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9.03.20

Venerable Marta Robin – Sufrir “con escafandra”

Hace mucho tiempo que hemos incardinado los comentarios acerca de la obra de la Venerable Marta Robin (francesa ella, de nacimiento y de nación) en la serie sobre la oración.  Sin embargo, es de recibo reconocer que desde hace mucho tiempo, también, no trata lo que traemos aquí de oraciones, en sí mismas consideradas (algunas veces sí, claro) sino de textos espirituales que nos pueden venir muy bien, primero, para conocer lo más posible a una hermana nuestra en la fe que supo llevar una vida, sufriente, sí, pero dada a la virtud y al amor al prójimo; y, en segundo lugar, también nos vendrá más que bien a nosotros, sus hermanos en la fe que buscamos, en ejemplos como el suyo, un espejo, el rastro de Dios en una vida ejemplar que seguir.

 

             Resultado de imagen de Journal. Décembre 1929, Novembre 1932

Por eso, nos vamos a acercar a su obra espiritual a través del contenido del libro “Journal. Décembre 1929, Novembre 1932) publicado en 2013 por Editions Foyer de Charité y que recoge, como su nombre indica, el contenido del Diario íntimo y personal de la Venerable Marta Robin entre las fechas que se indican en el título del mismo.

   

Sufrir “con escafandra”

 

“Con el sufrimiento aprendemos a sufrir mejor y a hacer sufrir menos a los demás con nuestros sufrimientos”. (Diario íntimo, 12 de enero de 1930)

 

Resulta, de todo punto esencial, tener en cuenta que cuando hay hermanos nuestros en la fe que, en su vida, han sufrido mucho y han sabido llevar más que bien tales circunstancias, entre ellos se establezca una relación espiritual que, en principio, a lo mejor no era posible establecer.

Esto lo decimos porque el contenido del texto escogido del Diario íntimo de la Venerable Marta Robin tiene mucho que ver con una expresión muy propia de otro sufriente en vida de nombre Manuel Lozano Garrido, Lolo, a la sazón Beato de la Iglesia católica.

A nosotros, al menos, nos sugiere esta relación que, en un momento determinado de lo que escribió Lolo diga el buen hermano nuestro que a él le gusta, eso, un dolor “con escafandra”. Y por eso, uniendo tal expresión a lo traído hoy aquí de Marta Robin, creemos que se establece una relación tan cercana entre los que el mundo habría llamado (sino los llamó en su día) “inválidos” por no válidos…

El caso es que nuestra hermana en la fe, que no ignoraba que su sufrimiento era grande (¿Cómo hacer eso?) sabía que, de todas formas, podía aprender algo del mismo.

Esto, el aprender algo del sufrimiento, pudiera parecer cosa de locos o de faltos de talento mundano. Sin embargo, se trata precisamente de eso: de estar locos pero con una locura que el mundo ni entiende ni comparte; de estar faltos del talento que el mundo quiere para sus lacayos.

La Venerable Marta Robin, pues, consciente de sus sufrimientos, debió pensar (y debió pensarlo porque lo deja por escrito) que bueno… que puestos a sufrir y, como era su caso, parecía que tal era el destino que le tenía reservado su Buen Dios, sería bueno y hasta compensaría el sufrimiento, aprender del mismo.

Aprender del sufrimiento ha de querer decir que no se mira al mismo con cierto asco y con cierta separación. Es decir, si eso hubiera hecho Jesucristo en sus horas de Pasión (Pasión que la propia Marta Robin padeció, de jueves a domingo, durante algunos y prolíficos años…) de nada hubiera servido la misma y todo hubiera quedado en un sufrimiento sin sentido, vacío y hueco. Pero sabemos que no fue así sino que, del mismo, el mundo obtuvo, nada más y nada menos, que la salvación eterna.

Pues bien, nuestra hermana en la fe sabe que, en efecto, sufrir puede suponer (si se es capaz de comprender y entender eso) un aprendizaje que puede venir más que bien a quien lo está pasando mal: primero, para poner las cosas en su sitio y, luego, para saber soportar mejor lo que tenga que venir. Y todo ello en nombre de Cristo, completando su sufrimiento particular y personal en lo que eso pueda ser…

Pues bien, como decimos arriba, aquí hay una relación directísima entre Mara Robin y Manuel Lozano Garrido. Y es que el segundo dejó escrito eso del dolor “con escafandra” en el sentido de que al sufrir él no quería que los demás fuesen, digamos, rehenes de su sufrimiento. Por eso quería que su dolor fuera, así, de manera que sólo él sufriera. Y eso es lo que quiere, a su vez, Marta Robin: que su sufrimiento haga sufrir menos a los demás.

En realidad, los mejores de entre nosotros, suscitados por Dios para que conozcamos y sepamos que no hay cosas imposibles en materia de fe y en cosas del espíritu, tienen eso que muchos, sabemos, nunca vamos a alcanzar porque, al fin y al cabo, somos flojos de corazón.

Y quien tenga ojos para ver, que vea.

 

  

Eleuterio Fernández Guzmán

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Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano GarridoLolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

La Venerable Marta Robin es buen ejemplo de lo que se puede llegar a ser: hija de Dios.

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Para leer Fe y Obras.

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.