15.07.20

Beato Manuel Lozano Garrido – Amar el sufrimiento (y XII)

Presentación

Beato Manuel Lozano Garrido, beato Lolo sonriendo

Yo soy amigo de Lolo. Manuel Lozano Garrido, Beato de la Iglesia católica y periodista que vivió su fe desde un punto de vista gozoso como sólo pueden hacerlo los grandes. Y la vivió en el dolor que le infligían sus muchas dolencias físicas. Sentado en una silla de ruedas desde muy joven y ciego los últimos nueve años de su vida, simboliza, por la forma de enfrentarse a su enfermedad, lo que un cristiano, hijo de Dios que se sabe heredero de un gran Reino, puede llegar a demostrar con un ánimo como el que tuvo Lolo.

Sean, las palabras que puedan quedar aquí escritas, un pequeño y sentido homenaje a cristiano tan cabal y tan franco.

Continuamos con el traer aquí textos del Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo. Lo hacemos ahora con “El sillón de ruedas”.

Amar el sufrimiento (y XII)

 

“Ahora, sí, intentaré poner en el pórtico de esta mañana las palabras de siempre, vitalizadas ya con el nuevo borrador de tu inspiración: ‘Señor, que yo llegue a amarte en el sufrimiento” (El sillón de ruedas, p. 315)

 

Realmente, podemos decir que no hay mejor colofón a algo que se sostiene que terminar afirmando lo que se ha ido diciendo a lo largo de tantas y tantas palabras. Y el Beato Manuel Lozano Garrido lo consigue, una vez más, con lo que aquí traemos.

A lo largo de once semanas, a artículo por cada una de ellas, hemos traído lo que Lolo dejó escrito en el capítulo XIV de su libro “El sillón de ruedas”. Y es que el título muestra más de lo que dice: “Quiero amar el sufrimiento”, así, sin anestesia ni nada dicho por quien tanto, entonces ya (y luego) estaba sufriendo e iba a sufrir.

El Beato de Linares (Jaén, España), como escribió luego en el resto de sus libros, tenía la cosa espiritual más que clara: una cosa es sufrir y padecer (cosa, por cierto, propia de cada uno de nosotros) y otra, muy distinta, cómo se tiene en cuenta el sufrimiento. Y en eso, como tantas veces hemos dicho, Lolo (y es, si consideramos que sus escritos están plenamente vigentes) lo borda a la perfección quien, sufriendo tanto, tanto demuestra que ha amado.

El caso es que el amor de verdad (no el fingido, no el impostado) es así: no duda que ama independientemente de cuáles sean las circunstancias del amor o, mejor, más ama según sean las mismas malas o peores. Y eso es lo que hace nuestro hermano en la fe católica y, en general, en el más puro sentido común que pudiera haber en el mundo: reconocer lo que se es pero, así dicho podría parecer duro, saber estar a lo que hay que estar sin, a veces, poder estar…

Ahora sí”. Lolo nos dice que, después de haber escrito lo que ha escrito sobre las diversas formas de entender el sufrimiento, ahora sí puede afirmar lo que afirma acerca del mismo.

Veamos, de todas formas, que su humildad que parece no tener límite. Y es que, a pesar de que ha llegado el momento de hacer lo que dice que va a hacer, en todo caso, lo va a “intentar” lo que nos hace ver que es posible, incluso en su caso, que no sea capaz de hacerlo.

Nosotros sabemos que sí, que es “ahora sí” y que tal “ahora sí” es que sí, que es capaz de hacer lo que dice y, ya de paso, hacernos ver a nosotros que eso no es imposible: sufrir y amar el sufrimiento.

Amar el sufrimiento, sí, pero…

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13.07.20

Venerable Marta Robin – Gozar de Dios, gozar en Dios

Hace mucho tiempo que hemos incardinado los comentarios acerca de la obra de la Venerable Marta Robin (francesa ella, de nacimiento y de nación) en la serie sobre la oración.  Sin embargo, es de recibo reconocer que desde hace mucho tiempo, también, no trata lo que traemos aquí de oraciones, en sí mismas consideradas (algunas veces sí, claro) sino de textos espirituales que nos pueden venir muy bien, primero, para conocer lo más posible a una hermana nuestra en la fe que supo llevar una vida, sufriente, sí, pero dada a la virtud y al amor al prójimo; y, en segundo lugar, también nos vendrá más que bien a nosotros, sus hermanos en la fe que buscamos, en ejemplos como el suyo, un espejo, el rastro de Dios en una vida ejemplar que seguir.

 

             Resultado de imagen de Journal. Décembre 1929, Novembre 1932

Por eso, nos vamos a acercar a su obra espiritual a través del contenido del libro “Journal. Décembre 1929, Novembre 1932) publicado en 2013 por Editions Foyer de Charité y que recoge, como su nombre indica, el contenido del Diario íntimo y personal de la Venerable Marta Robin entre las fechas que se indican en el título del mismo.

   

Gozar de Dios, gozar en Dios

 

“Yo vivo en Dios, llevando su vida, asentando en mí su fuerza y su amor, gustando su alegría, en una tan dulce e íntima unión que todos mis sufrimientos, todas mis penas son transformadas en alegrías.” (Diario íntimo, 22 de enero de 1930)

 

Podemos decir, sin temor a equivocarnos, que el sufrimiento, el dolor o, en fin, pasarlo mal, ni se sufre ni se padece ni se pasa mal de la misma forma. Es decir, cada cual tenemos una forma de enfrentar el sufrimiento porque, cada cual, tenemos unos principios espirituales que respetar… o que no respetar.

Las generales de la ley, por así decirlo, del sufrimiento, nos dice que no nos gusta nada pasarlo mal. Y eso no es que sea nada malo pues, de otra forma, se nos podría calificar de masoquistas y no creamos sea el caso de casi nadie. Y, por otra parte, sería demostrar que comprensión, lo que se dice comprensión acerca del sufrimiento, desde el punto de vista espiritual… como que no, que no tenemos mucha.

Bien. Ya sabemos que sufrimos y que, por otra parte, queremos comprender el sufrimiento o, lo que es lo mismo, si es posible obtener fruto espiritual del mismo.

La Venerable Marta Robin ni tiene dudas ni, por tanto, las manifiesta sino que, al contrario (muy al contrario) ella sabe encarar esto del sufrir.

Para nuestra hermana en la fe católica, todo se basa en algo que, sí, es importante (lo más importante, podríamos decir) pero que no siempre estamos dispuestos a admitir: Dios es muy importante para nosotros, sus hijos.

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12.07.20

La Palabra del Domingo - 12 de julio de 2020

Resultado de imagen de SAnta BibliaMt 13, 1-23  

“13 Por eso les hablo en parábolas, porque viendo no ven, y oyendo no oyen ni entienden. 14 En ellos se cumple la profecía de Isaías: = Oír, oiréis, pero no entenderéis, mirar, miraréis, pero no veréis. = 15 = Porque se ha embotado el corazón de este pueblo, han hecho duros sus oídos, y sus ojos han cerrado; no sea que vean con sus ojos, con sus oídos oigan, con su corazón entiendan y se conviertan, y yo los sane. = 16 ‘¡Pero dichosos vuestros ojos, porque ven, y vuestros oídos, porque oyen! 17 Pues os aseguro que muchos profetas y justos desearon ver lo que vosotros veis, pero no lo vieron, y oír lo que vosotros oís, pero no lo oyeron. 18 «Vosotros, pues, escuchad la parábola del sembrador. 19 Sucede a todo el que oye la Palabra del Reino y no la comprende, que viene el Maligno y arrebata lo sembrado en su corazón: éste es el que fue sembrado a lo largo del camino. 20 El que fue sembrado en pedregal, es el que oye la Palabra, y al punto la recibe con alegría; 21 pero no tiene raíz en sí mismo, sino que es inconstante y, cuando se presenta una tribulación o persecución por causa de la Palabra, sucumba enseguida. 22 El que fue sembrado entre los abrojos, es el que oye la Palabra, pero las preocupaciones del mundo y la seducción de las riquezas ahogan la Palabra, y queda sin fruto. 23 Pero el que fue sembrado en tierra buena, es el que oye la Palabra y la comprende: éste sí que da fruto y produce, uno ciento, otro sesenta, otro treinta.’”

COMENTARIO

Sembrar y dar fruto

Cuando Dios siembra en nuestro corazón su Palabra y, así, una forma nueva de ser, lo que trata es de que aceptemos tanto una como otra y vengamos a ser nuevos hijos sometidos a su voluntad que tenemos como santa y buena. 

En qué situación nos encontramos, en cuanto tierra donde pueda caer la semilla del Amor de Dios es, en mucha manera, cuenta de cada uno de nosotros. Podremos ser tierra fértil donde se produzca un tanto por cien muy elevado de lo sembrado o, al contrario, tierra seca donde no arraigue ni el Amor de Dios ni lo que significa creer en el Creador. 

A nosotros, los discípulos de Cristo, nos es dada la comprensión de las parábolas. Lo dice Jesús. Sin embargo, a veces hacemos como si no nos enterásemos de nada porque no nos conviene lo que nos dice. Somos, así, espacio poco fértil y, en nosotros, la Palabra de Dios y lo que significa la misma, no producirá fruto alguno. 

Pues bien, aquellos que eran considerados sus discípulos más “aventajados” (vivían con Él y siempre lo acompañaban) pudiera parecer que conocían todos los secretos de su predicación. Sin embargo, no distaban mucho de los demás en no conocer lo que quería decir el Maestro. 

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10.07.20

J.R.R. Tolkien - Ventana a la Tierra Media – El Señor de los Anillos, en crudo

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Si  todo ha ido según lo previsto y no ha habido ningún acontecimiento que haya tergiversado el orden de publicación de los artículos escritos (el que esto hace lo lleva a cabo, al menos, dos meses antes de su publicación por ser temas que, por decirlo así, no tienen limitación temporal por ser asuntos de carácter atemporal),  la semana pasada, el 3 de julio de 2020, quedó publicado un artículo de título “El Hobbit, en crudo”.

Como es de esperar, a este artículo debía seguirlo otro con el título del otro gran libro, el gran libro, publicado por J.R.R.Tolkien. Y por eso, hoy mismo damos a luz lo que podría ser la continuación del otro porque, como sabemos, lo mismo es continuación la vida de Frodo Bolsón (la de El Señor…) al respecto de la de Bilbo Bolsón (protagonista de El Hobbit)

Podríamos calcar lo que dijimos apenas hace unos días. Así, podemos decir (y decimos) que está fuera de lugar que el que esto escribe vaya a innovar nada al respecto de lo que cualquier lector pueda tener por bueno y mejor de la obra de J.R.R. Tolkien de título “El Señor de los Anillos” que es, seguramente, la continuación de lo que había sido el principio con “El Hobbit.

Lo que queremos decir es que mientras que El Señor de los Anillos se ha convertido en una obra más que universal, con muchísimas ediciones en otras tantísimas lenguas que pueda haber en el mundo y hayan sido millones las personas que se han llevado a los ojos y al corazón lo que dejó escrito nuestro autor, es cierto y verdad que, en lo sencillo, en lo elemental y esencial, esta obra escrita por el profesor de Oxford nos ha de decir, nos dice más que mucho sobre algunos y más aspectos, si ustedes nos entienden…

Finales Alternativos: "El Señor de los anillos: El retorno del Rey"

Damos, por eso mismo, el titulo al artículo de hoy, así, “en crudo” porque es lo que podemos deducir los que nos consideramos sencillos de la cosa o, en general, sencillos y ya está. Por eso, aquí no va a haber una elaboración alambicada de significados porque, digámoslo así, esto es lo que hay y ya está… Para otras cosas ya tenemos a los que pueden sacar fruto más profundo. A nosotros nos basta con una alimentación, digamos, espiritual que sea básica… algo así, como para sobrevivir.

Esto, para empezar, es un “mea culpa” y muestra y demuestra que ir más allá de lo normal está fuera del alcance del que esto escribe que es algo así a como se debía sentir Sam Sagaz cuando caminaba junto a su amigo, Frodo Bolsón.

Vayamos, por tanto, con la cosa.

En El Señor de los Anillos es posible encontrar algunos aspectos o realidades que no dejan de tener importancia por lo que son, en sí mismos considerados y por lo que pueden ser para quien lea las palabras que diera al mundo entero, para su goce y disfrute.

Así, por ejemplo (reconocemos que nos gustan mucho los listados de cosas, ¡qué le vamos a hacer!: dan mucho juego):

 

-Es posible darse cuenta de que la sabiduría puede alcanzar los corazones más insospechados.

-Es posible darse cuenta de que el heroísmo puede alcanzar límites insospechados.

- Es posible darse cuenta de que la humildad, con ella, se pueden alcanzar metas muy elevadas.

-Es posible darse cuenta de que la sencillez puede tener un poder más que desconocido.

-Es posible darse cuenta de que la valentía de muchos de los personajes va más allá de lo que ellos creían.

-Es posible darse cuenta de que el arrojo, aunque se crea no estar dotado del mismo, puede salvar muchas vidas… empezando por la del arrojado que se arroja.

-Es posible darse cuenta de que la verdad, la meta a la que se debe y se ansia llegar, puede con todas las adversidades.

-Es posible darse cuenta de que hay personajes que no siendo imprescindibles, lo acaban siendo, si ustedes nos entienden…

-Es posible darse cuenta de que el Bien puede acabar prevaleciendo sobre el Mal por muy mal que vayan las cosas.

-Es posible darse cuenta de que hay cosas que, no pudiendo comprenderlas, es mejor llevarlas a cabo.

-Es posible darse cuenta de que hay verdaderos héroes escondidos en muchos corazones.

-Es posible darse cuenta de que es mejor tener autoridad que poder.

-Es posible darse cuenta de que el amor puede traspasar las fronteras de las razas.

-Es posible darse cuenta de que un buen final es posible si ha habido un buen camino para llegar al mismo.

Cuarta Edad del Sol | Tolkienpedia | Fandom

Podemos ver, por tanto, que no es poco lo que, así dicho, en crudo, El Señor de los Anillos nos proporciona porque no es poco lo que quiso que nos proporcionara su autor.

Y nosotros, como no puede ser de otra forma, estamos más que agradecidos a todo esto y, aunque reconocemos que este último pensamiento lo hemos repetido muchas veces, lo hacemos porque es verdad y porque nos da la santa gana repetirlo, ¡Por Gandalf!, insensatos, ¡es que es así!

 

Eleuterio Fernández Guzmán Erkenbrand de Edhellond

 

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano GarridoLolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Hay mundos que, sin duda alguna, nos llevan más lejos del que vivimos, nos movemos y existimos.

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Para leer Fe y Obras.

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna

8.07.20

Beato Manuel Lozano Garrido – Amar el sufrimiento (XI)

Presentación

Beato Manuel Lozano Garrido, beato Lolo sonriendo

Yo soy amigo de Lolo. Manuel Lozano Garrido, Beato de la Iglesia católica y periodista que vivió su fe desde un punto de vista gozoso como sólo pueden hacerlo los grandes. Y la vivió en el dolor que le infligían sus muchas dolencias físicas. Sentado en una silla de ruedas desde muy joven y ciego los últimos nueve años de su vida, simboliza, por la forma de enfrentarse a su enfermedad, lo que un cristiano, hijo de Dios que se sabe heredero de un gran Reino, puede llegar a demostrar con un ánimo como el que tuvo Lolo.

Sean, las palabras que puedan quedar aquí escritas, un pequeño y sentido homenaje a cristiano tan cabal y tan franco.

Continuamos con el traer aquí textos del Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo. Lo hacemos ahora con “El sillón de ruedas”.

Amar el sufrimiento (XI)

 

“Ya, Señor, puedo concluir, pero antes desearía pedirte que esta idea de tu encarnación en el dolor me la dejes quieta, inmóvil, imborrable, como en esos cortes de las películas rancias en que un hombre se nos queda con el vaso en el aire, a dos dedos de los labios. 

Y ya que mi miseria se resiste a este trasplante glorioso de tu carne, inyecta en mi cerebro tu chispita divina para que yo vea en la mano crispada de Sebastián -en mi propia mano deforme- aquellos otros dedos que se aupaban sobre las muchedumbres para luego, dulce, pausada, armoniosamente, ir descendiendo sobre cada frente como una caricia, como un aliento, como un beso.” (El sillón de ruedas, p. 315)

 

Ya en otro artículo trajimos a colación o, mejor, apuntamos en el mismo, que el “Sebastián” del que hablaba Lolo entonces era una persona, seguramente con discapacidad intelectual, que iba en el mismo tren en el que nuestro Beato y su hermana Lucy viajaron a Lourdes en el único viaje que hiciera el linarense a tan recomendaba lugar mariano. Y es que ahora lo vuelve a nombrar porque, seguramente, dejó una huella indeleble en su corazón que es lo que suele pasar cuando el mismo es de carne y no de piedra…

El Beato de Linares (Jaén, España) está a punto de terminar el capítulo XXIV de su libro El sillón de ruedas” que lleva por título “Quiero amar el sufrimiento”, así, expresando no algo de pasada sino, al contrario, voluntad y más que clara voluntad: Lolo, quiere amar su sufrimiento lo que nos indica, primero, que a lo mejor cree él que no ha llegado a amarlo del todo (por expreso nos dice que quiere) y, luego, que, en efecto, es lo que ansía en el fondo de su corazón y por eso lo dice, siquiera, por escrito por más que Dios ya lo sepa desde el corazón de quien tanto sufre.

Pues bien, Lolo, que habla con Dios directamente (y en este capítulo lo muestra, una vez más) se atreve a pedir. Y lo hace con un humildad, con la verdadera humildad que mana de su ansia de amar al Todopoderoso. Por eso quiere que lo que comprende del dolor y del sufrimiento se quede ahí, parado, seguramente para que no se diluya en su realidad y pensamiento. Quiere, por eso nos lo dice, que se quede puesta en su vida como si la misma se hubiera quedado parada en el justo momento de haber comprendido al sufrimiento y amado al dolor.

Quiere, por eso mismo, que nunca se borre de su corazón aquella “personificación” en el dolor que representa el Hijo de Dios;, que su amor, su entrega por él mismo, por Lolo, en aquel dolor insufrible que debió sufrir en su Pasión, nunca la olvide aquel español que, en su Linares natal, sufre y pasa malos momentos aunque de los mismos obtenga fruto abundante.

De todas formas, podemos estar seguros de que algo de lo que pide Lolo en este apartado de su libro, lo ha obtenido de parte de Dios. Y eso lo decimos porque, en un momento determinado le dice Lolo al Señor algo así como que le inyecte en su cerebro “tu chispita divina”. Y lo hace porque quiere ver la intervención de Dios en un, a modo, de caricia como aliento, como un beso, tal como nos dice Lolo.

Y eso, como todos comprendemos, lo obtuvo sobradamente nuestro Beato. ¿O no?

 

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

 

Llama el Beato Manuel Lozano GarridoLolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Saber sufrir, espiritualmente hablando, es un verdadero tesoro.

Para leer Fe y Obras.

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

6.07.20

Venerable Marta Robin – Un gran consejo espiritual

Hace mucho tiempo que hemos incardinado los comentarios acerca de la obra de la Venerable Marta Robin (francesa ella, de nacimiento y de nación) en la serie sobre la oración.  Sin embargo, es de recibo reconocer que desde hace mucho tiempo, también, no trata lo que traemos aquí de oraciones, en sí mismas consideradas (algunas veces sí, claro) sino de textos espirituales que nos pueden venir muy bien, primero, para conocer lo más posible a una hermana nuestra en la fe que supo llevar una vida, sufriente, sí, pero dada a la virtud y al amor al prójimo; y, en segundo lugar, también nos vendrá más que bien a nosotros, sus hermanos en la fe que buscamos, en ejemplos como el suyo, un espejo, el rastro de Dios en una vida ejemplar que seguir.

 

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Por eso, nos vamos a acercar a su obra espiritual a través del contenido del libro “Journal. Décembre 1929, Novembre 1932) publicado en 2013 por Editions Foyer de Charité y que recoge, como su nombre indica, el contenido del Diario íntimo y personal de la Venerable Marta Robin entre las fechas que se indican en el título del mismo.

   

Un gran consejo espiritual

“Buscar todo el tiempo, buscar por todo lugar la gracia, beber indefinidamente de esta fuente inefable, es la más urgente de las preocupaciones, el más importante de los deberes.” (Diario íntimo, 22 de enero de 1930)

 

Es posible y, casi seguro, que haya creyentes católicos que en este tipo de realidades espirituales, sencillamente, no sepan a qué atenerse. Es decir, que sí, que tenemos una fe y que llamamos católica por ser universal y ser la única verdadera pero eso, decir eso, ha de tener relación, luego, con lo que nos pasa y con cómo somos.

Esto lo podemos resumir diciendo que las generales de la ley espiritual las tenemos claras, las hemos aprendido y hasta, a lo mejor, aprehendido, pero…

Los puntos suspensivos puestos arriba encierran más de lo que, en sí mismos, significan. Y es que, al fin y al cabo, no solemos tener nada claro, o muy claro, lo que debemos querer y ansiar. Y Marta Robin, nuestra Venerable hermana en la fe, como otras muchas veces, nos echa una mano.

No hay, al respecto de su mensaje, duda alguna. Y es que aquí no vale arrimarse a la fe, por así decirlo, y a lo que supone la misma como si tuviéramos un negocio a tiempo parcial. Y nos explicamos.

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5.07.20

La Palabra del Domingo - 5 de julio de 2020

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Mt 11, 25-30

 

“25 En aquel tiempo, tomando Jesús la palabra, dijo: ‘Yo te bendigo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque  has ocultado estas cosas a sabios e inteligentes, y se las has revelado a pequeños. 26 Sí, Padre, pues tal ha sido tu beneplácito. 27 Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce bien al Hijo sino el Padre, ni al Padre le conoce bien nadie  sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar. 28 ‘Venid a mí todos los que estáis fatigados y sobrecargados, y yo os daré descanso.  29 Tomad sobre vosotros mi yugo, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; = y hallaréis descanso para vuestras almas. = 30 Porque mi yugo es suave y mi carga ligera’”.

 

 

COMENTARIO 

Humildad y mansedumbre según Cristo 

 

En el evangelio de San Lucas recoge parte del evangelio de San Mateo. Y dice esto que sigue (Lc 10, 21-22) que es más que importante:

 

“En aquel momento, se llenó de gozo Jesús en el Espíritu Santo, y dijo: ‘Yo te bendigo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a sabios e inteligentes, y se las has revelado a pequeños. Sí, Padre, pues tal ha sido tu beneplácito. ’Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce quién es el Hijo sino el Padre; y quién es el Padre sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.’”

 

Así, mientras que San Lucas recoge estas palabras de Cristo cuando han regresado los 72 discípulos que envió a predicar (Lc 10, 1) el evangelio de San Mateo que corresponde para el día de hoy no establece tal relación, digamos, temporal, sino que trátase de un texto a modo de “en otra ocasión dijo”. 

Bueno. El caso es que las palabras de Jesús tienen importancia en un doble sentido: la revelación de Dios al hombre y, por otro lado, el comportamiento que pide el Hijo del Creador a todo discípulo suyo. Y todo, además, tiene una relación directa. 

Tenemos por bueno y verdad que Jesús había venido al mundo a tener muy en cuenta, de parte de Dios, a los que peor andaban por el mundo. Nos referimos a los pobres, a los desfavorecidos, a los enfermos o, en fin, a todo aquel que sintiese una gran carga sobre su vida y existencia diarias. 

También tenemos por bueno y verdad que Jesús había “desenmascarado” a los que se consideraban sabios y entendidos en la Ley de Dios pero que, ciertamente, habían tergiversado el sentido preciso de la norma divina. A ellos el Creador no podía referirles nada al respecto de su voluntad en tal expresión de la misma pues creían saberlo todo. 

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3.07.20

J.R.R. Tolkien - Ventana a la Tierra Media – El Hobbit, en crudo

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Está fuera de lugar que el que esto escribe vaya a innovar nada al respecto de lo que cualquier lector pueda tener por bueno y mejor de la obra de J.R.R. Tolkien de título “El Hobbit” que es, seguramente, el principio de todo lo que vino después por mucho que antes hubiera escrito para El Silmarillion. Y decimos esto porque esta última obra no vio la luz hasta muchos, pero que muchos, años después de haber sido, al menos, esbozada.

Lo que queremos decir es que mientras que El Hobbit se ha convertido en una obra más que universal, con muchísimas ediciones en otras tantísimas lenguas que pueda haber en el mundo y hayan sido millones las personas que se han llevado a los ojos y al corazón lo que dejó escrito nuestro autor, es cierto y verdad que, en lo sencillo, en lo elemental y esencial, esta obra escrita por el profesor de Oxford nos ha de decir, nos dice más que mucho sobre algunos y más aspectos, si ustedes nos entienden…

Damos, por eso mismo, el titulo al artículo de hoy, así, “en crudo” porque es lo que podemos deducir los que nos consideramos sencillos de la cosa o, en general, sencillos y ya está. Por eso, aquí no va a haber una elaboración alambicada de significados porque, digámoslo así, esto es lo que hay y ya está… Para otras cosas ya tenemos a los que pueden sacar fruto más profundo. A nosotros nos basta con una alimentación, digamos, espiritual que sea básica… algo así, como para sobrevivir.

Esto, para empezar, es un “mea culpa” y muestra y demuestra que ir más allá de lo normal está fuera del alcance del que esto escribe que es algo así a como se debía sentir Sam Sagaz cuando caminaba junto a su amigo, Frodo Bolsón.

Vayamos, por tanto, con la cosa.

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1.07.20

Beato Manuel Lozano Garrido – Amar el sufrimiento (X) – El consuelo de Cristo

Presentación

Beato Manuel Lozano Garrido, beato Lolo sonriendo

Yo soy amigo de Lolo. Manuel Lozano Garrido, Beato de la Iglesia católica y periodista que vivió su fe desde un punto de vista gozoso como sólo pueden hacerlo los grandes. Y la vivió en el dolor que le infligían sus muchas dolencias físicas. Sentado en una silla de ruedas desde muy joven y ciego los últimos nueve años de su vida, simboliza, por la forma de enfrentarse a su enfermedad, lo que un cristiano, hijo de Dios que se sabe heredero de un gran Reino, puede llegar a demostrar con un ánimo como el que tuvo Lolo.

Sean, las palabras que puedan quedar aquí escritas, un pequeño y sentido homenaje a cristiano tan cabal y tan franco.

Continuamos con el traer aquí textos del Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo. Lo hacemos ahora con “El sillón de ruedas”.

Amar el sufrimiento (X) – El consuelo de Cristo

 

“Todo, Cristo, es fruto de amor; amor que Tú pones en el cuenco de tus manos, bien abarquilladas, y luego las relajas sobre el niño, la flor, el aire, la nobleza, del revés, la herida para que todo susurre tu voz, tu amor, tu aliento y tu figura.” (El sillón de ruedas, p. 314)

 

Este texto, que corresponde a lo que hemos dado en llamar “Amar el sufrimiento”, podemos decir que roza lo sublime (porque es “bello y produce una gran emoción”, como se define tal adjetivo) sino lo toca de pleno. Y sí, lo bien cierto es que admiramos y mucho a quien esto escribe pero es que esto es, sencillamente, miel sobre hojuelas, como dirían en la Sagrada Escritura. Léanlo, pues, muy despacio… y varias veces, como regalo para su corazón.

Bien. Una vez expresado esto, es más que conveniente ir al grano de lo que creemos nos quiere decir el Beato de Linares (Jaén, España) cuando dice lo que aquí dice.

El Amor de Dios, y aquí el de Cristo (lo mismo es) tiene una finalidad bien definida y no sale del corazón divino sin intención alguna. Vamos, que no se pierde en el vacío sino que encuentra destino claro y bien definido.

Todo, claro está, como nos dice Lolo, “es fruto de amor”. Y lo es porque el Hijo de Dios sólo quiere lo mejor para sus hermanos los hombres y, en cuanto Creador, sólo quiere lo mejor para su descendencia.

Cualquiera puede decir que sí, que como es fruto del Amor de Dios… pues ya está, poco más podemos decir: todo lo que se deriva del mismo es bueno y mejor. Y es así, sin duda alguna.

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29.06.20

Venerable Marta Robin – Amor sencillo y fiel

Hace mucho tiempo que hemos incardinado los comentarios acerca de la obra de la Venerable Marta Robin (francesa ella, de nacimiento y de nación) en la serie sobre la oración.  Sin embargo, es de recibo reconocer que desde hace mucho tiempo, también, no trata lo que traemos aquí de oraciones, en sí mismas consideradas (algunas veces sí, claro) sino de textos espirituales que nos pueden venir muy bien, primero, para conocer lo más posible a una hermana nuestra en la fe que supo llevar una vida, sufriente, sí, pero dada a la virtud y al amor al prójimo; y, en segundo lugar, también nos vendrá más que bien a nosotros, sus hermanos en la fe que buscamos, en ejemplos como el suyo, un espejo, el rastro de Dios en una vida ejemplar que seguir.

 

             Resultado de imagen de Journal. Décembre 1929, Novembre 1932

Por eso, nos vamos a acercar a su obra espiritual a través del contenido del libro “Journal. Décembre 1929, Novembre 1932) publicado en 2013 por Editions Foyer de Charité y que recoge, como su nombre indica, el contenido del Diario íntimo y personal de la Venerable Marta Robin entre las fechas que se indican en el título del mismo.

   

Amor sencillo y fiel

 

“Un alma puede ser ignorante de muchas cosas y ser capaz de saber amar a Dios espléndidamente.” (Diario íntimo, 22 de enero de 1930)

 

Sabemos, porque lo hemos escuchado muchas veces y porque, sencillamente, lo hemos leído en las páginas de la Sagrada Escritura, que el Hijo de Dios tenía predilección por los sencillos.

Es cierto y verdad que aquellos que, entones, eran considerados sencillos, distaban mucho de tener conocimientos pormenorizados sobre los textos sagrados de su pueblo, el judío. Y eso los hacía, por decirlo así, ignorantes en el puro sentido de la expresión (que es el no tener conocimiento de algo, así de simple).

Lo de la predilección por los sencillos no se debe a que Jesucristo prefiriera a personas que no pudieran hacerle frente cuando predicaba o, algo así, como una barrera inseparable que pudiera establecerse entre quien hablaba de Dios y quien escuchaba. No. Las cosas no eran así ni las razones de esto, tampoco.

El caso es que Jesucristo, el Maestro, prefería a los corazones que, espiritualmente (y no pocas veces, materialmente) no estaban corrompidos por teorías o prácticas alejadas de la Voluntad de su Padre del Cielo. Y es que ya sabemos cómo critica muchas veces el Hijo de Dios (y con palabras más que fuertes y claras) a fariseos, saduceos, etc. No lo hace, tampoco, porque les tuviera una especie de manía o algo así sino porque sabía que estaban corrompiendo muchos corazones y, sencillamente, impidiendo que muchas personas, al morir, fueran a dar con sus almas en el gozo de Abraham (el Cielo aún no estaba abierto, entonces y sólo lo estuvo cuando murió Jesucristo y resucitó)

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