ofende. ¡Cosas veredes, Sancho!

Vayamos al grano, sin perder tiempo alguno porque respeto puede haber por las resoluciones judiciales pero no creemos que sea delito no estar de acuerdo con ellas cuando no se está de acuerdo con ellas.

 

Esto dice el artículo del Código Penal español:

 

“1. Incurrirán en la pena de multa de ocho a doce meses los que, para ofender los sentimientos de los miembros de una confesión religiosa, hagan públicamente, de palabra, por escrito o mediante cualquier tipo de documento, escarnio de sus dogmas, creencias, ritos o ceremonias, o vejen, también públicamente, a quienes los profesen o practiquen.

 

2. En las mismas penas incurrirán los que hagan públicamente escarnio, de palabra o por escrito, de quienes no profesan religión o creencia alguna.”

 

Por otra parte, la palabra “escarnio” quiere decir:

 

“Burla cruel cuya finalidad es humillar o despreciar a alguien.“

 

Sinónimos suyos son: “afrenta, agravio, burla, mofa, humillación, ofensa, insulto, injuria, vejación, menosprecio.”

 

Y, ya, para terminar, “afrenta” quiere decir:

 

“Hecho o insulto que ofende gravemente a una persona por atentar contra su dignidad, su honor, su credibilidad, etc.”

 

Ahora, miren ustedes esta imagen:

 

Por su parte, al parecer el magistrado que se ha acabado ocupando del caso (después de recursos y demás), ha escrito esto:

“No basta con que se ofendan los sentimientos religiosos de otros, sino que se requiere que esa conducta haga escarnio público de los dogmas, creencias, ritos o ceremonias de una confesión religiosa, y se tiene que hacer con inequívoca e expresa intención de ofender esos sentimientos religiosos". 

Y es que dice el citado magistrado que: “eso no sucedió". 

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15.01.19

Un amigo de Lolo – "Lolo, libro a libro"- Lo que no entendemos

Presentación

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Yo soy amigo de Lolo. Manuel Lozano Garrido, Beato de la Iglesia católica y periodista vivió su fe desde un punto de vista gozoso como sólo pueden hacerlo los grandes. Y la vivió en el dolor que le infligían sus muchas dolencias físicas. Sentado en una silla de ruedas desde muy joven y ciego los últimos nueve años de su vida, simboliza, por la forma de enfrentarse a su enfermedad, lo que un cristiano, hijo de Dios que se sabe heredero de un gran Reino, puede llegar a demostrar con un ánimo como el que tuvo Lolo.

Sean, las palabras que puedan quedar aquí escritas, un pequeño y sentido homenaje a cristiano tan cabal y tan franco.

 

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Continuamos con el traer aquí textos del Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo. Lo hacemos ahora con “El sillón de ruedas”.

Lo que no entendemos

 

“Para nuestra limitación, el significado de la obra redentora es como el nacimiento de una cuarta dimensión con la que a las potencias se les ofrecen nuevas perspectivas o un sereno y majestuoso orden en el que los hechos articulan con precisión, sentido, armonía y grandeza.”

 

Que no entendamos muchas cosas relacionadas con nuestra fe católica no es de extrañar. Y no lo es porque las mismas proceden de Quien nos ha creado y mantiene en el mundo y no estamos, simplemente, capacitados para entenderlo todo.

El Beato Manuel Lozano Garrido, que de esto sabía más que algo, habla de “nuestra limitación” pues no hablamos, ni habla él, de la que son físicas que pueden soportarse sino de aquellas que, siendo espirituales, no siempre estamos dispuestos a comprender ni, sobre todo, a aceptar.

Nosotros nacemos, nos movemos y existimos, como dice el Apóstol. Y, sin embargo, precisamente porque somos pecadores, necesitamos ser redimidos, perdonados, salvados.

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14.01.19

Serie Venerable Marta Robin – Tener fe así

Hace mucho tiempo que hemos incardinado los comentarios acerca de la obra de la Venerable Marta Robin (francesa ella, de nacimiento y de nación) en la serie sobre la oración.  Sin embargo, es de recibo reconocer que desde hace mucho tiempo, también, no trata lo que traemos aquí de oraciones, en sí mismas consideradas (algunas veces sí, claro) sino de textos espirituales que nos pueden venir muy bien, primero, para conocer lo más posible a una hermana nuestra en la fe que supo llevar una vida, sufriente, sí, pero dada a la virtud y al amor al prójimo; y, en segundo lugar, también nos vendrá más que bien a nosotros, sus hermanos en la fe que buscamos, en ejemplos como el suyo, un espejo, el rastro de Dios en una vida ejemplar que seguir.

 

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Tener fe así

En una ocasión se presentaron ante Marta una pareja que había perdido a un hijo en un accidente de coche. Y nuestra Venerable, que tenía por costumbre llegar hasta el centro de la cuestión espiritual de la que estaba hablando, les dijo esto:

 

“Señora, hace falta tener fe, creer que está feliz, que está con Jesús y María.”

 

No era poca cosa que unos padres se presentaran ante la Venerable Marta Robin para hacerle saber lo que les había sucedido. Seguramente, aquella no fue ni la primera vez ni sería la última que alguien hacía algo así.

Podemos imaginar, de todas formas, el dolor y el sufrimiento por el que estaban pasando aquel hombre y aquella mujer. Sólo hay que ponerse en su lugar…

Pues bien, ellos acudieron allí porque buscaban algún tipo de consuelo o, a lo mejor, comprender mejor lo que les había pasado.

Marta Robin, sin embargo, es hasta posible que no recurre a palabras, digamos, sanadores en sí sino que echa mano de lo que tiene más cerca y que, seguramente, puede ayudarles más de lo que ellos podían creer.

Marta habla de fe.

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13.01.19

La Palabra del domingo - 13 de enero de 2019

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Lc 3, 15-16. 21-22

 

“15 Como el pueblo estaba a la espera, andaban todos pensando en sus corazones acerca de Juan, si no sería él el Cristo; 16 respondió Juan a todos, diciendo: ‘Yo os bautizo con agua; pero viene el que es más fuerte que yo, y no soy digno de desatarle la correa de sus sandalias. El os bautizará en Espíritu Santo y fuego’.

 

21 Sucedió que cuando todo el pueblo estaba bautizándose, bautizado también Jesús y puesto en oración, se abrió el cielo, 22         y bajó sobre él el Espíritu Santo en forma corporal, como una paloma; y vino una voz del cielo:  ‘Tú eres mi hijo; yo hoy te he engendrado’”.

COMENTARIO

Aquel que bautiza con fuego

 

Muchos judíos esperaban, con franqueza y con fe, la llegada del Mesías. Y es que sabían que Dios, que nunca incumple sus promesas, había prometido que lo enviaría para que el mundo se salvase de la perdición eterna. 

El caso es que muchas señales mostraban, en los textos sagrados del pueblo elegido por Dios para ser el Suyo, que el Enviado del Todopoderoso haría cosas grandes, que muchas otras cambiarían de signo y que, en general, vendría al mundo el perdón de los pecados. No extraña, por tanto, que muchos miraran a Juan el Bautista de una forma muy especial y esperanzadora. 

Juan, aquel hombre que había nacido de la prima de María, la Virgen, llamada Isabel estaba más que seguro de una cosa: él no era el Cristo. Lo sabía, primero, porque no se sentía capaz de serlo (por su indignidad personal según él mismo creía) pero, sobre todo, porque se le había dicho que sería él, precisamente él, quien anunciaría al Enviado de Dios. 

Es bien cierto que Juan sabía eso. Y lo muestra con unas palabras que son muy fuertes porque enseñan que Quien tenía que venir haría algo que él, el Bautista, no podía hacer: bautizaría con Espíritu Santo y fuego

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12.01.19

Ventana a la Tierra Media – La Comarca de Tolkien – Presentación

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“No es importante saber cuánto tiempo queda, sino qué hacer con el tiempo que se te concede”.

 

Gandalf, Maiar, de la Orden de los Istari

 

La frase con la que hemos dado comienzo a esta serie dedicada a J.R.R. Tolkien dice mucho de quien la escribe. Y nos dice, por ejemplo, que comprende más que bien el espíritu humano que, tantas veces, está preocupado más por el cuánto sin tener en cuenta, en el fondo, el qué. ¿Y es que qué importa el tiempo que nos queda por vivir si no sabemos bien qué hacer con él? Y si lo perdemos en insensateces y necedades ¿de qué nos ha servido? 

Pues bien, cuando a uno le viene a la cabeza el nombre de Tolkien no puede evitar (¡Es que es inevitable!) que le vengan a la cabeza muchas realidades que, estando lejos de la nuestra, de la que vivimos, están, sin embargo, muy presentes en nuestra vida. Sí. Esto es todo un misterio que sólo cuando nos encontremos con nuestro profesor (en el Cielo, esperamos) podremos comprender.

 A nadie extrañe que este blog, que está inscrito en una página católica, tenga el sentido que tiene que tener atendiendo a su título, Mera defensa de la fe. Y eso lo digo, antes que nada y para que nadie se lleve a engaño, para que se conozca que lo que aquí se escriba del más que conocido autor de “El hobbit” y “El Señor de los Anillos”, tendrá que ver con su religión y la nuestra, la católica, siempre que eso sea posible y necesario; a veces, también, tan sólo con lo propiamente escrito por el profesor o por otras personas que han hecho y hacen lo propio con Tolkien y su aportación al mundo de la literatura. En fin, que habrá de todo un poco pues ya decía San Pablo aquello de “Examínalo todo y quédate con lo bueno”…

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