¿Es esto posible?

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De vez en cuando le surgen a uno temas que no se los espera o, mejor, que no le gustaría encontrárselos. El de hoy es uno de ellos que, en verdad, produce perplejidad y tristeza por lo que, en el fondo, supone.

Antes que nada tengo que decir que el que esto escribe, como cristiano, es un pecador (no por ser discípulo de Cristo sino por no ser, siempre, fiel) y que no pocas veces tengo que pedir perdón por lo hecho o por lo no hecho, que de todo hay en la viña de cada cual.

Sin embargo, hay cosas que, por ir exactamente contra la esencia del cristianismo causan estragos en el corazón de quien, aunque quizá pueda calificarse de excesivamente ortodoxo, cree que la fe en Dios tiene que ir desde lo mínimo a lo máximo y que no podemos capitidisminuir nuestra creencia introduciendo en ella ciertos aspectos claramente antagónicos.

Esto lo digo por lo que sigue.

El domingo pasado, 28 de agosto, escuchando, en Radio María, el programa “La semana”, que dirige Jorge Barco y en el que participa, también como conversador, Juanjo Romero, director técnico de InfoCatólica, llamó un oyente cuyo nombre ni conozco ni creo que sea importante conocerlo. Lo que sí importa es lo que dijo porque, a lo mejor, no es la única persona, creyente católica (pues lo era y así lo dijo) que lleve a la práctica lo que tal persona llevaba.

Digo que dijo que le gustaba hacer yoga mientras escuchaba la radio. Y luego continuó con lo que tenía que decir.

Antes he dicho que se me puede motejar de ortodoxo, incluso de fundamentalista católico (en el sentido que esto tiene de quien cree importante lo fundamental de su fe y no en otros sentidos torcidos). Por eso a alguien le puede parecer que esto es un tema baladí cuando, en realidad, es básico y esencial para comprender el estado de despiste en el que se puede encontrar más de un creyente católico.

Eso puede ir unido a la creencia que el Reiki es una buena práctica para un católico o, incluso, que se puede ser masón y, a la vez, católico. Son, así, ejemplos, de lo aquí apuntado que llevan a pensar que el nivel de conocimiento sobre la fe que uno tiene puede llegar a ser escaso o, en todo caso, no lo suficiente como se merece Dios, su Hijo Jesucristo y el mismo Espíritu Santo.

A mí me extrañó que aquella persona dijera eso porque yo tenía entendido que el yoga y el catolicismo no se llevan nada bien. Pero podía tratarse de alguna deficiencia en mi información católica y, a lo mejor, estaba juzgando mal a alguien que hacía las cosas de forma correcta y, en esencia, bien. Todo podía ser.

Bueno. Entonces hice lo que cualquiera debería hacer. Pero se debería hacer antes de hacer otras cosas como, por ejemplo, yoga, siendo, a la vez, católico y, para más señas perteneciente a un movimiento muy importante (que no viene al caso) de la Esposa de Cristo.

Acudí, digo, a las fuentes de información a las que hoy día resulta muy fácil acudir. Y el resultado fue, ha sido, devastador para quien haga lo que aquel señor hacía pretendiendo compatibilizarlo con su religión católica, imposible de cohonestar con la misma y, además, triste para quien, desde fuera de tal situación, ve con objetividad lo que se consigue haciendo tal cosa, el fin que el yoga pretende.

El 15 de octubre de 1989 la Congregación para la Doctrina de la Fe emitió un documento titulado “Carta a los Obispos de la Iglesia Católica sobre algunos aspectos de la meditación cristiana”. Se refiere el mismo, como desde el principio se dice a que “Con la expresión “métodos orientales” se entienden métodos inspirados en el Hinduismo y el Budismo, como el ‘Zen’, la ‘meditación trascendental’ o el ‘Yoga’. Se trata, pues, de métodos de meditación del Extremo Oriente no cristianos que, no pocas veces hoy en día, son utilizados también por algunos cristianos en su meditación”.

En concreto, en el punto 28 de tal documento se dice lo siguiente:

“Algunos ejercicios físicos producen automáticamente sensaciones de quietud o de distensión, sentimientos gratificantes y, quizá, hasta fenómenos de luz y calor similares a un bienestar espiritual. Confundirlos con auténticas consolaciones del Espíritu Santo sería un modo totalmente erróneo de concebir el camino espiritual. Atribuirles significados simbólicos típicos de la experiencia mística, cuando la actitud moral del interesado no se corresponde con ella, representaría una especie de esquizofrenia mental que puede conducir incluso a disturbios psíquicos y, en ocasiones, aberraciones morales”.

Es bien cierto que tal documento no condena, digamos, de forma expresamente el yoga pero sí dice, en su punto 12 que “estas propuestas u otras análogas de armonización entre meditación cristiana y técnicas orientales deberán ser continuamente cribadas con un cuidadoso discernimiento de contenidos y de método, para evitar la caída en un pernicioso sincretismo” y, no me negará nadie que resulta, de todo, punto, difícil, evadirse de la influencia espiritual que tiene tal práctica que no es, precisamente, cristiana sino, en todo caso, hinduista y orientalizante.

Por eso mismo, dice un poco después (26), que “La experiencia humana demuestra que la posición y la actitud del cuerpo no dejan de tener influencia sobre el recogimiento y la disposición del espíritu. Esto constituye un dato al que han prestado atención algunos escritores espirituales del Oriente y del Occidente cristiano“.

Por lo tanto, no es nada banal ni de poca importancia que un cristiano, aquí católico, practique yoga sin saber lo que, en realidad, hace porque no es posible separar el yoga en cuanto ejercicio físico de lo que tiene de contenido espiritual. Es decir, se hace para algo y por algo y ni el para ni el por son cristianos.

Pero es que, además, según dejó dicho en 2003, el Consejo Pontificio de la Iglesia Católica para Diálogo Interreligioso (en el documento “Jesucristo: portados del Agua de la Vida”), en concreto en 2.1, que “Entre las tradiciones que confluyen en la Nueva Era pueden contarse: las antiguas prácticas ocultas de Egipto, la cábala, el gnosticismo cristiano primitivo, el sufismo, las tradiciones de los druidas, el cristianismo celta, la alquimia medieval, el hermetismo renacentista, el budismo zen, el yoga, etc.” y, recordemos que la Nueva Era es, digamos, una línea de pensamiento que pretende, entre otras cosas, terminar con el cristianismo como si hubiera pasado ya su tiempo de estar en el mundo.

Muchas personas, sin embargo, es más que posible que no utilicen el yoga por motivos de meditación porque comprendan, a lo mejor, que cristianamente, no es admisible. Esto lo digo porque también se puede dar el caso de que se haga tal práctica por motivos relacionados con de salud física.

A este respecto, escribía en Forum Libertas (“El Yoga es incompatible con el cristianismo”), el religioso, sacerdote y predicador carismático James Manjackal, MSFS, que “Para algunos el Yoga es un medio de relajación y de alivio de la tensión, para otros es un ejercicio que promueve la salud y el estar en forma y, para una minoría, es un medio para la curación de enfermedades. En la mente del católico medio, ya sea laico o del clero, hay mucha confusión pues el Yoga según se promueve entre los católicos no es exclusivamente ni una disciplina relacionada con la salud ni una disciplina espiritual sino que unas veces es una cosa, otras veces la otra, y frecuentemente una mezcla de las dos.

Pero el hecho es que el Yoga es principalmente una disciplina espiritual y sé que incluso hay sacerdotes y hermanas en seminarios y noviciados que aconsejan el Yoga como una ayuda para la meditación y para la oración. Es triste que hoy en día, muchos católicos estén perdiendo la confianza en las grandes prácticas espirituales y místicas para la oración y la disciplina que recibieron de grandes santos como Ignacio de Loyola, Francisco de Asís, Francisco de Sales, Santa Teresa de Ávila, etc. y ahora sigan a espiritualidades y místicas orientales que provienen del Hinduismo y del Budismo. A este respecto, un cristiano sincero debería informarse sobre la compatibilidad del Yoga con la espiritualidad cristiana y sobre la conveniencia de incorporar sus técnicas en la oración y en la meditación cristianas.”

No parece, por lo tanto, que practicar yoga sea nada benéfico para un católico porque no deberíamos olvidar que, como se ha dicho arriba en otro sentido, el yoga no procura flexibilizar el cuerpo porque tenga tal objetivo sino que lo hace para alcanzar un fin espiritual que no es, precisamente cristiano ni, aquí, católico.

Lo bien cierto es, sin embargo, que en más ocasiones de las que debería producirse, se procura practicar yoga por parte de católicos como si se tratase de algún tipo de bien que se puede obtener como, por ejemplo, la relación, el silencio interior o efectos similares.

EXCURSUS

Ruego, por favor, a los lectores que hayan podido ver en alguna Parroquia o local perteneciente a la Iglesia católica, avisos proponiendo el yoga como ejercicio físico o como lo que sea, que lo hagan saber.

FIN DEL EXCURSUS

Véase, entonces, lo aquí apenas apuntado (hay mucha más información al respecto) para estar en la total seguridad que lo único que puede producir, a la larga o a la corta, en un católico, la práctica del yoga es un alejamiento de Dios, Creador del Cielo y de la Tierra y de todo lo visible e invisible. Vamos, de Aquel que mantiene la creación y por Quien vivimos y existimos.

Por eso preguntaba arriba que si esto es posible. Y, me parece, a fuer de ser francos, que no.

Eleuterio Fernández Guzmán

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13 comentarios

  
ikari
¿Será pocible practicar un arte marcial oriental siguiendo las indicaciones dadas por la CDF? digo de la misma manera con la que puedo practicar boxeo, lucha grecorromana o esgrima

Saludos
01/09/11 4:31 AM
  
Gaby
Gozo de una condición física que sólo podría describirse como desastrosa. Soy incapaz de dar tres pasos sin tropezarme y ya desistí de tener objetos valiosos en mis manos pues siempre los boto.

Digo esto para aclarar que el yoga no le he visto ni en las portadas de los libros.

Aclarado tal extremo, me da la impresión que mucha gente llama "yoga" a lo que Charles Atlas llamaba "tensión dinámica" y lo que mi profesor de educación física llamaba "hacer el tonto". De allí a una filosofía hay tanta distancia como de mi escultural cuerpo a la Miss Unihuesos.

Pero aclaro de nuevo, de eso yo no sé nada. Prometo que jamás me verán hacer yoga ni saltar cuerda, que para mí, es lo mismo.
01/09/11 4:39 AM
  
Porcioles
Eleuterio te superas día a día, tu sección es de lo más gracioso que se puede encontrar en la web. El Club de la Comedia te espera, tienes el triunfo en tus manos.


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EFG


A Ud., a lo mejor, le hace gracia el tema pero no es nada baladí que se traten de mezclar religiones distintas so capa de hacer un supuesto ejercicio físico. Bien sabemos que la posición física del yoga es algo más que un simple relajamiento porque se hace para algo y por algo y tales para y por no son, precisamente, cristianos.
01/09/11 8:18 AM
  
Vult
Tiene Usted razón, esas técnicas no son nada cristianas, son prácticas religiosas hindúes, que han entrado en occidente como “medicina” o gimnasia del cuerpo y el espíritu, desgraciadamente vivimos inmersos en grades mentiras, en una guerra espiritual. A la par que olvidamos nuestras tradiciones, las cuales tenemos como malas y pasadas. Más nos valdría meditar en esto. Y como usted ha dicho, no, no es posible.

Saludos y Bendiciones.
01/09/11 8:36 AM
  
Tikhon
Generalizar es un poco delicado, sobre todo en un tema tan amplio y resbaladizo como este, pero voy a generalizar...

La mayoría de las personas cristianas que hacen yoga pueden estar tranquilas porque en realidad no hacen yoga...

Me explico: el yoga auténtico, el tradicional de la India, es un asunto muy complicado que requiere unas cualificaciones y una disciplina muy compleja.

Lo que aquí se hace es una mezcla de estiramientos (muy buenos para la salud), con algún ejercicio de respiración (que puede ser muy relajante para el sistema vegetativo) y con relajación (estupenda para calmar la ansiedad en esta sociedad tan crispante).

Eso no es yoga; es una caricatura del yoga... Se le llama yoga porque queda bien y vende y es la moda, pero en realida no lo es...

Otra cosa es que se introduzcan ciertas teorías filosóficas (que en general ni siquiera son ortodoxamente hindús sino una occidentalización degradada tipo "teosofía"), o mantras, o ciertas prácticas energético-mágicas... eso ya es otro tema que si que puede ser contrario a la fe cristiana, pero la mayoría de las veces yo creo que se puede practicar el mal llamado "yoga" sin ningún peligro para la fe e incluso con ciertos beneficios sicosomáticos que pueden ayudar a una mayor tranquilidad y por tanto a una mayor concentración en la liturgia, en la oración o en los sacramentos. Tengo experiencia de ello.

Sería mejor no llamarlo "yoga" sino "Relajación sicosomática" o "Gimnasia relajante" o como fuera y así no habría confusiones.

Relajar al tenso podría considerarse una obra de misericordia actual dada la situación de crispación nerviosa a la que nos somete la sociedad en la que vivimos.

Todo esto "en general"... el discernimiento de cada cual ayudado si es necesario por el del director espiritual puede dar luz sobre lo que se está haciendo.


01/09/11 8:59 AM
  
Jose menchon
Coincido plenamente con el contenido del post. Tambien coincido con el comentario de tikhon. En la mayoria de casos se llama yoga a una especie de estiramientos y tecnicas de relajacion. Eso no es yoga pero sucede que puede ser una via de entrada a las filosofias orientales y las corrientes new age. Por eso yo recomiendo el metodo pilates, que esta basado en posturas de yoga pero no tiene ninguna connotacion espiritual. Es gimnasia sin mas. Para hacer oracion mejor ir al Sagrario....
01/09/11 11:33 AM
  
Porcioles
Parece ser que un joven cura acudió un día a su obispo preocupado por una cuestión que le tenía inquieto:
"Es correcto fumar mientras se reza".
El obispo le dijo que, indudablemente, tal actitud no podía aceptarse, puesto que mostraba poco respeto por al acto de la oración.
Días después, de visita en una parroquia cercana, el joven cura observó como el sacerdote, un hombre que andaba más allá de los 60, no dejaba ni un momento el cigarrillo durante su rezo. Cuando estuvieron solos el joven le recriminó tal actitud, aludiendo a lo que al respecto le había dicho el obispo, a lo que el cura mayor respondió:
"Me sorprende mucho la respuesta que te dió, yo hace ya varios años le pregunté si podía rezar mientras fumaba y me dijo que por supuesto que sí"

Moraleja, las cosas siempre tienen más de un enfoque, por mucho que vuestro dogmantismo se niege a reconocerlo.


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EFG


Lo siento, pero una cosa es que cada cual pueda ver las cosas según le parezca pero otra, muy distinta, que lo que es doctrinalmente hablando católico no puede dejar de serlo porque a uno le convenga en determinado momento. Se trata, a lo mejor, de una cuestión de formación y, como poco, de información.
01/09/11 12:33 PM
  
Sergio
¿Qué yoga ni que gaitas? Ahora mismo estoy cruzado de piernas y no siento nada especial.

Lo mejor que uno puede hacer es orar, frecuentar los sacramentos y encomendarse a la Providencia.
01/09/11 5:36 PM
  
yawollad
Si es que se empieza matando gente y se termina haciendo yoga...



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EFG


Me parece que se ha pasado Ud. unos cuantos pueblos.
01/09/11 6:28 PM
  
Porcioles
Sí Alejandro lo que tú digas.
Lo importante es que cuando se produzca el viaje astral, tu aura sea de color melocotón, de lo contrario podrías acabar perdido en alguna fluctuación cósmica del hiperespacio que te traslade a un plano de antirealidad donde el yang es ying y el ying es yang, con las consecuencias que esa distorsión ocasiona.
Luego hay quienes tienen la caradura de decir que los ateos creen más que los creyentes en magufos, parapsicología, espiritismo y otras chorradas.
Lo dicho, como humoristas no teneis rival.
02/09/11 8:01 AM
  
Porcioles
Alejandro, algunas personas, entre las que supongo te incluyes, creen en el Cielo y en el Infierno. Son las mismas personas que creen en que es posible salvarse o condenarse eternamente.
Para mi carece de sentido y me preocupa tanto como la existencia del país de nunca jamás.

Tratandose de la eternidad tú te lo pensarías. Pues nada, mientras tu piensas en ello, yo me dedicaré a vivir mi vida lo mejor que pueda, procurando no fastidiar al prójimo y dejando que viva también la suya.

Eres libre de creer en lo que te apetezca, pero no quieras venderme tu creencia, ni la quiero, ni la necesito.

02/09/11 11:56 AM
  
Antonio
Hola. He caído aquí de casualidad, buscando información sobre otro tema distinto. Simplemente quería comentarle que yo soy ateo y ocasionalmente practico yoga como técnica de relajación y concentración mental (o quizá sea eso que otro lector llama "gimnasia de estiramientos", tampoco soy un experto en purismos sobre el yoga).

Puedo asegurarle, doy fe, de que esta práctica no me ha conducido a creer en ninguna religión o filosofía oriental, ni a la "New Age" (que en general me parece un chiste) ni a ninguna forma de creencia en particular. Sigo siendo tan ateo como siempre. :-) Así que tampoco veo por qué a un católico podría sacarle de su propio camino.

Simplemente le hago llegar este mensaje para aportar una perspectiva que me imagino distinta de las que puedan verse normalmente en este blog. Un saludo cordial.
02/09/11 8:33 PM
  
Javier López
Felicitaciones por el artículo. Tiene toda la razón. Acabo de ver un vídeo de un benedictino francés que pone los pelos de punta. El Padre Joseph-Marie Verlinde que lo ha sufrido en primera mano muestra porqué Yoga, Meditación Trascendental y Religiones Orientales son Anticristianas

http://arrepienteteycreeenelevangelio.blogspot.com/2011/04/padre-joseph-marie-verlinde-yoga.html
07/09/11 11:48 PM

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