23.07.19

Un amigo de Lolo – Confianza en Dios

Presentación

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Yo soy amigo de Lolo. Manuel Lozano Garrido, Beato de la Iglesia católica y periodista vivió su fe desde un punto de vista gozoso como sólo pueden hacerlo los grandes. Y la vivió en el dolor que le infligían sus muchas dolencias físicas. Sentado en una silla de ruedas desde muy joven y ciego los últimos nueve años de su vida, simboliza, por la forma de enfrentarse a su enfermedad, lo que un cristiano, hijo de Dios que se sabe heredero de un gran Reino, puede llegar a demostrar con un ánimo como el que tuvo Lolo.

Sean, las palabras que puedan quedar aquí escritas, un pequeño y sentido homenaje a cristiano tan cabal y tan franco.

 

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Continuamos con el traer aquí textos del Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo. Lo hacemos ahora con “El sillón de ruedas”.

Un amigo de Lolo – Confianza en Dios

“La misma ocultación desconcertante de Dios hay que valorarla dentro de su generosidad. Si en ella se reitera el fango y la humillación suyos, el Señor sólo nos pide que colaboremos con la simple aprobación del Misterio e insiste en que no nos importe, ya que a nosotros nos queda, junto a la lima, la garlopa o las teclas de máquina, cierta intimidad divina que recrea en cada latido la futura dicha, que algún día hemos de paladear sin cortapisas.” (El sillón de ruedas, p. 107)

Confianza.

Esta palabra, que dice más que mucho de quien la pone en práctica, es un buen hilo de unión entre Dios y su semejanza y, aquí entendemos, de aquella que cree que el Creador es el Único Dios existente, que todo lo ha creado y mantiene y que es inmensamente Bueno y Misericordioso.

Así dicho, en general, nosotros manifestamos confianza cuando nos entregamos en manos, por así decirlo, de alguna persona. Y eso es lo que debemos hacer con Dios.

El Beato Manuel Lozano Garrido, que sabe muy bien que confiar en Dios no es sólo importante sino más que conveniente para sus hijos, reconoce muchas veces que Dios, que nos perdona siempre, nos espera, también siempre, cerca de su corazón. Y por eso nos pide lo que aquí y hoy nos pide.

Sí. Es más que cierto que hay muchas realidades espirituales que son un verdadero misterio para nosotros. Y así, el Misterio, con mayúsculas, que puede ser el destino que Dios nos tiene preparado, hacia dónde vamos si seguimos su santa Voluntad es, eso, un gran Misterio.

¿Qué hacer, pues, en tal caso?

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21.07.19

Serie Venerable Marta Robin – Esto es la fe

Hace mucho tiempo que hemos incardinado los comentarios acerca de la obra de la Venerable Marta Robin (francesa ella, de nacimiento y de nación) en la serie sobre la oración.  Sin embargo, es de recibo reconocer que desde hace mucho tiempo, también, no trata lo que traemos aquí de oraciones, en sí mismas consideradas (algunas veces sí, claro) sino de textos espirituales que nos pueden venir muy bien, primero, para conocer lo más posible a una hermana nuestra en la fe que supo llevar una vida, sufriente, sí, pero dada a la virtud y al amor al prójimo; y, en segundo lugar, también nos vendrá más que bien a nosotros, sus hermanos en la fe que buscamos, en ejemplos como el suyo, un espejo, el rastro de Dios en una vida ejemplar que seguir.

 

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Por eso, nos vamos a acercar a su obra espiritual a través del contenido del libro “Journal. Décembre 1929, Novembre 1932) publicado en 2013 por Editions Foyer de Charité y que recoge, como su nombre indica, el contenido del Diario íntimo y personal de la Venerable Marta Robin entre las fechas que se indican en el título del mismo.

Esto es la fe

 

¡Oh amor!, ¡Oh misterio! Inconcebible, maravilloso misterio: yo vivo en Dios; no soy yo quien vive, es Jesús, mi bien amado Jesús quien vive en mí. ¡No comprendo plenamente pero conozco esta joya, este incomparable misterio! ¡A Él todo la gloria!” (Cuaderno, 26 de diciembre de 1929)  

 

Es bien cierto y verdad que nosotros, los que nos consideramos hijos de Dios, en fin… sí, es cierto y verdad, decimos que hay realidades espirituales que no acabamos de comprender. Y por eso, no dejando de creer en ellas, llamamos misterio a lo que, por eso mismo, aceptamos como verdad de fe. Y creemos, por fe creemos.

La Venerable Marta Robin, que suponemos también entendía que las cosas, en materia de fe, son así, era de las personas que creen que eso, el misterio, es crucial para nuestra vida de fe. Y, por eso, no lo alejaba de su corazón sino que, al contrario, lo aceptaba y tomaba como suyo. Y eso es lo que hace este texto escrito hace muchos años.

Fue San Pablo quien dijo eso. Es decir, lo que hoy nos dice nuestra hermana en la fe: es Cristo quien vive en mí.

Eso, así dicho, es muy bonito y está muy bien decirlo. Y está bien porque es verdad y porque es, además, lo esencial de nuestra fe católica. 

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20.07.19

La Palabra del Domingo - 21 de julio de 2019

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Lc 10, 38-42

 “38 Yendo ellos de camino, entró en un pueblo; y una mujer, llamada Marta, le recibió en su casa. 39 Tenía ella una hermana llamada María, que, sentada a los pies del Señor, escuchaba su Palabra, 40 mientras Marta estaba atareada en muchos quehaceres. Acercándose, pues, dijo: ‘Señor, ¿no te importa que mi hermana me deje sola en el trabajo? Dile, pues, que me ayude.’ 41 Le respondió el Señor: ‘Marta, Marta, te preocupas y te agitas por muchas cosas; 42 y hay necesidad de pocas, o mejor, de una sola. María ha elegido la parte buena, que no le será quitada.”

  

COMENTARIO

Los amigos de Jesús

En cuanto hombre que era, el Hijo de Dios también tenía amigos. No nos referimos a los apóstoles que, por supuesto, eran amigos suyos sino a los que habían compartido su infancia y su amistad llegaba hasta ahora mismo, cuando había empezado su predicación entre el pueblo elegido por Dios. 

No podemos negar que aquellos amigos eran muy especiales. Y es que Marta, María y Lázaro se cuentan entre los que son importantes en la vida del Maestro. Y así como ahora lo vemos visitarlos, es más que seguro que muchas otras veces, no recogidas en los Evangelios, hizo lo mismo pues gustaba y gozaba con su compañía. 

Cada uno de ellos era como era. Es decir, tanto Marta, María como Lázaro tenían su forma de ser particular y en este texto del Evangelio de San Lucas, muestran, precisamente, eso.

 

Diversas actitudes ante la fe 

Ciertamente Marta estaba preocupada por atender lo mejor posible a la visita. Es decir, nos la podemos imaginar atareada de un lado para otro aunque, en realidad, no hace falta ni eso porque este texto bíblico ya nos lo dice: andaba atareada

Aquello, lógicamente, no era mala cosa porque quien recibe a alguien en su casa espera atenderlo lo mejor posible y que no pueda pensar que no lo tiene en cuenta como amigo. 

Marta, pues, dirige todo aquel movimiento que, esto sí podemos imaginárnoslo porque no se nos dice, que sería grande porque no es posible ni pensable que Jesús acudiera solo a visitar a sus amigos. Por lo menos, como poco, irían con él sus apóstoles que eran doce y no podemos dar por imposible que no fueran otros más.

Pensemos, por ejemplo que fuese Jesús con sus apóstoles. Entonces eran 13 personas que, de golpe y porrazo en una casa pueden causar un estrago grande en cuanto a circunstancias. Y eso era lo que estaba atendiendo Marta de la mejor manera posible que sería, seguramente, bastante buena. Y es que es casi seguro que tuvieran servidumbre y no vivieran ellos solos. 

 

Lo que verdaderamente importa

 

Que Marta le plantease a Jesús aquella situación (ella trabajando sin parar, María allí sentada sin hacer más que escuchar al Maestro) no es nada extraño. Sentía, es posible, hasta un poco de rabia por no poder sentarse a escuchar lo que decía su amigo a quien tan bien conocía desde hacía tantos años. 

Pero Cristo, como es de esperar, sale por otro lado que Marta no espera. 

Jesús había venido al mundo a enseñar lo importante y a desdeñar lo que era superfluo. Y eso era lo que procuraba que llegara a los corazones de aquellos que le escuchaban. Y eso era lo que hacía ahora con su amiga Marta que tan preocupada estaba con el hecho de que su hermana María no le echara una mano en la tarea de atender a la visita. 

Aunque Cristo no quisiera que aquello pudiera parecer una reprimenda lo era en toda regla. Marta debía comprender que sólo había una cosa importante: escucharlo a Él y, sobre todo, llevar a la práctica lo que enseñaba. Y no podía negar la hermana de María que esta estaba en mejor posición que la protestona y algo llorica Marta. 

 

PRECES

Pidamos a Dios por todos aquellos que creen que las cosas del mundo son más importantes que las de Dios.

Roguemos al Señor.

Pidamos a Dios por todos aquellos que no quieren escuchar al Maestro.

Roguemos al Señor.

ORACIÓN

Padre Dios; ayúdanos a querer escuchar la Palabra en boca de Cristo.

Gracias, Señor, por poder transmitir esto.

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18.07.19

J.R.R. Tolkien – Ventana a la Tierra Media – Seres subcreados para otro mundo

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A lo mejor parece muy simplista y sencillo pero las cosas son como son: existe el Bien y el Mal y aquí ya lo hemos dicho en artículo publicado hace algunas semanas.

Por eso, en el mundo de Tolkien hay seres buenos y otros que son malos o, como se dice hoy día, lo siguiente…

Es bien cierto, francamente lo decimos, que esto puede parecer demasiado simple pero es, ciertamente, la verdad.

Es evidente que, para quien haya leído nuestro autor, los malos y los buenos están perfectamente definidos. Sin embargo, no ha de estar mal poner a cada uno en su sitio. Así, por ejemplo, tenemos:

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17.07.19

Un amigo de Lolo – El gran poder de Dios

Presentación

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Yo soy amigo de Lolo. Manuel Lozano Garrido, Beato de la Iglesia católica y periodista vivió su fe desde un punto de vista gozoso como sólo pueden hacerlo los grandes. Y la vivió en el dolor que le infligían sus muchas dolencias físicas. Sentado en una silla de ruedas desde muy joven y ciego los últimos nueve años de su vida, simboliza, por la forma de enfrentarse a su enfermedad, lo que un cristiano, hijo de Dios que se sabe heredero de un gran Reino, puede llegar a demostrar con un ánimo como el que tuvo Lolo.

Sean, las palabras que puedan quedar aquí escritas, un pequeño y sentido homenaje a cristiano tan cabal y tan franco.

 

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Continuamos con el traer aquí textos del Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo. Lo hacemos ahora con “El sillón de ruedas”.

Un amigo de Lolo – El gran poder de Dios

 

“Entre los milagros, me quedo con este pasmo de la fórmula de la Redención.” (El sillón de ruedas, p. 103)

 

Para la salvación del ser humano que creía en Dios Todopoderoso hacía falta algo más que una simple solución. Y Dios, que siempre está a la altura de las circunstancias, sabía qué debía hacer.

Es bien cierto que el Creador, a través de sí mismo, como Primera Persona de la Santísima Trinidad o bien como Segunda, el Hijo, Jesucristo, el Mesías enviado al mundo para que el mundo se salve, ha llevado a cabo aquello que llamamos actos extraordinarios o, más popularmente, milagros.

No fue poco milagro, por ejemplo, sacar al pueblo elegido, el judío, de las garras de aquel Faraón amante de los esclavos y esclavizador de un pueblo como aquel que Dios había querido para sí. Y no fue poco milagro aquel que permitió que Moisés abriera las aguas para que el pueblo que conducía se salvase de la ira de un hombre egipcio lleno de odio y de rabia por haber dejado escapar a tan buen número de esclavos.

Así, a lo largo de la historia de la humanidad que ha creído, precisamente y no por casualidad, en el poder inmenso e infinito de Dios, han sido muchos los casos que a través del poder del Todopoderoso, por ejemplo, seres humanos comunes pero tocados por la mano del Creador, han sido capaces de resucitar muertos, curar enfermedades, solventar problemas de hambre de aquellos que estaban necesitados, etc.

Con todo esto queremos decir que el milagro, el hecho extraordinario (porque lo ha sido y lo es) que se ha ido produciendo a lo largo de la historia de la salvación ha sido posible porque Dios ha podido hacerlo o porque su poder ha permitido que el ser humano lo haga o, por fin, porque Él, hecho hombre, lo ha llevado a cabo sin problema alguno…

Pues bien, el Beato Manuel Lozano Garrido sabe que hay un milagro por encima de todos que ha de ser muy tenido en cuenta. Y es que desde él y por medio de él, nosotros, pecadores como somos, hemos podido alcanzar, digamos, el estatus de “salvables para la vida eterna”.

Es más que acertado y simpático que Lolo nos diga eso de que le produce pasmo o, vamos, que se queda pasmado, ante el milagro de la Redención, así escrita, con mayúscula.

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14.07.19

Venerable Marta Robin – Reconocer la verdad

Hace mucho tiempo que hemos incardinado los comentarios acerca de la obra de la Venerable Marta Robin (francesa ella, de nacimiento y de nación) en la serie sobre la oración.  Sin embargo, es de recibo reconocer que desde hace mucho tiempo, también, no trata lo que traemos aquí de oraciones, en sí mismas consideradas (algunas veces sí, claro) sino de textos espirituales que nos pueden venir muy bien, primero, para conocer lo más posible a una hermana nuestra en la fe que supo llevar una vida, sufriente, sí, pero dada a la virtud y al amor al prójimo; y, en segundo lugar, también nos vendrá más que bien a nosotros, sus hermanos en la fe que buscamos, en ejemplos como el suyo, un espejo, el rastro de Dios en una vida ejemplar que seguir.

 

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Por eso, nos vamos a acercar a su obra espiritual a través del contenido del libro “Journal. Décembre 1929, Novembre 1932) publicado en 2013 por Editions Foyer de Charité y que recoge, como su nombre indica, el contenido del Diario íntimo y personal de la Venerable Marta Robin entre las fechas que se indican en el título del mismo.

Venerable Marta Robin – Reconocer la verdad

 

Yo debería abrir mi alma por tantos pobres seres humanos que ignoran todo de Dios, de la verdadera vida. Pero reconozco mi gran incapacidad física y moral, veo muy bien mis insuficiencias.” (Cuaderno íntimo, 3 de enero de 1930)

 

Sí. Es cierto y verdad que, como hijos de Dios que somos y como discípulos de su único hijo engendrado y no creado, Jesucristo, muchas veces no somos capaces de darnos cuenta de lo que, en realidad somos y de cómo encaramos los temas relacionados con nuestra fe católica.

La Venerable francesa Marta Robin, que se conoce muy a ella misma y, por añadidura, a sus hermanos de la misma fe, sabe que, en efecto, la cosa no es nada fácil y se necesita, además de esfuerzo, perseverancia en la creencia a la que creemos nos adherimos por voluntad propia.

Lo que debemos hacer y lo que hacemos, en realidad, a veces no coincide y muchas veces nos quedamos en la teoría pero no llegamos a la práctica que, en suma, supone manifestación exacta y cierta de nuestra fe.

Es cierto, como decimos arriba, que Marta Robin sabe que tiene insuficiencias. Tal verdad, como bien sabemos, la podemos extender a cada uno de nosotros porque, seguramente, no nos equivocaremos nada de nada.

Importa, ciertamente, darse cuenta de las dificultades que tenemos a la hora de ver, por ejemplo, que hay muchos seres humanos que, simplemente, no conocen a Dios.

Resulta terrible, para alguien como nuestra Venerable hermana Marta, ver que hay muchas personas que, por diversas circunstancias, no saben nada de su Creador. Otras, sin embargo, lo han podido conocer pero prefieren (¿?) no saber nada del mismo porque, a lo mejor, creen que les exige demasiado… amor.

Pues bien, tales personas necesitan, en tal sentido, una ayuda espiritual más que grande, unas oraciones más que perseverantes y, en fin, alguien que pida por ellas porque están más que necesitadas de un Amor que, aún teniendo, no pueden gozar del mismo por desconocerlo o no quererlo tener por tal.

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13.07.19

La Palabra del Domingo - 14 de julio de 2019

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Lc 10, 25-37

 

“25 Se levantó un legista, y dijo para ponerle a prueba: ‘Maestro, ¿que he de hacer para tener en herencia vida eterna?’ 26 Él le dijo: ‘¿Qué está escrito en la Ley? ¿Cómo lees?’ 27 Respondió:  ‘Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo.’ 28 Díjole entonces: ‘Bien has respondido. Haz eso y vivirás.’ 29 Pero él, queriendo justificarse, dijo a Jesús: ‘Y ¿quién es mi prójimo?’ 30 Jesús respondió: ‘Bajaba un hombre de Jerusalén a Jericó, y cayó en manos de salteadores, que, después de despojarle y golpearle, se fueron dejándole medio muerto. 31 Casualmente, bajaba por aquel camino un sacerdote y, al verle, dio un rodeo. 32    De igual modo, un levita que pasaba por aquel sitio le vio y dio un rodeo. 33 Pero un samaritano que iba de camino llegó junto a él, y al verle tuvo compasión; 34 y, acercándose, vendó sus heridas, echando en ellas aceite y vino; y montándole sobre su propia cabalgadura, le llevó a una posada y cuidó de él. 35 Al día siguiente, sacando dos denarios, se los dio al posadero y dijo: “Cuida de él y, si gastas algo más, te lo pagaré cuando vuelva."  36 ¿Quién de estos tres te parece que fue prójimo del que cayó en manos de los salteadores?’ 37 Él dijo: ‘El que practicó la misericordia con él.’ Díjole Jesús: ‘Vete y haz tú lo mismo.’”

  

 

COMENTARIO

 

El prójimo; tu prójimo

 

Cuando, en tiempos de Cristo y ahora mismo, se habla o se utiliza la palabra “amor” suenan todas las campañillas del mundo y, en el acto, imaginamos el mejor de los mundos con sus más diversos colores cálidos y dulces.

En el Romanticismo, el amor se llevaba hasta las últimas consecuencias y bien podemos decir, por decirlo pronto y para que se entienda, que tenían, del amor, un sentido algo exagerado. Más que amor, seguramente, abundaba la sensualidad y el sentimentalismo.

PeroCristo pone las cosas en su sitio. Y es que amar, el amor, supone mucho más que verlo todo de color de rosa.

Como suele ser normal en la persona del Hijo de Dios, las cosas las explica con ejemplos. Y es que era la única forma de que pudiesen entender, aquellos a los que se dirigía, algo de todo lo que quería decirles.

Aquel hombre, el legista, quería tener la vida eterna, quería heredarla que era como decir que la quería para sí, como herencia de Dios.

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11.07.19

Serie Un amigo de Lolo – Las cosas son como son…

Presentación

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Yo soy amigo de Lolo. Manuel Lozano Garrido, Beato de la Iglesia católica y periodista vivió su fe desde un punto de vista gozoso como sólo pueden hacerlo los grandes. Y la vivió en el dolor que le infligían sus muchas dolencias físicas. Sentado en una silla de ruedas desde muy joven y ciego los últimos nueve años de su vida, simboliza, por la forma de enfrentarse a su enfermedad, lo que un cristiano, hijo de Dios que se sabe heredero de un gran Reino, puede llegar a demostrar con un ánimo como el que tuvo Lolo.

Sean, las palabras que puedan quedar aquí escritas, un pequeño y sentido homenaje a cristiano tan cabal y tan franco.

 

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Continuamos con el traer aquí textos del Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo. Lo hacemos ahora con “El sillón de ruedas”.

Las cosas son como son…

 

Mas el desliz del Paraíso no puede ser alineado junto a una querella de velador. Si vamos a él con toga y lente de Derecho, también habríamos de desempolvar la altura de un delito de deicidio.” (El sillón de ruedas, p. 95)

 

El título del artículo de hoy tiene que ver, eso, con las cosas y circunstancias porque, a veces, son como son y no podemos vestirlas de una forma distinta a cómo son.

El Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, sabe que ante determinadas circunstancias, es más que posible que tratemos de disimular. Y qué decir del pecado original…

Es bien cierto que, con el paso de los siglos desde que aquello sucedió, sabemos más que mucho de la intención de nuestros Primeros Padres. Y que no había nada bueno en aquella su intención y, aunque también que fueron vilmente engañados por el Maligno, no es poco cierto que cayeron con gozo (digamos eso) en aquel primer pecado.

¿Acaso el ser humano, creado por Dios, tenía derecho a algo?

En realidad, es verdad que tenía los derechos que el Creador, el Padre del Cielo, le había dado a Adán y a Eva. Sin embargo, la cosa no podía más allá. Es más, no podía pasar de aquella línea roja que trazó, para ellos, el Todopoderoso.

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7.07.19

Serie Venerable Marta Robin – Para Jesucristo, por Jesucristo

Hace mucho tiempo que hemos incardinado los comentarios acerca de la obra de la Venerable Marta Robin (francesa ella, de nacimiento y de nación) en la serie sobre la oración.  Sin embargo, es de recibo reconocer que desde hace mucho tiempo, también, no trata lo que traemos aquí de oraciones, en sí mismas consideradas (algunas veces sí, claro) sino de textos espirituales que nos pueden venir muy bien, primero, para conocer lo más posible a una hermana nuestra en la fe que supo llevar una vida, sufriente, sí, pero dada a la virtud y al amor al prójimo; y, en segundo lugar, también nos vendrá más que bien a nosotros, sus hermanos en la fe que buscamos, en ejemplos como el suyo, un espejo, el rastro de Dios en una vida ejemplar que seguir.

 

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Por eso, nos vamos a acercar a su obra espiritual a través del contenido del libro “Journal. Décembre 1929, Novembre 1932) publicado en 2013 por Editions Foyer de Charité y que recoge, como su nombre indica, el contenido del Diario íntimo y personal de la Venerable Marta Robin entre las fechas que se indican en el título del mismo.

Para Jesucristo, por Jesucristo

 

¡Sí, para Jesús yo quiero mi corazón, yo me quiero muy humilde y pura!… Es su divino deseo.” 

La Venerable Marta Robin, que tan buena relación tuvo en vida (y ahora seguro que tiene en el Cielo) con el Hijo de Dios, no se anda con medias tintas y no quiere decir más que lo que ella cree importante. Y así lo hace al respecto de su relación con Jesucristo.

Nosotros sabemos que Dios envió a su Hijo al mundo para que el mundo se salvase. Y esto lo decimos porque, a veces, pareciera que se nos olvida que sí, que fuimos y hemos sido salvados por la muerte y resurrección del Mesías.

Marta Robin, al contrario que muchos hermanos suyos en la fe, pone las cosas en su sitio. Y hace bien porque, de paso, a nosotros nos viene la mar de bien saber en qué consiste el amor hacia el Enviado de Dios. Y es que nos conviene mucho y muy mucho saberlo.

Lo que Dios quiere de nosotros, por otra parte, no es desconocido por nadie.Es decir, resultaría síntoma de no saber qué fe se tiene, mantener que, en realidad, no estamos muy seguros de lo que Dios quiere de cada uno de sus hijos. Pero no sirve ni vale como excusa porque es más que mala…

Lo que Dios ansía de su descendencia es algo muy elemental que, por eso mismo, no siempre estamos dispuesto a asumir. Quiere, en suma y resumiendo por lo corto, que amenos a su Hijo, el único engendrado y no creado, como somos nosotros.

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6.07.19

La Palabra del domingo - 7 de julio de 2019

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Lc 10, 1-12.17-20

 

“1 Después de esto, designó el Señor a otros 72, y los envió de dos en dos delante de sí, a todas las ciudades y sitios a donde él había de ir. 2 Y les dijo: ‘La mies es mucha, y los obreros pocos. Rogad, pues, al Dueño de la mies que envíe obreros a su mies. 3 Id; mirad que os envío como corderos en medio de lobos. 4 No llevéis bolsa, ni alforja, ni sandalias. Y no saludéis a nadie en el camino. 5       En la casa en que entréis, decid primero: ‘Paz a esta casa.’ 6 Y si hubiere allí un hijo de paz, vuestra paz reposará sobre él; si no, se volverá a vosotros. 7 Permaneced en la misma casa, comiendo y bebiendo lo que tengan, porque el obrero merece su salario. No vayáis de casa en casa. 8                    En la ciudad en que entréis y os reciban, comed lo que os pongan; 9 curad los enfermos que haya en ella, y decidles: ‘El Reino de Dios está cerca de vosotros.’ 10 En la ciudad en que entréis y no os reciban, salid a sus plazas y decid: 11 ‘Hasta el polvo de vuestra ciudad que se nos ha pegado a los pies, os lo sacudimos. Pero sabed, con todo, que el Reino de Dios está cerca.’ 12 Os digo que en aquel Día habrá menos rigor para Sodoma que para aquella ciudad

 

17 Regresaron los 72 alegres, diciendo: ‘Señor, hasta los demonios se nos someten en tu nombre.’ 18          El les dijo: ‘Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo.19 Mirad, os he dado el poder de pisar sobre serpientes y escorpiones, y sobre todo poder del enemigo, y nada os podrá hacer daño; 20 pero no os alegréis de que los espíritus se os sometan; alegraos de que vuestros nombres estén escritos en los  cielos.’”

 

COMENTARIO

 

La verdadera alegría

 

Creer en Dios y tener por bueno y mejor que el Creador es Padre de la humanidad era una verdad que Jesús quería proponer. Es decir, no tenía intención de ir por el mundo obligando a creer. Ahora bien, avisaba muchas veces de lo que suponía no creer. Y esto, lo que quería decir era que el hombre era libre para aceptar o no lo que proponía el Maestro. 

Exactamente igual tenía Cristo por verdad que eso hicieran aquellos a los que había enviado. En este texto se nos dice que fueron 72 los que quiso que fueran por el mundo a transmitir la Buena Noticia y que el Reino de  Dios estaba cerca. 

Lo que dice Jesús es bien claro: son pocos los que evangelizan y hay que pedir a Dios para que envíe a muchos que cumplan con tal labor. 

Pero también les dice algo que valía para entonces y vale para ahora mismo: los envía a padecer porque sólo puede entenderse tal cosa cuando trata a sus enviados como ovejas y a otros, como lobos. Sin embargo, ellos debían mantener la esperanza siempre intacta y la confianza en Dios porque en muchos lugares los recibirían con alegría. 

En otros, sin embargo, la cosa no se daría bien ni nada por el estilo. Es decir, en muchos lugares no querrían saber nada de ellos. Bien fuera por ignorancia de la Verdad o, simplemente, por ir a pueblos enemigos del pueblo judío… el caso es que en más de un lugar al que debieron ir aquellos 72 enviados nos lo debieron recibir de buen gusto. Y es casi seguro que los echaran con cajas destempladas. 

¿Qué, entonces? 

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