Un amigo de Lolo – Comprender a la perfección lo que supone no estar solo

Presentación

HAGIOPEDIA: Beato MANUEL LOZANO GARRIDO “Lolo”. (1920-1971).

Nuestro amigo Lolo escribió para la revista “Catolicismo” (mayo de 1969) un texto de título “La Red”. Pues bien, dentro de tal escrito, al final de este, encontramos lo que tituló “No estoy solo”. Y creemos que, para empezar, vale la pena traerlo a esta casa de InfoCatólica pero, luego, es que es una verdadera maravilla que debe ser compartida, como luz que no puede esconderse debajo del celemín (cf. Mt 5,15)

Y dice lo siguiente:


“NO ESTOY SOLO

Si mi corazón conserva una galería de criaturas que tienen las manos abiertas y soy capaz de ir sacando más rosas que espinas del pasado;

si me llenan más las luces que las sombras, las risas que las lágrimas, las ilusiones que los desengaños;

si tomo el futuro con billete de esperanza y lo guardo en la maleta atiborrada de fe y de mansedumbre;

si saboreo el gozo del instante sin el virus del ayer o la quimera del mañana;

si confieso un error, me abro a un consejo, o me brindo a una ayuda;

si tanto me doy de mí que una tarde siento una sensación como de haber salido,

no estoy solo.

No estoy solo cuando alguien se muerde una lágrima para tomar la del otro; cuando el peso del mundo entero parece que doblega unos hombros y, sin embargo, no cae.

No estoy solo cuando hay quien sigue un llamamiento, se apropia una ración del dolor del mundo, traspasa una consolación que necesitaba, perdona un gran agravio, ahoga el resentimiento, espiga las rosas del corazón.

No estoy solo en la tremenda soledad del hombre que vive solo, porque ya no hay olivos con sangre desde que Cristo agonizó entre otros radicalmente solitarios.

No estoy solo, porque en el mundo no hay un hueco sin la presencia de Dios, ni un pozo donde no se refleje la estrella de un destino.

No estoy solo si me acompañan los limpios pensamientos, los bellos recuerdos, las alegres ilusiones, las esperanzas.

No estoy solo sin hombres o con hombres, a la noche o en el campo, en la vida o en la muerte, con luces o en sombras, porque Dios me ha hecho elemento de una malla que a todos nos une, para salvarnos.”



Comprender a la perfección lo que supone no estar solo  

Seguramente se me pueda llamar atrevido pero creo que es necesario hacer una indicación porque, en honor a la verdad, vale la pena hacerla. 

Con esto quiero decir que Lolo, en la primera parte del texto que hemos traído aquí hoy hace uso de condicional “si” y, al que esto escribe nunca le ha gustado tal palabra cuando, como es el caso, hay seguridad del todo en lo que se dice. Y, aunque podemos imaginar, que la humildad de Manuel Lozano Garrido le hacía escribir la misma delante de todo lo que ha escrito en el sentido que tiene la misma y que es cierta no seguridad del todo en lo que luego viene… el caso es que nosotros afirmamos con otra palabra lo que es la verdad y nos atrevemos a escribir (antes de decir lo que vamos a decir de este maravillo texto) esto: 

“como mi corazón conserva una galería de criaturas que tienen las manos abiertas y soy capaz de ir sacando más rosas que espinas del pasado;


como me llenan más las luces que las sombras, las risas que las lágrimas, las ilusiones que los desengaños;


como tomo el futuro con billete de esperanza y lo guardo en la maleta atiborrada de fe y de mansedumbre;


como saboreo el gozo del instante sin el virus del ayer o la quimera del mañana;


como confieso un error, me abro a un consejo, o me brindo a una ayuda;


como tanto me doy de mí que una tarde siento una sensación como de haber salido,


no estoy solo.”
 

¿Ven ustedes? Ahora las cosas con somo son y como eran porque Lolo, en efecto, tenía muy claro que era lo que hacía (tomar el futuro con billete de esperanza, conservar en su corazón una galería de criaturas…. etc. ) pero su falta de egoísmo o de lo que sea le hacía escribir “si” cuando, en realidad, sabemos muy bien que era “como", pues así se afirma lo que se es aunque, cambiando el “si” por el “como", Lolo seguía sin estar solo… 

Y, ahora, ya podemos seguir con que quiera Dios que seamos capaces de escribir… 

Es verdad que este texto de Lolo tiene una profundidad espiritual muy para tener en cuenta. Y es que, para empezar, todo lo que dice en primer lugar (en la parte del texto a la que hemos cambiado el “si” por el “como") muestra cómo puede ser un ser humano, creyente católico, que sabe lo que eso supone.  

Por eso, por ejemplo, sabe que, por muy malas que sean sus circunstancias físicas, es capaz de tener en cuenta, mucho más, lo bueno que lo malo. 

Por eso, por ejemplo, tiene más en cuenta lo que pueda ser luz que sombras y eso supone que tiene el corazón abierto a lo que pueda guiar sus pasos antes que quedarse anclado en la obscuridad de una mala situación personal. 

Por eso, por ejemplo, cuando se tiene muy en cuenta tanto la fe como la mansedumbre (en palabras aquí de Lolo) no es poco pensar que su vida seguirá un camino muy distinto a cuando se ignora quién se es al respecto de la filiación divina y la forma de presentarse ante lo que le pasa.  

Por eso, por ejemplo, cuando se comprende que no hay que actuar de forma egoísta cuando nos hemos equivocado o cuando dejamos que se nos puede decir lo que mejor nos conviene o cuando escuchamos la voz del necesitado, entonces es fácil adivinar un alma limpia y grande.  

Pero que es que Lolo sabe que no está sólo. Y aquí hace una relación (que no es poca cosa) de aquellas situaciones en las que él comprende que no está solo.  

Sobre esto podemos decir que Lolo no se siente solo porque sabe que hay muchas personas que dan mucho de sí mismas por el prójimo y que lo hacen de muchas formas y en diversas circunstancias. 

No está sólo cuando alguien llora por el prójimo o cuando, a pesar de sus malas circunstancias, sabe mantenerse en pie. Y eso es lo que le pasó a Lolo. 

No está solo Lolo porque sabe muy bien el Beato de Linares (Jaén, España) que Dios no ha abandonado a ninguno de sus hijos o, en fin, del resto de criaturas. Y eso lo tenía muy claro Lolo.  

No está solo Manuel Lozano Garrido porque siempre que en su corazón anide todo lo bueno que pueda existir o, en fin, todo aquello que pueda enriquecer un corazón y un alma limpios, es imposible sentirse solo. Y así era el corazón, así el alma, de Lolo.  

No está solo Lolo porque tiene por verdad que Dios nos une a todos y que, por eso mismo, nos ha concedido la salvación a todo aquel que la quiera. Y eso lo difundía Lolo. 

Y es que, ante esto, ante lo escrito por Lolo, sólo nos queda decir Amén, así es. 


Eleuterio Fernández Guzmán


Panecillos de meditación


Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.


Panecillo de hoy:

¡Qué buena cosa es saber cómo estamos en el mundo!

……………………………

Para leer Fe y Obras.

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

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