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18.05.26

Amigo de Lolo – Frases que bien valen la pena – Entre el mundo y lo eterno

HAGIOPEDIA: Beato MANUEL LOZANO GARRIDO “Lolo”. (1920-1971).

PRESENTACIÓN

Ya son algunos años los que, el que esto escribe, lleva haciendo lo propio sobre el Beato de Linares (Jaén, España) en esta casa de InfoCatólica. Siempre ha valido la pena hacer algo así y aportar, aunque sea, un granito de arena a la comprensión de un creyente tan fuerte y profundo como es Lolo.

El linarense universal, que tanta atracción espiritual tiene para quien lo conoce, no deja de producir interés en aquel que se acerca a su persona a través de su obra. Y es que, no pudiendo hacerlo ahora personalmente o, digamos, en la intimidad de la conversación entre amigos, que lo somos todos aquellos que ansiamos serlo, es seguro que acercarse a Lolo de forma cercana nos viene la mar de bien.

Lolo nos acerca a lo bueno que tiene saber que, cuando se es hijo de Dios la mejor forma de serlo es, sencillamente, siéndolo. Y él es una muestra perfecta de cómo hacer algo que, algunas veces, a muchos nos resulta difícil y a algunos… imposible. Acerquémonos, desde ahora, a la obra misma de Lolo y a su intimidad podríamos decir, con lo que vamos a ganar, seguramente, mucho y más que muchoY, para más abundancia de lo bueno y mejor, al final de todo esto les ponemos uno de los aforismos espirituales que publicó Lolo en su libro Bien venido, amor“. Vamos, miel sobre hojuelas, como se dice en la Biblia pues esto, al fin y al cabo, es cosa del alma de cada cual.

Frases que bien valen la pena –Entre el mundo y lo eterno

El corazón dice: ‘Vivo, vivo, vivo’. Y el alma le responde: ‘Yo también, pero en mí es para siempre.’” (Beato Lolo, de su libro Bien venido, amor, n.º 144)

Como no puede ser de otra manera, nosotros, los seres humanos, tenemos una vida por vivir y por eso mismo todas aquellas circunstancias que nos son propias son, exactamente, lo que nos corresponde a cada uno de nosotros.

Cuerpo y alma. Dos aspectos de nuestra vida como hijos de Dios que saben que lo son y se reconocen en el mundo entre las criaturas creadas por el Todopoderoso pero que, a diferencias de ellas, lo hemos sido a su imagen y semejanza.

No es nada extraño que el Beato Lolo (Linares, Jaén, España) nos diga eso de que nuestro corazón dice que vive y, por decirlo pronto, es lo que nosotros nos conviene como es fácilmente comprensible. Y vivir, es cierto, lo hacemos cada cual de la manera que mejor podemos y, entre unas cosas y otras, vamos caminando. Y Manuel Lozano Garrido hizo exactamente eso: vivir, vivir y vivir según sus propias circunstancias que como sabemos, físicamente, no fueran las mejores.

Vivir es un regalo que Dios nos da cuando nos crea. Es decir, nos otorga una posibilidad tan importante de ser que de otra manera no entendemos que eso pudiera ser posible. Existimos, por tanto, porque Dios ha querido ponernos en el mundo a través de nuestros padres. Y vivimos, por tanto, agradeciendo un don tan grande como ése. Y vivimos, también, para que la gloria de Dios aumente y aumente hasta límites a los que nosotros no lleguemos nunca.

Para vivir, primero, debemos ser y, luego, aceptar el regalo del que hablábamos antes. Y es que siempre hay quien cree que vive porque sí y sin fundamento alguno. Pero nosotros, los hijos de Dios que sabemos que lo somos, lo tenemos eso muy claro: Quién nos ha creado y Quién nos mantiene en el mundo pues toda creación es suya.

Y luego está la otra parte de nuestro ser, de nuestra existencia: el alma.

El alma es algo así como nuestra cierta posibilidad de trascender. Es decir que también vive pero no lo hace en los pocos años (relativamente) que nuestro cuerpo habita en el mundo. No. El alma es duradera.

Que el alma no muere es, en sí mismo, una verdad que nos sirve de mucho consuelo cuando pensamos, nos ponemos a pensar, que el cuerpo, el nuestro, va a acabar volviendo al polvo del que salió. Pero eso no le pasa al alma, no, sino todo lo contrario.

Dice Santa Teresa de Jesús que la vida eterna es para siempre, siempre, siempre. Y tal forma de decir las cosas muestra que, en efecto, el alma va a vivir para siempre, siempre, siempre. Y eso, como decimos arriba, es algo que nos viene la mar de bien para las cuitas terrestres de las que tanto nos preocupamos.

Que el alma viva para siempre, que no muera y que, cuando sea el momento así querido por Dios se una a nuestro cuerpo es garantía cierta de que Dios nunca nos abandona ni nos ha abandonado muy a pesar de cómo somos tantas veces con Aquel que nos ha creado y mantiene. Y por eso estas palabras del linarense universal son tan importantes porque nos impele a escoger entre el mundo y lo eterno y, como es lógico y es de esperar, nos quedamos con lo segundo, ¡Vaya que sí!

Eleuterio Fernández Guzmán



Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Entender el sufrimiento es un bien más que importante.

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor" (164)

El oro de los hombres es el amor. Quien ama se enriquece y tanto más posee cuanto más generosamente ejercita su gracia de ternura.

……………………………

Para leer Fe y Obras.


Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

17.05.26

La Palabra para el Domingo - Domingo, 17 de mayo de 2026  

Hoy es San Pascual Bailón. Ofrecemos enlace al artículo sobre el santo y dedicado a un libro de la Fundación Gratis Date. 

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Mt 28, 16-20

16 Por su parte, los once discípulos marcharon a Galilea, al monte que Jesús les había indicado. 17 Y al verle le adoraron; algunos sin embargo dudaron.18 Jesús se acercó a ellos y les habló así: ‘Me ha sido dado todo poder en el cielo y en la tierra. 19 Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, 20 y enseñándoles a guardar todo lo que yo os he mandado. Y he aquí que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo.’”

COMENTARIO

Envío y misión apostólica

Parece que algunos, de entre los discípulos de Jesús, eran de dura cerviz. Lo habían demostrado muchas veces y eso era lo que, precisamente, les había hecho alejarse en el momento más crudo de la Pasión de Nuestro Señor: no entendían casi nada de lo que estaba pasando. 

Es de creer que ellos irían lo más rápido posible al lugar donde el Maestro, ya resucitado, les había dicho que fueran. No era, ahora, momento de dudar de quien habían visto morir en la cruz y, luego, vivo tras aquella terrible muerte. 

Pero, como es de esperar en todo grupo humano, no todos estaban seguros de lo que habían visto. Por eso nos dice el evangelio de San Mateo que “algunos dudaron”. 

Es difícil entender cómo era posible que habiendo visto lo que habían visto aún hubiera discípulos que, como Tomás, no creyesen si no metían sus dedos en las heridas de la Pasión de Jesucristo. Pero, al fin y al cabo, es que hay de todo en la viña del Señor… 

Pero Jesús sabía que eso era posible e, incluso, normal. Según lo que había visto a lo largo de su vida pública (y es de suponer que en el tiempo en el que no se manifestó al mundo) tampoco era lo más grave que podía pasarle. Contaba con ello y, por eso, siguió con su labor evangelizadora y cumplidora de la voluntad de Dios. 

Que Dios le había dado todo el poder ya se comprobó en vida cuando, antes de morir, resucitó a muertos y a ciegos devolvió la vida pues otra cosa no era sino el devolverles la vista. Y eso no era algo que cualquiera podía hacer sino sólo quien tenía el poder de Dios consigo. Pero ahora confirmaba tal realidad a sus testigos. 

Y tal poder se lo entregaba a ellos. A los que le escuchaban enviaba al mundo porque sabía que el mundo necesitaba, para ser salvado, conocer la Palabra de Dios y conocerlo a Él mismo, Maestro y Pastor Bueno. 

La forma con la que deben hacer discípulos es la misma que ahora seguimos: bautismo en el nombre de la Santísima Trinidad y, desde entonces, pasar a formar parte de la Iglesia de la que había entregado, no hacía mucho tiempo, las llaves, a Pedro, aquel que tanto le traicionó no sin el conocimiento previo de Cristo.

Pues bien, aquello que Jesús les había enseñado a lo largo de los años no podía perderse. De haber sido así, de nada habría servido su misión que consistía, en esencia, en trasladar la Ley de Dios y su Palabra al mundo todo, al universo conocido. Y eso es lo que manda a los discípulos que entonces le escuchan: llevar lo enseñado a los corazones de aquellos que podían escucharlos.

Es más. Jesús sabía que estaba a punto de partir, ascendiendo, hacia la Casa del Padre para preparar las estancias que había prometido preparar. Pero no sin antes dar a entender, diciéndolo, que siempre iba a estar con nosotros… hasta el fin de los tiempos. Y aunque no dice que Él mismo estuviera con nosotros (pues sabemos que eso sucederá cuando vuelva en su Parusía) sí procuraría que el Espíritu de Dios, enviándonoslo, lo hiciera presente entre nosotros.

PRECES

 

Por todos aquellos que no creen en la Resurrección de Jesucristo.

 

Roguemos al Señor.

 

Por todos aquellos que no creen en el poder total del Creador.

 

Roguemos al Señor.

ORACIÓN

 

Padre Dios; ayúdanos a no olvidar nunca que, en efecto, tu Hijo está con nosotros siempre.

 

Gracias, Señor, por poder transmitir esto.

El texto bíblico ha sido tomado de la Biblia de Jerusalén.

Eleuterio Fernández Guzmán

 

 

Panecillos de meditación


Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.
 
Panecillo de hoy:

Y ascendió Cristo… hasta su regreso al mundo.


Para leer Fe y Obras.

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

11.05.26

Reseña: Poemas para un tiempo de fe - 2003

Autor: Eleuterio Fernández Guzmán

Editorial: Createspace, Amazon

Páginas: 414

Precio aprox. Tapa blanda: 18,53 

ISBN Amazon tapa9798196198434

Año edición: 2026

Lo puedes adquirir en Amazon

Otros libros del autor.  Y más libros, aquí

Como es bien sabido, un año tiene muchos días y bastantes meses si lo miramos así, tan sólo hablando de números. Sin embargo, si tenemos en cuenta las vivencias que en los mismos pueden acaecer es cierto y verdad que muchas con y en mucho pueden llenar nuestro corazón.

La fe también tiene su tiempo que es, exactamente, todo. Es decir, no es nada conveniente encajonar la creencia que decimos tener en el sentido de circunscribirla a determinados momento o hacer de ella algo así como moneda de cambio o de trueque por cualquier conveniencia.

El caso es que este libro es, ciertamente muy extenso. Y lo es porque abarca todo un año desde el 1 de enero hasta el 31 de diciembre. Y a cada uno de ellos (menos a algún día que se ha agrupado con otro) le corresponde un poema que tiene relación, toda, con la fe quien esto escribe.

Los poemas que a continuación les presentamos son, por lo general, de verso libre como libre es el corazón que acepta a Dios y, de hacerlo, es consecuente con lo que ha aceptado. Y nada mejor que hacer todo lo posible para que los muchos y diversos aspectos que conforman las poliédricas perspectivas de nuestra fe se hagan realidad. Y eso es lo que aquí se ha pretendido hacer.

De todas formas, también es cierto y verdad que habrá quien no crea para nada oportuno hacer esto con la fe que uno tiene pero, se diga lo que se diga, Dios nos ha dado libertad para aprovecharla todo lo que podamos siempre que, claro, esto se haga para bien y por mejor ser hijos suyos.

Terminemos esta pequeña presentación diciendo, por ejemplo, que

Hacemos de cada palabra un escalón

para subir al Padre,

de cada sílaba que la conforma

una esperanza cierta y franca.

Hacemos de cada verso

un escabel desde donde mejor ver

nuestro corazón en el de Dios,

así, simplemente y de verdad.

Por cierto, que lleve el subtítulo “2003” tiene una clara y sencilla razón: este poemario fue escrito en aquel año y, a excepción de los días 1 al 29 de enero que no fueron escritos, seguramente porque la idea se me vino a la mente el 30 de enero de aquel año, todos los demás corresponden, eso, al Año del Rosario que fue aquel mismo 2003.

Les dejo aquí el 

 

ÍNDICE

Presentación

Advertencia

Poemas

Enero

Febrero

Marzo

Abril

Mayo

Junio

Julio

Agosto

Septiembre

Octubre

Noviembre

Diciembre

Un necesario Epílogo

Acerca del Auto

Y, ya de paso, les ponemos el penúltimo apartado “Un necesario Epílogo":

“Podemos decir que escribir durante un año de lo que sea no resulta tarea sencilla pues es necesaria una constancia que no siempre somos capaces de tener. Sin embargo, cuando se trata de un tema como es el de la fe es como que todo resulta más llevadero. Y eso es lo que hemos tratado de hacer en el libro recopilatorio de casi 365 poemas correspondientes al año 2003 que es cuando se escribieron estos.

Cada día tiene su afán. Es lo que podemos deducir de lo que Cristo cuando acercó al corazón de los que le escuchaban muchos aspectos de su vida y de su fe que deberían ser importantes para ellos y, en concreto, cuando en Mt 6, 34 dice el Hijo de Dios “Así que no es preocupéis del mañana: el mañana se preocupará de sí mismo. Cada día tiene bastante con su propio mal” aunque, es verdad, evitamos pensar en eso del “mal” para decir, simplemente, que cada día es como es y resulta suficiente con vivirlo, con el afán que tenga cada uno de ellos.

Pues bien, a lo largo de los días que conformaron aquel año (aunque eso podría aplicarse a cualquier otro) hemos acercado el corazón al ser de cada momento para, desde el mismo, tratar de dar alguna luz sobre el estado del alma. Es cierto que, a veces, los poemas son oraciones y, en otras, las oraciones son poemas pero, en fin, es lo que hay en cada momento y es lo que aquí se ha tratado de reflejar.

La cita que recoge el poema dedicado al día 27 de marzo y que es la de San Lucas en su Evangelio (11, 23) y que es “El que no recoge conmigo, desparrama” nos viene muy bien para tratar de centrar lo que supone recoger un poemario tan extenso. Se trata de no desparramar nada como nos dice ahí Jesucristo y como, poco antes también dice “El que no está conmigo, está contra mí”. Y lo más lejos posible nos encontramos de no estar con Cristo acercándonos todo lo que eso sea posible.

Y nada mejor que finalizar con el último poema que, lógicamente, está dedicado al 31 de diciembre que dice esto que sigue:

Principio y fin.

Palabra y La Palabra.

Al principio, el mundo estaba en el corazón de

Dios,

que sucumbió a María Madre, santa entre las

benditas,

mujer entre las mujeres, seno de David, cuerpo

místico.

Principio y fin.

Palabra y La Palabra.

Al principio, dijo Juan, el amado, la Palabra

acampó entre nosotros.

Y no le hicimos caso, antepasados incrédulos,

traídos por Dios

para traicionarlo, acabados de surgir para dar fin

al Enviado.

Principio y fin.

Palabra y La Palabra.

Bendice, Dios Padre Misericordioso, el caminar

de nuestros pasos,

para que no te abandonemos nunca, para que,

contigo,

nuestro devenir sea más franco, más eterno,

más esperanzado.

Amen.

 

Pues eso… que Amén, o sea así sea y así es.”

Y siguiendo el valioso principio que dice que debemos dar gratis lo que hemos recibido gratis, desde ahora mismo quedo a disposición de quien así lo desee y le enviaré, a vuelta de correo, copia del libro en formato pdf de forma totalmente gratuita. Sólo hay que hacer la petición al correo electrónico [email protected] pues este libro tiene, por razones obvias de número de páginas, un precio muy (demasiado) elevado.

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Dios, que nos ama más que a nada, siempre está entre nosotros.

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor” (339)

Cuanto más pura es una ofrenda tanto más resplandece su testimonio

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Para leer Fe y Obras.


Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

Amigo de Lolo – Frases que bien valen la pena – Somos un milagro de Dios

HAGIOPEDIA: Beato MANUEL LOZANO GARRIDO “Lolo”. (1920-1971).

PRESENTACIÓN

Ya son algunos años los que, el que esto escribe, lleva haciendo lo propio sobre el Beato de Linares (Jaén, España) en esta casa de InfoCatólica. Siempre ha valido la pena hacer algo así y aportar, aunque sea, un granito de arena a la comprensión de un creyente tan fuerte y profundo como es Lolo.

El linarense universal, que tanta atracción espiritual tiene para quien lo conoce, no deja de producir interés en aquel que se acerca a su persona a través de su obra. Y es que, no pudiendo hacerlo ahora personalmente o, digamos, en la intimidad de la conversación entre amigos, que lo somos todos aquellos que ansiamos serlo, es seguro que acercarse a Lolo de forma cercana nos viene la mar de bien.

Lolo nos acerca a lo bueno que tiene saber que, cuando se es hijo de Dios la mejor forma de serlo es, sencillamente, siéndolo. Y él es una muestra perfecta de cómo hacer algo que, algunas veces, a muchos nos resulta difícil y a algunos… imposible. Acerquémonos, desde ahora, a la obra misma de Lolo y a su intimidad podríamos decir, con lo que vamos a ganar, seguramente, mucho y más que muchoY, para más abundancia de lo bueno y mejor, al final de todo esto les ponemos uno de los aforismos espirituales que publicó Lolo en su libro Bien venido, amor“. Vamos, miel sobre hojuelas, como se dice en la Biblia pues esto, al fin y al cabo, es cosa del alma de cada cual.

Frases que bien valen la pena – Somos un milagro de Dios

Cada segundo de la vida humana supone un milagro, muchos milagros.” (Beato Lolo, de su libro Bien venido, amor, n.º 80)

Nosotros, que nos miramos, y vemos un ser que, aunque tenga muchas pegas y seamos no siempre buenos, un ser, decimos, que resulta maravilloso y siempre nos preguntamos el cómo de nosotros, que vinimos a ser, sí…

Los creyentes, al menos los católicos, tenemos más que claro que una de las verdades que cimenta nuestra fe es que Dios es Creador. Es decir, que de la nada lo hizo todo y, además (y eso no debemos olvidarlo nunca) todo mantiene porque no lo dejó de su mano una vez, por así decirlo, lo trajo a la existencia.

Por tanto, que el Todopoderoso, hace uso exacto del poder que tiene, quiso que las cosas vinieran a ser porque antes no lo eran. Y así, según se relata en el Génesis, empezó a crear y lo hizo según fue el orden que tenía por bueno y mejor. Y creó la tierra, el sol, los animales, las plantas, etc. Y, para finalizar, quiso que en el mundo existiera alguien que pudiera gozar de una creación que, de la nada, lo fue todo. Y creó al hombre y creó a la mujer.

La creación de la criatura de Dios, del ser humano, del hombre y de la mujer, no debió ser cosa baladí o sin importancia. No. Es seguro que Quien todo lo puede tuvo que poner lo mejor de sí mismo y, por eso, somos semejanza suya porque nos creó como quería que fuésemos.

Todo, en esto, a nosotros, nos parece un milagro, un hecho extraordinario.

Nos parece extraordinario, fuera de lo común, porque Dios puso en sus hijos un corazón para amarlo,

Nos parece extraordinario, fuera de lo común, porque infundió el Espíritu Santo en cada alma que se unió a cada cuerpo,

Nos parece extraordinario, fuera de lo común, porque quiso para nosotros las mejores cualidades que un ser podía tener,

Nos parece extraordinario, fuera de lo común, porque nos proveyó de un cuerpo cuyo funcionamiento es, en sí mismo, un milagro,

Nos parece extraordinario, fuera de lo común, porque quiso que, tras acabar la vida en el mundo, en este valle de lágrimas, nuestra alma fuese cabe sí,

Nos parece extraordinario, fuera de lo común, porque su Amor fue tal que prometió nunca abandonarnos y, en efecto, nunca nos abandona,

Nos parece extraordinario, fuera de lo común, porque … En fin, que mucho de lo que somos y vemos que somos no puede ser que no sea algo milagroso, algo que, de forma extraordinaria, Dios quiso que así fuera.

El caso es que todo esto a nosotros nos parece muy bien y sabemos que tuvo que ser así pero también nos gustaría tener un conocimiento, digamos, más directo de todo ese proceso que, siendo tan maravilloso es, a su vez, tan extraordinario. Y para eso, es cierto, debemos esperar.

Debemos esperar, decimos, al momento en el que, cuando Dios quiera que eso sea, podamos tener la Visión Beatífica y gozar de la Bienaventuranza. Entonces, entonces, lo conoceremos todo. Pero todo, todo. Y eso, es seguro, es algo que hace mucho tiempo (el tiempo de aquí, del mundo) ya le pasó al Beato Lolo, ¿Verdad, Manuel?

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Entender el sufrimiento es un bien más que importante.

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor" (163)

¿De dónde pudo venir, sino de Dios, este prodigio que es salirse y florecer briosamente en el corazón de los otros?”

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Para leer Fe y Obras.


Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

10.05.26

La Palabra para el Domingo – Domingo, 10 de mayo de 2026

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Jn 14, 15-21


 “’15 Si me amáis, guardaréis mis mandamientos; 16 y yo pediré al Padre   y os dará otro Paráclito, para que esté con vosotros para siempre, 17 el Espíritu de la verdad, a quien el mundo no puede recibir, porque no le ve ni le conoce. Pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros. 18 No os dejaré huérfanos: volveré a vosotros.19 Dentro de poco el mundo ya no me verá,  pero vosotros si me veréis, porque yo vivo y también vosotros viviréis. 20 Aquel día comprenderéis que yo estoy en mi Padre y vosotros en mí y yo en vosotros. 21 El que tiene mis mandamientos y los guarda, ése es el que me ama;  y el que me ame, será amado de mi Padre; y yo le amaré y me manifestaré a él.’”
   

COMENTARIO

Cristo siempre cumple sus promesas

 
A lo largo de su vida pública Jesús había dicho muchas veces que era muy importante tener en cuenta la Ley de Dios. Y No se refería al trasunto de norma que el ser humano había hecho con la misma sino a la que, de verdad, era la Verdad. Y eso era lo que había venido a hacer constar y a que se supiera. 

No extrañe, por tanto, que en la cena que compartió, la última Pascua de Cristo en la Tierra, con aquellos que le seguían más de cerca, hiciera hincapié en un detalle tan importante como era ése.

Es cierto que Dios había puesto unos Mandamientos y que se los entregó, hacía muchos siglos, a Moisés. Cuando aquel profeta bajó del monte después de estar con Dios su rostro resplandecía y traía algo que era muy importante y que debía ser cumplido. Pero no siempre se había hecho así y Jesús tenía que hablar acerca de eso.

Jesús iguala amarlo a Él a cumplir la Ley. Eso suponía que no era suficiente, con ser importante, con decir que se amaba al Hijo de Dios. Eso suponía, además, tener en cuenta los Mandamientos de Dios y, sobre todo, guardarlos en el corazón. Pero no guardarlos para que se quedaran allí escondidos sino para que tuviesen influencia en la vida de los discípulos. 

Jesús sabía que eso no sería fácil y que necesitaríamos quien nos ayudase a cumplir tan gran verdad. Por eso iba a enviar al Espíritu Santo, al Paráclito o Defensor nuestro. Él nos enseñaría el camino para cumplir la Ley del Padre. 

El Espíritu Santo, fuente de Santidad | Distrito de América del Sur

En realidad, Jesús sabía que, al ser bautizados, se les infundía el Espíritu Santo. Por eso les dice que mora en ellos, pues así es. 


Sin embargo, la tristeza de aquellos que le escuchaban iba en aumento. Y, para limitarla, les dice que volverá después de que se vaya. Y ellos aún no entienden lo que les quiere decir. 


Jesús cifra su esperanza en que comprendan, al menos después de su resurrección (que ha de acaecer como está escrito) que todo lo que les ha dicho a lo largo de los años es cierto y que, entonces, se estará cumpliendo todo lo dicho. Comprenderán, por ejemplo, que ellos también habrán de resucitar en el último día y que, sobre todo, Jesús es Dios y está en el Padre como el Todopoderoso está en el Hijo y que con el Espíritu Santo forma una Santa Trinidad. 

Todo eso iba a ser comprendido. Pero lo iba a ser a su tiempo, cuando todo lo que estaba escrito se cumpliese palabra por palabra. 

Y es que Jesús, que se sabe amado por el Padre, quería que todos y cada uno de sus discípulos, sintiesen lo mismo. Por eso recomendaba, encarecidamente, guardar los Santos Mandamientos de Dios. Y que eso se notase en sus vidas. 

PRECES

Por todos aquellos que no guardan los Mandamientos de Dios.

Roguemos al Señor.


Por todos aquellos que no tienen esperanza alguna en la salvación eterna.

Roguemos al Señor.

 
ORACIÓN

 Padre Dios; ayúdanos a ver a tu Hijo en los acontecimientos gozosos que nos ocurren y a tenerte siempre presente, en acto, en nuestra vida.
 

Gracias, Señor, por poder transmitir esto.
 

El texto bíblico ha sido tomado de la Biblia de Jerusalén.
 

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación


Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.
 
Panecillo de hoy:

Guardar los Mandamientos de Dios no es esconderlos.


Para leer Fe y Obras.

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.