InfoCatólica / Eleuterio Fernández Guzmán / Categoría: Defender la fe

6.04.22

Lo que está por venir

Semana Santa

Ahora, que estamos apenas a unos días de que, tras el domingo llamado de Ramos, empiece lo que, verdaderamente, es la Semana Santa (hasta el domingo llamado de Resurrección) es conveniente recapitular. 

Sí, ciertamente, se recapitula cuando se ha terminado algo. Sin embargo, nosotros tenemos muchas Semanas Santas a nuestras espirituales espaldas y no es, ésta, aquella primera en la que aún muchas cosas no se sabían y lo que sabía iba a quedar obsoleto en pocos días… Es decir, que ya sabemos el qué y el cómo y eso nos hace la labor más fácil pues no tenemos que tratar de comprender las razones por las cuales a nuestro Maestro lo pusieron en una cruz de madera, lo clavaron a ella y allí lo dejaron morir. No. Nosotros ya sabemos mucho acerca de eso o, al menos, eso es lo que creemos. 

El caso es que lo que está por venir es algo muy importante en la historia de la humanidad que acabó siendo la de salvación de la misma previa muerte del Hijo de Dios. 

¡En efecto! Todo lo que sucederá a partir de la triunfal entrada de Jesucristo en Jerusalén tiene todo que ver con la incontrovertible verdad según la cual Dios quería que su descendencia se salvara. Y por eso envió al Mesías al mundo. Y lo envió por eso y no para instaurar un Reino que sostuviera su poder en las armas del momento como algunos de sus contemporáneos esperaban… 

Por eso, desde el día siguiente al de Ramos, aquel primer domingo de Ramos, se van a ir sucediendo circunstancias que entonces sucedieron pues nosotros nos limitamos a repetir gozosamente lo que los pies de Jesucristo recorrieron, lo que su Palabra dijo y, en fin, lo que acabó siendo su victoria sobre la muerte (¿Dónde está muerte tu victoria?) 

Nada de lo que pasará la semana que viene, después de Ramos, tendrá poca importancia sino que, al contrario, todo ira in crescendo desde el segundo día, el lunes, hasta que el jueves se lleve a cabo la Última Cena y luego… y luego venga todo lo que vino. 

¿Qué significa o, mejor, qué sentido tiene para nosotros la llamada Semana Santa? 

En primer lugar, un momento en el que Dios salva al hombre en el que debemos agradecer un hacer sí y un actuar así pues es muy desprendido con Quien más quiere, su Hijo engendrado y no creado. Y lo hace en bien de cada uno de sus hijos, creados y no engendrados. 

En segundo lugar, un momento en el que podemos ver y admirar hasta dónde es capaz de llegar un hombre para cumplir la Voluntad de Dios. Y no nos vale con decir que sí, que era un hombre, pero que era Dios hecho hombre pues murió como hombre y como hombre entregó su Espíritu a su Padre del Cielo. Y eso debería decirnos algo tan importante como que no es imposible hacer lo que Dios quiere para nosotros y en nuestra vida. 

Y, ya, en tercer lugar, la Semana Santa tiene para nosotros un sentido profundo que llena los recovecos más recónditos de nuestro corazón. Y es así porque nos damos cuenta de algo fundamental: Jesucristo pudo haber hecho otra cosa aunque, en verdad, ni podía ni quería: primero, porque todo aquello ya estaba escrito pero, sobre todo, sobre todo, porque era lo que Dios quería. Y ya está. 

En resumidas cuentas: lo que está por venir es cosa tan nuestra como nuestra propia vida; es más, es, exactamente nuestra vida… eterna.

Eleuterio Fernández Guzmán

    

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Está por venir la misma historia de la salvación.

Para leer Fe y Obras. 

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna. 

4.04.22

A menos de una semana de Ramos

Semana Santa 2021: Domingo de Ramos: ¿Cuál es el origen y significado de  esta celebración? | MARCA Claro Colombia

“Al día siguiente, al enterarse la numerosa muchedumbre

que había llegado para la fiesta, de que Jesús se
dirigía a Jerusalén, tomaron ramas de palmera
y salieron a su encuentro gritando:
‘¡Hosanna! ¡Bendito el que viene en nombre del señor,
y el Rey de Israel!’ Jesús, habiendo encontrado
un borriquillo, se montó en él, según está escrito:
‘no temas, hija de Sión; mira que viene tu
Rey montado en un pollino de asna’.
esto no lo comprendieron sus discípulos
de momento; pero cuando Jesús fue glorificado,
cayeron en la cuenta de que esto
estaba escrito sobre él,
y que era lo que le habían hecho”
(Jn 12, 12-16)


Todo estaba escrito. Esto se dice muchas veces cuando nos queremos referir a lo que estaba pasando con Jesús. Es más, desde el propio nacimiento del Mesías (se decía en las sagradas escrituras que sería en Belén y así fue como se recoge en Mt 5, 1-3) hasta lo que estaba a punto de pasar, todo, en verdad, estaba escrito. El caso es que el pueblo elegido por Dios llevaba muchos siglos esperando que el mesías fuese enviado por el creador. Muchos habían sido los que habían dejado dicho, por inspiración divina, que en un momento determinado de la historia de la humanidad, llamado los “últimos tiempos”, el Todopoderoso enviaría a Quien salvaría a la humanidad de la dejación y el olvido al que habían sometido a Quien los había creado. Era, así, un intento de salvar lo que estaba perdido.

Y es que Zacarías ya había escrito cómo entraría en Jerusalén el rey de Sión. Entonces dijo que lo haría montado en un asno, “en una cría de asna” (Za 9, 9) y que no sería un rey inactivo sino que, por ejemplo, “proclamará la paz a las naciones” (Za 9, 10). Aquellos que, entonces, proclamaban su júbilo lo hacían de una forma muy concreta: gozaban de aquel momento diciendo “¡Hosanna!”. Además, acompañaban con ramas de palmera aquella expresión de alegría. En realidad, como hemos dicho arriba, todo lo que estaba pasando respondía a la expresión de la voluntad de Dios. Así, por ejemplo, lo expresa el salmo 118, 26 cuando dice “¡Bendito el que viene en el nombre de Yahveh! Desde la casa de Yahveh os bendecimos”. Aquel salmo se recitaba durante la fiesta de los tabernáculos y se sostenía sobre connotaciones mesiánicas que es, según puede apreciarse, el significado que quiso dar el autor del evangelio aquí traído y, también, el que escribiera el de San marcos (11,9-10).

Y, en cuanto al uso de las palmeras para tal menester se suele sostener, porque seguramente será verdad, que era lo que entonces tenían a mano aquellos que aclamaban a Jesús por ser la vegetación de la zona. Pero hay algo más que no debe concurrir aquí por casualidad:

“Entraron en ella el día veintitrés del segundo mes del año ciento setenta y uno con aclamaciones y ramos de palma, con liras, címbalos y arpas, porque un gran enemigo había sido vencido y expulsado de Israel”.

El Libro Primero de los Macabeos (13, 51) recoge, en un momento determinado, la victoria de Simón Macabeo sobre sus enemigos. Eso posibilitó la reconquista de la ciudadela de Jerusalén. Y, entonces, como dice el texto, se sirvieron de “ramos de palmera”. Y es por eso que, recordando aquella victoria y la entrada del Rey de Sión recogida en Zacarías, los entonces allí presentes hicieron patente lo que ya se había dicho.


Y sobre aquel “Hosanna” que se incorporó a la liturgia, ya, de los primeros cristianos, es palabra hebrea que quiere decir “salva, te suplicamos” y expresaba muy bien el sentir de aquellos que, dándose cuenta de que había llegado el Mesías a la vida del pueblo de Israel, no podían sino festejarlo diciendo aquello que, en palabra tan escasa, tanto quería decir. 

Todo esto dicho arriba ocurrió y ha de ocurrir el domingo que viene, 10 de abril, que será el llamado “De Ramos”. Y es que, como es verdad, todo estaba escrito y debía cumplirse palabra por palabra que es, como bien sabemos, lo que ocurrirá desde tal domingo al siguiente, en el que recordaremos y celebraremos la Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo. 

En realidad, todo esto ya lo vivimos cada año. Y lo hacemos porque el mismo Cristo nos dijo, en lo que sería su Última Cena, que lo recordáramos y que lo hiciéramos según Él lo estaba haciendo. Sin embargo, eso quería decir (a nuestro modesto entender) que también recordáramos todo lo que había pasado antes o, lo que es lo mismo, que no olvidáramos su triunfal entrada en Jerusalén y, luego, lo que fue pasando día a día pues todo forma parte de los Últimos Tiempos en los que se iba a constatar el triunfo de la Vida sobre la muerte.  

Y nosotros, como fieles discípulos suyos, no olvidamos ni olvidaremos que menos de una semana después de hoy (de aquel “hoy” de entonces) seguramente Jesucristo andaba por los caminos aleccionando a sus Apóstoles sobre lo que pronto iba a pasar. Y estamos seguros de que alguno de ellos no acabó de entender casi nada o, al menos, aún le faltaba mucho (en tan poco tiempo) para entender. Vamos, como a nosotros hoy mismo…

Eleuterio Fernández Guzmán

    

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

A menos de una semana de la Semana más crucial de la historia de la salvación deberíamos tener en cuenta qué significa eso para nosotros.

Para leer Fe y Obras. 

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna. 

6.01.22

Epifanía del Señor

Epifanía del Señor

A lo largo del año litúrgico hay una serie de días especiales que son, digamos, de Precepto en el sentido de que no son el propio del domingo, día de Precepto por antonomasia. Y hoy, 6 de enero es el segundo de este nuevo año del Señor de 2022habiendo sido el primero de ellos el pasado 1 de este mismo mes de enero, especialmente dedicado a Santa María, Madre de DiosPor eso, tratamos de comentar el conjunto de los textos que el Calendario Litúrgico nos propone para hoy y no, como suele ser habitual los domingos, sólo el Evangelio.

Por tanto, los textos para el día de hoy, Epifanía del Señor, son los siguientes:

 

Is 60, 1-6

Sal 71

Ef 3, 2-3a.5-6

Mt 2, 1-12



Isaías 60

1 ¡Levántate, resplandece, porque llega tu luz
y la gloria del Señor brilla sobre ti!

2 Porque las tinieblas cubren la tierra
y una densa oscuridad, a las naciones,
pero sobre ti brillará el Señor
y su gloria aparecerá sobre ti.

3 Las naciones caminarán a tu luz
y los reyes, al esplendor de tu aurora.

4 Mira a tu alrededor y observa:
todos se han reunido y vienen hacia ti;
tus hijos llegan desde lejos
y tus hijas son llevadas en brazos.

5 Al ver esto, estarás radiante,
palpitará y se ensanchará tu corazón,
porque se volcarán sobre tilos tesoros del mar
y las riquezas de las naciones llegarán hasta ti.

6 Te cubrirá una multitud de camellos,
de dromedarios de Madián y de Efá.
Todos ellos vendrán desde Sabá,
trayendo oro e incienso,
y pregonarán las alabanzas del Señor.


Sal 71

1 De Salomón.
Concede, Señor, tu justicia al rey
y tu rectitud al descendiente de reyes,
2 para que gobierne a tu pueblo con justicia
y a tus pobres con rectitud.

3 Que las montañas traigan al pueblo la paz,
y las colinas, la justicia;
4 que él defienda a los humildes del pueblo,
socorra a los hijos de los pobres
y aplaste al opresor.

5 Que dure tanto como el sol y la luna,
a lo largo de las generaciones;
6 que sea como lluvia que cae sobre el césped
y como chaparrones que riegan la tierra.

7 Que en sus días florezca la justicia
y abunde la paz, mientras dure la luna;
8 que domine de un mar hasta el otro,
y desde el Río hasta los confines de la tierra.

9 Que se inclinen ante él las tribus del desierto,
y sus enemigos muerdan el polvo;
10 que los reyes de Tarsis y de las costas lejanas
le paguen tributo.
Que los reyes de Arabia y de Sebá
le traigan regalos;
11 que todos los reyes le rindan homenaje
y lo sirvan todas las naciones.

12 Porque él librará al pobre que suplica
y al humilde que está desamparado.

13 Tendrá compasión del débil y del pobre,
y salvará la vida de los indigentes.

14 Los rescatará de la opresión y la violencia,
y la sangre de ellos será preciosa ante sus ojos.

15 Por eso, que viva largamente
y le regalen oro de Arabia;
que oren por él sin cesar
y lo bendigan todo el día.

16 Que en el país abunden los trigales
y ondeen sobre las cumbres de las montañas;
que sus frutos broten como el Líbano
y florezcan como la hierba de los campos.

17 Que perdure su nombre para siempre
y su linaje permanezca como el sol;
que él sea la bendición de todos los pueblos
y todas las naciones lo proclamen feliz.

* * *

18 Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
el único que hace maravillas.

19 Sea bendito eternamente su Nombre glorioso
y que su gloria llene toda la tierra.
¡Amén! ¡Amén!

20 Fin de las oraciones de David, hijo de Jesé.

Ef 3, 2-3a. 5-6

2 Si es que conocéis la misión de la gracia que Dios me concedió en orden a vosotros: 3 cómo me fue comunicado por una revelación el conocimiento del Misterio.

5 Misterio que en generaciones pasadas no fue dado a conocer a los hombres, como ha sido ahora revelado a sus santos apóstoles y profetas por el Espíritu: 6 que los gentiles sois coherederos, miembros del mismo Cuerpo y partícipes de la misma Promesa en Cristo Jesús por medio del Evangelio.

Mt 2, 1-12

1 Cuando nació Jesús, en Belén de Judea, bajo el reinado de Herodes, unos magos de Oriente se presentaron en Jerusalén 2 y preguntaron: “¿Dónde está el rey de los judíos que acaba de nacer? Porque vimos su estrella en Oriente y hemos venido a adorarlo". 3 Al enterarse, el rey Herodes quedó desconcertado y con él toda Jerusalén. 4 Entonces reunió a todos los sumos sacerdotes y a los escribas del pueblo, para preguntarles en qué lugar debía nacer el Mesías. 5 “En Belén de Judea, le respondieron, porque así está escrito por el Profeta: 6 Y tú, Belén, tierra de Judá, ciertamente no eres la menor entre las principales ciudades de Judá, porque de ti surgirá un jefe que será el Pastor de mi pueblo, Israel". 7 Herodes mandó llamar secretamente a los magos y después de averiguar con precisión la fecha en que había aparecido la estrella, 8 los envió a Belén, diciéndoles: “Vayan e infórmense cuidadosamente acerca del niño, y cuando lo hayan encontrado, avísenme para que yo también vaya a rendirle homenaje". 9 Después de oír al rey, ellos partieron. La estrella que habían visto en Oriente los precedía, hasta que se detuvo en el lugar donde estaba el niño. 10 Cuando vieron la estrella se llenaron de alegría, 11 y al entrar en la casa, encontraron al niño con María, su madre, y postrándose, le rindieron homenaje. Luego, abriendo sus cofres, le ofrecieron dones: oro, incienso y mirra. 12 Y como recibieron en sueños la advertencia de no regresar al palacio de Herodes, volvieron a su tierra por otro camino.

 

COMENTARIO

Dios se presentó al mundo

 


Esto se ha realizado, lo sabemos, en el hecho de que tres magos, llamados de su lejano país, fueron conducidos por una estrella para conocer y adorar al Rey del cielo y de la tierra. La docilidad de los magos a esta estrella nos indica el modo de nuestra obediencia, para que, en la medida de nuestras posibilidades, seamos servidores de esa gracia que llama a todos los hombres a Cristo

 

San León Magno

Sermón en la Epifanía del Señor

 


1.- Puede resultar extraño que unos sabios, de lejanas tierras, acudieran a Belén en busca, o mejor dicho, para encontrar, a alguien que no conocían. ¿Qué les podía impulsar a ello?, ¿Qué extraña llamada fue la que les atrajo?

Cuando no sabemos qué responder a algo que nos produce duda o perplejidad echamos mano, en muchas ocasiones, de lo tangible, de lo que puede demostrar aquello y, así, tranquilizamos nuestra conciencia y nuestras ansias de conocimiento.

Y a esto también se le ha pretendido encontrar respuesta. Al parecer, por aquella época un cometa surcó el cielo, indicando el camino a seguir.

Leer más... »

31.12.21

Imagen de fin de año con Lolo al fondo

Oposiciones 2022. Convocatoria publicada | Formación Europea

En efecto, hoy es 31 de diciembre y eso viene a querer decir que se termina otro año de la vida del mundo y, claro, de la de nosotros mismos. Y eso, sabiendo que, en cualquier momento podemos ser llamados por Dios a dar cuentas de lo que hemos sido en su Tribunal… pues está bien aunque, claro, nunca sabemos qué es lo mejor. 

Bueno. El caso es que hoy termina este año que es el 2021 desde que se cuenta en el “después de Cristo”. Por tanto, nuestra existencia tiene todo que ver con la de aquel Dios que quiso hacerse hombre y nació hace muchos, muchos, siglos. Pero nosotros, que no olvidamos lo bueno de todo aquello, contamos el tiempo desde aquel momento en el que, en una noche más que buena y tras ella vino al mundo el Mesías. 

Y hoy es 31 de diciembre. Se acabó, se terminó otro periodo de doce meses humanamente hablando porque ya sabemos que una cosa es eso y otra, muy distinta, lo que a nosotros nos ha pasado en el corazón. 

Sí, el Cielo (Dios quiera y nosotros pongamos todo de nuestra parte) está más cerca que el pasado 1 de enero. Y los pasos que hayamos dado en tal sentido tienen consecuencias, como bien sabemos. Y las mismas tienen todo que ver con nuestra salvación eterna. 

Todo, en tal sentido, termina hoy pero todo, también empieza mañana, 1 de enero. Y, por decirlo así, todo está por ver y todo por pasar. Y como mañana es el día especialmente dedicado a la Virgen María, de la cual celebraremos un día muy especial, digamos hoy lo que nos parece lo que ha de venir, vamos, el porvenir.

Bien podemos preguntarnos qué es lo que este nuevo año puede plantearnos y qué, sobre todo, podemos responder atendiendo, en primer lugar, a la voluntad de Dios.

 Resultado de imagen de nuevo año para la fe

¿Qué en cuanto a  nuestra práctica religiosa? 

Leer más... »

28.12.21

Santos e Inocentes; Inocentes y Santos

Los Santos Inocentes: entre la historia y el mito

Cada año recordamos,

el 28 de diciembre,

la muerte de los que llamamos

Santos e Inocentes.

 

¿Acaso a tal edad

puede uno santo ser?

 

¿Acaso sin proceso

y con poco que ofrecer?

 

Errado anda quien piensa

en bromas y risas falsas,

y mancilla aquella sangre

tan inesperada y santa.

 

Es cierto y verdad

y podemos así decirlo,

que con meses pocos cumplidos

no se ha tenido razón

y ni siquiera motivo

para subir pronto a los altares

aunque ejemplo haya en el Cielo

de alguno aún no nacido

que ha alcanzado la Gloria

sin la luz haberla visto.

 

El caso es el presente,

aquellos niños,

aquel matarife errado,

ciego, vengativo,

que quiso matar la Vida

por miedo de lo dicho.

 

Iba a nacer un rey,

vamos que ya había nacido,

cerca de donde gobernaba

aquel nigérrimo tipo.

 

Y ni corto ni perezoso,

como si pudiera hacerlo,

como si la vida fuera suya

siendo, en verdad, del otro,

ordenó una matanza

aunque pudiera creerse escasa

hubiera bastado la sangre

de un solo de los nacidos

para que fuera aberración

y desvergüenza grande.

 

Aquellos Santos que dieron su vida

poco hicieron, eso es cierto,

apenas unos meses habían pasado

desde su nacimiento

pero quiso el mundo,

y con él la inquina y la soberbia,

que la espada saliera rauda

a sangrar lo que pudiera.

 

Santos e Inocentes,

aquellos niños primeros,

mártires por testigos,

luz entre los luceros.

 

Santos e Inocentes,

¿qué culpa ellos tuvieron?

 

Santos e Inocentes

aquellos niños primeros,

tuvieron que dar su sangre

por el vicio y el anhelo

de aquel que no comprendió

el mensaje de unos Magos

que habían llegado de oriente

en busca del Bien anhelado.

 

Santos e Inocentes,

recordamos su presencia,

están con Dios en su Casa

y en nosotros su esencia.

Santos Inocentes, rogad por nosotros.

Eleuterio Fernández Guzmán

    

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

 

Panecillo de hoy:

Perdón os pedimos Inocentes cuando somos indignos de vosotros. 

Para leer Fe y Obras. 

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.