26.02.20

Beato Manuel Lozano Garrido - “Lolo, libro a libro”- Ser, hacer, es deber nuestro

Presentación

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Yo soy amigo de Lolo. Manuel Lozano Garrido, Beato de la Iglesia católica y periodista vivió su fe desde un punto de vista gozoso como sólo pueden hacerlo los grandes. Y la vivió en el dolor que le infligían sus muchas dolencias físicas. Sentado en una silla de ruedas desde muy joven y ciego los últimos nueve años de su vida, simboliza, por la forma de enfrentarse a su enfermedad, lo que un cristiano, hijo de Dios que se sabe heredero de un gran Reino, puede llegar a demostrar con un ánimo como el que tuvo Lolo.

Sean, las palabras que puedan quedar aquí escritas, un pequeño y sentido homenaje a cristiano tan cabal y tan franco.

 

Ser, hacer, es deber nuestro

 

“Fijándose bien, lo de acá es una aportación menuda, pero necesaria, como el sudor del obrero en la obra de ingeniería.” (El sillón de ruedas, p. 158)

 

En las cosas de Dios y, claro, en las nuestras, hay un poder y un querer. Y con eso queremos decir que podemos escoger y elegir el qué pero, sobre todo, el cómo. Y el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo nos lo dice, sí, de forma sencilla pero, ¡Ay!, también de forma que nos obliga más que mucho.

Vamos a ver. Nosotros estamos en el mundo, primero, porque Dios ha querido que estemos. Eso es una verdad espiritual que debemos tener más que bien entendida porque, de ser lo contrario, estamos más que seguros que nada de lo que siga, en materia del espíritu, va a servir ni valer para nada.

Aquí, de todas formas o, mejor, en esto de nada vale otra forma de pensar. Y a ella, pues, no atenemos.

Lo que nos quiere decir el Beato de Linares (Jaén, España) es algo bien sencillo: sí, nosotros podemos aportar a la Creación y no está fuera de nuestro alcance.

Así dicho, a primera vista, eso podría parecer un pensar demasiado optimista porque, bien mirados, ¿qué somos nosotros?

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24.02.20

Venerable Marta Robin – Apoyarse en El Señor dejándonos hacer por Él

Hace mucho tiempo que hemos incardinado los comentarios acerca de la obra de la Venerable Marta Robin (francesa ella, de nacimiento y de nación) en la serie sobre la oración.  Sin embargo, es de recibo reconocer que desde hace mucho tiempo, también, no trata lo que traemos aquí de oraciones, en sí mismas consideradas (algunas veces sí, claro) sino de textos espirituales que nos pueden venir muy bien, primero, para conocer lo más posible a una hermana nuestra en la fe que supo llevar una vida, sufriente, sí, pero dada a la virtud y al amor al prójimo; y, en segundo lugar, también nos vendrá más que bien a nosotros, sus hermanos en la fe que buscamos, en ejemplos como el suyo, un espejo, el rastro de Dios en una vida ejemplar que seguir.

 

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Por eso, nos vamos a acercar a su obra espiritual a través del contenido del libro “Journal. Décembre 1929, Novembre 1932) publicado en 2013 por Editions Foyer de Charité y que recoge, como su nombre indica, el contenido del Diario íntimo y personal de la Venerable Marta Robin entre las fechas que se indican en el título del mismo.

   

Apoyarse en El Señor dejándonos hacer por Él

 

“Sola, no soy capaz de nada, pero “lo puedo todo” si tengo en cuenta todo lo que se refiere al Señor, a Quien dejo toda la responsabilidad de su misteriosa conducta, conformándome con alegría a su admirable voluntad.” (Diario íntimo, 12 de enero de 1930)

 

Saber qué somos, en la vida, siempre nos ha de venir bien. Pero saber eso en materia espiritual es algo más que tener un conocimiento de nuestras posibilidades, hablando de eso. Y lo es porque nos da el sentido exacto de qué podemos hacer con nuestra vida del alma y del corazón.

La Venerable Marta Robin sabe muy bien, sabía y en vida y sabe, ahora, en sus escritos, decirnos, qué es lo sobre eso debemos saber y tener en cuenta. Y, en general, podemos decir, que es más que válido lo que nos dice.

A veces podemos creernos que nos bastamos a nosotros mismos. Es decir, si no tenemos muy en cuenta a Quien los ha creado y Quien nos mantiene en el mundo, estamos como mirándonos siempre el ombligo y, desde ahí, todo lo podemos no en Aquel que nos conforta sino… en nosotros mismos.

Nuestra hermana en la fe, dadas las circunstancias físicas por las que pasó, bien dice que no es capaz, ella sola, de hacer nada. Y, sin embargo, estaríamos en un grave error si pensásemos o creyésemos que nosotros, en caso de no estar postrados en una cama o en una silla de ruedas, vamos a ser más capaces que ella en hacer según qué cosas…

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23.02.20

La Palabra del Domingo - 23 de febrero de 2020

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Mt 5, 38-48

 

 “38 ‘Habéis oído que se dijo: = Ojo por ojo y diente por diente. = 39 Pues yo os digo: no resistáis al mal; antes bien, al que te abofetee en la mejilla derecha ofrécele también la otra: 40 al que quiera pleitear contigo para quitarte la túnica déjale también el manto; 41 y al que te obligue a andar una milla vete con él dos. 42 A quien te pida da, y al que desee que le prestes algo no le vuelvas la espalda. 43 «Habéis oído que se dijo: = Amarás a tu prójimo = y odiarás a tu enemigo. 44    Pues yo os digo: Amad a vuestros enemigos y rogad por los que os persigan, 45 para que seáis hijos de vuestro Padre celestial, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y llover sobre justos e injustos. 46 Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa vais a tener? ¿No hacen eso mismo también los publicanos? 47 Y si no saludáis más que a vuestros hermanos, ¿qué hacéis de particular? ¿No hacen eso mismo también los gentiles? 48 Vosotros, pues, sed perfectos como es perfecto vuestro Padre celestial.’”

 

COMENTARIO

 

Entender la Ley de Dios

 

No es que Jesús hubiera venido a que se cumpliese la Ley de Dios, que sí, sino que había venido a que, en efecto, todo aquello que el Creador había establecido como bueno y mejor, se llevara a cabo. 

No podemos negar que en este texto del evangelio de san Mateo el Hijo de Dios pone le listón muy alto porque la voluntad de Dios no es simple ni es poca cosa sino, al contrario, completa y llena de lo que es recomendable para nosotros, creación y semejanza suya. 

Que Jesús vino a cumplir lo que estaba escrito lo vemos, por ejemplo, justamente en lo que pudiera parecer una humorada del Maestro. Esto lo decimos porque al final del este texto nos dice que seamos perfectos como Dios es perfecto. Y decimos que parece una humorada porque bien sabemos que eso, a nosotros, nos va a resultar, simplemente, imposible. 

Pero bueno… Jesús sabe qué es lo mejor para nosotros y nos lo dice, como sabría que estaba escrito en el Levítico (19, 1-2) cuando el autor inspirado por Dios escribió esto: “Habló Yahveh a Moisés, diciendo: Habla a toda la comunidad de los israelitas y diles: Sed santos, porque yo, Yahveh, vuestro Dios, soy santo”. 

Es decir, Dios, que es Todopoderoso y todo lo creó y mantiene es, además, santo, el único Santo. Y nos pide que seamos como Él. 

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21.02.20

J.R.R. Tolkien - Ventana a la Tierra Media – La Comarca de Tolkien – Microrrelatos V

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Como es bueno ser perseverante  en lo que consideramos bueno y mejor, estamos aquí de nuevo para aportar una nueva serie de microrrelatos después de que, como es fácil deducir del número del título del artículo, lo hayamos hecho en cuatro ocasiones. Y es que la cosa da para esto y para mucho más.

De nuevo, rogamos sepan disculpar los amables lectores los fallos que pudiera haber en ellos porque, al fin y al cabo, cada cual da lo que puede y sabe…

 

Eru estaba al Principio. Y lo creó todo porque quería una continuación de aquella primera forma de ser las cosas. Y todo lo hizo como quiso hacerlo.

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Hubo quien, entonces, quiso hacer disonancia a través de la música. Y es que el Mal había empezado a dar dolores de cabeza al Subcreador.

 

Melko era, en definitiva, un pobre Valar. Quiso destruir todo lo bueno y quiso imponer su negrura de corazón a sus hermanos y hermanas subcreados. Y ya sabemos como todo terminó, luego, mucho después.

 

Fëanor creó y Fëanor perdió su creación. Hubo, entonces, mucha ira y mucha rabia encendida en su corazón. Incluso los cuentos dicen que huyó para no tener que volver a hacer lo que hizo.

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19.02.20

Un amigo de Lolo - “Lolo, libro a libro” - Saber que podemos ser santos e, incluso, cómo

Presentación

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Yo soy amigo de Lolo. Manuel Lozano Garrido, Beato de la Iglesia católica y periodista vivió su fe desde un punto de vista gozoso como sólo pueden hacerlo los grandes. Y la vivió en el dolor que le infligían sus muchas dolencias físicas. Sentado en una silla de ruedas desde muy joven y ciego los últimos nueve años de su vida, simboliza, por la forma de enfrentarse a su enfermedad, lo que un cristiano, hijo de Dios que se sabe heredero de un gran Reino, puede llegar a demostrar con un ánimo como el que tuvo Lolo.

Sean, las palabras que puedan quedar aquí escritas, un pequeño y sentido homenaje a cristiano tan cabal y tan franco.

 

Saber que podemos ser santos e, incluso, cómo

 

“Mientras permanezcan los sentidos y por las venas fluya un venero de vida, resultará problemático colocar cierta aureola sobre la cabeza de un hombre. La santidad hay que hacerla minuto a minuto; es una reconstrucción incesante que sólo se ultima ante un certificado de defunción. Hay que creer al santo en forja cundo protesta de su indignidad. La virtud aporta un conocimiento detallado de nuestra miseria. Quien anda por buen camino lleva siempre sobre el paladar una sensación extraña de terruño desmenuzado. Es nuestra cosecha.” (Sillón de ruedas, 157)

 

Se dice, porque es verdad, que la santidad no es fácil de alcanzar. Y no lo es porque, siendo cómo somos los hijos de Dios, se requiere algo más que paciencia para alcanzar tal estado espiritual. Pero no, como pudiéramos pensar (como excusa, seguramente, para no buscarla) es imposible.

El Beato Manuel Lozano Garrido lo dice con toda claridad: para ser santos… primero debemos morir.

Aquí no nos referimos a dejar morir nuestro pasado y venir a ser otras mejores personas. No. Se refiere Lolo, y nos referimos nosotros, a morir físicamente. Y es que ya sabemos que para que la declaración de santidad se haga efectiva… en fin, debemos morir primero. Por eso nos dice el Beato de Linares (Jaén, España) que no suele ser fácil colocar la “aureola” de santidad sobre la cabeza de un mortal. Y no lo puede ser porque, como decimos arriba, es bien conocido por todos (y cada uno lo puede decir de sí mismo) cómo somos…

Esto, que es algo que conocemos más que bien, no es obstáculo, sin embargo, para lo otro.

¿Qué es lo otro?

Pues lo otro es que nosotros, con qué hacemos y cómo somos (en lo mejor, queremos decir) vamos forjando nuestra futura santidad.

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17.02.20

Venerable Marta Robin - Saber que podemos, que imposible no es

Hace mucho tiempo que hemos incardinado los comentarios acerca de la obra de la Venerable Marta Robin (francesa ella, de nacimiento y de nación) en la serie sobre la oración.  Sin embargo, es de recibo reconocer que desde hace mucho tiempo, también, no trata lo que traemos aquí de oraciones, en sí mismas consideradas (algunas veces sí, claro) sino de textos espirituales que nos pueden venir muy bien, primero, para conocer lo más posible a una hermana nuestra en la fe que supo llevar una vida, sufriente, sí, pero dada a la virtud y al amor al prójimo; y, en segundo lugar, también nos vendrá más que bien a nosotros, sus hermanos en la fe que buscamos, en ejemplos como el suyo, un espejo, el rastro de Dios en una vida ejemplar que seguir.

 

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Por eso, nos vamos a acercar a su obra espiritual a través del contenido del libro “Journal. Décembre 1929, Novembre 1932) publicado en 2013 por Editions Foyer de Charité y que recoge, como su nombre indica, el contenido del Diario íntimo y personal de la Venerable Marta Robin entre las fechas que se indican en el título del mismo.

   

Saber que podemos, que imposible no es

 

“Lo que tengo que hacer es sacar el mejor partido de todos los tesoros enviados desde el Cielo para hacer, con María y como Jesús la gran Obra de Dios”. (Diario íntimo, 12 de enero de 1930)

 

Si hay alguien (que lo hay, con toda seguridad) que no sea capaz de comprender hacia dónde debe ir su vida espiritual, nuestra hermana Marta Robin, a la sazón Venerable de la Iglesia católica, nos lo dice con toda claridad. Aquí no hay duda alguna sino seguridad absoluta, bandazo alguno sin efectivo comprender.

El caso es que, como decimos, es posible que con nuestra vida espiritual, sencillamente, no sepamos qué hacer. En muchos casos, se ha recibido la misma, digamos, por nacimiento; en otros, se ha ido adquiriendo poco a poco. En ambos casos, es hasta posible que dudemos las más de las veces acerca, precisamente, del qué e, incluso, del cómo (¡tantas veces del cómo!). Y eso, no lo podemos negar, nos causa no cierta desazón.

Nuestra hermana en la fe, que conoce muy bien el espíritu humano y, sobre todo, la Voluntad de su Padre del Cielo, apunta muy bien hacia el exacto centro de lo que es nuestra obligación porque sí, estamos obligados, por fe (obligación gozosa, por cierto y no enojosa o pesada) a hacer según qué cosas…

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16.02.20

La Palabra del Domingo - 16 de febrero de 2020

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Mt 5, 20-22a. 27-28. 33-34a. 37

“20 ‘Porque os digo que, si vuestra justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el Reino de los Cielos.

21 ‘Habéis oído que se dijo a los antepasados: No matarás;  y aquel que mate será reo ante el tribunal. 22 Pues yo os digo: Todo aquel que se encolerice contra su hermano, será reo ante el tribunal; pero el que llame a su hermano ‘imbécil’, será reo ante el Sanedrín; 27 ‘Habéis oído que se dijo: No cometerás adulterio. 28 Pues yo os digo: Todo el que mira a una mujer deseándola,  ya cometió adulterio con ella en su corazón. 33 ‘Habéis oído también que se dijo a los antepasados: No perjurarás, sino que cumplirás al Señor tus juramentos. 34 Pues yo digo que no juréis en modo alguno: ni por el Cielo,  porque es el trono de Dios, 35 ni por la Tierra, porque es el escabel de sus pies; ni por Jerusalén, porque es la ciudad del gran rey. 36 Ni tampoco jures por tu cabeza, porque ni a uno solo de tus cabellos puedes hacerlo blanco o negro. 37 Sea vuestro lenguaje: ‘Sí, sí’; ‘no, no’: que lo que pasa de aquí viene del Maligno.”

  

COMENTARIO

 

La verdad es la Verdad

 

No podemos negar que cuando el Hijo de Dios vino al mundo y fue enviado por su Padre, Dios Todopoderoso, no venía a pasar unos cuantos años y, luego, a partir de nuevo a la Casa de su Padre. No. Había venido a hacer y decir mucho y eso es lo que empezó a llevar a cabo cuando supo que había llegado tal momento.

Es bien cierto que el pueblo judío tenía unas Sagradas Escrituras y, en cierto modo, tenía una tradición, unos comportamientos que, a lo largo de los siglos, había hecho de tal pueblo lo que era. El problema es que mucho de lo primero había sido tergiversado por lo segundo. Y eso era un problema más que grave porque había desviado a aquellos que Dios había elegido como suyos, especialmente suyos, y había llevado por caminos no queridos por el Creador.

Decimos, por tanto, que mucho debía cambiar. Y, para eso había venido (salido, dice en alguna ocasión, Jesucristo) Aquel que un día vino al mundo en un portal muy pobre de un lugar llamado Belén donde, según los textos sagrados del pueblo judío debía nacer el Mesías. Y nació allí, claro está.

Pues bien, el Hijo de Dios llama a tener muy en cuenta que aquello que hacen los considerados maestros de la ley, digamos escribas y/o fariseos no siempre es lo correcto ni siempre se ha de seguir como si no hubiese una Verdad por encima de sus criterios.

Bien sabemos, por lo que acabó pasando, que Jesucristo sabía muy bien que se metía en un berenjenal más que grave por decir lo que debía decir. Pero es que sí, debía decirlo… ¡y lo decía sin temor ni respeto humano!

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14.02.20

J.R.R. Tolkien – Un amor propio de este día: Carta de Beren a Lúthien

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Antes de la carta, supuesta, que J.R.R. Tolkien (aquí Beren) escribe a su amada Edith, conocida como Lúthien, esto sobre el santo de hoy, el verdadero San Valentín, el de verdad y no el manipulado que tantos negocios, al parecer, ampara y cobija.

Valentín, sacerdote que vivía en Roma, tuvo que sufrir, también, aquella persecución.

Claudio II, emperador que, por entonces, gobernaba el Imperio, no gustaba de los matrimonios porque entendía que un hombre soltero era mejor soldado. Eso le llevó a prohibirlos con el consiguiente malestar, es de suponer, entre aquellos que ponían por encima de tan noble labor de soldado una vida familiar que, además, podían compatibilizar con tal trabajo.

Valentín no estaba de acuerdo con tal medida y seguía celebrando matrimonios aunque es de entender que en secreto. Eso era un desafío en toda regla a las órdenes del emperador y tal forma de actuar no iba a tardar en acarrearle malas consecuencias porque, además, el sacerdote díscolo a las normas imperiales gozaba de una muy reconocida fama en toda Roma.

Claudio II llamó a Valentín a que se presentase ante él y Dios, como suele suceder en muchos casos, le tenía reservada una sorpresa bastante grande.

Como es de creer que Valentín no diera a entender al emperador que haría lo que quería, el poderoso romano hizo que encarcelasen al sacerdote.

Interrogado por Asterio, teniente del prefecto de Roma (Calfurnio), Valentín afirmo que Jesucristo era “la única luz verdadera que ilumina a todo hombre que viene a este mundo” lo que supuso, además, un gran desafío a los dioses paganos.

Y, entonces, aquel oficial quiso poner en ridículo a Valentín (a lo mejor como siglos antes hicieran aquellos romanos que pusieron un manto harapiento a Jesús y lo saludaran como rey de los gusanos) y le pidió que si tan grande era su poder (por haber estado predicando el cristianismo) que le ofrecía una gran posibilidad de demostrar lo que decía acerca de aquel Jesucristo.

¿Qué era lo que le proponía?

Algo tan difícil, según entendía Asterio, que devolver la vista a una hija suya. Así, le espetó “devuelve en su nombre la luz a los ojos de mi hija, que desde hace dos años están sumidos en las tinieblas, y entonces yo seré también cristiano”.

Y Valentín, como era de esperar, hizo lo que tenía que hacer un discípulo de Cristo e invocando a Dios dijo “Tú que eres, Señor, la luz verdadera, no se la niegues a ésta tu sierva”. La hija de Asterio recobró, de inmediato, la vista y tanto el propio oficial como su esposa, conmovidos por lo que habían visto, le pidieron el Bautismo a Valentín y, con su familia, se convirtieron a la fe católica.

¿Qué haría el Claudio II ante esto?

Aquel hombre pagano y dado en sacrificar a sus dioses no podía negar lo que acababa de ver y, al igual que hiciera Pilato con Jesús quiso salvar a Valentín. Y, sin embargo, el mismo miedo que cayó sobre el Gobernador romano que hiciera azotar a Cristo hizo lo propio con el emperador y, no queriendo aparecer como sospechoso de ser amigo de cristianos se vio en la obligación maléfica de enviar a la muerte a Valentín.

Ordenó que fuera encarcelado y, cargado de cadenas, fue apaleado hasta que sus huesos se quebraron. Y, como solía suceder por aquel entonces y ya hemos visto en muchos mártires cristianos, fue la degollación lo que le llevó, de forma definitiva, a la Casa del Padre donde, con justicia, es tenido como patrón de los enamorados.

En fin… ya sabemos algo de la vida de aquel sacerdote santo tan nombrado en un día como hoy.

 

Y, ahora, como hemos dicho arriba, la carta, sin presuponer nada… sólo gozo y ansia de que así sea.

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12.02.20

Beato Manuel Lozano Garrido - “Lolo, libro a libro”- Estar limpio entonces

Presentación

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Yo soy amigo de Lolo. Manuel Lozano Garrido, Beato de la Iglesia católica y periodista vivió su fe desde un punto de vista gozoso como sólo pueden hacerlo los grandes. Y la vivió en el dolor que le infligían sus muchas dolencias físicas. Sentado en una silla de ruedas desde muy joven y ciego los últimos nueve años de su vida, simboliza, por la forma de enfrentarse a su enfermedad, lo que un cristiano, hijo de Dios que se sabe heredero de un gran Reino, puede llegar a demostrar con un ánimo como el que tuvo Lolo.

Sean, las palabras que puedan quedar aquí escritas, un pequeño y sentido homenaje a cristiano tan cabal y tan franco.

 

Estar limpio entonces

 

“El hombre será golpeado como el ‘punch’ de un boxeador, pero lo esencial es tener aupada la figura antes que se liquide la cuenta victoriosa.” (El sillón de ruedas, p. 156)

 

Como podemos ver en este texto del Beato Manuel Lozano Garrido aquí aparecen dos, digamos situaciones. Y, ciertamente, a nosotros nos conviene más que más estar atento a estas palabras porque no es que nos vaya algo de poca importancia sino, al contrario, nos va lo más importante: la vida eterna.

Realmente, aquí no se dice cuando el ser humano va a ser, así dicho suena fuerte, “golpeado”. Lo que pasa es que, por nuestra fe, tenemos una ligera idea de lo que ha de ser eso y, además, cuando.

Lo que queremos decir es que no se dice, por ejemplo: el 7 de junio del año 2052 nos llegará tal momento o la fecha que sea. Y es que eso está en manos de Dios y, ciertamente, poco podemos hacer sobre eso aunque mucho podamos hacer para lo “otro”.

Podemos decir, sin temor a equivocarnos, que el Beato de Linares (Jaén, España) se está refiriendo a lo que, en materia de fe, llamamos “Juicio particular”. Y sí, es un juicio y, también, es particular porque se refiere a cada uno nosotros. Y ahí está, como se diría, el centro de todo esto.

En este juicio, Dios es el Juez Supremo y ante él sólo podremos referir (con la ayuda de nuestro Ángel Custodio) aquello que creamos podemos decir a nuestro favor. La sentencia ha de ser, y será, inapelable y a ella nos someteremos en el mismo instante de nuestra muerte y en el mismo instante tendremos a qué atenernos porque entonces no habrá tiempo como nosotros lo conocemos.

Hemos dicho eso del Juicio particular. Y el mismo es tan importante para nosotros que olvidarlo ha de ser totalmente fatal. Y decimos que podemos olvidarlo si no actuamos como debemos actuar en nuestra vida terrena, en este valle de lágrimas.

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10.02.20

Venerable Marta Robin – Ansiarlo todo

Hace mucho tiempo que hemos incardinado los comentarios acerca de la obra de la Venerable Marta Robin (francesa ella, de nacimiento y de nación) en la serie sobre la oración.  Sin embargo, es de recibo reconocer que desde hace mucho tiempo, también, no trata lo que traemos aquí de oraciones, en sí mismas consideradas (algunas veces sí, claro) sino de textos espirituales que nos pueden venir muy bien, primero, para conocer lo más posible a una hermana nuestra en la fe que supo llevar una vida, sufriente, sí, pero dada a la virtud y al amor al prójimo; y, en segundo lugar, también nos vendrá más que bien a nosotros, sus hermanos en la fe que buscamos, en ejemplos como el suyo, un espejo, el rastro de Dios en una vida ejemplar que seguir.

 

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Por eso, nos vamos a acercar a su obra espiritual a través del contenido del libro “Journal. Décembre 1929, Novembre 1932) publicado en 2013 por Editions Foyer de Charité y que recoge, como su nombre indica, el contenido del Diario íntimo y personal de la Venerable Marta Robin entre las fechas que se indican en el título del mismo.

  

 

Ansiarlo todo

 

“El hombre creado por el Amor, para amar al Amor, no debería contentarse con menos.” (Diario íntimo, 12 de enero de 1930)

 

Llevamos ya varias semanas aprovechándonos espiritualmente de lo que la Venerable Marta Robin escribió en su Diario en uno dolo de los días que el mismo, como íntimo, contiene. Y nos referimos al 12 enero de 1930. Y eso nos muestra, para quien pueda dudarlo, que nuestra hermana en la fe es un instrumento espiritual puesto por Dios en nuestros corazones para que hagamos creer nuestra fe.

En cuanto al Amor, así escrito con mayúscula, ciertamente, ha de referirse no a un amor entre seres humanos que, con ser importante y necesario el mismo no es el más importante ni, seguramente, el que más necesitamos. Y sí, con esto no queremos decir que el que se establece entre hijos de Dios no tenga importancia sino que, en el orden de nuestra salvación eterna tiene la importancia que nosotros queramos darle y, por eso, ha de ser tan importante. No. Lo que queremos decir es que el Amor de Dios por sus criaturas,creadas a su imagen y semejanza, es un nivel más que superior y nunca deberíamos olvidar eso.

El caso es que nosotros, en muchas ocasiones, creemos que nos basta con el amor humano. Y es cierto y verdad que el mismo es tan tangible como queramos que sea. Y por eso lo tenemos por crucial en nuestras vidas y existencias. Y no podemos decir que no sea crucial sino que deberíamos tener muy en cuenta otro Amor.

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