Amigo de Lolo – Frases que bien valen la pena – Somos un milagro de Dios

PRESENTACIÓN
Ya son algunos años los que, el que esto escribe, lleva haciendo lo propio sobre el Beato de Linares (Jaén, España) en esta casa de InfoCatólica. Siempre ha valido la pena hacer algo así y aportar, aunque sea, un granito de arena a la comprensión de un creyente tan fuerte y profundo como es Lolo.
El linarense universal, que tanta atracción espiritual tiene para quien lo conoce, no deja de producir interés en aquel que se acerca a su persona a través de su obra. Y es que, no pudiendo hacerlo ahora personalmente o, digamos, en la intimidad de la conversación entre amigos, que lo somos todos aquellos que ansiamos serlo, es seguro que acercarse a Lolo de forma cercana nos viene la mar de bien.
Lolo nos acerca a lo bueno que tiene saber que, cuando se es hijo de Dios la mejor forma de serlo es, sencillamente, siéndolo. Y él es una muestra perfecta de cómo hacer algo que, algunas veces, a muchos nos resulta difícil y a algunos… imposible. Acerquémonos, desde ahora, a la obra misma de Lolo y a su intimidad podríamos decir, con lo que vamos a ganar, seguramente, mucho y más que mucho. Y, para más abundancia de lo bueno y mejor, al final de todo esto les ponemos uno de los aforismos espirituales que publicó Lolo en su libro “Bien venido, amor“. Vamos, miel sobre hojuelas, como se dice en la Biblia pues esto, al fin y al cabo, es cosa del alma de cada cual.
Frases que bien valen la pena – Somos un milagro de Dios
“Cada segundo de la vida humana supone un milagro, muchos milagros.” (Beato Lolo, de su libro Bien venido, amor, n.º 80)
Nosotros, que nos miramos, y vemos un ser que, aunque tenga muchas pegas y seamos no siempre buenos, un ser, decimos, que resulta maravilloso y siempre nos preguntamos el cómo de nosotros, que vinimos a ser, sí…
Los creyentes, al menos los católicos, tenemos más que claro que una de las verdades que cimenta nuestra fe es que Dios es Creador. Es decir, que de la nada lo hizo todo y, además (y eso no debemos olvidarlo nunca) todo mantiene porque no lo dejó de su mano una vez, por así decirlo, lo trajo a la existencia.
Por tanto, que el Todopoderoso, hace uso exacto del poder que tiene, quiso que las cosas vinieran a ser porque antes no lo eran. Y así, según se relata en el Génesis, empezó a crear y lo hizo según fue el orden que tenía por bueno y mejor. Y creó la tierra, el sol, los animales, las plantas, etc. Y, para finalizar, quiso que en el mundo existiera alguien que pudiera gozar de una creación que, de la nada, lo fue todo. Y creó al hombre y creó a la mujer.
La creación de la criatura de Dios, del ser humano, del hombre y de la mujer, no debió ser cosa baladí o sin importancia. No. Es seguro que Quien todo lo puede tuvo que poner lo mejor de sí mismo y, por eso, somos semejanza suya porque nos creó como quería que fuésemos.
Todo, en esto, a nosotros, nos parece un milagro, un hecho extraordinario.
Nos parece extraordinario, fuera de lo común, porque Dios puso en sus hijos un corazón para amarlo,
Nos parece extraordinario, fuera de lo común, porque infundió el Espíritu Santo en cada alma que se unió a cada cuerpo,
Nos parece extraordinario, fuera de lo común, porque quiso para nosotros las mejores cualidades que un ser podía tener,
Nos parece extraordinario, fuera de lo común, porque nos proveyó de un cuerpo cuyo funcionamiento es, en sí mismo, un milagro,
Nos parece extraordinario, fuera de lo común, porque quiso que, tras acabar la vida en el mundo, en este valle de lágrimas, nuestra alma fuese cabe sí,
Nos parece extraordinario, fuera de lo común, porque su Amor fue tal que prometió nunca abandonarnos y, en efecto, nunca nos abandona,
Nos parece extraordinario, fuera de lo común, porque … En fin, que mucho de lo que somos y vemos que somos no puede ser que no sea algo milagroso, algo que, de forma extraordinaria, Dios quiso que así fuera.
El caso es que todo esto a nosotros nos parece muy bien y sabemos que tuvo que ser así pero también nos gustaría tener un conocimiento, digamos, más directo de todo ese proceso que, siendo tan maravilloso es, a su vez, tan extraordinario. Y para eso, es cierto, debemos esperar.
Debemos esperar, decimos, al momento en el que, cuando Dios quiera que eso sea, podamos tener la Visión Beatífica y gozar de la Bienaventuranza. Entonces, entonces, lo conoceremos todo. Pero todo, todo. Y eso, es seguro, es algo que hace mucho tiempo (el tiempo de aquí, del mundo) ya le pasó al Beato Lolo, ¿Verdad, Manuel?
Eleuterio Fernández Guzmán
Panecillos de meditación
Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.
Panecillo de hoy:
Entender el sufrimiento es un bien más que importante.
Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor" (163)
“¿De dónde pudo venir, sino de Dios, este prodigio que es salirse y florecer briosamente en el corazón de los otros?”
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Para leer Fe y Obras.
Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.
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