20.12.21

¿Por qué Cristo vuelve siempre?

Adviento 2021 - ACI Prensa

En efecto. Cada Nochebuena y, luego, cada Navidad, el Hijo de Dios vuelve, en un sentido más que cierto y atemporal, a nacer. Y es esto un gran misterio sostenido por la fe y por la seguridad de que es la Voluntad de Dios que eso así sea y suceda. 

Damos un paso másAhora no nos referimos a nosotros. Es decir, nose trata ahora de cómo vamos a tener el corazón ni tampoco de a dónde queremos llegar. No. Ahora se trata de Alguien, así, con mayúscula, porque es mayúsculo el ser divino al que nos referimos. 

Cualquiera ha adivinado que hablamos del que nacerá el día que celebramos que nació. Sí. Jesús, llamado así porque Dios quiso que fuera Él entre nosotros, nacerá de nuevo, como decimos arriba. Y, como Dios no da puntada sin hilo ni su Hijo ha de venir al mundo sin razón alguna… entonces es que, al contrario de esto, ha de haber una razón y un hilo que todo lo una. 

En cuanto a la razón, podemos llamar causa y, en cuanto a la voluntad de Quien eso permite, verdadero motivo muy personal, el Hijo de Dios vuelve cada año, seguramente, por muchas causas y razones. Aquí, seguramente, no podremos dar sólo una porque sería acotar demasiado la Verdad y eso, ni puede ser cierto ni, además, nos conviene nada de nada. 

Podemos decir, por ejemplo, que Cristo vuelve otra vez (y decimos siempre porque será siempre hasta que venga por segunda vez en su Parusía) porque, al parecer, no acabamos de comprender que vino la primera vez porque quería que nos salváramos. Pero fueron, y somos, duros de mollera… 

También podemos decir, dando otro ejemplo o posibilidad, que Cristo vuelve otra vez porque, siendo también Espíritu Santo-Dios quiere recordarnos lo importante de su existencia, lo santo de su doctrina y, en fin, lo que nunca debemos olvidar. Y, en realidad, nos hace más que falta que así sea. 

Vuelve Cristo, otra vez, a nacer porque nos ama sobremanera y, estamos seguros, que gusta y goza con volver a ver los ojos sorprendidos de los humildes y sencillos pastores que acudieron a Belén a ver cómo sucede lo que el Ángel les ha dicho. Y es que, así, nosotros podemos ser como ellos fueron. 

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18.12.21

La Palabra para el domingo – 19 de diciembre de 2021

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Como es obvio, hoy no es domingo 19 sino sábado, 18 de diciembre de 2021. Esto lo decimos porque hemos publicado hoy el comentario del Evangelio que siempre hemos traído aquí en día, precisamente, domingo. Sin embargo, un amable lector, sacerdote, me hizo la sugerencia de poner el comentario del Evangelio del primer día de la semana, el sábado porque, como es verdad y lamento no haberme dado cuenta, el texto del Evangelio de la Santa Misa del sábado por la tarde es el del domingo siguiente.


También lamento no haberme dado cuenta de que publicando este comentario a determinada hora de España aún es viernes en la América hispana. Por eso, y por cumplir con el horario y que las cosas sean razonables, es publicado este comentario ahora, a esta hora en España cuando ya es sábado en América. Y a lo mejor es posible que haya quien piense que decir esto no hace falta pero con franqueza digo que creo es necesario y más que necesario.”


Lc 1, 39-45


“39 En aquellos días, se levantó María y se fue con prontitud a la región montañosa, a una ciudad de Judá; 40 entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. 41 Y sucedió que, en cuanto oyó Isabel el saludo de María, saltó de gozo el niño en su seno, e Isabel quedó llena de Espíritu Santo; 42 y exclamando con gran voz, dijo: ‘Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu seno; 43 y ¿de dónde a mí que la madre de mi Señor venga a mí? 44 Porque, apenas llegó a mis oídos la voz de tu saludo, saltó de gozo el niño en mi seno. 45 ¡Feliz la que ha creído que se cumplirían las cosas que le fueron dichas de parte del Señor!’”.


COMENTARIO

Bendita la Madre de Dios


Cuando el Ángel Gabriel, en la Anunciación, le comunica a María que su prima Isabel, ya de bastante edad, está embarazada de 6 meses no tiene duda alguna de qué es lo que debe hacer: ayudar. Por eso nos dice el texto del evangelio que “se levantó María y se fue con prontitud”. 

Podemos imaginarnos a aquella joven judía, que llevaba al Hijo de Dios en su seno recién cubierto por la sombra del Espíritu Santo, aparejando los arreos para montar, así debería ser, en algún jumento que la llevara por las montañas hasta Ain Karem, donde vivían Isabel y su esposo Zacarías (ya mudo por entonces por su falta de confianza en el Ángel del Señor) y donde iba a nacer quien sería llamado Juan, por misión Bautista.

No sabemos si Isabel esperaba a su prima María. Y es que ni ella ni Zacarías le habían dicho nada de su embarazo. Lo que desconocía la anciana mujer es que el Espíritu Santo había cumplido con su misión a la perfección y le comunicó a ella algo muy importante.

Algo aquí nos muestra lo que pasa entre María e Isabel y entre el niño que ambas llevan en su seno. Quien sería llamado Juan reconoce, de alguna manera lo reconoce, a Quien ha venido a visitarlo. Y salta de gozo en el vientre de Isabel que, raudo, le comunica a María algo que la esposa de Zacarías no sabía hasta tan exacto momento: sabe Quién lleva María dentro de sí.

El caso es que el texto evangélico nos dice que Isabel se llenó del Espíritu Santo. Querría decir el autor de estas palabras que la Tercera Persona de la Santísima Trinidad, que ya habitaba en el corazón de Isabel por ser su templo, se le manifestó en lo importante de la verdad.

Hesed: María visita a su prima Isabel (Lc 1, 39-56)

Isabel lo reconoce todo de una sola vez: María es una mujer elegida por Dios; el niño que lleva en su vientre (de apenas unos días) es el Enviado de Dios, el Mesías ansiado y esperado por el pueblo que el Creador tomó como especialmente suyo.

Aquellas palabras de Isabel tienen todo que ver con una clara revelación divina. Por eso la anciana mujer sabe que es bendita María y que es bendito el niño que ella lleva dentro de sí; que si el niño es el Señor, ella, María, es su Madre y, por tanto, alguien que es tenida por muy superior a sí misma por parte de Isabel.

Pero Isabel sabe, de alguna manera lo sabe, que María ha dicho sí a Dios. Ella, su prima, ha creído en lo que el Ángel le ha dicho y no ha hecho como su marido Zacarías que quiso dudar el poder de Dios y quedó mudo hasta que naciera el hijo que llevaba su esposa en sus entrañas. No. María dijo sí e Isabel lo sabía. Por eso sabe que las promesas de Dios hechas a María a través del Ángel (eso parece que también lo sabe Isabel) se van a cumplir porque Dios no es falso ni mentiroso sino veraz y cumplidor de su palabra, la Palabra. 

Sabemos, por otros textos evangélicos, que Isabel estaba embarazada de seis meses cuando el Ángel Gabriel le comunicó a María tan buena noticia para su prima y su esposo Zacarías. También que se quedaría ayudándola, al menos, hasta que naciera quien sería llamado Juan y a su padre Zacarías se le soltara la lengua como le había dicho el enviado de Dios.


María, pues, ya estaba embarazada de tres meses cuando volvió a Nazaret a enfrentar una difícil situación con relación a su desposado José. Pero antes, antes de eso, ya había ejercido de buena samaritana con quien la necesitaba mucho.


PRECES

Pidamos a Dios por todos aquellos que no quieren escuchar los gemidos inefables del Espíritu Santo. 

Roguemos al Señor.

Pidamos a Dios por todos aquellos que no confían en Dios y no creen en el Creador.

Roguemos al Señor.

ORACIÓN


Padre Dios; ayúdanos a creer y confiar en Ti.

 

Gracias, Señor, por poder transmitir esto.

 

El texto bíblico ha sido tomado de la Biblia de Jerusalén. 

 

Eleuterio Fernández Guzmán

 

   

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

 

Panecillo de hoy:

Palabra de Dios; la Palabra.

Para leer Fe y Obras. 

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna. 

15.12.21

Actualización! - J.R.R. Tolkien – Cartas de Papá Noel-Tolkien

Cartas de Papá Noel (Biblioteca J. R. R. Tolkien) : Tolkien, J. R. R.,  Simonson, Martin: Amazon.es: Libros

El que esto escribe debe decir, cree, algo antes de seguir con esto. 

El caso es que no tengo por costumbre loar a Papá Noel ni nada por el estilo porque no tengo intención de creer en tal figura ni nada que se le parezca. Es más, siempre he creído que es una invención que puede estar bien pero que, al fin y al cabo, es lo que es…

De todas formas, cuando en juego entra la persona y obra de J.R.R Tolkien es más que posible que todo se trastoque y que las cosas puedan ser consideradas de otra forma. 

También tengo que decir que este artículo surgió por la intención, buena, de un lector, que me sugirió que eso hiciera o, lo que es lo mismo, que “Cartas de Papá Noel” apareciera por este blog muy a pesar de que, hasta ahora mismo, hasta hace unos pocos días, tal libro aún no lo había leído a pesar de tenerlo desde hace un tiempo en el especial espacio que tiene Tolkien en mi biblioteca…

Con franqueza tengo que decir que es probable, no lo sé, que los Reyes Magos no tengan arraigo en Inglaterra y por eso es posible que nuestro autor preferido y favorito tocara este tema en la seguridad que las cartas que durante más de veinte años fue enviado a sus hijos iban a ser del agrado de los mismos. Y por eso comprendo que las cosas son como son no sin reconocer, ni siquiera por esto, que crea lo más mínimo en Papá Noel y sí en los Reyes Magos, faltaría más… Sin embargo, como diría aquel, una cosa es una cosa y otra…pues otra, si ustedes nos entienden, como diría Sam… 

Digo, a pesar de mis reticencias, que el libro, una vez leído, me ha gustado mucho y más que mucho pues no podía ser de otra forma y era de esperar que, incluso tratándose de unas cartas muy personales y de las cuales no tendría esperanza, ni idea siquiera, de que fuera publicadas nunca (lo fueron en 1976 en Inglaterra y en 1983, por ejemplo, en España), la cosa iba por el camino correcto

Las Cartas las dirige Tolkien-Papá Noel a sus hijos conforme los mismos le “escribían” al Polo Norte. Y eso es más que claro pues siempre se refiere el autor a las que ha recibido en aquel lugar nórdico y les responde una vez ha sabido qué escribían sus hijos… Por eso les “envía” los regalos que ellos le piden o algunos de los mismos… Y, es más, conforme los mismos se van haciendo mayores se da cuenta Papá Noel que, a lo mejor, ya no están para tales cartas pues es el proceder ordinario de la naturaleza humana… 

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13.12.21

En mitad del Adviento

Adviento 2021 - ACI Prensa

Apenas hace unos días, por así decirlo, que comenzó el tiempo de Adviento y apenas faltan otros pocos días para que, de nuevo, la imagen amorosa de un niño nacido del Amor de Dios y de la voluntad de entrega de una joven, vuelva a nuestras vidas.

Por tanto, ahora, en la mitad del Adviento ha de convenir echar una mirada atrás y una hacia el inmediato futuro, para reconocernos en lo que pasó y, más que nada, en lo que hemos de tener en cuenta para nuestra vida porque, siendo el Adviento un tiempo de espera, no podemos olvidar que se hace necesario velar.

En realidad, como dice el evangelista Marcos (13,35) hemos de velar “pues no sabéis cuando vendrá el dueño de la casa”. Por eso siempre hemos de estar en perpetuo estado de revista porque, de no ser así, es muy posible que, cuando regrese Cristo nos encuentre algo alejados de la situación que, en espíritu, hemos de de gozar y disfrutar.

No podemos olvidar, por parta parte, que la labor de Juan, el Bautista, era, por así decirlo, una introducción de la persona de Cristo porque así estaba escrito cuando el naví Isaías dijo “Yo envío mi mensajero delante de ti para que te prepare el camino”. Así, el camino que nos prepara es el que lleva al definitivo reino de Dios. No salirse de la senda recta, cumpliendo la voluntad de Dios es, exactamente, lo que Juan venía, vino, a hacer y que hoy día se ha repetir en nuestros corazones.

Por otra parte, nos recuerda San Pablo (en la Primera Epístola a los Tesalonicenses) que nos conviene orar. Tanto en el tiempo que resta para la Navidad como en el que, hasta la eternidad, nos queda por recorrer, no podemos dejar enfriar la relación que, mediante la oración, establecemos con Dios.

Oración familiar para la Tercera Semana de Adviento - La Luz de Maria

Por eso, porque nos reconocemos discípulos no podemos, ni debemos, olvidar lo dicho por Juan en el Jordán: no ser digno ni de desatar la correa de las sandalias del Señor.

Tampoco, por lo tanto, hemos de pretender hacer, de nuestra voluntad, la que lo es de Dios sino, más bien al contrario porque no tener, siquiera, el derecho a desatar las sandalias de Cristo es tener, exactamente, muchas cosas que hacer antes de llevar a cabo tan gran servicio.

Pero si hay una figura, una persona, que nos traza la forma de actuar que tenemos que llevar a cabo, es, sin duda, María, Madre de Dios y Madre nuestra.

¿Cómo nos sirve de ejemplo la Madre del que viene?

Cuando aquella joven, ante la proposición de Gabriel (enviado por Dios) responde, con fe profunda, con su Fiat, nos dijo, en aquel entonces de nuestra historia, que nuestra forma de actuar debía ser, exactamente, aquella.

Es bien cierto que la voluntad de María podría haber sido muy otra porque Dios, en su misericordia, también le concedió a ella que eligiese entre una opción y otra.

Sin embargo, María dijo sí y con aquella respuesta afirmativa dada a Gabriel hizo posible, entre otras cosas, que ahora volvamos a celebrar aquellas divinas fechas.

Ahora, por tanto, nos encontramos en mitad del Adviento.

Catequesis de Galicia

Por eso, ahora que estamos tan cerca del nacimiento de Cristo, tal realidad espiritual nos ha de hacer, sobre todo, despertar. Y, recordando lo que dejó escrito San Pablo, en la Epístola a los Romanos (13,11-12) sobre que

“Ya es hora de despertar de nuestro letargo, pues estamos más cerca de nuestra salud que cuando recibimos la fe. La noche avanza y va a llegar el día. Dejemos, pues, las obras de las tinieblas y revistámonos de las armas de la luz”.

 

Y esto, más que nada, es un aviso para todos aquellos discípulos que ven, en el Adviento y en su lógico final, tan sólo unas fechas a recordar pero, en realidad, no sienten, sobre su espíritu, la llamada de Cristo para que no olviden (ni olvidemos) que su venida fue, sobre todo, por el bien de la humanidad.

Por eso resulta tan gozoso saber que estamos, precisamente, en mitad del Adviento.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

    

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

 

Panecillo de hoy:

Cristo, que está aquí, vuelve a venir…

Para leer Fe y Obras. 

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna. 

11.12.21

La Palabra para el domingo - 12 de diciembre de 2021

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Como es obvio, hoy no es domingo 12 sino sábado, 11 de diciembre de 2021. Esto lo decimos porque hemos publicado hoy el comentario del Evangelio que siempre hemos traído aquí en día, precisamente, domingo. Sin embargo, un amable lector, sacerdote, me hizo la sugerencia de poner el comentario del Evangelio del primer día de la semana, el sábado porque, como es verdad y lamento no haberme dado cuenta, el texto del Evangelio de la Santa Misa del sábado por la tarde es el del domingo siguiente.


También lamento no haberme dado cuenta de que publicando este comentario a determinada hora de España aún es viernes en la América hispana. Por eso, y por cumplir con el horario y que las cosas sean razonables, es publicado este comentario ahora, a esta hora en España cuando ya es sábado en América. Y a lo mejor es posible que haya quien piense que decir esto no hace falta pero con franqueza digo que creo es necesario y más que necesario.”


Lucas 3, 10-18

 

“En aquel tiempo, la gente preguntaba a Juan: —‘¿Entonces, qué hacemos?’ Él contestó:—‘El que tenga dos túnicas, que se las reparta con el que no tiene; y el que tenga comida, haga lo mismo’.


Vinieron también a bautizarse unos publicanos y le preguntaron:


—‘Maestro, ¿qué hacemos nosotros?’ Él les contestó: —‘No exijáis más de lo establecido.’ Unos militares le preguntaron: —‘¿Qué hacemos nosotros?’


Él les contestó:—‘No hagáis extorsión ni os aprovechéis de nadie, sino contentaos con la paga.’ El pueblo estaba en expectación, y todos se preguntaban si no sería Juan el Mesías; él tomó la palabra y dijo a todos: —‘Yo os bautizo con agua; pero viene el que puede más que yo, y no merezco desatarle la correa de sus sandalias. Él os bautizará con Espíritu Santo y fuego; tiene en la mano el bieldo para aventar su parva y reunir su trigo en el granero y quemar la paja en una hoguera que no se apaga.’


Añadiendo otras muchas cosas, exhortaba al pueblo y le anunciaba el Evangelio.”

 


MEDITACIÓN

El anuncio que hace el Bautista


Como el Mal nunca descansa y como culminación de las maldades de Herodes, tetrarca de Galilea, éste, ante la acusación de Juan, hijo de Zacarías y de Isabel, sobre su ilícito matrimonio con Herodías, manda que lo prendan y sea encarcelado. Y lo hace porque, seguramente, no quería que su “honestidad” se viera comprometida por aquel hombre pobre y vestido con piel de camello que predicaba en el desierto.

Juan, antes de este terrible momento, como decimos, predica. Su predicación, continuación de su presentación al mundo, a su siglo, con ese “enderezad sus sendas” (se refiere a las del Señor) y la dura acusación a los hipócritas, a los que llama raza de víboras (Lc 3,7) tiene un sentido, que en este texto del evangelista médico de Pablo, doble, porque dos cosas nos quiere decir.

El profeta de lo ordinario 

Juan, el Bautista, en la primera parte de este discurso, justo antes de clarificar quién es él y, sobre todo, quién vendrá, da una explicación, ante las preguntas que le hacían, de cómo se debe actuar, de cuál ha de ser el comportamiento de sus discípulos porque no todo valía y, sobre todo, lo bueno debía ser conocido por aquellos que quisieran seguirlo. 

Era una pregunta muy genérica eso de “¿qué debemos hacer?”. Sin embargo, a esto Juan contesta de una forma muy específica. No se limita a dar un gran discurso moral que pudiera valer para todos, no hace que su predicación sea algo vacío sino que, al contrario, da a cada uno una respuesta porque cada hijo de Dios merece ser escuchado y, personalmente, atendido.


Juan, el Bautista, tenía, por así decirlo, respuestas para todos. Pero ¿qué quiere decir el primo de Jesús, por qué contesta así y no de otra forma?

Sabemos que, en nuestra vida, convivimos con personas diversas, distintas, con dignidad propia, que cada cual tiene unas relaciones particulares, un medio en el cual desarrolla su existencia. En esa vida, en ese convivir, en esos momentos en los que podemos manifestar un comportamiento que sea más o menos adecuado con lo que es un comportarse, después, y ahora, cristiano es cuando debemos hacerlo.

Para cada uno de los que le preguntan Juan tiene algo que decirle: para el que tiene dos túnicas, que reparta una, para el que tiene de comer, que reparta; también para quien sobre impuestos, que no abuse, etc. Esto lo dice como resultado, eso que ha de devenir, de esa conversión, decimos, de ese bautizo que él ofrece. Cabía, por lo tanto, un cambio de actitud donde, sobre todo, debía tenerse muy en cuenta la misericordia y el amor.  

Pero lo que resulta más importante, a nuestro entender, es que viene a decir que en cada circunstancia, en la de cada cual (porque cada uno le pregunta según lo suyo), en la vida ordinaria de cada quien, debemos llevar una conducta acorde con esa voluntad de Dios. Así, por ejemplo, nos preguntaremos antes de cada acción qué querría Dios que hiciéramos. Ese profeta, Juan, es, por eso, profeta de lo ordinario, pues en su boca, a través de ella, nos comunica el qué para cada cual, sin formulismos de carácter absoluto, pues es evidente que cada uno estamos en el siglo y somos, por eso, seculares, de una forma distinta.

Pero Juan, viendo que podrían, quizá, por sus palabras y sus hechos, confundirlo con quien tenía que venir, con el Cristo esperado por el pueblo de Israel, no tiene más remedio que pronunciarse al respecto. Era, además de profeta de lo ordinario, profeta de la Verdad que llegaba.

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8.12.21

¡Que no tiene pecado!

Esteban Bullrich в Twitter: "Feliz Día de la Inmaculada Concepción de la  Virgen María! Hoy armemos el arbolito!! https://t.co/wbXCwnS2Df" / Twitter

“¿Cuándo se ha oído jamás que un arquitecto se edifique una casa y la deje ocupar por su enemigo?”

San Cirilo

 

Para los que son duros de mollera,

para los que protestan y demás,

para los que ignoran lo que quiere

Dios eterno en su Verdad,

para todos los que ni creen,

ni asienten ni quieren aceptar,

para todos aquellos que conocen,

en el mundo su realidad

y equivocan su mirada,

vamos, que no se enteran de na.

Hubo quien no entendía,

siglos estos atrás,

algunos religiosos que lo eran

de verdad,

algunos que predicaban,

predicaban y predicarán,

que no entendían, suponemos,

o no querían comulgar

con ciertas ruedas, suponían,

de molino y demás.

  

Y un humilde franciscano,

seguramente iluminado

por el Espíritu que es Santo,

es de Dios y Verdad,

quiso explicarlo fácil,

para todos por igual.

  

El hombre que no entendía

ni como algunos querían

por derroteros andar

que no eran los del Padre

sino de los de despistar,

tuvo que haberlas con ellos

y ponérseles a explicar.

  

Aquel religioso humilde,

que creía de verdad

la posible actuación del Padre,

que era más que de esperar,

tuvo que defender con palabras,

santas y fuertes y más

que no había nada extraño,

que todo estaba en pensar

en lo que Dios podía anhelar.

  

Hubo quien no entendía

dónde quería llegar,

dónde estaba su camino,

qué quería demostrar.

  

Y ni perezoso ni corto,

raudo, libre, sagaz,

dijo el franciscano

ya por necesidad

todo bien resumido, corto

y sin alargar:

podía Dios hacer eso,

quiso su Palabra alcanzar

e hizo lo que era cierto,

pureza y hasta verdad,

¿Acaso iba a nacer Dios

de mujer empecatada?,

y ya lo dice San Cirilo

sobre el arquitecto y su obra,

que no es posible entender

y es hasta locura extrema

creer que el Creador de todo

pudiera soportar tal afrenta.

 

Y es Inmaculada María,

su Madre y la nuestra.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

    

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

 

Panecillo de hoy:

Quiso Dios que así fuera… y fue. 

Para leer Fe y Obras. 

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna. 

6.12.21

Tiempo de Adviento – Ahora también conviene limpiar el corazón

Adviento 2021 - ACI Prensa

Para un creyente católico hay un tiempo, de los llamados “fuertes”, que es por excelencia el que está destinado a la limpieza del corazón y del alma. Y es que en Cuaresma, tiempo anterior a la Pascua y a la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo, nos disponemos especialmente para ser, en eso, más puntuales que nunca pues estamos seguros de que recibir a Cristo, en un tal sentido queremos decir, como lo hacemos en la Semana Santa, siempre es mejor limpios de toda impureza. Y, bien sabiendo que no siempre vamos a ser capaces de ser absolutamente pulcros, en fin… la intención es ésa. 

Pues bien, también ahora, en este tiempo que también es “fuerte” como es el Adviento debemos limpiar el corazón. Y es que no es cosa extraña que así deba ser cuando ahora, precisamente ahora, es cuando esperamos que nazca Quien será el centro de nuestra limpieza espiritual luego, cuando se entregue y muera por nosotros. Y, en realidad, también conviene que ahora limpiemos el corazón

Es cierto y verdad que los “tiempos” espirituales son bien distintos pues en uno, en Cuaresma, da la impresión de que todo termina (cuando, en realidad, lo que pasa es que empieza) y en otro, así dicho, lo que pasa es que todo va a empezar con el nacimiento del Hijo de Dios. Sin embargo, hay algo que no debe cambiar: debemos recibir a Cristo limpios de corazón lo mismo que ha de estar el mismo limpio cuando sabemos que va a morir por cada uno de sus hermanos los hombres. Y sí, la verdad es que no es lo mismo una cosa como la otra pero lo que sí es lo mismo, o debería ser, es nuestra disposición espiritual.

El gran mensaje del segundo domingo de Adviento: "Preparad el camino del  Señor" - Chateando con Dios - COPE

Entonces… estamos convencidos de tener que limpiar el corazón. Y aún tenemos tiempo pues el acontecimiento de la primera epifanía del Hijo de Dios no será hasta dentro de más de dos semanas. Por tanto, no pretextemos que si esto o si lo otro… sino que apliquémonos a lo que nos corresponde hacer. 

Es cierto que cada cual sabe lo que ha de limpiar. Sin embargo, algunas limpiezas han de ser, por ejemplo: 

- De aquellas ansias de haber antes que las de ser,

 - de aquella voluntad llevada por la ira y no por la comprensión, 

- de no cumplir con los Mandamientos de Dios como debemos,

 - de no acercarnos a Dios con la oración,

 - de no ser capaces, casi siempre por cobardía, de transmitir la Buena Noticia,  

- de mirar al mundo no con ojos divinos sino excesivamente humanos, 

- de ser, demasiadas veces, políticamente correctos, 

- de aplicarnos, otras tantas veces, el respeto humano a lo que hacemos,

 - de mirar para otro lado cuando debemos escuchar los gemidos inefables del Espíritu Santo, 

- de no solicitar más veces el auxilio de nuestro Ángel Custodio, 

- de no querer limpiar, cuando corresponde, el alma, 

- de tener la memoria floja cuando se trata de lo que debemos ser en cuanto hijos de Dios, 

- de no querer llevar siempre nuestra cruz,

 - de no saber siempre dar las gracias ante los dones de Dios, 

- de, de, de…

En fin… como vemos, no es nada difícil que cada cual haga lo que deba de hacer en cuanto a qué es lo que ha de limpiar y cómo ha de ser tal limpieza. Y aquí, es cierto, entra en juego la lucha interior que debemos llevar, sí, contra nosotros mismo y nuestras tendencias, a veces, demasiados humanos y poco divinas… 

Catequesis de Galicia

En efecto, este tiempo en el estamos, que es tiempo de mucha y más esperanza dado lo que sabemos va a pasar, no podemos hacer otra cosa que no sea darnos cuenta, primero, de nuestros errores y, luego, tratar de mitigarlos si ya hemos caído en ellos. Y si esto no es cierto, que tire la primera piedra quien esté libre de pecado…

 

Eleuterio Fernández Guzmán

    

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

 

Panecillo de hoy:

Cristo, que está aquí, vuelve a venir…

Para leer Fe y Obras. 

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna. 

4.12.21

La Palabra para el domingo - 5 de diciembre de 2021


Resultado de imagen de SAnta Biblia

Como es obvio, hoy no es domingo 5 sino sábado, 4 de diciembre de 2021. Esto lo decimos porque hemos publicado hoy el comentario del Evangelio que siempre hemos traído aquí en día, precisamente, domingo. Sin embargo, un amable lector, sacerdote, me hizo la sugerencia de poner el comentario del Evangelio del primer día de la semana, el sábado porque, como es verdad y lamento no haberme dado cuenta, el texto del Evangelio de la Santa Misa del sábado por la tarde es el del domingo siguiente.

También lamento no haberme dado cuenta de que publicando este comentario a determinada hora de España aún es viernes en la América hispana. Por eso, y por cumplir con el horario y que las cosas sean razonables, es publicado este comentario ahora, a esta hora en España cuando ya es sábado en América. Y a lo mejor es posible que haya quien piense que decir esto no hace falta pero con franqueza digo que creo es necesario y más que necesario.”

Lc 3,1-6

 

“1 En el año quince del imperio de Tiberio César, siendo Poncio Pilato procurador de Judea, y Herodes tetrarca de  Galilea; Filipo, su hermano, tetrarca de Iturea y de Traconítida, y Lisanias tetrarca de Abilene; 2 en el pontificado de Anás y Caifás, fue dirigida la palabra de Dios a Juan, hijo de Zacarías, en el desierto. 3 Y se fue por toda la región del Jordán proclamando un bautismo de conversión para perdón de los pecados,4 como está escrito en el libro de los oráculos del profeta Isaías: Voz del que clama en el desierto: Preparad el camino del Señor, enderezad sus sendas; 5 todo barranco será rellenado, todo monte y colina será rebajado, lo tortuoso se hará recto y las asperezas serán caminos llanos. 6 Y todos verán la salvación de Dios.”


COMENTARIO


Lo que dice el Bautista, Juan

Los datos lo dicen con toda claridad. En un momento determinado de la historia de la humanidad en el Imperio Romano a una persona muy concreta, un hijo, el hijo, de Zacarías e Isabel, Dios le dirigió la Palabra, Su Palabra. Había llegado el momento de que se manifestase, otra vez, al mundo, el Creador. Y Juan, aquel profeta que vivía el desierto, había sido la persona elegida para que, a través de su labor predicadora, se fuesen allanando los caminos del Señor.

Juan, como sabemos, era pariente muy cercano de Jesús. Primos segundos, para más señas. Y por sus venas corría sangre divina: en el caso de Jesús, por ser María su Madre y en el caso de Juan por haber querido Dios que naciese, de aquella mujer a la que llamaban estéril, el último profeta del Antiguo Testamento.

Y Juan había venido para anunciar al Cordero de Dios. y, para eso, tenía que decir lo que muchas personas no querían escuchar. Pero lo tenía que hacer… y lo hizo sin temor alguno a las consecuencias que eso pudiera acarrearle que, como sabemos, fueran bastante terribles.


Bautizaba

Juan utiliza el bautizo para perdonar los pecados. Lo hace en nombre de Dios mientras que Jesús lo hace en nombre de sí mismo que es Dios hecho hombre. Perdonaba para que se siguiera una nueva vida y se olvidara la anterior que fuera pecadora. Y lo hacía con agua, en el agua del Jordán.


Era la voz que clama en el desierto


Juan el Bautista clamaba en el desierto. No era, sin embargo, un desierto sólo físico sino también espiritual porque es lo cierto que el pueblo elegido había abandonado mucho la voluntad de Dios y que necesitaba restaurar un corazón limpio y puro. Y para eso había sido llamado aquel joven.


Juan anuncia

 

Lo que aquel profeta dice a quien lo quiera escuchar es muy importante: hay que enderezar lo que se ha torcido porque lo torcido no lo quiere Dios; lo malo será transformado en bueno por la mano del Creador y todo aquello que se había trastornado será puesto en su recta forma de ser. El Creador, a través de Juan, el Bautista, anuncia lo que es mejor para aquellos otros nosotros y, así, para nosotros mismos.


Una meta muy deseada


El final de lo que sería aquella predicación: el final para quien cree en Dios y tiene intención de permanecer, para siempre, siempre, siempre, ante la Visión Beatífica y gozar de la eterna Bienaventuranza, es claro: salvación alcanzada por medio de Aquel que había venido y a quien, pronto, el Bautista, llamaría Cordero de Dios y a Quien, como sabemos, muchos acabaron siguiendo.


PRECES

Pidamos a Dios por todos aquellos que no quieren enderezar su vida para dar gloria a Dios.


Roguemos al Señor

 

Pidamos a Dios por todos aquellos que no sienten la necesidad de salvarse.
Roguemos al Señor.

 

ORACIÓN

Padre Dios; ayúdanos a escuchar muy atentamente las palabras de tu profeta.

 

Gracias, Señor, por poder transmitir esto.

El texto bíblico ha sido tomado de la Biblia de Jerusalén. 

 

Eleuterio Fernández Guzmán

 

   

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

 

Panecillo de hoy:

Palabra de Dios; la Palabra.

Para leer Fe y Obras.

 

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna. 

29.11.21

Tiempo de Adviento – Un nuevo Adviento

Adviento 2021 - ACI Prensa

Como todo católico sabe, hay tiempos llamados “fuertes” que, a lo largo del año espiritual, van trazando un camino que, por mucho que se repita desde hace más de dos mil años, no por eso deja de ser importante ni repetirlo resulta aburrido. Y quien eso piense ya puede dejar de decir que tiene que ver con Dios y que es hijo suyo. 

Pues bien, el que esto escribe tiene, por necesidad o por incapacidad mayor, a bien escribir trazando una serie de temas a los que dedica su tiempo. Ahora, por ejemplo, todo está centrado en el Beato Lolo, Manuel Lozano Garrido y el simpar católico J.R.R. Tolkien. Y así lo hacemos todas las semanas. 

Sin embargo, atendiendo a lo primero que hemos dicho supra estamos más que seguros que ninguno de los aludidos en el párrafo anterior van a oponer objeción alguna a que dediquemos el tiempo de Adviento a escribir, precisamente, sobre los temas que sugieren en mismo y, como es de imaginar, hacer resaltar algunas fechas que son, para la fe de un católico, importantes. 

Y bien, todo esto no es más que una pequeña introducción-explicación de lo que, a partir de hoy, 29 de noviembre, a la sazón primer lunes desde que ayer diera comienzo el Adviento, será este espacio propio que dimos en llamar “Mera defensa de la fe” pues esto es, exactamente, eso. De todas formas tengo que decir que se han incorporado dos artículos sobre Tolkien a lo largo del mes de diciembre… pues son cosas que a veces pasan… 

 

Un nuevo Adviento

Adviento 2021: qué día comienza, qué se necesita para hacer una corona y  qué hacer cada domingo | Navidad | nnda nnni | RESPUESTAS | MAG.

Pues sí, otra dichosa y gozosa vez ha llegado este tiempo de Adviento. Y es dichosa y gozosa porque otra vez Dios nos da la oportunidad (una más) de poder reconciliarnos con todo lo que supone creer en que existe el Todopoderoso y que, un día de los llamados últimos tiempos, envió a su Único Hijo engendrado y no creado al mundo para que el mundo se salvase. Y eso sucedió en un momento determinado de la historia y en un día concreto que, si bien a lo mejor no es exactamente el que se celebra lo bien cierto es que un día tuvo que ser… y fue. 

El caso es que Cristo siempre viene. Y eso debe ser por algo tan importante como para que no olvidarlo: viene porque nos ama y quiere que nos salvemos. Así de sencillo y así de, a veces, de difícil de entender por cómo somos. 

Nosotros creemos que el hecho de que Jesucristo vuelva a nacer y eso lo recordemos no sólo tal día sino que unas cuantas semanas antes vayamos preparando el corazón para tal momento y que debe ser algo así como la preparación del mismo que hacemos en Cuaresma (como fin de este principio al que ahora dedicamos esto) es algo más que importante. Y es que nos cuesta tanto darnos cuenta de quiénes somos y Quién es nuestro hermano que cada año se nos tiene que recordar que se encarnó, creció en el vientre de su Madre y luego, como es lo normal en el ser humano, vino al mundo y vio la luz en aquella primera Epifanía que fue, sin duda, su mirar lo que había a su alrededor con sus ojos de recién nacido. 

De todas formas, también es verdad que siempre viene Quien es necesitado. Por eso, admiramos hasta el extremo la santísima Voluntad de Dios que ha querido que nosotros, sus hijos creados, miremos hacia la noche de Belén (que también volverá a venir), desde la distancia de los días (escasos es cierto) y veamos que cuando nazca aquel Niño (tan especial que unos reyes se le postraron y adoraron) se habrá hecho persona el Espíritu Santo de Dios y Dios se habrá hecho hombre. Y nosotros, que otro año habremos empezado el Adviento sabremos que todo está más que bien hecho y mejor pensado por Quien, pudiendo hacer otra cosa, esto hizo

Catequesis de Galicia

Ciertamente, este tiempo, estos días y semanas hasta que llegue la Nochebuena y se perfeccione todo en la Navidad, ha de ser también de preparación, como hemos dicho arriba. Y es que nosotros no somos unos seres humanos sin raíz y sin meta sino que sabemos que la primera es Cristo, origen de nuestra fe católica y la segunda es el definitivo Reino de Dios, llamado Cielo a mejor palabra para definir lo que dura para siempre, siempre, siempre, como diría Santa Teresa de, precisamente, la vida eterna. 

Debemos, por tanto, no confiar tanto en nuestras posibilidades sino darnos cuenta de que nada somos ni frente a Dios ni sin Dios. Por eso debemos echar mano abundante de ese hilo que nos une, fino pero hasta irrompible si queremos, al Todopoderoso: la oración. Y debemos dar gracias, primero y, luego, pedir lo que sea importante para nosotros ahora mismo, cuando estamos esperando que nazca Quien todo lo va a dar por nosotros. Y eso bien que lo sabemos.

Eleuterio Fernández Guzmán

    

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

 

Panecillo de hoy:

Cristo, que está aquí, vuelve a venir…

Para leer Fe y Obras. 

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna. 

 

 

27.11.21

La Palabra para el domingo – 28 de noviembre de 2021

Resultado de imagen de SAnta Biblia

 

Como es obvio, hoy no es domingo 28 sino sábado, 27 de noviembre de 2021. Esto lo decimos porque hemos publicado hoy el comentario del Evangelio que siempre hemos traído aquí en día, precisamente, domingo. Sin embargo, un amable lector, sacerdote, me hizo la sugerencia de poner el comentario del Evangelio del primer día de la semana, el sábado porque, como es verdad y lamento no haberme dado cuenta, el texto del Evangelio de la Santa Misa del sábado por la tarde es el del domingo siguiente.


También lamento no haberme dado cuenta de que publicando este comentario a determinada hora de España aún es viernes en la América hispana. Por eso, y por cumplir con el horario y que las cosas sean razonables, es publicado este comentario ahora, a esta hora en España cuando ya es sábado en América. Y a lo mejor es posible que haya quien piense que decir esto no hace falta pero con franqueza digo que creo es necesario y más que necesario.”

 

 

Lc 21, 25-28. 34-36

“25 ‘Habrá señales en el sol, en la luna y en las estrellas; y en la tierra, angustia de las gentes, perplejas por el estruendo del mar y de las olas, 26 muriéndose los hombres de terror y de ansiedad por las cosas que vendrán sobre el mundo; porque las fuerzas de los cielos serán sacudidas. 27 Y entonces verán venir al Hijo del hombre en una nube con gran poder y gloria. 28 Cuando empiecen a suceder estas cosas, cobrar ánimo y levantad la cabeza porque se acerca vuestra liberación.”


34 Guardaos de que no se hagan pesados vuestros corazones por el libertinaje, por la embriaguez y por las preocupaciones de la vida, y venga aquel Día de improviso sobre vosotros, 35 como un lazo; porque vendrá sobre todos los que habitan toda la faz de la tierra. 36 Estad en vela, pues, orando en todo tiempo para que tengáis fuerza y escapéis a todo lo que está para venir, y podáis estar en pie delante del Hijo del hombre.”

 


COMENTARIO

Un claro aviso de Cristo y un consejo

 


Dar comienzo un nuevo tiempo de Adviento ha de suponer, para los hijos de Dios, algo así como un saber dónde nos encontramos en el camino que nos lleva al definitivo Reino de Dios. Y, para eso, ya tenemos a nuestro hermano Jesús que nos dice, exactamente, qué va a pasar. 

Sin embargo, no nos deja así, digamos, con el corazón en un puño o con un miedo inconmensurable sino que pone sobre la mesa lo que debemos hacer. Y es que el Hijo de Dios sólo quiere, para nosotros, lo mejor. 

En primer lugar, podemos decir que el panorama que nos muestra Jesucristo no es nada alentador, así en principio.

Nosotros sabemos, adelantándonos al final del grupo de versículos del Evangelio se San Lucas que el Calendario Litúrgico nos pone como los propios del día, que está hablando Cristo de su segunda venida al mundo, en su Parusía.

Lo que aquí pasa es que nos advierte, clara pero misteriosamente, de lo que va a pasar entonces.

Todo lo que anuncia Jesucristo está dicho. Por tanto, como la Palabra de Dios nunca va a pasar y siempre es cierta y verdadera, no podemos hacer con esto como si no tuviera importancia o, peor aún, no nos concerniese a nosotros. Al contrario de la verdad: tiene mucha importancia y estamos totalmente dentro de la eficacia de tales palabras, de la Palabra de Dios.

Decimos que el panorama no es nada bueno. ¿Y es que puede ser que vaya a pasar, porque pasará, todo lo que dice Cristo que va a pasar y no nos sintamos terriblemente afectados?

Pueda haber quien crea eso de que “bueno, aún queda mucho para eso”. Y, a lo mejor, es verdad. Pero, a lo mejor, no lo es y mañana mismo todo eso sucede. Y es que sólo Dios sabe el día y la hora en la que regresará su Hijo al mundo. Por eso lo que viene después es tan importante.

Pero, antes de seguir con lo que viene después y que es un gran consejo de parte de Cristo, digamos que en efecto, que sí, que cuando se produzcan los acontecimientos que se han de producir, previos a la vuelta del Hijo de Dios al mundo, no debemos desalentarnos sino todo lo contrario. Y tal es así la cosa porque sólo entonces sabremos que todo se va a cumplir y nuestra definitiva salvación se hará efectiva.

Pues bien. Decimos arriba que Jesucristo nos aconseja. Y no es poco lo que nos dice. Y nos lo dice para nuestro bien aunque a nosotros, a lo mejor, no nos parezca que sea bueno eso que nos dice…

Veamos.Digamos, antes que nada, que todo lo aquí dicho, en segundo lugar después del texto puramente apocalíptico, está dicho porque Jesucristo quiere que nos salvemos. Y por eso nos habla de todo lo que no debemos hacer para, claro, hacer lo contrario.

Nos dice, por ejemplo, que no nos dejemos dominar por los gozos puramente mundanos. No llevan a nada que no sea al Infierno. Por eso nos recomienda Jesucristo que los sigamos como si fueran nuestros diosecillos particulares. No. Debemos darles la espalda aunque eso suponga un hacer de menos nuestra voluntad carnal…

En realidad, todo esto se centra en algo que no siempre tenemos en cuenta: debemos estar, permanecer en vela.

La “vela” es un, digamos, estar siempre preparados. Y lo debemos estar porque, como decimos arriba, no sabemos cuándo ha de volver, de nuevo, el Hijo del hombre, Cristo. 

¿Cómo, de todas formas, debemos velar?

Sencilla es la respuesta: con la oración, orando y, suponemos, pidiendo a Dios, como suele decirse, que “nos coja confesados” en el momento en el que crea oportuno volver a enviar al mundo a su Hijo para que juzgue a vivos y a muertos. Y es que entonces, cuando eso suceda, no vendrá como la primera vez a decir que el Reino de Dios es posible, que se puede alcanzar sino que será para hacer efectivo el mismo con toda su crudeza y realidad espiritual y real.


Dice Jesucristo que quiere que podamos estar “en pie delante del Hijo del hombre”. Y es que quiere que podamos estar así, en pie, porque no hayamos caído en el abismo del que tanto habla el salmista y, sobre todo, porque podamos mirarlo a los ojos diciéndole que hemos cumplido con Su Voluntad y que tenemos el alma limpia. Y sólo así podremos permanecer en pie porque sólo así merecemos permanecer en pie. Y no de otra manera.

El texto bíblico ha sido tomado de la Biblia de Jerusalén. 

 

Eleuterio Fernández Guzmán

 

   

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

 

Panecillo de hoy:

Palabra de Dios; la Palabra.

Para leer Fe y Obras.

 

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.