InfoCatólica / Eleuterio Fernández Guzmán / Archivos para: Marzo 2020, 16

16.03.20

Venerable Marta Robin – Esta pregunta es más que importante

Hace mucho tiempo que hemos incardinado los comentarios acerca de la obra de la Venerable Marta Robin (francesa ella, de nacimiento y de nación) en la serie sobre la oración.  Sin embargo, es de recibo reconocer que desde hace mucho tiempo, también, no trata lo que traemos aquí de oraciones, en sí mismas consideradas (algunas veces sí, claro) sino de textos espirituales que nos pueden venir muy bien, primero, para conocer lo más posible a una hermana nuestra en la fe que supo llevar una vida, sufriente, sí, pero dada a la virtud y al amor al prójimo; y, en segundo lugar, también nos vendrá más que bien a nosotros, sus hermanos en la fe que buscamos, en ejemplos como el suyo, un espejo, el rastro de Dios en una vida ejemplar que seguir.

 

             Resultado de imagen de Journal. Décembre 1929, Novembre 1932

Por eso, nos vamos a acercar a su obra espiritual a través del contenido del libro “Journal. Décembre 1929, Novembre 1932) publicado en 2013 por Editions Foyer de Charité y que recoge, como su nombre indica, el contenido del Diario íntimo y personal de la Venerable Marta Robin entre las fechas que se indican en el título del mismo.

   

Esta pregunta es más que importante

 

“¿Pero, qué hacemos nosotros de nuestras horas de sufrimiento? (Diario íntimo, 12 de enero de 1930)

 

El caso es que, justamente antes de lo que hemos traído aquí para el día de hoy, la Venerable Marta Robin dice:

“¡Sufrir nos asemeja a Cristo y nos une a Dios!”.

No debería extrañarnos nada de nada que acto seguido nos haga la pregunta que nos hace porque no se la hace ella, digamos, para sí (aunque creemos que también) sino, así dicha, lo está para todo aquel que la lea o le llegue al corazón. Y es que si sufrir nos asemeja, nada más y nada menos, que al Hijo de Dios y nos une con el Creador… en fin… no es fácil tener al sufrimiento como algo fastidioso y no darse cuenta de lo otro, de que hay en el mismo mucho más.

Si somos o, mejor, como somos semejanzas al Hijo de Dios (cosa no tan rara porque por eso hemos sido hechos a semejanza de Dios y Jesucristo es, como decimos, Hijo Suyo) no es difícil tener por bueno y verdad que, en el fondo, no podemos olvidar la forma de sufrir del Hijo de Dios. Es decir, hablamos de su Pasión, pero, en general, la forma en la que asumió el sufrimiento en su primera venida al mundo. Y no lo hizo quejoso (aunque es posible se quejara del mismo en alguna ocasión, como hombre que era…) sino asumiendo que el mismo era una fuente que llevaba, nada más y nada menos, que a la vida eterna.

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