28.12.20

Santos e inocentes y bromas menos

Santos Inocentes Martires

Seguramente habrá a quien todo esto parezca un tema menor y a quien echar unas risas, a costa de lo que sea, le vendrá hasta bien en la vida tan achuchada que lleva la humanidad en este año que pronto termina. Sin embargo, al que esto escribe, le repatea y molesta que se hagan gracias a costa de un tema así.

¿Quién no se ha reído cuando le han gastado una broma o ha visto cómo se la han gastado a otro? Es más, incluso hay un programa de televisión que hacen mofa y escarnio de la cosa aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, el Manzanares por Madrid, el Sena por París o póngase el río que se quiera poner allí por dónde pase.

Que sí, que sí, que hacer un chascarrillo no siempre es mala cosa. Sin embargo, hay en el año más de trescientos sesenta días para hacer eso y tiene que ser el 28 de diciembre cuando esté establecido que el asesinato sea recordado como cosa graciosa porque, es que, además, no le cambian el nombre al susodicho día y las bromas se gastan a “inocentes”…

El caso es que esto sólo podíamos pensar que se hace por ignorancia (ya saben, tener un desconocimiento total de lo que se recuerda tal día) Pero es que, en verdad, nos resulta muy difícil que a esta altura del siglo en el que estamos (el XXI) haya quien ignore lo que pasó un día como aquel en el que un sátrapa y un malnacido decidió terminar, por su poder, miedo y egoísmo, con la vida de los niños que tuvieran algo así como dos años o menos.

Los santos inocentes | Reliquiosamente

Se suele decir que es el “Día de los inocentes” pero, al parecer, no se quiere comprender que los tales “inocentes” no eran tontos, bobos o personas a las que se podía tomar el pelo sino “inocentes” en el más puro de la expresión: los que no tienen, tenían, culpa de nada y, a pesar de eso, acabaron muriendo a manos de los esbirros del poder establecido en aquella tierra sagrada.

Nosotros preferimos recordar a los niños que murieron por “causa” del Hijo de Dios porque, sólo por eso, ya tenían ganado el Cielo de forma inmediata (y eso que aún no se había abierto para toda alma limpia) pues es lo que diría, algunos años después, cuando proclamó las Bienaventuranzas. ¿Y puede haber alguien que pueda morir más directamente por causa del Mesías cuando se pasa al otro mundo “en lugar” de Quien buscaba Herodes? Y es que creemos que aquellos niños fueron, en sentido estricto, Otros Cristos, el mismo Cristo, como suele decirse de lo que debemos ser cada uno de sus discípulos.

No lo podemos negar. Lo mismo que no nos gusta, para nada, celebraciones paganas como las que celebran el 1 de noviembre (y ya saben ustedes a qué nos referimos que es lo que aquí ni siquiera se va a nombrar) haciendo lo propio con el, digamos, cumpleaños de Satanás, tampoco nos gusta lo más mínimo que haya risas y no oraciones, algarabías y no llantos por aquellos niños, santos, que vieron a Dios antes de tiempo, por así decirlo.

Por tanto, nos gustaría mostrar, y mostramos, nuestro desagrado más absoluto con aquellas bromas, chanzas, risotadas o lo que se le pueda asemejar cuando se hace a costa de aquellos Santos Inocentes que dieron su sangre como verdaderos mártires, pues lo fueron.

Santos Inocentes, rogad por nosotros y perdonad tales afrentas.

Eleuterio Fernández Guzmán 

  

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

 

Panecillo de hoy:

 

Debería dar vergüenza hacer según qué cosas.

 

Para leer Fe y Obras.

 

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna. 

26.12.20

La Palabra para el Domingo - 26 de diciembre de 2020

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Como es obvio, hoy no es domingo 27 sino sábado, 26 de diciembre de 2020. Esto lo decimos porque hemos publicado hoy el comentario del Evangelio que siempre hemos traído aquí en día, precisamente, domingo. Sin embargo, un amable lector, sacerdote, me hizo la sugerencia de poner el comentario del Evangelio del primer día de la semana, el sábado porque, como es verdad y lamento no haberme dado cuenta, el texto del Evangelio de la Santa Misa del sábado por la tarde es el del domingo siguiente.  

 

 

 

Lc 2, 22-40

 

“22 Cuando se cumplieron los días de la purificación de ellos, según la Ley de Moisés, llevaron a Jesús a Jerusalén para presentarle al Señor, 23 como está escrito en la Ley del Señor: = Todo varón primogénito será consagrado al Señor = 24 y para ofrecer en sacrificio = un par de tórtolas o dos pichones =, conforme a lo que se dice en la Ley del Señor. 25 Y he aquí que había en Jerusalén un hombre llamado Simeón; este hombre era justo y piadoso, y esperaba la consolación de Israel; y estaba en él el Espíritu Santo. 26 Le había sido revelado por el Espíritu Santo que no vería la muerte antes de haber visto al Cristo del Señor. 27 Movido por el Espíritu, vino al Templo; y cuando los padres introdujeron al niño Jesús, para cumplir lo que la Ley prescribía sobre él, 28 le tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo: 29 ‘Ahora, Señor, puedes, según tu palabra, dejar que tu siervo se vaya en paz; 30 porque han visto mis ojos tu salvación, 31 la que has preparado a la vista de todos los pueblos, 32 luz para iluminar a los gentiles y gloria de tu pueblo Israel.’ 33 Su padre y su madre estaban admirados de lo que se decía de él. 34 Simeón les bendijo y dijo a María, su madre: ‘Este está puesto para caída y elevación de muchos en Israel, y para ser señal de contradicción - 35 ¡y a ti misma una espada te atravesará el alma! - a fin de que queden al descubierto las intenciones de muchos corazones.’ 36 Había también una profetisa, Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser, de edad avanzada; después de casarse había vivido siete años con su marido, 37 y permaneció viuda hasta los ochenta y cuatro años; no se apartaba del Templo, sirviendo a Dios noche y día en ayunos y oraciones. 38 Como se presentase en aquella misma hora, alababa a Dios y hablaba del niño a todos los que esperaban la redención de Jerusalén. 39 Así que cumplieron todas las cosas según la Ley del Señor, volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. 40 El niño crecía y se fortalecía, llenándose de sabiduría; y la gracia de Dios estaba sobre él”,

 

 

COMENTARIO

 

Segunda Epifanía de Cristo

 

Ya se había presentado el Hijo de Dios ante el mundo cuando los Magos, venidos de allende de las fronteras de Israel, se postraron ante el Niño que hacía bien poco acababa de nacer. Aquella, claro está, fue la primera manifestación de Cristo al mundo pero, como bien sabemos, hubo otras ocasiones en las que manifestó, bien a través de sí mismo o de otros, que era Quien era. 

En este texto del Evangelio de San Lucas, siempre tan cercano a la Virgen María y, por eso, fuente de información directa, se nos dice que la Sagrada Familia cumplía con la ley y con las normas establecidas para el caso del nacimiento de un ser humano. Por eso acuden al Templo para llevar a cabo la purificación. 

Seguramente, aquellos dos ancianos, Simeón y Ana, habían tenido un soplo del Espíritu Santo: aquel sería un día especial y no debían faltar en el Templo. Y es seguro que no faltaron como, por cierto, hacían a diario. Y son premiados. 

Lo que ellos no esperaban es que aquel día, en aquel preciso momento, Dios cumpliese con su promesa de enviar al Mesías, a su mismo Hijo engendrado y no creado, y fueran ellos dos, ancianos, los que contemplasen la Luz del mundo mientras que, suponemos, otras muchas personas por allí pasaban sin darse cuenta de nada y yendo a lo suyo… 

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24.12.20

Ha nacido, nace y nacerá

Día de Navidad | 25 de diciembre - Calendarr

Ciertamente, a lo largo del año espiritual católico (y nos atrevemos a decir que, así dicho, cristiano, en general) hay días que son especiales y que destacan en nuestro Calendario Litúrgico por encima de otros. Y eso pasa con el de hoy, 24 de diciembre y su continuación, el 25.

Es cierto y verdad que es, hasta posible, que las cosas hayan quedado establecidas de tal forma que coincidan las fechas del 25 de marzo, la Anunciación que es el momento en el que una joven de Nazaret recibe la visita del Ángel Gabriel, el del Señor, y queda, así dicho y para que se entienda, embarazada en aquel momento, y la del 24-25 de diciembre. Y es que pasa el tiempo necesario para que un ser humano se desarrolle en el seno materno y venga al mundo (si le dejan venir, como podemos imaginar…) Es decir, que las cosas son como parece que son porque, en realidad, fueron, son y serán.

Es posible que alguien pueda deducir de esto que la Iglesia ha manipulado, digamos así, las fechas para que todo salga bien. Y miren ustedes, eso carece de importancia y nada tiene que ver con el meollo de la cosa, por decirlo así. Es decir, que lo que pasó es que… pasó y tenía que pasar. Y ya.

Este artículo lo hemos titulado, por eso mismo, “Ha nacido, nace y nacerá” porque, en realidad, aquí no se trata de que todo lo digamos para que la cosa vaya bien a nuestros intereses, siquiera espirituales. No. De lo que se trata es de algo mucho más importante y (nunca mejor dicho) crucial: es Voluntad de Dios.

Es evidente que el nacimiento del Hijo de Dios (¡recalquemos lo de “Hijo de Dios”) se verificó hace muchos años, siglos ya, hasta dos miles de años que, en la historia de la humanidad quizá sea poco tiempo pero que para el devenir de generaciones y generaciones de personas es algo más que un soplo porque lo es todo al haber dado comienzo, entonces, un nuevo Pacto de Dios con el hombre, criatura que es imagen y semejanza suya.

Nació un niño, indefenso, como todos y necesitado de todo, como todos. Es decir, no nació como podría haber nacido alguien que tiene tanto poder que lo manifiesta en el mismo momento de su venir al mundo algo así como se dice en algunas hagiografías de santos que, por virtud, no mamaban de pequeños… No. Aquel niño, al que llamarían Jesús porque era como debía llamarse según dijo Gabriel a María, nació siendo poca cosa, físicamente hablando y, por eso Herodes quería matarlo… porque hubiera podido, como hizo con otros inocentes. Y bien que lo intentó pero, como se dice en algunos pasajes del Nuevo Testamento refiriéndose a la anticipada muerte de Jesucristo, “aún no era su hora” porque, en efecto, Dios quería que aún no fuera su hora.

El caso es que este Niño tiene algo de especial porque consiguió, con dejarse prender, injuriar, escupir, maltratar y matar y, luego, resucitar, que cada año recordemos un momento como el que hoy empezamos a celebrar. Por eso decimos que esta noche es Nochebuena, así, calificando un espacio de tiempo como es el anochecer como un momento “Bueno” pues no es poca cosa traer al hoy mismo (como ha sido a lo largo de los siglos) el instante en el que Dios dijo “sea” y fue.

Digamos, a este respecto, que por mucho que se pretenda hacer ver que lo que importa, en este año 2020 en el que nos encontramos, de la celebración de la Navidad es que nos podamos reunir más o menos personas entorno a una mesa o que las tiendas estén más o menos abiertas y a qué horas se puede ir a comprar por esto del virus que nos invade, lo bien cierto es que eso es lo que menos importa de este tiempo tan especial. Y es que los creyentes (que creemos, quiere decir eso, en el fondo) tenemos muy a bien recordar y celebrar que nace el Hijo de Dios y que esta Noche es Nochebuena y, como dice el villancico, mañana es Navidad que es algo así como decir que quiso Dios venir al mundo, que pudo hacerlo y que vino y por eso lo del Emmanuel que un tal Isaías, de profesión Profeta, ya dejó dicho hace muchos siglos porque el Espíritu Santo le sopló, con algún gemido inefable, a su corazón y quiso escucharlo el buen hombre, no dejó escondida aquella Luz debajo de ningún celemín y fue y lo puso por escrito, para que a nadie se le olvidara.

Y, por último, decimos que nacerá porque, en efecto, por mucho que se intente (desde los poderes del mundo y, a veces, desde los que no son del mismo) esconder esto bajo el manto de la mercancía y la mercadería, tiene prometido Jesucristo que ha de volver (en lo que llamamos Parusía) para juzgar a vivos y a muertos y, mientras llega tal momento (que llegará, sin duda llegará) tiene a bien, tendrá, venir al mundo cada Nochebuena con su Navidad incluida (que es cuando nace, en verdad, cuando nació y cuando nacerá) porque, ¡vean ustedes qué cosa!, es tan especial este Niño que es capaz de llevar viniendo al mundo algunos años más de unos miles de años y quiere hacer eso cada uno de los que a este 2020 sigan por mucho que haya agoreros que promulguen su muerte civil y espiritual. Y es que, ¡qué le vamos a hacer!, es que Dios es como es…

¿Lo ven, ustedes? Cristo nació cuando Dios quiso que naciera, nace cada año cuando llega el momento de que nazca y volverá a nacer cada año hasta que, en toda su Gloria, tenga a bien volver a venir al mundo a terminar de salvarlo, por si entonces hay alguien con fe o por si quiere ser, si no lo hay, tan misericordioso como es su corazón.

Y como diría Cervantes para acabar El Quijote: Vale.

Eleuterio Fernández Guzmán

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Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano GarridoLolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Dos días para cambiar el rumbo de la humanidad perdida.

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Para leer Fe y Obras.

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.   

22.12.20

Recensión: Salmos del siglo XXI. La sombra de tu luz me repara

 

                                     Salmos del siglo XXI: La sombra de tu luz me repara de [Eleuterio Fernández Guzmán]

Título: Salmos del siglo XXI – La sombra de tu luz me repara.

Autor: Eleuterio Fernández Guzmán.

Editoriales:  CreateSpace (Amazon)

Páginas: 201.

Precio aprox. Amazon:  6, 24€ en papel – 1€ formato electrónico (Kindle)

ISBN Amazon (papel):  979-8579918871.

ASIN (electrónico-Amazon): B08QCNR9S5.

Año edición: 2020. 

Lo puedes adquirir en Amazon

  

Salmos del siglo XXI – La sombra de tu luz me repara, de Eleuterio Fernández Guzmán

 

Reconocemos que este libro es uno que lo es muy anhelado desde hace muchos años. Es decir, de la intención de escribir sobre los Salmos a la escritura, directamente, de unas obras espirituales tan decisivas en la historia de la salvación como son los mismos, ha habido un paso que no deja pocas cosas atrás.

El Salmo, como es bien sabido, es como una forma de dirigirse a Dios, digamos, “especializada”.

Es decir, trátase la cosa de un decir al Todopoderoso cómo se sabe un hijo suyo y, por extensión, el pueblo que ha escogido para que sea, precisamente, el Suyo, no de una forma, por decirlo así, general, sino concreta y refiriéndose a un determinado tema. Por eso hay salmos de acción de gracias, de alabanza, en los que se pide perdón, etc.

Es evidente que los Salmos que contiene la Biblia fueron escritos hace muchos siglos y que lo fueron por quien pertenecía al pueblo judío que fue el que el Creador escogió, de entre los que entonces poblaban la Tierra conocida. Ahora, tantos siglos después, es también más que sabido que eso ha cambiado.

Desde que Dios envió a su Hijo al mundo para que el mundo se salvase, se procuró un nuevo pueblo. Y no queremos decir que haya olvidado al que quiso muy especialmente durante tantos siglos. No.

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19.12.20

La Palabra para el Domingo - 19 de diciembre de 2020

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Como es obvio, hoy no es domingo 20 sino sábado, 19 de diciembre de 2020. Esto lo decimos porque hemos publicado hoy el comentario del Evangelio que siempre hemos traído aquí en día, precisamente, domingo. Sin embargo, un amable lector, sacerdote, me hizo la sugerencia de poner el comentario del Evangelio del primer día de la semana, el sábado porque, como es verdad y lamento no haberme dado cuenta, el texto del Evangelio de la Santa Misa del sábado por la tarde es el del domingo siguiente.  

 

 

 

 

Lc 1, 26-38

  

“26 Al sexto mes fue enviado por Dios el ángel Gabriel a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, 27 a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María.28 Y entrando, le dijo: ‘Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo.’ 29 Ella se conturbó por estas palabras, y discurría qué significaría aquel saludo.30    El ángel le dijo: ’No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios; 31 vas a concebir en el seno y vas a dar a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús. 32 El será grande y será llamado Hijo del Altísimo, y el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; 33 reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reino no tendrá fin.’ 34 María respondió al ángel: ‘¿Cómo será esto, puesto que no conozco varón?’ 35  El ángel le respondió: ‘El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por  eso el que ha de nacer será santo y será llamado Hijo de Dios. 36   Mira, también Isabel, tu pariente, ha concebido un hijo en su vejez, y este es ya el sexto mes de aquella que llamaban estéril, 37   = porque ninguna cosa es imposible para Dios.’ = 38   Dijo María: ‘He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.’ Y el ángel dejándola se fue.

      

 

COMENTARIO

 

¡Hágase, Padre, Hágase!

 

Lo que escribe aquel médico llamado Lucas en su evangelio nos muestra hasta dónde puede llegar la confianza, la fe, de alguien que cree en Dios Todopoderoso y sabe que, como es bien cierto, es poco frente a Quien todo lo es y todo lo puede y se sabe, pues, humilde. 

Él Ángel Gabriel tuvo mucho trabajo que llevar a cabo, muchas misiones que cumplir en poco tiempo. Ya se había aparecido a Zacarías, esposo de Isabel y padre de Juan el Bautista, para decirle lo que iba a pasar con aquella que llamaban estéril y para demostrar que, para Dios, nada hay imposible. Primero, pues, se debía sembrar para que naciera el Precursor y, luego, tendría que acudir a la casa de una joven virgen para anunciarle, entre otras cosas, que era la “llena de gracia”. 

No podemos negar, a nadie se le ocurriría pensar otra cosa, que María, aquella joven a la que se dirigió el Ángel del Señor, estaba turbada. No es fácil saber qué es lo que le estaba pasando cuando le dice aquel enviado de Dios lo que le dice y que pensara, por ejemplo, que aquello no lo comprendía.  

María, sin embargo, no hizo como hiciera meses antes (por lo menos seis) su pariente Zacarías. Él dudó de lo que le decía el Ángel y por eso, por su falta de confianza en Dios, quedó mudo hasta que nació quien llamaría Juan. No. María no duda ante lo que le dice Gabriel. María se extraña, eso sí, de que ella vaya a quedar embarazada sin haber conocido varón pues aún desposada con José no se había ido a vivir con quien se había prometido para ser su marido. Y aquella joven, entregada a Dios, en su virginidad, desde bien pequeña, sabía que no había conocido varón. 

Pero María, pues, no duda. Decimos que ante lo que le dice Gabriel, ante aquel “llena de gracia” (liberada, por tanto, del pecado original por Dios Creador) podía haberse dicho, por ejemplo, “bien, creo en lo que dice el Ángel pero no me siento digna de cumplir con tal misión. Le diré que no puedo aceptar tal honor”. 

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17.12.20

J.R.R. Tolkien - Entre Bloemfontein y Bournemouth- Capítulo 3: Empieza a revelarse todo

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“En aquel tiempo, el joven Tolkien, Ronald, acaba haciendo que el director de la escuela (a la sazón Robert Cray Gilson que era, además, inventor y especialista en filología clásica) citada arriba se fije en él. Por eso le anima a estudiar otras lenguas pero, en el fondo, a ahondar en las mismas yendo más allá del simple conocimiento superficial de una forma de comunicarse entre personas.”

Así terminamos el capítulo anterior (el 2) y tenemos a nuestro autor a punto de que todo empezara a revelársele.

También dijimos en el capítulo anterior que el P. Francis se ocupó, económica y espiritualmente, de los hermanos Tolkien. Por eso, acuerda con el matrimonio Faulkner (1908) alojar en su casa (algo así como una hospedería) a Ronald y a Hilary. Y allí fue donde el primero conoció a Edith Bratt, también huérfana y hospedada en la misma casa.

Esta circunstancia, conocer y enamorarse de Edith (se declararon su amor en 1909) no iba a ser nada fácil para nuestro autor. Y es que, no sólo por el cotilleo que abundaba en aquel tiempo (qué decir de ahora mismo…) sino por lo que, según podía entender el P. Francis, aquella situación no iba a ser buena para Ronald, tan enfrascado en sus estudios como estaba. Y entonces se lo dijo.

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15.12.20

Un amigo de Lolo - “Lolo, libro a libro”- Seguir el ejemplo de Cristo

Presentación

Beato Manuel Lozano Garrido, beato Lolo sonriendo

Yo soy amigo de Lolo. Manuel Lozano Garrido, Beato de la Iglesia católica y periodista que vivió su fe desde un punto de vista gozoso como sólo pueden hacerlo los grandes. Y la vivió en el dolor que le infligían sus muchas dolencias físicas. Sentado en una silla de ruedas desde muy joven y ciego los últimos nueve años de su vida, simboliza, por la forma de enfrentarse a su enfermedad, lo que un cristiano, hijo de Dios que se sabe heredero de un gran Reino, puede llegar a demostrar con un ánimo como el que tuvo Lolo.

Sean, las palabras que puedan quedar aquí escritas, un pequeño y sentido homenaje a cristiano tan cabal y tan franco.

Continuamos con el traer aquí textos del Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo. Lo hacemos ahora con “Mesa redonda con Dios”.

 

Seguir el ejemplo de Cristo

 

“Cada uno tiene que arrimar su china al bien de todos y, si lo que se hace no brilla, va uno y se acuerda de Ti, que todo lo hiciste a la chita callando y ya trabaja con razón, a gusto, con provecho, hasta con una taranta en la boca pensando que Tú se lo ves. Es canela eso de que fueras un obrero y arrimaras el hombro por todos. “ (Mesa redonda con Dios, p. 57)

No podemos negar que todo lo que nos dice aquí el Beato Manuel Lozano Garrido nos viene la mar de bien para centrar en el centro que corresponde lo que es nuestra labor diaria e, incluso, diríamos que también la de aquellas personas que, por las más diversas causas no pueden aportar su granito de arena a la causa del trabajo. Y es que también tales personas y sus propias circunstancias están aptas para tomar estas palabras en buen provecho espiritual.

Lo que nos dice Lolo es, en esencia, que siempre debemos tener en cuenta a nuestro hermano Cristo, a la labor que llevó a cabo cuando vino al mundo en su primera venida y lo que supuso que viniera en materia, digamos, laboral…

Lo que hacemos, ciertamente, no lo hacemos sólo por nosotros porque, por decirlo así, está puesto al servicio, sí, general. Por eso es tan importante que la labor diaria lo sea eficaz pero con una eficacia no egoísta sino pensando en lo que eso supone para el bien de la humanidad de la que formamos parte. Y esto no es una pretensión excesiva sino que entra de forma total y absoluta en el hacer que Dios quiere para su descendencia. Y por eso nos dice nuestro el Beato de Linares (Jaén, España) que, a veces, es posible que lo que hagamos no brille pues ni todos estamos preparados para que siempre brille lo que hacemos ni lo que hacemos ha de brillar a la fuerza. Es más, seguramente, el trabajo que no brilla pero es eficaz cumple con aquello que dijo Cristo acerca de que Dios, que ve en lo obscuro, ha de recompensarnos por eso que hacemos sin que, en principio, brille nada de nada…

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12.12.20

La Palabra para el Domingo - 12 de diciembre de 2020

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Como es obvio, hoy no es domingo 13 sino sábado, 12 de diciembre de 2020. Esto lo decimos porque hemos publicado hoy el comentario del Evangelio que siempre hemos traído aquí en día, precisamente, domingo. Sin embargo, un amable lector, sacerdote, me hizo la sugerencia de poner el comentario del Evangelio del primer día de la semana, el sábado porque, como es verdad y lamento no haberme dado cuenta, el texto del Evangelio de la Santa Misa del sábado por la tarde es el del domingo siguiente.  

 

 

Jn 1, 6-8. 19-28

 

 

“6 Hubo un hombre, enviado por Dios: se llamaba Juan. 7 Este vino para un testimonio, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por él. 8 No era él la luz, sino quien debía dar testimonio de la luz. 19      Y este fue el testimonio de Juan, cuando los judíos enviaron donde él desde Jerusalén sacerdotes y levitas a preguntarle: ‘¿Quién eres tú?’ 20 El confesó, y no negó; confesó: ‘Yo no soy el Cristo.’ 21 Y le preguntaron: ‘¿Qué, pues? ¿Eres tú Elías?’ El dijo: ‘No lo soy.’ – ‘¿Eres tú el profeta?’ Respondió: ‘No.’ 22   Entonces le dijeron: ‘¿Quién eres, pues, para que demos respuesta a los que nos han enviado? ¿Qué dices de ti mismo?’ 23 Dijo él: ‘Yo soy = voz del que clama en el desierto: Rectificad el camino del Señor, =  como dijo el profeta Isaías.’ 24 Los enviados eran fariseos.25 Y le preguntaron: ‘¿Por qué, pues, bautizas, si no eres tú el Cristo ni Elías ni el profeta?’ 26 Juan les respondió: ‘Yo bautizo con agua, pero en medio de vosotros está uno a quien no conocéis, 27      que viene detrás de mí, a quien yo no soy digno de desatarle la correa de su sandalia.’ 28 Esto ocurrió en Betania, al otro lado del Jordán, donde estaba Juan bautizando.

      

 

COMENTARIO

 

El que ha de venir y ya viene

  

No hay nada mejor que servirse de aquellos hermanos nuestros que han visto y gozado ciertas cosas de nuestra fe. 

Seguramente Juan, quien escribe este evangelio, era discípulo el Bautista. Habría sido bautizado por el primo de Jesús en las aguas del Jordán y sabía, perfectamente, de qué estaba escribiendo cuando hace lo propio para empezar su texto sagrado. Es decir, no hablaba de oídas sino que era testigo directo de lo que entonces aconteció y, luego, de lo que acabaría pasando.  

Lo que aquí pasa, lo que escribe Juan que fue testigo de todo aquello, es muy importante porque nos pone sobre la pista de la voluntad de Dios, sobre lo que quiere para el hombre y, sobre todo, lo que está pensado para cada uno de nosotros. 

Es cierto que el Bautista no era el Mesías pero también tenía una misión muy importante que cumplir: ser el precursor del Enviado de Dios. Y la cumplió a la perfección dando señal de Quien iba a venir y clarificando quien no era él. 

Lo bien cierto es que el Bautista era tenido por profeta. Nosotros, ahora mismo, sabemos que fue el último de la Antigua Alianza pero aquellos que vivieron en su tiempo, siendo poderosos, pensaban que había aparecido otro que les iba a molestar más de la cuenta como lo habían hecho antes otros muchos profetas con los que habían terminado por la vía rápida del asesinato. 

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10.12.20

J.R.R. Tolkien - Entre Bloemfontein y Bournemouth- Capítulo 2: Un niño llamado Ronald (niñez)

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“Y allí tenemos al niño John Ronald Reuel, de vuelta (sin haber ido… si ustedes nos entienden) de su inesperada aventura africana.”

Así terminamos  el primer capítulo de esta, esperamos, fructífera y humilde biografía de J.R.R.Tolkien. Porque nuestro amigo y escritor ha ido (lo de volver lo decimos en sentido figurado) al lugar que sería, podemos decir, su verdadera patria chica porque África fue, de todas formas, un lugar sólo para venir al mundo pero su relación con aquellas tierras fue simplemente esporádica.

Ronald había venido de África con la impresión, en su memoria, de algunos paisajes de aquellas tierras como, por ejemplo, el de la cordillera Drakensberg cuya nombre significa, nada más y nada menos, que “Cordillera del dragón”, seres cuya importancia en su obra no hace falta ser dicha aquí. Y aquello, junto con el episodio de la tarántula ya citado en el Capítulo 1… en fin, fueron haciendo cierto bagaje en su corazón que, en su tiempo, se manifestaría.

Why Aren't There More Conservative Anarchists? On Recovering a Consistent  Philosophy of Conservative Anti-Statism - Front Porch Republic

Si bien en 1895 Mabel, madre de los Tolkien (John y Hilary, dos años menor que nuestro autor) se había traslado desde África a Birmingham, en 1896 se trasladaron, de alquiler, a Sarehole Mill, en el campiña inglesa, donde vivirían por un período de cuatro años. Y aquel fue otro episodio de su vida que le influenció notablemente pues se suele apuntar a que aquel ambiente, aquel paisaje, fue lo que sería, con el tiempo, La Comarca, su Comarca.

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8.12.20

Inmaculada: ¿pudo ser de otra forma?

 

La Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen | Arte y demás historias  por Bárbara Rosillo. Doctora en Historia del Arte.

Es bien cierto que se podría decir que el tema de la Inmaculada es uno que es tratado muy a menudo y, sobre todo, que lo es cuando llega esta fecha, el 8 de diciembre, que es cuando recordamos una circunstancia así.

Ciertamente, esto es así porque merece la pena que no se olvide la fecha a la que nos referimos, hoy mismo, pero que, sobre todo, no se olvide lo que significa la misma, a quién nos referimos y el sentido que tiene todo eso porque, sin duda alguna, lo tiene.

Hay quien se rasga las vestiduras cuando se habla de la Virgen María como Inmaculada o, lo que es lo mismo, que no cayó sobre ella el pecado original como cae sobre todo ser humano que viene al mundo, reconozca o no reconozca una verdad como ésa. Diera la impresión de que eso no puede ser posible, simplemente, porque no entra tal idea en determinados esquemas mentales.

Es cierto que todo católico puede decir que se trata de un dogma… ¡y ya está!, que cree en eso porque lo dice la Santa Madre Iglesia. Y, podría decir alguien, así se queda tan ancho sin ir más allá…

Sin embargo, la cosa no es así de simple. Bueno, quizá sí…

Resulta curioso que esto es, sí, muy simple y está al alcance de los más sencillos en la fe que es lo que, en una ocasión dijo el Hijo de Dios dirigiéndose a su Padre del Cielo en el sentido de que, en efecto, había reservado determinadas verdades para los más sencillos y no se las había revelado a los que la sociedad (y ellos mismos) se consideraban sabios (dígase fariseos, escribas, doctores de la ley de Dios, etc.)

¿Es que Dios les tenía una especie de manía a tales personas?

No. Sin duda que el Todopoderoso no les tenía manía ni nada por el estilo sino que ellos mismos se habían manifestado como ciegos voluntarios ante lo que su Hijo decía y hacía. Y así, lo más difícil de entender pasaba a ser comprendido, eso, por los más sencillos que, a su vez, eran los que tenían el corazón más preparado. ¡Cosas de Dios y de su Voluntad!

Esto lo decimos porque el tema de que aquella joven llamada María que iba a ser la Madre del Hijo de Dios y, pues, de Dios mismo hecho hombre, no recibiera el pecado original, es lo más sencillo del mundo. Y, sobre esto, ni siquiera vamos a recurrir al “Dios podía hacerlo, Dios quería hacerlo y Dios lo hizo” que fue el argumento con el que se acabaron convenciendo muchos que no andaban, precisamente, por la labor de aceptar que María era Inmaculada.

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