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20.07.26

Amigo de Lolo – Saber superarse

HAGIOPEDIA: Beato MANUEL LOZANO GARRIDO “Lolo”. (1920-1971).

Sería un error pensar, como muchas veces se hace hoy día, con criterios actuales para juzgar tiempos pasados. Y en el caso de Manuel Lozano Garrido podríamos caer en el mismo y decir, por ejemplo, que su circunstancia, sí, fue difícil pero que tampoco fue para tanto…

En realidad, debemos ver las cosas por cómo eran, en este caso particular, en el tiempo real en el que vivió Lolo y, entonces, seguramente, no haremos juicios que, sin duda, no han de estar sometidos al análisis de la realidad concreta, cuando pasó.

Pues bien, objetivamente, que el Beato de Linares pudiera sobrellevar todos sus males físicos sólo podemos atribuirlo a la expresa Voluntad de Dios. Y sí, claro que intervino la medicina de la época pero no podemos negar que un tanto milagroso fue su caso…

Bien es sabido el papel que desempeñaban allá por los años cincuenta y sesenta del siglo pasado las personas llamadas inválidas que eran las que, por una causa o por otra bien estaban postradas en la cama bien pasaban la mayoría de su vida en un sillón de ruedas, caso muy particular como fue el de Lolo. Y sí, el papel era, digámoslo pronto, nada de nada y eran tenidos, por decirlo así, como alguien a quien hay que soportar pero al que no se le da importancia alguna. Y casi se equiparaban las palabras “inválido” e “inútil” cuando, en realidad, y aquí tenemos un claro caso de que eso no podía ser, no tenía que ser así…

Bien podemos decir que Lolo se superó a sí mismo más de una y más de muchas más veces. Es decir, muy a pesar de cómo andaba su físico, fue capaz siempre de sobreponerse a sus especiales circunstancias y dar de sí mucho más de lo que podría esperarse, de forma objetiva, de alguien que, primero, no puede escribir con una mano, luego no puede con ninguna, a la vez se va quedando paralítico y por último, es la ceguera la que visita su vida para quedarse. En fin… que cada cual, ahora mismo, se ponga un momento (sólo un momento y no unos cuantos años…) en tales circunstancias y verá que fácil, lo que se dice fácil no debió ser…

El arte de la superación fue una asignatura que puso la vida a Lolo y, podemos decir, aprobó con una nota más que alta pues, de otra forma, sin perseverancia y sin tesón en lo que hacía, hubiera sido difícil (más bien, imposible de toda imposibilidad) trajinar todo lo que trajinó alguien que, sin moverse de su casa y, aún de un sillón de ruedas o una cama, fue capaz de mostrar al mundo eso que se dice (pero que, tantas veces no se cree de verdad) de que “quien quiere, puede”. Y poder, bien que pudo nuestro amigo Lolo pues, sin duda alguna, tenía un ansia de superación personal que ríase cualquier de ustedes de los cursos que hoy día predican acerca de la autoayuda.

Lo que pasa es que Lolo, para eso, no estuvo solo sino que contó con Dios, con la Virgen María, con su hermano Jesucristo además de las ayudas ya puramente humanas como, por ejemplo, su hermana Lucy y muchos más que, seguramente, le echaron una mano o las dos y a las que supo agradecer todo siendo como era. Y era más que suficiente.

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Entender el sufrimiento es un bien más que importante.

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor" (172)

Grande será el Universo, pero no hay nada tan infinito como la sed de amar de un hombre.”

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Para leer Fe y Obras.


Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.