InfoCatólica / Eleuterio Fernández Guzmán / Categoría: Amigo de Lolo

5.01.26

Amigo de Lolo – Lolo, un buen regalo de parte de Dios

Manuel Lozano Garrido, Lolo: La buena persona que contó la mejor noticia -  Diócesis de Jaén

Está muy bien pedir a los Reyes Magos aquello que creemos es de nuestro gusto. Y tal tradición es una santa tradición que lleva mucho tiempo llevándose a cabo desde que aquellos tres visitantes se rindieron a los pies del recién nacido Hijo de Dios.

A veces, sin embargo, Dios mismo regala a sus hijos lo que cree les puede venir bien pues es más que sabido que el Creador nada malo quiere para su descendencia que, además, creo a su imagen y semejanza.

Podemos decir, a bote pronto, que Manuel Lozano Garrido, Lolo para sus muchos y más que amigos, es un buen regalo de parte de Dios. Y hoy lo recordamos por ser mañana un día tan señalado en cuanto a regalos se refiere. Y eso debe ser agradecido.

Damos gracias a Dios por habernos regalado a Lolo por su forma de ser y de encarar la difícil situación física por la que pasó a lo largo de sus pocos años de vida.

Damos gracias a Dios por habernos regalado a un creyente que era fuerte espiritualmente hablando y que gozaba con serlo.

Damos gracias a Dios por habernos regalado a Manuel que, antes de ser considerado por la Iglesia Católica como digno de ser elevado a los altares, se ganó fama de santidad y más que fama.

Damos gracias a Dios por habernos regalado al linarense universal por haber sabido dejar por escrito lo que llenaba su corazón y su alma y ser eso algo verdaderamente impagable.

Damos gracias a Dios por habernos regalado al Beato de Linares (Jaén, España) por mucho que él creyera que nunca llegaría a serlo.

Damos gracias a Dios por habernos regalado a quien quiso que su dolor fuera con escafandra para que nadie se doliera con su persona.

Damos gracias a Dios por habernos regalado a Lolo y por hacer que nos sirva de ejemplo bueno y mejor.

Damos gracias a Dios por la posibilidad de hacer conocido a este hijo suyo tan amado por Su corazón de Padre Eterno.

Damos gracias a Dios por habernos regalado a quien se aferró a la fe para que la lo sostuviera durante su tiempo en la Iglesia militante.

Damos gracias a Dios por habernos regalado al creyente ejemplo de creyente y por haber ser luz, también, en nuestro camino.

Damos gracias a Dios por habernos regalado a Lolo y poder llamarnos amigos suyos.

En fin… estamos seguros que cualquiera que esto lea será capaz de añadir mucho a lo aquí apenas apuntado. Pero, ciertamente, lo dicho quede dicho para constancia de alguien muy agradecido a Dios, primero, y a Lolo, después.

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Entender el sufrimiento es un bien más que importante.

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor" (144)

El corazón dice:’Vivo,vivo,vivo’ Y el alma le responde: ‘Yo también, pero en mí es para siempre.”

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Para leer Fe y Obras.


Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

29.12.25

Amigo de Lolo – Campanadas de luz

Tendencias 2026: todas las claves del año TIC

Recordemos esto, publicado ya, porque son palabras más que sabias y que nunca deberíamos olvidar.

Ha empezado  un año más de nuestras vidas de hijos de DiosTambién nos debe acompañar nuestro Beato Lolo que en su libro Las golondrinas nunca saben la hora hace un ejercicio de esperanza en el inmediato futuro, ahora ya. En el momento o, mejor, para el momento, en el que por tradición y gozo se celebra la entrada del nuevo año (que va acompañada por el sonar de doce campanadas de hace apenas unas horas) escribió, para tal instante (que dura poco en el tiempo pero puede ser muy extenso en la realidad espiritual de lo por venir) un, a modo, de texto esperanzado que muy bien puede ser tomado como una serie de oraciones a razón de una por cada campanada.

Primera campanada

Antes que nada te pido, Señor, que me ayudes a vivir siempre a mediodía. Si los sucesos se bañan de gris, yo a mediodía; si amanece y en el entrecejo se clava una preocupación, también a mediodía; el sol irradiando desde dentro, Tú hecho horno, purificando todas las dudas, iluminando con la luz de la fe mis pobres tinieblas la hombre.

Segunda campanada

En el preámbulo de 365 días, quiero colocar un ancho sentimiento de aceptación; mi mente y mi corazón como una página en blanco, con la firma muy bien estampada al pie de la cuartilla, para que Tú escribas renglones muy derechos con todos los detalles de tu voluntad. Los labios se morderán para que no entre  una gota de acíbar, pero Tú ya sabes que es que ‘sí’, que lo que quieres es siempre dulce, misericordioso y conveniente.

Tercera campanada

Un préstamo: déjame tu corazón por uno, tres, cinco años que pueda vivir todavía. Tu corazón, no para el egoísmo de realizarlo todo fácil, sin esfuerzo, sino para hacer bueno ese deber que es amarte a tu medida; que me da pena ver lo gigante que eres en eso del amor y el corazón de ratoncito que hemos de tener nosotros a la hora de corresponder.

Cuarta campanada

Mira a un niño, cualquiera de esos tan gratos a tus ojos, y que ese sea yo. Se puede pensar, obrar, esperar y amar en niño, con abandono de niño, con despreocupación de niño, con alegría y esperanza de niño, porque la certeza y el poder se dan en  Ti  a tamaño infinito. Sea lo que sea, yo un niño, pian, pianito, caminando hacia el horizonte.

Quinta campanada

Para la soledad quiero tu imagen, negra o lluviosa, y yo la veo vestida de Nazareno, con su limpia y ardorosa mirada, soledad en tu compañía, rumorosa de Ti, glorificada de Ti.

Sexta campanada

La alegría que eres Tú, el optimismo que rebosa por toda tu figura,

como si tuvieras un grifo abierto encima de la cabeza. Si en mis ojos pujan las lágrimas, que yo suene a cristal, y que los demás  sólo me oigan a bronce. Alegría, venga la alegría.

Séptima campanada

Lo que sí es seguro es el tesoro de felicidad que Tú nos has inscrito en el  Cielo. Que el Nuevo Año me amanezca con las manos abiertas, en alto, ya esperando de Ti, de quien somos semilla; en los demás, que son más ricos en su bondad que en su miseria, y en mí, que la razón de ser la tengo en un destino de amor.

Octava campanada

Dentro de mí hay un ‘yo’ con bayoneta y casco de acero. Mi conciencia está herida por sus torvas reclamaciones. Se niega al deber, a la superación, a lo que sea renuncia. Mi corazón, así, está acuchillado por las claudicaciones y remordimientos. Con todo, hay una paz para cada hombre, la que Tú nos diste, la que nos dejaste, la que quieres que sea siempre con nosotros. ¡Oh, la Paz voceada por los ángeles, a tu vera de niño silencioso! Óyeme ahora gritar por la serenidad de la conciencia, por la fidelidad del corazón, por mi vida gloriosa, escrita con letras de oro.

Novena campanada

El dolor, desde Ti, ya no tiene pasado  ni futuro, es sólo realidad, fluir de savia, arborescencia y redención. No quiero pensar ni en la noche ni en el alba, sino estarme contigo a las doce de la mañana, cuando las penalidades zumban alegres, como abejas laboriosas.

Décima campanada

Mi derecha yo te le doy a Ti y mi izquierda a un hombre cuyo rostro no conozco. Como es así, súbeme por la muñeca una ancha conciencia de comunidad, el sentido de ser argamasa y ladrillo del bien de los hombres.

Undécima campanada

Gracias’ por el descanso y por el insomnio.

Gracias’ por la aspirina y por las neuralgias inaplacables.

Gracias’ por el rencor que no me gané y por la caricia que tampoco merecía.

Gracias’ por la carta que me llega y por la compañía que no recibo.

Gracias’ de Ti y por Ti;  a los demás, por su buen corazón y a mí mismo, incluso,  por el instinto de bondad que sembraste en el eje de mi vida y ahora retoña.

Duodécima campanada

Que se acallen los relojes y yo sepa también enmudecer. Mas que palabras, concédeme silencios. Chirrín a las críticas, a las banalidades, A las quejas y a la espita de los rencores. Silencio cuando la vida me pase una factura que no reconozco, dedo en los labios cuando el cansancio me tire de ellos para la inconformidad, labios apretados cuando toda la carne sea una pura rebeldía.  Silencio el mío del Tuyo, de aquel de chiquitín, en el Pesebre, y del otro, ya mozo, claveteado en una cruz. “

 

Ciertamente, no resulta fácil decir nada mejor dicho que lo que el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, nos ha dicho.

Que Lolo nos acompañe siempre y ruegue por nosotros.

¡Feliz Año 2026!

  

Eleuterio Fernández Guzmán

 

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano GarridoLolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Un año está por terminar y otro por empezar y todo es obra de Dios.

Para leer Fe y Obras.

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

22.12.25

Amigo de Lolo – Frases que bien valen la pena – La Navidad de Lolo

HAGIOPEDIA: Beato MANUEL LOZANO GARRIDO “Lolo”. (1920-1971).

PRESENTACIÓN

Ya son algunos años los que, el que esto escribe, lleva haciendo lo propio sobre el Beato de Linares (Jaén, España) en esta casa de InfoCatólica. Siempre ha valido la pena hacer algo así y aportar, aunque sea, un granito de arena a la comprensión de un creyente tan fuerte y profundo como es Lolo.

El linarense universal, que tanta atracción espiritual tiene para quien lo conoce, no deja de producir interés en aquel que se acerca a su persona a través de su obra. Y es que, no pudiendo hacerlo ahora personalmente o, digamos, en la intimidad de la conversación entre amigos, que lo somos todos aquellos que ansiamos serlo, es seguro que acercarse a Lolo de forma cercana nos viene la mar de bien.

Lolo nos acerca a lo bueno que tiene saber que, cuando se es hijo de Dios la mejor forma de serlo es, sencillamente, siéndolo. Y él es una muestra perfecta de cómo hacer algo que, algunas veces, a muchos nos resulta difícil y a algunos… imposible. Acerquémonos, desde ahora, a la obra misma de Lolo y a su intimidad podríamos decir, con lo que vamos a ganar, seguramente, mucho y más que muchoY, para más abundancia de lo bueno y mejor, al final de todo esto les ponemos uno de los aforismos espirituales que publicó Lolo en su libro Bien venido, amor“. Vamos, miel sobre hojuelas, como se dice en la Biblia pues esto, al fin y al cabo, es cosa del alma de cada cual.

Frases que bien valen la pena – La Navidad de Lolo

Señor: mi ‘gracia’ de un día de Navidad no quiero que te la mancille un ‘dame’ egoísta. Si acaso, que tu generosidad se crezca sobre la anchura de mi corazón y que cada día te llegue un ‘te doy’ sincero y ferviente”. (Beato Lolo, de su libro Dios habla todos los días , diario, correspondiente al 25 de diciembre)

Es cierto y verdad que el tiempo de Navidad, con el Adviento incluido, tiene mucho de ansia por querer. Es decir, con saber que nace el Hijo de Dios y sabiendo todo lo que sucedería después y que tanto tiene que ver con nuestra salvación eterna nos encontramos en tiempo, por decirlo pronto, de pedir a Dios por muchas y variadas ansiedades que tenemos.

Manuel Lozano Garrido, a fuerza de haber vivido unas cuantas navidades sabe que es un tiempo, como decimos, de manifestar a Dios lo que ansiamos. Pero, como suele ser habitual en alguien de un tan alto rango espiritual, sabe a qué atenerse y, en fin, pedir como debe pedir al Creador lo mejor y más arraigado en su corazón de creyente.

El texto que hemos traído aquí corresponde a uno que escribió en su libro Dios habla todos los días. Y, siendo un libro, digamos, “diario”, donde refleja lo que entonces le pasaba, este corresponde al día de Navidad, 25 de diciembre. Y por eso se dirige al Señor como mejor sabe que, como no ignoramos, es más que bien y de forma más que provechosa.

Sabe muy bien el Beato de Linares (Jaén, España) que ser egoísta cuando se habla con Dios no es nada que nos venga bien porque tal cosa no es, precisamente, hacer uso de una virtud sino todo lo contrario. Por eso no quiere nuestro amigo que lo que reciba el corazón del Todopoderoso sea expresión de tal forma de hacer las cosas. Vamos, que Lolo no quiere, para nada, ser egoísta cuando, en una fecha tan señalada para todos los de Dios, el corazón del Padre Eterno está más que abierto y receptivo.

¿Cómo sería el linarense universal egoísta?

Seguramente, pidiendo en su único interés sin tener en cuenta las necesidades del prójimo cuando él, precisamente él, hacía de su amor al prójimo una forma de vida excepcional. Y tal era así que hasta quería que su sufrimiento lo fuera “con escafandra” en el sentido de que no afectara más que a sí mismo…

Por eso Manuel no quiere ser egoísta sino, justamente, al contrario.

Como Lolo sabe que Dios es más que generoso (no sólo con él pero también con él) tiene más que en cuenta tal comportamiento del Señor. Y sabiendo que lo va a seguir siendo a lo largo de sus próximos días, meses y años, no quiere afearse su propia conducta no recibiendo tal generosidad con egoísmo. Y entonces se ofrece.

Sí, Manuel Lozano Garrido ofrece a Dios lo que él mismo es. Es decir, ante el “doy” de Dios hacia su persona él sólo puede, y quiere responder, con un “te doy” porque sabe que quien lo ha creado y mantiene merece que se le dé, desde el mismo corazón que ha creado y mantiene en el mundo, un tal agradecimiento.

Pero el “te doy” del que habla Lolo no es uno que lo pudiera parecer o ser, digamos, cicatero. Así, no quiere ser tacaño a la hora de agradecer a Dios dándole lo que de su corazón emana que es, sobre todo, agradecimiento y, luego, recuerdo de a Quién ama. Por eso lo da, el “te doy” de forma sincera y ferviente que es lo mismo que decir que nada de lo que dice es falso y que lo hace con gran pasión y devoción.

Y eso, “cada día” y no sólo de vez en cuando porque el amor de Lolo para con Dios es dado de continuo y sin límite. Y es que Dios, a él, le hablaba todos los días.

Eleuterio Fernández Guzmán


Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Entender el sufrimiento es un bien más que importante.

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor" (141)

Querer o no querer, es todo un formidable poder de creación, depositado en el corazón del hombre.

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Para leer Fe y Obras.


Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

15.12.25

Amigo de Lolo – Frases que bien valen la pena – Nos quiere Dios cabe sí

HAGIOPEDIA: Beato MANUEL LOZANO GARRIDO “Lolo”. (1920-1971).

PRESENTACIÓN

Ya son algunos años los que, el que esto escribe, lleva haciendo lo propio sobre el Beato de Linares (Jaén, España) en esta casa de InfoCatólica. Siempre ha valido la pena hacer algo así y aportar, aunque sea, un granito de arena a la comprensión de un creyente tan fuerte y profundo como es Lolo.

El linarense universal, que tanta atracción espiritual tiene para quien lo conoce, no deja de producir interés en aquel que se acerca a su persona a través de su obra. Y es que, no pudiendo hacerlo ahora personalmente o, digamos, en la intimidad de la conversación entre amigos, que lo somos todos aquellos que ansiamos serlo, es seguro que acercarse a Lolo de forma cercana nos viene la mar de bien.

Lolo nos acerca a lo bueno que tiene saber que, cuando se es hijo de Dios la mejor forma de serlo es, sencillamente, siéndolo. Y él es una muestra perfecta de cómo hacer algo que, algunas veces, a muchos nos resulta difícil y a algunos… imposible. Acerquémonos, desde ahora, a la obra misma de Lolo y a su intimidad podríamos decir, con lo que vamos a ganar, seguramente, mucho y más que muchoY, para más abundancia de lo bueno y mejor, al final de todo esto les ponemos uno de los aforismos espirituales que publicó Lolo en su libro Bien venido, amor“. Vamos, miel sobre hojuelas, como se dice en la Biblia pues esto, al fin y al cabo, es cosa del alma de cada cual.

Frases que bien valen la pena –Nos quiere Dios cabe sí

La santificación, así, es como un octavo día de la Creación, en el que Yo dejo de trabajar sólo, para que me acompañe el ritmo voluntarioso de vuestro espíritu o una Comunión, en la que Yo os doy pan de vida, de gracia, de felicidad y de salvación y vosotros me brindáis en correspondencia, el gozo de un amor filial.” (Beato Lolo, de su libro Reportajes desde la cumbre)

Después de haber creado todo lo existente le quedó al hombre la voluntad de querer estar junto a Dios para siempre. Y eso es lo que el Beato Manuel Lozano Garrido quiere decirnos en este texto de su libro Reportajes desde la cumbre desde donde Dios, allí en su altitud más alta, ansía que queramos lo mejor para nosotros que no es otra cosa que abrazarlo, digamos, en directo sin mediaciones ni nada por el estilo.

Cuando se nos dice eso de que la santificación es como un “octavo día de la Creación” se nos está empujando, espiritualmente hablando, a que nos demos cuenta de que no quedó ahí la cosa después del séptimo día en el que Dios acabó de crearlo todo. No. Entonces, justo el día después de aquellos magnos acontecimientos, es cuando corresponde a la semejanza de Dios poner de su parte. Y es que el Todopoderoso ya había puesto de la suya: exactamente, todo de todo.

Nos dice Dios que deja de trabajar solo porque, en efecto, lo había estado haciendo creando todo de la nada. Por eso ahora goza sabiendo que puede haber quien lo “acompañe” en la labor sacarlo todo adelante. Y eso, claro está, es algo que depende de cada uno de sus hijos.

Hay que tener en cuenta que, dada la libertad que Dios entrega a cada uno de los miembros de la creación hecha a semejanza suya, apunta aquí que puede ser, el ya no estar solo, bien producto de una actitud particular de cada uno de nosotros, digamos, que queriendo hacerlo o bien en “comunión” con Él. El caso es que no lo abandonemos como si, después de habernos creado, nos creamos en la libertad (aberrante) de darle de lado. No. El Beato de Linares (Jaén, España) quiere que, de una forma o de otra, nosotros estemos junto a Dios.

Y aquí, por así decirlo, hay dos partes las cuales cada una de ellas aporta su parte de este especial “trato” entre Padre e hijos. Así, por ejemplo, Dios nos da, nada más y nada menos, que

- El pan de vida,

- El pan de gracia,

- El pan de la felicidad y, por fin,

- El pan de salvación.

Bien podemos decir que no es poca cosa lo que, a este compartir aporta Aquel que todo lo ha hecho y mantiene. Y es que, por el pan de vida existimos, por la gracia, se nos llega el corazón de Su alma, por la felicidad podemos gozar de todo y, así, por la salvación, a través de ella, volveremos junto a Dios de donde salimos.

¿Y a nosotros qué nos corresponde?

Lolo aquí bien que lo dice.

Resulta sintomático de Quién es Uno y quiénes somos los demás, que en esta especial balanza de aportaciones, Dios sólo nos pida una cosa: el amor filial. Es decir, que Él aporta todo lo dicho supra pero a nosotros nos pide que, al menos, lo amemos como hijos.

Amar a Dios como hijos ha de tener la máxima importancia para nosotros porque es hacer algo que, además, tenemos como debido pues el agradecimiento a todo lo que por nosotros hizo y hace el Creador exige tal amor que, además, debemos dar prontamente y, luego, siempre.

Y todo eso, nada más y nada menos, que para hacer efectiva la santificación que es, eso sí, la máxima prioridad del corazón de Dios hacia nosotros. Y es que Lolo, otra vez, da en el clavo más exacto de nuestra esperanza y destino.

Eleuterio Fernández Guzmán



Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Entender el sufrimiento es un bien más que importante.

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor" (141)

Querer o no querer, es todo un formidable poder de creación, depositado en el corazón del hombre.

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Para leer Fe y Obras.


Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

8.12.25

Amigo de Lolo – Frases que bien valen la pena – Amor y dolor

HAGIOPEDIA: Beato MANUEL LOZANO GARRIDO “Lolo”. (1920-1971).

PRESENTACIÓN

Ya son algunos años los que, el que esto escribe, lleva haciendo lo propio sobre el Beato de Linares (Jaén, España) en esta casa de InfoCatólica. Siempre ha valido la pena hacer algo así y aportar, aunque sea, un granito de arena a la comprensión de un creyente tan fuerte y profundo como es Lolo.

El linarense universal, que tanta atracción espiritual tiene para quien lo conoce, no deja de producir interés en aquel que se acerca a su persona a través de su obra. Y es que, no pudiendo hacerlo ahora personalmente o, digamos, en la intimidad de la conversación entre amigos, que lo somos todos aquellos que ansiamos serlo, es seguro que acercarse a Lolo de forma cercana nos viene la mar de bien.

Lolo nos acerca a lo bueno que tiene saber que, cuando se es hijo de Dios la mejor forma de serlo es, sencillamente, siéndolo. Y él es una muestra perfecta de cómo hacer algo que, algunas veces, a muchos nos resulta difícil y a algunos… imposible. Acerquémonos, desde ahora, a la obra misma de Lolo y a su intimidad podríamos decir, con lo que vamos a ganar, seguramente, mucho y más que muchoY, para más abundancia de lo bueno y mejor, al final de todo esto les ponemos uno de los aforismos espirituales que publicó Lolo en su libro Bien venido, amor“. Vamos, miel sobre hojuelas, como se dice en la Biblia pues esto, al fin y al cabo, es cosa del alma de cada cual.

Frases que bien valen la pena –Amor y dolor

El cariño tiene su Tabor, pero también su Calvario; y lo que importa es no vivirlos aislados, sino que en una espina puede haber una luz o en un resplandor glorificarse una herida.” (Beato Lolo, de su libro Reportajes desde la cumbre)

Se suele decir que el amor y el dolor tienen mucho que ver porque, en determinadas ocasiones uno lleva al otro e, incluso, el otro al uno…

El Beato Lolo, como suele hacer muchas veces cuando escribe o, mejor, cuando escribió lo que escribió cuando formaba parte de la Iglesia militante, hace algo que muy bien hace: formar “duos” con determinadas realidades que, explicadas a su manera (una manera santa) nos dejan las cosas más que claras con lo que, además, ganamos más que mucho.

Aquí nos habla del cariño y también del dolor. Y nos pone como ejemplo el Tabor y el Calvario. Y no podemos negar que los ejemplos que nos trae están, para el caso, más que bien puestos porque, en efecto, entendemos por aquello relacionado con el Tabor algo luminoso y si es del Calvario a lo que nos referimos, en fin… que ya está todo dicho con tan sólo nombrarlo.

Atendiendo a lo que nos dice el Beato de Linares (Jaén, España) no nos conviene, para nada, hacer como si no existiese relación entre, digamos, lo bueno y lo malo sino que, por fuerza de las cosas, ambas situaciones están relacionadas de forma más estrecha de lo que solemos creer.

Debemos tener en cuenta que las palabras que hoy traemos nos las dice Dios mismo pues el libro en el que se encuentra (Reportajes desde la cumbre) son un, a modo, de relación directa de nuestro Creador con su criatura y, aunque, es claro que no es el mismo Todopoderoso quien las pronuncia es algo así como un poder hacerlo en manos de Lolo. Y eso, además, nos viene la mar de bien por la autoridad que tiene la cosa…

Pues bien, cuando nos dice que no debe haber separación entre la parte luminosa del amor y lo que puede tener de tenebrosa, lo que nos da a entender es que está más que bien que la luz del Tabor ilumine la obscuridad que puede haber en la parte de Calvario que puede conllevar el mismo porque, como bien sabemos, no todo son luces de colores, ni siquiera, aunque creamos que eso es posible…

Iluminando, así, la herida, es más que posible que no trascienda mucho más allá de lo que la misma pueda producir en nosotros y que, por decirlo de forma que se nos entienda, tenga un recorrido en nuestra vida que no vaya mucho más allá del momento en que la misma se produzca. Es decir, que lo bueno puede servir de auxilio en lo malo siempre que, claro, seamos capaces de sobrenaturalizar el dolor que es algo que Manuel Lozano Garrido hizo más que bien a lo largo de sus muchos sufridos años.

Eso de sobrenaturalizar el dolor tiene que todo que ver con lo que nos dice el linarense universal acerca de que en “una espina puede haber una luz” pues la única forma de que el daño no trascienda sino que del mismo algo de bueno pueda salir es que, en efecto, se tenga el mismo como el origen de lo que pueda ser mejor. Aunque, eso es cierto, hay que tener una fe muy bien arraiga en el corazón para ser capaces de hacer eso y, en eso, Lolo, nos sirve también de ejemplo como en otras tantas cosas pasa con nuestro amigo.

Eleuterio Fernández Guzmán



Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Entender el sufrimiento es un bien más que importante.

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor” (140)

Si la Tierra es un planeta de primer orden, no es por su tamaño sino por el hecho singular de la presencia y libertad del hombre.”

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Para leer Fe y Obras.


Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.